Disclaimer: Harry Potter así como la saga Fate no me pertenecen. Derecho reservados.
El destino de algunos.
Capitulo dos: Despedida y amigos.
La entrada al mundo mágico fue menos impresionante de lo que Harry realmente esperaba. El entrar a través de un pub estaba lejos de todo lo que había cruzado por su imaginación, aun a pesar de que Rider menciono que era inesperadamente original ocultar a la vista aquello que se supone debía ser un secreto.
La tía Petunia había traído a Harry al mismo lugar donde ella vio a su hermana entrar y nunca más ser la misma hermana que había conocido otra vez. Harry incluso pudo ver como tragaba mientras apretaba las manos sobre su regazo antes de mirarlo y señalar que debían entrar.
—Vamos. —dijo ella, su voz sonaba ronca. —Hoy es mi único día libre, y preferiría si logramos hacer esto en un sólo viaje.
Harry asintió con rapidez a su tía, por alguna razón le hacia sentir incomodo verla siendo así, tan poco de ella.
Cuando entraron, su tía le pidió evitara hablar con gente extraña y se mantuviera cerca de ella. Se acercaron a la barra que era atendida por un viejo señor con joroba prominente, no tenia cabello y parecía dirigir una sonrisa amable a todos a pesar de su peculiar aspecto.
—¡Oh! —exclamo al notar la presencia de Petunia y Harry. —¿Muggle y un nacido de muggles? No se preocupen, ahora mismo les ayudo a entrar al callejón.
El viejo barman grito el nombre de algún tipo por ahí y le pidió que abriera la entrada al callejón para Harry y su tía, en menos de un minuto ambos habían entrado al callejón Diagon.
Fue como entrar al Londres de hacia un siglo combinado con el toque mágico que inundaba el aire. Harry no pudo evitar mirar con asombro a su alrededor con la boca abierta, incluso pudo escuchar la risa de Rider en su cabeza.
~El destino de algunos.~
—¿El señor Potter tiene la llave de su bóveda?
La voz del duende era ronca y parecía casi enojada, Harry pensó que era curioso el como todos los duendes del banco de los magos parecían tener el mismo tono al expresarse. Aunque creyó que no era prudente decirle sus pensamientos en voz alta. Se dijo a si mismo que aquella advertencia en la entrada del banco no era un simple adorno para hacerte temer.
—Lo siento, señor. —dijo Harry, miro a su tía que parecía nerviosa pensando que hacer. —Pero no tengo ninguna llave.
El duende lo miro con fastidio. —Mira niño, hay muchos que vienen aquí diciendo ser Harry Potter, y si no tienes la llave entonces no sacas oro.
—¡El nunca me dio una llave! —exclamo Petunia, sorprendiéndose a si misma antes de bajar el tono de su voz. —Dumbledore simplemente dejo al niño en mi casa con una carta, no me dio nunca una llave.
El duende miro a Petunia con sus pequeño ojos antes de continuar. —Entonces me temo que tenemos un problema.
—Tía Petunia. —llamo Harry. —No te preocupes, yo tengo dinero que he ahorrado. Puedo comprar mis cosas.
Petunia miro a Harry y después al duende antes de asentir a Harry. Al final, sin una llave para comprobar que Harry era dueño de su propia bóveda, simplemente cambiaron el dinero que Harry había ahorrado y quinientas libras más dadas por Petunia. Harry agradeció y Petunia simplemente le dio un asentimiento.
El viaje a través del callejón Diagon fue una experiencia llena de nuevas cosas que Harry creyó que jamas olvidaría. Los galeones en la bolsa que el banco le había dado bajaron con rapidez ante la compra de montones de libros que habían llamado su atención, el baúl fue la adquisición más cara al comprar uno con dos compartimientos y un hechizo de peso pluma. Casi en la totalidad del viaje Petunia se mantuvo en silencio, si Harry hacia una pregunta ella contestaba con lo poco que sabía y guió el camino basándose en sus recuerdos de la única vez que acompaño a su hermana y su familia a comprar en aquel lugar.
Incluso Harry olvido con rapidez lo incomodo que se había sentido en la tienda de varitas luego de estar ahí casi dos horas en búsqueda de la varita adecuada para el. Incluso tuvo que calmar a Rider y pedirle que no se expusiera cuando esta sintió que el hombre la veía a ella, aun cuando se suponía que era imposible. Al fin y al cabo, no estaba en una forma física en ese momento.
En la ultima parada de su viaje, decidieron comprar las plumas, tinteros y pergaminos necesarios para todo el año escolar. Dentro de la tienda Harry hablo momentáneamente con un niño que se presento como Neville Longbottom y el cual pareció casi caerse sentado sobre su trasero cuando escucho el nombre de Harry Potter. Neville se levanto con rapidez antes de que su abuela lo mirara, observo por si había alguien que hubiera escuchado el nombre de Harry y le susurro a él.
—No creo que sea prudente decir tu nombre tan fácilmente en publico. —parecía nervioso. —No puedo explicarlo ahora, pero puedo enviarte una carta con mas detalles después.
Harry asintió afirmativamente y escribió en un pedazo de papel de su bolsillo la dirección de Privet Drive.
—Adiós, Neville. —dijo él. —Espero que podamos sentarnos juntos en el tren.
Neville se despidió con entusiasmo afirmativo. Harry salio de la tienda arrastrando su baúl que pesaba prácticamente nada. Camino en silencio junto a Petunia, aun cuando la lista de útiles le daba la opción de llevar una mascota, el realmente no se sentía con la capacitación de cuidar una vida ajena a la de el. Así que terminaron pasando de largo la tienda y se marcharon. Quizá el año que viene, pensó.
~El destino de algunos.~
El primero de septiembre, Harry se paro frente a la pared que separa al andén nueve y diez de la estación de King Cross. La miro detenidamente por casi un minuto antes de girarse a su tía Petunia que estaba parada junto a Dudley.
—No estoy seguro de esto, tía Petunia. —dijo algo inseguro.
—Es la única forma de entrar que conozco. —ella se acerco y puso una mano en su hombro, casi parecía reconfortante. —Sólo corre con fuerza y cruzaras, esto es lo más lejos que puedo acompañarte.
Harry miro fijamente a su tía, luego miro la pared y finalmente regreso la vista a su tía. Suspiro con resignación.
«No se preocupe, maestro.» La voz de Rider resonó en su mente. «No puedo explicarlo, pero al otro lado de esa pared siento al presencia de humanos con núcleos mágicos.»
Harry asintió inconscientemente a las palabras de Rider, Petunia lo noto pero no dijo nada.
—Entonces... —empezó. —¿Nos veremos?
Petunia casi pareció sonreír.
—Nos veremos. —fue lo único que dijo.
No hubo indicios de que ninguno de los dos fuera a decir algo mas profundo que eso. Ha pesar de que habían llegado a la estación temprano para evitar la atención de demasiadas personas, ellos simplemente se quedaron de pie ahí, con cierta incomodidad ante la inexperiencia de las despedidas entre ellos.
—Entonces me voy.
Harry tomo su carrito dispuesto a correr hacia la pared de ladrillos, inhalo y exhalo antes de correr con todas las fuerzas que sus piernas le permitieron.
—¡¿Te veremos en Navidad, Harry?!
La voz de Dudley sonó a su espalda, pero no tuvo tiempo de contestar al ser absorbido por la pared. Miro a su espalda y observo los mismo ladrillos, pero su primo y su tía no estaban a la vista. Al final, Harry decidió que no había nada por hacer y camino en dirección al tren. Observando por el lugar pudo ver el letrero que verificaba que este era el andén nueve y tres cuartos, la estación estaba parcialmente vacía al ser muy temprano y solo había pocas familias alrededor. Supuso que todos eran magos.
—Rider. —dijo en voz baja.
«¿Si, maestro?»
—Planeo dormir en el tren, ¿podrías vigilar mientras duermo?
«Por supuesto.»
Harry entro al tren y busco un compartimiento entre los vagones del tren, al venir temprano casi todos los vagones estaban vacíos en totalidad y el pudo darse el lujo de elegir el que se sintiera para cómodo para el.
—Creo que lo único que extrañare de Privet Drive sera a Sick, en serio, esa serpiente se negó a venir aquí conmigo aun cuando le prometí que seguro en un castillo encontraría muchas presas.
«Creo que la vida estudiantil no es algo para una serpiente.»
Harry termino entrando a un vagón vacío casi al final del tren. Saco de su baúl su uniforme y lo dejo en el asiento antes de subir el baúl y guardarlo. Se sentó y cerro los ojos, el sueño casi vino al instante.
No pudo apreciar exactamente el tiempo que paso, sintió que la puerta del compartimiento se abría dos veces y pudo escuchar unas cuantas voces conversando a su alrededor, casi gruño cuando escucho que lo llamaban y simplemente se cruzo de brazos sobre si mismo y pego su frente a la ventana en un vago intento de regresar a los confines de su sueño.
—No creo que quiera despertar. —dijo la voz de una niña. —¿Deberíamos irnos?
—No creo que a Harry le importe. —dijo la voz de un niño. —Sólo... no deberíamos... hacer mucho ruido. —casi susurro al final.
Las niñas se miraron entre si, una de ellas de cabello castaño y la otra de cabello negro azabache. Ambas tenían sus baúles a sus pies antes de decidir guardarlos junto al baúl de Harry.
—Déjame ayudarte. —dijo el niño rápidamente poniéndose de pie.
—Gracias, Longbottom. —dijo la niña castaña dejando que el otro niño las ayudase.
Harry termino abriendo los ojos al escuchar el apellido del niño al que creía que podía considerar su amigo ahora que había intercambiado varias cartas durante el mes. Soltó un gemido de cansancio y se froto los ojos antes de sacar los lentes de su estuche. Eran de montura negra cuadrada reemplazando los frágiles redondos que había tenido por toda su niñez, su tía Petunia se los había comprado como regalo de cumpleaños ese año. Fue el primer regalo dado de su parte.
—¿Neville? —pregunto buscando al niño con la mirada una vez que se puso los lentes.
—¡Harry! —exclamo el niño. —Lamentamos interrumpir tu sueño, estábamos guardando los baúles.
Harry miro al niño frente a el y le dedico una sonrisa, entonces se enfoco en las dos niñas frente a el, iba a decir su nombre pero Neville lo interrumpió.
—Harry, estas son Daphne Greengrass y Tracey Davis. —presento, entonces miro a ambas niñas antes de presentarlo a el. —Señorita Greengrass, Señorita Davis, este es mi amigo, Harry.
Ambas niñas se miraron extrañadas ante la falta de mención del apellido de Harry, pero decidieron ignorarlo y simplemente saludaron al niño de cabello negro breve mente.
—Es un gusto. —dijo Harry. —Creo...
—El gusto es nuestro. —dijo la niña de cabello castaño, Daphne. —Me disculpo por interrumpir su sueño.
Las presentaciones terminaron y hubo un silencio incomodo por casi una hora antes de que los cuatro niños pudieran relajarse entre si. Neville explico que el conocía a Daphne y Tracey debido a las reuniones en el Ministerio donde el había asistido, también menciono que Daphne tenia una encantadora hermana llamada Astoria. Harry se sintió cómodo con ambas chicas y al final, el y Neville confesaron que el era Harry Potter y que debido a su «fama» no habían dado su apellido en la presentación.
Daphne y Tracey fueron más que comprensibles. Eran divertidas y Harry sintio que podría considerarlas buenas amigas para el.
—Ojala pudiéramos estar en la misma casa. —dijo Tracey en algún momento cuando el sol estaba a punto de esconderse en el cielo y el tren daba una vuelta en su camino. —Pero siento que es imposible verlos en Slytherin a ustedes dos.
Neville soltó una risa nerviosa. —Yo ni siquiera espero terminar en Gryffindor.
—¿Por que? —pregunto Daphne, desconcertada. —Creo que eres perfecto para estar ahí.
—Tu sabes. —dijo Neville cabizbajo. —Todos creen que soy un squib.
—Neville. —dijo Harry llamando la atención de su amigo. —Eres mi amigo, así que donde sea que vayas voy a ir contigo para que no te sientas sólo extrañando mi grandeza.
Lo había dicho en un tono de broma al final que causo la risa de Daphne y Tracey. Neville se rió a su vez y sonrió a su amigo con esperanza.
—¿En serio lo harías? —pregunto.
—Fuiste mi primer amigo mágico. —dijo Harry con sinceridad. —Me sentiría sólo sin ti.
Daphne y Tracey sonrieron a ambos chicos, la conversación siguió de largo y los cuatro prometieron seguir hablándose aun cuando no estuvieran en la misma casa. Sentían que se habían vuelto lo suficientemente cercanos como para llamarse un grupo de amigos. Fue un buen viaje al final, y Harry pudo escuchar la voz de Rider felicitándolo por hacer más amigos ademas de ella misma y Sick, la serpiente.
~El destino de algunos.~
Para cuando el tren arribo a Hogsmeade, Harry y sus amigos ya se habían vestido con sus túnicas. Dejaron sus baúles en el compartimiento y bajaron con rapidez entre risas y algunas bromas. Vieron al hombre enorme con la lampara llamando a todos los niños de primer año a tomar los botes y ellos, al ser solamente cuatro, decidieron sentarse juntos. Neville ofreció su mano para ayudar a Tracey a subir al bote y Harry imito el gesto con Daphne, que le sonrió complacida de sus modales.
El viaje a través del lago negro en los botes fue agradable y la brisa acariciaba sus rostros y hacia que las voces de todos los niños que se asombraron al ver el castillo se juntaran en una sola exclamación que causo una risa en el hombre que los estaba guiando.
—Ante ustedes, Hogwarts. La mejor escuela de magia del mundo.
Harry no estaba seguro si era prudente dar una afirmación así cuando existían muchas otras escuelas alrededor del mundo, había leído que Beuxbaton, la escuela francesa, era igual de buena. Aun así no dijo nada y decidió compartir una sonrisa de emoción con sus amigos.
Al bajar de los botes Neville y Harry ayudaron a las niñas nuevamente para bajar. Los cuatro se reunieron con el resto de los primer año y fueron dirigidos hasta la entrada donde había una gran puerta. Casi al instante en que todos se juntaron, la puerta se abrió y de ella salio una bruja mayor, alta y con una túnica verde esmeralda que les dirigió a todos una mirada casi severa antes de guiarlos al gran salón y hablarles un poco sobre Hogwarts y como es que la casa donde sean seleccionados seria algo así como su familia.
Todo fue muy efímero en la mente de Harry, para cuando se dio cuenta ya estaban en plena selección con un sombrero que había cantado una canción tan desafinada que el considero taparse sus oídos.
Tracey y Daphne terminaron en Slytherin tal como habían dicho. Sorprendente mente para Neville, el termino en Gryffindor y Harry le aplaudió con todo el entusiasmo que pudo mientras veía a su amigo caminar a la mesa de uniformes rojo y dorado.
Todo fue perfecto en la selección hasta que su nombre fue dicho por la profesora McGonagall y todo el gran salón guardo silencio. Harry pensó que si seguían así, incluso podrían escuchar sus conversaciones mentales con Rider. Bueno, aunque fue una sorpresa, aun así pensó que el hecho de que su nombre sea tan famoso era un poco fastidioso si creaba situaciones como esta.
Camino con calma al banco y se sentó. Su vista se vio interceptada por el gran sombrero una vez que este se puso sobre su cabeza. Después de esto todo fue tan surrealista.
—Mmm... que interesante. —la voz del sombrero retumbo en su mente. —Pareces estar siempre acompañado, joven.
—Bueno, es porque ella es prácticamente parte de mi.
El sombrero soltó una carcajada ante los pensamientos de Harry.
—Si, si. Lo veo. —dijo con entusiasmo. —Pero en estos momentos tenemos que darte una clasificación.
—Gryffindor, por favor. —dijo al instante.
—Oh... ¿y por que quieres estar en Gryffindor? Lo harías bien en Slytherin, si me permites decirlo. —el sombrero pareció pensativo un momento. —Incluso Ravenclaw sería adecuado para un chico como tu.
—Se lo prometí a Neville. —dijo Harry en su mente con decisión. —No quiero dejarlo solo.
—Ah, la lealtad a los amigos, digno de Hufflepuff. —el sombrero lo pensó unos momentos antes de seguir. —Pero estará bien, tu lo harás bien en... ¡Gryffindor!
La casa de los leones estallo en virotes ante la decisión del sombrero, incluso vio a unos gemelos pelirrojos celebrar que «tenían a Potter». Los Ravenclaw parecían un poco decepcionados, pero aplaudieron con cortesía junto a los Hufflepuff. Los Slytherin en su mayoría aplaudieron aun ante las muecas de otros miembros de la casa misma.
Harry busco a Neville con la mirada y se unió a el en la mesa al instante.
—Te lo dije, Neville. —murmuro Harry en voz baja mirando a su amigo. —No puedes vivir sin mi grandeza.
Eso le valió una risa del chico.
~El destino de algunos.~
a/n: Antes que nada, quiero disculparme por el retraso, no planeaba que pasaran tantos días para actualizar. Lo lamento. También, a todos los que dieron favs y follows a esta historia, les agradezco y me llenan de alegría mi corazón. Mil gracias a quienes me dejaron reviews, los amo.
Debo admitir que este capitulo es más que nada un relleno necesario. Harry ha conocido a sus nuevos amigos y se ha introducido a Daphne a su vida. No esperen un romance explosivo que inicia en los primeros días de conocerse. Son niños de once años, todo lo que tienen en sus mentes son muchas cosas menos los romances. Dejemos esos momentos a cuando estén en el tercer año como mínimo, y al fin y al cabo, aun nos falta una persona en esta relación.
No tuvimos mucho de Rider en este capitulo, pero calma, ella se lucirá mas adelante.
Quiero responder a algunos comentarios que me dejaron en el capitulo uno en los que me pedían que Luna invocara a Heracles de Berserker. Quiero decir que es algo tentador pero lamentablemente no es posible. Hay que recordar que los Berserker son el tipo de Espíritu Heroico difíciles de controlar y los cuales si no tienes el poder suficiente ellos se van en contra de sus maestros. Luna, aunque es una bruja excepcional, tendría que estar OP (cheteada, rota) para lograr controlar a Heracles. Illyasviel era capaz de controlarlo perfectamente porque su cuerpo prácticamente estaba lleno de circuitos mágicos que le hacían posible tener una gran cantidad de poder mágico necesario para invocar y controlar a Heracles, así que me temo que no se ilusionen con Luna para tener esta invocación.
En fin, espero verlos a todos en el siguiente capitulo, dejen reviews. Nos vemos.
