Meimi solo oyó el barullo y las luces de las patrullas en la distancia, mientras una conocida figura negra saltaba sobre los techos bajo la luz de la luna. Tenía que seguirlos. No podía dejar solo a Jack. Se apresuró a casa de Seira, que quedaba muy cerca, para dejar allí a Vincent. No tenía más tiempo que perder. Tocó en la ventana de su amiga, que se despertó frotándose los ojos a la luz de las farolas amarillas
"-Ehm...que sucede Meimi?...-balbuceó
"No hay tiempo Seira. Cuida a este conejo. Te explicaré después...- el curioso Vincent escrutó a Seira con sus largos bigotes y ojillos redondos mientras la novicia tomaba la pequeña jaula transportadora.- Adios!- espetó la ladrona, alejándose a través de los tejados. El corazón de Seira dió un vuelco. Tenía un mal presentimiento de aquella situación.
Meimi daba piruetas y saltos, a punto de perder el aliento sobre los tejados de los barrios lujosos de Seika. Había perdido de vista a Jack. Para su fortuna, el aullido de las sirenas le proporcionaba una pista segura para tratar de ayudar a su peculiar amigo. El sonido parecía dirigirse hacia el cementerio local, que estaba hacia la salida oeste de la ciudad. Sin perder mas tiempo, montó en sus globos de helio. Cada segundo era letal para los nervios de la chica, quien temblaba incontrolablemente. Tuvo cuidado de no acercarse demasiado a la planta de poder que estaba a un lado del camposanto, ya que los cables podrían ser de peligro mortal./p
"Al fin, bajo su transporte flotante, aparecieron multitud de tumbas reflejando de manera deslucida la luz de la luna. Mirando aquí y allá, buscaba la figura esbelta y elástica de Jack a través de sus prismáticos. Al fin, pareció ver lo que asemejaba a un enorme murciélago, posarse sobre una pequeña y abandonada lápida. Descendió con el mayor sigilo posible. La policía estaba bastante cerca. Ya estaban llegando a la planta eléctrica. Los finos y delicados pies de la joven descendieron sobre la hierba. Jack la notó a sus
Meimi, que rayos haces aquí?- refunfuñó el hombre.- Vete, te podrían lastimar por mi culpa!-/p
"Jack, no voy a dejarte solo en esto. Eres mi amigo y los amigos se ayudan entre sí!- chilló suplicando la pelirroja./p
"-Niña, por favor vete...-las lágrimas salieron de los ojos hundidos y ojerosos del contorsionista...- Respeta mi luto, al fin encontré a mi hermosa Margie...- El estómago de la chica se contrajo. Y se acercó para mirar mejor la lápida./p
Ah!- gimió la ladrona. Apenas reparaba en que la tumba tenía grabada una flor de lis. Y bajo la flor, una inscripción rezaba:/p
"Hanako" FLOR DE LIS
Aquí yacen los restos mortales de una joven extranjera que fue encontrada sin vida, con marcas de acuchillamiento y abuso sexual en la playa Sugurashi el 13 de marzo de 1949. Un crimen injusto para una bella chica de tan corta edad. Un pequeño pendiente de plata con un símbolo de flor de lis en su cuello fue su única seña de identidad. Dios guarde su alma y le de descanso eterno en este humilde sepulcro.
-Jack...-gimió Meimi sin poder contener el llanto...-Lo siento de verdad...- Meimi lo abrazó. El hombre no dijo nada. Sólo se estremecía mientras sus quejidos y lloriqueos llenaban la calma sórdida del pantéon. El sonido de las sirenas los distrajo del desgarrador momento./p
"-Jack, ya vienen...! Debemos esca...- susurró la ladrona. Y sin previo aviso, Jack le propinó un golpe en el estómago que le hizo perder el aire.-/p
;"-Lo siento mucho, muchachita. Pero no debo mezclarte en mis problemas.- Tomando la cintura de Meimi, quien boqueaba y se esforzaba por recuperar el aliento, la introdujo en una vieja cripta vacía que estaba abierta. Arrancando un trozo de tela de las cortinas de las ventanas de la cripta, amarró firmemente a Meimi a la cruz de mármol en el centro del recinto-/p
"-No salgas de ahí. Podrás liberarte, pero será mejor que esperes.- espetó bruscamente mientras se daba la vuelta. Y en unos pocos segundos, los miembros del departamento de policía llegaban al lugar , acorralando a Jack. Meimi había recuperado el aliento, pero sabía que no podía gritar para llamar la atención, mientras forcejeaba para liberarse. Escuchó el gritó desaforado de Rina, mientras el resto de los policías le reclamaban:/p
"-Señorita Takamiya, tenga cuidado con el rifle!.-/p
"-Si dispara de una distancia tan corta es seguro que va a fallar!.- El gritó del oficial fue cortado por la detonación de bala de alto calibre, que perforó los vidrios de la cripta, a unos dos metros de Saint Tail. Oyó la carcajada socarrona de Jack, quien se burlaba y saltaba de un lado a otro. Rina maldecía mientras seguía lanzando tiros al aire, que fracasaban en dar al blanco, impactando en los árboles y lápidas. Meimi consiguío liberarse al fin de sus ataduras, y mirando con sumo cuidado por las ventanas, vió como Jack evadía un tiro de Rina que casi impacta en uno de sus hombros, y abría los ojos con gran sorpresa. El hombre dió de nuevo un salto descomunal y se perdió detrás de un abeto, que daba hacia la planta de poder./p
"-Se esfumó! Se ha ido hacia la planta! Que no escape!- los oficiales anunciaban a grandes voces mientras salían del cementerio. En un tumulto se apresuraron a la entrada de la planta eléctrica. Meimi salió de su escondite, siguiendo la ruta de Jack hacia la termoeléctrica./p
;"Jajajaja!- Jack reía mientras subía por la escalera de los enormes transformadores.- Aquí no podras deterneme jovencita!- Rina estaba cada vez más colorada, mientras su rostro se torcía en una mueca de frustración.-/p
-No hay que arriesgarnos más!- exclamó Aoyama. Vamos a dispararle, cueste lo que cueste!-/p
"-Estamos en un sitio peligroso!- rugió Keiji Asuka. No pienso arriesgar nuestras vidas por esto...-/p
"Rina, no, espera!- chilló Daiki. Era muy tarde. Como endemoniada, la joven rubia soltaba tiros aquí y allá mientras Jack se balanceaba peligrosamente entre los cables de alta tensión. -/p
"-¡Deberías mejor tocar las maracas con esa puntería tan mala! Jajaja!- se burlaba Jack. Meimi apenas se escurría detrás de los transformadores, prestando atención a todo lo que ocurría arriba de ella. Y un segundo después, Rina subía por la escalera. Había dejado el rifle en el suelo y empuñaba una pistola de nueve milímetros. Jack se carcajeaba mientras daba piruetas entre los cables.
