Sabía a la perfección que estaba más delgada de cuando había llegado, su bebé necesitaba más nutrientes de lo que ella se había imaginado, tenía muy pocas fuerzas pero no le importaba seguía demandando ver a Hidan con forme a los días que pasaban.
Neji seguía visitandola día tras día y las vitaminas aumentaron, Tenten no las tomó al principio pero ella sabía que alguien se encargaba en ponérsela en el agua que siempre bebía.
Un día más en aquel la puerta se abrió y ella no volteó, ya estaba acostumbrada a ver a Neji entrar, no escuchó cuando la puerta se volvió a cerrar, fue ahí cuando Tenten notó que alguien más había entrado, se giró ligeramente en la cama primero viendo a Neji y después a Hinata.
-Vendré en unos minutos Hinata-sama- habló Neji dándole un último vistazo a Tenten antes de salir de la habitación, Hinata asintió con la cabeza con una ligera sonrisa.
Tenten volvió a su posición original.
-Tenten-san
-No me importa lo que Neji te haya dicho ni me importa lo que tengas que decir- Tenten notó que su voz estaba más cansada cada día- no me harán cambiar de opinión sobre lo único que quiero en este momento.
-Debes comer- Hinata mencionó preocupada- por el bien de tu bebé.
-Estará bien, consumo lo necesario, comeré bien cuando sepa que él lo hace también- Tenten objetó de manera rápida.
-Neji-niisan está muy preocupado por tí- la Hyuga entrecerró los ojos mirando hacia el suelo- viene aquí todos los días y no duerme durante las noches.
-Yo no se lo he pedido- Tenten apretó los dientes, por supuesto que se había dado cuenta de cómo Neji se tensaba al verla todos los días- no me interesa en lo más mínimo.
-A todos nos preocupas Tenten-san- Hinata volvió más segura su voz- debes salir de aquí cuanto antes, pero debes comer para eso y recuperar tus fuerzas.
-Fuera de aquí Hinata- Tenten mencionó molesta- si no estás aquí para llevarme con él no me interesa más de lo que tengas que decir, ni tú ni nadie.
-Si lo vez una vez más...¿comerás de nuevo?- la voz de Hinata no dejaba de estar preocupada.
Tenten se levantó rápidamente abriendo los ojos de sorpresa ante las palabras de la chica.
-¿Me llevarán a verlo?
-Es malo para tí pero... una vez tal vez pueda discutirlo con Kakashi-sama...
Tenten se acercó a Hinata sonriendo la tomó de las manos.
-Necesito verlo Hinata, necesito saber que está bien- Tenten sonrió imaginandose estar de nuevo junto a Hidan.
-Debes entender Tenten-san que sólo será una vez- Hinata apartó la mirada de la chica.
Tenten abrió sus ojos y soltó las manos de Hinata tratando de procesar sus palabras.
Sin decir nada volvió a sentarse en su cama con la expresión pérdida.
-Tenten-san...
-Hinata, ¿qué sucedería si te separarán de Naruto a la fuerza y te dijeran que sólo puedes verlo por una vez?
Hinata no habló bajó su mirada sin saber que decir.
-Eso pensé- volvió a recostarse y escuchó después de unos segundos la puerta abrirse y cerrarse.
Volvió a cerrar los ojos y recordó.
Si no volvía a ver a Hidan de nuevo, ella quería vivir en sus recuerdos para siempre.
El dolor en todo su cuerpo estaba todavía presente cuando recobró la consciencia, con la mirada cansada observó el techo de madera con los pequeños agujeros que permitían ver la luz del sol.
Trató de levantarse sin éxito, no sentía la parte baja de su cadera, observó a su alrededor un trazo de pintura en el suelo, vió el tono rojizo oscuro y supo que no era pintura si no sangre.
-Maldita sea, deja de moverte- reconoció la voz de el mayor y lo visualizó con su vista cansada mientras entraba a la habitación.
Observó cómo Hidan ponía al rededor de ella velas blancas y negras en el círculo de sangre.
De nuevo Tenten trató de hablar sin éxito alguno, dos lágrimas rodaron los sus mejillas, imaginandose que si lo que había escuchado era cierto ahora habria de sufrir un poco más a manos de un psicópata como lo era el ex-akatsuki, maldijo su suerte y prefirió haber muerto sin que nadie la encontrara.
Abrió los ojos y observó a Hidan sentado de piernas cruzadas frente a ella, el mayor estaba sin camisa y con los ojos cerrados, las manos unidas en forma de oración lo único en su pecho era un collar con un círculo y un triángulo invertido dentro.
La boca de Hidan se movía ligeramente, Tenten se dió cuenta de que rezaba en voz baja también observó que la piel de Hidan se volvía completamente negra dibujando un esqueleto con blanco en su cara, pecho y brazos.
De un momento a otro el cuerpo de Tenten se vio envuelto por un calor interior, empezando desde su estómago, sus brazos y fue ahí cuando sintió la parte baja de sus caderas y sus piernas, el calor aumentó de repente y Tenten se retorció tratando de quitárselo pero por alguna razón no podía moverse con libertad, de reojo levantó un poco su mano viendo cómo su piel se pintaba de negro con una clase de tinta y su mano se marcaban sus dedos de blanco.
Encorvó su cuerpo totalmente al sentir como el ardor incrementaba en cada parte de su cuerpo y después cesó de inmediato.
Pudo respirar sin dificultad, se sentó soprendida de que su cuerpo ya no pesaba de cansancio, observó de nuevo sus manos aún seguían con la misma pintura, la misma que Hidan tenía, pudo colocarse de pie, su cadera no dolía y podía sentir cada parte de cualquier cuerpo como si no le hubiera pasado nada.
-¿Qué te parece la inmortalidad que Jashin te concedió?- Tenten alzó la mirada hacía Hidan que seguía en la misma posición sólo que ya no rezaba y su piel era de un color normal.
-¿Qué es lo que...- Tenten no procesaba todo al mismo tiempo, no podía creerlo estar de pie, sana.
Fue entonces cuando reaccionó, al ver la sonrisa amable de Hidan, la sonrisa más fingida que Tenten había visto en su vida, buscó la salida más cercana y corrió hacia ella.
Antes de llegar a salir por ella el dolor intenso en su cadera la invadió de nuevo, sus piernas fallaron y cayó al suelo gritando de dolor.
Escuchó el suspiro cansado de Hidan casi al lado de ella, cuando levantó la vista él la veía seriamente.
-¿Acaso nadie te enseño modales maldita mocosa?- las facciones cayeron en una sonrisa retrocida- cuando un adulto te habla debes escuchar todo lo que tiene que decirte...- alzó la mano derecha y formó poco a poco un puño con ella mientras decía lo último- palabra...por... palabra.
Y en cada pausa que el hacía al hablar Tenten sintio un hueso romperse gritando en el suelo cayendo por completo dificultando su respiración.
Tenten maldijo desde el suelo y de la nada todo el dolor desapareció de nuevo, cada hueso fue puesto en su lugar, abrió los ojos asustada.
Hidan se alejó de ella sentándose en una mesa cercana bebiendo dos tragos de una botella de alcohol.
La castaña lo miró asustada desde el suelo, abrió la boca para hablar pero Hidan hizo un ademán con la mano para pararla.
-Eh, eh- Hidan sonrió satisfecho cuando vió que Tenten obedecía el guardar silencio- no querrás el dolor de todos tus huesos rompiéndose otra vez, ¿o si?
Tenten bajó la mirada y negó con la cabeza temblando.
-Buena chica- los ojos violetas la observaron todo su cuerpo, se detuvo de nuevo en los ojos castaños que lo miraban atemorizada- puedes quitarte la tinta bendita de Jashin tu sola, sólo necesitas relajarte y rezarle a él para que la haga desaparecer.
-Ja... Jashin...- Tenten pronunció sin pensarlo, sus labios temblaron.
Hidan rio por unos segundos.
-Así es, Jashin- observó su collar y tomó para darle un beso con los ojos cerrados habló de nuevo- él te ha elegido, tu dolor fue todo para él, él lo recibió, recibió tu sacrificio por tres días después hizo que yo te encontrara para recompenzarte por ello- Hidan abrió los ojos y sonrió de nuevo con la falsa sonrisa amable hacía Tenten- te dio la inmortalidad a la que sus seguidores devotos estamos destinados.
-Tu... acabas de romper...
-¿Romper tus huesos?- Hidan le miró ofendido- no, te equivocas- se levantó y se inclinó hacia ella, Tenten tembló cuando él tomó su barbilla obligándola a mirarlo a los ojos- Jashin te escogió pero no es ningún idiota, él no le otorgaría la inmortalidad a una seguidora al azar sin cerciorarse de que le será fiel- Hidan sonrió- tu inmortalidad depende de mí, cuando a mí se me antoje puedo volverte a tu patético estado en el que te encontré- rio con algo de locura- en pocas palabras, digamos que un conejo estúpido y herido como tú ya tiene dueño y ya no es libre de vagar por la pradera.
La respiración de Tenten se incrementó, sus ojos se abrieron y miraron hacia el suelo sin ninguna dirección cuando Hidan la soltó.
-¿Por qué?- Tenten soltó la pregunta sin esperar ninguna respuesta, no era dirigida a ningún lugar, hacía nadie.
-Ya te lo dije- Hidan le miró con desinterés- Jashin te eligió.
Tenten tenía muchas preguntas fórmulas en su cabeza, miró a Hidan frunciendo el ceño enojada.
-¿Qué es lo que quieres de mí?
Hidan la observó por un breve momento para después responder.
-Tu dolor- sonrió hacía ella, de nuevo Tenten observó que tenía la mirada como si ella fuera un tesoro que había encontrado-es asombroso el nivel de dolor que puedes soportar, lo sentí y jamás he sentido nada igual, Jashin me dió un placer sin igual a través de el- Hidan tomó un cuchillo de una pequeña mesa y la clavó en su mano derecha, Tenten gritó sosteniendo su mano observando la herida que aparecida en su piel y la sangre salía sin poder detenerla, la castaña observó a Hidan que gemía fuera de si con satisfacción.
-Estás enfermo maldito psicópata- grito furiosa Tenten y este sólo dejó de sonreír para mirarla molesto, levantó la mano y la pierna de la chica se dobló rompiéndose, Tenten gritó de dolor en el suelo soltando lágrimas, aún así levantó el rostro furiosa y se dió cuenta de que Hidan también la miraba con furia.
-Jashin no se equivoca, dale tiempo.
Mencionó molesto Hidan cerrando los ojos antes de salir de la habitación y Tenten no estuvo segura de que se lo hubiera dicho a ella, si no más bien parecía que se lo decía a sí mismo.
