Disclaimer: Harry Potter así como la saga de Fate no me pertenecen. Derechos reservados.
El destino de algunos.
Capitulo uno: Escudo, calidez y carta.
Sintió frustración en el momento en que su pequeño cuerpo de cinco años toco el suelo, seguidamente sintió rabia y por ultimo sintió dolor. Harry Potter había sido empujado del columpio donde se balanceaba con lentitud por su único primo, Dudley. Pudo escuchar con claridad la risa de su primo mientras el apenas y se hacia un ovillo en el césped. Sintió sus ojos arder pero se negó a si mismo a soltar cualquier lagrima. Eso le daría satisfacción a su primo, y el no quería eso.
Pasaron alrededor de cinco minutos en el cual el estuvo tirado en el césped abrazado a sus piernas, los rayos del sol golpearon su rostro y sintió una calidez que lo hizo sentir un poco mejor, el también sintió que su mano derecha se calentaba mas de lo normal, incluso ardió solo un poco. El dolor paso luego de dos minutos mas y el se levanto, miro de un lado a otro para asegurarse de que su primo no estaba a la vista y entonces se fue lo mas rápido posible del parque. Aun si desaparecía, su tía no haría nada por buscarle.
Harry a veces sentía que su tía lo miraba con expresiones complicadas. Cada vez que su tío Vernon o su primo Dudley lo agredían verbal o físicamente, ella daba la sensación de querer interferir antes de arrepentirse y desaparecer en la cocina o simplemente observar todo sin hacer nada. Harry no lograba entenderla.
Camino con rapidez a la biblioteca publica donde generalmente pasaba su tiempo antes de que sus parientes se dieran cuenta de su ausencia. Le gustaba leer desde el mismo momento en que aprendió a hacerlo, no se consideraba un ávido lector, pero lo disfrutaba lo suficiente como para venir al menos dos o tres veces a la semana a la biblioteca.
Paso casi una hora hasta que Harry decidió que era oportuno regresar a la casa de sus tíos, ha pesar de que es el único lugar que el conocía, no lo consideraba un hogar. Mas bien simplemente era el lugar donde no tenia mas opción que estar, pero no sentía ningún apego real hacia la casa del numero 4 del Privet Drive. Harry camino con prisa, pero sin correr. No sabia porque, pero tenia la sensación de que le daría fiebre. Desde que había dejado el parque sentía su cuerpo caliente, pero no hasta el punto de sentirse verdaderamente mal. No lo pensó demasiado.
Finalmente llego a la casa de sus parientes y abrió con lentitud la puerta, bajo la mirada y se aseguro de cerrar correctamente antes de limpiarse los zapatos en el tapete y caminar con rapidez a la cocina. Tenia que estar listo para ayudar a su tía a preparar la cena o incluso el no cenaría esa noche.
Realmente Harry creyó que este seria otro día normal.
—Muchacho.
Pero entonces la voz de su tío Vernon desde la sala llamo su atención y por un momento sintió que se encogía. Sus hombros temblaron ligeramente, aun cuando no quería admitirlo, el hombre le daba miedo. Respiro con profundidad antes de entrar a la sala que brillaba apenas tenue mente con la luz del televisor.
—¿Si, tío Vernon? —su voz apenas parecía un susurro.
—¡Habla claro, muchacho! —exclamo con evidente fastidio el hombre sentado en el sofá. —En serio, juro que un día te disciplinare como mereces.
Escupió al suelo cerca de Harry, este simplemente mantuvo aun mas baja su mirada, con temor de que sus lagrimas se derramaban si veía al hombre directamente. El no quería estar ahí, el quería estar en cualquier lugar menos ahí. ¿Por que tenia que estar ahí? No le gustaba, le daba miedo.
—¿Que es eso en tu mano? —la voz de su tío llamo su atención y Harry lo miro repentinamente con sorpresa. El estaba seguro que no tenia nada. —¿Que te hiciste en la mano?
De repente su tío sonaba enojado, parecía incluso furioso. Harry se sintió paralizado cuando su mirada se encontró con la de su tío, por un momento recordó la historia que leyó en el libro de hoy en la biblioteca. La mirada de Medusa que paralizaba y convertía a todo aquel que la miraba en piedra, su tío parecía poder crear un efecto similar en el.
—¡Muchacho! —la voz de su tío lo sobresalto sacándolo de sus pensamientos. —Te lo he preguntado, ¿que es eso en tu mano?
Harry trago saliva nervioso antes de responder. —N-no es nada... tío Vernon.
—¡No me mientas! —grito. —Desde aquí puedo verlo. —escupió.
De pronto, Harry observo como su tío se levantaba del sofá, su grasa reboto sobre su estomago ante el movimiento repentino y se acerco en solo dos pasos al pequeño Harry que parecía querer encogerse y desaparecer en ese momento. Lo sabia, le iban a dar una paliza. Hacia mas de un mes que no le daban una.
—¿Que. Es. Esto?
El tío Vernon tomo la mano derecha de Harry y la puso prácticamente justo frente a sus ojos, fue entonces que el lo noto. En su mano había una especie de tatuaje rojo muy extraño, parecía como si fueran dos alas con cuchilla y en medio la hoja de una espada. Harry no tenia ni idea de como eso había aparecido en su mano.
—Y-yo... no lo se, tío Vernon.
Cachetada.
Harry cayo al suelo ante el golpe, sus lagrimas comenzaron a fluir sin misericordia ante el extremo dolor que sintió en ese momento. Pudo escuchar entonces el sonido de la puerta abrirse nuevamente y supo que su tía Petunia y su primo Dudley habían regresado del parque.
—¡Eres un delincuente, muchacho!
La voz de Vernon rugió con furia casi incontrolable, los pasos que parecían haber venido del pasillo se detuvieron de golpe antes de que Harry pudiera escuchar a su tía decirle a Dudley que fuera a su habitación y no bajara hasta que ella le llamara. Ella nunca dejaba que Dudley viera como golpeaban a Harry.
Un sollozo escapo de los labios de Harry cuando sintió el segundo golpe dirigido a su rostro.
—¡Primero invades mi hogar! —su tío lo tomo por el cuello de la camisa, por un momento Harry vio a su tía desde la puerta pareciendo indecisa. —¡Y ahora te haces un tatuaje! ¡Delincuente y podrido muchacho!
El tercer golpe lo dejo tirado en el suelo y no sintió ni siquiera ganas de acurrucarse a si mismo. El quería desaparecer. Cualquier lugar estaba bien, simplemente no quería estar mas en esa casa. Era peligrosa, lo dañaba, lo heria. No quiere mas, simplemente, cualquier persona, por favor, el quería que alguien lo salvara.
«Entiendo.»
Una voz resonó en la mente de Harry y entonces el tatuaje en su mano brillo con tanta intensidad que su tío Vernon cayo al suelo sentado de la impresión. A pesar de lo mucho que Harry quería cerrar sus ojos y dormir para olvidar el dolor que estaba sintiendo, no pudo hacerlo ante la impresionante luz roja que apareció en medio de la sala justo frente a el. Un circulo se formo en el suelo, escucho el jadeo de impresión de su tía y pudo ver como su tío de repente se agarraba el pecho con dolor ante la impresionante visión que ocurría en su hogar.
Todo paso tan rápido y para cuando Harry se dio cuenta, una mujer había aparecido en medio de la habitación. Si Harry era sincero consigo mismo, aquella mujer era la chica mas hermosa que había visto en sus cortos cinco años de vida.
La chica tenia un largo cabello de tonos lilas, usaba un vestido algo demasiado corto de color negro, en sus brazos llevaba unos guanteletes largos que llegaban casi hasta sus hombros con placas de metal en tonos violeta, sus zapatos eran planos pero también usaba una especie de medias que llegaban mas arriba de los muslos y terminaba con las misma placas de metal violeta rodeándola.
La mujer delante de ellos se dirigió a Harry, este ni siquiera había notado hasta entonces que ella tenia una mascara de metal cubriendo sus ojos, tampoco noto las dagas de hierro sujetas a cadenas que llevaba en ambas manos. No, Harry estaba tan sorprendido que pensó que se había quedado sin voz.
—Dime, ¿acaso eres tu mi maestro?
Su voz era profunda, casi estática y fría. Harry no entendía a que se refería con ser su maestro, ni siquiera entendía porque se dirigía a el. No tenia una respuesta concreta pero al mirarla, el se sintió cálido una vez mas, algo dentro de el parecía haberse roto y ahora su cuerpo entero comenzaba a calentarse mas y mas mientras miraba a la mujer frente a el.
—... ¿S-si? —dijo finalmente casi en tono de pregunta, pero para la mujer pareció ser mas que suficiente.
Petunia miro todo eso desde la entrada de la sala, ella no sabia que hacer. Petunia sabia, siempre había sido consciente de que el hijo de su pequeña hermana era igual a ella y su padre, sabia que el niño no era «normal». Quien diría que el pequeño niño estaba mas allá de todo lo que Petunia había imaginado. Y ella solo miro. Impotente, derrotada ante la situación. En el fondo sabia que ella era en parte responsable de esta escena.
Y entonces la mujer de cabellos lilas se giro al sorprendido y casi catatónico tío Vernon tirado en el suelo de su sala. Aun tenia una mano sobre su pecho haciendo presión y su rostro era una mueca de horror, asombro y dolor combinados.
—Tu. —dijo la mujer. —Humano insolente que ha herido a mi maestro.
Y Harry no pudo observar el rostro de la mujer en ese momento, pero si lo hubiera hecho habría notado que ella sonreía casi de forma sádica. Aun cuando su voz era casi plana e inexpresiva, ella estaba sonriendo mientras tomaba una posición de ataque preparando las dagas en su mano listas para acabar con su tio que estaba aterrado en el suelo.
—¿Quieres morir?
~El destino de algunos.~
Aquella noche Vernon Dursley murió.
No fue nada exótico como un asesinato, fue algo simple que a ninguno de los forenses pareció sorprenderles cuando realizaron la autopsia de ley. Un infarto causado por los malos hábitos del hombre por tantos años. Al parecer el había tenido una fuerte impresión sobre algo y su corazón no había podido soportarlo.
La entrevista con la familia no dejo nada que pudiera ser tomado como extraño. La esposa había llevado a su hijo y sobrino al parque y cuando regresaron a su hogar horas después, Vernon Dursley había perecido.
El funeral del hombre se llevo a cabo solamente tres días después. Fue algo intimo y solo la familia fue invitada a asistir.
En el numero cuatro de Privet Drive, nadie nunca menciono la verdadera razón del infarto de Vernon. Los vecinos dieron las condolencias correspondientes a la familia, Petunia acepto todas y cada una con un nudo en la garganta sin mencionar a nadie la verdad.
Al fin y al cabo, ¿quien iba a creer que el hijo de su hermana había invocado a una mujer que parecía adorarlo hasta el punto de matar a quien quiera que le haga daño?
No. Esto era algo que ella se llevaría a la tumba.
~El destino de algunos.~
Muchas cosas cambiaron en la vida de Harry Potter después de la muerte de su tío y la aparición de Rider. En realidad, Rider no era el nombre real de la mujer que había aparecido en su vida aquella noche hace casi seis años, pero ella le dijo que no podía hacer ese tipo de preguntas tan descorteses a una mujer de la nada, así que el nunca mas pregunto.
En cambio, Harry podía decir que después de que su tío muriera, el se volvió menos infeliz. Su tía había vuelto a ejercer su oficio y se había unido a una firma de abogados pequeña pero lo suficientemente buena como para conseguir el dinero para mantener una casa de clase media y dos niños pequeños. La segunda cosa que cambio fue que Harry dejo de vivir en el pequeño armario debajo de las escaleras, su tía simplemente le dijo una semana después de la muerte de tío Vernon que el dormiría en el segundo dormitorio de Dudley a partir de entonces, y ya eran casi seis años desde aquello.
La tercera cosa que cambio fue Dudley. Al principio el parecía enojado con Harry y dispuesto a hacer su vida miserable, el no sabia como, pero sospechaba que Harry tenia la culpa de que su padre muriera y el quedara huérfano de padre. Ha decir verdad, el no estaba del todo equivocado, pero solo necesito un intento para aprender que nunca en su vida, jamas, debería intentar meterse con su primo otra vez. La mujer de la mascara daba miedo, mucho miedo.
Harry no podía decir que tuvo años verdaderamente malos después de aquella tragedia, pero pudo admitir que tener a Rider a su lado llevo un vació en su corazón que nunca supo que tenia. La soledad que sintió cuando tenia cinco años fue llenada por la compañía de Rider que se mantuvo fielmente a su lado. Rabia noches en que Harry la observaba mirar a través de la ventaba hacia el cielo nocturno con nostalgia, como si pensara en alguien a quien ella apreciaba, pero cuando el preguntaba si estaba bien ella solo sonreía y le decía que el debía dormir.
Fueron días pacíficos. Tenia buenas notas en la escuela y se esforzaba por hacerlo los suficientemente bien. Había mejorado mucho sus hábitos alimenticios, el ya no era alimentado con lo mínimo y siempre era servido por su tía con un plato lleno para satisfacerlo. Aun seguía ayudándola a cocinar, pero ella parecía algo incomoda a su lado. Harry no sabia que hacer.
Siempre fue consciente de que la relación con sus parientes nunca seria arreglada del todo, el simplemente era alguien que vivía ahí porque no tenia otra opción, pero realmente nunca seria un hogar.
—Rider. —dijo el, a pesar de que nadie estaba a la vista a su lado en aquel parque al que siempre iba a pasar el tiempo.
«¿Si, maestro?»
La voz resonó en su cabeza. —¿Estaría bien si me voy de aquel lugar?
«No creo que el maestro este capacitado aun para vivir solo.»
—Lo se. —dijo Harry como si fuera lo obvio. —Me refiero, ya sabes, a irme cuando cumpla la edad legal. Irme y jamas volver ahí.
«A donde vaya el maestro, yo iré a tu lado y seré tu escudo.»
Harry no pudo evitar sonreír. —Lo se, por eso se que no estaré solo.
Actualmente estaban en de vacaciones de verano, al mismo tiempo era el cumpleaños de su primo Dudley y este y su tía Petunia había decidido ir al zoológico. Para sorpresa de Harry, su primo se había acercado aquella mañana para preguntarle si el quería ir también. Harry lo rechazo, aunque le agradeció por haberlo invitado.
—Creo que me siento mas cómodo cuando solo somos tu y yo, Rider.
«Maestro, usted dice algunas cosas que harían enrojecer a una dama.»
Harry soltó una pequeña risa ante eso. Ni el respondió y Rider solo se mantuvo callada, pero el nunca se sintió solo. Se acostó el césped con los brazos extendidos y dejo que el sol lo bañara con su calor a través de las hojas de los arboles. Paso casi media hora y sintió que se quedaría dormido hasta que un siseo retumbo en sus oídos. El abrió los ojos en ese mismo instante.
CaLiDo.
Harry se sentó de golpe cuando escucho una voz retumbar cerca de el. Miro a su alrededor sin encontrar a quien quiera que estuviera hablando.
«¿Maestro?»
La voz de Rider resonó en su mente, sin embargo el no tuvo tiempo de contestar, aquella siseante voz volvió a retumbar.
hUmAnO, dAmE... cOmIdA.
Y entonces Harry la noto.
Detrás del árbol donde había estado apoyado había una serpiente. Harry no sabia como, pero de alguna manera lograba entender lo que decía.
—lO sIeNtO. —contesto. —nO tEnGo NaDa QuE pUeDa SaTiSfAcErTe.
La serpiente pareció emocionarse un poco cuando le hablo, salio de la sombra del árbol y Harry pudo contemplar sus colores azul turquesa que se extendían por todas sus escamas.
hUmAnO eNtEnDeR.
Harry pareció divertirse ante la reacción de la serpiente, aquel dia en el cumpleaños de su primo, el hizo su segundo amigo.
~El destino de algunos.~
A mediados de julio, Harry recibió su primera carta en sus casi once años de vida. El había quedado asombrado al verla mientras revisaba el correo del día. Entro a la cocina donde tía Petunia y Dudley ya estaban desayunando, el se sentó en su lado de la mesa y dejo toda la correspondencia de su tía a su lado y simplemente se quedo con la carta que era para el en sus manos.
—Harry. —la voz de su tía lo sorprendió. —¿Te llego una carta?
Casi parecía insegura de preguntar, pero Harry asintió en respuesta a ella.
—Ya veo. —respondió. El tenedor en su plato jugo momentáneamente con los huevos revueltos antes de mirar a su sobrino una vez mas. —Tenemos que hablar.
Harry podría contar con los dedos de sus manos las veces que tía Petunia había iniciado voluntariamente una conversación con el en todos estos años, y aun así, le sobrarían alrededor de tres dedos.
—Quizás... —Petunia pareció vacilar antes de decidirse. —Deberías llamar a aquella chica.
Harry pareció confundirse un poco, pero acepto. —Rider.
Y entonces Rider apareció detrás de Harry, se mantuvo parada a su lado sin amago de sentarse en la la silla sobrante del comedor. Petunia la miro largamente antes de centrarse en su sobrino, miro a Dudley que había dejado de comer y simplemente miraba la escena a su alrededor.
—Eres un mago, Harry. —dijo sin mas. —Ambos, tu madre y tu padre también lo eran.
Harry pareció desconcertarse por la revelación de su tía solo por un momento antes de responder. —Lo se. —dijo. —Rider lo menciono la noche que la invoque, aunque no sabía que mis padres también lo eran. —admitió.
Petunia casi quería reír, por supuesto. La magia había tenido que ver con la llegada de la chica.
—A lo que me refiero es. —continuo. —La carta en tu mano es de la escuela a la que tus padres asistieron, tu probablemente tendrás que ir ahí durante siete años.
Harry entonces miro la carta, luego a su tía Petunia y esta le hizo un gesto para abrirla. Y si, la carta especificaba que el tenia una plaza para una escuela de magos y adjuntaba una lista de útiles. Harry entonces miro a Rider detrás de el, aun cuando ellos nunca cruzaron miradas directamente, el podía sentir como sus ojos se conectaban el uno con el otro con tanta intensidad.
Harry sabia que algún día dejaría Privet Drive para nunca volver, solo que nunca pensó que seria tan pronto. Le hubiera gustado ahorrar mas dinero que solo las dos mil libras que había juntado en estos seis años.
—Aun así. —Petunia interrumpió sus pensamientos. —Puedes regresar durante el verano.
Harry solamente asintió antes de guardar la carta en el sobre y comenzar a desayunar.
Tanto Petunia como Dudley regresaron su atención a sus desayunos, aun cuando estos ya estaban fríos.
~El destino de algunos.~
a/n: Después de muchos años, he regresado al fandom. Aun así, lo hago con la intención de no abandonar esta historia. Creo que he mejorado un poco en comparación con mis anteriores fics, y espero que me sigan en este proyecto hasta el final.
Quiero aclarar que esta historia es algo así como un crossover con la saga de Fate. No hice del fanfic una categoría crossover en toda la regla porque aunque uso el termino de los Servant de la serie de anime, realmente no habrá nada como una guerra del Grial y mas adelante explicare porque algunos (si, algunos) magos son capaces de invocar Espíritus Heroicos.
También quiero explicar mi decisión (para los que conocen la saga de Fate) de porque el Servant de Harry fue Rider y en especifico esta Rider. Estuve tentada en varias posibilidades diferentes a la hora de elegir, considere al Jack el destripador de Fake Stranger y también a Juana de Arco de Fate Apocrypha. Pero luego de leer las características de cada servant me di cuenta que la única que podía satisfacer la necesidad de Harry en el momento en que el tiene cinco años y lo único en lo que piensa es en tener a alguien que lo proteja, la única que podía llenar este lugar era la Rider que fue invocada por Sakura Matou. Mas adelante en la historia explicare porque fue Harry capaz de convocarla un cuando no tenia ningún artefacto que lo vinculara a Rider.
Para finalizar esta nota, quiero decir que si, habrán otros Master que conformaran dentro del alumnado de Hogwarts, incluso aquellos personajes que podrían considerarse antagonistas, aun así, no quiero llenar a Hogwarts de Servant y Master, por lo que serán solamente unos pocos seleccionados.
Para finalizar esta nota, quiero agradecer a todos los que hayan leído este primer capitulo y prologo. No prometo actualización constante, pero intentare traer algo regular.
Espero sus comentarios. Hasta luego.
