-¡Candy! ¿Pero qué ejemplo nos estás dando con un hombre desnudo amarrado en tu cama?- reclamó Annie

Albert comentó: No es lo que parece, estamos llevando a cabo una práctica de las terapias que nos sugirió el Psiquiatra, luchamos contra las fobias, por ejemplo yo le tengo fobia a las cucarachas es por eso que Candy me dejó amarrado con la cajeta untada y expuesto a ellas, pero no pasé la prueba al contrario ahora creo que le tengo más pavor a esos seres repulsivos.

-¿Y tú que fobia ibas a vencer Candy?-Preguntó Stear

-Yo tengo Colpofobia, Miedo a los genitales-respondió Candy - soy enfermera y debo acostumbrarme a ver todo el cuerpo humano, Albert me está ayudando a superar eso.

-Y también tiene Falofobia, Miedo a una erección- dijo Albert sonriente-Por eso ella me ayudaba a mí y viceversa, ella iba a practicar a lavarme por ahí e iba hacer como si nada, no se sorprendería, si mi… ustedes saben, tenía una erección, ¡Candy necesita tener nervios de acero con los pacientes!

Los jóvenes se miraron incrédulos entre ellos y salieron de la habitación.

Archie comentó: A mí no me engañan, Candy y mi tío iban a tener prácticas sadomasoquistas.

-Lo mismo pienso yo-aseguró Stear riéndose.

Paty inocentemente reclamó: ¡Ustedes dos tienen la mente cochambrosa! De seguro dicen la verdad.

Annie reprobó: Candy es de cascos ligeros.

Candy desató a Albert y Él se dirigía a la ducha.

-Entra conmigo, quiero ver que el agua se resbale por tu cuerpo enjabonado.

-No, mis hermanas están en la sala.

-¡Por favor Candy! ya nos descubrieron, ¡Qué más da!

-Debo darles el ejemplo, si no al rato van a querer meter a Archie y a Stear a sus habitaciones.

-Vente Candy, comprende que necesito tenerte cerca.

-No me puedo escapar de ti y lo intento- dijo Candy entrando con él a la ducha.

Se besaban y acariciaban mientras se duchaban, El quería sostenerla en su cadera abriéndole las piernas pero ella no se dejaba.

-Vamos pequeña, déjate.

-Así no, quiero que mi primera vez sea algo especial, ¿podrías hacer eso por mí?

-Si amor, me esmeraré para que sea algo inolvidable, te prometo que trabajaré en eso.

Salieron de la ducha y se reunieron con los demás.

Albert pensaba: ¿Cómo puedo hacer que sea especial? -se imaginó que un grupo de hombres raptaban a Candy a la salida del hospital y la llevaban a un hotel, él la esperaría en una cama en forma de corazón con pétalos de flores encima, estaría con un moño rojo amarrado al cuello completamente desnudo- creo que eso sería inolvidable por el susto que le daría a Candy pero no es lo suficientemente romántico.

Albert no puso atención a nada de lo que decían pues estaba concentrado planeando ese encuentro.

Esa noche cayó nieve, los jóvenes salieron a disfrutar de ella pero Albert se había quedado dentro de la casa pensando en el momento especial con Candy.

Los Andrew se fueron de la casa de sus novias, el que manejó fue Archie pues Albert estaba fuera de sí.

-Tío ¿Qué te pasa? Desde que bajaste con Candy a la sala, no has dicho ni una palabra ¿se pelearon?-preguntó Stear.

-No, lo que pasa es que me hizo un encargo y estoy viendo la manera de complacerla.

Eran las dos de la mañana y Albert estaba con los ojos abiertos pensando y pensando no resistió más y le habló a Candy.

-Hello-contestó Candy somnolienta

-Amor, desde que me dijiste que quieres algo especial para tu primera vez, la cabeza me da vueltas, de seguro tú tienes algo en mente.

-¡Albert! ¿Me estás hablando solo para eso? Me tengo que levantar temprano para ir a trabajar.

-Mi amor, esto es importante para mí.

-¡Y para mi es importante dormir!

Candy le colgó el teléfono a Albert.

-Creo que se molestó-

Albert se levantó temprano para ir a buscar a Candy y llevarla a su trabajo.

Candy le abrió la puerta.

-Te traje café y algo para que desayunes en el camino.

-Oh gracias Albert ¿Cómo supiste que no me dio tiempo para prepararme algo?

-Lo supuse.

La verdad era que Albert había mandado a poner cámaras de vigilancia en todos los lugares comunes de la casa menos en las habitaciones de las chicas.

Pasaron por un lugar donde habían pinos y Albert pensó: ¡Aquí vendré a buscar el árbol navideño de Candy!

La dejó en el hospital y el regresó a su casa por un hacha.

-¡Tío! ¿Qué harás con esa hacha?-preguntaron Stear y Archie asustados, pensaron que Albert había enloquecido y quería matar a alguien.

-Iré a cortar un árbol navideño para Candy.

-Tío, es mejor que compremos uno- sugirió Stear.

-No, porque los venden muy caros

-Tío ¿Y qué importa? ¡Eres millonario!-refutó Archie exasperado.

-Lo sé, pero no me gusta que quieran hacer su agosto en diciembre.

-Te acompañaremos-dijeron los Cornwell rendidos.

Los chicos no querían que Albert se metiera en problemas

-Tío, hay mucha nieve, se nos van a congelar hasta las …

-Archie no seas obsceno- le llamó la atención Stear.

-Las manos, mal pensado.

-No te creo, ibas a decir las bolas-dijo Albert riéndose.

-¡Tío! Se supone que debes de enseñarnos cosas buenas no vulgaridades-dijo Stear.

-Yo sólo dije lo que Archie diría.

Se bajaron del auto, Albert vio el pino más frondoso.

-Tío, creo que esta es propiedad privada.

- ¿Que tiene? Sólo tomaremos un pino.

Los hermanos siguieron a Albert hasta llegar al pino, Archie se hundió en una pequeña zanja y lo ayudaron a salir, no la había visto porque estaba cubierta de espesa nieve.

Albert empezó a cortarlo y se escucharon unos ladridos.

-¡Son unos perros y vienen hacia acá! –gritó Stear

-¡No me iré sin el árbol!

-¡Tío por favor deja eso!-dijo Archie

Albert le daba hachazos al pino hasta que logró derribarlo, entre los tres lo iban arrastrando, los perros los iban siguiendo, ellos se hundían en la nieve y los perros dejaron de correr, también empezaron a caminar pues estaba espesa y pesada la nieve.

-¡Tío ya no escucho a los perros! Creo que se morirán congelados-dijo Stear sintiendo compasión por ellos.

-Se congelaran, luego en primavera cuando se descongelen volverán a vivir, vi en un documental que así les pasa a las ranas, además recuerden que también congelan los espermas y luego cuando hacen inseminación artificial los descongelan, así que no se preocupen por los perros-contestó Albert despreocupado.

-¡Tío tenemos que auxiliarlos!

-Yo no me voy arriesgar a que me muerdan.

La propiedad donde cortaron él pino, era del alguacil enseguida llegaron las patrullas y un periódico local les tomó fotos.

Los Andrew fueron a la cárcel, el guardaespaldas que los vigilaba llamó a George.

-Si, están encerrados al parecer el Señor William cortó un pino que había sido abonado con las cenizas del abuelo del alguacil, era un pino de mucho valor sentimental.

La señora Elroy lo escuchó por el altavoz.

-¡Oh este muchacho me matará de un disgusto! ¡Ahora metió en problemas a sus sobrinos!

Este capítulo se lo dedico a Mayra Exitosa.