Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a lazyhappylucky.
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El automóvil que llevaba a los tres amantes inadaptados se detuvo lentamente mientras se acercaban al frente de Ichiraku ramen, tenía suerte de que estaba a solo unas pocas cuadras del departamento de Naruto. Sorprendentemente, en realidad había planeado la ubicación exacta al mudarse. Hinata tocó la puerta del auto.
—Déjame salir aquí.
—¿A dónde vas?
Sasuke tuvo la audacia de preguntar.
Hinata se volvió hacia él con sorpresa, no se había esperado esa pregunta, él se comportaba como un niño. Él no podría obtener su victoria y regodearse inmediatamente.
—¿De verdad crees que iré contigo? —ella rió disimuladamente mientras salía del lujoso asiento de cuero.
Él simplemente volvió a tener la misma actitud amargada a la que Hinata estaba acostumbrada.
—Haz lo que quieras, es adorable que te hayas convencido a ti misma de que realmente me importa si quieres o no volver a casa conmigo.
Le dirigió una última mirada amenazadora antes de bufar y cerrar la puerta. Hubiera sido horrible si su vestido hubiera quedado atrapado en la puerta mientras se marchaban. Afortunadamente, Sasuke se había asegurado de que eso no sucediera, y aunque accidentalmente hubiera caído en una tina de grasa caliente, el vestido le quedaba tan ajustado que no se le saldría.
Ella le hizo una mueca antes de alejarse con paso veloz y decidido. Podía sentir sus ojos en su espalda y eso era exactamente lo que ella quería.
Tenía que admitir que, desde donde estaba sentado en el automóvil, tenía una vista privilegiada de su esposa. Estaba tan llena de sí misma, ella ni siquiera sabía que él estaba luchando contra sus propias necesidades. En su mente, no importaba si ella era audaz, irritable, luchadora, grosera o viciosa, ella siempre seria ingenua e ignorante. Todavía era su pequeña mascota, gimió para sus adentros ante la idea. No era que lo irritara, para él posiblemente eso era lo mejor, pero le dolía que ya no pudiera tenerla. Realmente no sabía en qué se estaba metiendo o qué tan drástico tendría que ser el cambio que debería hacer, pero estaba seguro de que no le gustaría.
Deslizó su cuerpo sigilosamente por la puerta del departamento de Naruto, había abierto con la llave que había obtenido de uno de los cajones para sus calcetines. La gente normal guarda calcetines en sus cajones, Naruto guardaba eso y cada artículo valioso para él. Ella solo estaba un poco disgustada de que la mitad de la llave estuviera cubierta con queso para nachos, pero de nuevo, había predicho eso. Gimió para sus adentros, él no estaba dormido.
—¡Hinata! —gritó en voz muy alta y alarmada. Temía verlo cuando estaba alterado. Era la única vez cuando se comportaba como un adulto y no era un adulto muy atractivo. Él se acercó a ella y suspiró—. ¿Dónde has estado?
Ella lo miró y casi quería reírse de lo estresado y demacrado que estaba. —Yo estaba fuera. —Respondió y de repente se sintió como un interrogatorio.
—Hinata, estás empezando a actuar como una adolescente malcriada, sabes que no puedes estar afuera. —Parecía que estaba al borde de la explosión, ella odiaba eso. Ella lo odiaba. Cada vez que pensaba en abandonar la casa, rechazaba la idea. No le importaba si supuestamente era por su propia seguridad, se sentía prisionera.
—Está bien, estaba con alguien. —Ella respondió con expresión laxa.
Su mandíbula cayó. Mil pensamientos pasaron por su cabeza en ese momento, ¿estaba ella drogada? ¿Qué había estado pensando? sabía mejor que nadie que tenía que mantener un perfil bajo. —¿Con quién estabas? —inclinó la cabeza, con las cejas levantadas.
—Realmente no era nadie. —Respondió, no se molestó en darse la vuelta y mirarlo, la culpa corría por sus venas y el sudor se formaba en su espalda.
—Hinata. ¿Con quién estabas?
Se acercó sigilosamente, tenía más miedo por ella que por otra cosa, pero ella no lo creía. No parecía enojado, sonaba bastante escéptico, y expresaba cada sílaba de cada palabra muy lentamente.
—Yo estaba con... mi esposo.
Realmente no dudó en decirlo, no era como que hubiera algo que él pudiera hacer al respecto. Ella tenía todo el derecho de ver a su esposo.
—¿Sasuke? —preguntó él, mirándola y examinando cada parte de su cuerpo, tratando de ver a través de ella y descubrir qué estaba pasando por su mente. Por supuesto, él sabía que ese era su esposo, simplemente no podía creerlo.
—Sí, Sasuke. —Cantó.
—Hinata. —Ni siquiera podía pensar en las palabras adecuadas, para expresar su enojo y rabia contra ella. Había sido una idiota—. Tú... entraste por mi puerta en junio, rogándome que te permitiera pasar unos días y lloriqueabas sobre cuán horrible era Sasuke contigo, y te abrí las puertas... Dios sabe que no quería y tú... ¿vas a volver con él? Solo tuvo que decirte unas cuantas palabras y lo perdonaste. Tu solo, ¿Cómo pudiste? ¿Qué tan estúpida eres? ¿Has visto mis calcetines verdes, los que tienen los pequeños leñadores? lo que sea, de todos modos ¿Cuantos años tienes? ¡Actúa según tu edad! ¿Quieres tener una ETS? Porque eso es lo que vas a obtener de él. Eres como su pequeña puta. Te quiero alrededor de un millón de veces más de lo que él hace ¿fuiste tras él? ¿Qué sucede contigo? ¿Qué soy yo para ti? No soy tu padre. Soy demasiado joven para castigarte y tú eres demasiado vieja como para comportarte así.
Su mandíbula se tensó, pero Hinata se las arregló para darle una leve sonrisa.
—Va a cambiar, Naruto, ya lo acordamos.
Casi se sintió mal por ella, honestamente Hinata le creía. Era tan ingenua, tan estúpidamente ingenua.
—Eres una idiota. —Esas fueron las únicas palabras que dejaría salir de su boca, estaba completamente convencido. Su expresión cambió de inmediato cuando le dio la mirada más feroz que pudo reunir—. No es de extrañar que nadie más te ayude, eres una causa perdida. ¡Te pones constantemente en situaciones de las que no puedes escapar! Lo entiendo, ¡finalmente lo entiendo! Es una maldición. ¡Es generacional! Tu abuelo era un tirano, que protegió a tu madre hasta que tuvo la edad suficiente para obligarla a casarse. No tenía libertad cuando estaba casada con Hiashi y él hizo lo mismo contigo. ¡Entonces te casaste con Sasuke, voluntariamente! no tuviste otra opción, pero deliberadamente elegiste este estilo de vida, ¡no querías ser libre! Y ahora, de repente, él va a cambiar porque fue un acuerdo. ¡Mentira! —él quería arrancarse el cabello.
—¡Eso no es cierto! —ella escupió.
—¡Es cierto! ¡Simplemente no quieres creerlo! —le gruñó.
—¡Cállate! ¡No tengo que escucharte! ¡No eres mi marido... quiero decir mi jefe... y tú tampoco eres mi marido!
Se alejó a grandes zancadas y se encerró en la habitación del Uzumaki, dando un portazo y luego dejó escapar un fuerte y feroz grito.
—¡Esa es mi habitación!
Le gritó a la puerta. No sabía a quién le estaba gritando porque incluso si él le gritaba, Hinata no le prestaría suficiente atención. Ahora estaba más confundido y enfurecido que antes. Ella tenía un problema, sorprendentemente, no se había dado cuenta hasta ahora, que le había gritado cosas realmente fuera de contexto. Mientras más presión ejercía sobre ella, más lo rechazaría. Ella era realmente como una niña de dieciséis años. No consideraba sus sentimientos hasta que tenía tiempo para calmarse, porque siempre estaba muy estresada y no reconocía sus emociones. Con la vida que tenía, no era improbable que estuviera mentalmente viviendo como una adolescente, rebelde e ingenua. Solo quería una vida y algo de libertad, cosas que constantemente obtenía de él, y por eso le permitía salirse con la suya, no iba a parar hasta que algo realmente la hiriera.
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Todavía no había ideado un plan, cuando ella vino a él esa mañana; habían pasado exactamente dos días desde su épica discusión, que era como Naruto la llamaba. Podía adivinar que iba a verlo, el día anterior había estado hablando por teléfono según, su reloj de pulsera, cada tres horas, sin mencionar que estaba vestida un poco más descarada que de costumbre. Él ni siquiera sabía de dónde había sacado esos artículos, ella solo había llegado con algunos conjuntos, pero esta era ropa nueva. Pero luego se dio cuenta de que probablemente ella también se había encontrado con él el día anterior, no tenía que verla para saber que sucedió, y ahora aquí de pie con ropas nuevas para demostrarlo. Llevaba una falda roja ajustada, que era extremadamente poco característica en ella porque siempre le decía que el rojo era un color fuerte. Su camisa era de un simple color blanco, pero la falda era lo que realmente llamaba la atención. En cualquier caso, no se molestó en mirarla cuando ella le hablo.
—Naruto, necesito irme. —Dijo con una tímida sonrisa.
—Bien por mí. —Le respondió con indiferencia, continuando la lectura del libro que tenía en sus manos, sus ojos se enfocan en cada palabra.
Hinata sospechaba que sus ojos se movían demasiado rápido como para que él realmente estuviera leyendo, lo cual era porque no lo estaba haciendo, pero él creía que la estaba engañando con su farsa.
—Genial, volveré a las seis, ¡no! ¡Espera a las siete! —ella sonrió, saliendo de la casa sin pensarlo dos veces.
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Se reunieron en un restaurante; uno de los más lujosos de la ciudad, el cual era el hogar de la cocina más deliciosa. Era extraño, pero ella realmente extrañaba comer comida terriblemente costosa. Sonrió mientras lo veía entrar, caminando por la puerta vestido como lo hacía normalmente, y con una media sonrisa en el rostro. Él hizo las reservaciones, pero llegó tarde como de costumbre, realmente a ella eso no le importaba. Disfrutaba de la tranquilidad de estar sentada, mientras una orquesta de seis personas la hacía sentir serena.
Sonrió y tocó el cristal del candelabro sobre la mesa, que estaba segura de que era más costoso que sus elegantes zapatos nuevos, cortesía del hombre que estaba intentando domesticar y próximamente volverlo su esclavo personal. Ella no los pidió, no eran necesarios; estaba tan desesperado por ganarse su aprobación, que él insistió en que eligiera lo que ella quisiera. Incluso fue su idea cenar allí.
Se sentó frente a ella, la mesa en la que estaba sentados era redonda y la adornaba un precioso mantel color marfil, que se ajustaba perfectamente a los bordes. Las luces eran tenues y lo único que les permitía una mayor visibilidad eran las dos velas encendidas sobre la mesa, alrededor, en las otras mesas las velas brillaban de una manera similar, lo que dejaba al resto del edificio relativamente a oscuras. El escenario era similar a la orilla del mar por la noche, la niebla y la bruma llenaban el aire y pequeños faros guiaban el camino de los marineros. En este caso, el marinero era quien contaba con el dinero suficientemente como para permitirse comer allí.
Él no perdió el tiempo, inmediatamente agarró su mano sobre la mesa y la acarició con sus pulgares. Ella se sonrojó, aunque era invisible para él. Nunca antes en su vida había recibido tantas atenciones y amor, se sentía increíble y lo disfrutaría hasta que no le quedara nada para dar.
—Te ves preciosa.
Estaba segura de que él no podía ver su rostro, tal vez su nariz, pero no le importaba.
—Gracias. —Sonrió, inclinando la cabeza.
—Te amo. —Dijo; con voz débil y suave.
Verdaderamente tenía la voz de un ángel, pero rara vez la usaba con tanto amor, si no usara tanto para gritar y lastimar, posiblemente podría ser un deleite oírlo. Se inclinó y la besó, la mesa entre ellos era solo otro obstáculo para él. Ella se lo permitió, incluso se inclinó para profundizar más ese beso. Él puso su mano sobre su rostro para atraerla más. Él estaba mucho más ansioso que ella, pero en ese momento era difícil notar la diferencia entre sus deseos. No fue hasta que se dio cuenta de que no podía respirar, que decidió que era hora de separarse.
Le tomo un segundo apartarlo, pero lo logró y jadeó. Podía sentir sus cejas fruncidas con fastidio. Ella lo hizo enojar. —Sasuke podemos comer primero, cielos. —Bufó.
Él levantó una ceja.
—De acuerdo.
Ella sonrió, balanceándose de lado a lado en su asiento. Ella estaba feliz. Recogió los menús bellamente decorados con cubierta de roble y bordes de metal e intentó leer los pequeños subtítulos debajo de las pequeñas imágenes de los platillos extranjeros.
Lo miró desde el otro lado de la mesa, desde donde estaba sentada, era difícil saber si su aspecto era romántico o malicioso. Si pudiera adivinar, diría que la actitud que él tendría, bien podría ser la de alguien que sabe que ganara algo. Ella realmente lo tenía envuelto alrededor de su dedo. El único problema era que él estaba pensando lo mismo.
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Fin Capitulo Doce
Notas: ¡Ha pasado mucho tiempo! Demasiado dirán ustedes, pero ya estoy de vuelta. Este capítulo se lo dedico completamente a Chio-sempai, por tus constantes recordatorios, aquí está el capítulo.
XOXO
Guest XukiUchiha: A diferencia de ti, yo aun aborrezco a Sasuke aquí XDD
Naoko Ichigo mother of dogs
