Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, sino a Rowling.

* * *

Hermione

Aun me parece increíble que Draco Malfoy me haya pedido ser su compañera, quiero decir, es extraño que de un día a otro me diga que quiere cambiar, ¿qué se traerá entre manos? Es algo que podré averiguar de la única manera posible, estando cerca de él.

Recogí la primera pista del escritorio de la profesora y me acerqué a Malfoy, quien esperaba por mí junto a la puerta.

—¿Te parece si nos vemos en Honeydukes para comenzar la búsqueda? —pregunté mientras caminábamos por el pasillo.

—¿Por qué no mejor nos vamos juntos? Si no tienes problema, claro —dijo despreocupadamente.

Sí tengo problema.

—Prefiero que nos encontremos allá, le prometí a Harry que iría con ellos.

—Será mejor que les avises que estarás conmigo, sino querrán echarse encima de mí creyendo que te haré algo malo —sugirió con su distintiva media sonrisa.

—Les comentaré sobre ello —prometí y le tendí el pergamino—. Llévalo tú, si lo tengo cerca no podré resistir traducirlo y llevaríamos ventaja sobre los demás —noté que quedó pasmado, no esperaba que yo dijera eso, seguramente, la ira comenzó a bullir en mi interior de pensar que él me había pedido ser su compañera para holgazanear— ¿Acaso tu plan era que yo hiciera todo el trabajo sola, Malfoy?

Con la rapidez que lo caracteriza como buscador, tomó el pergamino de mi mano y lo guardó en su mochila —Por supuesto que no, es en pareja ¿recuerdas? Ni que fuera Weasley para dejar que hagas el trabajo por mí —quise suponer que habló sin pensar porque inmediatamente cerró la boca.

—Bien, en ese caso nos vemos mañana —me dio una última mirada antes de irse por el camino más corto hacia las mazmorras.

Yo seguí caminando hasta llegar a la torre Gryffindor, no tenía más clases por hoy. Ingresé a la Sala Común y extrañamente no estaban Harry o Ron a la vista, subí al dormitorio a dejar mis cosas y al bajar me senté junto a Ginny cerca de la chimenea, enseguida comenzó a hablar sobre ella y Harry.

—Estoy ansiosa por mañana, será como una cita doble —comentó estrujando un cojín con notorio entusiasmo.

El chillido de emoción que dio Ginny me alertó y negué enérgicamente con la cabeza, Ginny siempre trataba de emparejarme con Ron —Tú tienes una cita con Harry, pero yo voy porque son mis amigos —le quise explicar, pero como siempre, se rehusaba a aceptarlo.

—Le gustas a mi hermano, te lo dicho millones de veces, Hermione —insistió de nuevo con eso.

Rodé los ojos con fastidio como cada vez que dice lo mismo —No lo creo, además no me ha dicho nada…—me crucé de brazos—. De todas maneras, no me interesa ni él ni nadie.

—No sé cómo no te das cuenta si siempre te mira con cara de idiota —soltó una carcajada, como si hubiera dicho la cosa más divertida del mundo. Le encantaba burlarse de Ron, supongo que eso es lo que hacen los hermanos.

—Dudo que Ron esté interesado en mí como una chica —dije apenada, de verdad yo quería mucho a los dos chicos, pero jamás podría verlos de otra manera que no fuera como los grandes amigos que han sido para mí desde el primer grado.

—Estás más ciega que Harry, entonces —reconoció y reímos, fue cruel de nuestra parte por burlarnos de su problema visual, pero era solo un chiste que venía al tema.

—Mañana estaré ocupada por unas cuantas horas —comenté—, tengo que hacer un trabajo de runas con Malfoy y… —no me dejó terminar la oración.

—¿Por qué con él? —indagó.

—Tenemos que trabajar con nuestros compañeros de mesa —mentí.

Oh, lo que hago por ti, Malfoy, ya hasta le miento a mis amigos.

—¿Te sientas con él? —Asentí, resignada a confesarle, sino toda, al menos una parte de la verdad— ¿Desde cuándo?

—Pues desde que inició el curso…

—¡No me cuentas nada, Hermione! —Por un segundo creí que realmente se había molestado, luego advertí una sonrisa cómplice.

Tuve que admitir algo de lo que sí pasó —Nos asignó la profesora, no creí que tuviera importancia.

—¿Te ha molestado? —preguntó entrecerrando los ojos

—De hecho no. Al contrario, me dijo que no lo haría más, pero creo que algo trama y me mantendré atenta a lo que haga —dije con decisión.

Ginny quedó atónita —¿De verdad Malfoy me estás diciendo que Draco Malfoy se comporta bien contigo? —preguntó con cierto grado de incredulidad.

—Sí, ni un solo insulto —aseguré—. Cree que no me doy cuenta cuando voltea de reojo, pero no puedo decirle que me incomoda que lo haga o pensará que estoy muy al pendiente de lo que hace.

—¿Qué tal si le gustas y solo quiere acercarse a ti? —Sonrió burlesca.

Últimamente me decía lo mismo de cada muchacho con el que cruzaba palabra —¿Por qué piensas que le gusto a muchos chicos?

—Vamos Hermione, ¿no te has visto en un espejo? —Me sonrió con dulzura— Te juro que cada vez te pones más linda —devolví la sonrisa.

—Realmente me halagas, yo me siento igual que siempre, no veo ningún cambio

—Prométeme que si Malfoy intenta algo romántico contigo me lo contarás —exigió con seriedad.

—Okay, no lo creo posible, pero como quieras… ¿Por qué te interesa Malfoy?

—Es muy apuesto —alcé una ceja y dijo rápidamente—. Pero no es mi tipo.

—Nunca me he fijado en su físico, ya que me concentro más en responderle. Pero si he escuchado cómo otras chicas hablan de él —recordé a unas niñas de segundo año platicando con entusiasmo sobre lo guapo que era y riendo como locas porque las miró por más de dos segundos.

—Pues en tu cita… —Comenzó Ginny.

Me apresuré a corregir, no quería malentendidos —Trabajo.

Ella solo rodó los ojos —En tu "cita de trabajo" deberías darle un vistazo —movió sugerente las cejas

—Tampoco creo que sea mi tipo —agregué, aclarando que no intentaría nada de lo que me estaba sugiriendo.

—Eso dices ahora —Aseguró demasiado confiada para mi gusto, ¿me conocía más que yo misma, acaso? No lo creo.

¿Piensan ir a cenar? —preguntó Ron, quien apareció de pronto con Harry a su lado.

—Eh… claro, ahora vamos —respondí.

Ginny y yo nos levantamos y los pasamos de largo con prisa hacia el gran comedor. Inconscientemente alcé la mirada topando con la del distinguido rubio, éste me dedicó una sonrisa torcida. Rompí el contacto visual y comencé a cenar, de vez en cuando hablaba con mis compañeros.

Por la mañana me desperté muy temprano, y como ya no pude dormir alisté mis cosas y la ropa que usaría para la salida a Hogsmeade. No es que vaya a arreglarme para algo en especial, solo que no tenía nada más que hacer. Un rato después bajé a desayunar y ahí me encontré con mis amigos, que hablaban de sus planes para hoy.

En el trayecto al pueblo íbamos platicando de cualquier cosa y bromeando como siempre. Al llegar lo primero que hicimos fue entrar en Las Tres Escobas por cervezas de mantequilla, que no era mi bebida favorita, pero siempre pedíamos lo mismo, era como una tradición entre nosotros. Cerca de medio día me iba a encontrar con Malfoy, pero primero tenía que decirles a los chicos.

Salí de mi asiento junto a Ginny para ponerme de pie —Iré a Honeydukes, los veo más tarde.

—Te acompaño —se ofreció Ron, levantándose inmediatamente después de mí.

—No voy de compras, me veré ahí con mi compañero para hacer un trabajo de búsqueda por el lugar —expliqué.

—¿Compañero? ¿Por qué es un chico? ¿Quién es tu compañero? —preguntó el pelirrojo con desconfianza.

—Malfoy —arrojé las palabras y abandoné el bar rápidamente, perdiéndome las expresiones que pusieron.

Ginny se quedó riendo por la cara de su hermano, quien le dirigió una mirada cargada de furia.

—¡Tú!, ¿lo sabias, Ginny? —la acusó.

—Puede ser —respondió ella sonriendo.

—¡¿Y porque no nos dijiste nada?! —exigió su hermano, alzando un poco la voz.

—Tranquilo Ron, Hermione puede perfectamente lidiar con él…

—¿Y si le hace algo?— preguntó Harry preocupado.

—Lo dudo, solo es una tarea, terminarán pronto y volverá —Ginny excusó a Hermione aun sonriendo—. No te pongas celoso, si Malfoy te la gana será porque es más listo que tu.

—Deberías decirle que la quieres, Ron —lo alentó Harry—. Si tanto te preocupa que se acerque a otros chicos, entonces haz algo para que lo sepa.

—Solo dices eso porque tienes segura a mi hermana y nadie se le acerca a la novia de "el elegido" —refunfuñó de brazos cruzados—. No significa que las personas comunes tengamos esa suerte.

—¡Hey! —exclamó la pareja.

—Hermione me deja sin palabras cuando la veo, es como cuando el año pasado quise invitar a Fleur al baile —admitió Ron—, me pongo nervioso y digo estupideces.

—Siempre dices estupideces, Ron, no solo en presencia de Hermione —comentó Ginny riendo

—Yo mantendría vigilado a Malfoy si fuera tú —sugirió Potter.

—Harry, ¡no le des ideas! —dijo Ginny en protesta.

Ronald sonrió ampliamente —Qué buena idea, amigo —reconoció pensando en las palabras de su mejor amigo.