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-Cerca y lejos-
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Cuando Judai se despertó, se decepciono mucho al no encontrar a Yusei dormido a su lado, abrazándolo y acariciándolo como debería ser.
"¡Demasiado temprano para puterias!", se regañó.
Aguzo el oído, y escucho a Yusei reír, eso le molesto aún más.
"¿De qué se ríe? ¿Con quién se ríe? ¡Y a mi que carajos me importa!"
Se vistió rápido, y fue cuando recordó lo intenso que estuvo anoche, se sonrojo, y hasta se puso la ropa al revés ¡dos veces!, después de maldecir unas veces más, se dignó a salir, y estaba decidido a actuar como si nada hubiera pasado, si Yusei podía lucir así de tranquilo mientras reía con Tan, pues entonces el también estaría como si nada.
Oh, pero era tan difícil, Judai nunca compartió ese nivel de intimidad ni con sus revistas Play Boy, se sintió tan patético y estúpido, en verdad necesitaba salir de ahí pronto.
-Judai- llamo Yusei- pensé que nunca despertarías, enserio estaba preocupado, pensé que te había matado anoche.
El castaño pudo decir mil y unas maldiciones, mandarlo a la mierda más lejana, embarrado de mierda, comiendo mierda.
¿Cómo se le ocurría al estúpido de Yusei decir eso en voz alta?
Pero Tank no hizo ningún comentario, lucia tan natural, era como, ¡si el gordo supiera todo! De hecho, al ver a todos a su alrededor, Judai sentía que todos sabían que se había pajeado con Yusei, alegres y maricones, si, seguro todos sabían.
Paso de largo, rumbo a su querido auto, Yusei que recién lo estaba conociendo, no se imaginaba la bola de estupideces que pasaban por su mente, pues aun estaba en la nube voladora, aun sentía la piel de Judai rozando la suya, su sudor, su sabor por supuesto.
Judai se puso a revisar el motor de su propio auto, y como su mente no estaba pensando en válvulas, ni fusibles, comenzó a cambiar cables sin razonar.
"Yo lo mato".
- ¿Qué haces?
Judai se levantó tan rápido, que se golpeó con el capo.
- ¿Estas bien? - volvió a preguntar Yusei, en sus manos tenia un vaso desechable con café, y en la otra unas donas.
-Si, claro que sí, ¡muy bien!
-Se escucho fuerte.
-Pues no escuchas bien.
Yusei frunció el ceño, Judai era uno completamente diferente al de la apasionada noche, era como desde el principio, a la defensiva, molesto, lejano, y le dolió.
-Bueno, perdón por interrumpirte, pero, vine a dejarte café y pan.
-Claro, claro, gracias.
Judai tomo las cosas rápidamente y se recargo en su coche, meterse todo eso a la boca, era una buena excusa para no hablar. De pronto se acordó de como uso su boca la noche anterior, y por eso casi se ahoga, Yusei preocupado le palmeo la espalda.
-Si tienes tanta hambre, te traigo otra cosa, ¿Qué quieres? Yo lo consigo- Judai dejo de toser y se le quedo viendo como si fuera un extraterrestre-, bueno, ahora regreso.
"No soy tu puta novia".
Al cabo de un rato Yusei regreso con dos emparedados y una manzana.
-Algunos sí que vienen preparados, Saiga tenia esto entre sus cosas.
Le dio la manzana y un emparedado a Yusei, ambos comieron en silencio.
-Espérame solo unos treinta minutos más, ya casi termino de revisar las motos que tienen posibilidades de mejorar, regreso- dijo corriendo lejos de él.
Judai se sintió tranquilo al quedarse solo, necesitaba organizar sus ideas, y destrozar el motor de su coche no estaba en sus planes.
-Idiota- siseo para sí.
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Después de despedirse de Saiga y los demás motociclistas ambos iniciaron su camino de regreso, pero a Yusei se le ocurrió ir rumbo a otro lado, solo una parada antes de regresar a la realidad.
-¿Adónde me llevas?- pregunto Judai mientras manejaba.
-Es un lugar tranquilo, solía venir de niño con mi padre.
-Eso fue hace dos días, ¿no? - se burló Judai pues ambos eran jóvenes- niñito de papi, ah, ah.
Yusei se animó, finalmente Judai comenzaba a comportarse como antes.
-Pues no lo niego, me consentía mucho.
- ¿Eran cercanos? – Yusei lo miro triste- perdón, no debí decirlo de esa forma- Judai siguió mirando el camino terroso adonde entraban.
-No, no te disculpes, la verdad es que ya no es como antes, no sé, tal vez por eso quise venir.
Judai abrió mucho los ojos, era un hermoso lago, con una cabaña al lado. Se estaciono al lado de un columpio, se enterneció al imaginar a un Yusei columpiándose, seguro sería un niño adorable.
"¿Qué dije de no pensar así?", se pateó mentalmente, "Tranquilo estúpido, toma todo con calma".
Judai había llegado a la conclusión de que Yusei si le hacía sentir "cosas", pero también decidido que no se permitiría llevar ese sentimiento mas lejos.
-Vaya, cara de estrella, ¿así que ahora vas a seducirme? Lo tenías todo planeado, ¿verdad?
-Estas equivocado, en realidad ya ni me acordaba de este lugar, hace mucho que no venía- Yusei camino hacia el lago con las manos en los bolsillos- pero de repente recordé, solo quise venir un momento, no es como si pensara en pasar la noche contigo, en una cabaña, con chimenea, solos en medio del bosque- Judai trago saliva, porque Yusei lo miro intensamente al decir eso ultimo- ¿muy tentador verdad? Pero no, no será así.
Judai camino hacia el columpio, se sentó en él, y comenzó a columpiarse.
-Que bueno, aunque no me importaría quedarme, no es que te tenga miedo o algo parecido.
-Ahora tu tratas de seducirme- dijo Yusei acercándose- bueno no, seguro no, solo eres un bocazas.
Judai torció la boca.
-En fin, ya que no vamos a quedarnos, pues deberíamos regresar, no quiero manejar de noche- comento el castaño.
-Si está bien, vámonos- apoyo Yusei.
Ambos se subieron al coche, pero cuando Judai intento arrancar, este no lo hizo, una y otra vez, decenas de meses, pero su carcacha no se prendió.
"Ya me jodi".
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Jack Atlas estaba muy sonriente, por fin había abierto la caja fuerte de Yusei, espero encontrar drogas, evidencias de algún fraude por parte del bicolor, algo que pudiera usar en su contra para hacerlo quedar en mal ante el padre del bicolor, pero tras buscar y rebuscar, solo encontró un papel sospechoso, casi lo avienta por estar escrito incluso a mano, al pensar que era algo sin importancia. Pero cuando leyó la palabra Contrato, se interesó, y a medida que leyó el papel su cara paso de blanco a rojo, pensó que era una broma, pero cuando hablo con los empleados, armo el rompecabezas de lo que estaba sucediendo con Yusei.
- ¡Excelente! Después de todo no tengo tan mala suerte, seguro al jefe no le gustara que su hijo juegue de esta manera, a menos que Yusei quiera comprar mi silencio de alguna manera- y se imagino mil formas de como eso podía suceder.
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Era ya de noche, cuando Judai acepto que su carcacha estaba descompuesta, el mismo propicio eso por baboso, no pudo hacer una rabieta, sabía lo que sucedería, se quedó un poco congelado, pero asumiría lo que pasaría con valentía.
- ¿Y ahora qué hacemos? - le pregunto Yusei, dándole la oportunidad al castaño de decidir.
-Pues quedarnos.
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Ambos entraron a la cabaña, no estaba tan polvosa como se imaginó Judai, de hecho, todo estaba en perfecto estado, tenía dos habitaciones- "por lo menos no dormiría con Yusei, fiuuu", pensó ilusamente-, una cocina, un pequeño comedor, una sala, incluso un aparato de sonido, al ver su asombro Yusei explico.
-Mi padre paga para que se mantenga así, yo opino que es una perdida de tiempo, ya que no se usa.
- ¿Estas tonto? Si mis padres tuvieran un lugar así, de seguro yo me escaparía muy seguido acá, es tan pacifico, agradable, y bueno, ahora disfrutaremos de un lugar limpio.
Judai se dejó caer en un sofá. Yusei sonrió de ver lo cómodo que estaba el castaño.
Afortunadamente Yusei siempre previsor, había guardado comida en su maleta que metió en el coche, la mayoría golosinas, pero con eso podrían estar bien por una noche, después de comer ambos se sentaron. Judai comprobó que el reproductor funcionara y puso algo de música.
-Música antigua, pero buena selección, tu padre no tiene mal gusto.
-Si, el viejo es así, sabes, me intriga un poco tu actitud, hace rato sentí que estabas molesto, ¿te arrepentiste de lo que hicimos en el campamento? - pregunto con miedo.
-No, no, para nada, solo imagine que habías alardeado de haberte acostado conmigo, no sé.
- ¿Te hubiera dado mala reputación? - cuestiono Yusei molesto.
-Puaf, como si eso me importara, no es eso, es mas bien que, solo desee que eso fuera solo nuestro, nada más- a Yusei se le iluminaron los ojos, Judai quiso cambiar el tema, no quería mariconadas por ese día- Por cierto, no veo una foto de tu padre, o tuya, es una decepción no verte en tus pantaloncitos cortos, y con tus mejillas rojas- canturreo Judai a modo de broma.
Pero Yusei no se lo tomo a mal, al contrario. Saco su celular y le enseño una foto, era un niño, adorable como se lo había imaginado, a su lado, un hombre sonriente, muy joven, de cabello rubio y mechas negras.
-Ya veo a quien le copiaste el peinado.
Judai estaba tan embelesado viendo la imagen, que no se percato lo cercanos que estaban, hasta que la respiración de Yusei le hizo cosquillas en el cuello. Justo estaba la canción "Touch Me", The doors, como una alegre invitación a perderse.
Come on, come on,
Come on, come on
Now, touch me, babe
Can't you see that I am not afraid?
Yusei no pudo más y beso a Judai, quien se dejó llevar, mandando nuevamente al carajo todas sus conclusiones anteriores de no sentir nada.
Now, I'm gonna love you
'Til the heaven stops the rain
I'm gonna love you
'Til the stars fall from the sky
For you and I
Se abrazaron con mucha desesperación, Yusei apretó fuertemente el delgado cuerpo de Judai, el bicolor estaba muy enamorado, ya no deseaba contenerse. Por eso, después de un beso muy apasionado, tuvo que decirlo.
-Vayamos a la cama.
Come on, come on
Come on, come on
Now, touch me, babe
Can't you see that I am not afraid?
Pero Judai, aunque estaba aterrado, siguió los pasos de Yusei, quien cerró la puerta de la habitación, como ya era de noche, solo la luz de la luna entraba tiernamente por la ventana. Yusei se quitó la chaqueta y la dejo caer al suelo sin importancia. Se acerco lentamente a Judai como tanteando el terreno, por si este deseara arrepentirse, tomo sus manos y las beso.
-Confía en mí.
Por muy imbécil que resultara para Judai la idea, en realidad si confiaba en Yusei, si este le hubiera dicho en ese momento que se pusiera en cuatro, cual perro lo haría.
"Ah, que jodido estoy".
Entre beso y beso ambos se acostaron, pronto las ropas comenzaron a estorbar, sus cuerpos desnudos estaban tan necesitados, que cada roce, cada caricia, era una tortura, Yusei le beso el cuello, el pecho y hasta el apellido. Judai se sentía como en llamas, y no sabia porque, si eso mismo habían hecho en el campamento, tal vez, era la expectativa de algo más.
-Tómame- murmuro Yusei entre caricias- quiero ser tuyo.
Judai se congelo, no tenia una puta idea de lo que era coger con un hombre.
"Como dije, estoy jodido"
-Yo seré tu guía.
Judai trago en seco, pero con todo, asintió.
Yusei tomo un dedo del castaño y lo lamio, el castaño se estremeció, tener a Yusei tan dispuesto lo estaba volviendo loco, ya ni pensó en nada cuando este lo guio hasta su entrada, luego, la naturaleza guio a Judai, comenzando a penetrarlo con su dedo, luego fue otro, y luego otro.
-Muévelos, así- dijo con voz ronca Yusei mientras le enseñaba con su propia mano, los movimientos de tijera que debía hacer.
Judai estaba que babeaba, penetraría a Yusei y no había otra cosa más en el mundo que deseara en ese momento.
-Estoy listo- dijo Yusei poniendo una almohada debajo de su cadera.
Luego abrió las piernas, invitándolo a iniciar, mirándolo con deseo y hambre, Judai se posiciono en medio de ellas, y mientras lo penetraba con cuidado, le beso, Yusei lo abrazo, haciendo que la penetración fuera mas rápida, y que llegara más profundo, Judai sintió que moriría de placer, su cuerpo entero se comenzó a sentir electrificado, y unas putas mariposas revoloteaban en su estómago, sus respiraciones comenzaron a hacerse potentes, pasando a gemidos, Judai comenzó a meter y sacar su miembro de Yusei, mientras que este le acariciaba las nalgas.
- ¡Solo la deuda, la puta deuda! - gimió de placer el castaño.
Judai quería que eso nunca terminara, podría estar toda la vida cogiendo con Yusei, sin comer, ni dormir, se sentía tan pleno, su mente estaba en las nubes, de hecho, en cada estocada sentía como el mismo viajaba a las estrellas, luego un temblor desde su virilidad, Yusei también comenzó a temblar, y a contraer su interior. Desquiciando de ser posible, aun más la razón del castaño
-Si, así, agh, ah, Judai, ¡eres un cabron!
-No, tu, cara, ¡de estrellaaah!
Y ambos se derramaron, pero no estaban satisfechos, la noche era corta, y no deseaban que eso se terminara. Entre beso y beso, sus cuerpos se incendiaron de nuevo, Yusei sentía las dudas del castaño, así que no lo forzaría a cambiar de posiciones, como fuera, estaba feliz de ser embestido por Judai, no importara lo que este dijera, por la deuda o no, esa noche, Yusei sintió como Judai le hizo el amor, haciendo rechinar la cama toda la noche.
…
Si alguien sigue aquí, enserio lo agradezco.
(Desaparece)
