-Candy, tu sabes que soy débil ante ti—Le dijo mientras contemplaba su desnudez, ella lo abrazó y le frotó el pene, el respiró profundo y no pudo evitar sentir excitación.

-No sabía que tu eso se babeara jajaja está pegajoso

-Sigue por favor.

-¿Acaso solo tú quieres satisfacerte? ¿Y yo que?

-Está bien los dos nos complaceremos-dijo Albert con la respiración entre cortada

La besó desenfrenadamente, Candy se le subió a la cintura y se aferró a él con sus piernas, la llevó hasta la cama y la acostó, se quitó el pantalón y el bóxer mientras la observaba que cerraba sus ojos y le sonreía.

-Adoro tu sonrisa Candy

Ella misma se acariciaba el rostro y el cuello, cuando Albert se desnudó completamente se le encimó y la recorrió a besos, de pronto él tuvo un momento de lucidez y pensó—ella no es consciente de lo que hace, sería un oportunista si la tomo, ¡ya sé! me acostaré y si Candy se monta y lo hace pues yo le podré decir que no tuve la culpa que ella se me encimó y seré inocente ante sus ojos—Albert se acostó boca arriba, su miembro estaba erecto.

-¿No vas a seguir?-le preguntó Candy

Albert se quedó callado, ella entonces se incorporó y fue hacia su pelvis y se le montó pero no podía acomodarse.

-Ay no puedo, creo ya me dio sueño.

-Candy tu puedes, inténtalo otra vez.

Ella levantaba su cadera y trataba de metérselo.

-Me doy por vencida, mejor me dormiré

-No te dejaré dormir

Albert no pudo resistir más se la quitó de encima, se bajó de la cama y la jaló hacia él.

-Ya no hay retorno Candy, no puedo dejarte ir esta noche

Él la penetró de una sola estocada

-¡Me estás matando!

- quieres que lo saque?

- No, tu sigue pero trata de que no me duela

Él lo sacó y la acarició mientras la besaba para excitarla nuevamente, cuando ella movió su pelvis al ritmo que él le acariciaba su sexo, Albert supo que estaba lista pues también se humedeció para recibirlo y otra vez entró en ella, ahora no se quejó sino le enterró las uñas en la espalda mientras el entraba y salía rítmicamente.

-Candy te amo, desde cuando quería poseerte

¡Cállate me desconcentras! Ya viene ya viene

El se movió más rápido y llegaron al clímax al mismo tiempo, Albert eyaculó en ella, se tranquilizaron, él la adormeció con sus caricias.

La señora Elroy tocó la puerta diciendo…

-William te toca partir el pavo

-¡Ya voy!

Albert se vistió, dejándola dormida se reintegró a la fiesta.

Se acordaba de lo que había pasado entre ellos, saludaba a todos entusiasmado, quería regresar con Candy lo antes posible.

-Tía me retiraré en cuanto terminemos de cenar

-¿Por qué? Es tradición que a media noche nos abracemos y cantemos noche de paz

-Pero hoy romperé con esa tradición, Candy me espera en la recamara

-William, no te habrás aprovechado de que ella estaba ebria.

-Por favor tía déjame de recriminar, me tienes en mal concepto

-Ella te puede acusar de abuso

-Me casaré con ella, ya no hay vuelta atrás, no pude resistir la tentación ya consumamos nuestro amor.

Mientras Albert regresaba con Candy, Annie preparaba su equipaje para irse con Flavio.

Albert decidió vestirla con su playera, la puso por unos momentos en el sofá, cambió las sábanas, luego la dejó nuevamente en la cama, al amanecer se fue a duchar y esperó sentado a que se levantara, ella se despertó a las 8.

-¡Dormí en tu recamara! ¿Será que mis hermanas se dieron cuenta?-preguntó Candy asustada

-Es muy posible que si nena, ¿hasta donde te acuerdas de lo que pasó anoche?

Me acuerdo que me puse a bailar y que me aventé a tus brazos ¿Qué pasó después? ¡Me duele la cabeza!

Annie abordaba el Jet de Flavio

-Nos veremos en Italia Candice-dijo Flavio victorioso