—Me gustas

Uraraka se queda quieta, como si un quirk la hubiera paralizado, y joder: a Bakugou le divierte su cara redonda y estupefacta.

—No te creas —sonríe para ella, de manera burlona—. Respira, Uraraka, no es tan malo.

Y ella, un sueño, despierta de ese quirk tan espantoso. ¡Obvio que supo desde la primera que es una broma! ¿Pero de Bakugou? Ella se dice que las cosas no quedarán así, y si es tan divertido reírse de la situación, ella también lo hará.

—Me sorprendería si fuera verdad. No que sea tan malo —dice poniendo fuerza al «tan».

Bakugou se tira un poco hacia atrás para reír. Cara redonda es tan graciosa.

—Bueno, arregla lo que quieras. Me importa nada —le aclara, poniéndose serio.

Y Uraraka siente la espinita de la culpa. ¿Y si es verdad? No, no, no, no será parte de los juegos de Bakugou. Lo mira desafiante.

—Si te gusto, entonces toma mi mano y te creeré —espeta. Y Bakugou imagina tomar la mano de Cara de ángel y pómulos rosas. Y en su interior una explosión molesta se suscita . ¿Lo está pensando?

—¿Crees que no puedo, cara redonda? —le reclama con petulancia. Y ella se sorprende. ¿Le va a tomar la mano? Bakugou se acerca hasta ella; da un paso, dos, y otro más hasta quedar muy cerca de ella. Gravity siente unas ganas de patearlo y besarlo. ¿Qué?

La sonrisa de Bakugou crece nuevamente. Qué divertido resulta todo: ahora es cara redonda que lo mira sorprendida, pero de pronto una sonrisa crece como un botón de rosa en Ochako.

—Bueno, Bakugou, no es gracioso —le dice.

—¿A no? A mí me divierte.

Y Ochako se convence que no es divertido, pero en el fondo la adrenalina le grita lo contrario. ¿Qué pasaría si ella tomara la mano de Bakugou? ¿Cuál sería su reacción?

Y se quedan ahí, paralizados, sin ninguno tomar la iniciativa. Miles de explosiones molestan a Bakugou, y Uraraka se siente que flota en algún lugar peligroso.

Entonces sucede algo que no está en planes de ninguno, y Bakugou ve cómo Uraraka está a punto de caer encima de él, y al intentar sujertarla toca aquél algodón de sus hombros descubiertos.

—¡Lo lamento tanto! —se disculpa Mina mientras se aleja despreocupada, después de haberlos golpeado de casualidad al pasar. Pero no sabe lo que ha hecho, y Bakugou la maldice entre dientes.

Uraraka se coloca bien, pero sus mejillas no vuelven a su color. Y las de Bakugou están tan encendidas. «Joder», piensa enojado con él. Con solo haber tocado su piel todo ha resultado peligroso.

Notas de autora:

Siento que me saqué un peso de encima. Escribí esto hecha un manojo de nervios.

Escribí y publiqué de frente desde el móvil. Qué incómodo. XD