El camino a la escuela esta vez fue extrañamente tranquilo. La noche anterior Meimi había dormido bien a pesar de haber salido como Siniestra a resolver el misterioso caso del acosador de chicas, con una conclusión que ella jamás se habría esperado. Aunque Jack era inocente y nunca se había sobrepasado con ninguna chica, su reputación estaba manchada y el pánico seguía fluyendo entre las chicas jóvenes de Seika y sus padres que, no dejaban del exigirle a la policía y el gobierno de la ciudad una resolución pronta del caso. Justo al llegar al aula, vio a Rina que gesticulaba y daba grandes voces, encantada por la atención que estaba recibiendo. Meimi se acercó para oír lo que la rubia vociferaba:

...ya lo atraparé. Mi tío me lo ha autorizado. Yo misma voy a dispararle y a arrestarlo aunque me cueste la vida.- Los chicos vitorearon a Rina. Daiki estaba llegando también a la escuela, mirando extrañado las risotadas y aspavientos arrogantes de Rina. Se dió la vuelta hacia Meimi y esta se quedo de piedra mientras el joven murmuraba con hastío:

-Esto es ridículo. Takamiya esta inventándose cosas...Quiere llamar la atención.- la pelirroja asintió nerviosamente. Ninguna de las chicas que examinamos tenía signos de violación o abuso sexual.- concluyó tomando asiento en su banca.

-¿Qué ganaría con mentir? -inquirió Meimi- Su corazón daba vuelcos en su pecho. Jack estaba en peligro de ser perseguido por un crimen que no había cometido, y sólo ella sabía la verdad. El joven detective bufó:

-Meimi, creo que es obvio.- A Rina le encanta ser el centro de atención.- Aunque averigüemos quien era el sujeto que le daba flores a las chicas, no podemos arrestarlo porque no hay delito. Pero tenemos que mordernos la lengua. Takamiya se ha puesto muy caprichosa con su tío el alcalde y logró convencerlo de que la incluyamos como apoyo en el caso. Mi padre quiso protestar, pero no pudo. Es el alcalde, y su palabra pesa mucho más que la nuestra.- La joven lo miró con aprensión. Tenía que avisar a Jack cuanto antes de lo sucedido. En aquel momento, la profesora llegó a la clase. Los chicos y chicas se apresuraron a tomar sus lugares, mientras Meimi se apretaba los puños de frustración.

-...y eso fue todo. Jack es inocente. Debemos ayudarlo a limpiar su nombre.- terminaba Meimi ante una circunspecta Seira, a la hora del recreo bajo la sombra de un gran abeto.

-Aunque tenemos la ventaja de que tu intervención de anoche fue muy útil- sonrió de pronto la novicia- Según el periódico de hoy en la mañana, Hamasaki fue detenido y esta siendo investigado por tráfico de arte, falsificación y lavado de dinero. No se librará fácilmente. Y la flor ha regresado a su dueño legítimo. Pero aún queda el asunto de Rina...- suspiró la chica de pelo castaño- No sé que podamos hacer para ayudarlo Meimi. Pero coincido contigo en que debes advertirle para que salga de la ciudad cuanto antes.-

-¡Así lo haré!- resolvió la joven pelirroja con gran determinación. Las chicas continuaron hablando de otros temas, hasta que la campana sonó. El resto del día transcurrió sin ninguna novedad hasta la noche.

La luna brillaba sobre los tejados. En el telediario de la noche se hablaba de la detención de Hamasaki y de Jack, solo se mencionó que las investigaciones de la Policía de Seika continuaban sin ningún avance. Meimi se dió la vuelta, alejándose del televisor con Rubí entre las manos. Mientras más se apresurarse, más tiempo tendría Jack para escapar...

Media hora más tarde , los globos de Meimi se elevaban sobre la ciudad. Apenas recordaba la ruta a casa de Jack. Tras varios minutos, llegó al chalet, que lucía tan plácido como siempre. Descendió, y vió a Vincent en su jaula masticando un manojo de heno. El conejo la miró con curiosidad mientras la chica tocaba la puerta. Jack salió y sus ojos se iluminaron al ver a Saint Tail en la puerta.

-Meimi, has venido a visitarme!- exclamó jubiloso el hombre abrazando a Meimi, que le devolvió el gesto de forma muy somera -¿Te apetecen un té y galletas? Anda, toma asiento...-Meimi lo cortó abruptamente. El hombre se quedó desconcertado ante la mirada aprensiva de la ladrona.

-Jack, tienes que salir de la ciudad. Te están buscando. Vienen por ti y no vana detenerse hasta que te atrapen.-

-P-pero, que hay de Margaret?- balbuceó el sujeto- ¿No sabes donde esta?¿ Donde puedo encontrarla? ¡No puedo irme hasta que no la encuentre!- bramó el hombre perdiendo la cordura. - Saint Tail trató de consolarlo, pero el hombre la apartó. -Me fallaste...-murmuró Jack con un hilo de voz...- Pensé que de verdad eras mi amiga...- gimoteó.-

-Jack, lo siento mucho, pero...pero...tienes que irte ya, y además...- la voz le tembló.- Margaret seguramente... ha fallecido...- chilló la joven con una voz muy aguda. los ojos del sujeto se abrieron desbocados, mientras se deba ala vuelta violentamente.- Estamos en 1996, y ella parece que tenía mi en 1949 según la foto que...- Meimi no terminó la sentencia. Jack la tomaba furiosamente de los hombros y la estrujaba con una fuerza impresionante. Los brazos de la joven comenzaron a sentirse adormecidos mientras las manos del hombre apretaban sin piedad sus hombros.

-Jack,¡ no!- gritó la chica- ¡No hagas esto, me estas lastimando! ¡Suéltame, por favor! ¡Creí que éramos amigos!-

-¿Callaté!- rugió Jack- Tus lamentos no me devolverán a mi hija. Mi pobre hija, mi hermosa niña Margaret...no puede ser, no puede ser, ella no!- La expresión de Jack era de dar miedo, parecía un demonio del averno con los ojos llameantes que fulminaban a la pelirroja. El hombre soltó un aullido de pena que estremeció a la joven.

-Lo siento! Perdóname!- lloró Meimi. Las lágrimas ya estaban corriendo por sus mejillas, mientras el terror y el dolor la hacían temblar y tener espasmos.- Lo siento muchísimo Jack, pero tenía que decirte la verdad, tenías que saberlo. ¡No es justo que sigas viviendo en una mentira! - gimió soltando un grito de dolor.- Jack soltó a la chica, que cayó al suelo aparatosamente. Sus hombros estaban de color púrpura, cubiertos con las formas de las manos de Jack.

-Meimi...- mugió el sujeto inclinándose ante ella. - mi querida niña, ladrona encantadora, perdóname. He sido un idiota. No se por qué te agredí de ese modo. Me recuerdas tanto a ella...a mi linda Margie...- siseó mirando la joven con sus ojos negros llenos de lágrimas. Meimi resolló de molestia. Se levantó con dificultad y encaró a Jack, que estaba hincado con una expresión de perplejidad en el rostro pálido y sudoroso.

-Me prometiste que no tendrías conductas inapropiadas con las chicas, y eso me incluye a mi!- lo reprendió la joven. No se si podré perdonarte por ahora, ya que estuvo muy mal lo que has hecho, pero si es que quieres enmendar el daño, escúchame bien y sal de la ciudad!- Jack asintió aturulladamente.- Yo cuidaré de Vicent. Por el no te preocupes. - El rostro de Jack se iluminó . Una sonrisa amable apareció en su cara. Meimi tomo su mano entre las suyas y sonrió con firmeza. No pudieron terminar de despedirse ya que los megáfonos de la policía los interrumpieron

-¡POLICÍA DE SEIKA! SABEMOS QUE ESTAS ALLÍ, SINIESTRA! ENTRÉGATE Y NADIE SALDRA LASTIMADO! ESTE ES TU ÚLTIMO ROBO!-

-¡Mierda!- masculló la chica, pálida de pavor. Jack le devolvió el gesto mordiéndose los labios. ¿Como saldrían de esta?