Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto.
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Ella y su oscuridad.
VI. Gato gris
Un sonoro trueno retumbó por todo el cielo de Konoha. El ruido de la lluvia tupida resonó en el techo de madera de la habitación del abuelo Hyūga. La humedad se podía oler por cualquier lugar. Hinata sorbió por la nariz y apoyó su espalda contra la pared, dejándose caer lentamente. Sentía su cara mojada y luchaba por sollozar silenciosamente, apretando los dientes lo más fuerte que podía, cerrando los ojos al máximo. Cayó al suelo de sentón y flexionó las rodillas hacia ella, colocando sus manos enguantadas contra su cabeza, empequeñeciéndose en ese rincón al lado del abuelo, al lado de Ko.
"Hinata… sama" proclamó el guardián con una media sonrisa, "sé lo que hará".
¡Él sabía! ¡Él lo comprendió todo al final!
Ahora sentía algo contradictorio. Había un gran vacío dentro de su estómago y al mismo tiempo sentía que su cuerpo pesaba una tonelada. Tan pesado como veinte montañas y tan vacío como el aire invisible. ¿Cómo podía sentir cosas tan diferentes?
―Nee-chan. ―La voz de Hanabi estaba alzada en un hilillo a punto de romperse. La pequeña entró a la habitación cuidando de cerrar la puerta perfectamente ―. ¿Qué pasa?
―No pude, Hanabi, no pude ―murmuraba letanías extrañas, como ida ―, no se pudo, no lo logré, un ANBU no duda de su objetivo, un ANBU protege y no deja cabos sueltos, no pude, no pude…
La joven castaña sonrió levemente y llegó hasta su hermana mayor e inmediatamente se abrazó a ella con el deseo de que la protegiera. Hinata se dio cuenta del gesto y pasó un brazo por detrás de la pequeña espalda de Hanabi.
"Yo seré el silencio de Hinata-sama", se hincó frente a ella y pegó su frente contra el suelo de madera y ahí, al lado de Hayato Hyūga, puso su propia vida en manos de Hinata. "Mi propósito es protegerla, es lo único que yo tengo. No me quite mi propósito, Hinata-sama." Él era huérfano desde joven, por eso lo colocaron como guardián de Hinata, porque él no tenía nada que perder más que su vida. Hinata cernió sus dedos sobre el kunai, tomándolo firmemente hasta que de repente encontró que su mano temblaba. Descargó el filo contra la espalda de Ko pero la punta no llegó a penetrar más que un centímetro, luego se detuvo para finalmente retroceder. Ko, sorprendido, sintió dolor pero no dijo nada ni se atrevió a despegar su frente del suelo. Hinata lo tomó por el cuello de su vestimenta y lo obligó a mirarla por las rendijas oculares de la máscara de gato. Colocó el filo cortante del kunai contra su masculino cuello, hundiéndolo pero sin cortar.
―Si dices una palabra, solo una ―susurraba con voz siseante ―, lo voy a lamentar pero… te mataré. ―Le prometió firmemente, con la voz un tanto grave. La garganta le dolía mucho, como cuando se quieren decir muchas cosas pero las palabras se atoran y no salen ―. Realmente lo haré Ko. No has visto nada, el abuelo está convaleciente y Hanabi hace lo posible por animarlo. Eso es lo que pasa, ¿verdad? ―Ko se quedó mirándola con estupor en sus ojos, preguntándose si realmente era su Hinata-sama detrás de esa máscara ―. ¡Promételo! ―gritó desesperada.
―Yo moriré si usted me lo pide, Hinata-sama. ―Pactó un sello de silencio y sangre en esa noche.
―Es Ko ―dijo Hanabi regresándola al presente ―. Nunca nos traicionaría. Ahora está limpiando la habitación del abuelito. ―sonrió levemente, intentando tranquilizar a su hermana mayor.
-o-
Esa tarde las nubes grises ocultaban el sol. Dentro del dojo cerrado Hinata acumuló chakra en sus palmas e hizo que saliera en forma de leones azules, mantuvo el jutsu por unos minutos, Ibiki con su mirada pesada lo evaluó y luego cayó en la cuenta de que debería darle otra forma al chakra, algo impersonal, algo que no dijese que era Hinata. Ella asintió una vez y luego volvió a repetir el jutsu, esta vez decidió moldear el chakra hasta convertirlo en la cabeza de un gato azul con bigotes largos.
―Eso está mejor. ―dictaminó el maestro, dando el visto bueno.
Hinata deshizo el jutsu y sin evitarlo cayó de rodillas al suelo de madera, exhausta. Respiró con dificultad unos segundos pero luego se obligó a ponerse en pie. Ibiki se aproximó a ella y con una mano rodeó el fino cuello blanco de Hinata.
―¿Cuánto te tomaría morir si te ahorco? ―preguntó mirándola fijamente con sus ojos oscuros. Hinata sintió que los dedos de su sensei se apretaban de un momento a otro. Al parecer él no mentía, el agarre sobre su cuello se hizo intenso.
―Dos minutos, tres, cuatro… tal vez. ―El dedo pulgar de Ibiki aplastó la conocida e invisible manzana de Adán, provocándole ganas de vomitar. La otra mano del maestro llegó rápida para abarcar todo el cuello y Hinata sintió que sus ojos salían hacia el frente al igual que su lengua ―. ¿Qu…é ha… c…?
―¿Qué hago? Te asfixio. ―contestó tranquilo, sin dejar de observarla.
Hinata se quitó la máscara de un jalón, buscando aire para sus pulmones. La cabeza quería estallarle. Manoteó contra Ibiki pero nada pudo hacer ante la inminente falta de oxígeno. ¿Por qué? ¿Por qué Ibiki querría matarla? ¿Qué había hecho mal? ¿Él estaba del lado del bouke? No, no podía ser. Contempló el rostro serio del Morino. No. Hinata elevó una comisura de sus labios en una casi imperceptible sonrisa, comprendiendo todo.
―Kai. ―susurró quedamente haciendo los sellos correspondientes con la mano. De pronto se encontró nuevamente dentro del dojo de la mansión Hyūga con la excepción de que ella no se había levantado del suelo ni se había quitado la máscara blanca e Ibiki no se había acercado a ella ni un centímetro.
―Te tardaste. ―Sentenció el maestro con algo de molestia ―. Debes saber perfectamente cuándo se trata de un genjutsu.
―Sí, taichou.
―¿Cómo va el jutsu de parálisis temporal?
―No he podido perfeccionarlo. Todavía tengo que usar los sellos.
―Te aclaré que para hoy quería que fueras capaz de usarlo sin necesidad de sellos.
―Mis disculpas, taicho. No he tenido una buena concentración. ―confesó desviando la mirada. Ibiki lo entendía pero aun así no era justificación.
―Si para mañana no dominas ese ninjutsu tan básico olvídate de que te recomiende para el examen ANBU. Ese jutsu es de vital importancia, es lo primero que te van a pedir.
―Le prometo que trabajaré en ello, Ibiki-taicho. ―Le dio una respetuosa reverencia, en parte de respeto, en parte disculpa.
El maestro alto regresó sobre sus pasos hacia una maleta larga que parecía contener nada. Hinata se quedó a la expectativa de qué iba a sacar de ahí. Ibiki, con sus manos grandes, extrajo lo que parecía ser la funda de una espada larga. El mango era simple, con unas vendas blancas alrededor.
―Esto es una espada ninja, mejor conocida como ninjatō. De las muchas armas que tiene un ANBU, ésta es la más conocida y básica, la que los caracteriza. Se guarda tras la espalda ―Le tendió la espada envuelta a su alumna, quien la tomó con interés ―, si un ninja te ataca de cerca, ¿qué haces al desenfundar la espada?
―Me defiendo. ―contestó enseguida.
―Respuesta incorrecta, gato. ―Ibiki dejó caer su gabardina al suelo y empezó a colocarse el estuche del ninjatō tras la espalda, abrochándolo ―. Mira esto. Acércate. ―Hinata dio un paso al frente ―. Lo primero que haces al desenfundar la espada es cortar la garganta. ―Ibiki llevó su mano hacia el mango de la espada, lo sacó y pasó el filo por el cuello de Hinata finamente, sin llegar a tocarla, solo haciendo la simulación en cámara lenta ―. Justo así. Con una mano te defiendes y con la otra matas. Fácil y rápido.
―Entiendo, ¿Pero qué tal si el otro ninja repite mis movimientos? Es decir, se defiende con una mano y con la otra me ataca.
―Ah ―sonrió, quitándose la funda de la espada ―, entonces tienes que ser más rápida. ―El hombre acercó a Hinata jalándole del brazo y empezó a colocarle la funda de la espada tras la espalda ―. Esta será tu arma. Aprende a usarla porque será tu tercer brazo, ¿entiendes?
―Sí, Ibiki-sensei. ―asintió.
―Muy bien. ―Volvió a la maleta y de ahí sacó una katana; una espada larga y fina ―. Veamos algunos movimientos básicos. ¿Estás preparada para sangrar?
―¡Hai! ―dijo con voz fuerte y grave, esa que ponía cuando realmente estaba determinada en hacer algo.
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Hiroyuki se miró al espejo cuando terminó de peinarse. Su cabello negro lucía bonito con varias peinetas doradas. El kimono blanco le quedaba bien, luciendo su curvilínea figura. Por un momento sonrió con elegancia, como admirándose como la próxima heredera Hyūga. O eso le había dicho su padre, que Hinata y Hanabi no tenían el derecho de seguir siendo la familia principal, sino que una verdadera y completa familia tendría que alzarse para honrar la rama principal, para ocupar el lugar del souke.
―Esas peinetas te quedan muy bien, cariño. ―La elogió su madre, entrando al cuarto sin permiso y colocando un montón de ropa sobre una mesa, la cual empezó a guardar en un closet. La muchacha joven puso los ojos en blanco con fastidio.
―Mamá, deberías llamar a mi puerta cuando entras.
―Soy tu madre, no tu criada. ―replicó la mayor con cierto humor ―. Ay, Hiroyuki, eres igual que tu padre. Siempre con ese humor tan amargo. Deberías dejar de hacerlo o te volverás vieja más pronto de lo que te imaginas.
―Dime una cosa. ―La joven se volvió hacia su madre ―. ¿Soy más bonita que Hanabi o Hinata? Mírame bien.
―¿Te digo la verdad o seguimos siendo amigas?
―¡Mamá! ―Lanzó un berrinche.
―Por supuesto que tú eres más bella que Hanabi o Hinata. ―Alegó una voz grave proveniente de un señor alto y de largo cabello azabache que estaba trenzado ―. No seas tonta, Hiroyuki, no preguntes cosas obvias.
La pelinegra sonrió satisfecha y miró a su madre con aires petulantes.
―Apúrense al comedor, tendremos una reunión dentro de diez minutos. Oh, y Hiroyuki…
―¿Sí, padre?
―Busca a tu hermano, quiero que asista.
―No te preocupes, siempre he sido buena encontrando a Hashimoto-niisan.
El hombre asintió, confiándole esa tarea a su hija menor.
―Vamos, Hisae. ―Tomó a su esposa del brazo y la sacó amablemente de la habitación de su hija.
―¿Realmente vamos a alzarnos, Hirohito? ―preguntó la mujer a quien ya su pelo color miel tenía hebras grisáceas.
―Alguien tiene que hacerse cargo del clan mujer y al parecer todos nos apoyan, no podemos decirles que no. Hinata fue desheredada y Hanabi es muy joven para el puesto... Uh, Ko. ―Se sorprendió que al voltear por un pasillo, un chico castaño de cabello corto salió a su encuentro, casi chocando con él.
―Ah, lo siento mucho, Hirohito-san, Hisae-san. ―Pidió disculpas dándoles una pequeña reverencia con la cabeza. El muchacho siguió su camino por el pasillo. Hirohito lo siguió con la mirada atenta.
―¿Crees que habrá escuchado algo? ―preguntó el hombre un tanto preocupado.
―Es Ko-chan, es un chico muy servicial. ―dijo la mujer con una sonrisa.
―Sí, pero era el guardián de Hinata-sam… de Hinata. ―Se corrigió enseguida, tantos años lo habían acostumbrado a llamarla siempre con sumo respeto, pero ahora tenía que ser diferente porque ella ya no era la heredera de los Hyūga y además pronto, cuando Hayato falleciera, empezarían las disputas sobre si Hanabi merecía seguir siendo la líder clan o no ―. Espero que no haya escuchado algo. ―Deseó, prosiguiendo con su camino. En verdad le agradaba el chico.
-o-
Kakashi terminó de clavar la puerta nueva que se había comprado por la mañana. Determinó que lo mejor sería investigar por sí mismo los motivos que tenía la chica gato para espiarlo. No creía que ella quisiera causarle algún daño a su persona. Además estaba aburrido. Casi no había misiones últimamente debido a los recientes tiempos de paz que trajo el final de la cuarta guerra.
―¿Tienes idea de quién era la chica? ―Le preguntó Pakkun, acercándose.
―Algo así, pero todavía tengo que comprobarlo.
―Ya te dije que nosotros podemos buscarla por ti.
―No es necesario, Pakkun, me divertiré yo solo.
―Buenos días, Kakashi. ―El peligris casi se fue de espaldas al encontrarse a un hombre muy alto a su lado. Se trataba de Ibiki Morino.
―Ibiki, qué sorpresa. ―alegó sin alguna expresión en especial ―. Llegas tarde para ayudarme, acabo de terminar la puerta. Una chica me espió en la noche y la destruyó, ¿sabías eso?
―No, y no es que me importe. ―musitó indiferente ―. ¿Podemos hablar?
―Claro, pasa.
Pakkun se retiró de la sala dejando al par de shinobis hablar. El Tokubetsu Jōnin tomó asiento sobre el sillón blanco, un tanto incómodo de estar en ese lugar. Kakashi le preguntó a qué se debía su visita e Ibiki; hombre de pocas palabras, decidió ir al punto.
―Tengo una alumna nueva que quiero recomendar para el examen ANBU. Como sabes necesita dos recomendaciones de capitanes con excelente record. Yo haré mi propia recomendación pero necesito otra. La tuya.
―¿Y por qué la mía si se puede saber? ―Elevó una ceja, dudoso.
―No me fío mucho de los otros capitanes.
―¿Podría ser que el motivo es que yo conozco a tu alumna y de esa manera pretendes mantenerla en un bajo perfil?
Ibiki; serio e inmóvil, observó a Kakashi fijamente. No por nada el peligris había formado parte de ANBU desde muy temprana edad. Su capacidad analítica era extraordinaria, siempre un genio, un talento Hatake.
―Es verdad. La conoces y es por eso que no quiero que sea conocida por más gente.
―Esa alumna tuya es Hinata, ¿cierto? ―Ibiki no dijo nada, solo se mantuvo pasivo ―. Dímelo, ¿es Hinata?
―No tengo por qué responderte eso.
―Entonces yo no tengo por qué ayudarte.
―Me lo debes, gusano infeliz. ―gruñó ―. ¿Quién más que yo siempre mantuvo las inspecciones, exámenes psicométricos y auditorías lejos de ti en ANBU?
―Yo nunca te pedí que lo hicieras.
―¿Cuánto habrías durado como ninja si Sandaime se hubiera enterado que fuiste un adicto luego de la muerte del Cuarto?
―Solo fue un periodo corto.
Ibiki lanzó un bufido visceral y se levantó del asiento con la más clara intención de largarse pero Kakashi lo detuvo cerrándole el paso.
―Está bien. Yo le doy mi recomendación a la chica. ―aceptó el Hatake ―. Pero quiero conocerla.
El Morino puso los ojos en blanco con fastidio.
―¿Para qué?
Kakashi solo se encogió de hombros.
―No quiero recomendar a una don nadie como ANBU. Quiero saber qué clase de kunoichi es.
Ibiki pareció meditarlo por un momento hasta que finalmente asintió con la cabeza.
―¿Eso qué significa?
―Significa lo que significa. ―respondió Ibiki caminando hacia la salida.
―¿Voy a conocer a tu alumna? ―Lo siguió. Las botas gruesas del hombre con gabardina resonaron en el pasillo de madera hasta salir a la árida tierra ―. ¡Ibiki! ―dijo molesto, pero el ninja siguió caminando derecho, alejándose. Kakashi dio un portazo con enfado. Frunció el ceño y empequeñeció los ojos como analizando la situación.
Si realmente la chica gato era Hinata y a la vez era la alumna de Ibiki, ¿por qué ella querría convertirse en ANBU así de repente? ¿No había sido quitada del sistema shinobi hace como medio mes? ¿Por qué la decisión tan inesperada de querer ser ANBU?
―¿Qué carajos está pasándote, niña Hyūga? ―elevó sus dudas al aire, intentando encontrar una respuesta. Estaba empezando a darle migraña.
-o-
Hanabi se colocó un hermoso kimono azul rey que tenía detalles florales de color dorado. Su piel pálida lucía como un papel ante el contraste de colores. La sirvienta le peinó el suave cabello y luego lo alzó con broches formando una cebolla tradicional. Colocaron polvos blancos sobre su piel y algo de carmín en sus labios.
―¿Está bien, Hanabi-sama? ―preguntó una de las mujeres que la arreglaron. Hanabi se miró al espejo encontrando en el reflejo a una joven de más edad, calculó que unos quince años.
―Está bien.
―Me mandó llamar, Hanabi-sama. ―Hinata enfundada en sus ropas negras y su ahora inseparable máscara de gato se asomó por la puerta corrediza.
―Cállate, no me trates como una extraña. ―Se molestó la menor.
―Usted es mi ama.
―Soy tu hermana, tonta. ―Lanzó un suspiro de cansancio ―. Ustedes váyanse, déjenme sola. ―Les anunció a las sirvientas quienes obedientemente dieron una reverencia y se marcharon, dejándolas solas. La nueva apariencia de Hinata era muy comentada en el clan, corriendo el fuerte rumor de que se estaba preparando para convertirse en ANBU. Ellas sabían que de vez en cuando debían salir del cuarto del abuelo para no causar sospechas por lo que ambas hacían un clon; Hinata de sí misma para cuidar la entrada y Ko se quedaba adentro para limpiar el lugar de los posibles malos olores a muerte―. Ibiki-taicho quiere que presentes unas pruebas, quiere saber si estás apta para tomar el examen ANBU. Dice que tendrás un evaluador y adivina quién es, hermanita.
―He estado pensando mejor lo del examen para ANBU y creo que no lo haré. Hay muchos problemas aquí. Tenemos lo del abuelo, y todavía tengo miedo de Ko; no desconfío de él pero temo que lo hagan hablar.
―Estaré bien, Hinata, además Ibiki-taicho y Ko se quedarán conmigo. En cuanto más pronto te conviertas en ANBU, más rápido vamos a estar seguras. Con un ANBU aquí en la mansión no van a molestarnos, tú lo dijiste.
Hinata parecía seguir meditando el asunto.
―Con esto van a darte el rango ANBU y podrás probarle al bouke que puedes protegerme tú sola. Te exijo que te conviertas en ANBU, es una orden de tu líder.
La figura esbelta del gato se mantuvo quieta unos momentos y luego se inclinó en una reverencia de respeto hacia su líder.
―Como ordene, Hanabi-sama.
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Todos dentro de la habitación del abuelo repasaron el plan casi diez veces seguidas. Hinata estaba frenética. El hedor de Hayato Hyūga estaba empezando a mezclarse con el aire y había que echar agua de rosas con atomizador por todos lados casi todas las horas. Ko estaría a cargo de eso. Ibiki se mantendría vigilante fuera del cuarto. Hanabi se movería un poco para no levantar sospechas de nada, de vez en cuando haría una transformación de la doctora Sakura Haruno para recomendarles a los curiosos e incautos del bouke que se alejaran del bloque del enfermo porque estaba presentando síntomas de una posible hepatitis. Tan solo escucharan eso seguramente nadie se acercaría ahí por el resto del medio mes.
―Todo estará bien, neechan. Confía en nosotros. ―Hanabi le dirigió una mirada sosegada y solo así Hinata se permitió relajar los hombros.
―Bien. Entonces me voy. ―exclamó no muy segura de irse lejos de su hermana. Se ajustó los tirantes que sostenían su ninjatō detrás de su espalda y luego caminó uno, dos, tres pasos y regresó hacia Hanabi, se elevó la máscara sobre la cabeza dejando ver su labio roto y un moretón debajo del ojo izquierdo, tomó el rostro de su hermanita entre ambas manos, mirándola fijamente ―. Cualquier cosa que salga mal pégate a Ibiki-sensei, o corres a casa de los Inuzuka o los Aburame, incluso con Kurenai-sensei. Promételo.
―Te lo prometo, Hinata-neesan ―exclamó firmemente. La joven mayor asintió una vez y luego bajó su máscara, se dio la vuelta y acumuló chakra en sus pies para saltar hacia el tejado. Desde ahí se permitió ver a Hanabi diciéndole adiós con la mano, con Ibiki y Ko detrás de ella. La ex kunoichi giró hacia el frente y avanzó, dejando los terrenos Hyūga con un gran pesar.
-o-
Kakashi no entendía casi nada. Lo único que sabía era que debió salir de la cama desde hace una hora pero la verdad es que el frescor de la madrugada no le agradaba mucho.
―¿Hinata-chan es la chica gato? ―preguntó al techo de su habitación. Lanzó un gran bostezo y finalmente se decidió a ponerse en marcha. Abrió el armario y extrajo el viejo uniforme ANBU que utilizó en años pasados. Se sorprendió de comprobar que todavía le quedaba a la medida, aunque un poco apretado de los pectorales. Se abrochó los protectores grises de los brazos y anudó bien su hitai-ate, cubriendo su ojo izquierdo ―. Ah, es verdad, ya no tengo qué hacer eso. ―sonrió. Siempre lo olvidaba. Ahora su par de ojos negros podía lucir descubierto.
Cuando llegó al Bosque de la Muerte; el punto de reunión, vislumbró una figura de indumentaria oscura y un largo cabello azulino sujetado en una coleta baja. La candidata para ANBU le daba la espalda y él se apresuró para llegar a ella y asustarla pero a unos pasos de cometer aquella broma, la muchacha volteó, descubriéndolo. Observó su inexpresiva máscara de gato con pinceladas rojas, mirándolo expectante
―¿Hinata-chan? ―La llamó, como preguntándole si verdaderamente era ella.
―Ibiki-taicho me ha dicho que me llame por mi código; Neko. ―declaró.
―Eres Hinata, no Neko. ―La corrigió, deteniéndose para verla fijamente ―. Conozco tu voz. Ahora la haces más grave pero definitivamente conozco ese timbre tuyo tan característico, tan… dulce. ―sonrió sarcástico. Hinata no dijo nada por unos segundos hasta que añadió con un tono reservado y adusto:
―No soy Hinata.
―¿Así que niegas lo obvio? ―Elevó una ceja, mirando a la chica con curiosidad ―. ¿Por qué quieres ser ANBU? ¿Por qué ahora te vistes así?
―Ibiki-taicho me dijo que…
―Estoy haciéndote unas preguntas. ―La interrumpió. ―¿Y esa máscara? ¿Buscas copiarme o algo?
La Neko dio un paso hacia atrás, descolocada. ¿Es que él no se tomaba nada en serio? Sin quererlo, el recuerdo del día que estuvo en el hospital de Konoha atendiendo a los heridos de la cuarta guerra llegó a su cerebro, proyectando la imagen de Kakashi y ella.
"―Andando que mis pectorales necesitan de tus cuidados ―Se mofó de ella entrando en la habitación ―. Permíteme desnudarme ―especificó el peliplata."
Si realmente fuera la Hinata de antes se habría sonrojado al recordar el pecho desnudo de Kakashi, pero justo ahora cargaba con un mar de problemas que no le permitieron reaccionar de alguna manera. Solo estaba estática.
―¿Cómo será el pre-examen? ―inquirió tratando de regresar la conversación a su objetivo original. Cuanto más rápido terminara con eso, más pronto estaría de vuelta con Hanabi.
―Es fácil. ―Kakashi metió una mano a un bolsillo de su pantalón, extrayendo un ruidoso cascabel plateado ―. Esta prueba consta de dos partes. La primera es ésta. ―Hizo resonar el cascabel ―. Tienes qué quitármelo. Puedes hacer lo que tú quieras, usar cualquier técnica o arma. Cuando el cascabel esté en tus manos habrás ganado el derecho de presentar la segunda parte del pre-examen. ¿Lo captas?
Quitarle ese cosa a Kakashi iba a ser realmente un infierno. Como si no lo conociera. Era un ninja de elite, con varios rangos dentro del sistema shinobi, por si fuera poco se graduó como jōnin y ANBU a muy temprana edad.
―Hai, Kakashi-sensei. ―Asintió.
―Muy bien, la prueba inicia en tres segundos. Uno, dos… tres.
Kakashi parpadeó un par de veces al verla ahí parada frente a él, sin moverse, mirándolo fijamente. El peliplateado comenzó a sentirse observado y se sintió un poco incómodo que fuera la máscara de un gato quien lo acosara tan de cerca.
―Em… ¿no deberías esconderte y luego atacarme sin que yo me dé cuenta? ―Le sugirió Kakashi al ver que la chica no parecía muy lista.
―Uhm… claro. ―Asintió y se dio media vuelta, alejándose hasta perderse en el follaje verde del bosque.
Kakashi se quedó solo y miró su alrededor con cierto aburrimiento. Esa actividad no era tan divertida si no se realizaba con niñitos inocentes. Aunque el que Hinata estuviera presente lo hacía interesante, aburrido pero interesante de todas formas. Pensó en sacar su famoso libro pero esa mañana no tenía ganas de leer, se había desvelado precisamente debido a eso. Empezó a preguntarse por qué Hinata quería ser ANBU, porque sí, ahora tenía completamente confirmado que la chica gato era Hinata, por más que ella lo negara. Justo estaba pensando en eso cuando un par de shurikens llegó de improvisto por la espalda, Kakashi inmediatamente sacó un kunai y desvió el ataque de estrellas asesinas pero no contó con que una de esas armas voladoras se convertiría en una joven que le lanzaría una patada a la nuca. Kakashi alcanzó a detener el pie de Hinata con una sola mano y ella impulsó su cuerpo hacia el frente para impactarle un Juken en un hombro, falló estrepitosamente cuando el Hatake le giró el pie, volteándola para hacerla perder el equilibrio, cayendo al suelo con la rodilla de Kakashi sobre su espalda baja. Hinata gimió al sentir su rostro contra la tierra firme, degustando la sangre de su labio inferior.
―No seas tan obvia, Hinata-chan. ―Aconsejó con una cierta risita contenida, todavía sujetándole el pie de manera dolorosa.
Miau…
Kakashi volteó a su izquierda, encontrando un pequeño gato gris restregándose contra su pierna.
―¡Vete, fuera! ―Lo ahuyentó el Hatake pues no le gustaban los felinos. El pequeño gatito parecía demasiado amoroso pues continuó al lado de Kakashi. Hinata se removió con fuerza bajo su rodilla y entonces Kakashi le agarró ambas manos, haciéndole una llave para que no fuese a escapar ―, ahora sí no puedes moverte, Hinata-chaaan ―canturreó.
Miau…
El gatito mordió el cordel del cascabel, estirándolo hasta sacarlo del bolsillo de Kakashi y luego corrió con él.
―¡Oye! ―Se quejó Kakashi.
―¿Cuál es la segunda parte del pre-examen? ―preguntó Hinata. Kakashi volteó a verla sin comprender nada.
El gatito se detuvo a unos metros, mirando a Kakashi con sus ojos verdes fijamente hasta que de pronto estalló en una nube de vapor, revelando su verdadera forma. El clon transformado en gato movió el cascabel lentamente como un péndulo, haciéndolo sonar.
―Eras tú… ―musitó asombrado. No lo vio venir.
―Mis brazos empiezan a dolerme. ―Le recordó a su especie de examinador. Kakashi cayó en la cuenta de que todavía seguía lastimándola así que la dejó libre.
―Me distrajiste. ―Comprendió Kakashi, teniéndole una mano para ayudarla a levantarse acción que la muchacha rechazó amablemente ―. Viniste a por mí con tu cuerpo real pero antes hiciste un clon que transformaste en gato.
―Hai. ―Asintió.
Se encogió de hombros ―. Así que eres del tipo distractor. Me parece bien. Eso fue muy vergonzoso para mí. Pero no te confíes, la segunda parte no será tan fácil. Sígueme… si puedes. ―El peligris saltó hacia la rama de un árbol y comenzó a correr rápidamente. El clon de Hinata desapareció y ella se propuso a seguirle el paso a su examinador tan rápido como pudiera. Parecía prever que el pre-examen apenas iniciaba.
-o-
Sakura revisó el rigor mortis del abuelo, comprobando que llevaba por lo menos tres días muerto. La muerte empezaba a entremezclarse con el aroma a agua de rosas, provocando un fétido olor. La pelirosa se tapó la nariz con algo de asco mientras con la otra mano apuntaba la hora y fecha del difunto, dando fe de la muerte de Hayato Hyūga.
―Tiene muerto varios días, ¿por qué no me avisaron antes? ―preguntó ceñuda hacia los presentes; Ibiki, Ko y una nerviosa Hanabi.
―No sabíamos que murió. ―dijo la menor.
―¿Cómo que no sabían? ―Frunció el ceño, ofuscada. ¿Cómo carajos que no iban a saberlo? El tipo estaba rígido como una roca, incluso su boca ya ni siquiera se mantenía cerrada.
―Lo queríamos tanto que era muy difícil para nosotras hacernos a la idea de que estábamos huérfanas.
Sakura la vio no muy convencida pero siguió anotando cosas en su tabla de documentos.
―¿Dónde está Hinata? ―inquirió Sakura, volteando alrededor.
―Ella… no está de momento. ―contestó Ko seriamente, bastante tranquilo.
―¿Dónde está? Quiero que esté presente. ―La doctora Haruno comenzó a enfadarse al no poder comprender lo que estaba pasando, tal negligencia era muy extraña. Apenas esa mañana llegó a los territorios Hyūga para darle una visita a su paciente cardiaco y cuál fue su sorpresa que lo encontró muerto.
Hanabi se acomodó un mechón castaño tras su oreja, tratando de mantenerse pasiva. Maldita fuera la hora en que Sakura Haruno se inmiscuyó como la doctora del abuelo. ¡La mujer incluso era la esposa del Hokage! Justo ahora, Ibiki, Ko y Hanabi caminaban por un filamento muy peligroso que estaba por romperse.
Sobre Ko. Yo me estaba debatiendo entre si matarlo o no, por un lado si Hinata lo mataba finalmente ella tendría la oscuridad que yo quiero lograr en ella, pero corría el riesgo de que eso se viera muy OoC, ya de por sí Hinata está cambiando y luego matando a alguien que fue su guardián y que siempre la protegió... pues no sé, la idea no terminaba de convencerme así que sí, Ko sí vivió. Pero el chico todavía peligra *Sonrisa malvada* jajaja. Y como pudieron ver estoy introduciendo nuevos personajes de la familia Hyuga, porque obvio que alguna familia tiene que salir al frente del bouke. Hiroyuki; la chica, creo que la odiarán si no es que ya lo hacen. Todos los nombres de los Hyuga los elijo con H, ¡viva la H!
Cualquier duda, corrección u opinión la pueden dejar dulcemente en un review.
Muchas gracias personas bonitas y hermosas que me dejan un comentario:
jhossietaisho
Tamashitsumo
Ashabi
inusatiga
cuahutlitzin: ¡Hola, cuahu! Gracias por leer y comentar. Me alegra que el fic te siga gustando con todas las cosas que han pasado. Ya estoy metiendo más o menos al bouke como pudiste darte cuenta. Gracias por esperar. Ciao.
Violetamonster: Hola, nueva lectora, bienvenida seas. Gracias por tus palabras. Espero que el capítulo resulte de tu agrado, ciao.
CarmesiLight
Invader Zam Rei Chan
Hinatahina
MikaSyo
angel maria 15
lavida134
Diana Marcela-Akemi
Tobi Uchiha-chan
kandiliz25
KattytoNebel
22 Enero 2017.
Nos leemos luego… si tú quieres.
