La cita tendría que haber sido el cap anterior, una pena porque veo que teníais ganas, yo también la verdad, pero cuando vi la oportunidad de dificultarle un poquito la vida a Fate y ponerla en una situación comprometida pues... lo hice jajajaj ;D ¿Me comprendéis, no? XDDD

Como siempre, vuestros comentarios me animan y enorgullecen un montón y saber que os hago de reír me encanta. Sois grandes lectores, tanto los que comentáis como los que no. Luv you all.


"Cuando alguien como Fate pide perdón"

Parte 2

Después de los acontecimientos pasados Fate estaba segura de que volver a ir a casa de Nanoha para invitarla a salir no era buena idea. De hecho se había prometido interiormente no volver a pisar dicho lugar a no ser que estuviera armada hasta los dientes o desarrollara la habilidad de crear campos de fuerza capaces de protegerla de ataques de roedores, abrazos de oso, gritos iracundos y miradas molestas de Nanoha, y si además la protegía de Hayate y de sus estúpidas cámaras mejor que mejor. Es más, ¿dónde había que firmar para crear esa cosa salva vidas?

Cuando llegó el Lunes posterior al evento que Fate había denominado como "segunda vez que cabreo a Nanoha sin saber cómo", y que estaba segura que formaría parte de una serie larga y que, por tanto, no sería la última vez, y ya estando en clases, Hayate hizo acto de presencia como buena cotilla que era, y por su recién estrenada sonrisa de "lo sé todo, pero aun así cuéntame los detalles", Fate podía aventurar sin miedo a fallar que la castaña sabía todo lo que había ocurrido el Viernes anterior.

Y así era, Hayate rápidamente le mostró una serie de fotografías que perjudicaban seriamente su reputación de persona tranquila, honesta y admirada y daban paso a algo monstruoso y pervertido, porque en esas fotos -seguramente trucadas- se la veía con la hermana de Nanoha en poses nada inocentes. Pero vamos a ver, ¿de dónde narices sacaba Hayate todo ese material para atormentarla? ¡Si no estuvo allí! ¡No le dijo nada de cuándo iría a hablar con Nanoha ni le había contado absolutamente nada de lo que planeaba! ¿Cómo era posible, teniendo en cuenta la serie de impedimentos que existían tanto físicos como temporales, que Hayate supiera lo que había pasado dentro de la casa y que por encima de todo tuviera pruebas físicas? ¡Además! ¡Ella había sido atacada por un mal bicho y la otra la había rescatado! ¿Cuándo habían caído ambas en esa serie de posturas malintencionadas? ¡No era posible!

Fate intercambiaba miradas entre las fotos y Hayate, pensando que quizás no iba tan desencaminada al creer que Hayate era algún tipo de Dios omnipresente y omnipotente cuya existencia había cobrado sentido cuando la había conocido a ella en la azotea. Porque no tenía sentido pensar nada más.

Lo peor de todo, porque Fate había aprendido rápido a esperar que las cosas empeorasen cuando se trataba de ella y Hayate, es que Nanoha estaba ahí cuando la castaña hacía gala de sus habilidades de espía y acosadora. Nanoha, con quien no había podido hablar para disculparse por ser idiota y hacerla llorar, ni para invitarla a salir y compensarla, ni para disculparse de nuevo por lo que fuera que pasara o viera cuando ella era atacada por la mascota asquerosa y su hermana la salvaba.

Nanoha, que de nuevo la miraba como si quisiera matarla con algún tipo de poder mental que se manifestaba a través de los ojos, por culpa de Hayate al enseñar esas estúpidas y falsas fotografías en mitad del descanso entre clases -extrañamente ahora tenían una hora libre porque un profesor se había enfermado y el profesor de guardia sólo había asomado la cabeza para mirarlos brevemente y se había escabullido como quien no quiere la cosa- mientras hablaba incoherencias. Esa Nanoha. Demonios, demonios, demonios.

"Así que Fate... ¿te gustan las castañas mayores que tú?" Claro, cómo no. Hayate había dicho la frase mágica en mitad de un silencio ensordecedor. ¿Acaso era especialista en momentos dramáticos e incómodos? Los alumnos presentes abrieron la boca con sorpresa por lo que habían oído. Si ya era problemático que el instituto hablara de su recién, íntima y novedosa relación con Nanoha -relación que no era tal porque la gente iba poco a poco inventando detalles más asombrosos que los anteriores- ahora tenía que lidiar con los cotilleos sobre Miyuki. Fate no estaba segura de si podría graduarse en ese instituto o tendría que cambiarse a otro.

"Es más..." Continuó empeorando la situación Hayate. No muy lejos oía cómo Nanoha, que estaba sentada con dos amigas suyas de otro curso que no recordaba haber visto nunca y que miraban en su dirección ¿acaso ellas tampoco tenían clase o qué?, rechinaba fuertemente los dientes. "... he oído que es la hermana de Nanoha-chan..." Hablaba con condescendencia, como si el tema no tuviera la importancia que Fate sabía que tenía para ella, como si no fuera con ella eso de cotillear la vida ajena mientras se limaba las uñas. Fate sentía cómo la ira de Nanoha aumentaba y que aquella aura negra surgía de nuevo mientras los alumnos se iba alejando poco a poco a la vez que no perdían ni una sílaba de lo que oían. Hayate sonrió cruelmente preparando el golpe de gracia "...¿pero tú y Nanoha nos os íbais a casar y a adoptar a una niña hermosa?".

Estaba sentenciada. Con aquella frase Fate sintió cómo la guitollina que pendía sobre ella se soltaba y se acercaba a su cuello. Maldito mapache entrometido y sin nada de provecho que hacer. Fate tenía los ojos abiertos con una mezcla de terror y sorpresa mientras que veía cómo Hayate contenía a duras penas la carcajada.

Hayate había dejado tranquila a Fate los días anteriores porque la veía desanimada con lo de la pelea con Nanoha, pero había echado tanto de menos eso de meterse con ella y dificultarle la vida que ya no podía aguantarlo más. Seguir a la rubia y hacer esas fotos para después retocarlas y darles algo de perspectiva fue tan sencillo como rascarse un pie. Y Hayate se lo pasó de lo lindo viendo cómo Nanoha malinterpretaba la situación entre la rubia y su hermana. Lamentablemente no había podido colocar micrófonos para captar lo que decían, aunque el grito de Nanoha fue perfectamente audible para todo el barrio. Y ahora su arduo trabajo estaba dando frutos.

Fate estaba aterrorizada y de reojo veía cómo Nanoha pasaba por todas la tonalidades de rojo mientras el resto de compañeros las miraban como en un partido de tenis. Hayate sabía que la cobriza se estaba conteniendo por aquello de ser educada y guardar las apariencias, después de todo Nanoha era una de esas chicas perfectas que hacen todo con absoluta perfección y convierten hasta el más mínimo defecto en algo perfecto y maravilloso, porque Nanoha era perfeccionista y cabezota, ¿lo había dicho ya?

Sin embargo, para Hayate era todavía más gracioso porque Nanoha, cuando se trataba de Fate, explotaba rápidamente. Aparentemente la rubia tenía la habilidad de molestar a la cobriza cien veces más rápido que una persona normal, y la torpe pero hermosa rubia aun no se daba cuenta de nada todavía. Eso sí, su conducta había cambiado radicalmente después de ver a Nanoha llorar. No sabía qué idea tenía Fate de ella, ni lo que esperaba exactamente de Nanoha -aunque por lo que se había fijado, Fate no esperaba nada bueno de nadie nunca y por norma general eso significaba que la gran mayoría de las personas entraban de cabeza en el saco de los olvidados por la rubia- pero ahora estaba más pendiente de ella, y por estar pendiente Hayate entendía que era un interés pasajero de la rubia por Nanoha y que le pasaría factura en el futuro. Seguro.

A Nanoha le faltaba poco para explotar, y lo mejor de todo era que lo haría contra la rubia a pesar de que era Hayate la que había iniciado todo esto. A veces se compadecía de Fate por considerarla su amiga. Pero ahí estaba, pulsando botones y teclas a ver si sonaba la flauta y pasaba algo interesant...

"¡FATE-MAMÁ! ¡NANOHA-MAMÁ!". Algo interesante como la dramática entrada de la niña rubia a la que tomaría como pupila seguida por un gato negro a modo de escudero.

De nuevo los compañeros abrieron la boca con sorpresa. Algunos hasta tocaron el suelo con la mandíbula. Estas semanas atrás estaban descubriendo más cosas sobre la misteriosa Fate que en todo el tiempo que llevaban en ese instituto con ella. Y entre los descubrimientos estaba el hecho de que Fate gustaba de maduritas a la vez que se comprometía con Nanoha Takamachi, alias Demonio Blanco, y planeaba ser madre mientras cooperaba en los negocios ilegales de Hayate y se convertía en la sucesora de Carim a la presidencia del instituto, con Vita Wolkenritter como guardaespaldas y protectora.

Menudo culebrón.

Hayate vio como la ira de Nanoha se esfumaba rápidamente y era sustituida por un bonito y tierno sonrojo ante el nombre que le había puesto la niña. Definitivamente si esas dos no la adoptan lo haría Hayate. Fate pudo respirar tranquila una vez más, que Vivio entrara siempre gritando que eran sus madres era suficiente distracción como para salir de allí con vida y para su suerte Bardiche estaba allí, llevaba días sin verle. Aunque no entendía por qué los dos estaban en su clase si uno era un gato maleante que seguro que tenía trabajo cobrando el peaje de determinadas calles junto a sus lacayos, y la otra una enana que no tenía por qué estar en esa zona del edificio. ¿Tampoco tenía clases? ¿Allí nadie trabaja?

Vivio se abalanzó sobre Nanoha en un abrazo cálido y lleno de fluff, unicornios y arcoiris. Abrazo que la cobriza no dudó en corresponder, para beneplácito de la enana bicolor. Bardiche se acercó y se subió a la mesa de Fate ronroneando y demandando tanta atención como la niña. Fate rió levemente con la muestra de cariño de Bardiche y acarició su cabecita con dulzura a la vez que, divertida por el espontáneo show de afecto, le dejaba un beso en la frente. Bardiche arrugó el morro con desagrado y maulló. "Fate, no te ofendas pero hueles a rata" Dijo. Y la rubia, escandalizada por apestar, tembló de ira al recordar al maldito roedor que ahora le había pegado su apestoso olor. "Lo siento, un mal bicho me atacó hace poco." Y Bardiche asintió, reconocía ese odioso olor. Era del maldito hurón de la compañera humana de Fate, la del pastel. Ese ser se había atrevido a atacar a su amiga. Lo pagaría caro. "Ese asqueroso... me lo comeré." Gruñó. Fate rascó su lomo para tranquilizarle, entendiendo cómo se sentía. Ella también había querido comérselo con patatas.

La rubia miró a su alrededor para darse cuenta de que Hayate negaba resignada con la cabeza pero con una sonrisa, Fate sólo era cariñosa con los animales callejeros, Nanoha había dejado atrás el enfado anterior y ahora la miraba cálidamente pero con sorpresa por haber visto una faceta todavía desconocida de la rubia, que al parecer hablaba y entendía a los gatos, y Vivio hacía pucheros de tristeza y envidia por no recibir atención. "¿Qué os pasa?" Preguntó confundida la rubia.

"Buuaaahhhh, Nanoha-mamá... ¡Fate-mamá quiere más a un gato zarrapastroso que a nosotras que somos su mujer e hija!" Y su voz rompió el mágico momento. Nanoha pestañeó saliendo del trance y se sonrojó con las palabras de la niña que seguía en sus brazos -y porque se había quedado embobada viendo a Fate ser cariñosa por una vez en su vida-. Mientras Fate y Bardiche se ofendían y bufaban por el repentino insulto hacia el gato. "¡Oye!". Pero Vivio siguió con su rabieta.

"¡Fate-mamá es tonta y debería invitarnos a salir para compensar su desprecio familiar! ¡Es más, hoy Nanoha-mamá está libre para salir!". Y la niña seguía gritando y pataleando. ¿Por qué narices no tenía nadie clase en ese maldito instituto? Menudo circo. Pero Fate había captado milagrosamente el mensaje. La enana bicolor la estaba ayudando a disculparse con Nanoha, el plan no era nada discreto pero podía servir.

Fate se levantó ignorando las reacciones causadas por las palabras de Vivio y se acercó a la mesa de Nanoha que estaba a su derecha. Su expresión seria y determinada tomó por sorpresa a la niña que no pensaba que su Fate-mamá fuera a captar la idea tan rápido, quizás no fuera tan cabeza hueca después de todo. Fate acarició la cabeza de la niña con la misma delicadeza con la que tocas un ladrillo y silenciosamente le agradeció por la ayuda.

Era el momento, porque definitivamente no volvería al hogar Takamachi en el que casi muere tres veces. Hoy se disculparía.

Las miradas de Nanoha y Fate se encontraron, una con determinación y otra con cierta desconfianza y confusión. Era la primera vez que Nanoha veía a Fate tan seria. Y Fate por su parte, hacía cuentas mentales para decir las cosas correctamente y sobre todo para acordarse y pronunciar el nombre de la cobriza sin titubear.

"Nanoha, ¿podemos hablar a solas? Tengo algo que decirte." El corazón de la cobriza galopó brevemente con anticipación pero enseguida endureció la expresión.

Y lo hizo. Salieron fuera, rumbo a la azotea donde sabían que nadie cotillearía su conversación, seguidas de Bardiche que alejaba a los curiosos -Vivio y Hayate- a zarpazos. Ambas entraron y cerraron la puerta, eran las únicas ahí arriba y Fate se preguntaba por qué siempre acababa en ese lugar que poco a poco se iba convirtiendo en uno de los más importantes y conocidos para ella. Fate se acercó a la barandilla, como siempre hacía, seguida de Nanoha que todavía no había pronunciado palabra alguna, y los brazos cruzados junto con la mirada inquisidora decían que no sería ella la primera en hablar. Fate suspiró.

Miró directamente a Nanoha. Las dudas y el miedo a morir llenaban su corazón pero por una vez se iba a comportar como una adulta. Tenía que haberle hecho caso a Lindy cuando dijo que disculparse sinceramente era lo mejor que podía hacer en estos casos.

"Nanoha..." Llamó la atención de la cobriza, que no cambió su gesto ante la mención de su nombre. Si Fate creía que la perdonaría por llamarla suavemente mientras la miraba directamente y sin dudar con esos preciosos y extraños ojos rojos y el sol iluminaba su hermosa melena rubia... pues... eh... No. No la perdonaría. Un poco quizás. Nada destacable, pero aun así descruzó imperceptiblemente los brazos.

"Nanoha". Volvió a pronunciar claramante. Vamos Fate, tú puedes. Deja de repetir su nombre como un loro. ¿Qué dijo Lindy? ¿Que mostrar arrepentimiento era bueno si querías que te perdonaran? En los mangas parece funcionar. "Quiero disculparme contigo por haberte molestado con aquellas pancartas y notas." Bien Fate, vas bien. "Lamento haberte hecho pasar vergüenza con mi comportamiento." Vale Fate, ¿qué más hiciste? Ah sí. "Siento también haberte distraído en clase con mis estúpidos juegos..." Fate, eso está bien, ¿pero no crees que se te olvida algo? "Lamento también lo que pasó con tu hermana Miyuki." Fate, la cara de Nanoha demuestra enfado. ¿En serio no te olvidas de algo? "Siento también que la enana bicolor se crea que somos sus madres aunque no tengamos ninguna relación..." No Fate, de verdad que algo va mal. Nanoha se está cabreando más con cada palabra que dices. "Yo..." Fate se detuvo indecisa y sin saber qué más añadir. ¿Porque no había nada más, no?

El silencio lo llenó todo y era tan incómodo como encontrar a tus padres en pleno acto. O eso era lo que se solía decir en momentos así porque Fate no tenía padre y no había tenido la desgracia de ver semejante panorama con Lindy.

"¿Eso es todo?". Habló Nanoha. Y su voz heló cada hueso de Fate. "¿No tienes nada más que decir?". Nanoha se acercó lentamente hacía ella y Fate se quedó callada. Lo había dicho todo, ¿no? ¿Por qué se enfadaba? "¿Estás completamente segura de que no hay nada más que quieras decir, nada que hayas pasado por alto?". Siguió acercándose amenazadoramente. Fate sudó frío ¿La iba a golpear? Porque tenía toda la pinta. Estaban a un par de pasos de distancia y Fate estaba contra la barandilla. ¿Por qué siempre quedaba arrinconada?

"Fate Testarossa." Pronunció fríamente. "Eres el ser más idiota que nunca he conocido." ¡Eh! ¿Pero por qué me insulta gratuitamente? "Y lo peor de todo, no te das cuenta de ello." Bueno, ahí tenía un punto. Fate sabía que era un poquito despistada. "No estoy enfadada por las pancartas ni por las notas." Dijo con desprecio. ¿Ah no? Pues quién lo diría. "Tampoco me importa que pierdas tu tiempo jugando inútilmente en clase y que me distraigas." ¿Estás segura, Nanoha? Porque parece que sí te molesta. Shhhh Fate, calla. ¿No ves que corres peligro? "Tampoco estoy enfadada por lo que pasó en casa. Miyuki me explicó la situación y entiendo que fue culpa de Yuuno por haberte atacado de la nada para que acabarais en... esa... ehmm postura." Dijo avergonzada. Bien, bueno. Al menos eso sí que no era culpa de Fate. Maldito ratón aplastado, pero entonces ¿por qué estaba enfadada? Nanoha recobró la compostura. "Lo que me enfada, Fate Testarossa Harlown..." Ups, ahí viene. Fate prepárate para una tormenta grande.

A estas alturas Nanoha estaba a unos centímetros de Fate, que no estaba tan interesada por la cercanía como por planear cómo salir ilesa de la situación. ¿Por qué siempre quedaba entre la espada y la pared, literalmente?

"... es que no supieras de mi existencia hasta hace dos semanas y que consideres a todos a tu alrededor como gente de la que puedes prescindir. Lo que me cabrea de verdad es saber que todos los buenos recuerdos que tengo contigo, ya sea en clase o en alguna excursión, ya sea viéndote ganar alguna competición o haciendo el payaso junto a Hayate -con la que no sé el motivo has empezado a llevarte bien-; recuerdos que considero divertidos y bonitos, como cuando me salvaste de ser atropellada o cuando hace años espantaste a un chico que no dejaba de declarárseme, para ti no sean más que cosas sin importancia de las que puedes olvidarte como si nada. Eso es lo que me enfurece, que lo que yo consideraba una amistad un tanto rara y excéntrica para ti no signifique absolutamente nada. Eres tan sumamente egocéntrica y despistada que no sabes las consecuencias de tus actos y te desentiendes del tema como si no tuvieras nada que ver y no te importa dañar a la gente en el proceso."

Fate se quedó tiesa. Esta vez Nanoha no lloraba ni gritaba, hablaba con tanta calma que todavía era más aterrador que verla echar fuego por los ojos. Fate recordaba poco de lo que Nanoha le decía, aunque entendía el concepto que le estaba explicando. Fate era mala persona. Terrible. Fate no era distinta ni mejor que nadie. Y lo veía en los ojos de Nanoha. El pedestal en el que la habían colocado había sido destruído por Nanoha de una patada bestial, y ahora estaba cayendo de cabeza.

Veía claramente que tenía razón, y poco a poco caía en la cuenta de que sí, que era cierto que no tomaba en cuenta a la gente de su al rededor ni pensaba en lo que sus actos causaban. No pensó en ello cuando hizo llorar a Nanoha, ni pensó en ello cuando minutos antes se disculpaba por cosas absurdas. Y Fate de repente se enfadó consigo misma. El cabreo nació en su vientre y se extendió por su pecho hasta dar voz a las palabras. Porque no es como si estuviera obligada a tener en cuenta a todo el mundo, no tenía amigos por eso y porque socialmente era torpe. Sin embargo, hay algo con lo que no estaba de acuerdo con Nanoha, que esta vez la miraba sin esperar ninguna réplica o palabra. Parecía que la decepción estaba arraigada en su interior en todo aquello que tuviera que ver con Fate y su incompetencia interpersonal.

"No." Dijo la rubia con firmeza. Podría ser idiota la mayoría de las veces, se dijo, pero no era cruel ni despiadada. Eso lo sabía.

Fate apretó los puños y miró a Nanoha. La ira ardía en su interior como nunca antes y se sentía capaz de salir volando y de destruir el mundo, pero debía controlarse. Ella no era violenta. Cerró los ojos, cogió aire varias veces y enfrentó la mirada de Nanoha con ímpetu.

"Tienes razón en todo Nanoha, menos en algo." Se acercó a la cobriza para remarcar sus palabras. "Me importa. Cuando le hago daño a alguien me importa porque no quiero hacerlo." Volvió a acortar distancias. Parecía que todo siempre era culpa suya, y no era así. No podían culparla de todo cuando ellos la habían puesto obligadamente en el foco de atención desde que tenía memoria, ella no quería estar ahí y no lo había pedido. Sólo ocurrió. "Me importó aquel día cuando te hice daño y te vi llorar y me importa ahora porque te sigo haciendo daño. Sé que no soy la persona más espabilada del mundo, ni la más considerada, pero desde entonces he intentado disculparme contigo como podía. Desde entonces la pena y el remordimiento han llenado mis días porque no sabía qué había hecho mal. Demonios ¡He hecho cosas estúpidas con tal de que me perdonaras!".

"¡No sabías quién era ni cómo me llamaba! ¡Y estoy a tu lado en todas las clases! ¡POR DIOS PERO SI HABLABAS MÁS CON HAYATE QUE ESTÁ EN LA OTRA PUNTA QUE CONMIGO!". Las voces iban en aumento y lo que se supone que iba a ser una disculpa breve y reconciliación pronta se había convertido en toda una discusión.

Y Fate no aguantaba más. Porque era tranquila, pero también tenía carácter cuando se lo proponía.

"¡PERO AHORA LO SÉ!" Gritó la rubia. Y su voz silenció cualquier otro ruido. Nanoha la miró con sorpresa a pesar de haber estado ella gritando anteriormente. Ver a Fate tan alterada era extraño. La rubia apretaba fuertemente los puños mientras la miraba con fiereza y respiraba con agitación debido al repentino esfuerzo vocal. Nanoha se quedó callada contemplándola, y por un momento tuvo la sensación de que nunca se había molestado en conocer a la verdadera Fate. La rubia se relajó y habló con la suavidad habitual. "Ahora lo sé..." Repitió calmada. Y miró a la cobriza queriendo transmitirle sinceridad. "Ahora sé que te llamas Nanoha Takamachi. Que tienes dos hermanos. Que tus padres dirigen una pastelería maravillosa. Sé que te gusta ayudarles a hacer pasteles y que te sueles manchar con harina sin darte cuenta..." Para Nanoha la voz de Fate se había convertido en un arrullo. Sin querer se dejó llevar por la tranquilidad que emanaba y escuchaba atentamente lo que decía. "... sé que te gusta la literatura pero que se te dan mal las matemáticas. Sé que no soportas las injusticias y que siempre proteges al débil. Sé que eres cabezota y que es imposible hacerte cambiar de opinión...".

Fate siguió recitando cada uno de los detalles que conocía y había visto de la cobriza intentando hacerle entender que la conocía, que sabía cosas de ella. Nanoha había dejado parte del enfado atrás y la miraba con un poquito de aceptación. "... sé que tienes un hurón salvaje de mascota y que crees que es el ser más amable y pacífico del mundo...". La cobriza sonrió ante eso. Ciertamente, creía que Yuuno era bueno. Fate sonrió también al ver que le había hecho gracia y con una repentina confianza le cogió de las manos con suavidad, a lo que Nanoha se sorprendió y sonrojó. "... y sé que aunque eres pésima pintando, siempre te esfuerzas por dibujar bien el cielo. Por favor Nanoha, quizás no te conozca mucho, ¿pero podrías perdonar a esta despistada y aceptar salir con ella como compensación?".

La petición le pilló de sorpresa. Nanoha abrió la boca intentando decir algo pero volvió a cerrarla al comprender que era inútil. No tenía palabras. Miró a Fate intentando descubrir si era algún tipo de broma o estafa pero su rostro no desveló nada salvo inseguridad y pena.

Se lo pensó un momento. Sus manos se mantenían aun cogidas hasta que suspiró y se cruzó de brazos.

"Este Sábado ven a recogerme." Dijo bajito y desviando la mirada con vergüenza, era la primera vez que la invitaban a salir de esta forma. Fate sonrió feliz y sin ninguna restricción ¡Al fin Nanoha la perdonaba! La cobriza no pudo evitar mirarla y sonreír al ver su reciente e infantil alegría. Sin embargo siguió con los brazos cruzados y chasqueó la lengua con falsa molestia, pero a Fate eso ya le daba igual, parecía que Hayate tenía razón al decir que Nanoha no aguantaba un enfrentamiento directo. Por fin lo había conseguido aunque casi se dejara la vida en ello. "No creas que te perdono del todo...". Dijo la cobriza intentando guardar algo de su orgullo, aunque en su fuero interno Nanoha sabía que con ese discursito Fate se había ganado el perdón definitivo. Idiota.

El timbre indicó el fin de clases. ¿Habían estado allí durante casi toda la hora libre? Sin más dilación se dirigieron hacia la puerta, se miraron y sonrieron y bajaron las escaleras esquivando indiferentes el cuerpo cadavérico de Hayate que tenía arañazos por todos lados y espuma en la boca, y el cuerpecito ileso y dormido de Vivio que yacía sonriente y cómodamente acurrucada al lado de Hayate.

Bardiche estaba sentado tranquilamente lamiéndose las patas y moviendo el rabo erráticamente como si allí no hubiera ocurrido una matanza. Las siguió, no si antes echarle una mirada fría y amenazante a Nanoha por haber gritado a su rubia amiga -y por ser dueña de un bichejo inmundo-, mientras levantaba el rabo orgulloso y de paso miraba soberbiamente hacia ambos cuerpos inmóviles.

"Nadie molesta a Fate."


¡Lo siento, lo siento! TT-TT

No me matéis, sé que la cita tendría que haber ocurrido ya pero me pongo a escribir y parece que me apetece torturar a alguien alargando la espera, y encima voy y hago que Fate y Nanoha discutan. Qué cruel soy xdd

Juro por todo el petróleo del mundo que en el siguiente ocurre, de verdad de la buena. Lo juro también por Snoopy.