Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto.

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Ella y su oscuridad

V. Gato blanco


Kakashi se levantó temprano debido a un fuerte dolor en la costilla. Intentó levantarse pero los huesos del costado le dolían tanto que mejor se quedó recostado, sobándose suavemente el área afectada. No tenía misiones y tampoco ánimos para limpiar su departamento así que se dirigió al hospital para un chequeo de rutina. Saludó a Sakura amablemente y ésta hizo todo lo necesario para sacar las muestras necesarias para un análisis completo.

―¿Te va bien en el hospital? ―inquirió el maestro mientras la pelirosa terminaba de sacarle el tubito de sangre.

―Sí ―sonrió ―, no se preocupe, Kakashi-sensei. Estoy bien, me la paso ocupada en el hospital con eso de que Shizune-san está de vacaciones.

―Supongo que debe ser estresante ser la dirigente del hospital.

―Algo, pero me gusta mi trabajo. ―Sakura guardó las muestras en su lugar correspondiente ―. Listo. Venga la próxima semana para recoger los resultados.

De improvisto una enfermera irrumpió en el consultorio con semblante nervioso.

―Disculpe la intromisión, Sakura-san, pero la necesitan de urgencia en la mansión Hyūga, es Hayato-sama, ¡tiene un fallo en el corazón muy grave, necesita de su intervención!

―Dios mío. ―Abrió grandes los ojos ―. Chizuru, prepara todo lo necesario y te vas conmigo a la mansión, dile a Shiro que necesito su ayuda, los alcanzo en la salida. ―ordenó rápidamente. La enfermera salió enseguida y la doctora Haruno apresuró el paso para tomar una carpeta de la gaveta de expedientes, sus dedos ágiles dieron con el expediente de Hayato Hyūga y salió como alma que lleva el diablo del consultorio, caminando a paso veloz por el pasillo. Kakashi tan solo escuchar el apellido Hyūga dio un brinco de la camilla donde estaba sentado para seguir a su alumna por el pasillo.

―¿Hayato Hyūga? ¿El antiguo dirigente del clan?

―Kakashi-sensei, la consulta ya terminó. ―dijo fastidiada de ser perseguida. Rápidamente bajó las escaleras de madera para llegar al primer nivel. Chizuru y Shiro ya estaban en la puerta de salida, esperándola.

―¿Puedo acompañarte, Sakura-chan? Estoy aburrido.

―Lo que sea pero manténgase callado. ―gruñó, empezando a correr para llegar más rápido. Kakashi siguió a la médico y sus enfermeros, saltando por los techos de las casas tan rápido como sus piernas y pies les permitían saltar.

"Finalmente voy a saber cómo estás después del anuncio del matrimonio Uzumaki-Haruno, Hinata-chan", pensaba Kakashi intentando no ir demasiado rápido como para verse desesperado o raro. Tenía qué comprobar con sus propios ojos que la niñita Hyūga estuviera bien. El haberla visto con esa expresión vacía cuando le dijo "Sayonara, Kakashi-sensei" y el comentario de Naruto sobre que Hanabi la había quitado del servicio shinobi le hacían sentirse curioso por ver a Hinata. Comprobar que ella seguía siendo la chica dulce y débil de siempre. La que siempre callaba y observaba desde lo lejos.

Descubriría por sí mismo si Hinata era la joven de negro que vio con Ibiki Morino aquella noche. Esa vez se retiró enseguida, pero soñó toda la noche que la chica de máscara de gato era Hinata.

"Diablos, Kakashi, estás pensando como un loco".

Ya ni siquiera leía sus libros para adultos. Solo tenía que ver que Hinata fuera la misma, que no se estaba convirtiendo en un Sasuke o un Obito. Confirmaría con sus propios ojos y al día siguiente su vida seguiría siendo la misma canción aburrida de siempre. Se sintió emocionado ligeramente cuando lo dejaron entrar al territorio Hyūga porque acompañaba a Sakura. El par de Hyuga's que los recibieron les guiaron por un pasillo que los llevó hacia un bloque rectangular que en el centro tenía un jardín de piedras y arenas de colores. Kakashi miró para todos lados, buscando a Hinata. Se detuvo abruptamente al comprobar que al otro lado del jardín y de pie estaba Ibiki Morino, mirándolo desde lejos y a su lado había una chica sentada abrazando sus rodillas y vestida de negro y con una particular máscara de gato.

"¡La chica gato!" pensó asombrado. ¿Realmente la joven de anoche era Hinata? De cualquier manera, ¿qué haría Ibiki en la mansión Hyūga? La complexión de la mujer joven era delgada. Observó al misterioso par fijamente y de pronto Sakura regresó sobre sus pasos y lo empujó por la espalda para apurarlo, regañándolo por atrasarse. Kakashi obedeció mirando de reojo a Ibiki y su compañera. De pronto entraron a una amplia habitación donde estaba el enfermo en un futon acolchado, con varias almohadas alzándole la cabeza. Alrededor de Hayato Hyūga solo había dos personas. Hanabi y Ko. Nadie más.

Sakura llegó sabiendo qué hacer, dio órdenes a sus enfermeros y éstos se pusieron a trabajar, rápidamente Sakura revisó a su paciente con un estetoscopio. Kakashi no quería estorbar así que solo atinó a sentarse junto a Hanabi.

―Hanabi-sama. ―saludó seriamente.

―¿Usted quién es? ¿No debería ayudar a sus compañeros?

―No soy un enfermero. Soy Kakashi Hatake, el maestro de esa ojiverde. ―La señaló maleducadamente.

―Ya veo.

―¿Dónde está Hinata-chan? ―inquirió con cautela, sin mirarla. Hanabi tampoco le dirigió la mirada, solo Ko.

―¿Qué asuntos tiene con ella?

―Solo me preguntaba cómo está. Ella es alumna de Kurenai Yuhi, una buena amiga mía.

―Hinata está ocupada.

―Escuché que usted ordenó quitarla del sistema shinobi.

Hanabi con toda la seriedad posible se levantó sobre sus rodillas y se acercó al rostro de Kakashi, susurrando al peliplateado en el oído muy quedamente.

―Mi abuelo está muriendo, ¿podría tener algo de consideración, Kakashi-san?

La castaña regresó a su posición, contemplando resignada a su abuelo. La voz de ella había sonado distante, triste y con una pizca de miedo. Kakashi se calificó de imprudente, cruel y grosero. Apenadamente se quedó callado por el resto de la consulta a domicilio, mirando a la doctora hacer su trabajo. El viejo Hyūga estaba canoso y con los ojos cerrados, su pecho respiraba muy apenas y lucía muy tranquilo, demasiado pasivo.

―Hanabi-sama, su abuelo… ―Sakura miró a la jovencita con pena.

―Lo sé. ―aceptó con la cara exánime.

―Tranquila, está teniendo una muerte sin dolor y muy pacífica. Solo se está quedando dormidito.

―De acuerdo, gracias, Sakura-san. Si me disculpan quisiera pasar los últimos minutos de mi abuelo a solas.

La médico y sus enfermeros empezaron a salir en silencio. Kakashi se quedó sentado al lado de la joven.

―Ko, tú también. Kakashi-san, por favor. ―pidió Hanabi. Ko se retiró afligido, Kakashi se puso de pie pero se detuvo en la puerta de papel de arroz. El lugar estaba lleno de melancolía y muerte, con sus velas encendidas y las penumbras abrazando a Hayato, con Hanabi como su única visitante. Kakashi sintió pena de dejar a esa niña sola.

―Hanabi-sama… solo dígame que Hinata-chan está bien…

―¡LARGATE! ―le gritó con odio y dolor, mirándolo con el ceño fruncido y los ojos acuosos, empezando a enrojecerse.

Kakashi no esperó más, dio una leve reverencia de respeto y luego cerró la puerta tras de sí.

―No te mueras, abuelito ―Sollozó acercándose al anciano y tomó su mano, dejó que las lágrimas inundaran su rostro y se permitió perder la firmeza que la caracterizaba ―, no nos dejes solas. Sé que no hemos sido muy unidos pero… ya papá nos dejó… ¿qué vamos a hacer Hinata y yo solas? Yo no quiero liderar a esta gente, tampoco quiero que mi hermana sea la sombra del clan. ―Empezó a gimotear, temblando de las manos y los hombros, apretando la mano arrugada del abuelo Hyūga.


-o-


Hinata apretó más su pecho contra sus rodillas cuando observó que Sakura salía con el rostro desahuciado y los ojos verdes mirando al suelo, incluso Ko salió de la habitación pero se sentó en un lado de la ventana cerrada. A través de los agujeros de su máscara intuyó que algo no andaba bien. Pudo escuchar el grito de Hanabi, su voz era fuerte y desesperada. "¡Lárgate!", rugió. Segundos después Kakashi salió de la habitación.

―¿Va a morir, verdad? ―pronunció Hinata con la voz un poco llorosa pero sin tartamudear.

Ibiki se quedó callado, sin saber qué decirle. Lo único que podía hacer era quedarse de pie al lado de su alumna, permitirle llorar si quería.

"Cuando yo me muera, el bouke estará inestable. Se quedarán solas, serán los únicos miembros vivos del souke, dos niñas prácticamente. Por ser una familia tradicional lo más seguro es que querrán un líder maduro y sobre todo que sea hombre", había dicho el abuelo Hyūga. Su muerte estaba próxima, tan próxima como la noche misma de esa tarde.

Hinata sintió que el aire se volvía helado. Vio cómo Sakura y sus enfermeros se retiraban y Kakashi caminaba tan lentamente como podía, con sus manos metidas en los bolsillos y mirándola de reojo. Ella se puso en pie.

―Voy a lavarme la cara y regreso para la clase de hoy, Ibiki-taichou.

Pasó por un lado de su nuevo maestro y caminó con pasos elegantes y finos hasta perderse en la oscuridad de un pasillo no iluminado, siendo observada por un curioso peligris que ya abandonaba los territorios Hyūga muy a su pesar.

―Bien, el abuelo morirá. ―arguyó casi en un susurro sordo, mirándose en el espejo luego de echarse agua a la cara. Comprobó que su lengua estaba cicatrizando bien con el ungüento curativo y después se miró fijamente a si misma a través del reflejo ―. Hanabi y tú están solas. No está papá, no está mamá y tampoco estará el abuelo. ―Su voz tembló pero no por eso tartamudeó, inhaló conteniendo unos segundos el aire dentro de sus pulmones pero inevitablemente sus ojos derramaron una lágrima más ―. Es la última, Hinata ―Se regañó a sí misma, limpiándose rápida y rudamente la lágrima de su mejilla ―, no tienes permitido llorar más. ―Las comisuras de sus labios se bajaban por sí solas haciendo una mueca triste sin su autorización pero realmente no volvió a salir otra lágrima ―. Es hora de proteger a Hanabi-sama. ―Asintió firmemente y se colocó la máscara de gato hábilmente, anudándola por detrás con fuerza.

Volvió a quedar solamente un gato a la vista. No Hinata Hyūga. Solamente Neko.


-o-


Caminaban lentamente rumbo al hospital. Ya no había prisa ni ganas de hablar. Chizuru y Shiro miraban a Sakura con cierta preocupación. Kakashi solo se mantenía pensando en Hanabi y la chica gato.

―Que mal, primero Hiashi y ahora Hayato-san. ―Opinó el Hatake.

―Los dos; padre e hijo, padecían del corazón, no podíamos hacer nada por ellos. ―Lamentó Chizuro.

―Si padre e hijo padecían del corazón ―preguntó Kakashi pensando más para sí mismo ―, ¿las hermanas corren el riesgo de tener esa enfermedad también?

―Es muy probable que… ―Iba a explicar Shiro.

―¡Ya es suficiente! ¡Chizuru y Shiro, apresúrense a llegar al hospital! ―gritó Sakura enojada y se adelantó, saltando por las azoteas. Sus subordinados se despidieron de Kakashi y luego la siguieron. El hombre supuso que Sakura estaba afectada por no haber podido ayudar a su paciente. Se preguntó si la sensación le hacía recordar que no pudo estabilizar a Sasuke luego del término del Tsukuyomi infinito.

Kakashi se sintió el mayor idiota del mundo ese día.


-o-


Neko salió en la oscuridad, escondida entre las sombras de Konoha. Era media noche y las calles estaban desiertas. Ibiki-sensei había sido claro con ella, "Averigua por qué Kakashi Hatake tiene tanto interés en ti, contará como un examen de espionaje". Enfundada en su traje negro y botas altas, máscara de gato y cabello atado, Neko saltó grácilmente sobre los techos de las casas hasta llegar a una azotea particular; la del departamento de Kakashi Hatake. Respiró hondamente y luego se dejó caer hacia atrás por el abismo, dio una voltereta y cayó con las rodillas flexionadas sobre el alféizar de la ventana. La abrió en silencio, entrando a invadir propiedad privada. Caminó lentamente, observando todo a su alrededor. Giró los ojos a todas direcciones, escudriñando el pequeño hogar. Estaba un poco desordenado pero limpio. El rechinido de una madera le hizo detenerse enseguida, sintiéndose descubierta pero no pasó nada. De pronto escuchó unas leves pisadas y observó un perro pequeñito color café mirándola con expresión aburrida.

―¿Quién eres? ―Habló el perro. Pakkun.

La chica de negro se sobresaltó tanto que cayó de bruces hasta el suelo. Después del perro llegaron dos más de aspecto temible. Ella se levantó tan rápido como pudo y echó a correr para salir por la ventana.

―Hola, creo que Pakkun te hizo una pregunta. ―Kakashi estaba obstruyendo completamente su salida. Tenía el pijama puesto que consistía en un pantalón flojo y una camisa negra sin mangas.

"Cálmate", se dijo Neko al verse acorralada. Por un lado estaba Kakashi, por otro estaban los ninkens. Kiba siempre le recordó que mientras tuviera miedo, los animales atacarían. Gracias a su amigo Inuzuka y Akamaru había desarrollado casi una especie de inmunidad hacia los perros. Los ninkens la observaban con cuidado más no le gruñían, solo estaban curiosos. Era Kakashi Hatake el que la preocupaba.

―¿Por qué no nos calmamos y me dices qué estás haciendo en mi departamento? ―Kakashi alzó las manos en señal de rendición, modulando su voz amablemente para que la reciente inquilina no se asustara.

Se quedó totalmente quieta. Sabía que si volteaba para alguna parte delataría su próximo movimiento. Entonces… debía errar, debía mentir con la mirada. Giró para ver a su izquierda y luego a su derecha, después volvió a mirar al dueño del departamento, quien lo único que hacía era observarla fijamente, como estudiándola.

―Te hice una pregunta, cariño. ―Le advirtió, su mirada oscura se tornó un tanto seria.

El corazón de Neko latía aceleradamente. Tenía que salir de ahí cuanto antes. Inhaló y respiró. Inhaló y respiró. Movió su cuerpo tan rápido como pudo y corrió hacia los perros, pasándolos con agilidad, concentró chakra en sus palmas y con ello destruyó la puerta de la entrada, entonces dio un salto hacia la próxima azotea pero la velocidad no le alcanzó y cayó al suelo. Escuchó el alarido de un perro y notó a Pakkun mordiendo su muñeca ferozmente. No supo en qué momento se pescó de ella.

―Novata. ―Kakashi tranquilamente la observó caer hacia el suelo y luego él mismo se impulsó para acercarse a ella. Hinata estiró al perro con desesperación pero como el can no dejaba de encajarle las fauces decidió ponerse en pie y echar a correr como un demonio. Dejó que sus brazos se fueran hacia atrás para cortar el aire más fácilmente y de esa manera correr con más velocidad. En algún momento la muñeca lastimada dolió mucho, alcanzó a ver de reojo que el perro finalmente la había liberado pero traía a un rayo plateado pisándole los talones.

Sintió el roce de los dedos del hombre contra su espalda. Se dijo que no podía arruinarlo ahora, no podía arruinar a Neko y su misión de ser la sombra de Hanabi-sama Hyūga. Vio los ojos grandes y brillosos de su hermanita en su mente. Casi como si aquél recuerdo representara una fuerza, tomó un gran impulso con su pie derecho y saltó con fuerza hacia una azotea baja, librándose del casi agarre del Hatake. Escuchó a Kakashi siguiéndole el paso. ¡Tenía que hacer algo rápido!

Kakashi observó un poco lejos que la chica se dejó caer hacia el suelo y cuando llegó al lugar imitó el movimiento, cayendo con las rodillas flexionadas en la tierra. Volteó a su alrededor pero no había rastro de la misteriosa chica que había irrumpido en su departamento. Lo único en movimiento que había en ese oscuro callejón era un gato negro sentado al lado de un bote de basura lamiéndose una pata.

―¿Quién carajos eras? ―Se quejó por lo bajo, viendo su persecución totalmente frustrada. Caminó por el callejón, examinando los recovecos con la mirada analítica pero no encontró ninguna pista. Las casas de madera tenían todas las ventanas cerradas y con las luces apagadas porque era de madrugada. Kakashi sentía la adrenalina recorriendo su cuerpo, había estado tan cerca como un roce de conocer a la chica detrás de la máscara de gato.

Con desilusión y una confusión adentrándose en su pecho regresó sobre sus pasos hacia su departamento mientras el gato negro lo seguía moviendo la cola con elegancia.

―Fuera, bestia. ―Lo espantó Kakashi con una patada de mentiras pero el gato continuó a su lado mientras caminaba. Llegó a la entrada de su casa comprobando lo destruida que estaba su puerta. Los vecinos habían salido preocupados pero el peliplata se disculpó por los ruidos y les explicó que todo estaba bien. Colocó una sábana para que actuara de puerta, mañana a primera hora tendría que ir a comprar una nueva ―. ¿Estás bien, Pakkun? No sé por qué, pero creo que esa chica era Hinata Hyūga. ―exclamó más para sí mismo mientras revisaba al perrito pero éste se encontraba bien. Cuando dejó al perro observó al gato negro sentado en el alféizar de la ventana de su recamara. Kakashi frunció el ceño con curiosidad y fue hasta la ventana pero el gato de repente saltó, desapareciendo entre la oscuridad de las tres de la madrugada.


-o-


"Tiene una fijación en mí, ¿por qué?", pensó Neko mientras deshacía el jutsu de transformación, convirtiéndose nuevamente en una sombra humana que llevaba máscara de gato. Llegó a los territorios Hyūga y comprobó que la alta figura de Ibiki Morino estaba de pie fuera de la habitación de Hayato Hyūga.

―¿Y bien? ―inquirió.

―Fracasé. ―dijo directamente, temiendo el castigo de su descuido. Su lengua todavía no lograba cicatrizar totalmente ―. Lo único que pude rescatar fue que Kakashi-sensei tiene la idea de que Neko es Hinata.

―Está bien, ya veremos cómo arreglamos eso. Ahora ve con tu hermana acá adentro. Creo que necesita apoyo. Probablemente tu abuelo ya está muerto. Puedes ir como Hinata si quieres.

Neko se quitó la máscara con lentitud y Hinata entró en la habitación. Observó que Hanabi estaba dormida al lado del abuelo, quien aún tenía los ojos medianamente abiertos pero sumamente débiles y febriles. Se acercó hacia el anciano, mirándolo sin alguna expresión. Nunca les había dirigido algún cariño a su hermana y ella, por eso no le pesaba tanto verlo en ese estado.

―Ha… nab… i… ―dijo el viejo con la voz sumamente rasposa y tan frágil como una pluma de canario.

―Estará bien ―Le prometió Hinata ―, la cuidaré. Seré su sombra, tú puedes irte tranquilo.

El pecho del abuelo de repente dejó de moverse y su mirada muerta se quedó fija en el rostro de su nieta mayor. Hinata comprendió que finalmente había muerto.

―¿Abuelo? ―susurró Hanabi, despertando ―. ¡Abuelo! ―gritó dándose cuenta de lo que había pasado. Observó los ojos inmóviles de Hayato Hyūga sobre su hermana. Inmediatamente Hanabi cerró los ojos y abrazó a Hinata, quien le pasó un brazo por la espalda ―. Estamos solas ahora, Hinata. ―Su voz parecía quebrada, como si estuviera llorando.

―No, no estamos solas. Estamos juntas. ―musitó al tiempo en que no despegaba la vista del rostro del abuelo.

―Podemos fingir que él vive por algunos días más. ―Hanabi se despegó de su hermana y le propuso aquello. Hinata se sorprendió de lo que escuchó, sonaba frío pero también sonaba como un Hyūga. Siempre supo que Hanabi era una Hyūga hasta la médula. Además ella tenía razón. Podían fingir que el abuelo seguía viviendo para tener algunos días más de seguridad dentro del clan.

―Sí, creo que sí.

―¿Cuánto? ¿Una semana como mucho?

―Tal vez menos, unos cinco días a partir de mañana.

―Bueno, ¿qué hacemos en esos cinco días? ―preguntó la menor con interés.

Hinata no sabía. ¿Cómo poder garantizar la seguridad de Hanabi después de esos cinco días? Tenía dos opciones, enfrentar al clan o huir. ¿Huir y deshonrar la memoria de sus padres, su abuelo e incluso ensuciar el honor de Hanabi? Jamás. La opción era enfrentar al clan. Pero ¿Cómo lo enfrentaba? ¿Cómo podía hacerse fuerte en cinco días? No sabía cómo pero era obvio que tenía que hacer algo para proteger a su hermana.

―Ya pensaré en algo. Ahora duerme, yo estaré vigilando.

―Deberías dormir tú, mírate, estas muy cansada y tienes unas ojeras horribles.

―Tengo qué platicar unas cosas con Ibiki-sensei. Duerme un rato. ―Se puso de pie, saliendo de la habitación. Afuera estaba Ibiki y Ko, quien llevaba una charola de comida.

―Hinata-sama, buenas noches. Si no es molestia quisiera que Hanabi-sama y usted coman algo, si me permite entraré para… ―El avance de Ko se vio interrumpido por Hinata, impidiéndole que tocara la puerta de madera. Ko se mostró sorprendido y dio un paso atrás. Era extraño pero después de como dos semanas seguidas por fin había vuelto a ver el rostro de su ex protegida sin esa máscara de gato ―. ¿Hinata-sama?

―Déjalo ahí. ―arguyó Ibiki ―. Hanabi-sama no quiere ser molestada.

―Yo… yo no recibo órdenes de usted. ―Se defendió el sirviente con reticencia.

―Ko. ―Lo llamó Hinata con la voz diferente, más firme y exánime, aunque un tanto bajita.

―¿Sí, Hinata-sama? ―sonrió para ella dócilmente. Hinata volteó hacia otra parte, cruzándose de brazos.

―Retírate, por favor.

Ko hizo la cabeza para atrás, como anonadado de que Hinata le pidiera eso, que lo sacara de su círculo. La observó por un momento, buscando la mirada cálida y amable de su ama pero no la encontró, lo único que había ahí era una joven tranquila pero distante que nunca quería verlo a la cara.

―S-Sí, Hinata… sama. ―El guardián dejó la comida en el suelo, esperando que alguien la necesitara y luego se retiró de ese lugar silenciosamente.

―¿Murió? ―inquirió Ibiki cuando terminó de comprobar que estaban solos.

―Murió. ―Soltó con una exhalación, como cansada. Apretó los puños con fuerza, sintiendo sus dedos fríos contra sus palmas ―. Ibiki-taicho, quiero saber todo. Quiero saber por qué mi padre lo eligió a usted como mi maestro. Quiero… ―Dejó de hablar sin saber cómo explicarse ―. Quiero saber de qué lado está usted.

―Muy bien. ―Bostezó sonoramente. Había tenido un día pesado en la oficina y luego el ambiente tenso del clan Hyūga terminó por darle un dolor de espalda ―. El mismo Hiashi fue a buscarme un día a mi oficina. Me pidió que te entrenara en el arte shinobi, en el verdadero arte shinobi. Él me dijo, "Defínela, Ibiki, ayúdala a definirse". Dijo que tus habilidades serían de gran importancia para proteger a Hanabi-sama. Y por si no ha quedado claro estoy del lado de mi alumna.

―¿Y por qué mi padre lo eligió a usted?

―Es lo mismo que le pregunté el día que me pidió entrenarte. ¿Por qué yo? Él dijo, "porque tú puedes entrar en cualquier mente y hacer lo que quieras con ella". Mi fama como el mejor torturador de mentes me antecede desde hace muchos años. No necesitas un maestro que te enseñe físicamente, sino uno que te adiestre la mente. Creo que por eso me eligió.

Hinata no dijo nada, solo miraba distraídamente el suelo con sus vacíos ojos lilas. Al menos tenían a alguien como Ibiki de parte de ellas. Se permitió confiar en su maestro y solo en él. Debía tener cuidado en no abrir demasiado su círculo de confianza por seguridad de Hanabi. Nadie lo entendería, ni Kiba, Shino ni Kurenai, nadie. Nadie tenía un clan tan grande, poderoso y antiguo como Hanabi y ella, para los demás sería muy fácil aconsejarle ir a denunciar al bouke ante algún desperfecto o pedir guardias para Hanabi. No era tan simple, no conocían de clanes. Con tal de cumplir con la voluntad del YingYan del clan; el símbolo, eran capaces de cualquier cosa, incluso de armar toda una farsa para matar a alguien como le pasó a su tío Hizashi. Lo utilizaría, eso es lo que haría, utilizaría tanto como fuera posible a Ibiki y si en algún momento se salía de control, que Kami-sama la perdonara pero iba a matarlo con pena y dolor.

―Ibiki-sensei.

―¿Qué?

―Gracias. ―dijo Hinata, empezando a colocarse la máscara de gato ―. Gracias por aceptar entrenarme. ―Se anudó la máscara con fuerza ―. Necesito pensar en cómo hacer que los miembros del bouke respeten a Hanabi-sama. ―Habló Neko ―. Necesito inmunidad y solo una especie de shinobi tiene inmunidad en Konoha.

―Los ANBU.

―Sí.

―Entonces quieres convertirte en ANBU.

―Sí.

Morino asintió una vez.

―En ese caso tendré que pensar en un efectivo entrenamiento, gato. Hablaremos mañana, buenas noches. ―Se despidió sin verla, caminando por el pasillo taciturno hacia la salida.

Neko salió fuera del techo de madera, mirando la luna cuarto menguante con sus ojos escondidos. "Esto es ser ninja, Hinata", se dijo a sí misma. Elevó una mano y observó detenidamente su palma de piel pálida, como si no la reconociera. Desde el inicio de la semana no había sonreído ni una sola vez, ni ella ni Hanabi. ¿Algún día olvidaría como sonreír? ¿Era posible eso? "Esto realmente es ser un ninja, Hinata", se repitió al tiempo en que la luna se reflejaba en sus ojos blancos. "Padre, madre, abuelo, mírenme desde el cielo azul, mírenme proteger a Hanabi, mírenme ser la ninja que siempre quisieron".

Eso era ser un ninja. Entre sombras, confiando en nadie, teniendo un solo objetivo tan importante como para acunar en su pecho el lema de "el fin justifica los medios", oscuréceme esta alma mía porque necesito protegerla, porque es lo único que me queda en esta vida. Ayúdame a proteger a mi pequeña de ojos perlados, ayúdame luna brillante. Te convertiría en rojo si fuera por Hanabi.

Neko seguía mirando la luna plateada.

Todavía plateada.


-o-


El vapor del baño era tanto que Hanabi casi no podía ver a su hermana. Con cuidado le ayudó a quitarse la ropa. Hinata entró en la bañera, agarrándose de las orillas con la mano para ir sentándose lentamente y con cuidado de no caerse. Las piernas y los pies le temblaban dolorosamente con el peligro de doblegarse y dejarla caer sobre la porcelana fría lastimándole los moretones.

―Hmp, y decía que era más un maestro mental que un maestro físico. ―Se quejó Hanabi al verle los grandes cardenales que se extendían por las costillas de su hermana, y por su espalda, como alas de ángel.

―Es porque… auch… sigo siendo torpe. ―Cerró los ojos y con gran dolor se sentó finalmente, sintiendo el agua caliente contra su piel.

―Esto está mal, eres más moretones que persona ―dijo preocupada ―, ¿Cómo se supone que deba tallarte?

―No se supone que debas tallarme, eres mi ama no mi ayudante.

―Cállate Hinata, no estoy para esas ideas. ―Empezó a lavarle el cabello, lo más fácil y menos doloroso ―. Creo que yo también debería entrenar. Me aburre tener que estar al pendiente del cadáver del abuelo mientras Ibiki-san y tú entrenan en el dojo.

―Es mejor así. El dojo está al lado de los aposentos del abuelo. ¡Auch! ―gritó.

―Lo siento. ¿Realmente ayudará el que te conviertas en ANBU?

―Mencióname una persona que conozcas a la que no le dé cierto miedo el ver un ANBU.

Hanabi pensó un momento pero realmente no se le ocurrió nadie. Todas las personas con algo de sentido común sabían que el ver un ANBU significaba que el peligro verdadero estaba cerca, significaba lo mejor de lo mejor que tenía Konoha para proteger los intereses de la nación. Eran los soldados de soldados.

―Buen punto. ―Aceptó Hanabi ―. ¿Pero cómo vas a convertirte en ANBU? Te di de baja hace dos semanas del servicio shinobi.

―Ibiki-sensei dice que no es necesario estar activo en el sistema. De hecho cuando un ninja se convertirá en ANBU normalmente se le da de baja para desaparecer toda su información. Necesito dos recomendaciones para presentar un examen especial que me acreditará como ANBU.

―¿Y quién te dará las recomendaciones?

―Al parecer tienen que ser recomendaciones de capitanes ANBU así que una será por parte de Ibiki-sensei. La otra… ―Hinata torció la boca con cierta inconformidad ―... La otra recomendación será de Kakashi-sensei.

―¿Kakashi-san? ¿El que vino con los médicos?

―Sí.

―¿Ese hombre era capitán ANBU? ―inquirió totalmente desconcertada. Era imposible, el tipo era un imprudente de lo peor.

―Sí.

―¿Y el examen para ANBU es peligroso?

Hinata no dijo nada y Hanabi entendió.

―Supongo que harás lo necesario para pasar ese examen, ¿no?

―Sí, Hanabi-sama. ―La llamó por su nombre, con todo respeto. Hinata bajó los ojos hacia el agua, esperando algún reproche de su pequeña hermana pero no escuchó nada. Hanabi estaba seria, mirando a su nee-san aburrida.

Ambas sabían que era mejor irse acostumbrando a las cosas, sobre todo a las apariencias. Hinata empezó a tallarse suavemente, apurándose para terminar con su baño de vapor e ir a montar guardia en la habitación de su abuelo muerto para relevar a Ibiki. Hanabi la ayudó a vestirse en vista de que Hinata ni siquiera podía doblarse hacia el suelo para meterse los pantalones. Con su atuendo negro ceñido y botas, añadió la máscara y enseguida salió por el pasillo caminando junto a Hanabi.

―Hanabi-sama. ―Saludaron respetuosamente un par de hombres Hyūga que iban pasando por ahí. Se quedaron viendo a quien venía al lado de su líder, preguntándose quién era. El cabello azulino largo les hizo un guiño de que era Hinata. Las dos figuras jóvenes siguieron caminando sin detenerse. Cuando las vio llegar, Ibiki dedicó las buenas noches y se fue yendo, dejándolas solas. Las hermanas se sentaron sobre la banqueta de madera, admirando el amanecer naranja entre las montañas.

―Buenos días, Hinata-neesan. ―musitó, elevando una sonrisa pequeña.

―Buenos días, Hanabi-sama. ―respondió al saludo sin sonreír, resguardada tras esa cara artificial de porcelana con pinceladas rojas dando la forma de un gato hermético.

Otro día para sobrevivir.

Hanabi entró a la habitación para empezar a echar perfume de lirios en el cuarto y confundir el olor a muerte. Hinata se quedó sentada contra la pared, vigilando, sin embargo, el sueño se le estaba cargando igual que el cansancio y de repente empezó a cabecear involuntariamente. No supo en qué momento Ko estaba saludándola, ella cerró los ojos y luego los abrió como platos al darse cuenta de lo que pasaba. Rápidamente se levantó, dando dos largos pasos hacia la puerta, la escena que encontró hizo que su corazón latiera rápido y desbocado, con ganas de salirse de su cuerpo. Hanabi estaba pálida, mirando a Ko y éste tenía una expresión de suma sorpresa ante el cadáver de Hayato Hyuga; inmóvil, seco y con la boca abierta.

―Está… Está… Hayato-sama… está muerto… ―proclamó Ko asustado. Enseguida volteó a ver a Hanabi, quien le devolvía una mirada aterrada. ¡Las había descubierto un miembro del Bouke!

Hinata bajo su máscara tampoco cabía en sí misma, realmente muchas cosas pasaron por su cabeza. Miedo, angustia, Ko diciendo toda la verdad, Ko diciendo que no diría nada, Ibiki-sensei y su ceño fruncido, el kunai que traía en el portaobjetos atado a su pierna, Hanabi, Hiashi muerto y sus decretos, ella era la sombra del clan, ella era la sombra de Hanabi, la promesa al abuelo, Hanabi, Hanabi, Hanabi, secreto, secreto, secreto. Sus oídos empezaron a pillar como una tetera hirviente.

―Hanabi-sama ―Habló Hinata finalmente, aturdiendo sus pensamientos y el infernal pitido en sus oídos, miró a Ko fijamente a través de los orificios de la cara artificial ―, salga un momento. ―Le pidió. Los ojos de Hanabi se volvieron acuosos y sus manos empezaron a temblar, igual que Hinata ―. ¡Hanabi-sama! ―Elevó la voz en el recinto. Hanabi apretó los puños con fuerza, encajándose las uñas como para despertar, entonces se levantó y pasó por un lado de Ko hasta salir de ahí.

―¿Hinata… sama? ―Reclamó el castaño mirando a su protegida de antaño, entendiendo lo que iba a suceder cuando Hinata sacó el kunai y lo elevó apuntando al Hyūga.

―Lo siento. ―dijo con la voz desgarrada mientras se veían las lágrimas salir de la máscara para resbalar por el cuello, entonces dio un paso adelante. Sabía dónde empuñar el kunai, sabía cómo lograr una muerte rápida. Justo como lo aprendió. Justo como lo haría.


Si has llegado hasta aquí, ¡gracias por leer! Y si dejas un review te contesto por MP, mi corazón.

Esto es lo que pasa cuando una se pone a escuchar The little things give you away de Linkin Park, jajaja. Creo que me salió un poco tétrico al final. Bien, pues ya murió el abuelito y la acción está por llegar. Sé que es un fic KakaHina y que la pareja no se ha visto mucho, lo lamento pero creo que esto se tornó o se está tornando un fic de Hinata, siento que si no explico antes lo que está sucediendo con el clan Hyuga y meto el KakaHina esta historia no tendrá lógica o que se verá apresurado. Lo siento por las incomodidades.

Cualquier duda, sugerencia, opinión o corrección ya saben que lo recibo con gusto y amor. Gracias a las personas lindas, bonitas, amables y sexys que me dejan un review:

jhossietaisho

MikaSyo

Ashabi

kandiliz25

Chio-sempai

inusatiga

Tamashitsumo

Diana Marcela-Akemi

Invader Zam Rei Chan

RankaxAlto

CarmesiLight

Call me Hibari-chan

Kigen no Lawliet

angel maria 15

lavida134

KattytoNebel

Toby Uchiha-chan

Anairam Mariana

Alee XD: ¡Hola! Muchas gracias por leer y comentar. Me alegra saber que te gusta este enfoque que le estoy dando a Hinata. ¡Gracias por tus palabras! *se sonroja* ¡Cuídate mucho bastante!

Yue1023: ¡Holi! Gracias por leer y dejar un review. Me comentas que es tu primera vez leyendo un KakaHina, pues bienvenida al fandom ;) Realmente somos muy tranquilos por aquí. Gracias por darle una oportunidad a esta nueva personalidad que se está formando en Hinata. ¡Un abrazo asfixiante para ti!

También gracias por poner el fic en Favs y Follows, los amito.

10 Enero 2017


Nos leemos luego, si tú quieres.