The Loud House y Soul Eater no me pertenecen.
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Al día siguiente y levantándose algo tarde, la castaña se preparó para asistir a su primer día en el Shibusen. Después de desayunar en el comedor del dormitorio, se dirigió en una carrera hasta las escaleras que daban a la escuela.
Lynn agradecía internamente todo el entrenamiento que había hecho hasta el momento puesto que las escaleras parecían infinitas hasta la escuela; fácilmente fueron unos ocho pisos los que subió hasta por fin llegar a las puertas de Shibusen.
Tres enormes calaveras, la más grande con tres picos saliendo de los orificios que representaban los ojos y la nariz, grandes torres y un par de velas que terminaban de darle el toque tétrico al lugar era lo que la esperaba al final de la escalera.
En el patio principal frente a la entrada, rondaban algunos chicos, todos de diferentes edades y nacionalidades.
Algo temerosa, Lynn avanzó hacia ellos, tratando de reconocer aquellas etiquetas que había comentado el moreno, sin embargo, nadie de los que se encontraban ahí parecían portarlas y la gran mayoría iba en grupo por lo que la deportista imagino que serían equipos ya formados.
Caminó hacia la entrada con aire cada vez más seguro, no dejaría que la vieran tan temerosa, podrían creer que no era apta para ser su compañera aunque realmente no estuviera segura de querer un compañero.
Dentro de la escuela había menos gente pero al igual que en el patio, no veía a nadie con etiquetas. Se propuso buscar a algún profesor para pedir informes antes de que fuera embestida accidentalmente por alguien, haciéndola caer al suelo.
- ¡Oh, no! -exclamó la voz de un chico - De verdad lo siento, no me fijé.
Tratando de incorporarse, Lynn vio una mano frente a ella, misma que pertenecía a aquella voz. Al voltear hacia arriba se topó con un niño menor que ella, de unos doce o trece años o al menos, eso es lo que decía su rostro, pero su cabello, este era blanco como la nieve.
- Lo siento, déjame ayudarte.
Tomó la mano del chico quien la ayudó a pararse de un jalón.
- ¿No te hiciste daño?
Lynn se sacudida la tierra antes de mirar algo enfadada al pobre muchacho.
- Oye torpe, deberías fijarte por donde caminas.
Fuera de molestarse, el chico sintió cierto alivio por escuchar a la chica hablar así, significaba que no se había lastimado.
- Si, yo, lo siento. Es que no encuentro a ningún profesor aquí, es mi primer día. Me dijeron que buscara al profesor Wagner pero nadie sabe donde puede estar.
- Eso no significa que puedas correr así por el pasillo y arrollar a la gente.
- Perdón por eso - el muchacho agachó la cabeza - No volveré a hacerlo.
En algún momento Lynn se había cruzado de brazos mientras que miraba con desaprobación al peliblanco.
- Esta bien, ahora ve con más cuidado.
- Si, perdón eh... - dejo la oración al aire, esperando que su contraria la terminara diciendo su nombre.
- Lynn. Lynn Júnior, Arma.
- ¡Oh, eres un arma! - por un momento el muchacho pareció alegrarse, más al dar una rápida mirada hacia el pecho de Lynn pareció decaer - Tú... Ya tienes compañero, ¿No?
La deportista lo miró curiosa, preguntándose el por que de su afirmación hasta que recordó que ella tampoco tenía una etiqueta, había esperado que alguien se la diera.
- No, no tengo - comentó Lynn relajando su postura y bajando los brazos - De hecho, hoy también es mi primer día y busco al profesor Warner.
- Ya veo - una pequeña sonrisa se formó en el rostro del chico - En ese caso, ¿Qué te parece si lo buscamos entre los dos?, al menos así no nos perderíamos.
- Claro, suena bien. Por cierto, ¿Tú eres...?
- Yo soy Lincoln y soy un técnico - habló seguro el muchacho mientras se señalaba e inflaba el pecho - Y apuesto a que seré el técnico más joven en crear una Death Scythe.
Lynn río un poco ante la seguridad del chico al decir aquello, a la vez que un sentimiento de respeto se hacía presente.
- Bien Linc, yo te sigo.
Una curiosa campana, de tonos algo apagados, indicó que ya era hora de entrar a clases. De un segundo a otro, los pasillos pasaron a estar vacíos salvo por dos pequeñas almas que aún no sabían que hacer.
- Bien - comentó el chico, revisando el pasillo con la mirada - Esto es malo.
Lynn estaba de acuerdo. Antes de que pudiera sugerir entrar a un salón y finalmente pedir ayuda a alguien, una mano se posó sobre su hombro.
- ¿Perdida? - comentó aquel hombre que Lynn conoció el día anterior con una curiosa mueca burlona.
- Profesor Warner.
- Acompañame Lynn. Tú pequeño amigo también.
Sin decir más, aquel hombre de cabello oscuro y apariencia desaliñada empezó a andar por los pasillos mientras que los chicos, con algo de duda lo siguieron.
No pasó mucho para que salieran del Shibusen por la parte de atrás, donde había una zona clara antes de dar paso a una arboleda algo grande, similar a un bosque. Ahí en el claro había algunos chicos, no más de 15 y todos con etiquetas en sus pechos.
Antes de que pudieran preguntar, el pelinegro entregó a Lynn y a Lincoln sus etiquetas correspondientes.
- Muy bien chicos - habló de manera fuerte el hombre, a la vez que se quitaba su saco el cual arrojó al suelo, quedando con corbata y camisa - Armas de un lado, Técnicos del otro.
Todos obedecieron sin decir palabra, si bien aquel profesor tenía más pinta de vago en vez de instructor, imponía respeto debido a los rasgos fuertes de su rostro y la profundidad de sus ojos. Warner se remangó ante la atenta mirada de todos, mostrando sus brazos llenos de marcas y cicatrices.
- Ahora, este será un ejercicio para que encuentren un compañero. Identifiquense primero, quienes son armas y quienes no - los chicos se miraron entre sí, tratando de memorizar rostros.
Al cabo de unos segundos donde todos empezaban a dudar sobre aquel ejercicio, ocurrió el primer ataque. Uno de los chicos soltó un quejido en el momento en que el aire escapaba de sus pulmones, producto de un fuerte golpe en el estómago por parte del profesor.
De inmediato, todos se pusieron en guardia, una joven ayudó al chico que yacía en el suelo a reincorporarse.
- ¡Regla de oro para las Armas! - gritó a la vez que se ponía en guardia, vigilando atento a todos los chicos que lo rodeaban - ¡Deben proteger a sus técnicos a cualquier costo!
Dicho esto, dirigió un nuevo ataque a otra chica, que llevaba la etiqueta de técnico. Antes de que el golpe llegara, se hizo presente un sonido metálico. Otra joven, más grande que la que fue blanco del profesor había interpuesto su brazo transformado en la cuchilla alargada de una guadaña. Warner sonrió.
- Segunda regla. No se confíen.
Acto seguido, dirigió una patada hacia las piernas de la chica, derribandola al momento.
Antes de que pudiera hacer cualquier cosa, dos chicos se decidieron a atacarlo; haciendo equipo, el chico que llevaba la etiqueta de arma se transformó en el aire para caer en forma de katana justo en las manos del otro chico. Así pues, en el aire, trataron de emboscar al pelinegro, sin embargo, él simplemente los esquivó dando un giro para luego darles una patada para desequilibrarlos.
De esta manera, empezaron a juntarse parejas para lograr derribar al profesor quien iba en serio con sus ataques, pues a más de uno lo dejó fuera de combate de un sólo golpe.
Lynn por su parte, se dedicaba a ver todo aquello; pareciera que todo había sido previamente ensayado por parte de los equipos donde se veía armas volar a las manos de los técnicos, dispuestos a atacar.
Todo aquello era tan irreal, personas luchando con armas tanto blancas como de fuego, tratando de herir a aquel que se hacia llamar docente.
No supo en que momento fue nuevamente arrollada por alguien, quitándola del camino del pelinegro, que ya la había visto ajena a la pelea.
- No se distraigan chicos. Eso puede contarles muy caro - dijo el profesor antes de esquivar un nuevo ataque de sus alumnos para después realizar su contraataque.
Mientras tanto, Lynn por fin salía de su ensimismamiento, notando que era el mismo niño peliblanco él que la había salvado.
- Gracias - dijo torpemente volviendo su atención a la pelea.
Le sorprendió un poco el que fuera precisamente Lincoln quien la salvara puesto que ya lo había visto unirse a otro chico para pelear contra el profesor. Si esta se trataba de una forma de crear equipos entonces el albino ya debería tener a alguien.
Estaba por preguntar por que no estaba con su nuevo compañero pero repentinamente fue empujada por el muchacho, evitando así ser golpeada por un mazo enorme que salió disparado hacia ellos.
El arma se transformó en una chica algo bajita quien miraba enojada al chico que la había lanzado de mala manera. Empezó a gritarle sobre lo estúpido que era emplearla de aquella manera mientras corría hacia otro sitio, buscando a algún técnico con la mirada.
Por su parte, el joven, bastante más grande que ella en cuanto a edad, prestaba más atención a sus manos que se veían bastante rojas y lastimadas, como si hubiera sostenido algo caliente con ellas.
- Eso pasa cuando no eres compatible con alguien - comentó el albino señalando al joven antes de mostrar sus propias manos que se veía, estaban igualmente lastimadas con quemaduras leves - Puede pasar de varias maneras: no tolerar el peso, sentir que quema tus manos al sostener el arma, una descarga eléctrica... son las formas que se tiene para saber que no hay una buena resonancia entre almas.
- ¿Me estas diciendo que pueden ser o no compatibles un técnico y un arma por su alma?
Lincoln asintió.
- Supongo que eso lo veremos más adelante en clase - comentó de manera apresurada - Ahora lo mejor sería que te transformaras antes de que seamos su objetivo otra vez.
- Pero yo... no lo he hecho, no me he transformado por completo.
Lincoln la miró con algo de asombro y posiblemente miedo en los ojos.
- Bien, esto puede ser un problema.
Por su parte, el pelinegro ya había noqueado a varios de los chicos, tanto armas como técnicos quedando en pie solamente seis, entre ellos Lynn y Lincoln. Las otras dos parejas de trataban de un par de chicos técnicos y sus armas: una guadaña y una lanza.
Warner sonreía confiado, sabía a estas alturas que al menos esas dos parejas ya serían definitivas puesto que sus almas resonaban de buena manera entre ellas, podía notarlo al verlas.
Continuo sus ataques contra estos chicos hasta que notó a él albino y la castaña. Sabía que ella era un arma que aún no se transformaba, por lo que decidió darle un pequeño empujón.
Desvió el ataque de la lanza e hizo caer al joven con la guadaña puesto que si bien, eran un buen equipo, el chico no estaba acostumbrado al peso de un arma como lo era aquella. Una vez se libró de sus atacantes por unos segundos, se dirigió a los dos chicos faltantes.
Dirigió su primer ataque a Lynn, esperando que lo detuviera cambiando su brazo pero grande fue su sorpresa al ver a aquel niño pecoso deteniendo su puño con sus propias manos.
- Buen movimiento chico - felicitó el maestro antes de soltar una patada alta que le dio en el brazo, haciéndolo caer - Pero aún te falta mucho que aprender.
Iba a seguir atacando al peliblanco, pero un golpe perfectamente colocado lo hizo retroceder. Lynn lo había atacado a puño limpio.
La joven deportista se puso en guardia. A sus 14 años, Lynn ya era cinturón negro primer Dan en Karate y había participado en torneos de Kick Boxing a nivel estatal, quedando siempre en los primeros puestos, incluso había practicado ninjutsu en alguna ocasión, por lo cual se sabía defender en una pelea y así lo demostró.
Comenzó a atacar al pelinegro, con golpes certeros y patadas rápidas que lo hicieron retroceder. Al ver esto, los otros chicos que ya se estaban levantando, decidieron emboscarlo en un ataque doble, pero el pelinegro anticipó su jugada y logró deshacerse de ambos, saltando en el aire y pateando en las cabezas de los técnicos.
Al caer al piso, nuevamente fue sorprendido por Lynn. Si bien, esto era algo que podía manejar con facilidad, le sorprendió lo bien que peleaba la chica pero eso no cambiaba el hecho de que ella no estaba peleando como debería.
Siguió esquivando y desviando los ataques de la castaña hasta que se decidió a contraatacar; Lynn logró bloquear sus dos primeros golpes pero el tercero llegó a darle en el pecho. No fue un golpe fuerte, con la palma de la mano pero aún así, logró derribarla y mandarla a volar unos metros.
Le sorprendió bastante aquello y al incorporarse, notó que la mano del profesor parecía despedir pequeñas descargas eléctricas.
Sin dar tiempo a nada, Lincoln que se había mantenido al margen de todo aquello puesto que no contaba con un arma para atacar o con conocimientos sobre peleas, decidió que era momento de ayudar a su amiga, sobre todo al notar lo que hizo el mayor. Atacó al profesor, conectando un golpe en su mandíbula pero este le devolvió el golpe, mandandolo a volar lejos al igual que hizo con Lynn.
A la castaña le sorprendió un poco que aquel chico que apenas había conocido la estuviera defendiendo y ayudando desde que comenzó la pelea. Decidida a devolverle el gesto y notando que Warner estaba por atacarlo nuevamente, Lynn corrió en su dirección, decidida a golpearlo pero su brazo derecho emitió un brillo rojo antes de cambiar su forma a la de una cuchilla.
No dejó que esto la distrajera, después de todo no era la primera vez por lo que decidió seguir con su ataque el cual fue fácilmente desviado por el profesor, haciéndola caer junto al peliblanco.
Lincoln la ayudó a ponerse de pie y ella se colocó en guardia, mostrando su brazo/cuchilla para defenderse.
El profesor sonrió satisfecho, decidido a atacarlos nuevamente pero para su asombro, notó que Lincoln tomaba la mano de la deportista de manera firme, mostrando su apoyo, como un equipo.
Lynn también se sorprendió por el gesto del albino pero pronto se sintió tranquila, como si con ese simple gesto el niño le diera a entender que estaba con ella, que la apoyaría.
Ese simple gesto fue lo suficiente como para que su alma empezara resonar con la del chico. Su cuerpo emitió un brillo rojizo antes de cambiar de forma en la mano del muchacho quien la sostuvo con firmeza.
Cuando el brillo se hubo disipado, Lynn por fin mostró su verdadera forma: se trataba de una espada Golok. Era un arma algo pesada que hacia ladear un poco al muchacho, una hoja recta y sólida, de alrededor de medio metro, carecía de punta pero parecía tener buen filo. El mango curbaba un poco y tenía detalles en rojo y blanco.
Lincoln la sostuvo fuertemente, dispuesto defenderse pero Warner relajo su postura a la vez que sonreía con satisfacción.
- Perfecto chicos - dijo antes de empezar a aplaudir - Pueden tomar un descanso, el ejercicio terminó.
- ¿Eh?
Muchos de los chicos que yacían en el suelo empezaron a incorporarse a duras penas a la vez que el pelinegro recogía su saco. Lo sacudió un poco y lo colgó en su hombro.
- Ustedes - señaló a Lincoln y a los otros dos chicos que había derribado anteriormente - Les recomiendo que se queden con sus compañeros.
Ducho esto, camino con paso lento hacia la escuela.
- ¿Que acaba de pasar? - se escucho la voz de Lynn.
Lincoln levantó la Golok donde, a través del filo, se podía distinguir la silueta de la deportista quien veía todo desde su "nuevo cuerpo"
Tal y como lo había dicho Leni, para la castaña era como estar en una habitación oscura pero a la vez, sabía lo que estaba pasando a su alrededor.
- Es el fin del ejercicio - comentó una chica detrás de ellos, se tratada de la chica que se transformaba en guadaña - Será mejor que vayan a la enfermería y descansen.
Parecía que esto último iba más por Lincoln quien tenía múltiples golpes en todo el cuerpo aunque no era el único.
De los quince chicos que se encontraban en aquella zona, solamente tres se encontraban de pie siendo Lincoln, Lynn y la chica guadaña.
- ¡Chicos! - una joven rubia llamó su atención. La chica, de unos 18 años, venía de la escuela con paso seguro - Literalmente necesito que se retiren. ¿Hay alguien que necesite ayuda pada ir a la enfermería?
Más de la mitad de los presentes alzó la mano mientras que los otros no podían siquiera hacer eso. Si bien aquello había sido una práctica, muchos se habían llevando sus buenos golpes por parte del profesor, incluidos Lynn y Lincoln.
La rubia suspiro pesado, sabiendo quien había sido el causante de aquello, pero no es como si hubiera algo que podía hacer al respecto salvo ayudar a los novatos. Realizó un gesto con la mano y algunos chicos con bandas en el brazo fueron en su auxilio.
Lincoln dejó a Lynn "en manos" de una enfermera mientras trataban sus heridas. En comparación, el muchacho se había llevado la peor parte puesto que tenía golpes en todo el cuerpo, el labio partido y quemaduras de primer grado en las manos.
Al menos eso había sido lo que escucho Lynn mientras estaba en la enfermería. Ella por su parte, después de permanecer por bastante tiempo como una Golok, logró transformarse gracias a los consejos de la enfermera. Había sido aún más complicado que cuando se transformaba su brazo o su pierna, requería una gran concentración de su parte para volver a su forma humana.
Al cabo de lo que le parecieron varias horas, logró su cometido notando así, que su ropa estaba prácticamente intacta no así su cuerpo ya que tenía algunos moratones en los brazos y el pecho le seguía doliendo, producto de aquel último golpe propinado por Warner.
Le comentó esto a la doctora que la atendía y ella le explicó que aquel golpe lo había hecho el profesor con su onda de alma.
El pelinegro tenía la fama de ser uno de los mejores técnicos graduados de Shibusen, título que muy pocos ostentaban y como tal, no sólo sabía pelear si no que había aprendido a controlar su onda de alma para llegar a pelear sin un arma de ser necesario o por el contrario, saber usar cualquier arma modificando su alma para poder resonar en armonía.
A Lynn todavía le costaba bastante entender aquello de la "onda de alma" o la "resonancia" pero la doctora le dijo que lo aprendería pronto en clase y que por el momento sólo debía de preocuparse en descansar y en ver como estaba su técnico.
Su técnico. Warner les había recomendado quedarse como un equipo. Lynn no estaba muy segura de aquello, puesto que el chico no se veía como el tipo de persona que sabe pelear y bueno, no estaba del todo equivocada, pero cuando fue necesario, él no dudo en defenderla aún con sus propias manos. Eso le daba puntos a su favor a demás que se veía que era un chico agradable.
También estaba lo que había comentado él sobre la incompatibilidad. Cuando se transformó, Lincoln la sujetó con firmeza y en ningún momento mostró muestras de dolor al tomarla; al contrario, parecía que podía manejarla con facilidad, como si no pesara. Por su parte, al simplemente darle la mano, se sintió tranquila, lista para la batalla.
"Eso significa que sus almas resuenan perfectamente juntas" comentó la doctora después de que Lynn tratara de explicarle torpemente lo que había pasado.
Finalmente recordó las palabras de Dante: "Por lo regular tu primera opción siempre es la correcta. Créeme, lo notarás al instante. Si tienen una buena resonancia, serán un equipo imparable."
"Quizá podría darle una oportunidad" Pensó.
Lynn se quedó un tiempo más en la enfermería, para poder descansar y recuperarse ya que al parecer, en la tarde tendría su primer clase.
Cuando salió de allí, notó con grata sorpresa que alguien la estaba esperando.
- ¡Lynn!
El peliblanco se separó de la pared donde estaba recargado. Llevaba varios vendajes en todo en cuerpo y sus ropas estaban rasgadas (razón por la cual podía notar los vendajes que llevaba en el pecho y en una de sus piernas a parte de los de los brazos y manos), tenía una sutura en la frente y un cardenal en la mejilla a parte del labio roto.
El muchacho notó la expresión de preocupación que había puesto la deportista de manera inconciente, por lo que trató de tranquilizarla.
- Estoy bien - dijo mostrando las palmas a la vez que trataba de sonreír - Las he tenido peores, esto no es nada. ¿Tú como te encuentras?
Sabía que debajo de los vendajes que llevaba en las manos había quemaduras. Lynn no podía dejar de pensar en que si se hubiera transformado a tiempo, el chico posiblemente no estaría tan herido.
- Yo, estoy bien - comentó sobando un poco su pecho, la sensación de hormigueo aun no se iba - No tuve heridas importantes. Tu... ¿De verdad estas bien?
- Por supuesto - alegó con aire de superioridad tratando de no mostrar debilidad ante la castaña aunque por dentro todo le dolía - Como dije, esto no es nada. En casa una vez, caí con la bicicleta por un barranco por accidente. Me rompí dos costillas y el brazo izquierdo pero me enyesaron y me pusieron placas. A los cuatro meses estaba de nuevo en mi bicicleta.
Aquella historia le sonó vagamente familiar. Lynn tenía el recuerdo de haber pasado algo similar cuando estaba en una competencia de ciclismo todo terreno.
- Ya veo - sonrió la deportista, aún sin estar convencida del todo - En ese caso, será mejor que nos demos prisa, no quiero llegar tarde a mi primer día de clases.
Dicho esto, Lynn se giró y se dispuso a ir por los pasillos. Había preguntado a la enfermera donde sería la clase y trataba de no olvidar las indicaciones, pero una mano la detuvo apenas dio el primer paso.
- Emmm... yo...
Lincoln soltó su mano en cuanto llamó su atención; se notaba algo nervioso e incluso podría decirse que ansioso; evitaba el contacto visual con la deportista a la vez que jugaba con sus pies y colocaba su mano en la nuca.
- Esto... ¿Lynn?
- ¿Si?
Respiró profundo para después sacar el aire y finalmente decidirse a mirar a los ojos a la castaña. Ella por su parte, ya imaginaba lo que estaba por decirle, por lo que decidió disfrutar verlo de esa manera, parecía un conejito asustado. No importaba si llegaba un poco tarde por esto.
Lincoln tomó aire.
- ¿Tegustaríasermicompañera? - lo soltó de manera rápida, casi sin pensar para evitar darse tiempo para dudar.
- ¿Eh? - si bien Lynn sabía lo que pidió, el hecho de que lo dijera tan rápido la hizo dudar.
- Que si tu... a ti te gustaría... ¿Serias mi compañera? Por favor.
Lynn sonrió enternecida, el chico se encontraba con los ojos cerrados al igual que sus puños, alzando los hombros, como si esperara ser golpeado y con las mejillas ligeramente sonrojadas.
Por su parte, Lincoln ya esperaba la negativa de la deportista. Había parecido un torpe al hacerle la petición y realmente, no estaba seguro de por que estaba preguntando aquello.
Aún así, en ningún momento abrió los ojos, de esa manera evitaría ver como se burlaban de el antes de rechazarlo.
Así pasaron unos tortuosos segundos para el albino, quien seguía con los ojos cerrados hasta que sintió dos pequeños golpes en el brazo izquierdo. Al abrir los ojos, notó que Lynn estaba frente a él, con una sonrisa y el puño cerrado, dando a entender que fue ella quien dio los golpes.
- Esos dos fueron por no decirlo bien a la primera - comentó la chica sin perder la sonrisa. El chico se limitó a sobar la zona donde le había pegado y a mirarla sin entender - Si vamos a ser un equipo tendrás que hablar bien.
- ¿Eh? - ahora fue el turno del chico de quedarse sin entender.
- Que si vamos a ser equipo - remarcó la palabra "equipo" mientras posaba sus manos en su cintura - Tendrás que hablar bien. Si no puedo entenderte, ¿Cómo se supone que logremos realizar las misiones?
- ¡¿Ehh?! - gritó, ganándose algunas miradas curiosas de los chicos que pasaban por ahí - ¿Tú quieres hacer equipo conmigo?
- Me lo acabas de pedir ¿No?
- ¿Eh? Si, pero... bueno, no pensé que aceptarías realmente.
Lynn alzó una ceja.
- ¿Y por qué no aceptaría?
- Bueno - bajó la mirada algo avergonzado, el rubor de sus mejillas volvió a hacerse presente - Es que eres una chica genial que sabe pelear, lograste hacerle frente al mejor técnico graduado de Shibusen tu sola.
No es como si hubiera logrado hacer gran cosa contra él, aún así, Lynn no comentó nada.
Lincoln continuó.
- Fácilmente podrás conseguir almas tu sola. Comparado contigo soy patético... no soy más que un chico de los suburbios que no quería estar en casa. Sólo se jugar videojuegos y leer cómics. Jamás podría llegar a.. ¡Ouch!
No terminó. Un nuevo golpe en el brazo, ahora más fuerte que los anteriores lo hizo detenerse.
- Ahora escuchame bien Lincoln - Lynn se veía algo enfadada - No deberías subestimarte de esa manera. Durante la pelea contra el profesor demostrarse tu valor. Me protegiste varias veces e incluso peleaste a puño limpio contra él. Si me preguntas, eso no es para nada patético. Apuesto a que si entrenas lo suficiente llegarás a superar a ese demente - dijo refiriéndose al pelinegro.
El muchachito se quedó sin palabras. No imagino que lo que había hecho fuera para tanto, él sólo se había limitado a hacer lo que su instinto le indicaba.
- ¿De verdad crees eso? - preguntó con incredulidad plasmada en el rostro. Lynn sonrió orgullosa.
- Podría apostarlo.
- Bien, en ese caso, y si estas vi en con alguien como yo... - Lincoln extendió la mano - Será un gusto hacer equipo contigo.
La castaña correspondió el saludo, estrechando fuertemente la mano del muchacho, lastimandolo un poco debido a las heridas que tenía pero el no se quejó.
Una vez sellado el trato, el nuevo equipo se dirigió con paso rápido a su salón. La hora estaba por ser marcada por la campana y debían llegar al salón "Luna creciente" antes que los dejaran afuera.
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Aclaraciones: Bien, he aquí el nuevo capítulo de este proyecto que sinceramente no se para donde se dirige.
Tengo la historia a grandes rasgos anotada, pero nada más. Ya se verá como se desarrolla la historia.
En fin, este capítulo salió un poco más corto de lo que quería y esa es la razón de por que me tardé en actualizar. Explico: Yo ya lo tenía escrito al momento de publicar el primero, y me dediqué a escribir el tercero para poder publicar este. La cosa es que al releerlo, hubo unas cosas que no me terminaron de convencerme y termine por eliminarlas, pero tenía que editar la historia para que volviera a tener sentido. A eso sumarle una mudanza de un día para otro y lidiar con problemas del trabajo.
Ahora, el tercer capítulo sigue en edición por lo que va a tardar un poco en salir.
Por otra parte, este nuevo año, tengo pensado subir nuevos proyectos a la par que este por lo que puede que si me tome más del mes ir actualizando pero procuraré no tardar demasiado. Quiero que esta historia logre avanzar.
En fin, agradezco a las personas que se tomaron el tiempo de leer esto, tanto en FanFiction como Wattpad. De verdad, agradezco que le den la oportunidad a esta historia.
Ahora, responderé los reviews del capítulo anterior.
J0nas Nagera: te invito a que leeas el manga. Soul Eater se convirtió en mi anime favorito y con respecto al manga... seré sincero, no le he terminado xD(Aún sigue publicándose, por lo que aún me falta) pero es bastante bueno debo decirlo. Eso sí, depende el gusto de cada uno.
Me alegra saber que he llamado tu atención con este nuevo proyecto y espero mantener tu interés en él.
Por otra parte, en este nuevo capítulo he descubierto quien será el compañero de Lynn y posible "sustituto" de Soul. Lamento si no es quien tú pensabas xD Aún así, espero que te guste el nuevo capítulo.
Cabe agregar, que me alegra saber que estas de vuelta, la broma que te has jugado fue épica y todas las nuevas actuaciones... pronto me leeras en los comentarios
eltioRob95: No son raros en este fandom por lo que quise unirme también (sólo quiero ser popular (?)) Que también sería interesante ver a Lincoln en Inuyasha, imagino que algún día será... XD
Nop, aquí nadie salvo las gemelas (por que son, bueno, gemelas) tendrán parentesco.
Aquí se puede ver un poco más de ello.
Lo que si, me evitare inventar apellidos para los demás, para evitar descontentos y malentendidos.
Como dices, veremos que tal le va a Lynn en Death City, ya que este no es un lugar común ¿como crees que le vaya?
Gracias a ambos por comentar, significa mucho.
Nuevamente he tratado de evitar y corregir cualquier tipo de error. Cualquier comentario al respecto (sea para corregir, pedir que actualice o alguna mentada de madre) será bienvenido.
Sin más que agregar, soy Sonikdc.
