Capitulo 3: Jared y June Broderick

Elyanna estaba en una habitación que parecía un enorme tablero de ajedrez y hasta había piezas de ajedrez enormes, tampoco había ventanas, pero estaba luminoso con una agradable luz como la de la luna, en ese momento estaba con la espalda apoyada en una enorme reina negra. No sabía cómo había llegado ahí, aunque la verdad no le importaba ya que se sentía muy a gusta en ese lugar.

—Diana – alguien la llamo

—No me llamen así! Ese nunca fue mi nombre – respondió la oji-azul

—Diana

—Les dije que no me llamen así ... soy Elyanna ahora

—Diana, hija mía

—Ya basta!

En el momento en que Elyanna volteo para ver quien persistentemente la llamaba Diana fue cuando los vio, a sus padres biológicos, los condes Phantomhive, los cuales la miraban con mucho cariño. De la impresión la joven condesa se paró de un salto y se acercó a ellos, a sus padres los cuales no la criaron y que solo conoció por fotos y retratos. Cuando se acercó lo suficiente a sus verdaderos padres su madre, Rachel Phantomhive, le acaricio las mejillas y su padre, vincent Phantomhive, le puso la mano en el hombro. Ambos la miraban con una mirada llena de ternura como de seguro miraban a Ciel de niño.

—Susan

Elyanna conocía esa voz, era la voz de la señora Flynn, Elyanna volteo y vio a la señora Flynn, o mamá Flynn como la llamaba de pequeña, de la impresión se alejó de sus padres y fue con la señora Flynn, la mujer que la crío y le enseño todo lo que debía saber.

—Diana – la llamaron sus padres

—Susan – la llamo la señora Flynn

Asi Elyanna Popplewell quedaba entre sus padres biológicos y su madre adoptiva. Fue ahí cuando despertó. Elyanna no sabía cómo pudo soñar algo así, pero debía prepararse ya que ese día tendrían visitas, a su hermano gemelo.

Ciel junto a Sebastian se dirigían a la mansión Broderick junto a ellos también venían Diederich, quien había insistido en venir ya que en el momento en que vio a Demian a los ojos sintió que miraba a Emma Broderick a los ojos y quería saber más de él al igual que Ciel. El tema que le interesaba saber más a Ciel era saber quién era Demian Broderick en verdad y también su prometida, la bella Elyanna, la chica más enigmática que hubiera conocido, pero le gustaba mirarla. Y también iba Tanaka. Cuando llegaron vieron la imponente mansión Broderick: como era la propiedad de una familia noble, la mansión gozaba de un amplio tamaño, constando de varias hectáreas de propiedad y un gran jardín, el estilo de la arquitectura era una mezcla de gótico e isabelino, sus paredes estaban hechas de un material similar al ladrillo dándole una apariencia tanto imponente como resistente, parecía tener más de una chimenea y sus techos eran de color rojo ladrillo; esa era la mansión Broderick. A las puertas de la mansión se encontraban 2 gemelos, chico y chica, quienes debían recibirlos. Ambos tenían el cabello verde, ojos dorados y eran tan pálidos que parecían estar hechos de porcelana. Cuando vieron a los 4 invitados hicieron una reverencia a modo de saludo.

—Les damos la bienvenida a la mansión Broderick – dijo la chica

—Nuestros amos, les dan la bienvenida a través de nosotros – dijo el chico

—Mi nombre es Gumiho – se presentó la chica

—Mi nombre es Minho – se presentó el chico

—Por favor, sígannos – dijeron los 2 gemelos

—Y yo que pensaba que tus sirvientes eran raros – comento Diederich

De repente Sebastian noto que algo merodeaba por los jardines de la mansión, Ciel vio esa mirada en los ojos de su mayordomo y supo que había encontrado algo en aquellos hermosos jardines, tal vez uno de los secretos de Demian Broderick, aquella criatura al parecer se sintió incomoda y salió corriendo por un camino incierto, rápidamente Sebastian corrió tras la criatura y la atrapo pero no era ni una criatura extraña o algún secreto que el conde Broderick intentara esconder sino un gato, uno poco usual: se asemejaba a un pequeño lince aunque era más pequeño, su complexión era robusta, la cola no era muy larga (menos de 30 cm) y el color del pelaje variaba entre rojizo y anaranjado, sus largas orejas tenían unos penachos negros, muy corto, no tenía manchas ni rayas de ningún tipo y el vientre era blanco. Era un gato caracal, un gato salvaje que era fácil de domesticar y era muy popular como mascota entre las clases altas, era el gato de Lady Popplewell. El mayordomo demonio estaba maravillado por la belleza salvaje del gato, su pelaje anaranjado, sus suaves patitas y sus hermosos ojos verdes. Ciel estaba molesto por el comportamiento de su estúpido mayordomo tanto que no se dio cuenta del otro mayordomo rubio que se acercaba.

—Ahora entiendo porque ya no estas con mi hermana – dijo ese mayordomo rubio

Sebastian reconoció la voz y alzo la mirada, y vio a Sísifo, también vio esos penetrantes ojos ámbar que eran similares a los de Pandora. Por su parte Ciel había escuchado lo que dijo el mayordomo rubio y se extrañó ¿acaso se conocían? ¿Por qué Sebastian no le dijo nada? Por su parte Sebastian no le dijo nada y solo soltó al gato caracal cuando este lo rasguño. Sísifo, el mayordomo de la mansión Broderick, los llevo a la sala de estar de la mansión Broderick, cuando entraron a la habitación los estaban esperando Demian y Elyanna. Al verlo Ciel sintió que quería saber quién era el realmente, era obvio que guardaba secretos e iba a averiguarlos para ver si era digno de servir a la reina. Demian los saludo cortésmente mientras Elyanna soltó unas risitas al verlos.

—Bienvenidos a mi hogar, espero que hayan tenido un buen viaje – dijo Demian

—Lo tuvimos – contesto Ciel

—Tienes sirvientes muy extraños, jovencito – agrego Diederich

—¿Eso cree? – Demian esbozo una sonrisa – ellos son así, no puedo cambiarlos, pero vamos a lo que vinimos ¿de qué quieren hablar conmigo?

—Sobre ti – dijo Ciel

—Ya me lo esperaba – contesto Demian serenamente

Elyanna no dijo nada, solo permaneció callada y serena mientras examinaba todo y a todos con sus ojos serenos mientras Sísifo serbia al té, era de las muchas cosas que había aprendido como la musa Euterpe y nunca dudaba en ponerlo en práctica; si Ciel quería saber quién era Demian en verdad, ella quería saber quién era Ciel (su propio hermano) y también el gordo Diederich, logro reconocerlo y tuvo que aguantar las risas al verlo tan gordo, solo lo vio por pocos minutos cuando tenía 8 años aun así tanto ella y Demian debían tenerlo vigilado. Por otra parte, Ciel le dijo a Demian todo lo que había averiguado de él, lo poco que había conseguido gracias a que Sísifo y Pandora no lo permitieron, Demian ya se esperaba eso y sonrió divertido, Ciel era alguien interesante y en cierta manera le recordaba a su hermana Elyanna pero ya que el perro guardián había tirado sus cartas le tocaba al león hacer su jugada.

—Todo lo que dices es cierto nací, en Kenia, pero eso no me hace menos noble o menos inglés hasta lo que se no es un crimen nacer en una colonia – dijo Demian bebiendo un sorbo de té

—No, no lo es aunque no se sabe nada sobre tu madre

—Ella era una mujer reservada

—Ni tampoco se casó con tu padre

Demian dejo la taza de té en la mesita y entre cerro los ojos, ese comentario le había dolido y mucho, Demian conocía desde muy pequeño su condición de bastardo a pesar que sus padres nunca se lo dijeron, pero él lo sabía; sin embargo, no le iba a mostrar sus debilidades y miedos a alguien como el conde Phantomhive, él era un Broderick y los Broderick tenían orgullo. Demian se acomodó en su asiento y suspiro, no quería parecer enojado y mucho menos que sus invitados se dieran cuenta.

— Ha si, ese tema, pues podemos decir que sí y no

—¿Como?

—Mis padres no se casaron según las leyes inglesas por eso soy un bastardo a los ojos de las leyes de este país, aunque mis padres si se casaron bajo los ritos de los Masai; es gracioso, soy un bastardo aquí, pero para los Masai no los soy ¡ja, ja! ¿Tú qué crees, Elyanna?

—La vida y la sociedad son ridículas – dijo Elyanna tomando la mano de su prometido

—¿Ritos Masai? – pregunto Ciel extrañado

—Aunque suene extraño así fue, pero aun así soy un Broderick y el legítimo heredero de la familia Broderick, soy el hijo mayor de mi padre y con mis tíos Clarence y Audrey muertos solo quedo yo

—¿Alguna otra pregunta? – agrego Elyanna

—Si tengo otra pregunta ¿Quién eres en realidad? – pregunto Ciel

Con esa pregunta el rostro de Demian se ensombreció, era obvio que las preguntas de Ciel le comenzaban a molestar y no solo a él, a Elyanna también le estaba molestando la insistencia de Ciel, apenas conocía a su hermano y ya empezaba a molestarle como nunca nadie lo había hecho hasta lo miro como a una cucaracha a la que quería pisar. Demian por su lado esbozo una gran sonrisa, una sonrisa algo aterradora que hubiera asustado hasta a un homúnculo (puede que Gumiho y Minho estuvieran asustados al ver a su amo así) Demian tenía pensado revelarle el secreto mejor guardado de sus padres, puede que no le creyera y pensara que todo era mentira ¿Quién podría creer algo así? Tal vez algo así pasara, pero no en tiempos modernos y menos en una familia noble, sin embargo, se los diría para ver como irían las cosas aunque lo consideren una aberración aparte de bastardo. Demian miro con ternura a Elyanna y le acaricio el cabello.

—Dime, querida ¿crees que debería contarles mi secreto?

—Es arriesgado ¿de verdad quieres que ellos lo sepan?

—No tengo de otra, mi adoración

—Ellos no podrían entenderlo

—Pero tu si y es lo que me importa

Elyanna se sonrojo y sonrió, Ciel no entendía porque se comportaban así pero aun así no le gusto lo que vio, por su parte Demian llamo a su mayordomo y le pidió algo que ninguno de sus invitados logro oír, ni siquiera su prometida, después de un rato Sísifo volvió con un retrato pintado y se lo dio a su amo sin que nadie pudiera ver de quien era el retrato, Demian tomo el retrato entre sus manos y suspiro.

—En la investigación que hicieron sobre mi ¿descubriste que tengo 2 hermanos? – pregunto Demian

—Si - contesto Ciel

—Yo tenía 2 hermanos eran gemelos, un niño y una niña. Se llamaban Jared y June, no he vuelto a verlos después de un evento que no viene al caso, tal vez estén muertos, pero yo no lo creo... Ahora tendrían 9 años

—¿Eso querías decirnos?

—No – contesto Demian poniendo el retrato en la mesita

El retrato era un retrato de su abuela, la condesa Helga Broderick, cuando era joven con sus hijas: Emma y Audrey. La condesa Helga era una mujer hermosa como todas las mujeres que venían de Finlandia o Escandinavia, con aquel cabello rubio rojizo, aquellos grandes y vivases ojos grises como los cielos invernales de Finlandia, su cuello era largo, su piel era blanca como la porcelana, su rostro era hermoso como el de una diosa nórdica y su cuerpo esbelto era cubierto por ropajes dignos de una condesa. Sus hijas, Emma y Audrey, eran pequeñas en ese retrato, casi bebés: Audrey era una bebé que de seguro apenas se sentaba y comenzaba a gatear, su madre la sostenía con el brazo izquierdo; mientras Emma, era una niña de 1 años, la edad en que a los niños apenas se le entiende lo que hablan y deben cuidar que no se caigan al caminar, su madre la tenía a su lado derecho. Ciel no entendía porque Demian le enseñaba este retrato pintado mientras Diederich ya conocía ese retrato y sabía quiénes eran las personas del retrato.

—¿Porque nos nuestras este retrato jovencito? – pregunto Diederich

—Pues vera señor. En este retrato están mi abuela, mi tía Audrey y mi madre

—¿Tu madre? – Ciel no entendía nada

—¡No digas tonterías mocoso! ¡En ese retrato están tu abuela y tus tías Audrey y Emma! – exclamo Diederich molesto

—Veo que no me están entendiendo, aunque si ella también era mi tía aparte de mi madre. Para que ustedes lo entiendan Emma Broderick era mi madre biológica y la "esposa" de Sean Broderick, mi padre; en otras palabras, soy el fruto del incesto de esa relación

—¡¿Que?! ¡¿Que rayos estas diciendo?! – Ciel no se esperaba eso

—¿No se lo esperaban, ¿verdad? Pues sí, soy un fruto del incesto. Mis padres no se veían como hermanos y no tardaron en enamorarse por eso se fueron a Kenia, ella no desapareció solo se escapó y también se cambió el nombre a Lia Bennett para no levantar sospecha

Diederich no sabía si creerle o no, en un lado no podía creer que Emma pudiera hacer algo como eso, y por otro lado si era verdad lo que el joven conde Broderick decía eso explicaba el parecido que tenía con Sean Broderick y porque tenía los ojos de Emma. Mientras Ciel no le había creído nada, eso era imposible, el seguía escondiendo secretos y los iba a averiguar.

—Linda historia Demian pero no me has contestado quién eres en realidad

—Pensé que eso te serviría para investigarme

—¡No contesta mi pregunta!

—Yo no tengo nada que esconder y mucho menos soy peligroso

—Yo juzgare eso

—¿Y quién te juzgara a ti? – pregunto Elyanna dándole su taza vacía a Gumiho

Ciel no se esperaba que Elyanna interrumpiera la conversación, era obvio que ella estaba defendiendo a su prometido, pero Ciel pensaba que ella no conocía en nada a su prometido cosa que no era cierto; Ciel intento abrirle los ojos a esa bella joven que para ser sincero le atraía mucho. Ciel se acercó un poco a Elyanna y la miro fijamente, ella por su parte lo miro como si mirara a una estatua.

—¿Acaso no te das cuenta de quién es él? ¿Con todo esto aún no te has dado cuenta?

—El que no se ha dado cuenta eres tú. Demian y yo somos compatibles, almas gemelas y nada nos va a separar y menos tu

—Es mi deber como perro guardián de la reina

—Con gusto de diré quién es Demian y quien soy yo solo si me respondes una pregunta ¿Quién eres tú en verdad?

—Soy Ciel Phantomhive, el perro guardián de la reina

—Eso dices, pero ¿Cuál Ciel eres ahora? ¿el que todo el mundo ve o el que se esconde?

—Entiendo que quieras proteger a tu prometido, pero él y yo somos diferentes se podría decir que lo llevamos en la sangre, y nada de lo que tu hagas o sueñes va a cambiar eso….

Elyanna se enojó con lo que dijo su hermano y estuvo a punto de a abofetearlo, pero Demian se le adelanto, estaba furioso y no pudo controlarse, tomo a Ciel de la ropa y lo zarandeo gritando: "¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!", Sebastian intento alejarlo de su joven amo, pero Sísifo lo detuvo diciéndole que si tocaba a su joven maestro lo iba a matar. Las cosas no pasaron a mayor y Ciel, Tanaka y Diederich se fueron; sin embargo, Sebastian se quedó con la excusa de vigilar a los Broderick pero en realidad quería ver y hablar con su ex amante Pandora. La encontró en la cocina acompañada de Sattojeon, al parecer preparaban la cena, cuando Pandora vio a Sebastian lo ignoro, pero esto al demonio le gusto, le recordó la época en que la cortejaba, el mayordomo de la mansión Phantomhive quería estar a solas con el ama de llaves de la mansión Broderick pero para eso aquel lacayo, Sattojeon, debía irse; el demonio intento hacer que se vaya, como hacía con los humanos, pero Sattojeon no se inmuto.

—Es inútil Sebastian, él no es humano, tu encanto de demonio no funciona con él – le dijo Pandora

—Ya me di cuenta que no eran humanos, aunque no sé qué son ¿me dirás que son? – pregunto Sebastian con una sonrisa encantadora

—Son homúnculos, seres creados por el hombre, ya estaban aquí antes de que mi joven maestro se mudara a la mansión así que no pienses cosas erróneas

—No pensaba en eso

—Era lo que me ibas a preguntar?

—No, solo quería hablar contigo sobre lo que pasara con nosotros en el futuro

—Yo también quiero hablar de eso – comento una tercera voz

Era Sísifo quien con un gesto hizo que Sattojeon se retirara y quedaron los 3 solos: el hermano y los ex amantes. Sebastian no se esperaba que Sísifo se metiera en algo que era entre ella y él, pero primero debía deshacerse del hermano.

—Sísifo – lo llamo Sebastian

—¿Qué quieres? – contesto Sísifo con rudeza

—Yo me encargo hermano – dijo Pandora

Acto seguido guío a Sebastian al jardín dejándole claro a su hermano que quería hablar a solas con el demonio, por su parte el arcángel mayor se quedó en la cocina mirando por la ventana también se le unieron Sattojeon y Arang, de seguro no sabían lo que estaba pasando y al igual que Minho y Gumiho copiaban algunas cosas que le veían hacer a la gente como si intentaran aprender de ellos.

—Ni en 1000 años tu hermano deja de odiarme – comento Sebastian

—¡Quiero que dejes de molestarme!

—¿Huh?

—¡No te quiero volver a ver cerca ni a ti ni tu amo de los míos!

—Creo que no te entiendo, Pandora

—¡Si me entiendes Sebastian ahora lárgate!

Pandora iba a irse, pero Sebastian el tomo de la muñeca y a atrajo hacia él, Pandora intento hacer que la dejara, pero Sebastian no lo hizo hasta que la ángel le dio un cabezazo que casi lo derribo. Sísifo vio todo y se sintió aliviado de que su hermana menor no vuelva a ser la concubina de ese demonio mientras Sebastian no se iba a dar por vencido, la conquisto una vez y lo volvería a hacer.

Habían pasado 2 semanas desde que Ciel visitara a Demian y a Elyanna en la mansión Broderick; y en Londres ocurriría algo jamás antes visto, desde Kenia había llegado un grupo de 8 hombres y 8 mujeres Masai, Y entre los Masai habían 2 niños europeos, niño y niña, que vestían como los mismos Masai y que obviamente eran gemelos: los gemelos debían tener originalmente la piel blanca como todos los ingleses pero la tenían bronceada por el sol de África, los niños tenían el cabello rubio rojizo, ambos debían tener 9 años y tenían los ojos grises como los cielos invernales de Finlandia. Los Masai y los niños caminaron por las calles de Londres sorprendiendo a todos, esos hombres y mujeres que venían de África. Cerca de ahí estaba el inspector Randall y Abberline entrenando al hermano menor del segundo, Patrick Abberline que acababa de graduarse de la academia de policía: Patrick Abberline tenía 25 años, era levemente más bajo que su hermano Fred Aberline, no tenía nada de bello facial como un niño, sus ojos eran de color verde brillante y tiene el cabello algo desaliñado del mismo color que el de su hermano; Patrick se caracterizaba por su poco ingenio, su ingenuidad y creer fervientemente en la justicia, teniendo el sueño de convertir a Londres en un lugar seguro.

Mientras Abberline y Randall le decían a Patrick las cosas fundamentales que debía saber cómo policía cuando aparecieron los Masai frente a los policías los cuales estaban sorprendidos al ver Masais en Londres.

—¡Por dios! – exclamo el inspector Randall

—¡Yo me acuerdo de ellos! Son los Masai, una tribu africana que vive en Kenia meridional y en Tanzania septentrional. Los recuerdo leí sobre ellos cuando era niño – comento Patrick

—¿Eh? ¿No eran esos los bereberes? – pregunto Abberline

—No hermano, los bereberes están al norte de África y los Masai son del sur de África

—¡Ya basta!¡¿ A quien le importa si son Masais o Bere – no – sé - qué?! ¡Los tenemos aquí mismo! – exclamo el inspector Randall

—Yo me encargo – dijo Abberline

Abberline se paró frente al Masai que de seguro era el líder: su piel era muy oscura, tenía rasgos afilados, era agraciado, se notaba que tenía un cuerpo atlético a través de sus ropajes masai, era muy alto, tenía muchos brazaletes coloridos en ambos brazos, tenía la expresión de una estatua, sus ojos eran de color carbón y tenía el pelo blanco a pesar de no ser un anciano; de seguro era el líder de los Masai. Abberline intentó "comunicarse" con ellos en su "idioma" pero lo único que consiguió fue ofender al jefe Masai y este lo abofeteo.

—¡Hermano! ¿Estas bien? – le pregunto un preocupado Patrick

—¡Aaag! ¡Me golpeó! – exclamo Abberline

—No estamos para sus bromas – dijo el jefe Masai

—¡Habla inglés! – Randall estaba sorprendido

—Aprendimos a hablar su idioma cuando los ingleses llegaron a nuestro territorio

—¿Que está pasando aquí? – dijo Ciel

Ciel estaba en Londres cuando vio al grupo de Masais con los policías, al joven conde le pareció muy extraño ver a africanos en pleno Londres pero lo que más le extraño fue ver niños ingleses con ellos. El jefe Masai miro a Ciel como si estuviera viendo a otro jefe tribal, se notaba que lo veía como un igual, mientras los otros Masai miraban a Sebastian con temor y recelo como si supieran que era un demonio.

—¿Que hacen aquí? – pregunto Ciel

—Vine a devolver a estos niños – dijo señalando a los gemelos – vivieron con nosotros desde hace un tiempo pero ahora debemos devolvérselos a su familia

—¿Sabes quienes son su familia? – pregunto Patrick

—La familia Broderick, voy a entregárselos al conde Broderick

—Creo que no deben molestar a la gente, nosotros nos encargaremos de estos niños – dijo el inspector Randall

Al parecer los niños no querían ir con ellos y se aferraron a 2 mujeres Masai que eran las que los cuidaban, por su parte Ciel se dio cuenta que estos niños debían ser los hermanos de Demian Broderick, los que creía muertos, en ese momento se le ocurrió que estos niños podían acercarlo al conde Broderick y a su prometida. Ciel se acercó a los niños, las mujeres Masai no alejaron a los gemelos de Ciel como si supieran que no le iba a hacer daño a estos niños pero se notaba que desconfiaban de él.

—¿Ustedes deben ser Jared y June Broderick? – pregunto Ciel para ganarse la confianza de los niños

—¿Como sabes nuestros nombres? – pregunto June

—¿De donde nos conoces? – pregunto Jared

—Su hermano me hablo de ustedes, los extraña mucho

—¿Tu sabes donde vive nuestro hermano? – pregunto Jared

—Si, estuve ahí muchas veces

—¿Y eres amigo de nuestro hermano? – pregunto June

—Es bueno engañando a los niños, joven amo – susurro Sebastian

Al parecer el jefe Masai escucho lo que dijo Sebastian, porque se acercó a Ciel y lo examino con aquella mirada severa de ojos color carbón a Ciel el cual se sintió incómodo y algo intimidado.

—Así que tú ¿conoces al Conde Broderick? – pregunto el jefe Masai

—Si lo conozco. Si quieres puedo llevar a los niños con su hermano mayor – dijo Ciel

—No, si sabes dónde está el Conde Broderick dímelo pero no te entregare a los niños, no te conozco y no confió en ti

Ciel no dijo nada y lo pensó bien, tal vez a Demian no le gustaría ver a estos Masai en su mansión, fue la razón por la que Ciel y Sebastian los llevaron a la mansión Broderick, Randall y los hermanos Abberline fueron con ellos para asegurarse que todo estuviera bajo control aunque por curiosidad más que nada. En esos momentos Demian y Elyanna estaban tomando el té en el jardín cuando unos de sus lacayos homúnculos, Sattojeon, se les acerco a sus amos.

—¿Que pasa Sattojeon? – pregunto Demian

—Disculpe que los interrumpan mi Lord y mi Lady, pero el conde Phantomhive se acerca a la mansión – informo Sattojeon

—A si ¿me pregunto que querrá ahora? – dijo Demian

—¿Sabes? Empieza a irritarme mi molesto gemelo – dijo Elyanna con molestia

—Pero no viene solo. Lo acompaña su mayordomo, 3 policías, un niño y una niña d años que al parecer son gemelos y un grupo de hombres y mujeres con la piel muy oscura – agrego Minho

—Pero... ¿Qué dices? – Pregunto Elyanna la cual no entendía nada

A pesar que Elyanna no entendía porque el lacayo homúnculo decía tales locuras, a pesar que no era humano tampoco era tan inocente para confundir las cosas con otras. Elyanna no entendía lo que pasaba pero Demian sí; la mente del conde Broderick estaba llena de confusión y pensamientos sobre sus hermanos menores ¿acaso podría ser? ¡No, eso era una locura! Se sentía inquieto hasta que las sirvientas homúnculos les fueron a avisar que el conde Phantomhive acababa de llegar con invitados, rápidamente Demian fue corriendo al vestíbulo de la mansión y Elyanna fue tras él. Cuando llego al vestíbulo de su mansión, aparte que Sísifo y Pandora estaban ahí, vio a los Masai, un pueblo que conocía desde niño, y a sus hermanitos Jared y June junto a Ciel.

—Hola Demian, mira a quienes me encontré en el camino – dijo Ciel

—¡Hermano! – exclamaron Jared y June muy felices

Demian estaba feliz de volver a ver a sus hermanitos y Elyanna también estaba feliz por su prometido, pero aun así se sentía intranquila. Por otra parte, Sebastian miraba a Pandora y con esa mirada le decía que no iba a alejarse de ella ni renunciar a ella tan fácilmente y Pandora lo sabía.