Capítulo 18 Cruzando el Rubicón- Parte 5- Veni, vidi, vici ("Vine, vi, vencí")
Cuando Looney terminó la historia, todas las personas de la fiesta cuestionaron a Alfred con la mirada, ante la presión de la multitud el capitán solo asintió.
Anchovy: ¿En serio?
Alfred: Si, gracias a eso el consejo estudiantil no nos molesta tanto. Además, que nos ganamos el apoyo de la escuela, incluso empezamos a tener público en nuestras prácticas.
Anchovy: Parece que tengo buen ojo para los chicos.
El lugar estalló en risas tras ese comentario, por primera vez en mucho tiempo Alfred se sintió apenado, sus mejillas tan rojas que cualquiera podría confundirlo con Gesta. A medida que las risas subsidian algunas personas empezaron a bostezar, recordándole a muchos que la fiesta ya llevaba varias horas.
Las chicas de Anzio repartieron los postres a los invitados y declararon la fiesta concluida, los grupos de invitados se fueron retirando del lugar uno a uno, quedando solamente San Francisco y Anzio.
Eli: ¿Alguien sabe dónde está Alfred?
Carppacio: Anchovy también está desaparecida.
Ace: ¡No jodas, si no llevan ni un día juntos!
Sarek: Alfred no es de ese tipo, él se toma las cosas con calma.
Looney: Si, y nosotros no nos estamos empacando toda la comida que sobró.
Sarek: Nosotros no estamos…
Cuando Sarek intento responder a Looney, se percató que su compañero tenía varias bolsas en una mano, además de unos platos cubiertos con en la otra. Además, sus amigos también tenían cosas así.
Max: Tu eres el único que no se está llevando su ración, Sarek.
Dan: No podemos dejar que se pierda.
Sarek sintió que debía decir algo, responderle a sus compañeros, pero al final se decidió por tomar un par de platos y servirse unas pastas para llevar.
Anko: No vas a detenerlos, Eli. ¿Eli?
Incluso Eli estaba ocupada con unos postres, intentando meter la mayor cantidad en un solo plato desechable como fuera posible.
Eli: No seas tonto, Anko. Estas tortas están deliciosas, ¡apúrate y ayúdame a llevar más! Hace rato que los demás las están mirando.
…
Mientras que el equipo de San Francisco se dedicaba a llevarse tanta comida como fuera posible, Alfred había caminado con Anchovy hasta los bordes del muelle, donde el agua tocaba la tierra, la oscuridad de la noche contrastaba con el brilló de la luna, y el reflejo de esta sobre el agua. El lugar estaba lo suficientemente iluminado para que Alfred y Anchovy pudieran verse.
Anchovy: ¿Vaya día fue este?
Alfred: Cierto, de un enfrentamiento de Senshado a estar contigo aquí. Nunca habría imaginado mejor final.
Anchovy: ¿Hasta cuándo estarán aquí?
Alfred: Nos vamos en tres días, ¿y tú?
Anchovy: Igual. Así que solo tenemos tres días para estar juntos, ¡Y más te vale que me hagas feliz en cada uno de ellos!
Alfred: Ya tenía intención de hacerlo.
Anchovy: Solo hablas bonito.
Alfred: Entones tendré que actuar para demostrarte que hablo en serio.
Anchovy: Oh, ¿qué piensas hacer, campeón?
Alfred: No lo sé, un restaurante el primer día, un parque de diversiones el segundo. Ya veré que se me ocurre para el tercero.
Anchovy: Y… ¿Y ahora? - Anchovy se puso roja de pies a cabeza, pero tragándose el nudo de su garganta continuó- ¿Qué piensas hacer ahora?
Alfred se ahogó con su propia lengua al escuchar a Anchovy, utilizando las técnicas impratidas por Yumiko para mantener la calma en un enfrentamiento de Sensahdo, Alfred intento relajarse; porque estar con la chica que te gusta y luchar en tanques es casi lo mismo. Si incluso ella podía dudar, si incluso ella podía temer; porque razón él no habría de asustarse un poco, con esta realización Alfred comprendió algo, Anchovy había cambiado de su color de piel y atravesó todo el espectro del arco iris antes de asentarse en el rojo, y él podía saberlo sin verla, lo sabía porque él también lo había hecho.
"Supongo que ella es tan inexperta en esto como yo". Pensando rápido y llevado por la emoción que latía en su cuerpo, Alfred disparó la primera frase que se le ocurrió.
Alfred: Ahora te diré dos palabras, Anchovy, y las grabaré tan fuerte en tu cerebro que jamás las olvidaras. Te quiero.
Tomando a Anchovy por los hombros, Alfred, la acercó a él y la miro a los ojos. En la oscuridad, Alfed pudo ver la llama que lo cautivo de ella la primera que la vio, la pasión y fuerza que se mostraban a través de las pupilas de Anchovy brillaban incluso en la noche.
Alfred: Ti amo.
Acabando con la distancia que los separaba, Alfred fue capaz de sentir el calor de su chica, su respiración y su pulso, como ella se relajaba en sus brazos y se entregaba a él. Y él no la rechazo, la abrazo con más fuerza para asegurarse de que no la perdería.
En medio de la noche, iluminados parcialmente por la luna, trasportados a un mundo ajeno por el sonido de las olas y aferrados a la realidad por la persona que tenían a su lado. Alfred y Anchovy compartieron el último beso de la noche, no un beso apurado e inconsciente como aquel beso al finalizar el encuentro, no un beso nacido de dudas y presiones como el beso que compartieron en la fiesta, sino un beso nacido de la inocencia de dos amantes nuevos al mundo de las relaciones. Porque es en la oscuridad y en el silencio cuando las personas se libran de su sentido común y se dejan llevar, así Alfred y Anchovy lo hicieron, y disfrutaron cada minúsculo momento en el que sus labios se hicieron uno.
Nunca la eternidad fue tan corta, o el infinito tan pequeño para los dos comandantes, incluso cuando sus labios se separaron ellos siguieron abrazados.
Anchovy: Nunca me dijiste que sabías italiano.
Alfred: No lo sé, pero me asegure de buscar esas dos palabras solo para esta noche.
Anchovy: En ese caso, espero que no sea la última sorpresa.
Incluso ahora, después de todo lo que había pasado, Anchovy seguía conservando su orgullo, y Alfred seguro no lo querría de otra forma.
Alfred: De acuerdo, pero necesitare una motivación para mi creatividad.
Anchovy: Mejor cállate y bésame.
Ciertamente, Alfred no la querría de otra forma.
…
Al día siguiente el salon del club estaba más tranquilo de lo normal. Los tanques habían sido llevados a sus lugares respectivos, pero nadie los estaba reparando, pero eso no significaba que el lugar estuviera vacío.
Música podía escucharse en los alrededores de la bodega, al parecer los músicos tanquistas estaban aprovechando el día libre para practicar un poco su arte. Desde que la banda de "Un té de música ligera" se unió al club de Senshado, y gracias a la insistencia de Max, se les había dado una parte a las afueras de la bodega como zona donde podían práctica, incluso tenía un pequeño edificio; aunque Max insistía en llamarla la división musical, la verdad es que solo era un nombre, al final del día era un espacio donde podían tocar sus instrumentos y pasar un buen rato.
Además de esto, otra parte de la bodega se había designado como "La sala de guerra" aunque solo era un nombre bonito dado a un cuarto lleno de tableros, recortes de periódico, fotos, entre otras cosas, todas relacionadas con las demás escuelas practicantes de Senshado. Este era el lugar donde se adquiría y estudiaba la inteligencia relacionada con las demás escuelas, "Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado" como dijo Sun Tzu., además de esto, había un sistema de cámaras de seguridad que cubría toda la bodega, de esta forma evitarían visitantes inesperados de otras escuelas o intentos de sabotaje por parte del consejo, y los segundos habían mermado mucho desde que las cámaras fueron instaladas.
En el momento presente, el cuarto se encontraba vacío, Gesta y Toki, no estaban presentes, y Ace, el líder de esta área, también había desaparecido. La única persona que había pasado por el lugar fue Amatsu, hermana de Toki, pero dejó el lugar inmediatamente cuando notó que su hermana, ni Gesta, estaban presentes.
Acelerando su ascenso por las escaleras, Amatsu entró al segundo piso de la bodega y movió su cabeza en todas las direcciones buscando por Toki, cuando no pudo verla le grito a todos los presentes en el lugar.
Amatsu: ¿¡Dónde está Toki!?
Las personas en el lugar giraron a ver a Amatsu pero ninguno le dirigió una palabra, Karl y Gogo siguieron con su juego de mesa tras observar a la histérica chica, Looney y sus amigos solo se miraron los unos a los otros y encogieron sus hombros antes de volver a su videojuego, y Drac, Drac ni siquiera se percató de la presencia de la chica, su atención nunca dejando el tablero del mundo donde jugaban Karl y Gogo.
Amatsu: ¡Oigan, no me ignores, Toki ha desaparecido y también Gesta!
Karl: Se un poco más silenciosa mujer, no ves que estamos algo ocupados.
Amatsu: ¡Como puedes decir eso! No te preocupan nuestros compañeros.
Gogo: Tu solo estas preocupada por Toki.
Amatsu: Eso no es cierto.
Gogo: ¿No? Ay, verdad~, como pude ser tan estúpido y olvidarlo. Tú solo deseas que ellos estén juntos, ¿verdad, Amatsu?
Amatsu: No es eso…es que...agh… No importa, ¿saben algo o no?
Gogo: Puede que sepa algo, pero necesito que me refresquen la memoria.
Gogo agitó su lata vacía de gaseosa y luego señaló la nevera. Amatsu sintió el deseo de actuar como Eli y acabar con esta discusión, pero prefirió mantenerse en control.
Amatsu: Todo por culpa de Gesta.
Drac: ¿Qué es culpa de Gesta?
La atención de Drac sobre el tablero se esfumó tan rápidamente como llegó, Amatsu se resignó a responderle al distraído muchacho mientras abría la nevera y tomaba una de las latas de gaseosa.
Amatsu: La desaparición de Toki, seguro que la invito a su casa o algo así. ¡Quién sabe lo que ese tonto pueda intentar hacerle!
Drac: No creo que se la llevará a su casa, creó que Gesta invitó a Toki a una exposición de barcos que hay en la ciudad, eso me dijo ayer.
La nueva información reanimo a Amatsu, quien tomó la lata de gaseosa y salió disparada del cuarto.
Gogo: ¡Ey, mi gaseosa!
Amatsu: ¡Puedes ir a buscarla en el infierno enano! ¡Seguro que allá te refresca algo más que la memoria!
Gogo vio a Amatsu correr a través de los ventanales del segundo piso, a la vez pudo verla abrir la lata de gaseosa y tomársela.
Gogo: ¡Maldita sea! Gracias, Drac.
Drac: Uh… De nada, ¿por qué me agradeces?
Gogo: Por…tu sabes… ¡Joder!
Todos los presentes en el cuarto rieron un poco ante la situación, todos menos Gogo y Drac. Gogo se atraganto de palabras en su garganta, todas queriendo salir al mismo tiempo, pero ninguna lográndolo, al final decido tomar la invitación de Karl a continuar con su juego, Drac por su parte se sentó junto a la tripulación del Cruiser y les pregunto si podía jugar.
Todos asintieron y aceptaron la regla básica de los videojuegos, "el perdedor pasa control".
…
No todos los miembros del club estaban en el salón, Ace y Sarek se encontraban en la escuela, aunque no estudiando; fueron al lugar con intención de jugar ping-pong, ya que las mesas estaban siempre disponibles los fines de semana. Usualmente irían al lugar con Alfred, pero esta vez estaban ellos dos solos.
Mientras la pelota se movía en la mesa, y los dos amigos mostraban sus habilidades para el deporte, no podían evitar discutir algo.
Ace: Déjame ver si entendí, Alfred no pudo venir porque salió con Anchovy.
Sarek: Si, una cita.
Ace: Vaya, si así están las cosas, no creo que lo veamos mientras estemos aquí.
Sarek: Probablemente. Es imposible saber cada cuanto volverán a ver, así que quieren pasar mucho tiempo juntos ahora que puedan.
Ace: Supongo que tienes razón. Mejor dedicarnos a jugar ahora que podemos, porque mañana será un día muy largo.
Sarek: Nunca mejor dicho, hermano, nunca mejor dicho.
…
A un portaviones de distancia de la bodega del club de Senshado se encontraban Anko y Eli, los dos amigos disfrutaban de una bella tarde desde un pequeño observador que tenía el portaviones. Un lugar perfecto para descansar, Eli y Anko lo sabían, por lo que llevaron consigo una pequeña sesta de comida y una sábana.
Eli: ¡Estos sanduches están deliciosos, Anko!
Anko: Gracias, Eli. Es una receta familiar, usamos rape abisal.
Ante la repuesta de Anko, Eli, dejó de masticar su sanduche.
Eli: ¿Rape…abisal? –Eli comenzó a temblar mientras pensaba en la figuro del extraño pez, su cuerpo empezó a temblar y su temperatura corporal descendió hasta límites peligrosos cuando se imaginó al mismo pez encerrado entre dos pedazos de pan.
Anko: Si, importados de Oarai. Es difícil de cortar y no suelen tener mucha carne, pero lo que hay es muy sabroso.
Eli: Cierto, es que están deliciosos.
Anko: Lo sé, no esperaba que te comieras 7, yo apenas voy por el segundo.
Eli: Si…yo tampoco puedo creerlo.
Anko: ¿Quieres que te sirva algo de jugo?
Eli: ¡SI, POR FAVOR! - Con gran paciencia, Anko tomó un termo de la sesta y sirvió dos vasos de jugo.
Anko: Aquí tienes, Eli, un buen vaso de jugo de zanahoria.
Eli: G-gracias, Anko.
Anko: Cuando quieras, Eli. O-ojalá y p-podamos salir más así, ¿no?
Eli: Si, pero Anko.
Anko: ¿Si?
Eli: La próxima vez cocino yo.
Anko: ¡Seguro! Oh, ya quiero ver que vas a preparar.
Eli: No rape abisal.
Anko: ¿Qué dijiste?
Eli: ¡Algo tan sabroso como tu rape abisal!
Anko sonrió al escuchar la respuesta de Eli, y con la misma buena actitud continuó comiéndose su sanduche. Eli por otro lado intento hacer lo mismo, pero la visión del pescado seguía en su mente, pero tampoco podía hacer sentir mal a Anko, así que la chica respiro profundo y se comió lo que le quedaba del sanduche en un solo bocado, lo que seguía era pasarlo con algo de beber, el único problema era un jugo de zanahoria que estaba frente a ella.
Con la misma celeridad, Eli, aguanto una vez más la respiración y se bebió todo el jugo en cuestión de segundos. Cuando soltó el vaso estaba lista para respirar, pero Anko ya estaba sirviéndole otra ronda de jugo.
Anko: Parece que también te gusto el jugo, aquí tienes otra ronda.
Anko le sonrió a Eli, y ella le devolvió la sonrisa, pero esta no tardo en desaparecer cuando Anko se giró para servirse un poco más de jugo para sí mismo.
"Lo que hago por ti, Anko."
…
Toki: ¡Gesta, esto es increíble! ¡Mira, mira! Este se llama igual que yo.
Gesta y Toki se hallaban en el museo de la ciudad, donde se llevaba a cabo una exposición acerca de barcos de la segunda guerra mundial, todos modelos a escala. Era una exposición que hacía un tour a nivel mundial y Gesta venía siguiéndola desde hace mucho tiempo, todo con la esperanza de que llegará a un museo cercano de su escuela. Pero finalmente la suerte le sonrió al muchacho, quien no tardó en invitar a Toki.
Actualmente se hallaban en la zona de los destructores, específicamente mirando al Tokitsukaze, un navío japonés.
Gesta: S-sí, es-
Toki: ¡Y este se llama igual que Amatsu!
Gesta: Vaya, eso no lo esperaba.
Toki: ¡Lo sé! Nuestros padres son fanáticos de los barcos.
Gesta: Ah.
Los dos ya habían recorrido el museo entero, solo les faltaba la sección de los destructores y estarían listos para partir.
Toki: Gracias por la invitación, ¿cómo supiste que me gustaba esto?
…
En algún momento del pasado.
Dos oscuras figuras intentan forzar una puerta de una casa.
Drac: Estas seguro de esto, Gesta,
Gesta: Si, solo entraremos y buscaremos por cualquier pista de sus gustos.
Drac: Y si solo le preguntas.
Gesta: No puedo hacerlo, Drac. Qué tal si se asusta por inmiscuirme en su vida personal.
Drac: Si, eso sería un problema.
Con un último esfuerzo la cerradura se abrió y ambos muchachos lograron entrar al apartamento que Amatsu y Toki compartían.
Gesta: Muy bien, Drac. Tu cuida la puerta mientras yo busco.
Drac: De acuerdo.
Empezando por la sala, Gesta busco cualquier indicio de gustos peculiares, pero no halló nada especial, sin desmotivarse llevó su búsqueda a los cuartos. El primer cuarto que abrió era claramente de Amatsu, sin muchas decoraciones ni nada especial. Con la agilidad de un gato, Gesta cerró la puerta y se dirigió al siguiente cuarto, al abrir la puerta se encontró con una habitación llena de peluches de perritos y similares.
Gesta: Bingo.
Con una búsqueda rápida, el chico no pudo encontrar nada que sobresaltara más allá de lo obvio.
Gesta: Tiene que haber algo por aquí. Oh, ¿qué es eso?
Acercándose a una pequeña mesa de noche, Gesta pudo ver una pequeña maqueta de un barco junto a la que reposaba una foto familiar de la familia de Toki, todos posando frente a un gran barco militar.
Getsa: Bien. Tenemos algo, hora de irnos.
Saliendo lentamente de la habitación y cerrando la puerta. Gesta se giró en dirección a Drac, quien se había distraído con una pequeña caja de música.
Gesta: Pstt, psst. Drac.
Drac: ¿Qué?
Gesta: ¿Y la guardia?
Drac: ¿Cuál guardia-
Amatsu: ¿Estas seguras que cerraste la casa este mañana, Toki?
Toki: Si, Amatsu. La cerré.
Los dos chicos escucharon los sonidos debajo de ellos, lo que significaba que las chicas aún estaban un piso por debajo, con la velocidad de un rayo, Gesta y Drac salieron del lugar y cerraron la puerta, el problema fue el estruendo que estas produjo.
Amatsu: ¿Qué fue eso?
Gesta: Corre, Drac. Corre.
Drac: Ah..¿qué?
Getsa: ¡Corre!
Esprintado en la dirección opuesta por la que subían las dos hermanas, Drac y Gesta utilizaron las escaleras para incedios ubicadas al lateral del edifico para escapar.
Amatsu: ¡Ves Toki, no cerraste bien la puerta!
Toki: ¡Como puedes estar segura!
Amatsu: Porque el viento la abrió y la volvió a cerrar, ese fue el estruendo que escuchamos ahora. Se acabó, no te dejaré dormir más hasta tarde, todas las mañanas te vienes conmigo.
Mientras Toki y Amatsu discutían acerca de la puerta, Gesta y Drac ya estaban a dos calles de distancia del lugar, y aún seguían corriendo. No pararon hasta estar a una distancia segura, algo cercano a los 100 metros de distancia. Ambos chicos recuperaron su aliento y se dispusieron a volver a sus casas.
Drac: ¿Encontraste algo?
Gesta: Lo que necesitaba.
…
El presente.
Gesta: Ah…eh. Una corazonada.
Toki: Oh, genial. ¡Muchas gracias por la invitación! Este lugar es increíble.
Teniendo a Toki a su lado, Gesta intento poner su mano sobre su hombro y acercar a Toki. "Vamos, te pudiste meter en su casa para buscar información, ¿por qué no puedes hacer esto?, ¿Por qué no puedes abrazarla? Paso 1: Abrázala. Paso 2: Declárate. A la 1, a la las –
Un fuerte golpe en la parte trasera de la cabeza detuvo los movimientos de Gesta, así como sacudirle un cerebro lo suficiente para hacerlo olvidad lo que seguía del dos.
Toki: ¡Amatsu! ¿Qué haces aquí?
Amatsu: Te estaba buscando, Toki. No te vuelvas a ir así sin decirme, sabes que me asustas.
Toki: Esta bien.
Amatsu: De acuerdo, hora de irnos.
Toki: ¡Espera, sígueme, quiero mostrarte algo!
Toki comenzó a arrastrar a Amatsu en dirección a los destructores, todo mientras Gesta miraba, pero lo único que recibió fue la expresión iracunda de Amatsu.
Gesta: Tal vez si debí preguntarle, me hubiera ahorrado los problemas. En cualquier caso, me iban a acabar golpeando.
Acelerando el paso, Gesta, alcanzó a Amatsu y a Toki, el único problema, que ahora tenía una imponente figura siempre parada en medio de él y de Toki. Tanto esfuerzo para acabar así.
…
La noche llegó inevitablemente a la ciudad, la mayoría de las personas se retiraban a sus casas a descansar, incluso así, la bodega del club aun emitía luz. Pero solo dos personas estaban en el lugar.
Alfred: Este es nuestro salón, no es mucho y no está muy ordenado, pero nos las arreglamos.
Anchovy: Oh. ¿Estos son todos sus tanques?
Alfred: Por ahora sí, pero estamos intentando conseguir algo de mayor calibre.
Anchovy: ¿Cuándo tienen el siguiente encuentro?
Alfred: En un par de semanas, no sé si te dijeron, pero tendremos un enfrentamiento contra Saunders y .
Anchovy: Me lo comentaron, ¿ya tiene un equipo para ayudarlos?
Alfred: Je, no. ¿Qué hay de Anzio?
Anchovy: Lo siento, Alfred. Estaremos ocupadas las semanas venideras, torneos de cocina. Así que no tendremos tiempo para practicar.
Alfred: Oh, ya veo.
Acercándose a Alfred, Anchovy se paró frente a Alfred y coloco su dedo sobre el pecho de Alfred. Subiéndolo lentamente, la chica continuó.
Anchovy: Pero no creas que no te veré, estaré ahí para verte. Más te vale dar un gran espectáculo.
Con un rápido movimiento, Anchovy uso su dedo índice para levantar la cabeza de Alfred con un movimiento en el mentón de Alfred, todo sin borrar su característica sonrisa.
Alfred: Te estaré esperando.
Anchovy: Trato. Ya se está haciendo tarde, es hora de que vuelva.
Alfred: Te acompaño.
Anchovy: Oh, tan caballeroso.
Alfred: No podría dejarte sola en medio de la noche.
Anchovy: Crees que necesito algún tipo de protección.
Alfred: No, pero los que te encuentres por ahí sí.
Tras compartir una risa los dos partieron en dirección al portaviones de Anzio. De manos cruzadas, la pareja atravesó la noche.
El primer enfrentamiento oficial de la Preparatoria San Francisco, había sido un éxito. El primer paso de un largo viaje, ya se habían hecho dignos del camino del tanquista, ahora seguía el arte de recorrerlo.
Hola de nuevo, una vez más Alejandro hablando con ustedes. Vaya, diez capítulos, me cuesta creer que me aguantaran por diez capítulos, pero supongo que algo estaré haciendo bien si nos han seguido hasta aquí. Muchas gracias a todos por su apoyo y espero que nos veamos de nuevo en próximos capítulos, por ahora los dejó a cargo de Tony y las historias que él les estará cocinando, y les puedo decir que lo que he visto esta muy bueno. Creo que eso sería todo. Hasta la próxima Recuerden cepillarse los dientes y no abrirle la puerta a extraños.
