Inspirada en la canción: "Shake it out" de Florence + the Machine.
Había sido un caso difícil para Steve. Un soldado, veterano de Afganistán había disparado por sorpresa en medio de una playa sin razón alguna.5-0 había sido llamado para controlar la situación. Al final después de horas de intentar razonar con el soldado Steve no tuvo otra opción más que disparar a matar.
Ahora, sentado en la negrura de su casa, con una botella de Bourbon en mano se permitía pensar que hubiera pasado si no hubiera regresado a casa cuando lo hizo, si no hubiera encontrado a su equipo, a sus amigos, a su Ohana.
Durante su vida en la marina había visto tantas cosas que le costaba describir, había matado, aniquilado y devastado en nombre de Dios y la patria. Y a pesar de que no se arrepentía y nunca había cuestionado ninguna de sus órdenes, si sabía que una parte de él iba desapareciendo con cada misión.
Y es que el estar rodeado de toda esta gente que lo quería sin preguntar, que estaba para él en cualquier momento lo había hecho darse cuenta de lo peligroso que eran sus demonios. De que la parte oscura que tanto se esforzaba en controlar ganaba terreno día a día. Y que tal vez si no los tuviera a su lado hubiera acabado como ese soldado, sin nada porque luchar y con todo por terminar.
Agradecía la sabiduría de Chin, la valentía, la pasión y la sonrisa eterna de Kono, la honestidad de Max, la inocencia y la alegría de Gracie.
Y sobre todo agradecía la brutalidad, la rabia y la lealtad a morir de Danny. Y es que ese coraje que Danny sentía cada vez que Steve hacia algo estúpido como arriesgar su vida, o esa rabia que no disimulaba cada vez que alguien lo lastimaba, y el saber que Danny siempre lo iba acompañar hasta el fin del mundo era lo que lo ayudaba a poner las cosas en perspectiva, lo que lo ayudaba a saber que no todo estaba perdido.
Sabía que siempre habría remordimientos, que no podía ocultar su pasado, que estaba marcado y dañado, que tal vez nunca podría vivir en paz al cien por ciento y que los demonios y la oscuridad lo acompañarían siempre. Pero no estaba dispuesto a dejarlos ganar, no estaba dispuesto a que controlaran su vida, tenía gente por que pelear. La realidad era que todo era más oscuro antes del amanecer, y para Steve ya había amanecido.
