El terapeuta les dejó tarea a todos los que habían asistido a la sesión, a Albert le dijo que cada vez que se molestara y gritara echaría una moneda en una alcancía para ver cuánto juntaba en una semana. Candy inspeccionaría que lo llevara a cabo.
A Candy le dejaron de tarea que sería más estricta con sus hermanas y les asignaría responsabilidades.
Fabricio era un comprador compulsivo por lo que se abstendría de adquirir algún bien, también Candy lo vigilaría mientras estuviera en el hospital.
Los tres salieron de la sesión con la cabeza caliente.
-Te llevo a tu casa-ofreció Albert .
-Candy ¿Qué harás mañana? –preguntó Fabricio
- Tengo que enviar por correo electrónico algunos trabajos que me pidieron en la universidad
-Iré ayudarte para que lo termines rápido y así podamos tener la tarde libre para ir de paseo.
Albert respiró hondo y miró a Candy, ella entendió la mirada.
-Necesito ayuda pero Albert también vendrá a mi casa porque probaremos un colchón que me compró.
-¿Qué probarán un colchón? ¿De qué manera?-preguntó Fabricio ofuscado.
-No sé qué tenga en mente Albert para probar el colchón.
Fabricio pensó: ¡Güero sinvergüenza! en la cara se le nota lo pervertido.
Al día siguiente Albert llegó temprano a la casa antes que Fabricio.
-Hola ¿Te caíste de la cama?-preguntó Candy sonriente.
-Vine para vigilar a Fabricio de que no se quiera propasar contigo.
-Albert, el doctor Fabricio siempre se ha sido muy respetuoso conmigo.
-Candy tú eres muy inocente, Fabricio tiene cara de malandro, además ¿qué haces vestida con ese Short?, ¡ponte un pantalón pesquero o salta charco!
-Está bien, te haré caso.
-¿Ya desayunaste?
-Fabricio dijo que traería algo unos cuernitos rellenos de jamón.
Albert hizo una mueca y preguntó-¿Ya te trajeron el colchón?
-Sí.
-Llévame a tu cuarto para que lo probemos.
Candy lo llevó a su cuarto y miró a Albert para ver de qué manera lo probaría, Albert se subió a la cama, se paró sobre él colchón y empezó a saltar.
-¡Sí! es bien cómodo el colchón, bastante flexible, ¡Ven prueba tú también!
Candy se subió y empezó a saltar luego se dejó caer riéndose, Albert se cayó a su lado también estaba riéndose, no pudo contenerse y se le encimó para besarla y ella correspondió a ese beso, Albert fue muy apasionado y Candy le empezó acariciar el cabello.
Escucharon el timbre Candy se paró rápidamente y fue abrir la puerta era Fabricio con el desayuno, Albert fue a tocarles la puerta a Annie y Paty para que fueran al comedor.
Mientras desayunaban los rubios intercambiaban miradas llenas de deseo.
-William, mientras ayudo a Candy con sus tareas creo que deberías hacer el almuerzo ¿o comerás en otro lado?- preguntó Fabricio.
-Comeré aquí, mis sobrinos se fueron a Chicago y no me gusta comer solo, está bien, prepararé la comida.
-Ese día Albert se la pasó cocinando, estaba inquieto de que Fabricio estuviera en la habitación de Candy, varias veces fue a espiarlos sin que ellos se dieran cuenta.
MANSION ANDREW EN CHICAGO.
-Tía, ¿para que me mandaste a llamar?-preguntó Archie.
-¡Quiero que me expliques la razón por la cual nos mentiste de que seguías en la universidad!
-Pido disculpas, ciertamente debí decirles, pero ya estando dentro de la carrera me di cuenta que no era mi vocación, tuve miedo a tu reacción y a la de mi tío William, como estaba tramitando su divorcio estaba con los nervios alterados pensé que se violentaría cuando se enterara de mi decisión.
-También fue un abuso de confianza de tu parte, nosotros te pasábamos una jugosa mensualidad para sostenerte.
-Sí y eso lo agarré para entrar a la carrera de diseñador de modas.
-Me pregunto si esa es una carrera.
-Tía, he mandado algunos bocetos y me los han aceptado en una prestigiosa firma en particular, me pagan una buena cantidad, claro que ellos son los que se levantan el cuello por el momento estoy en el anonimato.
-Estaré monitoreando tus avances Archie, si compruebo que tienes talento entonces te ayudaremos a poner tu negocio yo me encargaré de hablar con William.
-¡Gracias Tía! sabía que comprenderías.
-Stear dime ¿Cómo se está comportando tu tío?
-Desde que conoció a Candy lo noto más tranquilo, canaliza todas sus energías en ella.
-Espero que esa chica sea una buena influencia para él.
-Parece que se están comprendiendo-comentó Stear.
Sicilia, Italia
-Hijo, ya no hemos sufrido otros atentados creo que muy pronto podremos decirle a tu hermano que regrese con nosotros.
Flavio Bocelli pensó: ¡Ese no es mi hermano pues soy adoptado! ¡Tengo que decirle a mis hombres que se apuren a eliminar a Fabricio para que yo herede todo, en esta familia siempre me han tratado diferente, así fue como me di cuenta que no era de su misma sangre.
-Padre, creo que debería de ir a América yo también.
-No hijo, te necesito a mi lado.
-Claro, como no soy su verdadero hijo no le importa que nada me pase-pensó Flavio.
Pasaron algunas semanas Albert ya había llenado una alcancía con todas las veces que se molestaba cuando veía a Fabricio cerca de Candy.
Annie empezó a tener malestares, nauseas, mareos y cansancio; Candy la convenció que se hiciera algunos análisis.
Las sesiones se volvían un ring entre Fabricio y Albert, ya estaban alterando a los demás pacientes que llegaban, por lo que el terapeuta estaba pensando seriamente en dividir el grupo para separarlos.
Albert se puso a seguir a Fabricio y a Candy, quería saber cómo era ella estando a solas con Fabricio.
Se estacionó en un lugar prohibido y los fue siguiendo, se puso afuera del restaurante donde habían ido almorzar.
Escuchó el ruido de unas cadenas, cuando volteó se dio cuenta que una grúa estaba subiendo su carro para llevárselo.
Albert tuvo que ir para pelearse con el oficial de tránsito.
-Oiga usted ¿Por qué se lleva mi auto?
-¡Se estacionó en un lugar prohibido!
-Dónde me estacioné no hay ningún letrero que lo prohíba.
-No es necesario que haya un letrero cuando hay rayas amarillas.
-Yo no veo rayas amarillas.
-No están muy visibles, se han borrado un poco ciertamente, pero todos saben que aquí no se debe estacionar.
-¡Esto es injusto! ¡esas rayas no se ven!
El de la grúa se llevó el carro arbitrariamente, Albert fue a su casa a buscar la alcancía para pagar la multa.
-Vengo a pagar esta multa que me pusieron
-Son 100 dólares-dijo el oficial en turno
Albert puso el cochinito (la alcancía) en el escritorio del oficial.
-Aquí tiene
-Oiga Señor, esto es un cochino.
-Sí, es una alcancía en forma de cochinito es una manualidad mexicana, adentro tiene monedas, ya saqué la cuenta y son 100 dólares.
-Yo no voy a estar contando moneda por moneda, mejor démelo en billetes-expresó el oficial.
-¿Sabe qué? ¡Yo le estoy pagando! Es su trabajo contar las monedas para que libere mi automóvil.
El oficial dijo: No tengo nada para romper el cochinito.
Albert agarró la alcancía y la azotó contra el escritorio del oficial.
-¡Oiga usted ha arruinado mi escritorio!
-Pagaré los daños pero primero libere mi automóvil.
-Usted lo que se merece son unos días de encierro.
Candy y Fabricio llegaron a la estación de seguridad pública.
-¿Ustedes que hacen aquí?-preguntó Albert enfadado.
-Vimos cuando se estaban llevando tu auto-contestó Candy
Fabricio preguntó: ¿Nos estabas espiando?
-Yo ni sabía que estaban en ese restaurante.
-No dijimos donde estábamos.
Albert hizo una mueca.
-Yo pagaré la multa-dijo Fabricio.
-No, yo ya la pagué en monedas.
-Si tiene billetes se lo acepto-intervino el oficial.
-No Fabricio, el trabajo del oficial es contar las monedas.
Candy fue a sentarse y dijo: De aquí que el oficial termine de contar las monedas, tardaremos un buen rato mejor me pongo cómoda.
Albert se fue a sentar a lado de Candy y Fabricio se puso ayudar al oficial a contar las monedas.
Hola chicas lindo fin de semana, sigo con las molestias del Zika, por eso no avanzo mucho.
Espero estén bien. Les mando bendiciones. Les recuerdo mi nuevo Fic la hija del ministro.
