Candy salió inscrita de la casa del rector como alumna de la licenciatura en enfermería.
-¿Que haremos ahora?- preguntó Candy
- Esta noche habrá una exposición de pinturas en una galería de arte, para recaudar fondos para construir ... ¡ya no me acuerdo que rayos van hacer con lo que recauden, la cosa es que George me dijo que estoy invitado ¿ Te gustaría acompañarme?
-¿No sería más conveniente que me regrese en autobús?, no he dejado a mis hermanas solas desde que murieron nuestros padres.
- Siempre hay una primera vez, ya están grandecitas, además se las recomendé a mis sobrinos, créeme están en muy buenas manos.
-Annie creo que se me rompió el condón- dijo Archie asustado.
-No importa, no creo que pase a mayores.
Mientras Stear y Paty salieron de la casa a probar un dron fabricado por él, le explicaba a Paty: con este control lo dirijo, tiene un alcance de 50 kilómetros cuadrados.
-Entonces con eso pondríamos ver si Annie ya llegó a mi casa, porque no la encontré a la hora de salida en la escuela y no me contesta el celular.
-Así es ¿ Quieres que probemos?
-Si
Stear guió el Dron a la casa de las O' Brien.
-Esta es ¿verdad Paty?
-Sí, ahora baja y enfoca por las ventanas.
-Stear bajó el Dron y fue pasando por cada una de las ventanas de la casa, hasta que percibió movimientos en una de las recámaras y se detuvo, logró visualizar que Archie estaba posicionado sobre Annie.
- ¿Pero que le está haciendo Archie a mi hermana?
- Al parecer están teniendo relaciones- contestó Stear apenado.
-¿ Cómo se atreve Annie hacer algo así?
-Paty ¡Por favor que sea un secreto! ¡No los vayas a delatar con Candy y mi tío!
- Annie y yo somos menores de edad, tu hermano está cometiendo un delito.
-Es por mutuo consentimiento, mira la expresión de tu hermana, parece que le gusta lo que le está haciendo Archie.
-¡Lo que pasa es que eres un alcahuete!, ¡Los acusaré!-amenazó Paty.
Mientras en Chicago Albert le escogía un vestido a Candy para que lo acompañara a la galería.
-Con ese vestido verde luces muy hermosa, se te adhiere al cuerpo y realza tus curvas- dijo Albert con tono pervertido.
Candy le sonrió y él pensó: ¡Qué bonita muchachita, cada segundo que pasa me gusta más!
Fueron a la Mansión Andrew, la Señora Elroy estaba con un vestido de fiesta peinada y maquillada para ir a la galería.
-Tía buenas noches, te presento a Candy, una amiga.
-Sí ya me dijo George quien es.
-Mucho gusto en conocerle, señora Elroy-dijo Candy inclinándose un poco.
-Niña ten cuidado con mi sobrino, está bajo tratamiento psiquiátrico.
-Él me dijo que es un loco inofensivo y yo le creo-contestó Candy sonriente.
-William, llévala al cuarto de huéspedes, le diré a la cocinera que les prepare algo de cenar.
-No tía, pienso ir a la galería, allá cenaremos.
-¿Qué estás diciendo William?
-Lo que oíste, me dijo George que me había llegado una invitación, iré con Candy.
-William, si vas quiero que te comportes ¡no quiero un escándalo! ¡No pongas por los suelos el nombre de los Andrew!
-¡No te preocupes tía! Me sabré comportar. ¿Ya se fue Dorothy?
-No, ¿Para que la quieres?
-Para que maquille a Candy, quiero que se vea más hermosa de lo que es.
-Yo le diré, que la chica se dé una ducha, mandaré a Dorothy al cuarto de huéspedes.
-¡Gracias Tía!
-De nada William.
-Por cierto, ya mañana hablaremos sobre los muchachos, fui con el rector de la universidad y me enteré de algo que te puede interesar.
-No me arruines la noche William.
-Por eso te dije que mañana hablaremos sobre eso.
Albert llevó a Candy al cuarto de huéspedes, y se fue a su habitación para alistarse.
Llegó Dorothy, Candy salió de la ducha.
-Buenas noches Señorita, me indicó la señora Elroy que la peine y maquille. ¡Que hermoso cabello tiene!
-Gracias Dorothy
Dorothy terminó de peinarla y maquillarla, la ayudó a ponerse el vestido. Albert la esperaba impaciente, Candy apareció y fue como una linda visión para él.
Él fue corriendo para alcanzarla y cederle su brazo.
-Albert, me estás haciendo experimentar un sueño hermoso, estoy en una casa bonita, con un lindo y elegante vestido, maquillada y peinada para fiesta y…
-¿Y qué? – preguntó Albert ansioso
-Y solamente me falta un príncipe.
-¿Y yo que soy? ¿acaso no luzco como un príncipe? ¿Me ves horrendo o qué?
-¡No es eso! Lo que pasa es que solamente somos amigos, ya sabes.
-Um.
-¡Ya Albert! qué bárbaro contigo, de todo te molestas.
-No estoy molesto, es mi estado natural.
Él le abrió la puerta de limusina y fueron a la galería.
Al llegar ahí estaban los periodistas de las páginas de sociales de los diarios de Chicago.
-¡Es William A. Andrew! –todos fueron con su cámaras, Albert se cubría de los flashes.
-¿Quién es ella? ¡parece una modelo!
Albert sujetó a Candy por la cintura y la acercó a él para posar para las cámaras sonriente.
-¡Señor Andrew! ¿Quién es ella?- preguntaban los periodistas empujándose
-¡Es mi novia!
Candy abrió al doble los ojos.
-ja,ja,ja,ja no es cierto, es una muy buena amiga, dijo recalcando la palabra "muy".
Todos los camarógrafos le tomaron fotos.
-¿Por qué insinuaste que tú y yo tenemos relaciones?
-¿Cuándo mencioné eso?
-Dijiste que era una "muy buena amiga" el tono en que lo dijiste es de insinuación.
-¡Sólo es una broma Candy!
-¡Yo no quiero darle mal ejemplo a mis hermanas! Tengo una reputación que cuidar.
-Candy ¡Estás exagerando! Sólo diviértete conmigo esta noche, te preocupas demasiado por cosas insignificantes.
-¡Claro, cómo eres hombre! Dijo hombre poniéndolo entre comillas.
-Si soy hombre, cuando quieras te lo demuestro Candy, si quieres esta misma noche, pues ya sabes y eso no lo digo en broma.
-¡Está bien vamos a calmarnos!-sugirió Candy al ver a Albert molesto y dispuesto a todo.
Entraron a la galería tomaron unas copas, y se acercaron a uno de los cuadros.
Albert comentó: mira este cuadro parece una vil copia de la noche estrellada de Vincent Van Gogh, mira esos patrones giratorios.
-¡Yo solamente veo puros remolinos!-contestó Candy
Albert sonrió y dijo: ¡Que ocurrente eres Candy!
Ella se acercó para ver el precio del cuadro y estaba valuado en 20,000 dls. Candy de la impresión soltó la champaña por la boca salpicando el cuadro.
Albert dijo: ¡Vamos a otro lado o te quedarás empeñada aquí!
Ellos disimuladamente se apartaron de ahí.
Candy no podía con los remordimientos y dijo: Tengo que ver, en que condición quedó el cuadro.
Albert comentó divertido: Claro, los criminales siempre quieren volver a la escena del crimen para revivir lo que hicieron, se excitan de esa forma, eres malévola Candy.
-¡Para ti todo es broma!
-Ja,ja,ja,ja, no te preocupes, nadie nos vio.
Albert volteó y vio a su ex esposa.
-Ahí está
-¿Quién?
-Mi ex
-Candy miró hacia donde fijaba sus ojos Albert y vio que era una mujer alta, rubia con el cabello lacio hasta la cintura.
-¡Parece una Barbie!- comentó Candy asombrada.
-Así es, yo pagué por esas bubis-dijo Albert con tono amargado en su voz.
Ambos vieron que se le acercó un hombre por detrás agarrándola de la cintura, la mujer miró a Albert guiñándole el ojo y burlándose de él.
-¡Se está burlando de mí!- dijo Albert molesto
-Albert ¡Recuerda lo que te dijo tu tía!- trataba de calmarlo Candy.
Albert tiró su copa e iba ir hacia ellos pero Candy le impidió el paso, se aferró a su cuello, saltó para besarlo, Él al sentir sus labios la alzó para ponerla a su altura y se besaron con vehemencia, después de dos minutos se separaron cuando les faltaba el aire.
Algunos reporteros les tomaron fotos, la señora Elroy los vio y negó con la cabeza.
-¿Por qué lo hiciste?-preguntó Albert
-Porque me dijiste que sólo así te calmabas.
-¡Es mejor que nos vayamos! Ya te hice dar un espectáculo aquí-dijo Albert acercándose a su oído con mirada seductora.
La ex de Albert se molestó al ver que se fueron.
Al día siguiente a Candy le dolía la cabeza, no se acordaba de nada de lo que había pasado después de salir de la galería.
