—¿Disculpe?

Idiota, ¡idiota, idiota, idiota, idiota! ¿Cómo te atreves?

—O-olvida lo que dije, Sylvie...

Si le doy pan y agua, puedo caer más bajo de lo que ya he hecho... ¿Y si ella dice que yo le di eso de comer cuando la interroguen? Soy muy estúpido...

Me levanto del sillón, con gran debilidad, y me dirijo a la cocina. Cuando llego ahí, inicio a preparar la estufa. Tomo un poco de la leña almacenado en la esquina, y lo coloco en el fogón. Reviso el humero por seguridad, y procedo a encender un fósforo para soltarlo en la leña. Tomo una olla de la alacena y la coloco en la plancha. Vierto el agua que sobró de ayer junto a la pasta.

—Necesitaré preparar las especias; tomar los huevos, aceite de oliva y queso.

Una vez colocados cada uno de estos ingredientes, pienso por un momento... que esto no será suficiente. Tal vez prepare una ensalada.

Pasa el tiempo... Y, para suerte mía, la comida no se quemó. Tomo algunos platos e inicio a servir.

—Cierto...

Sylvie... Necesito servirle algo a ella. Considerando su desnutrición, debería darle una porción mayor... Eso si tan sólo pudiera. Tendré que ser parcial, nada más; no alcanzará para mí. Divido las porciones y las coloco en cada plato. Voy hacia la puerta y la abro para llamar a Sylvie.

—Sylvie, ve a sentarte en el comedor, por favor.

Obedientemente va hacia la mesa. Cuando se sienta, me dirijo ahí y, antes de que le pueda decir sobre qué comerá, ella habla.

—La cena... ¿está bien que coma sin que no me grite?

... ¡Dios santo! ¡Deja de decir estas cosas, mocosa estúpida!

—El amo es muy compasivo. Muchas gracias.

Sus palabras, junto a sus ojos cerrados, sólo hacen que la esté odiando más de lo que debería. ¿Por qué tienes que ser así? ¡Esta niña debería saber que esta clase de palabras me repugnan!

—... Sí.

Después de asentir, retorno hacia la cocina. Al parecer será así... Tendré que hacer comida para dos personas por ahora, creo que no será ningún problema. Digo, al final ella se tendrá que marchar.

Recojo de poco a poco comida y agua, y las llevo hacia al comedor. Termino primero de dejarle la comida a Sylvie y después la mía. Tomo asiento y me acomodo para la cena.

—Amo... ¿vendrá algún invitado esta noche? Tal vez debería esconderme en algún lugar.

¡Agh! ¡¿Acaso no ves que la comida enfrente de ti es tuya?! Sylvie... en serio que cada palabra propiciada de ti me hace odiarte. ¡Necesito que dejes de decir esas cosas que solo remuelen mi conciencia!

—Esa es TU comida, Sylvie.

—... ¿E-esa es mi comida? —se espasmó cuando dije eso—. No... Mi anterior Amo sólo me hubiera dado pan y agua.

—Yo no soy él. Desde ahora comerás lo mismo que yo...

"¿Lo mismo que yo?" Eso significa que... Ay, Dios. La cantidad de comida que le he servido es muy poca, incluso para mí. Mi conciencia... esta niña necesita comer más que yo... Recojo mi comida e inicio a servir parte de esta en su plato.

—¿Q-qué hace, Amo?

—Necesitas alimentarte. No es un problema para mí, así que no repliques, por favor.

Ella asiente. Espero que eso no haya sonado como una orden... Dios, Sylvie. Llegaré a tenerte odio, pero no es tu culpa... nada es tu culpa. Necesitas alimentarte, yo podré aguantar por hoy.

—... E-entonces gracias por la comida.

—Sylvie, por favor, reza conmigo.

Junto mis manos y las alzo. Ella hace lo mismo que yo.

—¿Has rezado alguna vez?

—Sí, Amo... Muchas veces...

Cierra los ojos junto a mí... No quiero ni pensar qué pensamiento le tendrá a Dios... Ni siquiera sé si sigue creyendo en él...

—Señor, permítenos seguir disfrutando de tus alimentos. También perdona aquellas almas que, aún en su situación — despego mis parpados y observo a Sylvie—, siguen creyendo en ti. Permíteme seguir tratando a toda persona que llegue a mi hogar, y ayúdalos a seguir en tu camino. Amén.

—... Amén.

Los dos tomamos nuestros tenedores. Sylvie lo recoge nerviosamente, y empieza a comer con torpeza... Por mi parte disfruto de la carbonara y ensalada. Como y bebo, cada parte de la pasta se va rápidamente por mi garganta y prosigo nuevamente con la comida. Pero cuando observo a Sylvie... Dios, su expresión es dura, y no parece que esté disfrutando de la comida.

Terminamos de comer. Me limpio los labios con una servilleta y me reclino en la silla.

—... Gracias por la comida —comenta Sylvie.

Se ve preocupada después de haber terminado de comer. Eso... es obvio. Esto fue demasiado para ella, digo, ¿qué persona le daría una comida así, y de tal cantidad?

—... Uhm, ¿Amo?

—¿Sí, Sylvie?

—Esta es la primera vez... que he comido una comida deliciosa.

... ¡Otra vez! ¡Para esto, Sylvie!

—Es también la primera vez que he comido hasta estar satisfecha. Muchas gracias...

Tsh...

—De nada, Sylvie...

Ella no parece que esté diciendo mentiras, pero claramente está ansiosa. Como dije, está confundida debido a este drástico cambio... Maldición, esto es mucho para mí.

Recojo cada plato, cubierto, servilletas y vasos de beber. Sylvie se va nuevamente, indecisa, a la sala; y yo a la cocina. Inicio a lavar cada vajilla. Restregar con el jabón y demás siempre me ha sido tedioso, y peor aún que están los platos de Sylvie.

Cuando llevo la mitad, un pensamiento cruza por mi mente: "¿qué pensará Sylvie en este momento?". No la he tratado mal... ¿o sí? Es decir, no la he golpeado o dicho algo malo. Sí, le he alzado la voz y eso, pero no a extremos. Creo que lo único malo que he hecho... es odiarla en mi mente.

—Sylvie... si tan sólo no te trataras como esclava...

Odio tus palabras Sylvie... no a ti. Eres sólo una niña que ha sido tratada horriblemente... Yo debería odiarme por comportarme así... ¿Por qué no estudie psicología para ayudarte? No debo tratarla mal, ella le dirá al personal del orfanato cómo la traté. Necesito tener cuidado con ella. Esta niña puede que sea mi verdugo en el futuro...

Cuando termino de lavar, dejo secando todas las vajillas y apago las velas de la cocina. Salgo de ahí y observó a Sylvie... Al parecer no hay ningún cambio. Tiene la mirada en el vacío, nada más, algo que sólo ha hecho desde que llegó aquí... ¿Acaso tendrá alma?

Observo la hora... las ocho de la noche; necesito prepararme para la cama. Le hablo a Sylvie para que me siga. Ella va detrás de mí a cada lado de la casa mientras apago las velas. Al final dejo las velas restantes que conectan con mi cuarto, toda la casa se ve sumida en penumbra.

—Amo, ¿Dónde... debería dormir?

Su dormitorio... No pensé en eso. Tal vez... ¡Claro! Afortunadamente hay una habitación vacía que está al lado de la clínica. Me dirijo por la casa a oscuras hacia la habitación. Y con un fósforo, enciendo la vela que está a la par de la puerta.

—¿Está bien que utilice esta habitación? ¿Y esta cama? Estoy bien con dormir en el suelo, Amo.

... No te odio, no te odio, no te odio... ¡Agh!

—Esta es una habitación separada a la clínica. Es una cama extra que hay en caso de un paciente de emergencia.

Eso si el paciente no necesita ser llevado a una Unidad de Terapia.

—... Si ese es el caso, aceptaré agradecida esta habitación.

Antes de que me vaya, Sylvie me llama.

—Uhm, amo... ¿Q-qué me va a pasar de ahora en adelante? ¿Me hará cosas dolorosas y terribles?

... ¡Maldita sea! Es razonable que ella piense que hay algún motivo oculto detrás de la forma en que está siendo tratada. ¡¿Pero en serio ahora?!

—...

Me retiro de la habitación en silencio. N-no sé ni qué decirle, sólo...

—¿A-ah?

¿Acaso eso fue un susto de muerte? ¿Acaso Sylvie pensará que sí le haré algo?... ¡Ya no puedo más! Regreso a la habitación con toda prisa. Veo a Sylvie realizar un espasmo.

—Yo no haré nada como eso, Sylvie...

Observo su mirada... confundida. Siempre está confundida, ¡siempre! Ya... ¡ya no puedo aguantar más!

—De ahora en adelante, olvidarás ese pensamiento. Yo no soy como el hombre que llamas "Amo".

—¿H-habla en serio? Amo, no me importa que me haga cosas dolorosas si a usted le place. Mi anterior Amo disfrutaba mucho de oírme gritar de dolor.

... No puedo. Esto es suficiente.

—Así que, por favor, tenga piedad.

... ¡¿Qué?! ¿Acaso me oyó decirle todo eso?

... Nada. Ella no parece confiar por completo en lo que he dicho, e como si mis palabras fueran en vano. Al parecer Sylvie me hará entrar en una cólera cada que hable mierdas de sí misma por estos días.

—Ah... L-lo siento mucho. Buenas noches, amo.

—... Buenas noches, descansa.

Ella va hacia su cama y se arropa... con miedo. Miedo... Es lo único que siente...

Apago la vela de la habitación y me retiro, cerrando la puerta mentalmente. Me encamino hacia mi cuarto entre la oscuridad. Abro la puerta de mi aposento y enciendo la vela que está pegada a la pared. Me retiro mi ropa y me cambio con mi pijama. Acomodo las mantas de mi cama y coloco mi reloj de bolsillo en la mesita de noche. Apago la vela y retorno hacía mi cama para arroparme.

—Dormir...

¿Cómo podré dormir tras todo lo que ha ocurrido hoy? ¡Tengo a una "esclava" en mi casa! Esa niña me puede mandar a la ruina si se entera la gente... Has traído en mí algo que no he sentido en años, Sylvie: preocupación. Ahora estoy preocupado de lo que me pueda pasar. Necesito alimentarla, necesito tratarla bien, necesito... cuidarla.

—... Exacto.

Si la voy a llevar a un orfanato, entonces tendré que enviarla en buenas condiciones. Yo no podré cuidarla toda mi vida... Soy un "erudito", no necesito estar al tanto más que de mi trabajo. Sylvie sólo hará que me desoriente y termine cometiendo errores.

—Dios, necesito dormir.

Cierro mis ojos... e intento sucumbir al sueño. No me es difícil si no pienso en preocupaciones como... ¿Eh?

...

¡Oh, mierda! ¡El paciente! ¡Se me olvidó termina su caso!

Me quito las mantas y me encamino hacia la clínica con el portavelas de mi mueble a mano.

¿Cómo pude olvidar esto? Mañana debo reunirme con mi paciente, y no podré verle la cara si no tengo todo listo. Necesito escribir cada una de las preguntas e investigar los síntomas. ¡Necesito los libros! Voy hacia la "biblioteca" y tomo los libros que necesito: fisioterapia, trastornos neurológicos y neurociencias en general. Me dirijo a la clínica y dejo los libros en la mesa de trabajo. Enciendo la vela de la mesa, abro nuevamente el tintero y me dispongo a ir por mi... bata... ¿La necesito usar ahora mismo? La bata... Ésta me fue regalada por un doctor de la ciudad. Él me comentó que se ha iniciado a usar por toda Inglaterra con el fin de no ensuciarnos nuestra ropa. Por lo general se debe usar en las clínicas. Yo siempre la uso aquí, pero no cuando voy con un paciente a su casa, ya que sería antihigiénico. Ahora mismo únicamente estaré escribiendo... Dios, si tan sólo tuviera un libro de Semmelweis donde especifique los procedimientos antisépticos.

Inicio el informe del paciente, aun recordando lo que posiblemente tenga. Está más que claro la enfermedad que tiene, y obviamente sé que debe sufrir de alguna contusión cerebral... O peor aún, puede que esté en la clasificación leve de un traumatismo craneoencefálico... Dios, eso... ya es duro. Necesito leer sobre eso y tener todo listo para mañana cuando vaya a verlo. Esto es más drástico que atender a un paciente con un dermatoma afectado... ¿Por qué igualé eso con lo otro?

Escribo... Leo... Anoto... Dios, ¿qué hora es? Reviso el reloj de la pared: las doce. ¿Tanto tardé? Llevo... treinta hojas... A veces me impresiono a mí mismo, pero de igual forma sé que la mitad de todo este reporte va a ser tirado a la basura.

Mientras escribo, un pensamiento sobre Sylvie viene a mí... Debe estar dormida, ¿no? Espero no haberla preocupado cuando salí de mi habitación... Dios, Sylvie... he sido una persona horrible contigo, pero es en parte tu culpa. ¿Quién te hace decir esas cosas? Mañana le remarcaré que ELLA NO ES UNA ESCLAVA. Debo lograr cambiarle esa forma de pensar... Ja, ja, ja, ja, ja; ¿cómo harás eso? Escribiste en tu reporte claramente que ella es casi un caso perdido... Mejor regreso con el paciente. Sólo me faltan unas anotaciones para concluir. Necesito estar completamente capacitado en la mañana cuando hable con mi paciente y su esposa. Escuché de él que tiene dos hijos. Creo que se llamaban Violet y Issac... Desearía que Dios hiciera algo, yo no puedo negarlo. Él está en una etapa que irá evolucionando con el paso del tiempo... Apiádate de él, Dios.

He terminado. Acomodo todo y guardo mis cosas. Apago la vela que está en la mesa y me dirijo a la puerta. Me encamino hacia mi habitación. Apago el portavelas y me recuesto en mi cama... sin taparme. No hace frio hoy... Espero que sea así, no quiero padecer de algún problema de la tiroides. "Estamos en verano, idiota" me digo ... tal vez sea eso.

... Oh, me siento cansado. Creo que pasaron trece minutos, pero al fin tengo algo de sueño. Sólo espero que mañana no esté en pésimas condiciones para ir con el paciente. Dormir y nada más, es lo único que ahora mismo debo hacer.

Sólo... dormir...

Dormir…