Inspirada en la canción: "My Life would suck without you" de Kelly Clarkson

A Steve toda esta situación le parecía como sacada de una de es malas comedias románticas de las que él y Danny solían burlarse todo el tiempo. De esas en las que el protagonista lo arruina todo monumentalmente por alguna idiotez y luego de una epifanía se da cuenta que es un total imbécil y decide ir a buscar al objeto de su afecto.

Parado frente a la puerta de Danny a solo Dios sabe que hora de la madrugada, en medio de una lluvia torrencial, entiende que todo es definitivamente ridículo. ¿Porque pelearon esta vez? Steve ni siquiera recuerda. Solo sabe que la situación se salió de control más rápido que un rayo y que Danny salió corriendo, estampando la puerta, gritando cien groserías por segundo y diciendo que ya no quería verlo jamás. Y Steve bueno, el también había dicho muchas cosas sin sentido al calor del momento.

La verdad era que Danny no era para nada normal, demasiada rabia y energía contenida en un cuerpo tan pequeño, demasiadas opiniones, demasiado equipaje, nada era sencillo con él, pero a decir verdad que era sencillo en la vida de

Steve, y si era totalmente sincero la verdad es que lo sencillo era aburrido.

Y si Danny tenía problemas que se podía decir de el mismo, sus problemas podían verse a miles de kilómetros de distancia, podían construir una casa con la cantidad de problemas que Steve tenia, que no se diga una casa, un palacio con 20 cuartos y alberca, eso era seguro.

Entre sus problemas de control, sus problemas de abandono, sus problemas con su padre y su propensión al desastre aun seguía siendo una sorpresa que nadie hubiera escrito un libro de psicología sobre él y aun mayor sorpresa era que Danny siguiera con él después de tanto tiempo.

Tal vez por eso es por lo que eran perfectos el uno para el otro. Danny necesitaba a alguien que fuera capaz de soportar sus ataques verbales, alguien que supiera que toda esa ira y esa palabrería solo eran un mecanismo de defensa, que debajo de todo ese sarcasmo, estaba un te amo, lo grito porque me preocupo por ti, porque no sabría vivir sin ti, lo hago por me haces falta hasta para respirar. Y Steve soportaba las despotricadas de Danny como todo un profesional.

Steve necesitaba alguien que a pesar de todo no se fuera nunca, que fuera capaz de soportar su estupidez de siempre arriesgar todo por todos, que le recordara que no estaba solo, que no era invencible y que había alguien allá afuera al que le importaba lo que le pasara, y Danny hacia eso en todo momento, con cada grito, con cada regaño, con cada sonrisa, con cada abrazo. Cada vez que Danny le "permitía" manejar su carro, y cada vez que se ponía el chaleco antibalas para ir tras el en cada tontería, le recordaba que estaba ahí para él.

Así que uno necesitaba de alguien y el otro que alguien lo necesitara, y a pesar de que todo en ellos gritaba disfuncional y que no debían cuadrar, era por eso mismo que se pertenecían el uno al otro.

Por eso Steve estaba ahí, frente a la puerta del apartamento de Danno, golpeándola con todas sus fuerzas, listo para ofrecer la disculpa más grande que el mundo mundial allá escuchado jamás. Porque la realidad es que Danny tenía un pedazo de Steve atrapado en su sonrisa, y honestamente su vida apestaría sin él.

La puerta se abrió y antes de que Steve pudiera decir cualquier cosa, los labios de Danny colisionaron con los suyos, y solo escucho, un "te odio", un "te amo" y un "eres un idiota, pero eres mi idiota" y supo que todo estaría bien, como en cualquiera de esas películas románticas de esas de las que él y Danny solían burlarse todo el tiempo.