Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, sino a Rowling.
Draco resistió unos días la tentación de iniciar una conversación con su compañera de mesa, hasta el día miércoles cuando la profesora de Runas Antiguas entregó los resultados del trabajo que realizaron el fin de semana.
—Admito que quedé sorprendida por la pareja ganadora, aunque no esperaba menos de ellos, Hermione Granger y Draco Malfoy —expresó la profesora mirando con cierto orgullo a unos de los mejores estudiantes—. Un Gryffindor y un Slytherin pudieron trabajar bien juntos, ¿se dan cuenta que fue buena idea revolverlos con sus compañeros de otras casas? Podrían hacer un buen equipo con el resto, si dejaran de lado los prejuicios y se acercaran alguna vez a platicar.
—Por supuesto que iban a ganar ellos, son los más listos —comentó alguien en el fondo, ignorando la charla motivadora de la profesora Babbling.
La mujer soltó un suspiro cansado, los jóvenes jamás escuchaban, pero siempre tenían algo que objetar —El premio es… 50 puntos para cada uno —vio la expresión desanimada de todos los alumnos por la recompensa tan simple— ¡Y están exentos de presentar la próxima prueba!
Eso pareció mejorar la expresión de los ganadores, más no la del resto del grupo.
—Es tan injusto —se quejó un Ravenclaw, cruzando los brazos y recargándose sobre su escritorio con una mueca de disgusto.
—Espero que de ahora en adelante se toman las tareas más en serio, véanlo como un incentivo para que se esfuercen para la siguiente actividad —los reprendió la mujer—. La mayoría no entregó ni siquiera la mitad de las notas que esparcí por el pueblo, así que en vez de quejarse deberían ponerse a estudiar y no confiarse. Están conscientes de que esta asignatura al igual que las otras es de repaso constante.
Los presentes se miraron entre sí medio avergonzados, al parecer todos habían preferido pasear por el pueblo y abandonar la tarea un momento.
Unos minutos después la clase continúo con normalidad. Al salir, fue el turno de Hermione en seguir a Draco, alcanzó al chico en un pasillo adyacente no muy transitado y ambos se detuvieron. Aunque él estaba asombrado de que ella hubiera tomado la iniciativa, mantuvo su rostro inexpresivo como usualmente lo hacía.
—Tenías razón aquel día, Malfoy, sobre que ganaríamos si hacíamos equipo —celebró la chica con una sonrisa orgullosa.
Draco asintió —¿Entonces, crees que podamos seguir trabajando juntos? De esa manera tú me ayudas y yo a ti —inquirió esperanzado.
—Claro, por qué no —respondió ella al instante—, hay ocasiones en las que se me dificultan algunas cosas y después de todo si eres un buen compañero.
Dicho esto palmeó el hombro de Draco con una pequeña sonrisa amigable y se marchó a su siguiente clase, dejándolo pasmado. Cuando no la vio más, Draco continuó su camino hasta las mazmorras, llegando de lo más animado a la clase de Pociones. Entró al salón y tomó asiento junto a Nott, ya que Zabini estaba muy ocupado hablando con una pelirroja de Ravenclaw.
—Hola Theo, el día está estupendo, ¿no lo crees? —Malfoy le preguntó al castaño.
El aludido lo miró con extrañeza, dudaba que su amigo hubiera visto el exterior del castillo desde que regresó del entrenamiento la noche anterior —Está nublado, y se aproxima una tormenta.
—Aun así, creo que es mi día favorito —Draco parecía perdido en su mundo.
—¿Qué te pasó? Estás actuando como un tont…
—Nada, ha llegado Snape, calla —se excusó Draco de inmediato, reconociendo que no estaban solos y en efecto, parecía un idiota.
Después de recibir indicaciones del profesor Snape, con los pasos a seguir e ingredientes escritos sobre la pizarra, se dedicaron a preparar la poción "the Draught of Peace" y terminaron justo a tiempo para que la revisaran. Draco y Theo eran muy buenos en la asignatura, el primero desde antes de entrar al colegio recibía clases de Snape en la Mansión Malfoy y fácilmente podría preparar cualquier opción que se le pidiera, mientras que Theo le agarró el gusto a las pociones desde primer año, le pareció interesante el proceso y lo que podía hacerse con la combinación de varios elementos.
Terminando la hora fueron libres para ir a comer, y después de la clase de Transformaciones que compartían Gryffindor y Slytherin, Draco no volvió a ver a Hermione hasta la cena, conformándose con la distancia.
HermioneQue haya aceptado seguir colaborando con Malfoy no quería decir que desde ahora seriamos amigos, yo había quedado en eso con Ginny, mantenerlo vigilado ¿y qué mejor manera de hacerlo sin que parezca raro, que siendo su compañera?
Su presencia ya no es desagradable, todo lo contrario, con ese drástico cambio que últimamente había mostrado, si tenía buenos resultados. Al menos para mí, porque si bien no me ha molestado, durante el tiempo entre clases lo encontré descargándose con un pobre pequeño de segundo grado, me vi en la necesidad de intervenir, pero si era verdad que intentaba ser mejor persona, él debía trabajar en su forma de actuar por sí mismo.
Los siguientes días cuando Draco y Hermione se encontraron en el castillo se saludaban, de vez en cuando hablaban y podría decirse que se llevaban mejor, incluso bromeaban, cosa que empezaba a preocupar a quienes los acompañaban. Es decir, ¡Draco Malfoy y Hermione Granger sin malos tratos de por medio!
Como ocurrió en una ocasión que Ginny acompañaba a Hermione a dar una caminata por el jardín afuera del castillo, y casi chocan con Zabini y Malfoy.
—¿Siguiéndome otra vez? Se te ha hecho costumbre, Granger —dijo el rubio acusatoriamente a la vez que esbozaba una sonrisa de lado.
—¿Qué yo estoy siguiéndote, dices? ¡Pero si eres tú quien se me aparece en todos lados! —contraatacó la chica.
—Tal vez el destino quiere que estemos juntos —soltó una carcajada y se marchó junto a Zabini, al pasar por el costado de Hermione le revolvió el cabello haciéndola gruñir en su dirección.
Ginny aguardó en silencio junto a ella, dejando que la castaña se tranquilizara.
—¿Si estas consciente de que ustedes coquetean de esa manera todo el tiempo, no? —cuestionó la menor de ambas.
Granger, que recién había borrado la expresión de fastidio que le dejó su reciente encuentro con los Slytherin, volvió a juntar sus cejas ante lo dicho por su amiga —No digas cosas que no son, solo me molesta como de costumbre, pero ya no es tan pesado.
La pelirroja rodó los ojos, esperaba que la chica se diera cuenta por si misma a tiempo.
