Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. El fic tampoco me pertenece, es propiedad de lazyhappylucky, yo solo lo tome prestado para traducirlo.
Traducción.
"bla, bla" - hablan
bla, bla – piensan
- bla, bla – recuerdos
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
"Radio histeria"
"Señor Uchiha, donde esta la señora Hinata? ¿Por qué no la hemos visto? ¿Está bien?"
"Les aseguro que mi esposa está muy bien, ella ha estado enferma todo este tiempo, pero está cada vez mejor"
"Señor Uchiha, ¿qué va a hacer por Konoha una vez que se convierta en Hokage?"
"Dependiendo de los acontecimientos que se produzcan, pero voy a hacer lo necesario para mejorar nuestras fuerzas armadas. Siguiente pregunta"
"Hemos escuchado rumores de que usted y la señora Hinata ya no viven juntos, y que ya no están casados. ¿Es esto cierto?"
"Hinata está muy bien. Ella solo esta enferma. Todavía estamos juntos"
"Ha habido rumores de que esperan a su primer hijo"
"Imposible. Siguiente pregunta"
"¿Cuáles son sus planes para reconstruir Suna?"
"Los planes para la reconstrucción de Suna se discutirán con el consejo"
"¿Cuándo vamos a poder ver un heredero suyo?"
"Con el tiempo. Siguiente pregunta"
"¡Sasuke! ¿Qué champú usas?"
"Yo no revelare secretos cosméticos"
"¿Es cierto que la señora Hinata ah mantenido en secreto la maternidad a su familia en el extranjero desde hace 8 años?"
"Absurdo"
"¿Dónde está la señora Hinata ahora?"
"Maldita sea, ¿donde estas Hinata?" - Naruto caminaba sobre la alfombra recién puesta en su apartamento, el salón se notaba pacifico, limpio. Su mente estaba corriendo a mil por hora y sabía a ciencia y a cierta que con el tiempo se acabaría la suerte de ella gracias a sus constantes salidas. Se detuvo en seco, mirándose a sí mismo para inspeccionar el pantalón del pijama amarillo, con la decoración digna de su personalidad inmadura. Se preguntaba una y otra vez donde estaría, hasta que de la nada surgió la respuesta a su interrogatoria. Iba a tener que ponerle un rastreador.
Cuando una ráfaga de aire frío paso sobre la parte posterior de su cuello, sabía que ella había regresado, se sintió casi como un padre que espera la llegada de su hijo, y él odiaba ese sentimiento. Se dio la vuelta para ver a la niña que había crecido, vestía con su ropa normal y traía consigo bolsas de papel. Ella sonrió como si se tratara de algo simple y agradable, salir caminando a esa hora. Sus mejillas estaban pintadas de un rojo suave, era época de Navidad, y siempre las temperaturas eran muy bajas en Konoha en todo el invierno, pero la gente estaba tan acostumbrada a las temperaturas bajo cero que la rutina apenas cambiaba
"Hinata! ¿Dónde demonios has estado? ¿Por qué te alejas de mí?" - Naruto gruñó, Hinata se rió de su rabia. Sabía que era difícil para él estar enojado, sobre todo con ella. Todavía se sentía increíble ser traviesa. Siguió su mirada, pero él ya sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que él se diera por vencido y se convirtiera en sirviente de Hinata. Ha sido así durante casi 6 meses. Trató de ser severo y estricto, pero no podía hacer eso con Hinata. Ella era demasiado hermosa, demasiado dulce. No era ingenuo en absoluto, ella simplemente hizo sus propias reglas.
"Naruto no debe molestarte. Yo estaba comprando un par de cosas que necesitas para las vacaciones. Tienes que comer algo distinto de los helados y los fideos udon" - Ella sonrió, con fuerza puso las dos bolsas de color marrón en la mesa de la cocina.
"Fideos Ramen Hinata. Yo como fideos ramen" - Naruto corrigió en tono chillón. Hinata casi se comportaba como su madre. Nunca antes le habían dicho que tomara un baño, se cepillara el pelo, no se queda atrás, limpiara el plato, o incluso usara pantalones. No podía imaginar un día en sus zapatos. La vida de una heredera Hyuuga
"Hinata sabes qué va a pasar si alguien te ve... ya sabes, en el exterior. Algo muy malo podría ocurrir" - Casi parecía como si estuviera quejándose. Ella había ganado ya el juego contra su esposo. La verdad del asunto era que Hinata era demasiado preciosa, no sólo para la reputación de Sasuke, sino para todo el pueblo. Ella era dulce, honesta, no podía hacer nada malo y todo el mundo pensaba que era una persona de confianza. Era muy difícil encontrar personas dignas de ser mencionadas en la misma frase que la palabra confianza. Aún nadie tomaba en cuenta su presencia para notar realmente si estaba allí o no. En las últimas noticias nadie había oído hablar de ella, solo los rumores de que ella se había casado con el prodigio Uchiha, que Itachi estaba extremadamente celoso y que estarían esperando un hijo en los próximos 4 años.
Naruto fue sacado de su pensamiento por el sonido del teléfono, odiaba el sonido que Hinata había seleccionado para cuando sonara, pero a ella le molestaba el tema del conejo Ban-Ban. Agarró el teléfono y lo puso en su oreja para que de una vez la persona que llamaba hablara, al instante se dio cuenta de que era una mala idea. Dio un largo suspiro - "¿Quién es?" - la misma frase fue tan rudo como siempre pero todo el mundo se había acostumbrado ya, era mucho mejor que su anterior saludo en que participaban varias palabras desagradables
"Soy Kiba. Escucha tienes que encender el televisor y sintonizar el canal 8" - Una voz ronca gritó del otro extremo del teléfono, Naruto rodó los ojos. Kiba era sólo otra de esas molestias que lo llamaban en el peor momento
"¿Qué hay en el canal 8 Kiba? Más vale que sea bueno" - Naruto gimió, buena muestra de que su tiempo era lo suficientemente importante, como para no perderlo buscando el control remoto a través de la habitación para encender la televisión.
A medida que la televisión parpadeó, comenzaron a oír la señal de audio seguida de una imagen completa. No le gustaba lo que veía. Se puso de pie, los ojos se trasladaron desde la televisión a ver como Hinata guardaba alimentos en su puesta pequeña cocina
¡Esto es Tsuki Ikeike relatándoles en vivo desde el corazón de Konoha, donde estamos en una emocionante conferencia de prensa con el hombre inteligente que bien podría ser algún día el Hokage de nuestro gran pueblo, Sasuke Uchiha!
"Señor Uchiha! ¿Qué hay de la señora Hinata? ¿Cómo está ella? ¿Está bien?"
"Por favor, no se preocupen por mi esposa. Ella está muy bien y muy satisfecha. Usted me puede ver por la ciudad con otros individuos, sin embargo, no son más que administradores de campaña y asistentes que se aseguran que nuestro pueblo no caiga en manos de la idiotez"
Naruto no podía oír cuando la multitud empezó a gritar gritos de adoración. ¿Cómo podrían tragarse sus mentiras? ¿Acaso no recuerdan el trauma y el dolor que había causado unos años antes? La gente del pueblo era tan estúpida. Sin embargo, la situación se mantuvo. Todo estaría bien, siempre y cuando el paradero de Hinata fuera secreto.
"Naruto no debes preocuparte por Sasuke. He llegado a un acuerdo con él, y todo estará bien..." - la niña hizo una mueca para sus adentros mientras continuaba apilando las latas de comida en los armarios de su despensa. ¿Ella estaba feliz?. Incluso después de que en estos pocos meses con Naruto se mostraba alegre, pero no feliz. Él había pensado que Hinata creció en ese tiempo, ella estaba en un ambiente diferente, donde no tenía que preocuparse por ciertas cosas, por ciertas personas
"Hinata me preocupo por ti. ¿Estás segura de que vas a estar bien por tu cuenta?" - Naruto se dio la vuelta, dejando el control remoto a distancia del sofá sin importar si seria o no sería capaz de encontrarlo más tarde. La pregunta era más importante. Había planeado un encuentro, junto con una cierta muchacha que había llegado a ser muy aficionada, pero era casi imposible para él imaginarse a Hinata con Sasuke más una chica alrededor. La Hyuuga no era ningún problema en absoluto, ella seguiría guardando el secreto de su paradero. Pero él no podía confiar en cualquiera de esas burbujas para mantener el secreto de donde había estado Hinata. Incluso si hubieran sido lo suficientemente maduras, Hinata era hermosa, bastante intimidante para una mujer de cualquier edad. Él decidió que sería más fácil salir y ver a la chica
"Voy a estar bien Naruto. Tengo casi 23 años, no 4. Soy capaz de manejarlo por unas horas" - era él o había en realidad un poco de ironía en su tono de voz. Él quería. Pero la cosa es que ella ya estaba tan frágil, que no quería arruinar aún más su estado. Nunca sería capaz de perdonarse a sí mismo si pasaba algo malo. Había intentado incluso tener un poco mas de cercanía con la chica, pero ella era demasiado preciosa. Podía probar la vulnerabilidad, ya que irradiaba de sus ojos. Ella pedía a gritos ser usada y luego desechada. Estaba acostumbrada a eso.
"Hinata. Lo digo en serio" - hablaba en voz baja, volteándola para que se enfrentase a él. Ella abrió los ojos con sorpresa, pero no se dio cuenta de su cercanía. La miró a estos, ella tenía su mirada abierta por la sorpresa. Pregunto una vez mas - "¿Va a estar bien?" - Sus labios se separaron y en ese momento. Podía hacer realidad lo que había querido hacer hace tiempo. Lo intentaría. Sólo una pulgada más cerca de ella, sus narices apenas se rozaban y sin previo aviso un segundo se separaron. Naruto se quedó estupefacto. ¿Acaba ella de apartarse de su lado? Ella lo amaba. ¿Cómo pudo hacerlo? Estaba más confundido que herido. Ella había estado engañándolo, con elogios y gestos pequeños, preparándole deliciosas cenas, su dulce sonrisa. Eso no era amor
"Naruto..." - su boca se movió después de uno de los más largos silencios de la vida del rubio - "N-no vuelvas a hacer eso" - sus palabras eran como el ácido. Pero él había aprendido del maestro, el truco más grande de la vida. La clave para cualquier rechazo y fracaso.
"¿Qué he hecho?" – pregunto haciéndose el desentendido
"Tú sabes lo que hiciste. Te me quedaste mirando... y-y hasta trataste de... Tú trataste de besarme" - no entendía cómo podía estar haciendo todo esto. Ella se movió aún lejos de él, con la cabeza ligeramente inclinada, probablemente se sentía bastante mal. Había cogido mucho nerviosismo en su tiempo lejos de su marido. Tenía casi decidido a mandarla de vuelta a su casa si no se hubiera dado cuenta de que era su culpa, no de ella.
Él no quería admitirlo. Nunca lo admitiría. Él no dijo nada. Recogió una toalla que estaba encima del sofá y entró al pequeño cuarto de baño. No tenía ganas de más drama con Hinata por hoy. No podía culparla, pero al mismo tiempo, nunca había visto a una chica tan coqueta sin quererlo ser.
Esa noche...
Hinata estaba en la cama de Naruto, completamente aburrida. Odiaba tener que estar escondida en este pequeño espacio que él llamaba una casa. Estiró sus pies hasta el final de la cama y de paso tirando al suelo un pequeño animal de peluche que había encontrado debajo de la almohada. Naruto se había ido, a una cita con una chica con la cual no había podido salir antes. Ella preferiría estar fuera, que sentada en la cama viendo repeticiones del canal de pervertidos toda la noche, era uno de los únicos canales que tenia Naruto
- ¡No me limitare a estar allí acostada en su cama esperando a que un hombre llegue a casa. Es tiempo de hacer lo que deseo, es el momento de recorrer esta tierra de colores como la mujer hermosa y brillante. Estoy desperdiciando el tiempo, es hora de hacerse cargo! -
Hinata no tenía ganas de seguir viendo televisión. Rápidamente se dio la vuelta, mirando la pared que era aún más deprimente que la televisión. La pintura de la pared era de un amarillo pálido y había algunas imágenes pegadas. Ella suspiró. ¿Realmente quería esto?. Estaba hacinada en una habitación pequeña con Naruto, alguien a quien apenas conocía, aunque era mejor estar encerrada en una casa enorme con su esposo a quien amaba, y tenía todo lo que ella nunca podría desear.
Ella levantó la cabeza, mirando a su alrededor - "Me voy de aquí" – de un salto se bajo de la cama. Camino hacia el armario de Naruto para seleccionar un conjunto de los 4 que tenia allí. Por la mañana pensaría en que si quería volver o no. Nunca más iba a ser un pájaro enjaulado de alguien. Sonrió, mirando el vestido azul claro con el que había llegado. Se veía tan audaz, se adhería a su cuerpo, como una segunda piel. Esta noche, usaría nuevamente ese vestido. La única arma que iba a necesitar por esta noche.
El hombre estaba elegantemente sentado con las piernas cruzadas y una mirada severa sobre su rostro, demasiado elegante y demasiado severo para el lugar. Su asiento estaba es una esquina apartada de la multitud y la música no era de su gusto, era fuerte y desagradable. Había llegado sólo a este lugar dispuesto a beber un par de tragos esa noche. Él odiaba ese tipo de lugares. Las personas que allí estaban le recordaban a las molestias constantes de Sakura e Ino junto con los trucos sexuales en los cuales frecuentemente trataron de hacerlo caer. Ninguna de ellas era lo suficientemente elegante en apariencia para ser vista en público con él. Su mujer en cambio era hermosa en todos sus detalles, sus labios y los ojos eran dos veces más intoxicantes que los de cualquier mujer que pudiera recordar. Una mujer que le pareció familiar ordenaba las bebidas, la mujer se giro y él se quedó en las sombras observando la forma en que su vestido se aferraba la cara interna del muslo tan delicadamente sus hermosas curvas quedaban lo suficientemente expuestas
"Tengo nuestras bebidas mi señor" - ella se rió con su voz melodiosa. Inmediatamente frunció el ceño mientras se acercaba con su sonrisa emocionada. Incluso si hubiera estado feliz al verla llegar, no lo demostraría, no podía permitir que se alejara otra vez. Nunca la dejaría
"Muy bien. No veo por qué tienes que anunciarle a todo el pueblo que estas aquí. Siéntate de una vez y actúa acorde a tu edad, deja de comportarte como una tonta. Solo déjame fuera de tu espectáculo" - ella no hizo nada para defenderse, pero el hecho de que no parecía molesta lo hizo sentirse aún más enfermo. ¿Cuál es la diversión de maltratar verbalmente a una mujer, si ella no tiene respuesta gestual? Quería ver su ceño fruncido y el desprecio de su propia estupidez, pero ella no haría eso. Hinata nunca le daría esa satisfacción. Sonrió y le entregó el vaso que había llevado para él. Él la miró como si se tratara de una bomba de tiempo - "Esto no es lo que pedí. Si vas a comportarte como una esclava al menos puedes hacerlo bien"
Ella se limitó a sonreír. Tomo la bebida y la llevo de nuevo al camarero con la mayor elegancia y clase. Estaba a punto de abandonarla, eso sin duda la trastornaría en extremo. Pero a medida que la miraba por el rabillo del ojo divisó algo que era casi injusto. Tenía que ser un fantasma. No podía ser esa su mujer. Llevaba el vestido, el vestido que había usado cuando ella se fue de casa esa noche. Se veía hermosa. No recordaba que fuera tan hermosa antes. Su cabello estaba más largo, su cuerpo era el doble de delgado. Era simplemente delirante. Había pasado tanto tiempo. Sentía miedo, era extraño porque nunca se había enfrentado a algo que no había previsto.
Él se levantó de su asiento mientras observaba a la mujer caminar por el piso lleno de gente, todo el mundo parecía estar haciéndole camino. Fue atraído hacia ella casi, como un espíritu siendo guiarlo hacia el otro lado, ella estaba fuera en público. Sus cejas instante se fruncieron y saltó fuera del lugar de donde estaba sentado, camino con velocidad hacia ella. Él ya estaba planeando cada palabra desagradable que iba a escupirle cuando se encontraran de nuevo. La Hyuuga estaba pisando en aguas peligrosas. No, era demasiado tarde para eso. Ella estaba en territorio enemigo. Tan pronto como la alcanzó, la jalo del brazo y la hizo voltearse violentamente. Su rostro estaba sólo un poco perturbado hasta que su mirada se cruzó con la suya
Abrió la boca como si estuviera planeando decir algo, pero se quedó en silencio ante su imagen. Al instante el rostro de la muchacha mostró rabia ante los recuerdos que violentos que pasaban por su cabeza, pero ella no podía darse por vencida. Se quedaron en silencio mientras la música seguía golpeando la atmósfera alrededor de ellos. Él ignoro la musica estridente, sólo quería fulminarla con la mirada - "Voy a preguntarlo amablemente" - comenzó, hablando entre dientes por la rabia que sentía - "¿Qué diablos estás haciendo aquí, en público?"
Ella siguiera sido débil, se habría retraído, se hubiera estremeció y derretido en sus brazos llorando para que la perdonara, pero ella no tenia ganas de ser agradable en el momento - "Yo debería preguntarle a usted lo mismo" - dijo con aire de suficiencia, volteando el rostro en otra dirección. Él la habría golpeado si no hubieran tantas personas a su alrededor.
No le importaba. Él tenía una imagen clara de lo que quería. Por último, estaba a la vista - "Cállate" - ese tono sonó en sus oídos mientras ella se volvió para mirarlo, sus cejas se fruncieron aun más - "Yo te destruiré si alguna vez se te ocurre hablarme en ese tono de nuevo. Yo te romperé con mi puño al igual que una débil ramita" – dijo en susurros. Hinata empezó a temblar. Quería llorar, esto había sido una trampa. Ella todavía tenía una oportunidad para alejarse antes del próximo ataque. Él la agarró por del cabello para acercar su cabeza, apretó sus labios a los suyos. El beso fue breve, pero a ella le pareció que duro una eternidad. Ella pudo haber detenido con su mano libre ese beso.
Se le quedó mirando. Él la utilizaba. Se dio cuenta. Él la utiliza por su vulnerabilidad. Él no la quería cuando se defendía de sus abusos. Ese era su fetiche. Lo que lo encendía. Quería ver a las mujeres someterse ante él, quería que se doblegaran y mostraran temor hacia él. Eso era lo que le gustaba. Ella tomo valentía y apretó sus dedos en los hombros de la chaqueta de Sasuke y se inclino hasta juntar sus labios con los de él. Con cuidado, por un segundo o un minuto. No por mucho tiempo o algo malo podría sucederle. Incluso cuando su valor comenzó a disminuir, de la demanda parecía cada vez mayor. Con cada minuto que pasaba ansiaban tocar más, sentirse más, ver más, amar más.
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Fin Capitulo Diez
Notas Naoko: soy una irresponsable, lo se, y una impuntual (mi gran defecto)… y de verdad gomen, no pretendía tardar tanto, pero comencé las clases y eso me quita mucho tiempo, así que creo que desde ahora comenzare a tardar mas en traducir. Eso si apenas tenga tiempo tratare de traducir. gomen nuevamente u/u
anna 04: siento tardar tanto, pero ahora tengo menos tiempo para dedicarme al fic, lo siento…
kanako: bueno…. pues…. no, Hinata no se queda con Naruto.
Yana-chan: hay veces en que yo igual quiero que Hinata se divorcie de Sasuke, pero luego pienso que Sasuke aun puede cambiar, aunque sea un poquitito… y desde ahora las cosas cambiaran un poco.
Naoko Ichigo
