Frío
.
—¿Qué comes? —pregunto Atsui, dejándose caer a lado de Samui, que disfrutaba el día soleado bajo la sombra de un árbol.
—Takoyaki —murmuró a pesar del bocado que mascaba.
Atsui sonrió y tomó un palillo, a pesar del manotazo que Samui le había soltado. Observó, con una sonrisa ligeramente emocionada, las bolitas bañadas en salsa, buscando una perfecta y apetitosa. Clavó el palillo de manera distraída en una, gracias a los intentos de su hermana por alejarlo de la comida, y se lo llevó a la boca, con un gesto triunfante, que se le congeló y se convirtió pronto en uno de desagrado.
—¡¿Qué carajo?! —exclamó, escupiendo en su palma.
El gesto de desagrado se adueñó entonces del gesto de Samui. —¿No tienes modales o qué?
—¡Esto está helado! —se quejó.
Lo miró unos momentos, antes de volver a masticar y asentir. —Me gusta frío.
—¡Esto no es solo frío! —gruñó, limpiándose la mano. —¡Esto estuvo en el refrigerador!
—Lo sé —contestó tranquilamente.
—¡Eres asquerosa!
—¿Si no te lo ibas a comer, porqué me lo quitaste?
—Ahg...
Atsui se levantó, arrojando la bolita a medio comer en el bote de basura más cercano. Mientras se alejaba seguía murmurando que su hermana era asquerosa y aun se sacudía por los escalofríos desagradables que le recorrían la espalda al recordar la sensación de la bolita fría en su lengua.
Samui se llevó otra bolita a la boca y sus ojos sonrieron divertidos unos momentos.
Publicación original: Martes, 23 de enero de 2018
Re-publicado: Vieres, 15 de febrero de 2019
