Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a lazyhappylucky.
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Él no estaba en su lugar cuando ella se despertó a la mañana siguiente. Se despertó más temprano de lo normal, ya que apenas pudo dormir anoche, su estómago se retorcía por lo que acababa de suceder, no podía dejar de pensar en eso, se sentía físicamente enferma. Ella no bebió té con el enemigo, ella tuvo sexo con él. Además de eso, abandonó por completo a Naruto anoche, pensó que por la forma en que se había estado comportando con él, probablemente él no la perdonaría. Ella solo pudo suspirar y recostar su cabeza sobre la almohada, esperando que sus problemas desaparecieran mágicamente.
Hubo un golpe en la puerta, no sintió la energía para ir y recibir a la persona del otro lado de la puerta. Ella simplemente se quedó recostaba e ignoro los golpes, probablemente la otra persona se aburría y se marcharía. No dañaría su reputación quedarse un tiempo de más en la cama, tosió, sentía la garganta irritada hoy, pero aun así intentó responder.
—Por favor entra.
Solo era la mucama, esa criada problemática, la misma que siempre se ocupaba de las tareas molestas y extrañas que pedía su marido. Nunca notó su presencia, solo la veía correr de un lado a otro para realizar dichas tareas. Ella en realidad era bastante bonita, definitivamente no parecía una mucama normal. La mayor parte de sus sirvientes fueron regalos de sus familias o le fueron heredados por su padre. No eran esclavos, por supuesto, recibían una buena paga.
Además, era una costumbre que un niño nacido en una familia de sirvientes se convirtiera en un sirviente. Aparte, normalmente se los trataba muy bien. No eran forzados a trabajar día y noche, regularmente tomaban solo uno de los dos turnos y eran libres de realizar cualquier cosa que quisieran en su tiempo libre. Tenían sus propias habitaciones dentro de la Mansión y se les permitía usar cualquiera de los recursos que los Uchiha tenían a su disposición.
Si bien Sasuke odiaba cuando un sirviente formaba una familia propia, igual les daba una agradable ceremonia de despedida cuando se decidían a ampliar sus horizontes.
Esta criada, en particular, parecía venir de una agencia de modelos elegante o de un exitoso programa de televisión, porque no debía ser una mucama.
—El Señor me envió a darle esto. —Habló en tono bajo, mientras empujaba suavemente una taza de té a Hinata, quien respondió bastante con bastante torpeza, pero tomó la taza en sus manos, mirando profundamente el líquido. Luego volvió a mirar a la criada que estaba parada allí como si le pagaran por ello. Hinata se preguntó por qué se le indicó que bebiera té, era perfectamente capaz de preparar su propio té y apenas tenía ganas de tomar algo caliente—. Por favor, él insiste en que lo beba... por su garganta. Últimamente usted ha gritado mucho... por eso dice. —Ella sofocó las palabras torpemente antes de salir arrastrando los pies de la habitación avergonzada. Hinata se sonrojo antes las declaraciones.
Ahora que lo pensaba, su garganta dolía levemente, pero no era nada preocupante como para tomar precauciones médicas, se sentía bien. No estaba segura de sí estaba complacida de que Sasuke pensara en ella, o de que hablara de ello. Se preguntó si los habían seguido o si alguien los había fotografiado. No tenían vida privada, cada momento emotivo que ocurría entre ellos era planeado o transmitido al público. Se llevó la taza humeante a la nariz. —Esto es estúpido. —Susurró para sí misma, no tenía planes de consumir la bebida. La dejó en la mesita de noche junto a ella y gimió por el dolor de estómago, sentía su cabeza palpitar. Bostezó y se levantó de la cama, la habitación estaba fría.
Sus pies golpearon contra el piso de madera mientras bajaba las escaleras. Sabía que él no estaría allí, pero estaba demasiado llena de emoción como para comprobarlo. Mientras descendía los empinados escalones, se dirigió a la cocina donde sus cocineros trabajaban incansablemente.
—Buenos días, Señora. Es una gran alegría verla de nuevo aquí. —Un chef susurró en voz baja mientras limpiaba el fregadero. Hinata caminó cautelosamente.
—¿Qué está pasando? —Ella preguntó, después de todo lo sucedido, nada podía ser normal. Ella no confiaba en lo normal, nunca más. Las criadas y los sirvientes estaban demasiado silenciosos. Todo estaba muy silencioso.
—Nada, mi señora. Le aseguro que todo está en el orden. El señor Itachi está de visita esta mañana. —El mismo chef le respondió dulcemente antes de dejar el trapo que sostenía y salía de la habitación.
Hinata se quedó allí, en estado de shock. Desde el incidente, ella tenía extraños sentimientos por su cuñado. Eran de intenso disgusto. Todavía lo encontraba atractivo y lo respetaba por ser el hermano de su esposo, pero no sabía si quería estar a solas con él. Sabía que Itachi estaba allí por ella, era tan dolorosamente obvio. No se lo habían dicho, pero ella encontró muy improbable que escogiera ese día para visitar a su único hermano. Independientemente de los hechos actuales, ella todavía tenía que verlo. Era muy importante que Sasuke e Itachi estuvieran en una relación semi tolerable. Ellos intercambiaban cosas. No era difícil imaginar tener que quedarse junto a Itachi Uchiha.
Se tragó el nudo en la garganta, luego giró en dirección opuesta para caminar hacia la sala de estar. No había visto este lugar en meses. Sasuke era un metro sexual y trabajaba mucho en su aspecto y quería que su casa estuviera bien cuidada, incluso si nunca estaba aquí. Él había reorganizado las cosas.
Casi no vio la figura oscura de su cuñado en la esquina. Normalmente él resplandecía, un rasgo extraño que solo él poseía. Era diabólicamente tentador. Para Hinata, él era intocable. En realidad, si Itachi hubiera estado más disponible, se hubiera casada con él y Hanabi estaría casada con Sasuke. Solo podía pensar cuan diferente sería entonces su vida. ¿Hubiera sido diferente? Ella sabía que Hanabi y Sasuke compartían la misma personalidad oscura, pero Hanabi era molesta, probablemente no soportaría eso. También era cierto que Sasuke también era muy encantador cuando quería.
—Mi señor Itachi. —Ella pronunció su título en un susurro. Se giró para verla y su expresión no cambió, lo que todavía era extraño. Hinata sabía que él tenía una pequeña obsesión, con ella y con su vida. Él, de hecho, lo admitió. Él amaba cada parte de ella. Sus fallas y perfecciones. Adoraba su sonrisa y su ropa, su aroma y su cabello, sus alegrías y sus miedos. Probablemente él se consideraba uno de los pocos que podía leerla como un libro—. Te ves preocupado.
Cuando él la miró, ella se congeló. Esta era solo otra razón por la que disfrutaba de pasar desapercibida.
—He estado enfermo. —Respondió. Él se alejó de ella y su corazón se llenó de arrepentimiento y conmoción mientras su mente se llenaba de dudas y sospechas.
—Lo siento mucho, ¿de qué estás enfermo?... si no te importa que pregunte... —le dijo, haciendo contacto con su hombro, notando su frialdad y distancia. Su mente dio vueltas una y otra vez. Le resultaba difícil calcular lo que quería decir—. Es solo que... luces muy serio.
En ese momento Itachi quiso vomitar, ella lo estaba presionando para hablar sobre cosas que le importaban muy poco.
—Esto es un asunto serio, me siento más cómodo hablando con Sasuke sobre esto. —Ella apenas podía creer que él dijera eso. Normalmente preferiría hablar con ella que con Sasuke—. Esto no es asunto para una mujer.
Algo había cambiado, ella se sintió insultada por su último comentario, pero estaba más preocupada sobre por qué lo dijo. Él la miró a los ojos como si no fuera algo importante, lo que acaba de decir. Ella se tambaleo y trato de pensar en algo para contestarle. Pero siempre perdió el valor.
—Lo siento. Iré a por mi esposo. —Ella habló, luego se levantó de su asiento, se inclinó y salió de la habitación. Ella exhaló mientras escapaba del espeso silencio de la habitación. Ella ni siquiera sabía si Sasuke estaba cerca. Él siempre estaba afuera o escondido en algún lugar de la casa—trabajando—a pesar de eso, no podía descansar sabiendo que Itachi estaba allí. De repente, se sintió incómoda, como si alguien estuviera mirándola.
Estaba usando las zapatillas y la bata de seda de Sasuke. Se la había puesto accidentalmente, siempre lo hacía, de todos modos. Normalmente él nunca se enteraba, si lo hiciera, estaría furioso. Disfrutaba de sentir su aroma sobre ella, no era nada extravagante o especial, solo su aroma. Además, las ropas le quedaban enorme, cuando pasaba frente a un espejo, recordaba las reuniones tradicionales Uchiha a las que asistió en su juventud. El clan Uchiha organizaba una fiesta, exclusiva solo para los clanes que estaban que eran suficientemente influyentes. Debian llevar vestimenta formal, y los jefes de los clanes de alto rango intercambiaban información sobre negocios. Los niños jugaban juegos simples mientras las mujeres se quedaban con sus maridos. De vez en cuando discutirían y arreglarían matrimonios entre sus vástagos. Las esposas chismorreaban juntas en voz baja mientras ayudaban a sus hijas a servir el té.
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Flashback
Hinata tenía seis años cuando conoció a Sasuke, había oído hablar de él y lo había visto, pero no tenía ningún interés, ya que estaba ocupada con otras cosas. Ella recordó porque normalmente se quedaría con su niñera, mientras sus padres se iban a esas reuniones. Esta era su primera vez. No tenía idea de por qué estaba allí o por qué su madre la vistió de esa forma. Cuando llegaron, la gente estaba dispersa como de costumbre. Había demasiado movimiento para el gusto de Hinata. Todos se veían extraños.
Empezaron a caminar, su presencia fue anunciada por los guardias en la entrada principal. Muchos se volvieron hacia ellos con sonrisas, agitando las manos para saludarlos. A esa edad, Hinata se dio cuenta de lo importante que era su familia. Ella era tratada diferente por su apellido, y ese trato especial incrementaba cuando sus padres estaban cerca. Las ancianas se arrodillaron y palmearon su cabeza con una sonrisa, llamándola por su nombre y felicitándola por su estatura. Oh, ella había crecido, pero eso tiende a suceder.
Finalmente se detuvieron, estaba siendo retenida por la mano de su madre, así que realmente no tenía libre albedrío para moverse en ese lugar. Tardó un momento en mirar hacia arriba y se estremeció. Ella sabía quiénes eran los anfitriones, estaba frente a los Uchiha, a los líderes de la familia Uchiha. Miró hacia arriba, la mirada de su padre permaneció como siempre, seria, estoica, suspicaz. Y Fugaku Uchiha poseía la misma mirada que su padre.
—Tu hija es hermosa. Realmente hermosa, ¿verdad, querido? —Mikoto reflexionó dulcemente, agarrando el brazo de su marido y tirando de él con una sonrisa, como si realmente estuviera escuchando.
—Ella puede ser hermosa, ¿ella ya comenzó su educación? —Preguntó Fugaku sin pestañear.
—Sí lo hace, y pronto comenzara a desenvolverse en sociedad. —Su padre respondió, Hinata ni siquiera sabía de qué estaban hablando. Ella había supuesto que estaban hablando de cosas aburridas.
—Sasuke, ven aquí. —Fugaku se giró, apenas gritó, pero para Hinata fue una erupción de fuerza. El niño se acercó como se le ordenó, pero obviamente no estaba contento.
Hinata lo miró y él la miró. Se miraron el uno al otro. Él rechinó los dientes mientras se enojaba por su ingenuidad. Él estaba disgustado por su inocencia y apenas la conocía. Era un chico inteligente, así que no tardó mucho en darse cuenta del hecho de que se vería obligado a casarse con esta chica. Él sabía que sucedería, incluso antes de conocerla. Solo le preocupaba su apariencia. Él decidió que ella era linda, pero que no tenía nada especial. Para él, ella se veía igual que las otras chicas que había visto. Le preocupaba cómo la identificaría, ¿y si accidentalmente se casaba con una prima? Estos fueron los pensamientos que plagaban su mente de nueve años.
—Esta es Hinata, ustedes dos pasarán mucho tiempo juntos durante los próximos años. —Fugaku habló antes de irse silenciosamente. La madre de Sasuke medio gritó por cómo abandonó con tanta fácilmente a su hijo e invitados de honor. Mikoto se mordió las uñas, se dio la vuelta y dio unas palmaditas en la cabeza de su hijo.
—Regresaré pronto Sasuke. Conoce a tu err... nueva amiga. —Ella improvisó, corriendo hacia donde estaba su esposo. Sasuke simplemente la miró mientras Hinata trataba de descubrir quién era él. Ella inclinó la cabeza hacia un lado, mirando a sus padres de arriba abajo. ¿Por qué le hicieron estar allí? ¿Cuál fue su punto?
—Creo que deberíamos irnos. —Hiashi habló fuertemente, como si Hinata no hubiera estado a menos de un metro de él. Luego se dio vuelta rápidamente y comenzó a alejarse sin su esposa y su hija. Se metió las manos en las mangas de su yukata e ignoró a su esposa mientras ella caminaba detrás de él. Cuando estuvieron a solo unos metros de distancia, comenzaron a discutir. Estaban casi fuera del alcance del oído de Hinata, pero ella fue lo suficientemente sabia como para saber que esta no era una visita ordinaria.
—Mi Señor, ¿es posible que debamos quedarnos y observar cómo resultan las cosas... entre Hinata y Sasuke? —Su madre farfulló.
Su padre se volvió hacia ella como si le hubiera dicho algo poco inteligente. No era raro que le diera ese tipo de miradas. —¿Por qué debería hacer eso? Sasuke es el futuro esposo de Hinata, es mejor que se acostumbren a estar solos. —Respondió, se dio vuelta y se alejó. Hinata vio esa similitud entre su padre, Fugaku y Sasuke. Siempre se iban sin dar una respuesta.
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Hinata parpadeó, un movimiento a lo lejos la trajo de vuelta a la realidad. ¿Qué estaba haciendo ella? Oh, claro, buscando a Sasuke. Sabía que debería haber revisado la cochera para ver si su auto estaba estacionado, pero no quería encontrarlo, solo quería buscarlo por siempre, quería estar perdida en la casa. Era tan diferente, se había ido por meses, sin embargo, recordaba cada cosa. El único cambio fue en el olor. Se había acostumbrado al olor de Naruto, ahora estaba volviendo a este aroma turbio, almizclado y robusto, mientras que el de Naruto era más inmaduro. Olía como a la colonia que un niño de trece años usaría.
—Hinata. —Sasuke salió de una habitación, cerrando la puerta detrás de él. Hinata inmediatamente saltó, pensando en lo molesto que estaría al verla usando su bata. Pensó en cubrirse, pero se dio cuenta de que eso solo llamaría su atención.
—¡Sasuke! —Hinata gritó sorprendida, no tuvo tiempo para terminar su oración. Sasuke se acercó a ella y presionó sus labios en los de ella. No lo esperaba que la besara, esperaba que le diera una severa reprimenda, especialmente porque no era bienvenida a deambular en el lado de la casa usada para los negocios. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello, sintiendo que no debería haberlo hecho, pero ya era demasiado tarde para retroceder. El único sonido que se podía oír era el latido de su corazón y su respiración. Hinata no esperaba que él le acariciara la cintura, pero fingió no darse cuenta. Ella contuvo el aliento cuando bajó las manos para agarrar su trasero.
Ella presionó suavemente sus manos contra su pecho para alejarlo.
Sasuke se separó de ella, pero sus manos se quedaron dónde estaban. Ella se sonrojó.
—Mi Señor, me temo... esto puede ser inapropiado... el tiempo y el lugar, quiero decir.
—¿Te duele la garganta? —preguntó, ignorando por completo lo que acababa de decir, pero ella no estaba sorprendida. Al menos esta vez estaba preocupado por ella y no por sus negocios o sus bienes.
—Solo un poco. —Respondió sin aliento. Ella sintió que él pasaba sus manos por su cabello, ella no lo había peinado, por lo que sus dedos se quedaron atrapados en uno nudos, no parecía importarle, de todos modos. Él simplemente permitió que sus dedos se quedaran allí, enredados dentro de sus cabellos.
—Ya veo. —Habló. Ella no tenía idea de lo que se suponía que significaba eso.
—Sasuke... quiero decir, mi señor... me preguntaba... qué estabas haciendo, en la habitación. —Señaló la puerta de la que venía y se volvió para mirar la puerta como si nunca antes la hubiese visto.
—Negocio. —Respondió. Se aclaró la garganta, mirando alrededor del pasillo—. Deberías descansar, tengo cosas que hacer hoy. —Él la soltó, y se acomodó la corbata.
—Pero Itachi... —no le permitió terminar su frase.
—Lo sé, hablare con él más tarde, pero ahora mismo tengo asuntos que atender. —Pasó su dedo pulgar por su rostro, luego se giró y se alejó sin decir una palabra más.
—Espera. —Hinata lo llamó antes de que él estuviera demasiado lejos para escuchar—. ¿Vas a hacerle algo a Naruto?
—No. —Respondió, intentando alejarse nuevamente.
—¿Vas a decirme qué vas a hacer ahora? —ella preguntó de nuevo, dándose cuenta de que probablemente no le iba a responder.
—No. —Dijo de nuevo. Cuando Sasuke decía que no, era una respuesta sólida. Nunca dejaba espacio para la discusión.
Hinata asintió, aunque él no podía verla. Ella admitió la derrota. Ella suspiró, —te amo. —Ella dijo, al menos podría distraerlo. No esperaba nada, solo quería recordarle lo que sucedió anoche, aunque estaba segura de que lo recordaba vívidamente.
Sasuke se detuvo en seco, volteándose para mirarla lentamente. Hinata sintió que sabía lo que él iba a decir, al mismo tiempo, temía lo que le diría, no quería oírlo y deseaba haberse guardado las emociones para sí misma.
—Voy a encontrar a Naruto.
Su corazón se detuvo, ella no estaba sorprendida. Ella quería expresar una reacción adecuada. Obviamente era lo que él estaba buscando, ya que se quedó allí mirándola, esperando. Quería saber exactamente qué sentía al respecto, incluso si significaba algo muy malo para él.
—¿Por qué? ¿Qué vas a hacer?
Él estaba parado allí, con la cabeza baja y los ojos fijos en ella.
Ella estaba congelada en su posición.
—Voy a matarlo. —Finalmente habló después de lo que pareció una eternidad.
—¡Sasuke no! —las palabras salieron de su boca inmediatamente. Él no podía hacer eso, no debía. Ella tenía que explicarle mejor que Naruto nunca la tocó, que nunca tuvieron nada. No era algo difícil de entender. Y si algo hubiera sucedido, sería culpa suya por ser un mal esposo—. Naruto fue bueno conmigo, me protegió y me mantuvo a salvo. Es un buen hombre. —Apenas podía creer que hubiera dicho tanto en tan poco tiempo. Las cosas realmente estaban cambiando y estaban haciéndolo demasiado rápido para que ella las comprendiera.
Él no le dio ninguna respuesta, no sentía que lo necesitara. Podía sentir su aflicción y su tristeza, pero al mismo tiempo, no era su decisión, ella era su esposa y punto.
—Sasuke, por favor. Déjame ir contigo, solo para asegurarme de que no hagas nada malo. —Suplicó, su voz comenzó a resquebrajarse, estaba a punto de llorar. Inhaló en la mayor cantidad de aire y esbozo una sonrisa.
Él disfrutaba ver sus lágrimas, pero este no era el momento. Por supuesto, sabía que rara vez tendría oportunidades de disfrutarlo, pero decidió que disfrutaba mucho más de su expresión feliz que de la triste.
—Hinata, quédate aquí. Soy tu marido y sé lo que es mejor para ti.
Ahora se arrepentía de haberle dicho eso, estaba tratando de ser un mejor marido, de honrar sus votos, pero no iba a detenerse en ese momento. También sabía que ella no lo escucharía, y que probablemente encontraría la forma de seguirlo de todos modos, pero esa no era su prioridad. Se marchó, dejándola allí, estupefacta y sola.
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Fin Capitulo Quince
Notas: ¡Hola! ¿Cómo han estado? yo muy ocupada, pero no por eso me olvido de ustedes, así que aquí les dejo un nuevo capítulo. Ahora ya solo quedarían 3 más para el gran final, la verdad es que nunca pensé que iba a volver a trabajar en esta historia. Pero la vida da muchas vueltas y pos aquí estamos, casi en la recta final. Probablemente ustedes lean alguna de mis otras traducciones, pero igual dejare el aviso por aquí, por si las dudas. Y el aviso es que el próximo mes NO habrá capitulo, ya que voy a estar en pleno proceso de exámenes finales, en pocas palabras voy a estar en una versión de Los juegos del hambre edición universitaria, y no creo poder dedicarle el tiempo suficiente a los fics; como para sacar un nuevo capítulo, pero en agosto volveré con nuevos capítulos y nuevas historias. Nos estamos leyendo. Besos para todos.
Guest Canario: Sabes, a mi me pasa exactamente lo mismo, odio a los personajes, pero no a la historia XD pensé que era a la única que le pasaba eso. Y gracias a ti por leer.
Naoko Ichigo
