Albert y sus sobrinos estaban delante del Juez local y por ser pequeña la ciudad el también fungía como el comisionado, alguacil y jefe de policía.

El abogado de los Andrew estaba junto con ellos en la sala.

-Señor Juez, mis sobrinos no tienen nada que ver en esto, yo les dije que había comprado un árbol y que necesitaba ayuda para cargarlo.

El Juez contestó: Tanto peca el que mata la vaca como los que le agarran la pata, está bien a ellos sólo los multaré con 50 dólares a cada uno. Señor Andrew se le acusa, por robo, por maltrato animal, ecocidio y resistirse al arresto.

-¿Por qué por maltrato animal? ¿A qué animal maltraté?-preguntó Albert desconcertado

-A mis dos perros, mi hijo los llevó al veterinario y tuvieron que cortarles las orejas y la cola, por la hipotermia que les dio.

-Bueno, parecían dóberman, a esos perros necesariamente se le cortan las orejas y las colas-refutó Albert

-A esos perros los tenemos desde cachorros y nunca los sometimos a esas cirugías para que no sufrieran ese trauma y ahora ¡Por su culpa! Tuvieron que cortarles las orejas.

-Bueno, les pagaré lo que se gastaron en el veterinario.

-Ah ¿Usted cree que todo lo puede arreglar con dinero? ¡Pues se equivoca!

-¿ Y por qué ecocidio, si sólo corté un árbol!

-¡Ese árbol estaba abonado con las cenizas de mi abuelo que en paz descanse!

Los Andrew se miraron entre ellos.

Stear dijo: Genial, ahora el abuelo del juez vendrá a jalarnos los pies cuando durmamos, por haber profanado su tumba.

-Siento mucho lo de su abuelito, la verdad ignoraba eso ¿Pero a quien se le ocurrió esa estúpida idea de abonar un pino con las cenizas de su abuelo?

-¡A mí!- contestó el juez airado.

-Señor Andrew ¡Por favor ya no hable! Déjeme que lo defienda- intervino el abogado.

-Ya díganos ¿de cuánto será de multa? ¡tengo que ir a ver a mi novia!

-¿Su novia ha dicho? Pero ¿acaso un delincuente como usted tiene novia?-preguntó el juez

-Sí y es nativa de aquí, se llama Candice White-contestó Albert sonriente

-Esa tierna niña ¿es su novia? ¡Es usted un pedófilo Señor Andrew! ¿Cuántos años le lleva?

-Sólo 11 años, Candy ya no es una niña sino es mayor de edad.

-Aun así se ve niña, ¡Usted quiere aprovecharse de ella por su orfandad!

El abogado intervino diciendo: Disculpe señor Juez pero eso no está en juicio, la señorita Candice ha dado su consentimiento para que el Señor William Albert Andrew la enamore.

-¡No me parece correcto!-señaló el juez. -Señor Andrew, lo más fácil sería ponerle una multa y olvidarnos del asunto, pero usted seguiría delinquiendo, se ve que es terco y por ser millonario piensa que puede hacer lo que se le pega la gana y no respetar a nadie a su alrededor, me platicaron que pagó una multa con un montón de monedas, es por eso que lo condenaré a cuatro meses de trabajo comunitario.

-¡Señor Juez disculpe usted! Si ve los antecedentes de mi cliente, está limpio, él no es delincuente, además él no sabía que era propiedad privada, Él quería darle la sorpresa a su novia de regalarle el árbol más bonito de toda la ciudad.

-Él tiene dinero suficiente para pagar por uno y lo que hizo fue cortar a mi abuelito-contestó el Señor juez casi llorando.

-¡Por favor Señor Juez! Casi será navidad, deje que mi cliente pague la multa.

-¡Ya dije que hará trabajo comunitario!

-¿Puede pagar la nómina de los empleados municipales como castigo?-sugirió el abogado

Candy llegó a la sala acompañada por Fabricio.

-¡Por favor señor Juez, no meta a mi novio a la cárcel! ¡Yo lo amo!

-Niña no exageres, sólo hará trabajo comunitario-contestó el juez

-Pero es que tiene que adornar mi casa, ¡el me lo prometió! Recuerde que fui la niñera de sus nietos.

-¡Oh está bien! Sólo pagará una multa, pero si vuelve a delinquir lo meteré a la cárcel por tres meses.

-Yo me encargaré que se porte bien-dijo Candy levantando la mano en señal de compromiso.

-Pasen a pagar la multa a la rectoría del municipio-señaló el juez.

Candy se acercó al juez, lo abrazó y le dio un beso.

Salieron de la sala y todos se fueron a la casa de Candy, el abogado fue a pagar las multas.

A Fabricio le dio un ataque de risa.

-¿De qué te ríes Pavarotti?-preguntó Albert molesto.

-Te imagino cortando ese pino y huyendo con tus sobrinos. ¡Eres un avaro Andrew! Candy estaría mejor conmigo, yo le adornaré su casa, la dejaré espectacular.

-¡Yo soy el novio! A mí me corresponde hacerlo.

-Ah ya van a empezar.

Albert le habló a George y dijo: Necesito que me consigas nueve renos

-¿De herrería adornados con luces? -preguntó George.

-No, quiero que sean 9 renos vivos.

-¡Señor William! ¿De dónde voy a conseguir nueve renos?

-No sé de donde los sacarás y también consigue un trineo.

Fabricio llamó a sus hombres les pidió arreglos navideños y luces para adornar, a la mañana siguiente llegó Fabricio a la casa de Candy y junto a sus hombres se puso a decorarla. Mientras George llegó a la ciudad con unos remolques y en ellos trasladaba a los renos.

Candy vio por la ventana que llegaron los remolques, Albert bajó sonriente de su carro.

Bajaron a los renos, Candy y sus hermanas salieron sorprendidas.

-¡Albert! ¿A dónde llevas esos renos?

-Los traje para que sean parte de la decoración de tu casa.

Albert ¡Estás exagerando! No tomes en serio lo que te dijo Fabricio, no tienes que demostrarme que eres esplendido, yo te quiero tal como eres.

-Fabricio ¡ ya te está decorando tu casa, él no me va a ganar!

-Albert, llévate esos renos por favor, no puedo hacerme responsables de ellos, no tengo tiempo para atenderlos.

Un reno hizo una batición en el patio de Candy.

-¡Ya ves a lo que me refiero!

-Pero ya pagué por ellos y no me devolverán el dinero.

-Pues llévalos con el Alcalde, quizás ellos puedan ponerlos en algún lugar estratégico para que los niños se tomen fotos.

Albert fue con el Alcalde.

-Pero también tiene que proporcionarnos a Santa Claus y juguetes para regalarle a los niños pobres.

-¡Esto me saldrá caro!

-Así es Señor Andrew o devuelva esos renos donde pertenecen.

-¡Jamás! Ya pagué por ellos, yo no voy a estar regalando mi dinero. ¡Está bien! Yo mismo le regalaré juguetes a esos niños, pero me disfrazaré de lo que se me antoje.

Albert le dijo a Candy lo que haría con los renos y el trineo.

-¡Me parece lindo de tu parte! ¡Mereces un premio!

-¿Que me darás?-preguntó Albert expectante.

-Ya lo sabrás en noche buena-dijo Candy con voz seductora.

-oh Candy adelántame algo.

-No

Fabricio había hecho unos muñecos de nieve frente a la casa de Candy, le habían quedado hermosos, Albert esperó a que anocheciera y fue con sus sobrinos para arruinarlos a uno de los muñecos le quitaron la cabeza y se la pusieron por los pies, a otro muñeco le pusieron un letrero que decía " El fin se acerca" arrepiéntanse , a otro lo vistieron de ratero amenazando a otro con una secadora de pelo para derretirlo.

Al día siguiente que llegó Fabricio a ver su obra maestra vio todo lo que le habían hecho a los muñecos, Albert llegó unos minutos después y se paró junto a Fabricio y comentó: Tienes instintos asesinos Fabricio, si el psiquiatra mira los muñecos que hiciste te meterá directamente al manicomio.

A lo lejos Flavio el hermano de Fabricio había observado todo.

-¿Así que Andrew se subirá en el trineo para tomarse fotos con los niños?

-Así es Señor Flavio, eso fue lo que pudimos investigar, el evento será el próximo sábado.

-Creo que será buen momento para que esa muchacha se quede sin novio. Me gustó mucho y quiero hacerla mía-comentó Flavio.

Chicas otra actualización, Bendiciones nuevamente les deseo Feliz año 2017. Loca de amor próximamente actualizaré el intruso, es que esta se la debía a mi amiguita Mayra Exitosa.