Calor corporal

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Acampaban en silencio, el país de la nieve era uno de los destinos más problemáticos para ellos. Aunque el frío no era algo nuevo, andar en la nieve había dejado de ser divertido demasiado pronto, cuando se dieron cuenta de la facilidad con la que sus prendas se humedecían. Ahora estaban dentro de la tienda, a oscuras, húmedos y con frío; agazapados contra sus pertenencias, esperaban que la tormenta amainara.

—Tengo demasiado frías las manos —susurró Temari, mirando sus pálidas palmas.

—Yo tengo frío el culo y no ando presumiendo —murmuró Kankuro, ese clima lo ponía de mal humor.

—¿Cuál? —preguntó Temari. —Tú no tienes.

Kankuro decidió mantenerse en silencio y tensó aún más los brazos sobre su pecho, en un intento por mantener el calor corporal dentro de sus ropas. Gaara frotaba sus manos en silencio y los observaba, temeroso de que fueran a empezar con sus peleas, el espacio ahí dentro era demasiado reducido. Dejó salir su aliento, encerrándolo en sus manos y miró a Temari, tenía una mueca extraña en el rostro; los ojos verdes se desviaron de inmediato a Kankuro, que seguía enfurruñado.

En menos de un segundo, las manos de Temari se escurrieron por debajo de las ropas de Kankuro y el muchacho solo pudo tensarse y hacer un gesto gracioso, antes de intentar arrancarse las manos heladas de la espalda.

—¡¿Qué…?! —balbuceó, luchando contra Temari. —¡Maldita…! ¡Temari!

—Es más efectivo si no hay ropa de por medio —se defendió, sonriendo burlona y moviendo las manos sobre la cálida piel.

—¡Aléjate!

—¡Necesito calor corporal!

—¡Usa tu trasero!

Gaara se mantuvo al margen de la situación, en silencio, y ciñó todo lo que era ajustable a su cuerpo. Él no iba a arriesgarse.


Publicación original: Lunes, 29 de mayo de 2017

Re-publicado: Miércoles, 16 de enero de 2019