Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto.

.

.


Ella y su oscuridad

III. Máscara


Releyó la carta varias veces para comprobar cada palabra escrita a puño y letra por la señorita líder del clan Hyūga. Efectivamente era un pergamino de Hanabi-sama exponiéndole su deseo de quitar el rango de ninja a Hinata Hyūga. ¿Era verdad? ¿Realmente le pedía dar de baja a Hinata del sistema shinobi? Naruto frunció el ceño, siendo detectado por Sakura inmediatamente. La joven dejó los documentos que estaba acomodando en una caja para ir hacia el escritorio del nuevo Hokage.

—¿Qué sucede? ―preguntó la ojiverde al verlo tan conmocionado. Fue hasta él para saber qué lo tenía sin decir una sola palabra. La pelirosa tomó la carta entre sus manos y comenzó a leerla pacientemente ―. ¿Eh? ¿Qué es esta decisión? No me lo puedo creer. ―exclamó sumamente extrañada.

—Yo tampoco, Sakura-chan. ―musitó con la voz un poco apagada ―. ¿Por qué Hanabi haría algo como eso?

Sakura frunció el ceño, pensando por un momento, intentando no imaginarse cosas malas.

—Tranquilo. Tal vez ahora que Hanabi-chan es la líder del clan quiso liberar a Hinata de ser ninja. Tú sabes, ser kunoichi no era lo de ella, Hinata siempre ha sido demasiado amable.

—Sí, demasiado amable… ―Ensombreció su mirada al recordar aquella vez en que Hinata sin pensárselo ni un segundo, se enfrentó a Pain a pesar de que tenía absolutamente todas las de perder. Todo por él.

"Yo te amo".

Recordó que ni siquiera le había dado una respuesta.

Tenía miedo de verla llorar, de romperle el corazón. Sabía que si estaba frente a ella para darle contestación a sus sentimientos, él sería incapaz de decirle que no con tal de evitar hacerle daño. Sin embargo, probablemente el daño ya lo había hecho ayer, después de que se anunciara el futuro matrimonio Uzumaki-Haruno. Toda la aldea estaba enterada de ese acontecimiento.

—¿Naruto? ―Lo llamó Sakura y le acarició una mejilla al rubio con preocupación ―. ¿Estás bien? ¿Estás incómodo por nuestro aviso de ayer?

—Claro que no, voy a casarme contigo. ―sonrió, aunque Sakura no le creyó esa sonrisa mediana ―. Aún tengo mucho papeleo qué hacer, ¿me ayudas, Sakura-chan? ¡Por favor! ―suplicó con las manos juntas.

Ella sonrió de medio lado.

—Claro. ―Asintió mientras ordenaba los papeles del escritorio, dejando la carta del clan Hyūga de lado.


-o-


"Kakashi-sensei, estoy preocupado".

Le había dicho Naruto aquél día en que había partido de misión hacia Iwa. Tardó una semana en regresar a su aldea natal. Estaba muy cansado. Había sido una misión extenuante y necesitaba dormir en una cama. Sus cortes en los brazos y su espina dorsal maltratada se lo gritaban. A falta de ninjas disponibles por la reconstrucción de las aldeas y países, había tenido que hacer la misión él solo y no es que se quejara porque no pudiera, sino que él tenía que trabajar por cuatro.

"He recibido una carta de Hanabi-chan".

Kotetsu e Izumo lo recibieron con alegría, como siempre. Le ofrecieron un vaso con café pero Kakashi desistió, agradeciéndoles. No quería entretenerse, solo quería llegar a su departamento ya. Empezó a caminar con paso normal por las calles de la aldea, no tenía suficientes energías para desaparecer tras un Hiraishin no Jutsu o saltar por los techos de las casas.

"Dice que retira a Hinata-chan del sistema ninja".

Él se sorprendió cuando Naruto dijo eso, en verdad era algo que jamás se había esperado, nunca le había pasado esa posibilidad por la cabeza. Recordaba eso claramente, muy pocas veces en la vida tenía sorpresas como esa.

Hinata Hyūga retirada del sistema shinobi. Increíble. Y curioso, muy curioso.

"¿Usted cree que deba ir a hablar con Hanabi-chan personalmente?".

Definitivamente entregaría el reporte después. No tenía ni la menor energía para escribir. Necesitaba descansar. Era más el cansancio que el hambre. Se dejó caer en la cama y se sintió en el cielo con su espalda sobre el suave colchón.

"Es sumamente extraño".

Le había contestado al Hokage sin responderle la pregunta. Después de todo, no podía inmiscuirse en asuntos del clan Hyūga. Era mejor que no le diera ideas al nuevo Hokage. Además realmente le parecía rara la decisión de Hanabi. No podía pensar en algún motivo por el que dieran de baja a Hinata como ninja.

"Kakashi, gracias por ayudar a Hinata".

Recordó la vez en que Kurenai le agradeció al interceder por su pequeña alumna el día del examen de ascenso a chunin. No supo por qué lo recordó, pero lo hizo. Ni tampoco sabía por qué la ayudo, pero también lo hizo.

—Supongo que como jōnin que soy mi deber era cuidar que nada peligroso le sucediera a los genins. Supongo… ―Se dijo sin convencerse realmente mientras miraba el techo de su habitación con somnolencia.

"—Él nunca preguntó por ti. ―Le dijo aun mirando el color blanco del techo, Hinata bajó su mirada al suelo ―. Estaba muy preocupado por Sakura…"

Súbitamente aquél recuerdo llegó a su mente. Aún se intentaba comprender por qué le había dicho ese comentario a la niña Hyūga. ¿Por qué tan hiriente y directo? Él sabía que ella llevaba toda una vida enamorada de su joven pupilo, incluso ella había arriesgado su vida por él sin pensárselo. Naruto era el héroe de Hinata, su amor, su corazón, su ilusión. Aun así no le importó lastimarla. La quiso herir personalmente. Simplemente él quería que ella dejara de ir tras Naruto porque sabía que él ya se había autoimpuesto las últimas palabras de Sasuke como obligaciones que tenía que cumplir. De hecho, todo el equipo 7 se había autoimpuesto la promesa de Sasuke. Mientras Naruto y Sakura estuvieran juntos, Sasuke estaría sonriendo. Naruto jamás le iba a corresponder y era mejor que ella dejara de hacerse ilusiones. De todas formas no podía dejar de sentirse una persona muy cruel por haberle dicho esas palabras la vez que se encontraron en el hospital de Konoha.

"Sayonara, Kakashi-sensei", le dijo ella y su voz se oía lejana, desgastada, triste. ¿Adiós? ¿Por qué? ¿Por qué Hinata le diría adiós?

―¿Por qué? ¿Por qué me dijiste adiós ese día? ―Frunció el ceño, cavilando.

Y ahora tenían a Hinata fuera del sistema shinobi. ¿Qué iban a hacer con ella ahora que Hiashi estaba muerto y Hanabi era la líder del clan? No podía comprenderlo. Intentaba encontrar algo en lo cual apoyarse, un gesto, alguna información pero Kakashi no recordaba nada fuera de lo normal excepto ese misterioso adiós.

Pero todo aquello careció de importancia ahora que el sueño lo estaba venciendo. Y lo venció, dejando atrás todas esas reminiscencias en el olvido. Durmió sin saber que pasarían muchos años antes de que volviera a verla, antes de que volviera a dirigirle nuevas palabras. Pero el destino era curioso y un maldito, y tenía planeado reencontrarlos de una manera bastante interesante. Él seguiría siendo el mismo Kakashi de siempre. Pero ella no.


-o-


En medio de una habitación que estaba a media luz se encontraba una joven colocándose una vestimenta totalmente negra que consistía en la típica blusa de red y encima un chaleco negro al igual que unos pantalones de licra que se le ajustaban por todas partes. Las botas negras y largas le llegaban arriba de las rodillas.

—¿Te has despedido de tus amigos? ―inquirió Hanabi entrando al recinto.

—No. ―contestó sin verla, ajustándose las botas.

—Con su permiso, Hinata-sama, su sensei ya viene. ―Avisó un miembro del bouke que se estaba llevando la antigua ropa de Hinata.

—¿Estarás bien, nee-chan? ―Se preocupó la castaña queriendo abrazar a su hermana.

—Sí.

Solo monosílabos. Hanabi cerró los ojos con fuerza intentando recuperar la calma y la valentía que la caracterizaba. Era la líder del clan Hyūga, el único clan más antiguo y de renombre que tenía Konoha.

―Buenos días, Hanabi-sama. ―Escucharon la voz gruesa de un hombre alto que se inclinó en una pequeña reverencia hacia la joven de cabellos castaños. Eso de rendirle respeto a una chiquilla no era de su gusto y aceptación personal, sin embargo, considerando que la niña era líder de uno de los clanes más valorados por la aldea tenía qué hacer el protocolo ―. Ropa negra. ―afirmó en señal de aceptación.

—Es lo que pidió, ¿no es así, Morino-san? Ropa negra. ―musitó Hanabi.

—Correcto. Disculpe las molestias, ¿pero podría dejarme a solas con Hinata?

—Hinata-sama. ―Lo corrigió Hanabi con los ojos entrecerrados y fríos.

—Que yo sepa, ella ya ni siquiera es una kunoichi y no fue apta para ser la líder del clan. ―contestó Ibiki sin compasión. Hinata no pareció molestarle aquello, pero a Hanabi sí.

—No permitiré que haga lo que quiera con ella, Morino-san. ―La castaña le dirigió una mirada afilada como un kunai.

—Entonces con todo respeto, Hanabi-sama, busque otro instructor.

—Mi padre dejó dicho que lo quería a usted.

—En ese caso ambos sabemos que haré lo necesario para entrenar a la joven Hyūga.

Hanabi tensó la mandíbula ante la descortesía del hombre, pero tenía razón, Hiashi había dejado órdenes claras y no podía hacer nada. Finalmente sin decir nada, la líder se fue de la habitación dejándolos solos.

—Siéntate. ―dijo el hombre.

Los dos se sentaron el uno frente al otro en el piso de madera.

—Tu nombre ya no es Hinata. No hasta muchos años después, ¿de acuerdo?

La joven de cabello azul lo miró con un poco de nerviosismo en sus ojos, Ibiki captó eso. Estaba nerviosa pero no lo dejaba ver físicamente. Sus manos no estaban jugueteando ni protegiendo su pecho como normalmente lo hacía, Ibiki la conocía bien, conocía sus gestos y acciones, en realidad conocía los de todos, ser observador era algo que se le daba muy bien.

—D-De acuerdo. ―Falló. Había tartamudeado. Hinata se reprendió mentalmente por ello. Había estado motivada todo ese tiempo, por el anuncio de Naruto y Sakura, por la muerte de su padre, por no tomar el lugar que le correspondía por ser la primogénita, por ser olvidada. Pero aquél hombre de mirada fría y voz de hielo hacía que sus peores males volvieran.

—No quiero que vuelvas a tartamudear. La próxima vez que lo hagas… ―Ibiki le dio un kunai ―. Márcate la lengua con esto. Concéntrate en contestar bien, no te apresures a responder y piensa en lo que vas a decir, toma valor y habla claro, no importa cuánto te tardes en responder. ―La regañó.

Hinata lo observó y pensó muy bien lo que diría. Se tardó un momento pero Ibiki la esperó.

—Sí, Morino-taichou.

El hombre metió la mano dentro de su gabardina negra y de ella extrajo una máscara blanca con pinceladas rojas.

—A partir de hoy utilizarás esto. ―Le indicó lanzándoselo a Hinata.

Era la máscara de un gato y tenía toda la pinta de ser parte de un uniforme ANBU. Hinata miró el objeto con inseguridad.

―Yosh, hoy vamos a mutilar cadáveres en el sótano de la mansión. ―Se levantó el hombre alto. Hinata se quedó congelada ante lo que escuchó, sus ojos pálidos estaban temblando al igual que sus manos, su boca abierta totalmente asustada. No pudo levantarse, solo se quedó ahí trabada en su lugar ―. ¿Qué? ―Ibiki le gruñó con molestia ―. Ni te molestes en espantarte porque vamos a hacer cosas peores. Adelante, levántate.

El colosal ninja abandonó la habitación, dejándola sola.

"… hoy vamos a mutilar cadáveres en el sótano de la mansión", las palabras se repetían en su interior. Un escalofrío le recorrió la espalda, como si unos finos dedos de hielo la tocaran por todas partes. Se abrazó a sí misma en busca de calor. "Nadie dijo que iba a ser fácil", pensó ella, "¿Qué esperabas? Vas a convertirte en la sombra del clan Hyūga, en la sombra de Hanabi-chan", por y para su hermana, por y para su clan. Se obligó a tomar algo de agua del lavabo para diluir las ganas de vomitar y luego salió de su habitación. Ibiki la esperaba recargado en una pared de madera con los ojos cerrados.

―T-Taichou… ―Lo llamó nerviosa. Enseguida dio un respingo ante la tontería que había hecho. Ibiki abrió los ojos y la miró fijamente.

―Ya sabes lo que tienes que hacer. ―recalcó fríamente y luego se dio la vuelta.

Hinata llevó a su mano al portakunais y sacó el que Ibiki le había dado hace unos momentos. Lo sostuvo frente a su rostro unos segundos, observando el filo cortante, lo imaginó contra su lengua y la sola idea le hizo cerrar los ojos con fuerza. El Morino descruzó los brazos y se aproximó a ella quitándole el kunai. Con su otra mano capturó la barbilla de Hinata para mantenerla fija.

―Saca la lengua. ―Le ordenó con voz grave. Hinata temblaba, ni siquiera se atrevía a despegar sus labios cerrados. Dio un paso atrás pero el hombre mantuvo firme su agarre y ella volvió al frente. Realmente iba a hacerlo. Con timidez y miedo abrió la boca al tiempo en que liberaba su lengua hacia afuera. Apretó los puños con fuerza para darse valor. Tranquila, tranquila, se dijo, solo un pequeño corte. Contempló el kunai acercándose y mejor cerró los ojos, sintió el filo contra su lengua, rasgándola finamente y extendiéndose por cuatro centímetros ―. No vuelvas a tartamudear ―Abrió los ojos temerosa e Ibiki le entregó el kunai ensangrentado en la mano, luego se dio media vuelta y caminó él solo rumbo al sótano de la mansión.

Hinata sentía la adrenalina bailando entre sus venas. La sangre metálica se derretía entre su boca, se obligó a tragarla y caminar tras el capitán Morino por su propio bien.

―Escucha, yo no soy tu amigo ni tu maestro. Simplemente un instructor. Te dirigirás a mí como Ibiki-taichou. ―Llegaron a un lugar oscuro y con olor a humedad. Hacía frío y las escaleras de madera hacían ruidos raros cuando las pisaban, denotando lo nulo que el sótano Hyūga era visitado. La única luz pertenecía a una vela blanca que llevaba Ibiki para guiar el camino ―. Tú ahora eres Neko(1), ponte la máscara. ―Enseguida Hinata se colocó la máscara de gato con dificultad, Ibiki ante la tardancia de ella la estiró para ponerla frente a él y anudarle bruscamente la pequeña careta de porcelana ―. Puntos vitales para atacar a un ninja y eliminarlo lo más rápido posible. ―Ibiki siguió caminando hasta que llegaron cerca de una mesa grande y rectangular que sostenía un bulto oscuro. Hinata se detuvo inquieta al imaginarse lo que era ―¿Neko? ―Alzó una ceja, esperando la respuesta.

La jovencita vestida de negro y piel blanca lo miró a la cara a pesar de su nerviosidad. El dolor en su lengua le advirtió que no tartamudeara.

―Corazón, cerebro y conductos principales de chakra.

―La respuesta correcta es corazón y cerebro. Quieres matarlo, no imposibilitarlo. ―Le explicó. Quitó la manta que cubría el misterioso bulto y la vela mostró parpadeante el cuerpo desnudo de un hombre joven.

Hinata se mordió el labio inferior con fuerza. Menos mal que la máscara fría contra su cara le permitía ocultarle su miedo al instructor.

―Vamos a repasar el cuerpo humano, extraeremos varios órganos para que los conozcas con el fin de que te acostumbres a la sangre. Por ser la primer clase puedes vomitar, pero la próxima vez no ―Tomó la mano de Hinata y le puso un kunai firmemente, apretando sus dedos ―. Saca el corazón.

Hinata se tomó su tiempo.

―Sí, Ibiki-tai… taichou.

No pudo evitarlo, su voz se cortó. Ya sabía lo que tenía qué hacer.


-o-


Sayonara, Kakashi-sensei.

El peligris se despertó de golpe, levantándose a la mitad y mirando para todos lados mientras su hiperventilaba. La oscuridad reinaba en su módico departamento, acompañada por el silencio sepulcral de la noche. Ciertamente la voz de Hinata aparecía en sus sueños desde hace días, como algo constante e imperecedero.

―¿Dónde estás Hinata? ―inquirió para sí mismo mientras se pasaba una mano por la frente para limpiar el sudor nervioso. Naruto había mandado escoltas a la mansión Hyūga pero Hanabi amablemente los rechazó a todos. Estaba en su derecho, eran cosas personales del clan. El rubio fue personalmente y Kakashi lo acompañó ese día. Hanabi los recibió sin dejarlos entrar al recinto, les dijo que su hermana mayor estaba bien pero que se encontraba ocupada y que no iban a poder verla hasta que ella cumpliera algo. "¿Algo como qué?", preguntó Kakashi desesperado, aun más que Naruto. "Es un secreto", contestó la joven castaña ―. Te he buscado por todas partes… y no puedo encontrarte.

Incluso probó con espiar al clan Hyūga y terminó siendo descubierto y castigado por Naruto a petición de Hanabi, lo mandaron de misión a Iwa por unos días para "calmar su mente".

Intentó volver a dormir, aunque sabía de antemano que sería imposible. Sin quererlo ni desearlo, la chica de ojos lilas le había quitado el sueño con su adiós.


Si has llegado hasta aquí, ¡muchas gracias por leer!

(1)Neko significa gato.

Siiii, ya vieron quién anda pululando en mi fic, ¿verdad? Espero que les haya gustado la sorpresa.

Gracias a las personas bellas y mágicas que me dejaron un review:

Anonimus: Muchas gracias por leer y comentar, aquí tienes la continuación, espero que haya sido de tu agrado. Saludos.

Inusatiga

SweHiro

RankaxAlto

Kandiliz25

Invader Zam Rei Chan

MikaSyo

Chio-sempai

KattytoNebel

Call me Hibari-chan

Tsuki: Gracias por leer y dejar un lindo review. Me alegra leer que el fic te gusta. Los sentimientos de Naruto estaré abordándolos más adelante, aunque no es como si fueran muy importantes. Pronto saldrán Kakashi y Hinata juntos. Cuídate mucho bastante.

lavida134

Hinatahina

Recuerden que contesto reviews por MP y si no tienen cuenta los respondo en las notas finales.

Aprovecho para desearles feliz navidad y un bello-lindo año nuevo, por si no las leo en estos días.

22 de diciembre 2016.


Nos leemos luego… si tú quieres.