Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, yo solo escribo por diversión y sin fines de lucro.
Advertencias: Esta es una historia yaoi (relación chicoxchico) si les agrada el género adelante. Lenguaje ofensivo.
Resumen: Judai jamás se imagino que sus mejores amigos lo metieran en semejante lio, pero ahí estaba, a punto de cerrar el negocio de su vida, o mejor dicho, someterse a las estúpidas clausulas de Yusei Fudo. OOC.
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5. Pelea bajo las estrellas.
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Saiga y los motociclistas hicieron un círculo alrededor de Tank y Judai. Todos menos Yusei, gritaban obscenidades y animaban a Tank, a que hiciera puré al "niño bonito", es decir Judai. Quien por cierto era muy torpe para los "madrazos", pero es que no era un chico de las calles, la pelea realmente seria en su vida había sido en la preparatoria, cuando conoció a Bastion, se habían tropezado en el pasillo, en un muy mal día para los dos, y eso había sido el detonante perfecto para sacar su frustración, fue un empate, y al final de cuentas sirvió para comenzar su amistad.
Y a pesar de que Judai si lograba tocar a Tank, ya era como el quinto golpe que este le daba a Judai, eso molestaba en verdad a Yusei, pero el castaño había sido claro con el bicolor:
Por favor no intervengas, este es mi puto problema.
Lo había dicho en un tono tranquilo, pero tajante, y Yusei lo entendió, Judai quería demostrarle que era un hombre que se hacía responsable de sus asuntos. Pero en verdad le jodia que estuvieran maltratando a su adorado castaño. Pero por muy duro que fuera para Yusei, tambien demostró su cariño y confianza en Judai, al no meterse.
Lo mejor que había logrado hacer el castaño era protegerse la cara, todos los golpes los había recibido en el cuerpo. Pero el grito de Rally al salir a la carretera lo distrajo, y entonces Tank le dio un buen puñetazo en la mejilla, logrando derribarlo. Yusei corrió hacia Judai.
-Eso es pelear sucio- siseo Yusei con furia.
-No tengo la culpa de que se distrajera con mi prima.
-¡¿Tu prima?!- exclamaron ambos chicos al unisonó.
-¡Tank, grandísimo tonto! ¡No armes alborotos o me van a correr!- exclamo Rally mientras le daba un puntapié en la espinilla a Tank, haciéndolo brincar en un solo pie por el dolor.
-Lo siento- contesto Tank agachando la cabeza.
-Yo no voy a correr a nadie- comento Saiga mientras bebía una cerveza- esto es solo diversión extra.
Exacto, Saiga era el dueño del bar Dungeon.
Yusei ayudo a Judai a levantarse, mientras ambos procesaban toda esa información, vieron como Rally seguía regañando a Tank, como si el niño pequeño fuera él.
-El muchacho creyó que me estabas molestando, bueno si lo hacías, como siempre, - dijo Rally a Tank - pero en vez de buscar pelea, deberías de estar agradecido porque un extraño intentara protegerme-, miro agradecida a Judai, y se sonrojo cuando la mirada de Yusei se cruzo con la suya- Que guapo es- pensó.
Judai odio la mirada que la pequeña le dedico a Yusei, escupió todo el aire que tenía en sus pulmones, para liberar todas las palabrotas que le vinieron a la mente.
-Ya, ya, lo he captado, ¿contenta?- pregunto Tank.
-Yo no estoy nada contento- reclamo Yusei acercándose - pareciera que todos ustedes se burlaron de la buena voluntad de mi amigo- esa palabra como que no le gusto mucho a Judai, ¡Pero con diez mil demonios apezuñados! ¿Pues no que se quería amigar con Yusei?- ¡exijo una compensación!- concluyo el bicolor.
-¡Hey cabrón!- exclamo Judai- ya había dicho que este era mi puto problema.
-¡Lo sé! Y ha finalizado tu participación, y ahora es mi turno, me siento humillado.
Y cabreado, pues habían maltratado a su objeto de placer, claro no lo veía como un objeto, ya que amaba al castañito hasta la punta de su deseo, pero lo sentía suyo, ya en este punto, ya no había reversa para Yusei.
-¿Ah si? Pues…- intervino Saiga mientras lanzaba su cerveza vacía a un bote- ¿estarás contento si te reto a una carrera de motos? Después de todo el problema fue en mi bar, no me gustaría dejar a un cliente insatisfecho.
-Me parece bien, pero no tengo moto, tendrán que prestarme una.
Judai se preocupo por el giro que dieron las cosas, pero la mirada seductora y brillante de Yusei lo tranquilizo un poco. Saiga les ordeno seguirlos a otro lado, a una carretera en línea recta, perfecta para una carrera, y prácticamente no usada, para evitar algún accidente. La pareja se transporto en el vejestorio- ejem auto de Judai- y cuando se estaciono el castaño, antes de que Yusei bajara del coche, tomo del mentón a Judai y le planto un beso fugaz y penetrante.
-¡Cabrón!- siseo Judai, contento, pero a la vez asustado de que los hubieran visto, pero eso no había sucedido, pues la oscuridad los cubría dentro del coche, y nadie les prestaba atención también, eso lo tranquilizo, y más las palabras que le dedico Yusei.
-Es para darme suerte- dijo sonriendo.
Y sin siquiera pensarlo, Judai también le planto un beso rápido, sorprendiendo a Yusei.
-Gana.
-Lo haré, mi victoria será para ti.
Yusei se bajo, y el castaño agradeció que ya era muy noche, y no viera su sonrojo.
Todos los hombres prendieron los faros de sus motos, para iluminar el lugar, como si de una pista de aterrizaje se tratara, poniéndose a lo largo de la carretera.
-Tank va a prestarte su moto- comento Saiga señalándolo.
-¡EH!
-No repliques gordo, después de todo tu iniciaste el problema.
Enojado Tank aventó las llaves de su moto a Yusei, este las atrapo en el aire, se acerco al vehículo, y encendió el motor, piso el acelerador para escuchar la maquina y después se bajo.
-¿Tienen unas herramientas que me puedan prestar? No tardare, solo serán cinco minutos.
Extrañado, Saiga le prestó sus propias herramientas. Judai se acerco a Yusei, admirando esas manos habilidosas, creadoras de sensaciones tan placenteras.
¡A la mierda! ¡Shu! ¡Váyanse ideas lujuriosas!
El bicolor realizo unos cuantos ajustes al motor, lo cual como prometió fue rápido. Se volvió a montar en la moto, y escucho nuevamente el motor, sonrió satisfecho.
Judai le entrego un casco a Yusei. Admirando el cuerpo del bicolor.
-También te lo han prestado- dijo Judai sonriéndole y frotando levemente su hombro, gesto que motivo todavía más a Yusei, y reavivo su esperanza de ganarse el amor de Judai.
Que increíble se ve montado en la moto, como me gustaría ser moto… ¡Me lleva el demonio! ¡Creo que ya me estoy mariconizando! ¡Puto Yusei!
Preparados en la línea de meta, Judai miro entre nervioso y eufórico como encendían los motores, nunca había visto a Yusei correr en una carrera, y eso le emocionaba sobremanera, casi como un orgasmo- bueno no tanto- y no aparto la mirada del bicolor ni un segundo, y su respiración se agito, y su pecho se hincho de orgullo, al ver la manera tan admirable de correr de Yusei, era ver al bicolor transformarse del hombre tierno que era con él, a un guerrero feroz en el asfalto, cual trueno plateado. Por supuesto Yusei le gano a Saiga y por mucho, quien al ver su manera de maniobrar la moto, supo de quien se trataba.
-E…er…eres el ¡Dragón Carmesí!- exclamo Saiga atrayendo la atención de todos.
Se escucharon varias exclamaciones: ¡Que dijo! ¡En verdad! ¡No lo puedo creer! ¡Nuestro ídolo!
Pronto hicieron un círculo alrededor de Yusei, empujando a un lado a Judai, quien estaba muriendo de celos, al ver como las chicas tocaban al bicolor, ante unos no-enojado-novios, pues ellos mismos veían a Yusei como un dios.
-¿El cabrón es así de popular? –se pregunto Judai muerto de celos, claro él ni siquiera se daba cuenta de que así se llamaba la emoción que le punzaba el estomago y los puños.
-De acuerdo- comento Yusei apartando con amabilidad a todos- si lo soy, pero guárdenme el secreto, que mi padre no sabe que corro en las carreras clandestinas.
Saiga le palmeo la espalda.
-Por supuesto muchacho, pero a cambio ayúdanos a mejorar nuestras motos, se ve que haces magia con los motores, esa tortuga que Tank maneja no le ganaba ni a mi abuelita…
-¡Oye!
-Si por supuesto- prometió Yusei- pero tendría que ser mañana, hoy ya es muy tarde para ver tantos motores, ah, claro y si mi amigo acepta esperar.
¡Hasta que te acuerdas de mí, imbécil!
Judai tenía cruzados los brazos, una ceja brincando de coraje en su cara, pero cuando las chicas se abalanzaron sobre él, para rogarle que aceptará quedarse esa noche con ellos, entonces fue el turno de Yusei de encelarse, tenían al pobre castaño acorralado, algunas incluso se atrevieron a besarle las mejillas, mientras Judai pasaba del verde ira al rosa tímido.
-Yo creo que ya lo convencieron- dijo Yusei secamente mientras jalaba a Judai hacia él, decepcionando a las chicas.
-¿Pero donde dormiremos?- pregunto Judai todavía sonrosado.
Saiga en respuesta le aventó un saco de dormir.
-Tendrán que compartirlo, aquí pernoctaremos todos.
-¿Eh?- Judai se sonrojo mucho más, ya no era rosa, era rojo pasión, alerta máxima, trasero en peligro.
Y antes de que Judai reclamara algo sobre el problema de dormir a la intemperie, Yusei ya estaba poniendo una pequeña tienda de campaña, tambien prestada, y con la cabeza, invito a Judai a meterse con él. Con las manos un poco temblorosas, Judai entro a la tienda, jamás se imagino que esa noche dormiría con Yusei.
Solo dormir, dor-mir, del verbo no hago mariconadas en la pradera.
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Judai se quito los tenis y se acostó dentro del saco de dormir. Miro como Yusei se quitaba las botas lentamente, como si estuviera analizando algo en su mente, y eso le impidiera hacerlo como la gente normal.
-Tu quédate en el saco- dijo Yusei dándole la espalda- no sería la primera vez que duermo a la buena de Dios.
-¿Y eso?- pregunto Judai un poco decepcionado de no compartir, cama, digo saco- Seguro pasaras frio.
- Lo que sucede es que si duermo contigo- pensó Yusei-, no creo que pueda contenerme, yo te deseo, no quiero solo roces, ya no me basta con solo tocarte con las manos, yo quiero algo más.
-No estoy bien con esto- reclamo Judai- si el problema es compartir, pues yo duermo afuera, y tú quédate con el saco.
Judai salió del saco y se sentó sobre él pasto, con los brazos cruzados.
-No seas terco- replico Yusei sentándose- metete en el saco.
-No gracias.
-Si te metes en el saco, prometo restarte el precio de un beso.
¡Uy eso sería muy tentador! Eso si fuera hace unas semanas, si hubiera sido antes de su primer contacto, si el castaño no tuviera ya sentimientos comprometidos por el bicolor, pero ahora esa oferta valía una mierda, en comparación con la idea de…tener cerca a Yusei, de sentir su cuerpo caliente, durmiendo a su costado.
-Me parece bien- comento Judai, decepcionando a Yusei, que esperaba otra respuesta- pero que sea el valor de tres besos, si tú… duermes conmigo en el saco.
-¿Qué? Repite eso- dijo Yusei emocionado.
-Tómalo o déjalo, cara de estrella- dijo Judai, intentando no escucharse ansioso porque aceptara la propuesta.
-¡Lo tomo por supuesto que lo tomo!
Una leve sonrisa se instalo en la cara de Judai, y ambos se acostaron, espalda con espalda.
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Después de cinco minutos que le parecieron a los dos como cinco mil años.
-Espero no llueva- comento Judai mirando de reojo, el gran agujero que tenia la tienda de campaña.
-No creo- comento Yusei- además es lindo el detalle, se pueden ver todas las constelaciones, por cierto, me siento orgullo de ti.
Nunca se imagino Judai que un comentario así, incendiara sus mejillas de golpe.
-Y…y…eso ¿Por qué?
-Bueno, aunque no eres bueno peleando, aceptaste eso, con tal de ayudar a Rally, fuiste como un caballero medieval, intentando salvar a la doncella en peligro, fue lindo.
-Vaya te acuerdas del nombre de esa chiquilla, si que eres un pervertido.
Yusei sonrió, Judai para nada había ocultado su tono molesto, celoso.
-Tiene un nombre que nunca había escuchado, además no seas tonto, ya te dije que solo tú…
-¡Ah que bien corres!- interrumpió Judai, sabía cómo terminaba esa frase, es más el también ya pensaba lo mismo, y aceptarlo ya era una jodida realidad: Yusei también era el único que se le lo ponía bien duro- Con que Dragón Carmesí, lindo alias.
La risa cantarina de Yusei inundo los sentidos de Judai.
-No esperaba que fuera lindo, sino intimidante, pero gracias por el cumplido.
Ambos deseaban girarse, más que el aire que se colaba por aquel agujero tupido de estrellas, pero uno no lo hacía por miedo a saber cómo acabaría aquello, y el otro por miedo a aceptar esa necesidad de tocarse.
¡Joder!
Ambos, sincronizados, se giraron, su respiración choco, sus narices se rozaron.
-Mi deuda ha subido mucho- dijo Judai tímido.
-Creo que sería bueno que la bajaras un poco.
Yusei entendió por fin que Judai necesitaba de esa excusa, para sentirle, de momento aceptaría eso.
-Si- dijo Judai cerrando los ojos, esperando esos labios que lo mataban.
El castaño dejo semi abierta la boca, y los labios de Yusei no tardaron en visitar ese ansiado lugar, y mientras besaba tiernamente al castaño, una mano acaricio las nalgas de Judai y la otra comenzó a bajar el cierre de su pantalón, y masajeo lentamente su miembro, obteniendo unos deliciosos jadeos por parte del castaño, Judai tomo el rostro de Yusei, y acaricio con delicadeza sus mejillas, su pelo, y regresando a su rostro, tomo el control del beso, provocando que la pasión de Yusei se disparara al infinito estelar, y comenzó a frotar más desesperado el miembro de Judai, y mientras más apasionado era el beso de Judai, más abrazadoras eran las caricias que le proporcionaban las manos de Yusei, y sin darse cuenta ambos comenzaron a desvestirse, entre besos y pausas, entre caricias y respiraciones entrecortadas, quedaron totalmente desnudos, y por eso ambos pararon, jadeantes y medio sudorosos, admirando el cuerpo del otro, maravillándose con la piel que ahora tocarían, y Yusei se tendió encima del cuerpo de Judai, frenético , asustado y emocionado, no se imagino de que lo podría tener de esa manera, y era tan hermoso, que si no fuera por la felicidad que tenía, seguramente unas putas lagrimas le hubieran salido.
Judai entre beso y beso, comenzó a frotar también el miembro de Yusei, y ambos se corrieron por fin, gimiendo tan alto, que Judai se congelo por ello.
-¿Nos escucharían?- susurro al oído de Yusei.
-No, cada quien está muy ocupado allá afuera, ¿acaso no oyes los jadeos que vienen de otras tiendas?- pregunto Yusei acariciando la melena castaña-, no somos los únicos que se están divirtiendo.
Era verdad, y Judai apenas se daba cuenta, es que el estar con Yusei de esa manera, lo había puesto en otro mundo, uno donde solo ellos habitaban, olvidándose del resto del planeta. Y eso nuevamente molestaba a Judai, el darse cuenta que se olvidaba de todo, y hasta de su propio nombre, Yusei lo trastornaba por completo, y eso lo hacía feliz y temeroso. Porque después de todo, ambos eran hombres, es más, ambos pertenecían a mundos distintos.
Si no fuera por la deuda de mierda, seguramente, nosotros nunca nos hubiéramos conocido, y Yusei estaría quien sabe con quién…pero sucedió, Yusei está aquí, encima de mí, y su mirada es solo para mí, y sus caricias son solo mías.
Y Judai tomo el rostro de Yusei y lo beso con furia, una que intentaba ahuyentar a sus propios temores.
Sus miembros comenzaron a tomar vida nuevamente, y entre más frotaban sus cuerpos, más se encendían, y entre más se encendían, más deseaban sentir. Judai comenzó a aventar sus caderas hacia Yusei como buscando más contacto, sentía que moriría si algo más no sucedía, pero… ¿Qué otra cosa podía suceder? Temía tambien esa respuesta, y sabiendo la necesidad del castaño, pues era la misma de Yusei, este último comenzó a descender su lengua, de los labios a la barbilla, luego al cuello, al pecho, al ombligo, a su miembro, la lengua de Yusei rozo su punta, y comenzó a delinearlo con su lengua, y de pronto, ante la sorpresa de Judai, se lo metió a la boca, y Judai sentía que las estrellas que le mostraba Yusei, eran más brillantes que las que cubrían la noche, y con un grito ahogado se derramo en la boca del bicolor.
Judai se levanto asustado por eso, y por muy maricon que se escuchará, ver a Yusei embarrado con su semen en la boca, era la cosa más jodidamente erótica que hubiera visto en su puta vida. Y se volvió a acostar, presa de una risa nerviosa, por la pena y por la alegría del momento. Yusei se acostó a su lado, y lo abrazo enredando una de sus piernas en las de él.
-Espero que haya sido de tu agrado- dijo Yusei tímido- es la primera vez que lo hago, y – con unos celos endemoniados termino diciendo- bueno, a lo mejor has tenido mejores mamadas…
-¡Nunca, porque yo soy virgen!- tan pronto como la puta honestidad delatora salió, Judai deseo que un hoyo se abriera bajo su cuerpo y una tonelada de mierda le cayera encima.
Bendita boca floja, pensó Yusei, se alegro tanto, que hubiera podido saltar desnudo afuera, Judai era virgen, era suyo, y era virgen, y agradecía entonces el no haber ido más allá, que era lo que deseaba en un principio, su castañito era virgen, se tapo la cara para esconder la felicidad que lo embargaba, nadie había explorado esa piel, ese territorio era suyo, el había colocado la bandera ya, apropiándose de él, ahora si no lo soltaría, no permitiría que nadie más tocara esos músculos.
Judai al ver la cara de idiota de Yusei se molesto.
-¡¿Te burlas que un joven universitario, sea virgen? ¿Soy patético?!
-No, no…-dijo Yusei tomándole el rostro- es que me has hecho tan feliz, que podría dar por saldada la deuda.
-¿Tan rápido quieres deshacerte de mí?
-No idiota, ¿que no lo entiendes? Yo te quiero.
Nomás no se le salieron los ojos a Judai de la impresión, porque las canicas las tenía amarradas al cráneo, porque en caso contrario, ya estarían rebotando en el pasto.
-¿Me quieres?
-Si.
Y Judai volvió al asalto, para terminar esa platica, porque no supo o más bien no quiso hacer frente al sentimiento de Yusei, y teniendo al bicolor bajo su cuerpo, para desviar todavía más su atención, le dijo al oído:
-Tengo que devolverte el favor, sabes, aquí abajo todavía estas duro.
Y entonces Judai comenzó a lamer el miembro palpitante y caliente de Yusei, y como Judai era muy bueno con su boca, no tardo en darle el placer anhelado, y el bicolor gemía y se arqueaba a cada caricia proporcionada por la lengua del castaño.
¡Es por la deuda! Nada más, no tiene que ver con su declaración, no me afecta, no, yo soy un chico japonés, normal y decente.
-Jud…ah…ah…yo voy….uf…ah…es suf…
Y antes de que se derramara en la boca de Judai, Yusei logro quitarlo, asunto que no agrado al castaño.
Y ambos finalmente se metieron al saco de dormir, abrazados, meciéndose bajo el acompasado palpitar del otro.
-Buenas noches- dijo Yusei, besándole el cabello, y atrayéndolo más hacia él.
-Buenas noches- contesto Judai, recargando su cabeza en el hueco acogedor, del cuello del bicolor.
Tengo miedo…Yusei solo me gusta, yo…no debo sentir otra cosa, ya es demasiado.
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Comentarios.
Judai aunque esta babeando por Yusei no acepta del todo esa atracción, es lento pues, pero ya avanzaron otro poquito, bueno físicamente más que sentimentalmente.
MusicianWish, feliz no cumpleaños. Y sip, has acertado soy de México, Gracias por tus comentarios serios, y bueno los problemas siempre existirán pequeños o malos, ya salí de mi drama y ya me puse las pilas, ¡buen inicio de clases!
Saludos a Severus-Riddle, Jadden Yamilet, ALEXME.S.
¿Qué les pareció este capi?
¡Acepto tomates y besos por igual!
¿Sigo con la historia o mejor me dedico a la repostería?
