Capítuo 14 Cruzando el Rubicón- Parte 1- Carpe diem ("Aprovecha el momento")
Tras regresar al portaviones escuela los miembros del equipo de SF acordaron organizarse y encontrarse en la bodega que el equipo había utilizado como salón del club todo este tiempo, ya luego partirían a la fiesta que habían sido invitados.
El lugar había cambiado desde la formación del club, además de haber sido expandido con unos cuantos garajes extra a los alrededores para acomodar los nuevos tanques, ahora contaba con varios puestos de trabajo para cada equipo, también tenían un espacio reservado para almacenar la munición y el combustible necesario para operar los vehículos.
Varios tableros con planos de tanque y motores decoraban el lugar, así como una pequeña zona de reunión con un tablero lleno de flechas, equis y círculos, claramente indicando algún tipo de plan o movimiento.
El segundo piso, que solía ser el lugar de reunión para los originales dueños del lugar, había pasado de ser un cuarto con unas cuantas sillas baratas, un televisor, una consola de videojuegos y un computador de baja calidad a tener un pequeño refrigerador, usualmente lleno de latas de Coca Cola y alguna que otra botella de jugo natural, junto con este nuevo aparato ahora había un sofá más grande, adecuado para más miembros pudieran sentarse ahí.
Muchos objetos decoraban la nueva sala de estar, un par de guantes de boxeo, un arco con sus respectivas flecas, varios libros apilados de todos tipos y géneros, una espada, un millar de cajas de juegos de mesa y varias fotos de los miembros del club, entre otras tantas cosas que cada persona que utilizaba el lugar dejaba para hacerlo más hogareño.
Pero ciertamente el cambio más grande de todos era el orden del lugar, Eli había convertido en tradición que todos los fines de semana se debía limpiar toda el área. Originalmente, todo el mundo lo hacía por miedo a Eli y su increíble habilidad con los golpes, pero acabó convirtiéndose en costumbre, aunque los pisos estaban cubiertos de aceite y algún que otro tornillo suelto todo eso sería limpiado una vez la semana terminara, pero todas las herramientas, piezas y objetos personales estaban colocados ordenadamente en un lugar.
El enfrentamiento acabo aproximadamente a las 4:30 de la tarde, el camino de regreso al portaviones fue corto y para las 6 de la tarde ya todos estaban en el salón del club o, mejor dicho, la bodega del club.
El sol desaparecía en el horizonte cambiando el color del mar de un azul a un rojo, mientras que los campos, donde el equipo entrenaba, tomaban un aura de paz y tranquilidad. Las hojas de los arboles tomaban la roja luz del sol y la hacían propia dando la ilusión de fluidez al nuevo panorama.
Looney y sus amigos ya estaban en la bodega jugando videojuegos en el segundo piso para cuando los demás miembros empezaron a llegar. El lugar, que originalmente era de ellos, principalmente porque pagaban el alquiler y, los gastos de luz y agua, con el dinero que les enviaban sus padres para poder realizar su proyecto de restauración, pero desde que el club se formó comenzaron a utilizar parte del presupuesto para hacer los pagos, algo que los cuatro muchachos ciertamente agradecieron.
La instructora del club, Yumiko Atsuko, espero a que todos los miembros que entreno estuvieran reunidos en la zona común que era el segundo piso antes de hablar, o al menos esa era su intención antes de ser vencida por el sueño.
Incluso sentada la joven maestra se mostraba más alta que algunos de los miembros del club, su largo cabello negro cubría todo su rostro cuando era vencida por Morfeo, dios del sueño, lo que la hacía parecer como una criatura de película de terror. Pero cuando estaba despierta solo tapaba la mitad de su cara, usualmente por pereza a recogerlo decía ella, pero ciertamente le ayuda a cubrir las ojeras que llenaban sus ojos.
La maestra tomo el sofá para sí, extendiéndose a sus anchas, por esto los cuatro muchachos se vieron forzados a usar las sillas de plástico para sentarse a jugar mientras sus compañeros llegaban.
Alfred: Alguien tiene que despertarla, no podemos irnos antes.
Alfres se dirigió a todo el equipo, ya todos estaban reunidos en el lugar listos para irse, pero como había quedado claro, la profesora tenía intención de hablar con ellos y escucharla era lo mínimo que podrían hacer.
Looney: Déjamelo a mí.
En un rápido movimiento el muchacho se colocó junto a la profesora, con delicadeza, utilizando sus dedos índice y pulgar, apretó la nariz de la profesora. Por un par de segundos nada paso, pero repentinamente Yumiko abrió sus ojos de par en par, más de lo que sus discípulos habían visto alguna vez; Looney se alejó en un salto y se acomodó en una silla mientras miraba en otra dirección; la pobre maestra se levantó en un rápido movimiento sacudiendo su cuerpo y tomando una gran bocanada de aire. Todos los miembros del club trataron de ocultar sus risas ante la profesora.
Yumiko: ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo?
Alfred: Yumiko-sensei, estamos todos aquí. Al parecer usted deseaba decirnos algo.
Yumiko: Oh, cierto. Felicitaciones por la victoria, que esto les sirva como lección de que todo el entrenamiento y tiempo dedicado si ha dado frutos, pero no quiero que se confíen o relajen, ahora deben trabajar más duro, no cuentan con el elemento sorpresa de que las demás escuelas desconoce su forma de hacer Senshado.
Alfred: Gracias, maestra. No podríamos haberlo logrado sin sus guías y sus prácticas.
Yumiko: Hoy la gloria es para ustedes, pero las siguientes semanas trabajaremos más duro. Note muchas cosas que aún se deben mejorar.
En susurros Gogo se dirigió a su amigo Karl.
Gogo: Como si hubiera estado despierta para vernos jugar.
Karl: Es nuestra maestra Gogo, es su trabajo estar atenta.
Yumiko: Y conocer a su equipo. Me asegure de dormir mucho ayer para ver todo el encuentro, Gogo.
La figura de la maestra en pie con media cara cubierta por pelo podría no ser aterradora, hasta que estaba frente a alguien y tenía que alzar su mirada para ver el único ojo visible. Y esa era la visión que ahora Gogo y Karl tenían frente a ellos.
Yumiko: Por eso entrenaremos de noche, deberán aprender a utilizar otros sentidos para localizar a sus enemigos. Y practicaremos emboscadas, porque al parecer Anzio se burló de ustedes con ellas. ¿Cierto, Gogo?
Gogo: No sé.
Yumiko: Pero yo sí, la trampa que les tendieron en el pueblo no puede volver a ocurrir- Alejándose de los dos muchachos, Yumiko tomo dirección hacía el sillón una vez más- La victoria de hoy fue tanto habilidad como suerte y no podemos depender de la suerte en esta disciplina mucho menos un equipo como el nuestro, tenemos mucho que demostrar al ser el primer equipo mixto.
Las palabras de la instructora fueron respondidas con silencio por todas las personas en el cuarto, mientras que ella tomaba una vez más posición en el sofá para dormir escogió un par de palabras más para terminar su discurso.
Yumiko: Pero la parte que fue habilidad fue muy placentera de ver. Disfruten este día, porque tengo entendido que tendrán una pequeña fiesta, y créanme cuando les digo, que se ganaron el derecho a celebrar. Pero mañana volveremos a nuestra rutina, reparemos los tanques y entrenaremos más intensamente. ¿Entendido?
Todos los miembros respondieron con un claro, "¡Entendido!" antes de empezar a dejar el lugar y dirigirse a la salida del portaviones. La maestra por su parte cerro sus ojos y dibujo una sonrisa en su rostro, sus muchachos se ganaron el derecho a festejar y ella el derecho a dormir.
…
El equipo de Senshado de San Francisco abandono su portaviones con relativa rapidez, a pesar de la insistencia de Alfred, todo el equipo decidió que era mejor ir con calma, no querían llegar ya cansados al lugar y mucho menos demasiado temprano. Una vez estuvieron en el muelle al que su gran barco estaba atado todo el equipo se quedó estático, todos expectantes y en silencio, no tomo mucho para que alguien rompiera el silencio.
Looney: Así que, ¿no sabemos en qué parte de los muelles es?
Alfred: Nos dijeron que al anochecer en los muelles, pero…
Gogo: Bueno, esto es genial, lo mejor que nos pudo pasar.
Drac: De que hablas, lo mejor fue haber ganado el encuentro.
Gogo: NO me refería a eso, Drac.
Gesta: Realmente no es importante, ¿entonces en qué dirección vamos?
Toki: Podríamos buscar por música o algo.
Gesta: ¡CIERTAMENTE PODRÍAMOS HACER ESO! ¡GRAN IDEA, TOKI!
Torres: Sutil, Gesta. Sutil.
Con una expresión de miseria, Gesta desvío su mirada en dirección al suelo mientras cubría su rostro con gorra de las SS que siempre llevaba consigo, a la vez que todo el equipo luchaba por contener la risa de la repentina reacción del estudiante de primer año.
Toki: Gracias, Gesta. ¡Sigamos mi plan chico, esta noche Tokitsukaze será la comandante! - Dijo la muchacha mientras ponía sus manos en la cintura y se paraba sacando pecho- ¡En esta dirección! ¡Escucho música en algún lugar por allí!
Con un dedo señalando hacía el este, Toki comenzó a marchar de manera decorosa, casi como si estuviera en un desfile militar.
Alfred: Muy bien, ya oyeron a Toki. No queremos llegar tarde a la fiesta.
Ace: No, tú no quieres llegar tarde a la fiesta, ¿verdad, Alfred?
Alfred: Porque mejor no sigues a tu protegida, niño explorador, y me dejas el resto a mí. Y que alguien traiga a Gesta o se va a quedar mirando al suelo toda la noche.
Drac: No te preocupes, yo lo llevo.
Sarek: No sé qué es peor, su falta de su sutileza o que Toki no parece notarlo.
…
Al mismo tiempo que el equipo de San Francisco recorría el camino que seguramente los llevaría a la fiesta. En otra parte de los muelles todo el equipo de Anzio estaba reunido alrededor de hornos, ollas y planchas de cocina.
El olor a pastas y todo tipo de comida italiana llenaba el aire junto con las risas y cantos de las chicas que había en el lugar, Anzio era conocida, entre varas cosas, por el talento que tenía sus alumnas a la hora de cocinar y cada estudiante de la escuela seguro sacaba todo el provecho posible de ese conocimiento, tanto económica como socialmente.
De todo el equipo la que más se movía era Anchovy, saltando de horno en horno y picando verduras o sazonando alimentos en entre cada salto.
Anchovy: ¡Pepperoni, trae más tomates aquí o no podremos hacer la salsa!
Pepperoni: ¡Entendido, Duce! ¡Enseguida!
Anchovy: ¡Carpaccio, ¿cómo están las albóndigas?!
Carpaccio: ¡Casi listas, Duce. ¡Y huelen delicioso!
Anchovy: ¡Muy bien, debemos tener esto listo antes de que lleguen nuestras amigas y le grupo de San Francisco!
Gio: ¡Duce! ¡Duce!
Anchovy: Espero que sea importante, Gio.
Gio: Si. ¡Las otras escuelas llegaron!
Anchovy: ¿¡Qué!? ¿¡Todas las escuelas!?
Gio: No, falta SF.
Anchovy: Ya veo, iré a darles la bienvenida. Carpaccio, quedas a cargo de la cocina.
Carpaccio: ¡Si, Duce! ¡¿Dónde están esos tomates, Pepperoni?!
Además de invitar a la nueva escuela que había entrado en el circuito, Anchovy se decidió a invitar a sus compañeras que habían asistido al encuentro, porque de invitar a los equipos completos no podrían hacer comida para todas. A pesar de ser todas rivales en el Senshado, todas también recorrían el camino del tanque juntas.
Anchovy: ¡Hola a todas! ¡Bienvenidas a la celebración de la victoria de San Francisco! Originalmente iba a ser la celebración de nuestra victoria, pero cosas pasaron y-
Kay: Y solo necesitaban cualquier razón para reunirse todas a cocinar y comer.
Anchovy: ¡Exactamente! Lo importante no es ganar o perder, es dar lo mejor de sí, ese es el espíritu del Senshado.
Girando sobre sí misma, Anchovy señalo todas las pequeñas casetas de comida que había en el lugar.
Anchovy: ¡Siéntanse como en casa, chicas! ¡Hoy todo corre por nosotras!
Daarjeling: Muchas gracias, Anchovy. Pero quisiera preguntar algo.
Anchovy: Oh sí, ¿Qué cosa?
Daarjeling: ¿Dónde están los estudiantes de San Francisco? Esperábamos poder hablar con ellos un poco.
Anchovy: Aún no llegan.
Daarjeling: Una lástima, teníamos una propuesta para ellos.
Esperando a que todos los ojos estuvieran sobre ella, Daarjeling termino de dar el resto de la información. Al igual que con sus refranes, es siempre importante dar una pausa para dar tensión y hacer más efectivo el resultado.
Daarjeling: Saunder y queríamos retarlos a un encuentro de exhibición.
Las expresiones de sorpresa no se hicieron esperar por parte de los demás.
Kay: ¡That´s right! Queremos ver que tan buenos son los nuevos.
Yukari: ¡Oh! ¡Un encuentro 2 contra 2 tan rápido! ¡Esto será increíble!
Daarjeling: Yo no me emocionaría tanto, aún falta esperar que ellos nos den su respuesta. Después de todo aún deben reparar sus tanques, descansar y prepararse para el próximo encuentro oficial.
Mako: La mayoría del equipo son hombres y ellos siempre compiten.
Saori: ¿Cuándo despertaste, Mako? Caminabas dormida cuando salimos del portaviones.
Mako: El olor de la comida lo que me despertó, olvide comer cuando regresamos a casa del encuentro.
El rugido del estómago de Mako les recordó a todas porque habían venido a las afueras de los muelles. Tras compartir una pequeña risa todas siguieron tras Anchovy que las llevo a unas cuantas mesas desplegadas por el lugar.
Hana: No creo que el hecho de que sean hombres signifique que van a competir.
Saori: Claro que sí, Hana. Los hombres compiten por naturaleza, es un hecho científico.
Miho: No creo que los artículos de revistas clasifiquen como un hecho científico.
Saori: ¡Pero es cierto! Mi experiencia con los hombres es la evidencia que tengo. Todos mis novios siempre compiten por mi tiempo.
Mako: Los ancianos de Oarai no son tus novios.
Saori: ¡MAKO!
Mientras unos cuantos platos eran servidos las chicas compartieron unas risas más a costa de los "novios" de Saori.
…
El pequeño desfile de estudiantes siguió su marcha tras Toki y Ace, y con el tiempo todos pudieron escuchar la música.
Looney: Entonces, Alfred.
Las palabras de Looney, quien cual se hallaba al final del grupo junto con sus amigos más cercanos, captaron la atención de todos los demás miembros del equipo fuera de Alfred. Las miradas se centraron en los cuatro muchachos que operaban el Cruiser y las sonrisas casi maquiavélicas que adornaban sus rostros.
Looney: ¿Cuál es el plan?
Alfred: ¿Cuál plan?
Looney: Tu sabes, el plan- Dijo el chico poniendo un gran énfasis en la palabra plan.
Todo el equipo tenía caras serias, pero no hacía mucha falta para ver que eran todas forzadas, como queriendo ocultar sus verdaderas intenciones, a la vez, Alfred sentía como todos los ojos estaban sobre él, la última vez que se sintió de esa forma fue cuando casi dejo inconsciente al presidente del consejo estudiantil en ese encuentro de boxeo.
Alfred: No es de su interés.
Ace: No sé, Alfred. Somos un equipo después de todo.
Max: Y queremos verte feliz.
Eli: Además que ganaríamos una gran aliada.
Alfred siguió las tres voces mientras eran pronunciadas, todas en coordinación, casi sonando como un coro.
Alfred: Tenían esto planeado, ¿cierto?
Sarek: Solo queremos lo mejor para ti.
Alfred: ¡MENTIRAS! No hay ningún plan, el beso solo fue un accidente, algo causado por la emoción. No estoy interesado en Anchovy, la Duce de Anzio. Sin importar su increíble belleza o electrizante personalidad, o la forma que comanda a su equipo, o como es una gran competidora y una gran persona. No importa que sea perfecta en cada sentido, yo no quiero tener nada con ella.
El grupo entero se cernió en el silencio. No el tipo de silencio que significa que Alfred había sido claro, si no el tipo de silencio que tienes cuando haces algo que no debiste, pero nadie quiere decírtelo.
Karl: Mira el lado positivo, Alfred. Te ahorraste la declaración.
Alfred vio como su compañero de equipo alzaba la mano para señalar algo. Pero no necesito ver para comprender todo lo que ocurría.
La música de la fiesta de Anzio era todo lo que se escuchaba en el lugar, hasta los sonidos provenientes de las cocinas habían desaparecido. En su lugar solo había mujeres, muchas mujeres, todas en silencio mirando en la dirección del comandante de San Francisco, todas con expresiones de felicidad hasta sorpresa, incluso terror. Pero una cara resaltaba por encima de todas, una sonrisa llena de seguridad contrapuesta a una cara tan roja como el atardecer, que ahora había sido reemplazado por las estrellas y la noche.
Anchovy: ¡Bienvenidos estudiantes de San Francisco!
…
Yukari: ¡Guau! No sabía que estudiaste en la primaria de Maginot. ¿Supongo que viste nuestro enfrentamiento de practica con ellas?
Eli: Si, fue muy intenso. Una lástima que no pudiera competir.
Miho: Oh, debió ser muy triste, yo no sé como me sentiría si no pudiera practicar Senshado.
Eli: Lo fue, afortunadamente Anko y yo nos conocimos. Él me ayudo a acostumbrarme a la escuela.
Saori: Oh, tú y él, tu sabes.
Eli: No, no, no, no. Jamás. Solo somos amigos, amigos y nada más…Además, él no está interesado en mí.
Saori: Ohhh, pero harían bonita pareja.
Hana: Perdona que te pregunte, ¿por qué decidiste cambiarte a una escuela sin Senshado entonces?
Eli: No fui yo, mi madre dijo que me estaba siendo muy violenta y que era culpa del Senshado.
?: ¡Razón tenía!
Para cuando Eli dirigió su mirada en la dirección de la voz todos los miembros de su equipo ya estaban quietos como estatuas, el sudor descendía por sus frentes y parecía que estaban listos para correr, Looney había agarrado a Anko por el cuello y lo utilizaba como escudo humano, todos estaban a punto de huir, a excepción de Toki, quien seguía comiendo ajena a todo, incluso al hecho de que Gesta estaba parado entre ella y Eli.
Eli: ¿Quién dijo eso?
Alfred: ¡Fui yo! - Grito mientras consumía el "jugo de uva para adultos" de Anzio- ¡Eres una loca iracunda!
Eli dio sus primeros pasos en dirección hacía Alfred, mientras que lentamente ella se acercaba al muchacho un par de chicos discutía entre susurros.
Looney: Psst, Max.
Max: ¿Qué?
Looney: Si Alfred muere, el puesto de comandante queda disponible, ¿no?
Max: No lo sé, tal vez podamos votar para escoger al siguiente.
Anko, quien aún servía de escudo a humano a Looney, escucho la conversación y no pudo evitar dar su opinión.
Anko: Técnicamente no sería Eli la comandante, digo, ella ya es la segunda al mando.
Efectivamente, Alfred era el comandante del equipo, era quien hacía las solicitudes al consejo estudiantil, quien asistía a las reuniones de los presidentes de los clubes y quien se encargaba de la papelería necesaria para mantener el club, así mismo era la cara de todos frente a la asociación oficial de Senshado. Eli era quien estaba segunda, encargada de coordinar la logística interna del equipo así como el presupuesto, además, los entrenamientos y distintas jornadas de trabajo eran preparadas entre ella y la instructora del club, Yumiko Atsuko.
El tercero al mando era Max, al ser miembro del equipo y a la vez presidente del club automovilístico, se encargaba de dirigir el mantenimiento de los tanques, así como de conseguir nuevos, después de todo su tío siempre lo proveía con buen material. Finalmente estaba Looney como el cuarto al mando del club, era quien se encargaba de mantener los permisos necesarios al igual que los pagos para que la bodega y las zonas verdes aledañas estuvieran disponibles y con los permisos adecuados para el club, además de coordinar la adquisición de combustible, munición y piezas de repuesto, después de todo, ya tenía los contactos desde antes de iniciar el club debido al proyecto de restauración que él y sus amigos tenían. Aunque después de oficializarse como club conseguir algunas de estas cosas fue más fácil, ya que algunos clubes de la Preparatoria podían manufacturar munición o cosas similares, aunque muchas veces, no en la escala que los practicantes de Senshado necesitaban.
Los demás miembros del club estaban a cargo de sus tanques, cualquier situación especial se hablaban en la reunión de comandantes que se realizaba una vez cada semana, donde se discutían las estrategias y solicitudes de los demás miembros del club.
Max y Looney se miraron el uno al otro, sus ojos abiertos como platos tras escuchar las palabras de Anko y recordar con exactitud la posición de Eli en todo el equipo.
En un rápido movimiento Max se levantó de la silla y corrió en dirección hacia Alfred, mientras Looney tomo a Anko con una llave al cuello y grito.
Looney: ¡Muy bien, Eli! ¡Vamos a tomar esto con calma!
La chica se detuvo y se fijó en Looney, quien ahora estaba de pie casi ahogando a Anko.
Looney: ¡Si das un paso más Anko muere! - Para agregar más fuerza a su argumento, Looney tomó un cuchillo de la mesa y lo puso sobre el cuello de Anko.
Todo el mundo estaba en silencio, las chicas de Anzio y las demás escuelas estaban estupefactas ante la situación. Las risas habían muerto y expresiones de susto, en distintos niveles, marcaban sus rostros.
Danilo: Oye, Looney.- Susurro desde el otro lado de la mesa.
Looney: ¿Qué?
Danilo: Si sabes que es un cuchillo desechable.
Looney: Cállate.
Torres: ¿Por qué están haciendo esto?
Looney: Porque si Alfred muere, Eli se convertirá en la comandante.
En un movimiento demasiado rápido para el ojo humano Danilo y Torres se giraron en la misma dirección de Eli.
Danilo: ¡Esto no es necesario, Eli!
Torres: ¡Cierto, Alfred solo está un poco bebido!
La situación se hacía cada vez más extraña para todos los involucrados, pero principalmente para los testigos. En medio de todo, Max logró pararse en medio de Eli y Alfred, para luego poner sus manos como lo haría un boxeador.
Observando la situación, Eli se detuvo y miro a todos a su alrededor. Y antes de que Max pudiera reaccionar, Eli lo agarró por un brazo y lo derribo con un movimiento de judo, para luego acercarse a Alfred, arrebatarle la copa de su mano y darle una cachetada.
Eli: Demasiado de esto, Alfred. Es más, ni siquiera estas ebrio.
Alfred: Lo sé, es solo que…bueno, tu sabes.
Eli: ¿Querías que te golpeara para tener una excusa para irte?
Alfred asintió tímidamente ante la pregunta de Eli, la chica puso su mano en el hombro del joven comandante y lo guío a las mesas de comida otra vez.
Eli: No fue tan malo, incluso te puedo asegurar que las cosas están mejor de lo que afirmas.
Alfred: ¿En serio?
Eli: Por supuesto, confía en mí.
Alfred: Esta bien.
Eli: Anchovy, crees que puedas traernos una bebida y algo de comida para Alfred aquí. Parece que el hambre lo afecto.
Anchovy: Seguro, en seguida.
Con la misma sorpresa que toda la situación había escalado se había calmado, excepto por el hecho que Looney aún sostenía a Anko con un cuchillo desechable apuntado a su cuello. Ante la nueva situación soltó al muchacho y grito.
Looney: ¡Eso es todo! ¡Si Max o yo hubiéramos dicho algo así nos habrías sacado el alma con un golpe!
Eli: Si, porque esa es la única forma que ustedes dos entienden. Alfred, es un poco más maduro.
Max: No vas a golpear a Alfred en secreto, ¿cierto?
Eli: No.
Max: Por mi bien.
Looney: En serio, Max. Pero esto…sabes…es…ahggg… Al diablo. Mejor me consigo un nuevo cuchillo.
La liberación de Anko, quien rápidamente se unió a Eli, marco el final de los extraños acontecimientos y la señal para que las chicas de Anzio hicieran lo que sabían hacer, reanimar la fiesta.
El espíritu no tardo en regresar, la comida rápidamente puso una sonrisa en los invitados y la música recobro el ambiente festivo. Mientras que Alfred se quedó sentado en una mesa observando su comida, sus compañeros ya se habían integrado con los demás, algunos jugaban juegos de fiesta, otros bailaban, pero la gran mayoría estaba conversando de infinitas cosas con chicas que hace unas horas eran enemigas.
Daarjeling: Buenas noches, Alfred. Te importa si nos sentamos.
Dos chicas estaban de pie junto a la mesa que Alfred había tomado para sí, sin pensarlo mucho, Alfred, asintió. Para él las dos mujeres no eran desconocidas, dentro del mundo del Senshado escolar eran bastante populares, la que le hablo fue la comandante de la Academia de Chicas , Daarjeling, junto a ella estaban las comandantes del equipo de Saunder, Kay.
Tras recibir respuesta ambas jóvenes retiraron las sillas de la mesa para poder sentarse.
Daarjeling: Muchas gracias, Alfred.
Alfred: ¿Cómo sabes mi nombre?
Daarjeling: Observamos el enfrentamiento que tuvieron hoy contra Anzio, bastante impresionante si me permites decirlo.
Kay: ¡Fue increíble de ver! O bueno, lo que se pudo ver, dime, ¿! ¿¡Cómo fue luchar en una tormenta de arena!?
Alfred: Bueno, fue…complicado por decirlo de alguna manera, mala visibilidad y muchas fallas mecánicas.
Daarjeling: Puedo imaginarlo, pero tu equipo se las apaño bien.
Alfred: Que puedo decir, era nuestro primer encuentro y teníamos que dar lo mejor.
Kay: ¡Me gusta tu espíritu, Alfred! ¡No puedes dejar que cosas como una tormenta de arena te debilite!
Daarjeling: Tampoco la presión que llevas tú y tus compañeros, ser el único equipo mixto en el Senshado es una gran responsabilidad.
Alfred: Lo sé, no fue fácil conseguir el permiso para competir, demasiados tecnicismos y cosas similares. Pero valió la pena. Honestamente gran parte del encuentro tuve miedo de que perderíamos.
Kay: ¡El miedo es parte del juego! ¡Es lo que lo hace más emocionante! Más aún cuando tu primer rival real era un equipo como Anzio.
Daarjeling: Me imagino que ya se preparan para su siguiente encuentro, ¿no?
Alfred: La verdad es que no sabemos nada de eso, por ahora solo estamos descansando.
Daarjeling: Eso es beneficioso.
Alfred: ¿Por qué?
Kay: Verás, Alfred. Daarjeling y yo tenemos una pequeña propuesta para ti.
Alfred: ¿Pequeña…propuesta?
Kay: Oh si, una que no podrás rechazar.
Daarjeling: Saunder y quisieran desafiar a San Francisco a un enfrentamiento dos contra dos.
Alfred: ¿¡Qué!? Tan pronto, aún tenemos que reparar los tanques, además de conseguir una escuela que participe con nosotros.
Daarjeling: Esta bien si rechazas, comprendemos la presión que un equipo tan nuevo debe de tener sobre sus hombros.
Alfred: No, no, no. Puedo aceptar, pero tendría que consultarlo con el equipo, al menos con los que están al mando.
Kay: ¡Perfecto! Esperamos tu respuesta.
Daarjeling: Y no te preocupes por la organización, nosotras nos encargaremos de los papeles con asociación de Senshado.
Alfred: Muchas gracias, les diré la decisión que tomemos antes de que acabe la fiesta.
Ambas chicas asintieron antes de despedirse de Alfred, dejándolo una vez solo más con su comida. O eso creyó él.
Ace: Alfred, ¿por qué tan solo y callado? A este paso se acaba la fiesta y se te va la chica.
Sarek: No quieres perder esta oportunidad.
Alfred: Ni siquiera comer puedo, ¿huh?
Ace: Puedes, pero no necesariamente solo sabes.
Alfred: ¿Qué tengo que hacer para que me dejen tranquilo? Porque de lo contrario no puedo hacer nada.
Ace: Sacarla a bailar.
Alfred: No se bailar.
Sarek: Sentarte a comer con ella.
Alfred: Muy bien, pero antes necesito que me hagan un favor. Díganle a Eli, Max y Looney que vengan aquí. Después de eso la invitare. ¿Trato?
Ace: Trato. Vamos, Sarek.
Una vez más Alfred se halló solo en su mesa, decidido a aprovechar el breve momento de silencio que tenía tomo su tenedor y enredo unas cuantas pastas en él, levantándolo hacía su boca jamás pensó que su mente haría una circulación por toda la conversación que tuvo con sus mejores amigos antes de detener el tenedor a unos centímetros de su boca.
Regresando el utensilio al plato sonrío para sí.
Alfred: No quiero estar lleno para cuando me siente a comer con ella.
