Esta historia comenzó inspirada por ciertas frases de la canción "Uh huh" de Julia Michaels .

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Aunque después se mezclo con "Bailame" de Nacho y surgió esto.

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Que puedo decir también me gusta el reggaetón.

¿Qué diablos está pasando aquí? Es lo primero que pensó Steve al entrar al ¿bar, discoteca, antro, club? Estaba en serios problemas si ni siquiera sabía como llamar al lugar. Dios ya estaba demasiado viejo para esta mierda. Porque demonios le había hecho caso a Kono de venir a este lugar. La mujer le había insistido por más de una hora, comentándole que de verdad había algo que tenía que ver, que no se podía perder.

En cuanto sus ojos se ajustaron a las extrañas luces del lugar su mirada se enfocó en una de las personas que bailaba sensualmente al ritmo de una canción bastante pegajosa, pero de cuya letra no entendía un pepino, que viva la invasión latina. De una cosa estaba seguro eso no era "Despacito", gracias a todos.

El hombre que llamo la atención de Steve era rubio, bajo de estatura, vestía unos pantalones lo suficientemente ajustados para no dejar nada a la imaginación, que marcaban perfectamente su trasero redondeado. También eran lo suficientemente bajos para mostrar su abdomen firme, plano, marcado y las líneas de su vientre, cada vez que levantaba los brazos para seguir el ritmo de la música. A ese tipo le gustaba tentar a la suerte, hecho verdadero.

Su playera sin mangas definitivamente era dos tallas mas chica, parecía que iba a explotar cuando se estiraba en sus pectorales, y los brazos, por favor no hagan que Steve hable de los brazos, se imagino haciendo mil cosas atrapado por esos brazos. Maldición de repente comenzaba a hacer un calor infernal, donde estaba el aire acondicionado cuando se necesitaba.

Steve definitivamente tenia un tipo, el hombre en la pista podía pasar por el gemelo sexy y atrevido de Danny. No podía dejar de mirarlo, la manera como se movía en la pista era obscena, con cada baile, con cada pareja la intensidad subía. Y no era el único que lo había notado, el hombre tenia acaparadas todas las miradas. Era como estar en una película erótica en super alta definición.

Canción tras canción la temperatura aumentaba y en un punto y sin que Steve se diera cuenta el bailarín se quito la camisa y Steve tuvo que dar un largo trago a su cerveza para mitigar el sonido que escapo de su boca. Esos estúpidos brazos, ese estúpido abdomen, ese cuerpo cubierto de sudor, todo estaba haciendo que la cabeza le diera vueltas, parecía que tenia dieciséis años en lugar de cuarenta. Esto estaba saliéndose de control muy rápido.

Después de una hora, aunque para Steve podían haber sido cinco minutos o una eternidad (aun no estaba seguro, malditos sean) la música bajo de ritmo, y poco a poco la pista se fue vaciando. El hombre de la pista tomo su camisa y lentamente se fue acercando. Todo paso como en cámara lenta, en un instante sus miradas se cruzaron y Steve no pudo hacer otra cosa mas que maldecir, el tipo de la pista no era otro mas que el único he inigualable Daniel Williams. ¿Como era posible que después de tantos años no se hubiera dado cuenta que tenia como compañero a un maldito bailarín exótico?. Esa mis amigos era la pregunta de los sesenta y cuatro mil millones.

Danny se sentó al lado suyo en la barra, el muy imbécil ni si quiera había tenido la decencia de ponerse la camisa, y estaba usándola para secarse el sudor, mientras el encargado del bar le pasaba una cerveza, cortesía de un grupo de chicas sentadas al fondo del lugar, las cuales lo miraban con ganas de tenerlo ahí y ahora. Danny agradeció el gesto con una de sus magnificas sonrisas, el muy bastardo.

Steve sentía que su corazón latía a mil por minuto, Danny siempre le había parecido un hombre atractivo, pero esto era ridículo. Estaba consiente de cada movimiento, de cada sonido, de como su garganta subía y bajaba con cada trago de cerveza. Y Danny no hacia nada por aligerar el descontento de Steve, como por arte de magia había encontrado una chamarra y se había cubierto con ella, pero aun así todo el momento era eléctrico.

Una canción de ritmo lento, de esas que debes bailar en pareja empezó a sonar por las bocinas, como un resorte Danny se levanto de la silla y ofreció una mano a Steve. Y antes de que su cerebro captara la sugerencia, el y Danny ya se mecían al compas de la música.

Sus cuerpos estaban en sincronía, encajaban como piezas de rompecabezas y por Dios que Steve moría por borrar esa sonrisa de la cara del Danno a puros besos. La relación que tenían era completamente platónica y totalmente disfuncional pero perfecta al mismo tiempo. Era como si toda la tensión de tantos años deseando algo hubiera llevado a este momento.

Y ya no pudo mas deslizo sus manos hacia las caderas de Danny y lo beso, como si no hubiera un mañana, torpe y descarado. Y dieron el show de sus vidas, y fue la envidia de muchos en ese bar, club, antro o lo que fuera.

Después de unos minutos se separaron buscando un poco de aire, y escucho a Danny decir

"Sabes babe, todo esto fue por una apuesta que hice con Kono", Que? "Uh huh, una apuesta". "Estoy tomando clases de baile, salsa, bachata, ya sabes, cosas latinas. La intención era no hacer el ridículo en la graduación de Grace. Pero descubrí que me gustaba y que no era tan malo. Descubrí también que para rendir mejor necesitaba mejorar mi condición física, entrenar mas y pues una cosa llevo a la otra" diciéndolo en tono sereno y señalando todo su cuerpo con una mano.

"Espero que hayas notado que ya puedo correr tan rápido como tu y sin la necesidad de tener piernas de jirafa" . Lo dijo con una media sonrisa y una ceja levantada, y si Steve lo había notado aunque lo había ignorado. Como también había ignorado el cambio en el cuerpo de Danny. Definitivamente estaba mas delgado, su cintura mas pronunciada, sus hombros mas anchos. Las camisas que Danny se empeñaba a usar disimulaban el nuevo volumen de sus brazos pero aun así debió haber notado que los botones tendían a salir volando aun mas que meses atrás. Era ahora que Steve lamentaba que Danny no fuera tan propenso a perder la camisa como el.

"En fin, Kono me descubrió saliendo del estudio donde ensayo. No me creía lo de las clases. Me dijo que era imposible que un cuarentón como yo, que eras mas aburrido que un pastel de vainilla, lo cual debo decir que es una ofensa porque el pastel de vainilla es lo máximo, repito, lo máximo, fuera capaz de practicar cualquier tipo de baile. Así que apostamos, el reto era que tenia que bailar tres canciones de su elección en el lugar que ella eligiera, los detalles de la apuesta no valen la pena, solo diré que la motivación fue suficiente como para hacer esto"

"No sabia que te invitaría", se lo dijo en un tono de voz dulce y a la vez triste. "Sin embargo me da gusto que lo hiciera. Si hubiera sabido que unos cuantos pasos de baile era lo que necesitaba para llamar tu atención, bueno digamos que hubiera apostado con Kono hace mucho tiempo"

Después de mucho buscar entre la multitud, Steve por fin pudo divisar a Kono, cuando sus miradas se enlazaron ella solo le grito un " De nada, me lo agradeces luego". Esa mujer era su perdición, pero ahora le debía la vida.

Y es que ambos sabían que lo que había pasado ahí no habían sido unos cuantos pasos de baile, la imagen de Danny bailando sensual al ritmo de la música era algo que Steve nunca podría olvidar, le había abierto la entrada a un mundo al que nunca pensó atreverse a entrar y del que en realidad nunca quería salir. Si de el dependía Danny bailaría para el por el resto de sus días.