Buzz volteó a ver a Woody con incredulidad
-Eres Sid, verdad?
-Woody, que haces?...
Sid Phillips levantó la vista lentamente, y posó sus ojos en los del muñeco vaquero, que ya no estaban vacíos, ahora le devolvían la mirada.
-Entonces yo tenía razón. Si son ustedes...
Buzz comprendió que no servía de nada seguir manteniéndose inmóvil. Sabiendo quien era la persona frente a ellos mantener la farsa del "objeto inanimado" les costaría la vida. Woody, por otra parte, estaba nervioso. Entendía que estaban atrapados con un torturador de juguetes resentido, estaban completamente inmóviles, y probablemente ya no había esperanza para ellos.
- No nos lastimes...- pidió Woody, consciente de que tal vez sería inútil. Sid rió, con fuerza y exageración y tomó al vaquero en su mano.
- que no te lastime, dices?... pero si soñé tantas veces con este día. Claro que, nunca pensé que realmente se presentaría la ocasión. Parece que el mundo si es muy pequeño, después de todo.
Sid dejó al muñeco de vuelta sobre la mesa y les dio la espalda, para dirigirse a la cocina.
-Woody, que vamos a hacer?
- este loco nos va a destrozar, Buzz. Tenemos que hacer algo. Puedes soltarte de la cinta?- ambos se retorcían, tratando de zafarse. Y miraban desesperadamente a su alrededor. Con ellos, en la mesa, sólo estaban la cuchara, el razón y la leche y cereal derramados. Sus pies estaban atados también, imposibilitandoles correr.
Escucharon los pasos de Sid acercarse nuevamente.
-vaya, que divertido- rió al ver como se retorcían los juguetes.- Tranquilos, muchachos. Esto terminará pronto...
El joven los tomó a ambos y los llevó con el a la cocina, los dejó sentados frente a las hornillas y encendió el gas en una de ellas.
-Les contaré una historia... Había una vez un pequeño niño que jugaba mucho con sus juguetes. Le divertía mucho experimentar con ellos y pasaba los días en ello. - Sid tomó un mechero y encendió la llama de la cocina. Un pequeño fuego azul se formó.
-Hasta que un día, mientras jugaba, todos sus juguetes se confabularon en su contra. Comenzaron a moverse solos, a hablarle y a acorralarlo. Estaba espantado, y huyó de ahí. Se encontró a su hermanita menor en el pasillo, que comenzó a molestarlo, asustándolo con una simple muñeca.
Sid miró con odio a los juguetes mientras aumentaba la llama, que cambiaba de color a un rojo vivo. -Esto lo siguió al colegio, donde sus amigos se enteraron de todo. Y comenzaron a burlarse, a atormentarlo con juguetes de niños pequeños, e hicieron de su vida un infierno hasta que terminó la secundaria. El niño creció para terminar con un trabajo de medio tiempo en el vertedero de la ciudad. Hasta que un día, se encontró en este a los mismos juguetes que iniciaron todo...
Sid tomó una tijera e hizo un corte en el torso de Woody
-Oye!
Sid extrajo con los dedos un poco de relleno del interior del muñeco y lo examinó.
-Sabías que este material es bastante inflamable?- dejó caer el relleno en las llamas y este se consumió por completo en un par de segundos. Woody estaba aterrorizado, Sid vio esto y lo disfrutó mucho, al fin podría estar tranquilo, la venganza estaba en sus manos.
-en cuantos minutos serás cenizas? 5, 10?
-Sid...- Habló Buzz - No hagas esto...
-ah, tu...- lo miró el humano - no me he olvidado tampoco de ti. Tu plástico es más resistente... tardarías mucho más en derretirte.
-entonces Sid recordó algo -debo tener algo de pirotecnia que alguien había tirado, podríamos terminar lo que ya habíamos comenzado... -sonrió- pero eso será luego, acabaré con este vaquero primero...
Levantó a Woody Y ó de la cabeza. Lo alzó sobre la llama de la cocina. -contéstame algo... los juguetes sienten dolor?...
-Sid, Sid, escúchame...- Woody no podía hacer otra cosa que mirar fijamente a los ojos de Sid.
-estas enojado, pero esto no va a arreglar nada. No va a cambiar el pasado...- escuchó decir a Buzz desde la mesa, aún luchando por liberarse.
- No hubiésemos querido asustarte así, pero no nos dejaste opción. Ibas a hacer explotar a Buzz, tenía que impedirlo. -Sid frunció el ceño, bajó un poco más a Woody, el fuego bailaba a unos centímetros de el.
-Escucha... hacer eso fue mi idea, Buzz no tuvo nada que ver. El ni siquiera se movió. Si vas a vengarte... al menos déjalo ir a el, por favor.
-estamos juntos en esto, comisario. No importa que pase.
-van a hacerme vomitar...- Sid puso los ojos en blanco.
- No haces esto por venganza- dijo Buzz -lo haces porque eres así. Eres malvado y retorcido, justo como eras de niño. Que es eso de que experimentabas con tus juguetes? Eso, jovencito, era tortura. Tus juguetes sufrían, te tenían miedo.
-Miedo?...- Sid lo miró, con curiosidad por primera vez. Algo de lo que decía el juguete llamó su atención, sin estar seguro de porque.
-Preguntaste si sentimos dolor. Puede que no como los humanos, pero sí. cuando no somos usados para lo que fuimos creados. Cuando cortabas la cabeza de una muñeca para intercambiarla con el cuerpo de un dinosaurio, o se los arrojabas a tu perro-bestia para que o mutilabas las piezas de una figura de acción para darles otro uso... esos juguetes sintieron la verdadera desesperación. Atrapados, sin salida ni esperanza. Cada vez que te veían entrar a la habitación se escondían, aterrados de pensar en que tal vez ese día se te ocurriría hacerles algo, algo mucho peor que lo que ya les habías hecho...
-por eso te asustaron, porque ellos tenían mucho más miedo de ti. Sólo querían que te detuvieras y los trataras mejor...
Woody vio a los ojos de Sid, y se dio cuenta que algo había cambiado en ellos. Sid estaba reflexionando, se vio a si mismo como un niño oculto bajo su cama. Su padre había regresado muy tarde en la madrugada y el sintió temor. Sabía que su padre llegaría luego de haber bebido de mas. Sabía que si se cruzaba en su camino lo compraría, como golpeaba a su madre. Su hermanita lloraba en su cuna. El solo debía ocultarse, no dejarse ver, o saldría lastimado.
Buzz y Woody estaban a la expectativa, el chico se había quedado como en trance por unos segundos, que parecieron horas, antes de dejar caer a Woody de nuevo sobre la mesa y salir de la cocina. Desde la mesa pudieron ver la puerta de su habitación cerrarse detrás de él.
-que fue eso?...
-no lo sé, quizás se le ocurrió una manera de matarnos aún más retorcida- Woody trató de incorporarse, pero la ausencia de su relleno hizo que no hubiera manera de resistir el peso de su cabeza, y fue completamente imposible moverse.
-Comisario, parece que no hay salida. Es todo para nosotros... fue un placer y un honor servir contigo.
Woody estaba desolado, sabía que su amigo tenía razón. -Lo mismo digo, compañero. gracias por todo.
Ambos se quedaron allí, inmóviles. Preguntándose si sus amigos sabrían qué les pasó. Deseando que Bonnie no los olvidara, ni Andy...
