Naruto

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—¡No quiero, no quiero, no quiero!

Hinata juntó un poco las cejas, sintiendo a Boruto resbalarse de su brazo y a Himawari de su mano. La pequeña se obstinaba en quedarse en casa y le estaba montando tremendo berrinche; miró hacia las escaleras, temiendo que el alboroto fuera a molestar a Naruto, que se encontraba ocupado aquella tarde.

—Himawari, el doctor solo verá a tu hermano…

—¡Eso dijiste la última vez! —gritó, con lágrimas en los ojos, tirando de su brazo e intentando soltar la mano de su madre con la otra. —¡No quiero!

Boruto se removió en los bazos de Hinata, lánguido y con fiebre. —… má…

Comúnmente no armaría tanto alboroto por una fiebre, pero el niño se había rehusado a comer y unos momentos atrás la fiebre había aumentado y el delirio se hizo presente, así que la visita al médico no podía postergarse más tiempo. Himawari volvía a gritar. Hinata respiró profundo, con un movimiento rápido volvió a acomodar a Boruto sobre su brazo y apretó ligeramente el agarre en el bracito de Himawari, poniéndose seria. La niña la miró, con la carita empapada y una mueca de tristeza exagerada.

—Himawari, no me hagas repetirlo.

El llanto que escapó, a gritos, de la garganta de Himawari, casi aturdió a Hinata.

—¿Qué está pasando? —preguntó Naruto, bajando por la escalera, preocupado.

—Himawari no quiere acompañarnos al doctor, pero ya le aseguré que la visita no será para ella.

—¿Y por qué no la dejas aquí?

—¿Eh? —relajó el agarre y sintió a Himawari escapar de sus manos. —¿No estás ocupado?

Sonrió, permitiéndole a su hija esconderse detrás de él. Elevó el pulgar. —No te preocupes, yo me encargo.

Que Hinata llevara a Boruto al médico, él se quedaría con la pequeña. Era su hija, por Dios, si podía cuidarlos a ambos, ¿qué tan difícil podía ser solo cuidar de Himawari?

Hinata pareció dudarlo, pero cuando Boruto murmuró algo de gatos y rayos láser, se olvidó por completo de la niña, que le miraba recelosa desde los brazos de su padre, y salió de la casa, confiando en que no tardaría demasiado. Naruto se despidió con un gesto de la mano y al cerrar la puerta miró a Himawari, le sonrió ampliamente y le limpió el rostro con el pulgar, para después pegarla a su pecho y mecerla suavemente, en un intento por tranquilizarla.

—Ya no estés triste, estás aquí en casa.

Himawari suspiró de manera entrecortada, sin poder recuperarse aún del llanto.

—¿Si jugamos a lo que quieras, te sentirás mejor?

Himawari jugó con la playera y se encogió de hombros. —Quizá…

—¿A qué quieres jugar?

—… a la comidita.

Sonrió. —¡Yosh!

En el jardín, sentado en una diminuta e incómoda silla de plástico, miró la mesa que preparaba Himawari con alegría desmesurada. Apretó los labios al sonreír, en un intento por mantener el gesto en su rostro, y observó las tazas de té, llenas con agua, en las cuales se podían ver trozos de pasto flotar, a lado había un pequeño plato con una porción de 'mochi de chocolate' que la pequeña había preparado con mucho amor y dedicación.

Solo era una asquerosa plasta de lodo que comenzaba a perder la forma de bollo.

Carraspeó y amplió la sonrisa. —Esto está delicioso, Hima-chan…

—Pero si no lo has probado —el gesto perdió la alegría con esas palabras.

—¿Eh?

Miró la plasta de lodo, con la sonrisa congelada en su rostro, ¡¿en verdad se la tenía que comer?!

—¡Ah! S-Sí… tienes razón… quise decir que se ve delicioso… dattebayo...

Himawari sonrió y partió un enorme bocado con el diminuto tenedor, luego lo dirigió hacia el rostro de Naruto, que lo observó, histérico por dentro, al ver que un insecto se asomaba entre la tierra mojada.

—Di 'Am'…

—Ah… —envolvió con sus labios la tierra y sonrió. —Mmm…

—¡Mastícalo, te puedes ahogar si no!

Luchó contra las lágrimas que se formaron en sus ojos, al sentir el sabor de la tierra en su lengua y la sensación de los granos entre sus dientes… y quizá el insecto machacarse entre todo. Disimuló una arcada y volvió a sonreírle a Himawari, que aplaudió encantada, sin dejar de mirarlo, y luego corrió para darle un fuerte abrazo.

¿Quién diría que su entrenamiento en el monte Myoboku le serviría durante la paternidad?


Jeló...

¡Hey! Nunca se me ocurrió lo de Ino e Inoichimalditasea! ¡Jajajaja! Espero llegue, eventualmente, y entonces lo subiré acá.

Prefiero explorar a los 'extras' con estas pequeñas ventanas, así que no estoy muy satisfecha por haber quedado con Naruto y Himawari, pero no pude evitarlo… si alguien iba a comer lodo, obligado por los ojitos de cordero de su princesita, iba a ser Naruto. El señor Inuzuka podría, pero no veo a Hana muy emocionada por jugar a la comidita.

Espero les guste :)

Publicación original: Martes, 28 de noviembre de 2017

Re-publicado: Viernes, 03 de mayo de 2019