Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a lazyhappylucky.
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Las manos de Hinata permanecieron cerradas en puños, mientras miraba fijamente el plato de comida en la mesa. Un escalofrío le recorrió la espalda, estaba perdida en sus anormales y deformes recuerdos. No pudo evitar mirar a su alrededor confundida sobre dónde estaba y cómo había llegado allí, pero la realidad pronto la golpeo.
Ella estaba cenando en una cita con su esposo. Los latidos de su corazón no eran constantes, sintió frío, y una pequeña capa de sudor le cubrió la espalda. Lo había recordado y era perfectamente consciente de ello, entonces ¿por qué estaba tan sorprendida?
—¿Hinata? —Dijo Sasuke con preocupación, inclinándose hacia un lado para ver correctamente el rostro de su esposa.
Era eso, la razón de todo. Esa era la razón del porque su vida era tan mala. Eso fue lo que hizo que todo fuera completamente diferente para ella.
Ella se volvió hacia él con los ojos abiertos de par en par.
—Me violaste. —Ella casi se ahogó con esas palabras. Todavía estaba sin aliento mientras lo miraba, así que sus palabras salieron como un débil susurro.
Él se sorprendió y miró alrededor de la habitación llena de clientes, tratando de formular una respuesta a la pregunta.
—¿Quién te violó? —Él se acercó a ella y preguntó en voz baja.
Sus ojos se clavaron en los de Hinata y ella se estremeció. Como si él no lo supiera. Él era la peor persona del mundo.
—Tú.
La acusación salió con tanta vehemencia que a Sasuke se le congelo la respiración. Su mandíbula cayó un poco y ahora estaba viendo la expresión de su esposa. Sus ojos se siguieron el uno al otro, afortunadamente para las demás personas, parecía como si tuvieran una conversación normal.
—Tú lo hiciste. —Repitió, esta vez con voz más fuerte y lo sorprendió, ya que no quería que las personas a su alrededor la escucharan.
—Hinata... nunca te violé... siempre... siempre te pregunté...
Sasuke comenzó a balbucear una respuesta. Quería entrar en la mente de ella y ver sus pensamientos, deben haber sido retorcidos. Él incluso recordaba cada vez que fueron íntimos, probablemente algunas veces había sido demasiado rápido o quizás la había presionado un poco. Aunque, tal vez si se olvidó de pedirle permiso o tal vez ella alguna vez si se encogió o lloró, pero realmente no podía pensar en ningún momento así.
—Hinata, no recuerdo. —Se tragó el nudo que tenía en la garganta y trato de recomponerse para poder razonar con ella.
Un sonido chirriante comenzó a sonar sobre sus cabezas, la mayoría de los comensales levantaron la cabeza para escuchar el extraño sonido. No era algo muy ruidoso, era un ruido suave con el que todos estaban inconscientemente familiarizados. Pensó que tanto la expresión de Hinata como la suya, todavía lucían turbadas, volvieron sus cabezas para escuchar el molesto sonido.
—Buenas tardes, comensales. Espero que estén bien esta noche. Ha sido un día precioso, ahora les pido que por favor dirijan su atención a nuestra pareja sentada en el medio de la habitación. —Un hombre salió de las puertas dobles que llevaban a la cocina.
Hinata y Sasuke se retorcieron en sus asientos tratando de encontrar el centro de la habitación, parecía solo haber lados y una puerta. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que todos los estaban mirando, ellos intercambiaron miradas de pánico. Cuando Hinata vio la expresión de Sasuke, sintió que su interior se desplomaba, ni siquiera él sabía lo que estaba pasando. Nada de esto fue obra de él.
—Sasuke Uchiha es un excelente beneficio para la aldea de Konoha y si es la suerte está de su lado, será el próximo Hokage. Me siento tan halagado de que él y su hermosa esposa, Hinata Hyūga, eligieran nuestro restaurante para celebrar su cuarto aniversario de matrimonio. —Terminó su frase volviéndose hacia la pareja que se miraba torpemente.
Itachi y él aprendieron a sonreír y asentir cada vez que no entendía algo relacionado con los asuntos de su padre. Sasuke pronto empezó a saludar con una mano a la gente que continuamente los aplaudía. En el fondo de sus mentes estaba asombrado, no se había dado cuenta de que era su aniversario de bodas. Hinata continuó mirando a su alrededor con los ojos muy abiertos.
«¿Por qué estaban aplaudiendo?» Estaban aplaudiendo a un violador y por un fallido aniversario de bodas con su estúpida esposa. Esto la estaba volviendo loca, ella podía escuchar a cada persona en esa habitación: —Se ven tan lindos juntos. Qué matrimonio tan perfecto. Ambos son tan afortunados de tenerse. Apuesto a que están muy felices. Míralos, están tan enamorados—. Quería vomitar, podía vomitar durante días de tanta mierda que la gente decía sobre ellos. Se sentía mareada y creía que se desmayaría en cualquier momento.
Justo cuando pensó en eso, su mente colapso, y al igual que un reloj, los engranajes se rompieron, y cada hilo falló. Se levantó de su asiento. Miró alrededor de la habitación a todas las personas confundidas, quería gritar, explotar y dejar salir toda esa cruda emoción que tenía almacenada en el pecho. Su mandíbula se apretó e inmediatamente salió de la habitación. Caminó lo más rápido y silenciosamente que pudo, su rostro reflejaba cada emoción encerrada en su corazón.
Sasuke no lo pensó dos veces, la persiguió mientras que dentro no recordaba si era por su imagen o por su joven y angustiada esposa que estaba tan marcada y maltratada, que decidía huir de la que debería haber sido una noche alegre.
Él la siguió mientras ella salía por la puerta sin hacer ruido, el sonido de sus tacones era lo único que le indicaba qué camino había tomado ella. No le importaba cuántas personas lo miraran con expresiones agrias. Los ignoraría, ya que todos ellos eran egoístas, ignorantes e incompetentes. Querían entretenimiento, algo al azar de lo que pudieran hablar durante días y lo consiguieron. En lo que a él concernía, ahora todos podrían morir y pudrirse en el infierno.
La noche era fría, más fría de lo que recordaba, solo porque entró con un abrigo, el cual dejó olvidado en su asiento, ahora no había nada que los protegiera de la helada noche invernal. Podía ver su respiración y alrededor de él había un grueso cinturón para restringir el paso, el lugar era demasiado caro para que los habitantes promedio de Konoha comieran allí. Algunos autos pasaron. Ella estaba a solo unos centímetros de él, abrazándose a sí misma. No sabía si era por el frío o por miedo, de cualquier forma, no le agrado su comportamiento esta noche y no le importaba lo que estuviera pasando, su actuar fue inaceptable. Y el hecho de que esta noche fuese para el disfrute de ella, no significaba que se le permitiera hacer lo que ella quisiera, iba a regañarla por eso, pero no ahora.
—Hinata, tienes que decirme qué sucede. —Su voz volvió a adquirir ese tono fuerte y seguro.
—No tienes idea de lo que está pasando conmigo. —Sus palabras eran tan suaves, justo como un susurro, pero él las escuchó como si se las hubiera gritado. Estaba molesto, no como la mayor parte del tiempo, sino de una manera completamente diferente. Quería decirle que estaba equivocada, que no sabía de qué estaba hablando, pero probablemente tenía razón. Él no lo sabía y quería saber la respuesta con cada fibra de su ser.
—No podré descubrir qué pasa contigo hasta que me lo digas. —La agarró del hombro con demasiada fuerza, ella instantáneamente intentó alejarse, pero no podía escapar de su agarre. Honestamente, no había tenido la intención de ser tan rudo, siempre estaba atrapado entre ser un hombre diplomático y una máquina sin sentimientos. A menudo olvidaba como ser un esposo, como ser empático y consolarla.
La miró fijamente, vio cómo su rostro se retorcía de dolor, pero estaba seguro de que no la estaba lastimando. Ella estaba temblando, realmente estaba nerviosa.
Entonces fue cuando lo recordó, fue durante sus años más jóvenes, exactamente unos cuatro años antes. Solo lo recordó porque ella rechino los dientes durante varios días. Ella lloró suavemente después de su noche de bodas, pero él había asumido que las lágrimas eran de alegría, no era raro que las mujeres lloraran después de tener sexo, así que la sostuvo suavemente y suspiro sobre sus mejillas mientras ella dormía. Ahora solo podía imaginar lo horrible que probablemente fue para ella.
—Hinata, tienes que creerme.
No podía formular palabras debido al estupor. Era común para él quizás ser un poco… innecesariamente rudo con Hinata y normalmente le lanzaba amenazas crueles, pero él estaba por encima de la violación. Su padre le enseñó que la violación era un acto deshonroso, que solo los cerdos enfermos y sin valor cometían contra mujeres inocentes.
Cada vez que ella trataba de alejarse de él y evitaba su mirada, él moría un poco adentro. ¿Cómo podía ella pensar eso? Eso era repugnante. ¿Fue realmente tan horrible con ella, que ella ahora lo veía como un violador? Ella lo conocía mejor que eso.
—Escucha, no soy un violador. —Le agarró las mejillas y giró su rostro para que ella lo mirara a los ojos. Era muy evidente que la fuerza bruta no era la mejor manera de convencerla de que nada de lo que ella pensaba sucedió esa noche, que él no había hecho eso—. Hinata, si fuera un violador, no te hubiera violado una sola vez. Te hubiera violado una y otra vez, y luego me hubiera deshecho de ti.
Ella estaba llorando, las lágrimas corrían por su rostro y no podía dejar de sollozar. Ella no intentó alejarse, sabía que era inútil, además este era su mecanismo de defensa. Recordaba que cuando eran más jóvenes y la miraba durante horas para hacerla sentir inhumana y débil, Hinata comenzaba a llorar y, mientras lo hacía, él se levantaba y se alejaba. Solo para encontrar un nuevo sujeto para torturar. Durante su matrimonio ella fue constantemente sermoneada, hasta el punto de la desesperación, y luego él se alejaba de ella con disgusto.
Pero esto no era igual, ella continuaba restringiéndolo de mostrar su personalidad, limitándolo a que mostrar en su matrimonio, pero ahora no era tan simple, nunca sería simple otra vez.
—No sabía que estabas sufriendo. —Sus palabras salieron suaves y monótonas, se sentía estresado. Odiaba admitir que estaba equivocado, pero lo estaba y tenía que arreglar las cosas—. Si hubiera sabido que te estaba lastimando, me habría detenido. Nunca me lo dijiste, no lo sabía.
Su corazón se partió a la mitad, no se sentía mejor, pero aún estaba dolida. No podía dejar de llorar mientras lo miraba, su rostro era tan perfecto. Su captor era un ángel, eso solo empeoraba su situación. A veces ella amaba a este ángel, a veces deseaba que ardiera en el infierno, al menos no podría aterrorizarla desde la tumba. Ella solo tenía una palabra para él, una pregunta.
—¿Por qué?
Él inclinó su cabeza con frustración, ¿qué quería decir? ¿Por qué? ¿Por qué, qué?
—¿Qué quieres decir Hinata?
—Nunca me miras. No pasas horas conmigo, como los demás maridos hacen con sus esposas. Nunca me haces sentir como si fuera importante para ti.
En su mente sonaba como si se estuviera quejando, pero estos eran sus sentimientos, los sentimientos que se guardó durante estos cuatro años. Y para ser sincera, quería hacer que él se sintiera incómodo, quería hacer que se retorciera y tuviera que pensar mucho sobre por qué todo se estaba desmoronando.
—Te encoges cada vez que intento acercarme a ti, cualquier imbécil asumiría que no te gustaba, así que me detuve. Soy un hombre y un esposo, es mi trabajo satisfacer tus necesidades básicas. No quiero que te sientas incómoda. Cuando teníamos relaciones sexuales, estabas nerviosa, y mirarte no ayudaba. Voy rápido porque no quería lastimarte, eres mucho más pequeña que yo.
Hablaba como si fuera algo tan simple, y lo era. Ella no había pensado en las dimensiones reales detrás de esto, solo en lo que ella creía que era un hombre cruel que no quería doblegarse.
—Entonces, ¿por qué... por qué tienes otras mujeres? —susurró mirando hacia el cielo nocturno, tan pronto como lo dijo, deseó nunca haberlo hecho.
Ella no debía saberlo, Sasuke incluso pareció sorprendido de que ella estuviera completamente consciente. Hinata era mucho más inteligente de lo que pensaba. Se aclaró la garganta, sintiéndose humillado de que su esposa fuera consciente de sus múltiples aventuras, era un infiel descuidado. Ese hecho era incluso peor.
Él la miró fijamente, rogándole que le dijera que estaba bien que no le respondiera, pero ella no apartaría la mirada llena de lágrimas. Bajó los ojos, era una desgracia para sí mismo.
—Yo... no sé. —Le dolió escuchar eso. Era la mejor excusa que tenía para permitirse conservar algo de orgullo—. Supongo que fue porque... solo quería verte herida.
Su cabeza se levantó bruscamente para mirarlo, ella no pudo verlo a los ojos porque él todavía estaba mirando hacia abajo, una pequeña llama se encendió dentro de ella. No era de ira, tampoco de debilidad, no sabía lo que era. Pero sintió algo de paz el saber que su esposo no la odiaba, pero se sentía igual de mal al saber la verdad detrás de sus engaños.
—Estoy listo para arreglarlo. —Ella lo miró de nuevo, esta vez sí pudo verlo a los ojos, él quería que viera su sinceridad—. Estoy listo para arrodillarme ante ti. Quiero mostrarte lo que es ser amada, y no me subestimes. Si vienes a casa conmigo esta noche, puedo prometerte todas estas cosas.
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Sus ojos se parecían a los de un niño en Navidad, estaban ligeramente hinchados e irritados, pero ella lucia más hermosa que nunca.
La besó, tan gentil y tiernamente que no podía creer que fuera él, sus labios eran suaves y húmedos, en el beso le trasmitió un ligero anhelo y lujuria. Ella le devolvió el besó, y adoró la sensación.
Sasuke se la llevó, lejos de este mundo horrible al que se negaba a llamarla hogar. Ahora estaban en su propio mundo, en una pequeña isla en un mar de problemas.
La tomó en sus brazos, subiéndola escaleras arriba sin esfuerzo y la recostó en la cama. La desnudó lentamente y le permitió hacer lo mismo con él. La abrazó y besó sus labios, su lengua nadó en la profundidad de su boca. Le mordisqueó el labio inferior y le acarició el trasero suavemente, agarrándolo y exprimiéndolo. Le susurró palabras sucias al oído, hizo que sus piernas temblaran de anticipación. La hizo rodar, y masajeó su espalda, muslos y su intimidad. La agarró por la cintura y le enseñó a complacerlo con su boca. Deslizó sus dedos dentro de ella y se rió de cómo ella llegó al instante e incluso trató de resistirse al orgasmo.
Sasuke la levantó y ella acarició su pecho, sonrojándose por lo masculino y musculoso que era. Nunca se le dio la oportunidad de admirar su cuerpo de cerca, pronto la agarró por los muslos y los separó y metió la lengua en su punto sensible. Ella gimió, gruñó e hizo sonidos incoherentes mientras él se deleitaba con su dulce sabor.
Sasuke hacia ruidos como los de un animal, él era instintivo en la práctica y adicto al precioso néctar que goteaba de su entrepierna. Quería todo de ella, pero cuanto más intentaba abarcar, Hinata hacia algo nuevo que lo volvía loco y él era demasiado codicioso como para detenerse.
Las piernas de Hinata se envolvieron alrededor de su cabeza y sus manos se enredaron en su cabello, presionando su rostro más profundamente en su sexo.
Cuando se separó, lo miró a los labios, que estaban empapados y ligeramente brillosos. A Hinata no le importó que su lengua le hiciera el amor a su boca después, estaba intrigada con su propio sabor. Finalmente, no pudo soportarlo, abrió las piernas y gritó palabras que solo había escuchado decir a sus amigas.
Ella estaba suplicando por esto. Él empujó suavemente, entrando y saliendo. Una, dos, tres embestidas... y echó la cabeza hacia atrás en éxtasis, fue tan bueno. Ella vino con él una vez más después de sentir su semilla llenando su interior.
No se detuvo después de eso, era imposible. Tan pronto como sus paredes internas se estrecharon alrededor de su miembro, se endureció otra vez, estuvo más listo que antes. Él entró y salió de ella, tratando de ir lento, pero termino dándose por vencido. Ella gemía en voz alta, sacudía la cabeza sobre la almohada, queriendo más y más.
Sasuke se movía más rápido y profundo, cuando ella gritó en éxtasis, alcanzando un nuevo orgasmo, todo su cuerpo temblaba.
Se sentía como un animal, necesitando satisfacer sus necesidades, le agarró las piernas en puro éxtasis y la penetró una y otra vez durante otro par de minutos. Ella estaba en estado de shock, no podía escuchar nada, solo podía sentir este inmenso placer y ver la profunda expresión de Sasuke mientras la miraba a los ojos, con la boca ligeramente abierta y el rostro cubierto de sudor. Él la volteo sobre el estómago, para poder llevar el placer hasta el infinito, no pudo mantener la expresión seria, al verla intentar moverse hacia los lados.
La frustraba no poder verlo, pero finalmente se acostumbró a la posición y al ritmo constante.
Sasuke hizo una pausa para apretar su clítoris, ella cerró de golpe sus ojos, él movía sus caderas lo mejor que podía, pero le era difícil, no pudo dejar de gemir mientras miraba a su alrededor, desesperado por algo que llevara a Hinata al clímax.
Ella no sabía lo simple que era. Él empujó sin fuerza sus caderas una vez más y ella lo siguió rápidamente, una sacudida de placer recorrió su cuerpo. Estaba asombrada de que fuera tan fácil para él. Suavemente le susurró cosas sucias que la hicieron suspirar de anticipación.
Sasuke empujó de nuevo y ella maulló como gato, le encantaba el sonido descuidado que se hacía cuando se adentraba profundamente en ella. Se inclinó y suavemente frotó su clítoris con su pulgar, era reconfortante, echó la cabeza hacia atrás y suspiró, pero no fue suficiente, quería enterrarse en ella más profundo. Se detuvo y cambio de posición otra vez, ahora era ella quien estaba arriba, y puso una mano sobre su trasero para ayudarla a subir y bajar, él se rió, ella realmente lo quería.
Hinata era linda e inocente, y movía las como si fuera un toro salvaje, lo montó lo mejor que pudo y se esforzó por aguantar, gemía cada vez más fuerte. Él solo podía admirar el placer que le estaba causando. La atrajo hacia él, independientemente de los movimientos.
La estrechó contra él un poco más solo para soportar el gran orgasmo que lo golpeo, soltaba gruñidos bajos cada vez que ella se frotaba contra él. Estaba tan cansado, tan sudoroso, se limitaba a verla disfrutar.
Jadeando, sus senos rebotaban hacia arriba y hacia abajo. Y finalmente llego a la gloria y se separó de él. Toda la noche realmente no era para el disfrute de Sasuke, era solo para ella. Hinata colapsó junto a él y la besó de nuevo.
—Dime que me amas.
Trató de decirlo claramente, pero se sentía tan débil, su cabeza todavía estaba girando, ella cerró los ojos para poder concentrarse por completo en sus dulces palabras.
—Vámonos. —Le dijo, vio como Hinata abría sus ojos lentamente para mirarlo, pero él no la estaba mirando, él estaba mirando la pared detrás de ella, con expresión pensativa—. Dejare la política atrás. Podemos vender toda nuestra tierra e irnos.
Hubo una larga pausa entre ellos mientras los dos pensaban en la imposibilidad de que eso realmente sucediera.
—No puedes culpar a la política por lo que haces.
Soltó involuntariamente, ni siquiera levantar la voz, pero a Sasuke le dolió oírlo.
—Estoy listo para arrodillarme ante ti.
Repitió lo que le había prometido antes, pero apenas significaba algo para ella cuando lo dijo, él siempre hablaba sobre cosas inciertas o de un futuro del que solo cumplía la mitad de lo prometido.
No importaba en absoluto, todavía no había respondido a su pregunta inicial.
—¿Lo haces?
Él apartó su mirada y su corazón casi detuvo, mientras los pedazos volvían a separarse, ella ahora se sentía rota otra vez, siguió sus ojos con los suyos, como tratando de descifrar un código, ella captó su error, su vacilación.
—Hinata, eres hermosa.
Lo estaba haciendo de nuevo, lanzando cumplidos al azar para reemplazar el amor real. ¿Qué estaba mal ahora? ¿Por qué no lo decía? Antes él siempre se lo decía, incluso cuando ella no quería escucharlo. ¿Ahora estaba de repente en negación? ¿Confundido?
—Sasuke, no me amas.
Él suspiró.
—No ahora. —Los ojos de Hinata se abrieron en shock—. Hay muchas otras mujeres que piensan que me preocupo por ellas. Realmente no tengo mis sentimientos en orden en este momento.
Él estaba confundiéndola, él constantemente hacía esto y ella lo odiaba, la desanimaba de la peor manera, peor aún, era que él la miraba a los ojos al hablarle, podía sentirlo analizando sus emociones. ¿Por qué hizo todo esto? ¿Estaba enfermo por follarse a sus putas? ella se levantó, liberándose de su abrazo, no podía volver a como era antes, no otra vez.
La agarró por la cintura y la atrajo hacia sí, no iba a permitir que esto volviera a pasar, él no iba a dejarla ir.
—Solo soy un monstruo. Cuando te miro siento que debe haber algo bueno en mí si esta malditamente hermosa mujer me quiere tanto. Las otras chicas no significan nada para mí, tu eres sagrada.
Ella estaba sin aliento, lo había hecho de nuevo. —... Quiero que se vayan. —Dijo, él casi notó la insinuación de una sonrisa en su boca—. Todas ellas.
—Tienes que dejar a Naruto entonces. —Él respondió en serio.
—Yo... no puedo hacer eso.
Ella gimió lastimosamente y Sasuke rodó sus ojos, si no era una cosa con esta chica, era otra.
Naruto era una buena persona y se dio cuenta de que su comportamiento hacia él fue horrible. Él era bueno, y a ella le gustaba eso, pero él no era el hombre con quien ella estaba acostumbrada a tratar, él no era el hombre a quien ella amaba. En otro mundo, pudieron ser perfectos el uno para el otro, pero aquí simplemente vivían vidas diferentes, tenían pensamientos diferentes, creían en cosas diferentes. Ella se casó con un hombre como su padre, ella y su esposo adoraban cosas similares y seguían principios similares. Naruto no encajaba junto con Hinata.
Sasuke enarcó una ceja con los pensamientos más horripilantes en su cabeza, estaba considerando una especie de asesinato.
—No estaban durmiendo juntos, ¿o sí? —Los celos en su tono de voz era evidentes.
Ella simplemente negó con la cabeza, en lugar de responder verbalmente.
—¿Pero lo intentó? —Sasuke trató de no pensar en eso. Sus dientes comenzaron a apretarse fuertemente.
Ella bajó la mirada, sin responderle en absoluto, pero de vez en cuando levantaba la vista para ver si todavía la estaba mirando, él lo hacía, sus ojos se clavaron en los de ella y él lo supo al instante.
—Sasuke, está bien.
Él la ignoró, volteándose sobre su costado, tirando de la manta sobre su cuerpo desnudo. Ella tocó su espalda en un esfuerzo por atraer su atención.
—Por favor, no hagas nada drástico.
Era inútil, ella tendría mejor suerte tratando de mover la luna de su posición. Sasuke nunca dejaría de pensar sobre lo que Naruto y su esposa hicieron juntos, lo que significaban el uno para el otro. En todas las cosas que pudieron haber hecho, en todas las cosas que él pudo haber intentado. Sentía como si ella estuviera contaminada, mimada, manchada por su estupidez. Era injusto que ella se entregara a alguien que no la merecía. A diferencia de ella, él solo se asociaba con mujeres hermosas, impecables y dignas de compartir su cama. Naruto ni siquiera merecía respirar el mismo aire que Hinata.
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Fin Capitulo Catorce
Notas: He aquí otros dos capítulos. Ya solo nos faltan 4 más para llegar a ese tan anhelado final.
Guest Guest: Hahaha, yeah! Probably you did XD
Guest Daniela: En realidad no, no es una obligación de los autores darles dignidad a los personajes (femeninos o masculinos), y como ejemplo te dejo al mismísimo Kishimoto, que dejo a Hinata y a Sakura como mujeres sin amor propio, que se humillan y arrastran por el amor de un hombre que poco y nada las toman en cuenta.
Guest Sammysummer: Lo siento, me tarde XD y si, hasta ahora los dos son unos idiotas.
Guest Nana: Yo tampoco las entiendo, digo, como no van a querer algo mejor para ellas, pero bueno, son sus vidas.
Naoko Ichigo mother of dogs
