Basada en la canción: " Skin" de Rag'nBone Man
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Ya no le era tan fácil caminar, el haber hecho el viaje desde Nueva York había consumido la mayoría de sus fuerzas. Aun así la sola idea de poder ver ese paisaje de nuevo, de sentarse en aquella silla donde había reído tanto, el oler ese aroma tan familiar lo llenaba de una energía que ya no sabia que tenia.
Habían pasado muchos años desde la ultima vez que había estado aquí. La vida había ido y venido sin que el se diera cuenta. Su carrera había subido como la espuma, de detective a capitán de capitán a comisionado, el departamento de policía de la ciudad Nueva York lo había adoptado como uno de los suyos y ya no lo había dejado ir.
Sus hijos le habían dado todo lo que podía soñar, tenían una vida tranquila y feliz, Grace era doctora, Charlie policía, cada uno con varios hijos que llenaban sus días. Aun así siempre había faltado algo, siempre había existido un vacío que nunca se pudo llenar. A decir verdad nunca estuvo solo, siempre había habido alguien que acompañara sus noches, pero nunca nadie importante.
No desde el, no desde Steve.
Y es que aun vibraba al recordar su primer encuentro, su primer beso rudo y sin sentido, su primera vez, torpe y descuidada. El primer te amo de verdad, la primer pelea, y el primer y único adiós.
Y es que nunca había creído amar tanto a alguien como amo a Steve, asi como tampoco había creído que su corazón podría romperse aun mas duro que cuando paso por las manos Rachel.
Se habían querido tanto, sin medida, sin limites, sin razón, para ellos todo era 100 o nada, cada beso, cada noche, cada pelea, cada reconciliación era como si fuera la ultima vez, hasta que lo fue. Y así como se habían querido tanto, también se hicieron tanto daño.
Aun estaba fresca la noche en que todo termino. En que Steve le dijo que no podía hacerlo mas, que todo terminaba. Que Catherine había vuelto, que había decidido que lo mejor era estar con ella, que ella era segura, que ella significaba aguas tranquilas contra la turbulencia que era Danny. Que no estaba listo para enfrentar al mundo con Danny de su lado. Que todo había sido un error y punto. Una disculpa vacía y un adiós.
Y así fue como su vida en Hawaii termino. Recogió los pedazos de lo que aun quedaba, hablo con Rachel y acepto la oferta de trabajo que estaba olvidada en su cajón desde hacia meses. Empaco su vida de nuevo y se fue sin mirar atrás. Steve nunca lo busco y Danny nunca hizo nada por encontrarlo.
Mary McGarrett lo llamo años después, cuando su vida no estaba tan deshecha, para decirle que Steve había muerto, un héroe anónimo en una operación sin sentido. Catherine ya no estaba en el mapa, había dejado de estarlo hacia mucho tiempo. El funeral fue sencillo y sin fanfarria. Danny lo miro todo desde la sombra de un árbol, no se atrevió a acercarse. Y lloro como hacia mucho no había llorado, por lo que fue, por lo que pudo haber sido y por lo que no fue.
Y la vida siguió, con el fantasma del recuerdo de Steve siempre presente.
Su familia llegaría en unos días para acompañarlo, un mes le había dicho su doctor, solo un mes mas y todo terminaría. La enfermedad que lo fue consumiendo durante años por fin gano la partida. Para nadie fue extraña su decisión de pasar sus últimos días en esa isla a la que había aprendido a odiar y a amar tanto.
Y es que a pesar de todo el dolor, de los malos recuerdos y de que Steve ya no estaba aquí, no había otro lugar donde prefiriera estar. Porque siempre había sabido, desde el momento que conoció a Steve que pasara lo que pasara, cuando su piel ya fuera vieja, cuando su vida estuviera llegando a su ultimo punto, cuando su aliento se tornara frio, cuando el silencio llegara por fin, siempre estaría pensando en el, siempre estaría pensando en Steve, su fantasma seria la única presencia que lo acompañaría hasta el final, porque había sido casi amor, casi amor...y a pesar de todo para Danny con eso bastaba.
