La policía ya no rondaba por las avenidas luminiscentes de Seika. Parecía que la mayoría de los oficiales se habían tomado un merecido descanso después del jaleo que se había suscitado durante la persecución a Jack. Meimi podría avanzar con mucha mayor calma y a un paso más lento, sin embargo, le preocupaba que la policía se hubiese adueñado del diario en el cateo posterior a la persecución./p
;"Ahí estaba la casa de su amigo excéntrico, rodeada de cintas de seguridad y custodiada por dos patrullas, cuyos oficiales tomaban distraídamente café y rosquillas. Saint Tail no tuvo probelma en escabullirse entre los árboles del jardín sin que nadie la viera. Entró por la ventana del comedor. Parecía que la policía aún no registraba el lugar. Miraba la lujosa vajilla de plata en la alacena de vidrio, cuando la puerta principal se abrió. Se agazapó detrás de una enorme maceta y prestó atención. La sangre se la congeló en las venas al escuchar aquela voz de chico que le robaba el sueño: Daiki y su padre entraban en la casa a oscuras y comenzaban a realizar la inspección mientras charlaban en voz baja. No, ellos no, todos menos ellos. Era el peor momento para encontrarse con ellos. Ahora sería más difícil localizar el diario. Meimi tragó saliva mientras se estrujaba el moño de su traje. Aguzó el oído. Aunque fuera un segundo, necesitaba una distracción para poder deshacerse de ellos./p

-Parece que este hombre es rico...- susurraba el padre de Daiki...- Mira cuantas antigüedades caras y extraordinarias...- Pero sigo sin entender, a quién buscaba cuando acosó a las chicas, si es que su versión es cierta?-

"Daiki había reparado en el cuadro de Margaret y lo examinaba con gran fascinación./p
-¿Que sucede hijo?- inquirió Keiji mientras abría los cajones de una cómoda de caoba fina. - ¿Quién es esa chica?-/p

"Es muy linda- susurró embelesado el joven detective. Una punzada de celos acometió a Meimi cuando escuchó las palabras del joven..- Se parece un poco a Jack Lancaster...- Y si es su hija?– saltó dándose la vuelta. Lancaster sólo estaba buscando a su hija, por eso es que estaba obsesionado con las chicas de la ciudad! ¡Todo cuadra! - Keiji le lenazo una mirada escéptica a su hijo.
-No te precipites, recuerda que la gente siempre miente o retiene información. Son las pruebas lo que va a revelar la verdad.- Este juego de te...- señaló a la mesa del café. Había dos personas aquí, no solo Jack. Esto aún esta tibio...- levantó la tetera de plata. Meimi se encogió de miedo en su escondite. Sabrían pronto que ella estaba cerca.-

-Aún no hemos obtenido la confesión completa de Lancaster, pero es muy posible que sea un aliado de la ladrona y que ella estuvo aqui no hace mucho...- gruó el detective veterano. Que suerte tenemos hijo, Saint Tail se aparece muy seguido en nuestros casos...-Pero no comprendo.¿ Por qué estarían aliados? Que buscaba la ladrona de Lancaster y viceversa?- Daiki se estremeció, eufórico.
-No lo sé papá...quizás la Ladrona lo estaba encubriendo...- Ah!- Los detectives fueron interrumpidos por un oficial raso que entró a la casa haciendo mucho ruido. Meimia provechó para acercarse más a la sala donde el oficial jadeó:

"-Malas noticias, detectives. Lancaster acaba de fallecer. Sus quemaduras externas fueron leves, pero internamente el pobre hombre se frió los órganos. Todo aprece indicar que este caso se ha vuelto aún más complicado.- Entre lágrimas, Meimi se movió como el rayo. Era ahora o nunca. La ventana del comedor aún estaba abierta. Tiró un vaso que estaba sobre la mesa, haciendo un fuerte ruido. No la vieron cuando se escurrió detrás del sofá y tomo entre sus manos delicadas el diario de Jack. Salió por la puerta delantera lo más rápido que pudo.

-¿Que fue eso?- los policías corrieron hacia el comedor, donde encontraron solo un vaso de cristal hecho añicos. Enciende las luces, hijo.- ordenó Keiji Asuka./
"El salón se iluminó. El viento nocturno sacudía las cortinas. Un curioso gato negro se asomaba por la ventana. Son enormes ojos amarillos brillaban a la luz de las lámparas del techo.

-Solo fue un gato callejero que quiso meterse en la casa...- gruño Daiki. Fuera!- El animal se bajó del marco de la ventana, rumbo al jardín. Meimi suspiraba aliviada mientras se secaba las lágrimas, en lo alto del pino donde se había escondido un rato atrás. Su plan había salido bien, aunque había sido mas bien una improvisación con el felino callejero que caminaba distraídamente en el jardín de Jack, momentos atrás. Miró el reloj. Ya era tarde. Tenía que volver a casa o de lo contrario, dormiría muy poco. A bordo de sus globos de helio, tomo el diario y lo abrió. No sabía lo que hacía. Estaba en shock por lo que había escuchado hacía minutos. Al ver la foto de un joven y bien parecido Jack con su uniforme de cadete, impecablemente arreglado, con una sonrisa esplendorosa, lleno de vida y alegre, soltó a llorar a mares. La realidad la golpeó como un cubo de agua fría. Su amigo había muerto, y peor aún, poco antes de encontrar su final, había descubierto que su hija había tenido una muerte muy triste también. Su esfuerzo había sido en vano. Meimi se sentía tan desolada y devastada que estaba temblando incontrolablemente entre sollozos y suspiros. Se reprochaba a sí misma el no haber intervenido para salvar a su entrañable amigo. Pero ya no había forma de cambiar nada. Jack se había ido para siempre.

Llegó a su casa, donde no paro de llorar hasta una hora después. Al final de su desahogo, con los ojos rojos e hinchados, solo pudo rezar por el alma de Jack y pedirle al señor que iluminara su camino, y además, que su nombre fuese limpiado de una vez por todas.