Disclaimer: Harry Potter así como la saga de Fate no me pertenecen. Derechos reservados.
El destino de algunos.
Capitulo tres: El secreto de Harry.
Las clases en Hogwarts fueron lo suficientemente interesantes como para mantener viva la llama de entusiasmo de Harry, sólo dejando de lado Defensa contra las Artes Oscuras y al obviamente inepto profesor Quirrell, la clase era tan mala que le daba dolores de cabeza. Historia de la Magia también era algo que se había hundido en las expectativas, pero todo lo demás era genial. Encantamientos fue lo favorito en la semana para Harry, aun cuando Transfiguración era igual de interesante. En casi la totalidad de las clases, el se sentó con Neville, en las ocasiones que pudo compartir con Slytherin, ambos compartieron mesa con Daphne y Tracey a pesar de las miradas que recibían de ambas casas ante su selección de amigos.
Uno de lo más molestos fue un niño llamado Ron Weasley. Casi al día siguiente de la llegada a Hogwarts se acerco a Harry queriendo ser su amigo, en un principio esta había aceptado pero a la mañana siguiente Ron había arruinado su intento de amistad al decir en voz alta que Harry no debía juntarse con «sucias serpientes» justo en la cara de Daphne y Tracey. Harry no volvió a hablar con el desde entonces, Neville mucho menos.
Entre las altas y bajas en sus expectativas escolares, llego el vienes cuando Harry tendría doble de pociones con los Slytherins. Ese día igual había recibido una invitación de Hagrid, el guardabosques a tomar el té en su cabaña.
Tenía entendido que las mesas se compartían por pareja en el aula de pociones y el había decidido que se sentaría con Daphne mientras Tracey y Neville compartían la siguiente mesa.
Ha decir verdad, las mazmorras fueron algo de apreciar en la mente de Harry ante los comentarios de Rider sobre como en la antigüedad estas se usaban para muchas cosas, pero enseñar a niños a hacer pociones no era una de esas. Harry se rió de la broma ignorando la mirada de Daphne ante su repentina risa.
—Recordé algo gracioso. —le dijo. —Lo siento.
—Haces eso a veces. —dijo la niña entre cerrando los ojos. —Como si conversaras con alguien que no podemos ver.
Harry le dirigió una sonrisa inocente. Estuvo a punto de contestarle con una broma sobre voces en su cabeza justo en el momento en que las puertas de las mazmorras se abrieron para dar paso al profesor que ondeaba su capa como si fuera el personaje de cierto cómic que había estado ganando popularidad con los años. El profesor les lanzo una mirada que podría haber congelado aun más el hielo antes de tomar la hoja en su escritorio y pasar los nombres uno por uno.
—Ah, sí. —murmuró cuando llego al nombre de Harry. —Harry Potter. Nuestra nueva... celebridad.
Harry noto que el profesor lo miraba como si viera la cosa más repugnante que había tenido la desdicha de observar. Rider en su mente parecía estar a punto de de mostrarse y amenazar al profesor por faltar el respeto a su maestro, Harry simplemente le dijo que no valía la pena. Incluso las risas de Draco Malfoy junto a Crabble y Goyle le importaron mucho menos, trato simplemente de mantenerse tranquilo. El no había hecho nada al fin y al cabo.
El profesor Snape dio un discurso sobre la ciencia y arte de hacer pociones. Lo hizo ver como una de las más grandes hazañas de los magos, lo encontró interesante y creyó que a pesar de la actitud del profesor el podría disfrutar de esta clase si podía hacer todo lo que el profesor prometía enseñar.
—¡Potter! —llamo el profesor de la nada una vez que termino su discurso. Harry inconscientemente se enderezo en su silla. —¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?
Harry se desconcertó un momento por la pregunta, por el rabillo del ojo vio a su compañera de casa, Hermione Granger, levantar la mano. No estaba seguro, pero el creía que eso era algo de pociones mas avanzadas a las hechas por un primer año, aun así, el intento recordar en su mente antes de contestar.
—No estoy seguro, profesor. —dijo Harry. El profesor casi parecía sonreír ante su respuesta antes de que añadiera. —Pero creo que son ingredientes para el Filtro de Muertos en Vida.
Por un momento creyó escuchar al profesor chasquear la lengua antes de arremeter con otra pregunta.
—¡Potter! —exclamo. —¿Donde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?
Harry no pudo evitar notar que Granger levantaba aun más su mano en un intento de llamar la atención del profesor que la ignoraba espléndidamente.
—En el estomago de una cabra, profesor. —respondió casi en un susurro.
El profesor Snape prácticamente lo estaba matando con la mirada en ese momento y Harry tuvo que esforzarse en calmar aun más a Rider antes de que esta dejara de lado su modo espiritual y amenazara con sus dagas al profesor de pociones.
—Entonces dime. —el profesor casi parecía apunto de asesinarlo. —¿Cual es la diferencia entre acónito y luparia?
Harry quedo en blanco. Recordaba haber leído sobre ello en los libros extras de pociones que había comprado, pero simplemente no podía encontrar la respuesta en su mente en ese momento.
—Lo siento, profesor. —dijo con calma. —No lo recuerdo, pero, se supone que lo aprenderé en esta clase, ¿no?
Snape siguió fulminándolo con la mirada, pero parecía no tener ninguna intención de burlarse o atacar más a Harry. Se alejo de el y se dirigió a la pizarra antes de añadir.
—Para su información, señor Potter. —escupió las palabras con fastidio. —El acónito y la luparia son la misma planta y no se porque nadie esta escribiendo nada de esto en sus pergaminos.
La clase de pociones continuo sin ningún incidente en particular, ademas del hecho de que Neville casi arruinaba su poción si no fuera porque Tracey lo había detenido en todas las ocasiones que estuvo a punto de cometer un error. Neville parecía tan agradecido con ella que podría haberle hecho un altar.
~El destino de algunos.~
En perspectiva, todo fue bien para Harry desde entonces. Aun podía sentir la mirada del profesor Snape queriendo asesinarlo en cada clase, pero Harry lo ignoraba en su mayoría y se concentraba solo en su poción y en la ayuda de Daphne en clases para que todo fuera bien y tuvieran una calificación decente. Harry había notado que Hermione Granger parecía un poco solitaria en cada clase, así que Neville y el la habían invitado a sentarse con ellos a veces en el gran salón y la chica parecía agradecida de que al menos dos compañeros de su casa y año no la ignoraran ademas de los gemelos Weasley, que eran de tercer año y que se empeñaban en saber como lograba diferenciarlos —según ella, Fred era el gemelo malvado y George el gemelo menos malvado— y Cedric Diggory, el cual la había ayudado en el tren sobre un asunto del cual ella no quiso hablar con profundidad.
Sin embargo, todo el estatus quo en la vida de Harry pareció irse por la borda cuando Draco Malfoy se empeño en querer molestarlo en cada oportunidad que tenia.
—En serio. —dijo Harry. —Juro que si sigue así, le haré saber que es mejor que se mantenga alejado de mi.
—Tendremos las lecciones de vuelo con Slytherin, Harry. —dijo Neville que parecía odiar la idea con pasión. —Daphne y Tracey son geniales, pero Malfoy y sus secuaces son un dolor en el trasero.
Harry no pudo evitar reír ante la comparación. El también creía que Daphne era genial, y había hablado una vez con la prefecta de Slytherin de quinto año y la chica, aunque un poco prepotente, había respondido todas las dudas que Harry había planteado sobre pociones al saber que ella era la chica numero uno de la clase en su año. Harry la creyó agradable, aunque también noto que ella le ayudo principalmente porque la había llenado de halagos sobre su conocimiento en la materia.
—Bueno, mientras no tenga que estar en una escoba al lado de Malfoy, podre soportar su presencia por toda la hora.
Las lecciones de vuelo fueron casi totalmente llenos de normalidad. Todo había sido tan perfecto hasta que Neville, en su nerviosismo, había volado sin control en la escoba antes de que Madam Hooch diera la señal de arranque. Neville termino volando casi diez metros antes de soltarse de su escoba y comenzar a caer.
Fue en este momento en que Harry mando a la mierda su más grande secreto ante la vista de su amigo en peligro.
—Rider. —murmuro con rapidez para si.
Y ante la presencia de veinte niños y una profesora, la mujer más hermosa que todos habían visto en sus vidas apareció de la nada y salto al aire atrapando a Neville entre sus brazos antes de caer con suavidad al suelo. Casi como si estuviera acostumbrada a caer de grandes alturas y aterrizar como si nada. Toda la clase se quedo en silencio ante la presciencia de la mujer de cabellos lilas y mascara de metal cubriendo sus ojos. Ella dejo a Neville en la seguridad del suelo, el niño miro a Rider con la boca abierta y sus ojos tan abiertos al no creer lo que veía frente a el. Todo fue tan surrealista y antes de que alguien pudiera preguntar quien era, ella le dirigió una sonrisa a Neville, acaricio su mejilla un momento antes de desaparecer en la nada nuevamente. Neville se sonrojo tanto que casi parecía el cabello de los Weasley.
—¡¿Que demonios?! —gritaron casi todos los niños, incluso Madam Hooch.
Los gritos de conmoción empezaron y de repente todos hablaban de la mujer de cabellos morados que había aparecido de la nada y había desaparecido de la misma forma. Nadie pareció darse cuenta de que ella se mostró solo cuando Harry había hablado en susurro consigo mismo.
La clase fue cancelada en ese mismo momento, Hooch insistió en llevar a Neville a la enfermería de todos modos y Harry insistió en ir con su amigo.
Aun cuando no había tenido ninguna lesión, la enfermera de la escuela aun así le pidió acostarse para que descansara de la conmoción que había sufrido antes de que ella misma se escabullera a su oficina con Hooch para que esta le explicara lo que había sucedido.
—Neville, ¿estas bien? —pregunto Harry.
—Estoy bien. —dijo Neville aun con la mirada perdida mientras pensaba en algo. —Pero no logro entender de donde salio esa chica. —se sonrojo de nuevo al recordarla y más cuando toco su mejilla, la misma que la chica había acariciado antes de desaparecer. —No pude decirle gracias.
Harry sonrió ante la respuesta de su amigo, pudo escuchar la risa de Rider en su mente y como ella decía que Neville era tierno, pero que ojala no se enamorara de ella, era demasiado mayor para un romance en estos tiempos. Harry se burlo de su modestia.
—No te preocupes, Neville. —hablo Harry. —Estoy seguro de que tu gratitud la ha alcanzado.
Neville murmuro algo por lo bajo que no entendió pero Harry no insistió. Tuvo que marcharse minutos después ante la insistencia de la enfermera de que dejara descansar a su paciente.
~El destino de algunos.~
Después del incidente de Neville con la escoba, el y Harry lograron librarse de seguir yendo a las lecciones al aprobar en la siguiente ocasión. Harry ayudo mucho a mantener a Neville en calma y este ultimo parecía no querer dar una mala impresión de nuevo. No estaba seguro de que la hermosa chica de cabellos lilas lo salvaría una segunda vez.
Neville y Harry también se hicieron más cercanos a Hermione y la presentaron a Daphne y Tracey y pronto su grupo de cuatro se volvió de cinco. Todos parecían llevarse bien, aun cuando de vez en vez los gemelos Weasley irrumpían en la biblioteca en búsqueda de Hermione para probar su nuevo truco infalible contra la habilidad de la niña para diferenciarlos. No funciono ni una sola de las veces.
—No entiendo como lo haces. —dijo Tracey en una ocasión. —Yo no veo ni una sola forma para diferenciarlos.
Hermione aun se ruborizaba al hablar con las niñas Slytherin, pero ella sonrió un poco antes de responder.
—No lo entiendo del todo. —explico. —Pero Fred tiene más pinta de ser malo y George simplemente es menos malo.
Todos rieron ante la declaración de Hermione y regresaron a sus respectivos ensayos del día. Habían hecho un acuerdo mutuo para hacer sus tareas durante la semana para pasar sus días de descanso jugando y explorando alrededor del castillo. De vez en cuando Malfoy parecía venir a fastidiarlos, especialmente a Harry y a Daphne junto a Tracey. En toda ocasión se aseguraba de decirles a las niñas que ellas avergonzarían a Salazar si este las viera juntarse con la chusma. Daphne nunca se ofendía y en cambio le daba una respuesta sarcástica con su sonrisa mas fría que solía dejar avergonzado al niño que huía después ante la humillación.
Fueron días escolares pacíficos para todos, incluso Harry había decidido participar en el banquete de Halloween aun cuando era el mismo día del aniversario de la muerte de sus padres. Neville insistía en que no tenia porque ir, pero Harry solo se encogía de hombros.
—Aunque la muerte de mis padres es algo que técnicamente es triste. —dijo. —No los recuerdo lo suficiente como para que me haga sentir mal y miserable. Creo que es ese factor de ser prácticamente desconocidos que hace que su muerte no me afecte demasiado.
Neville cayo y prefirió no aportar más a la conversación. Ambos niños se dirigieron a su clase de encantamientos sin más junto a Hermione que les esperaba en la sala común. Conversaron sobre cualquier cosa en el camino, Hermione saludo a Cedric cuando se lo toparon en el pasillo. Neville y Harry notaron como su amiga se sonrojaba al ver al Hufflepuff de tercer año, pero no dijeron nada.
La clase abarco el hechizo Wingardium leviosa y aunque algunos parecían luchar con el hechizo, Hermione pudo lograrlo en los primeros diez minutos de clase, Harry logro el hechizo cuando habían pasado veinte. Neville se frustraba cada vez más al ver la pluma que se supone debía levitar no moverse ni siquiera un milímetro.
—Esto es frustrante. —dijo Neville con un suspiro de decepción. —No puedo hacerlo.
Harry se sintio mal por su amigo, aun así quiso animarlo. —Vamos, Neville. No debes rendirte aun.
—Pero... Harry... —se notaba que estaba decepcionado de si mismo.
—Neville. —dijo Harry tomando a su amigo por los hombros. —Puedes hacerlo, es más, inténtalo con mi varita.
Entonces Harry extendió su varita a su amigo que lo veía como si hubiera perdido la cabeza.
—¡Es tu varita, Harry! —exclamo. —¡No puedes prestar tu varita así sin más!
—¿A caso no usas tu la varita de tu padre? —pregunto Harry de vuelta. —Sólo úsala y ya.
Y para sorpresa tanto de Neville como del profesor Flitwick que los observaba, la pluma de Neville prácticamente choco contra el techo una vez que dijo el hechizo y gano asi diez puntos para Gryffindor. Neville no cabía en su propia felicidad.
—Tendrá que acompañarme un momento después de clases, señor Longbottom. —dijo el profesor. —Me temo que algo en su conversación con el señor Potter ha llamado mi atención.
—Si, señor. —fue lo único que respondió Neville.
Aun quedaban diez minutos de clases pero Harry y Neville ahora solo conversaban en voz baja entre ellos. Ambos chicos no pudieron prestar atención a la conversación de Ron Weasley con Hermione.
Al finalizar la clase, Harry esperaba a Hermione afuera. Neville tenia que quedarse para hablar con el profesor. Harry observo a sus compañeros salir uno por uno, Weasley paso a su lado sin notarlo y quejándose sobre Hermione lo que hizo que Harry fruncieran el ceño ante sus palabras.
—No es extraño que nadie la soporte ademas de Potter y Longbottom. —dijo con fastidio Ron a Seamus y Dean. —Es una pesadilla, lo digo en serio.
Antes de que Harry pudiera encarar al chico, Hermione paso de largo de el y de Ron, Dean y Seamus.
—Creo que te escucho. —murmuro Dean, al menos el parecía avergonzado de las palabras de Ron.
—Como sea. —dijo el pelirrojo sin remordimiento alguno.
Harry paso de largo a Ron empujándolo con el hombro lo cual casi lo hizo caer, lo fulmino con una mirada que hizo estremecer de miedo al pelirrojo, sólo entonces corrió detrás del camino que había tomado Hermione. Pero fue demasiado tarde y la chica había desaparecido entre los cientos de pasillos del castillo.
~El destino de algunos.~
—Lo siento, Harry. —murmuro Neville mientras ambos entraban al gran salón para el banquete. —No pude encontrarla.
Harry suspiro pero aun así no dijo nada y se sentó junto a su amigo en la mesa de Gryffindor. Aun así no sentía hambre. Miro de reojo donde estaba Weasley engullendo su comida como si hubiera pasado hambre por todo un mes, le dio un poco de asco y el poco apetito que tenia se esfumo casi por completo.
El banquete siguió casi con normalidad, Neville había comido un poco y Harry simplemente dio algunos mordiscos aquí y haya sin esforzarse en ocultar la preocupación que sentía por su amiga. Todo fue bien hasta que el profesor Quirrell irrumpió en el gran salón gritando que había un troll en las mazmorras y después se desmayo.
Dumbledore ordeno a todos los prefectos a llevar a los alumnos a sus salas comunes, Harry no entendía porque pedía hacer eso para Slytherin y Hufflepuff. ¿Que no sus salas comunes estaban en las mazmorras? Igualmente no tuvo tiempo de replicar porque la conversación de Lavender Brown con una otra niña de su año hablaban sobre el hecho de que Hermione había estado en los baños del tercer piso llorando y que seguramente no sabia nada sobre el troll.
Eso hizo que Neville y Harry se pararan en seco. Ambos se miraron y sin decir ninguna palabra corrieron a los baños de niñas del tercer piso. Pudieron percibir el olor mas horrible que habían tenido la desgracia de oler en sus jóvenes vidas antes de escuchar el grito de terror de Hermione que resonó en todo el pasillo del tercer piso, ambos corrieron con aun más fuerza.
Al entrar a la habitación pudieron ver a Hermione que miraba con terror absoluto al monstruo que se encontraba a tan solo cuatro metros de distancia de ella. Parecía que sus ojos volvían a llenarse de lagrimas ante el miedo producido. Neville y Harry observaron al troll que aun no los había visto sin estar seguros de que hacer.
«Maestro.»
La voz de Rider resonó en su cabeza y Harry supo que tenia que hacerlo. Mantener su secreto a costa de la vida de sus amigos no era algo de lo que el estaría orgulloso.
—Neville. —llamo al chico a su lado en un susurro. —Promete que guardaras en secreto lo que estas a punto de ver.
Neville miro confundido a Harry pero no tuvo tiempo de decir nada antes de que este gritara en medio del baño con decisión.
—¡Rider!
Y fue entonces que la hermosa mujer de cabellos lilas volvió a aparecer ante los ojos de Neville. Sus labios se abrieron en asombro al verla saltar sobre el troll sin dificultad alguna y rodear con sus dagas atadas a cadenas al troll para inmovilizarlo.
—Maestro. —llamo la voz casi inexpresiva de Rider. —Tendré que pedirle que abandone la habitación con sus amigos, voy a recurrir a una habilidad que no quiero que vea por accidente.
Harry ni siquiera la cuestiono. El confiaba en Rider con su vida, al fin y al cabo ella ya lo había salvado una vez en el peor momento de su existencia. Corrió hacia Hermione que se encontraba acurrucada debajo de los lavabos de niñas y con ayuda de Neville la cargaron fuera del baño y los tres se alejaron sin voltear atrás ni una sola vez.
Llegaron al quinto piso antes de meterse en una sala de clases vacías a recuperar el aliento. Hermione entonces rompió a llorar y Neville y Harry la abrazaron en un intento de consuelo.
~El destino de algunos.~
a/n: Y por fin llegamos a la fatídica noche de Halloween y el secreto de Harry ha sido revelado a Neville y Hermione, aunque esta ultima estaba demasiado conmocionada para notarlo con claridad.
Quiero decir que me gusta como va el ritmo de la historia. No quiero alargarme innecesariamente en cada año y escribir casi cincuenta capítulos solo para un año escolar. He leído fics así que aunque me gustan, siento que lo alargan demasiado y que muchos capítulos pueden ser compactados en uno solo. Pero bueno, es sólo mi opinión.
¿Que les espera a los chicos en el siguiente capitulo y porque Rider le pido a Harry que se fuera?
A quien adivine que hará Rider con el Troll hará que actualice mas rápido la siguiente vez (?)
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Nos leemos en el siguiente capitulo, dejen un review dando su opinión.
