Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a lazyhappylucky.
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Lo encontró caminando por la ciudad, comprando cosas al azar. Sasuke hizo una mueca, el Uzumaki era tan poco atractivo, eso era lo más humillante de toda la situación. Naruto estaba parado allí, con varios objetos en la mano, sonriendo con la boca llena de fruta. Sasuke sabía que lo que estaba a punto de hacer era desagradable, pero debía hacerlo, tenía que aclarar sus sentimientos, aunque le avergonzaba tener emociones.
Se tragó su orgullo.
—Naruto. —Dijo el nombre y se sonrojó por lo aguda que sonó su voz en ese momento.
Aun con las cosas en sus manos, Naruto se giró sorprendido. No había conversado con Sasuke en años. Pero aquí estaba ahora, caminando hacia él con expresión sombría. Temió lo peor.
—Sasuke. —Naruto dijo, inclinando la cabeza, asegurándose de que en realidad ese era el estoico pelinegro que alguna vez conoció.
No había tenido oportunidad de verlo bien, pero ahora que podía verlo, notó que no lucía tan guapo ni tenía la piel tan perfecta como lo hacían ver en sus afiches y entrevistas. Tenía pequeños granitos en el rostro, obviamente causados por el estrés. Uno de sus ojos parecía ligeramente más caído, aunque apenas se notaba. Su cabello se veía desordenado, aunque generalmente lo llevaba despeinado. De todos modos, este era un día libre para Sasuke y todavía se veía mucho mejor, en comparación del aldeano promedio.
Se detuvo a unos centímetros de él y se miraron el uno al otro. Naruto se veía confundido, mientras que Sasuke lucía más investigativo, necesitaba saber algo sobre el Uzumaki, por lo que siguió mirándolo a los ojos con determinación.
—Ugh... Sasuke... ¿estás dando un discurso aquí? —Naruto preguntó incómodamente, pero con humor.
Demasiado para Sasuke. Odiaba cuando Naruto tomaba como una broma, las situaciones serias.
—¿Qué hiciste con Hinata? —Preguntó sin pestañear. Sus ojos permanecieron fijos en los de Naruto.
El Uzumaki miraba de un lado a otro. Le pareció que era una pregunta capciosa. No sabía qué decir, no sabía lo que Sasuke quería escuchar.
—Debería preguntarte lo mismo. Hinata no regresó a casa anoche.
—Ella estaba conmigo, donde pertenece. Ahora dime lo que hicieron mientras estuvieron juntos.
Sus ojos permanecieron fijos en el rubio, sus dudas estaban aumentando. Iba a comenzar a amenazar a Naruto si este no comenzaba a hablar.
—Si quieres que sea honesto. —Naruto tosió. Era vergonzoso decirlo, pero no tenía sentido mentir. Hinata nunca mentía, y realmente preferiría que Sasuke se riera de él a que lo estrangulara por acostarse con su esposa—. Nada. Ella no me lo permitió.
La realidad era innegable. Hinata no era una infiel como Sasuke creía. Ella era sumisa, pero tenía principios. No estaba totalmente seguro de si ella quería darle celos al acostarse con su propio esposo o si realmente amaba a Sasuke, de cualquier manera, él no era como ellos. Ni siquiera tenía el valor de acostarse con otras mujeres, temía arruinar la precaria relación que tenía con Hinata. Naruto la amaba, realmente la amaba. Durante años su amor sobrevivió y él continuaría tratando de complacerla, en eso Naruto era más devoto a ella que Sasuke.
El Uchiha cerró los ojos fuertemente por un momento, luego soltó un suspiro.
—Gracias. —murmuró. Metió sus manos en sus bolsillos y se alejó. Se mordió el labio inferior, hoy se ocuparía de más negocios de lo normal. Tenía una mujer por la que regresar y muchas otras para abandonar. No estaba seguro de si sería lo suficientemente fuerte, pero sabía que valdría la pena.
Naruto solo lo miró mientras se iba, la gente a su alrededor se movía para dejarlo pasar, finalmente comenzaron a darse cuenta de que estaban en presencia de la realeza. Susurraban su nombre y las mujeres le sonreían. Este era realmente un hombre importante y casi le había quitado a su esposa. Bueno, la verdad es que nunca existió esa posibilidad.
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Hinata suspiró, su suplicio había terminado, y no se estaba refiriendo a Sasuke. Ella solo tuvo que lidiar a Itachi por quince minutos mientras lo convencía de que su hermano no estaba disponible. Cuando no estaba siendo coqueto, Itachi era realmente terco, definitivamente quería algo de Sasuke. Hinata hubiera podido ayudar si Sasuke le hubiera enseñado algo sobre su trabajo.
Ahora ella había vuelto al lugar donde todo comenzó. El mismo pasillo donde solía derramar lágrimas por su matrimonio. Miró la puerta por la que había salido su marido y se preguntaba qué podría haber detrás. Ella rechinó los dientes, la idea de que debería echar un vistazo era muy tentadora. Pero también pensó que lo que allí hubiera, no era de su incumbencia y que estaría violando su privacidad. De todos modos, ¿realmente quería ver qué había detrás? Acababa de comenzar a arreglar su matrimonio, y no quería volver a separarse de él.
Pero, sería solo un rápido vistazo. Ella se mordió nerviosa el labio inferior. Se dio la vuelta con la idea de no volver a mirar esa puerta, simplemente se alejaría y lo olvidaría. Prometió que nunca volvería a engañarla, ¿no es así? ¿Realmente lo prometió? Ahora que lo pensaba, nunca dijo que no volvería a serle infiel. Apenas admitió haberlo hecho. Ella cerró los ojos una vez más, tomando una respiración profunda antes de volver a mirar la puerta. Era ahora o nunca, esta podía ser su última oportunidad para evitar que su matrimonio cayera en la ruina, pero anteriormente ella pensaba que nunca serían capaces de arreglarlo, por lo que podía correr este riesgo ahora.
Sin permitirse pensarlo dos veces, agarró la perilla y la giró, empujando la puerta para abrirla. Por impulso miró alrededor de la habitación como si estuviera buscando algún tipo de sorpresa allí. Dentro estaba poco iluminado, la única fuente de luz era la ventana. Había un escritorio, con papeles revueltos por todo el lugar. No tenía idea de por qué su marido disfrutaba pasar la totalidad de su tiempo en ese lugar. Incluso olía a poder y amenazas. Lentamente se acercó al escritorio, mirando a través de los papeles sobre la superficie. No tenía intenciones de moverlos y de buscar alguna forma de incriminar a su marido.
Apretó las manos y vio un sobre cerca de la parte superior, estaba finamente decorado. Ella lo recogió sabiendo que probablemente no era para Sasuke. Él siempre se sentía con el derecho de retener su correspondencia. Ella leyó el nombre en el frente: Uchiha Hinata. Ella parpadeo confundida, «¿Uchiha? Oh sí, ese es mi apellido». Se encogió de hombros mientras abría la solapa desgarrada del sobre, era obvio que Sasuke ya la había leído.
Uchiha Hinata,
Esta cordialmente invitada a la boda de Shimei Ikamono y Hyūga Akaaka, que se celebrara el día dieciocho de febrero del presente año. Puede traer a un invitado, siempre que este sea de sangre noble. Hyūga Akaaka desea tener la bendición de su asistencia en este evento. Por favor, confirme su asistencia antes del cuatro de enero para poder hacer los arreglos correspondientes.
Atentamente,
Clan Hyūga del Este
Hinata exhaló enfadada. ¿Por qué pensaba que estaba bien ocultarle este tipo de cosas? se dio la vuelta, metió el sobre en el bolsillo de la bata de seda de Sasuke. Cuando golpeó suavemente su espalda contra un fuerte torso, se congeló. Él estaba allí y eso significaba que estaba en problemas. Ella ni siquiera intentó ocultar su miedo, lo miró, aunque, evito verlo directamente a los ojos, tenía que pensar bien que decir o hacer. Esta era la segunda vez que la atrapaban en un lugar donde se suponía que no debía estar, haciendo algo que se suponía que no debía hacer. En ese mismo instante, recordó, era ella la que se suponía que estaba enojada. Él le había robado sus bienes personales y ella los recuperaría, justo ahora.
—Sasuke ¿estás escondiendo mi correspondencia? —ella preguntó directamente con una falsa voz de confianza. Fingió fruncir el ceño como si estuviera completamente furiosa. Sacó el sobre del bolsillo, agitándolo frente a su rostro.
Sasuke se encogió de hombros, todo el tiempo mantuvo una expresión facial suave.
—Sí. —Respondió como si estuviera bien lo que hizo, como si no fuera algo nuevo.
—B-bueno... no lo hagas. No hagas eso. —Chilló, con las manos en las caderas—. Puede que quiera asistir a esta boda, y tú me lo ocultaste. —Bufó.
—No te he visto durante seis meses. —Dijo.
Ahora se sentía idiota, había olvidado que, en cierto modo, se había alejado de él. Con suerte, él se distraería del hecho de que ella entro sin permiso en su oficina privada.
—¿Quieres ir? —pregunto Sasuke.
—¿Ir a dónde? —inquirió con curiosidad, como si lo dicho por Sasuke fuera una pregunta capciosa.
—A la boda. —Señaló el sobre que sostenía en su mano.
—Oh sí, la boda. —Hinata se llevó la carta frente a sus ojos—. Bueno si, voy a ir —asintió, mirando el sobre y luego volviendo su mirada hacia él.
—Bien entonces. —Dijo finalmente, acercándose a ella.
Hinata sintió como era devorada por el calor del cuerpo de Sasuke. De repente, el recuerdo de algo importante cayó dolorosamente sobre ella. Ese recuerdo la tenía lista para romper a llorar, pero no lo haría, no se degradaría frente a él para que creyera que ella era incluso más débil de lo que había supuesto.
—¿Qué le hiciste... a Naruto? —ella preguntó sin aliento, mientras se acercaba a su esposo. Podía sentir su aliento sobre su labio superior y tembló ante la confianza que él irradiaba. «¿Cómo era él capaz de verse tan alto y fuerte mientras lidiaba con los problemas de la vida cotidiana?»
—¿Qué hiciste? —volvió a preguntar, cerró los ojos cuando ya no pudo contener más las lágrimas y estas comenzaron a derramarse.
Él solo examinó su rostro mientras ella sollozaba. Se sobresaltó cuando él llevó su mano a la parte posterior de su cabeza para cepillar su cabello. Exhaló, su respiración era irregular y no pudo evitar estremecerse aún más. Perder a Naruto, el hombre que la ayudó en su peor momento, sería como estar en el infierno para ella. Ni siquiera se dio cuenta de cuánto le importaba; hasta ahora.
—Nada. —Respondió Sasuke, con voz serena y suave.
Ella jadeó, mirándolo a los ojos.
—¿Nada? ¿No le hiciste nada? —su voz se quebró y sacudió la cabeza, llorando aún más fuerte. Más que nada, era por la sorpresa que le enero esa respuesta.
Ella apoyó la cabeza contra su pecho y sollozó por unos momentos mientras su mano descansaba en la parte posterior de su cabeza. No quería pensar en la situación, solo quería dejarla llorar, incluso si arruinaba su camisa blanca. Podía llorar toda la noche, por todo lo que le importaba, no estaba llorando por Naruto y eso era obvio para los dos. Era por toda esta experiencia, por estos últimos seis meses, e incluso por estos últimos cuatro años.
—Hinata, esto se está volviendo un poco incómodo. —Sasuke se retorció entre los brazos de su esposa, ella voluntariamente lo abrazaba, lo cual era muy raro.
Ella se encogió, y se alejó de él mientras murmuraba lo que parecía ser una disculpa.
Hinata trató de sofocar los sollozos, pero lo único que logro fue emitir una serie de gruñidos incoherentes, los cuales Sasuke no intentó descifrar. Ella negó con la cabeza, tragando saliva y trato de respirar profundamente. Se secó las lágrimas de los ojos y se aclaró la garganta para intentarlo de nuevo.
—Yo… yo te amo —expreso, cubriendo su boca para detener el flujo de emociones.
La declaración lo tomo por sorpresa, ahora se sentía exaltado, enojado y molesto. Él no sabía lo que estaba pasando. Además, no sabía por qué ella seguía haciendo eso.
—¿Por qué sigues diciendo eso? —escupió.
Los ojos de Hinata se agrandaron ante el repentino cambio de emociones de Sasuke.
—Porque es verdad. —Respondió sin dudarlo.
Para él eso era desagradable, y ella continuaba haciéndolo. ¿Era estúpida? ¿No se daba cuenta de que no iba a ser correspondida? ¿Tenía que decírselo en voz alta?
—Bueno, detente. Pensé que ya te habrías dado cuenta de que no voy a decirlo. —Él ladró.
—Lo siento. —ella negó y las lágrimas se deslizaron por sus mejillas—. Prefiero que no digas nada, a que lo digas y no seas sincero.
Eso le recordó aquellos días, en los que esas dulces palabras salían de su boca y, sin importar como se las dijera, la herían terriblemente. Nunca fue sincero con sus sentimientos, solo los expresaba en pocas palabras, como: te quiero. Eres hermosa. Te ves linda hoy.
—¿Pero serás feliz con eso por el resto de tu vida? Siempre estás en segundo lugar. Los negocios están primero, tú en segundo. ¿Serás feliz con eso?
El corazón de Hinata se detuvo, apenas sabía qué decir. ¿Realmente él quería saber su verdadera respuesta? Él la miró firmemente, sabía que esto no terminaría hasta que ella respondiera o rompiera en llanto una vez más, como cuando tenía seis años.
—No, pero viviré con eso. —su respuesta salió tan anómala y brusca, pero lo miró a los ojos para transmitirle lo sincera que era.
Él rozó ligeramente su mejilla con sus labios, antes de levantar su mano y con su pulgar comenzó a trazar suavemente figuras en la piel de su barbilla.
Caricias como esas, siempre la hacían estremecerse y desear más.
Ella realmente anhelaba una respuesta, cualquiera, solo precisaba saber si la apreciaba o si le era desagradable. Incluso dejó de llorar cuando la abrazo. El tiempo se detuvo entre ellos y la Hyūga se preocupó de que Sasuke no hubiese escuchado sus palabras. Ella comenzó a hiperventilar desesperada para que las palabras salieran. Lo peor que podría suceder ahora, sería que estas viejas inseguridades hicieran que él se alejara y la dejara para siempre.
—Te amo.
Dijo Sasuke en un susurro, pero eso fue suficiente para hacer explotar la mente de Hinata.
En ese momento olvido todas las palabras, no había voz en su garganta, ni aliento en sus pulmones. No podía llorar, no podía sonreír, ni siquiera podía moverse. Apenas y podía sentir que su cerebro registraba lo que había escuchado. Antes de que pudiera darse cuenta, sus ojos se nublaron con lágrimas y su mandíbula cayó un poco por la sorpresa.
Sasuke levantó una ceja, se dio cuenta de que Hinata estaba reaccionando con mucho dramatismo. La situación se estaba volviendo demasiado romántica para su gusto. Había sido un momento muy emocional, pero no lo suficiente como para que ella se desmayara. Había asumido que se desmayaría, como solía hacerlo durante los primeros cuatro meses de su matrimonio.
Y la realidad se apoderó de él, estaba viviendo un momento que nunca imaginó que ocurriría en su vida, pero aquí estaba, de pie frente a la mujer que era su esposa. Sonrió, luego inclinó la cabeza y comenzó a reír.
La expresión en el rostro de la Hyūga cambio, y miro fijamente al Uchiha. ¿Realmente se estaba riendo? Es que acaso no tenía idea de lo serio que era este momento para ella. Pero, aun así, ella también rió, se cubrió la boca con el dorso de la mano, tratando de amortiguar los alegres sonidos.
Su expresión solo le hizo reír más.
—No es para tanto, —se rió, comenzando a toser un poco entre carcajadas.
—No es algo gracioso, —luchó para decir, deteniéndose entre las palabras para tomar aliento.
—Creo que debería decírtelo ahora.
Terminó su ataque de risa, pero continuó sonriendo.
—¿Decirme qué? —ella se sorprendió de la sombría mirada que adopto su rostro, temía lo peor.
—Le vendí a Itachi ochenta acciones de mi compañía, somos ricos.
—Ya éramos ricos.
La expresión de Hinata volvió a la normalidad, eso ni siquiera era una noticia. Ella había pasado tiempo con su cuñado para nada.
—Pero ahora puedo pasar más tiempo contigo. —Él dijo.
Hinata sonrió, intentaba luchar para no mostrar sus abrumadoras emociones, pero ya no podía seguir reprimiéndolas.
De repente, le parecía ridículo, y tan estúpido, haberse separado de él y que recorrieran todo este mar de drama y traición. Ella estuvo en negación durante cuatro años, simplemente no podía creerlo, no podía creer que hiciera eso. Fue tan estúpida como para rechazar sus avances, e ignorar todo lo que él le decía, solo porque tenía la idea de que él no era insincero. Ahora, el mundo entero parecía tener un nuevo color, se sentía como si nada hubiera cambiado, pero todo era diferente. Esa niña que era antes del compromiso, antes del matrimonio, antes de las promesas y de las mentiras. Esa niña brillante, dulce e inocente, llena de potencial y de amor. Una vez pensó que esa tierna niña era la raíz de toda su debilidad, pero ahora, no podía recordar por qué había dejado de ser así.
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Fin Capitulo Dieciséis
Notas: ¡Hola! ¿Cómo han estado? Nota corta porque estoy algo ocupada con mi inspección de cursos en la universidad XD espero les guste el capítulo, ya que las cosas entre estos dos están mejorando poco a poco. Además de que este es el antepenúltimo capítulo, así es, solo nos quedan dos más para terminar la historia.
Besitos para todos. y nos vemos en Octubre ;)
Guest Guest: I know and believe me that I totally agree with all you said. I don't know how some girls can forgive this kind of things. And hell no! Hinata didn't sleep with Naruto, that couple is a big NO for me XD
Naoko Ichigo
