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Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a sus autores, hago esto sin fines de lucro.

Advertencias: Esta es una historia yaoi (relación chicoxchico) si les agrada el género adelante. Lenguaje ofensivo.

Resumen: Judai jamás se imagino que sus mejores amigos lo metieran en semejante lio, pero ahí estaba, a punto de cerrar el negocio de su vida, o mejor dicho, someterse a las estúpidas clausulas de Yusei Fudo. OOC.

Nota. Escrito como regalo de cumpleaños para mi amiga Yuki, que fue hace mil años, me apena tanto, ¡perdóname Yuki! Prometo que lo terminaré, en menos de tres meses, listo ya está el compromiso, ¡a leer!

Gracias a:Brendauchikou,MusicianWish,Yuki Lunar,infinydragondivinite, Misaki Takano, me motivaron a continuar ;)

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3. ¿Amigos?

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Judai encendió el GPS de su auto, ¿por qué?, ¡porque era un puto momento para pensar!, ni siquiera quería recordar el camino a su casa, seguir indicaciones como un robot le quedaba bien por el momento, estaba contrariado, ¿miedito?, ¡claro que no!, ¡era heterosexual! Y quien le dijera lo contrario, seguro sufriría castración.

El ambiente me engaño, esa jodida canción.

Que escucho mientras se besuqueaba con Yusei, estaba seguro que la tararía en su mente hasta el final de los tiempos.

– ¡Putos tiempos! ¡Putas manos de mierda! ¡¿Qué pensaban hacer las desgraciadas?!

Grito y acelero.

– ¡Las muy mariconas desabrocharon el pantalón de Yusei!, ¿y luego? ¡Y luego! ¿Qué carajos pensaba hacer?

Golpeo el volante con toda su fuerza.

Estaba furioso, como nunca en su jodida vida, y también se había calentado como nunca.

– ¡Calentura juvenil de mierda!– siseó.

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Parado en su balcón, Yusei admiraba las luces de la ciudad– encendió un cigarro–, estaba seguro que por primera vez en su vida no lograría conciliar el sueño, estaba más impactado que aquella vez, cuando a sus trece años se entero de que su padre era algo muy cercano a un yakuza, y ya se lo esperaba, hubo señales todo el tiempo de que el no pertenecía a una familia común, sobre todo cuando comenzó a ser custodiado por gorilas para ir a la escuela.

Pero lo que acababa de suceder en su sala, eso si no se lo esperaba, se recargo en el barandal y vio a través de las cortinas transparentes el sofá, ese lugar donde estuvo a punto de perderse, y no pensaba en lo físico, más bien en el corazón, ya no lo podía negar: se había enamorado de Judai Yūki, lo suyo no era un puto juego, desde que lo vio le había interesado seriamente.

El contrato de mierda.

Sonrió al recordar que así lo llamaba el castaño.

Ese papel fue una mera excusa para acercarse, pero ahora estaba seguro de sus negras intenciones, tan ocultas incluso para él mismo, pero finalmente salidas a la luz, y ese contrato fue su excusa para tal vez poder… ¿enamorar al castaño?, Yusei se rió de sí mismo, mientras aventaba el cigarrillo al vació.

Es más seguro que canonicen a mi padre, antes de que Judai se enamore de mí, tengo que dejarlo ir– sonrió tristemente– Además ¿Cuándo fue mío?– pensó amargamente.

Solo una vez Yusei sintió un amor tan profundo, y fue el que le profeso a su madre, después de ella, solo vinieron lindos o intensos cariños, incluso grandes pasiones, pero nunca de los nunca…amor.

Sin embargo, ese no era el asunto del que debía de preocuparse, tenía obligaciones que cumplir, su padre le había llamado, tardaría más tiempo del planeado regresar de Italia, eso le agradaba, nunca se había llevado bien con él, pero el problema es que enviaría a su hombre de confianza para vigilar que Yusei estuviera haciendo un buen trabajo en el Casino Satélite: Jack Atlas estaba en camino.

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Una semana había pasado desde aquel incidente, Judai espero paciente, o mejor dicho impacientemente recibir una llamada de parte de Yusei, para recordarle que tenía que cumplir con su paga, o lo mandaría a enfriar, si eso pensaba Judai. Pero de repente se encontraba evocando esos besos, esa canción de Evanesce, las caricias y cuando menos lo pensaba tenía que darse cariño en su deseo creciente, y lo peor, lo jodido del asunto es que cuando se masturbaba pensaba en Yusei ¡No soy maricón!, exclamaba furioso en sus adentros.

Mientras que sin saberlo, Yusei tenía la idea cada vez más firme de romper el jodido contrato y mandar sus intenciones al carajo, aunque él bicolor no era de los que se dejaban derrotar tan fácilmente, sin embargo los sentimientos no eran algo que se ganaran, como en una competencia de motos, más bien era algo que se sentía, sin razón, sin motivo, era sentir y nada más. Y por ese mismo sentimiento, recién descubierto, es por lo que deseaba dejar en paz a Judai, pero aún no lo había hecho, porque de pronto el bicolor recordó y estaba seguro, de haber sentido la firme erección de Judai, se había excitado al besarse con él, es más se atrevió a pensar que tal vez hasta Judai lo había besado con cariño, y ese debate mental le había impedido terminar con sus calientes negociaciones.

Ambos chicos estaban hechos una mierda.

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Y otra semana paso.

Judai había cometido muchos errores en su trabajo, el cual consistía en darle mantenimiento a programas de computadora, miraba su celular insistentemente. Y jugaba con su celular viajando del número de Alexis a Yusei, a la primera le debía una disculpa, al segundo mandarlo al carajo.

En eso estaba cuando llego Bastion y se recargo en su escritorio, necesitaba ponerle un alto a su amigo, o estaba seguro que Judai colapsaría, fuera cual fuera la razón, pues ni él ni Syrus sabían en qué situación habían metido a su amigo.

–Compañero– dijo Bastion– ¿te parece que esta noche vayamos a tomar unos tragos?

Esa pregunta sabía lo que implicaba, Judai sabía que era noche de ligue más que de bebida, hacía tiempo que no salía en ese plan con sus amigos, porque según estaba en planes de crear una relación sería con Alexis, pero ahora simplemente sentía que moriría de vergüenza, si la viera a la cara, y saber que sus manos y sus labios, se habían deleitado tocando a otro hombre, estaba jodido, y los putos intereses se lo estaban comiendo, pues ya habían pasado dos semanas, sin que tuviera el valor de ir a pagar la deuda de alguna forma, pero de algo estaba súper seguro: nunca más besaría a Yusei.

Solo, solo, por precaución, de… ¡de sabrá carajos que!– pensó.

– ¿Y entonces? ¿Vamos? Syrus también está animado.

Señalo hacia atrás, donde el tierno Syrus sonrió para animarlo.

– ¡Vayamos!– exclamo Judai.

Necesitaba respirar aire varonil, que mejor que ligar a unas chicas.

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Pero nada tonto, Judai se aseguro que no fueran a ir a algún lugar que frecuentará Alexis, aún se preguntaba si no la buscaba por vergüenza, o, ¿era algo más?, ¿ya no le interesaba Alexis?, con un buen tarro de cerveza deseo mandar a volar sus preocupaciones, en especial al malnacido de Yusei.

El ambiente semi-oscuro, con lucen rojas y anaranjadas, la música entre pop y rock, chicas guapas pasando a su espalda como invitándolo a bailar, sus amigos riendo y comentando sobre cual chica accedería a irse a la cama sin pretensiones, todo era como en el pasado, como cuando no conocía a Yusei.

¡Carajo, ya vete de mi cabeza!

–Esa rubia no te quita la mirada de encima– dijo Syrus cerca de su oído.

Judai volteo a verla, era guapa, y con un escote para morirse, ¿Por qué no la había visto?

–Ve, haber que sacas– lo empujo Bastion.

Sí, eso haría.

Sus amigos vieron como Judai se acerco, como siempre mostrando esa chispa alegre de su personalidad les sonrió a las chicas, y se sintieron bastante estúpidos por no haberlo acompañado, el grupito se veía muy animado, y accesible, todo por ver a Judai en acción, eran siglos desde que lo habían visto ligar, y ahí estaba la rubia levantándose para bailar, y no un baile cualquiera, sus cuerpos se pegaron a cada nota, buscando el contacto de sus caderas, y con eso dejaron de preocuparse por su amigo, lo veían como un chico normal de nuevo.

Bailaron dos canciones más, y después la chica lo jalo a un pasillo oscuro, donde había otras parejas, Judai sabía perfecto a que iban ahí, ella no aguantando más se lanzo a su boca, Judai la tomo fuerte de la cintura, mientras que ella lo empujaba a la pared.

Eso hubiera sido más que placentero para Judai, sino fuera porque sus pensamientos comenzaron a distorsionarse.

Sería más agradable que ella fuera un poco más alta. Y en vez de este pecho voluptuoso, ¿no sería mejor unos pectorales duros y firmes?, y sus brazos debiluchos, le hacen falta más musculo– la rubia se derretía en sus brazos sin saber las elucubraciones del castaño– ella no besa bien, pero no, no es eso, es más bien su sabor, su sabor no es tan dulce como, como el de Yu… ¡Quién!

Aparto abruptamente a la chica.

– ¿Qué pasa?– siseo ella.

–Yo este, no se– dijo avergonzado.

– ¿No te gusto?– pregunto, viendo la confusión marcada en la cara de Judai.

–Como crees– trato de sonar divertido– es que, tengo que, ver a mis amigos, si eso.

Una pésima respuesta, la rubia alzo ambas cejas.

– ¡Idiota!– la chica se giro sobre sus tacones, y lo dejo recargado en la oscura pared, Judai se llevo ambas manos a la cabeza.

No soy idiota, solo… ¡es la culpa de ese maricón de mierda!, ¡Ah!– golpeo la pared– Creo que es preferible ser idiota y no gay, ¡Soy Idiota! ¡No homo! ¡Puto Yusei!

El resto de la noche Judai se quedo anclado a la barra, y bebió y bebió como nunca, se sentía miserable por tan impuros pensamientos, no podía espantar a Yusei y su cuerpo, sus brazos, su lengua.

Ya casi de madrugada sus amigos se sentaron a su lado dejándolo en medio, se veía peor que cuando llegaron, y no tenía que ver con el estado etílico del castaño.

–Será mejor que nos vayamos– dijo Bastion levantándose del banco.

– ¡No quiero, no quero!– exclamo Judai golpeando la barra– Aquí estamos delomás felishes– abrazo a ambos con cada brazo– ¡porque somos amigos!– hipeo– Y los amigosh– alzo un dedo–, se cuidan, y si no se cuidan, entonces noson amigos, sonunos putos.

Su risa desentonada y su mirada perdida espanto a los chicos, el nunca se había puesto en ese estado, Judai sabía beber sin perder la cabeza, bueno, hasta esa noche eso creían.

–Me siento triste– lloriqueo Judai– ¿podemos hablar de sentimientos? Tengo tantos sentimientos.

Su cara se estampo en la barra.

–Este– comento Bastion alzándolo por los hombros– sabes que nosotros no nos abrimos a ese tipo de cursilerías, eso es cosa de mujeres.

– ¡Aja!– exclamo Judai meciendo su cabeza– y por eso las desgraciadas nos llevan ventaja a nosotros los jodido hombres, ellas, ellas siempre hablan, se apoyan para conspirar en nuestra contra, hacen revistas, conferencias y grupitos para confabular contra el sexo fuerte, ¡je!, ¿en verdad somos el sexo fuerte? Todos somos unos putos maricones.

Judai se balanceo en el banco y fue a dar al suelo.

– ¡Vámonos!– exclamo contrariado Syrus.

Y entre los dos lograron arrastrarlo hasta su coche, por supuesto no pensaban dejarlo manejar. Pero al intentar meterlo en el asiento trasero, Syrus termino acostado encima de Judai.

– ¡Ora, ora, que no te debo dinero!– exclamo Judai.

Syrus trato de zafarse, pero Judai lo abrazo fuertemente.

– ¿Tú también quieres… paga?– pregunto Judai triste.

– ¿De qué rayos hablas?– pregunto Syrus intentando zafarse.

– ¿Entonces no te debo?– pregunto casi a punto de llorar.

– ¡Suéltame!

Syrus se levanto todo sonrojado, Bastion comenzó a carcajear, pensando que a lo mejor Judai estaba tan ebrio que había confundido al peli azul con una colegiala.

–Que bueno que no te debo– dijo Judai enrollándose en sí mismo– no eres mi tipo, solo él…

Y se quedo dormido.

–Por poco y te viola– dijo Bastion divertido.

–Como no te paso a ti– bufo Syrus – yo creo que mejor no lo volvemos a invitar.

–No seas llorón, no paso nada.

Y se fueron del lugar.

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Durante la siguiente semana Bastion se la paso burlando de los dos.

–Pero me invitan a la boda– dijo mientras almorzaban.

– ¡Cállate cabrón!– siseo Judai.

Pero cuando miraba a Syrus, el castaño se minimizaba, muy avergonzado, y eso que le habían jurado por su santa madre que de verdad no le había hecho nada extraño al pequeño, y ni a ningún miembro de su misma especie, no es que Judai no recordara todas las tonterías dichas o hechas, pero solo les había preguntado para cerciorarse, y entonces una luz de esperanza se activo en Judai, aún borracho no se había comportado rarito, entonces si era un hombre derecho y hecho, o perdiendo sus facultades se hubiera lanzado sobre uno de sus amigos, y entonces.

Eso es, porque son mis amigos– concluyo feliz en su mente– ¡y si Yusei se convierte en mi amigo, mis problemas se terminan!

Pura felicidad albergaba ese ingenuo plan.

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La mirada purpura de Jack Atlas analizaba los documentos presentados por Yusei, ambos estaban en el despacho del casino.

–Vaya me sorprende lo bien que has administrado el lugar, las ganancias casi las has duplicado– dijo muy sorprendido Jack.

–Y sin hacer trampas– puntualizo Yusei.

– ¿Vas a hablar mal de tu padre?

–En absoluto, se que el viejo es de ley.

– ¿Cuándo me das la combinación de la caja fuerte?

Yusei se tenso, el rubio había llegado sin avisar y ni tiempo le dio de ocultar el contrato de mierda, guardado celosamente ahí, no le daba pena su descubierta sexualidad, pero tampoco quería compartir eso, y menos con Jack.

–Luego.

– ¿Por qué no ahora? ¿Guardas los restos de alguien o qué?

En cierta forma eran los restos o huesos de Judai, que amaría roer, pero en definitiva no mostraría ese contrato.

–No hay nada de tu incumbencia– contesto Yusei.

Antes de que este protestara, una llamada terminó la conversación, era Judai y los ojos de Yusei brillaron emocionados, con voz nerviosa salió excusándose, y para Jack eso no paso desapercibido. Tuvo el presentimiento de que en la caja fuerte estaba la respuesta, no se iba a quedar de brazos cruzados.

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Judai llego al edificio donde vivía Yusei, este salió sin escoltas, tal como había prometido, y a pesar de la seriedad que portaba su rostro por dentro estaba bastante emocionado, Judai lo había invitado a beber, trataba de suponer que era algo bueno, por teléfono había pensado decirle al castaño que su contrato estaba finiquitado, pero no lo hizo, tenía un atisbo de esperanza, sin embargo el bicolor pensó que solo estaba alargando la agonía innecesariamente, tarde o temprano los tratos con Judai terminarían.

Yusei portaba su típica vestimenta azul de cuero, como siempre se fundía en su esculpido cuerpo.

– ¡¿Que no tienes otra ropa?!– exclamo molesto Judai, se enojaba que lo pusiera nervioso.

–Tengo muchos trajes iguales, ¿cuál es tu problema?

–Nada solo que…creo es demasiado gay– mintió Judai.

Yusei se rió.

–Pues muchas mujeres piensan que es varonil.

Eso molesto más a Judai, que otras u otros se comieran con los ojos a su Yusei.

¡…ese galán…es decir…mierda! ¡Es tan vistoso este cabrón!

Se pateo y repateo mentalmente, y en las bolas para que le doliera más, y no anduviera de maricón con Yusei, esa no era una jodida cita, era un esfuerzo por amigarse con el bicolor, si eso, y nada más.

Ambos se metieron en el auto de Judai, también esa había sido una condición para esa salida, nada de autos caros y ostentosos. Jack Atlas miraba la escena, oculto entre las sombras, preguntándose qué tramaba el bicolor. Y sobre todo se pregunto: ¿Quién era ese chico castaño?

–No sé porque te quejas de mi vestimenta, tú siempre traes esa chaqueta roja– comento Yusei.

–A diferencia tuya, yo soy una persona pobre, luchando por salir del hoyo– recalco Judai.

––No sabes lo que dices– dijo Yusei serio, eso no le gusto a Judai, sintió que lo había lastimado de algún modo.

–Será mejor que nos vayamos– dijo Judai tratando de animar el ambiente– te llevare a un buen lugar.

Y arranco el coche.

– ¿Porque no te había visto antes? –pregunto en voz alta Judai, y se avergonzó de hacerlo, pero era demasiado tarde.

– ¿No es obvio? – Contesto Yusei– Somos millones en esta ciudad, además no frecuentamos los mismos lugares, porque somos de mundos distintos.

Y eso le peso a los dos….

Silencio.

–Se me olvido que tu auto es un vejestorio– comento Yusei tratando de animar el ambiente– me pediste que trajera música, pero no tiene entrada USB, pero estas de suerte, la misma música la cargue en mi celular, solo espero no quedarme sin pila, ¡ah! Porque para variar tampoco puedo conectar mi cargador.

Judai chasqueo la lengua y alzo una ceja en desaprobación por el comentario, pero también sonrió levemente.

La canción Demons de Imagine Dragons inundo el lugar.

When the days are cold– Cuando los días son fríos

And the cards all fold– Y todas las cartas han sido jugadas

And the saints we see– Y los santos que vemos

Are all made of gold– Están hechos de oro….

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–Esa canción también me gusta– comento Judai mientras las luces de la ciudad eran dejadas atrás.

–Por fin algo bueno en ti– bromeo Yusei.

Judai estaba interesado en saber más de Yusei, solo para hacerse amigo de él, pero que constara con sangre y fuego que nada de asuntos románticos y puterías.

–Yusei, aparte del casino a que más te dedicas ¿Qué te gusta?

, justo eso no le diría.

–Varias cosas– contesto Yusei.

– ¿Por ejemplo?– pregunto Judai dando la vuelta en una curva.

–Carreras de motos, cada año se realiza una carrera clandestina en las afueras de Tokio– sus ojos azules miraban los arboles pasar sobre la carretera–, llevo cuatro años ganando el primer lugar.

–Presumido.

–No lo soy, es un logro y punto, me he esforzado mucho para llegar al nivel que tengo.

–Eso seguro, como tienes dinero, lo único que haces es cumplir tus caprichos.

– ¡Para al auto! ¡Detente!

El tono furioso de Yusei congelo a Judai, se orillo, Yusei se bajo y dio un portazo que casi desbarata el auto, Judai se bajo también, reconoció que esas palabras salieron sin pensar y…

Maldición quiero ser su amigo, no hacerlo enojar.

–Tienes una idea errónea de mí– dijo Yusei muy serio mientras marcaba en su celular.

– ¿Qué haces?

–Llamar para que vengan por mí, no tengo por qué estar al lado de una persona que me juzga sin conocerme.

La verdad no deseaba apartarse de Judai, pero eso solo comprobaba que tenía que terminar las negociaciones con Judai, eran peor que agua y aceite, eran nada, Yusei estaba seguro que simplemente no se entenderían, ¡maldita la hora en la que guardo una jodida esperanza!

– ¡Carajo! ¡¿No me digas que te enojaste por lo que dije?!

Yusei lo fulmino con la mirada, pero ni así Judai se intimido, se había recuperado de la abrupta actitud y ahora estaba también encabronado.

–Enserio que estas peor que una chica en sus días– Judai se recargo en un árbol–, si así eres de sensible no puedo hacer nada por ti, que lastima me das…

Yusei dejo de marcar, y se acerco en dos pasos al castaño, puso ambas palmas sobre el tronco, dejando a Judai acorralado.

–Desde que tengo memoria, hasta el día de hoy– dijo Yusei secamente y mirándolo a los ojos– he trabajado, y no solo en el casino, he hecho de todo, desde limpiar zapatos, lavar trastes, limpiar mierda, no siempre mi familia tuvo dinero, ¿sabes?, ¡ah!, no, ¡no sabes!, hubo días en los que mi única comida era un plato de agua con sal– Judai ni parpadeaba– , pero incluso ahora que tengo dinero en mi bolsa, eso no se lo debo a mi padre, ni el departamento adonde vivo, me he jodido bastante, y en cosas honestas, seguramente he dormido la tercera parte de lo que tú has dormido, y desde que murió mi madre– Judai se sorprendió por eso– he estudiado por mi cuenta, y no vivo pegado al casino, aún ahí me preparo, el mundo da vueltas, sé que no siempre seré joven y que algún día la vida me cambiara y me preparo para ello, y todo, ¡todo maldita sea!, ¡Con mi esfuerzo! ¿Te quedo claro? ¡Niño mimado de casa!

Yusei separo sus manos lentamente del tronco, pero en el vuelo las manos de Judai las atraparon.

– ¡Esta bien! ¡Admito que me propase, pero, pero yo tampoco he sido muy mimado!– Yusei no hizo el esfuerzo por soltarse, a pesar de la fuerza infringida por Judai, y que lo lastimaba, era un toque, seguro el último, trataría de disfrutarlo lo más que pudiera– El hecho de que no haya vivido un drama de película, no significa que mi vida haya sido fácil, aunque mi madre viva eso no significa que haya sido la más dulce de las madres, prácticamente me crie solo, ¿te quedo claro?

Dicho eso, Judai soltó a Yusei, dejando su espalda recargada en el tronco.

Ambos respiraban agitados, sus ojos no dejaban de conectarse, el atardecer comenzaba a despedirse, tornando el cielo de rojo y azul, habían dicho tan pocas palabras, y sin embargo, ahora si sentían que se conocían, un poco más, y eso alegro a ambos, Yusei nuevamente recargo las manos en el tronco, sus narices quedaron rozando.

-Quiero tocarte- murmuro Yusei al oído de Judai.

Sus labios se rozaron.

-Está bien- dijo Judai girando la cara- pero sin besos.

Yusei coloco su muslo en medio de las piernas de Judai, para abrirlas un poco más.

-¿Sabes a lo que me refiero con tocarte?

Su mano se deslizo desde el cuello de Judai hasta su ombligo, sus dedos se colgaron del botón del pantalón.

Judai se estremeció, aclarándose en su mente la intención, y comenzando a calentarse tan solo por tal expectativa.

-¡A pagar la deuda! ¡La puta deuda! – se concentro en eso y asintió levemente.

Los dedos fríos de Yusei desabotonaron, el sonido del cierre bajando, su mano acariciando por encima del bóxer, encontrándose con la dureza de Judai, ansiosa, deseosa.

-¡Puto y traidor!

Fue lo último que pensó Judai de su virilidad, pues la mano de Yusei se había introducido, Judai se recargo en el hombro de Yusei y encajo un poco su boca, para no gemir, eso provoco más excitación en el bicolor, quien comenzó a mover frenéticamente su mano.

-Tu tambien tócame.

El corazón de ambos se disparo a mil por hora.

En un movimiento rápido Yusei introdujo la mano de Judai en su pantalón, ¿en qué momento este se había abierto el pantalón? A Judai le importaba un carajo, y menos le importo cuando sus dedos rozaron la erección de Yusei, ambos jadeaban, ambos gozaban, les importaba una mierda quien viniera o quien los viera, ahí en medio de la carretera, pajeandose, Yusei comenzó a besar la oreja de Judai, provocándole una sensación tan placentera, que no pudo contenerse, y gimió alto, muy alto, y de ahí le siguieron varios gemidos, pero Yusei tambien cantaba la misma canción, entre respiraciones y aspiraciones atronadoras.

-Voy a venirme- advirtió Judai.

-Yo también- contesto Yusei con voz ronca.

Y la tierra se sacudió, el árbol se sacudió, eso se imaginaron, porque solo ellos vibraron.

Yusei abrazo a Judai, y este se dejo. Mientras sus respiraciones volvían a la normalidad.

–Mejor– dijo Judai haciendo un esfuerzo por hablar en tono serio– vayámonos, ¿si?

Los ojos de ambos aún brillaban por la pasión desbordada.

-Claro- dijo Yusei acariciando la mejilla sonrojada de Judai- vayamos a beber.

Ambos se subieron al auto, con una sonrisa boba en el rostro, pero Judai logro esconderla de Yusei.

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Lejos, en Tokyo Jack Atlas luchaba por abrir la caja fuerte, siempre había tenido sus diferencias con Yusei, moría por saber su secreto, y joderlo, ¡Cuan feliz lo haría!

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Comentario.

¡Por fin! La inspiración regreso, récenle a su santo de confianza para que no se vaya. Agregue a Jack Atlas, haber que sale, no prometo actualizar pronto, pero si quiero hacerlo, he andado ocupadísima con temas de familia, y bueno pa´que lo niego, con otros fics.

¿Me salió creíble mi Judai-borrachín?

¿Ya mejoraron estos muchachos?

¿Se noviaran algún día?

¿Tomatazos, mordidas, besos, abrazos?

¡Motívame a seguir!