Capítulo VI: la historia de Tanaka

Tanaka's Pov

Mi nombre es Tanaka Youma y nací el 28 de octubre de 1811 en Kyoto. Era el hijo de un Samurái y se esperaba que yo también lo fuera. Tenía 2 hermanas: Kiriko y Akiko, ambas menores que yo, ellas serian esposas de samuráis pero no pudo ser así. Mi madre era hija de un samurái, era una mujer maternal y cariñosa, su nombre era Wakasa, aun la recuerdo cantándole canciones de amor a mi padre, ella cuidaba a su familia sobre todo al cabeza dura de mi padre, Tanaka Isao, yo lo amaba pero era un cabeza dura. En esa época nunca paso por mi cabeza ser el administrador de la familia Phantomhive, yo pensaba en volverme samurái como mi padre. Mi padre era el hombre de confianza del shougun de la zona, por lo que yo estudiaba junto al hijo cabeza hueca del shogun claro cabe destacar que mi pequeña hermana Kiriko estaba enamorada de ese tonto y se enojaba conmigo cada vez que lo llamaba "tonto" pero la verdad si era un cretino.

Cuando cumplí 16 años comenzó mi rivalidad con ese idiota y no termino bien ya que le ganaba en las prácticas de espadas. Un día lo volví a vencer y Kiriko vino a reclamarme.

—¡¿Cómo pudiste hacerle eso al joven maestro?! – reclamo Kiriko

—No es mi joven maestro, somos de la misma edad

—¡Eres un tonto Youma! ¡Él es el futuro shogun, no debes humillarlo!

—Él no te quiere... y tú lo sabes

—¡Cállate! ¡Eres un tonto!

—Y tu una niña

—¡Te odio Youma!

Kiriko salió corriendo y llorando, en el fondo ella lo sabía todo, pero se negaba a aceptarlo. Luego entro Akiko y parecía seria, ella tenía tan solo 15 años, pero era tan madura como una mujer anciana.

—Kiriko me lo contó todo, está muy enojada contigo - dijo Akiko

—Es solo una niña

—Pero está enamorada

—De un idiota

—Escucha Youma, sé que son rivales pero no es bueno que te hagas su enemigo, después de todo el será un shogun

—Eso ya lo sé Akiko

—Qué bueno que entiendas

Yo reaccione como cualquier adolescente ante las palabras de mi hermana menor con indiferencia pero ella tenía toda la razón, ese bastardo me odiaba y se vengó de mi cuando él se convirtió en Shogun.

Tenía 22 años cuando todo esto paso, el nuevo shougun, mi rival de la infancia, mando a ejecutar a mi familia no sin antes mandar a violar a mis hermanas y a mi madre. Yo no soporte esto y lo mate junto a sus hombres, después de eso ya no pude quedarme más en Japón por lo que tenía que escapar. Esa noche después de mi venganza tome un pequeño bote y partí al este, no sé cuando estuve en el mar pero acabe en Corea, una tierra extraña para mí. Llegue a una ciudad llamada Busan y creo que ellos no estaban acostumbrados a los extranjeros ni menos japoneses ya que todo el mundo me evitaba o me miraba como si viniera de otro planeta, hasta un grupo de niños comenzó a tirarme piedras, dejaron de hacerlo y salieron corriendo cuando les mostré mi katana. Por 2 semanas viví en las calles con los vagabundos, quienes me daban de su licor, algo bueno de vivir en la calle. Un día llame la atención de un noble coreano, aun lo recuerdo: algo gordo, vestido de seda y con barba; iba acompañado por un sirviente.

—Te ves terrible muchacho – dijo el noble con una voz firme

—Y me siento igual – respondí

—Eso se puede arreglar

—¿Como?

—Tu espada

—¿Qué pasa con mi espada?

—Necesito un nuevo guarda espaldas y tú me pareces el indicado ¿si quieres un trabajo y un lugar donde vivir? ven conmigo

Me sorprendió su propuesta, pero lo acepte, no quería seguir viviendo con los borrachos y los vagabundos. En el camino me pregunto cómo me llamaba y yo solo le dije que podía llamarme Tanaka. No preguntó nada más.

La casa de ese hombre noble era enorme y muy lujosa, vivía bien y no me podía quejar, yo era su guarda espaldas y debía asegurarme que nada le pasara. En esa época jamás supe que era el verdadero amor ni me lo imaginaba eso fue hasta que la conocí a ella. A mi amada Jung-Suh. Esa noche aquel noble me dijo que irían a ver al "sol de Busan" bailar para eso fuimos a una casa Giseang, algo parecido a una casa de Geishas. Estaba algo aburrido esperando que El sol de Busan saliera a bailar cuando se presentó mi corazón quiso salir de mi pecho y no daba credito a mis ojos, ella era una verdadera belleza: cabello negro bien arreglado, piel blanca como la luna, ojos negros como aceitunas, cejas finas y labios carnosos del color del durazno. 2 mujeres extendieron un papel en el suelo y Jung-Suh sumergió los pies en tinta china, fue cuando comenzó a bailar haciendo un hermoso dibujo con su danza. y yo comenzaba a enamorarme de ella con cada paso que daba, era como ver a una mariposa bailar. Cuando termino el noble para el que trabajaba se le acercó para hablarle y felicitarla.

—¡Oh! Mi lady su danza me llego al corazón – dijo el noble

—Así usted me honra – dijo Jung-Suh

—No por nada usted es la luz de toda Busan

—¿Solo de Busan?

—De toda Corea...De todo el mundo – dije ruborizado

Debo admitir que al principio yo no le agrade porque me ignoro olímpicamente, pero yo no me rendí. Intenté por todos los medios que ella se fijara en mí, pero ella seguía ignorándome, casi me rendí hasta que paso ese evento. De seguro la Diosa del amor me acompaño ese día. Había una niña, aprendiz de Giseang, a la que Jung-Suh quería mucho como a una hermana menor, de seguro Jung-Suh era su Onee – san. Ese día Jung-Suh me ignoraba como siempre hasta que la niña cayó al río mientras jugaba, ese era un río caudaloso y la niña pudo ahogarse si yo no hubiera saltado a salvarla, casi suelto a la niña porque ella pataleaba mucho, pero logre sacarla del río, pobre niña parecía un pollito mojado y asustado por como temblaba pero aquel fatal accidente sirvió para conquistar a Jung-Suh porque cuando vi sus ojos supe que ahora me veía diferente, no con repulsión sino atracción.

—Gracias...por salvarla –dijo Jung-Suh

—No fue nada, no podía dejar morir a una niña

—Eres...una buena persona

—Gracias – dije retirándome

—Espera! ...quisiera saber tu nombre

—Me llamo Youma

—Yo soy Jung-Suh

Pudo ser el maquillaje, pero juro verla visto sonrojarse y la verdad yo también me sonroje, así fue como comenzó una amistad que rápidamente se convirtió en amor, pero debíamos mantenerlo escondido o tendríamos problemas. Nuestro nido de amor era en una vieja casa abandonada cerca de un lago, ahí dábamos riendas sueltas a nuestro amor, aún recuerdo las noches en que la ame carnalmente y siguen siendo mágicas para mí. Un día Jung-Suh me dio una importante noticia que cambiaría nuestras vidas para siempre.

—Estoy embarazada – dijo Jung-Suh con las manos en su vientre

—¿V-voy a ser padre?

—Sí, tú eres el único hombre con el que estado

—¡Por Buda! ¡Jung-Suh! ¡Qué alegría!

En ese momento ella rompió en llanto, yo no entendía que le pasaba debía ser la emoción, pero parecía asustada.

—¿Que-que sucede?

—¡Si madame se entera me mandara con las prostitutas! – contesto llorando

—Eso no pasara…no lo permitiré

—Youma, estoy asustada ¿qué podemos hacer?

—Escapar

—¿Que?

Cuando dije eso ella dejo de llorar, pero las lágrimas negras seguían rodando por sus mejillas, ella no se esperaba esa respuesta ni mucho menos escuchar la palabra "huir" pero dejo de llorar solo me miro como si hubiera dicho una locura.

—¿Escapar? ¿Pero a dónde? Tú no puedes volver a Japón y Corea no están grande para escondernos

—Entonces iremos a Inglaterra

—¿Inglaterra?

—Si, será nuestro nuevo hogar... Aunque no tengo mucho dinero

—¡Yo lo tengo! ...la ropa y los accesorios de una Giseang son muy caros, tendremos el dinero si los vendo

—Buena idea, mi amor

El plan era escapar el día en que hubiera una celebración, pero paso algo que estropeo las cosas y fue la madame de la casa Giseang donde Jung-Suh vivía, esa mujer supo que Jung-Suh planeaba escapar conmigo y la castigo como si ella fuera un animal. La tenia semi desnuda, atada y boca abajo en el piso mientras le tiraban agua fría y la golpeaban.

—¡Dilo! ¡Di el nombre del padre de ese bastardo que llevas en el vientre!

—... – ella no contesto

—¡¿Acaso te prometió una vida mejor de la que llevas?!¡¿ Que te prometió?!

—Amor

—¿Amor? ¡¿Tú piensas que las Giseangs tienen derecho al amor?!

—Yo si

—¡Eres una estúpida! ...pensé que hacia el bien al convertir a la hija de un pobre carnicero en Giseang pero fue mi error, fuiste el sol de Busan pero ahora no eres nada ¡ibas a ser mi sucesora!

—Soy el sol de mi amado

—¡Un hombre! Elegiste a un hombre, no como una giseang sino como una prostituta

Yo escuche todo y no lo pude soportar y corrí hacia ellas no sin antes darle una paliza a un guardia, pero eran demasiados y lograron inmovilizarme, la madame, una guapa mujer madura, se acercó a mí y me miro como si yo fuera un insecto al que quería pisar.

—Debo suponer que eres el padre – dijo la mujer

—Aléjate de ella!

—Pero que rara es tu ropa, me parece que no eres de por acá

—Eso no importa ¡no toques a mi esposa!

—Te robaste a mi futura sucesora, pero ni tu ni ella me interesan, toma a tu esposa y lárgate

Los guardias me soltaron y fui con Jung-Suh, corte sus amarras y me la lleve conmigo. Ella estaba muy débil y apenas podía caminar por lo que tuve que cargarla, cuando salimos de esa casa giseang, Jung-Suh me mostró la bolsa llena de dinero por la venta de sus cosas y ropa de Giseang. Lo suficiente para nuestro viaje a Inglaterra, pero primero ella necesitaba ropa nueva. El viaje a Inglaterra fue largo y nuestro hijo nació en algún lugar del océano, fue un niño fuerte, se parecía mucho a mí.

—¿Cuál será su nombre? – pregunto Jung-Suh

—¿Porque me preguntas a mí?

—En Corea es tradición que el padre le ponga nombre a los hijos varones

—¿Enserio?

—Sí, ponle un nombre a nuestro hijo

—Ryuho, ese nombre siempre me a gustado

—Entonces se llamará Ryuho

Pasaron 2 meses y llegamos a Inglaterra, era una tierra diferente a Japón o a Corea, pero aquí los 3 estaríamos a salvo y felices. Trabaje en un aserradero mientras Jung-Suh se dedicaba a lavar ropa y a cantarme canciones a mí y a Ryuho; en cuanto a nuestro hijo creció sano y feliz, aunque también se peleaba con los otros niños, debo decir que me sentía orgulloso de mi hijo. Un día Ryuho encontró mi katana.

—¿Qué haces Ryuho? – pregunte

—¿Qué es esto papá?

—Es mi Katana, cuando era samurái

—¿Samurái?

—Son guerreros honorables y fuertes

—¿Y tú fuiste un samurái?

—Si lo fui...pero no le digas a tu madre que tengo esta katana o se preocupara, será nuestro secreto

—¡Si papá!

Mi pequeño Ryuho, tan parecido a mí y con la sonrisa de su madre. Cuando Ryuho tenía 8 años nació nuestra segunda hija, ella era el vivo retrato de su madre.

—Youma – dijo Jung-Suh - Me gustaría ponerle nombre a nuestra hija

—¿Y que nombre quieres ponerle?

—Seol-Ri, en honor a mi hermana menor

—Entonces se llamara Seol-Ri

Tome a mi pequeña hija y la bebé abrió sus ojos, y me sonrió, de verdad sabía que yo era su padre. Seol-Ri, todos en la familia adorábamos a esa niña hasta le compre 2 muñecas a las que llame Kiriko y Akiko, ella las adoraba.

Con el pasar de los años las cosas se hicieron más difíciles. Ryuho ya tenía 16 años y Seol-Ri tenía 8 años. Ryuho comenzó a participar en peleas callejeras para ganar dinero para la familia a pesar que yo y su madre le pedimos que parara pero el muy testarudo siguió así y aún más cuando Jung-Suh enfermo de tuberculosis, las medicinas eran caras y mi hijo cabeza dura siguió peleando y eso entristecía a su madre.

—Voy a morir – dijo Jung-Suh segura de eso

—¡No! ¡No vas a morir! Te recuperaras y volveremos a la normalidad

—Escucha Youma, yo no importo solo importan nuestros hijos... Por favor has que Ryuho pare con esas peleas – dijo ella entre tosidos

—Tranquila, no pasara nada

—Debes cuidar de Ryuho y de Seol-Ri

—Lo aremos juntos

Jung-Suh no era la única persona con tuberculosis en el edificio donde vivíamos, casi la mitad tenían tuberculosis. Y esa enfermedad seria la perdición de mi familia. Ese día había encerrado a Ryuho en casa y fui a comprar la medicina para mi esposa y cuando volví vi algo horrible, el edificio donde vivíamos estaba envuelto en llamas con mi familia adentro y muchos inocentes, habían quemado el edificio para que la plaga de la tuberculosis no se propagara por todo el barrio; intente salvarlos, intente sacarlos del fuego pero fue inútil la gente me lo impidió. Mi familia había muerto por la inhalación de humo y lo único que sobrevivió fue mi katana y un adorno de Jung-Suh que conservo de sus tiempos como giseang. Al perderlos a ellos lo perdía todo.

Me convertí en un borracho que vivía en las calles que nadie quería cerca, me volví molesto para las personas pero ellos no entendían mi dolor había perdido a la mujer que amaba, a mi pequeña hija que jamás se convertiría en una mujer y a mi hijo mayor que jamás me daría nietos. Nadie entendía mi dolor, para ellos solo era ese borracho que molestaba a todo el mundo.

Un día decidí suicidarme, ya no quería vivir, solo quería estar con mi familia, pero cuando iba a saltar del puente un ángel me salvo, un ángel Phantomhive el cual impidió que saltara.

—¡Suélteme! ¡Maldito! – le grité

—¡¿Que intentabas a ser?!

—¡¿Que puede entender usted?! ¡Lo perdí todo! ¡La mujer que yo amaba y mis hijos están muertos! …no tengo nada

— Puedes tener algo más

—¿Como qué?

—Ven conmigo y lo sabrás

Lord Phantomhive me llevo a su mansión y hay conocí a sus hijos: Vincent, Frances y Adelaide, también a su esposa Lady Claudia Phantomhive. Lord Phantomhive me contrato como su mayordomo y me dio una nueva razón para vivir, sin embargo, aun extrañaba a mi familia pero ellos siempre estarán en mi corazón.

Fin de Tanaka's Pov

Tanaka y Snake fueron de compras a Londres cuando de repente se cruzaron con una mujer de vestimenta coreana acompañada por 2 niños: una niña de 8 años de vestimenta igual a la de su madre y un joven de 16 años de vestimenta occidental. Cuando Tanaka los vio parecía que había visto un fantasma ya que eran su difunta esposa Jung-Suh y sus hijos Ryuho y Seol-Ri.

—¿Ya podemos irnos a casa? – pregunto Ryuho

—Si, mamá, Kiriko y Akiko deben sentirse solas – dijo Seol-Ri

—Tranquilos niños, solo un encargo más y podremos irnos a casa – dijo Jung-Suh

Tanaka no daba crédito a sus ojos, eran ellos estaban vivos y seguían jóvenes, fue tanta la impresión del anciano que se desmayó, y Jung-Suh y sus hijos preocupados por el anciano corrieron a ayudarlo. Una vez más Tanaka estaba reunido con su familia.