The Loud House y Soul Eater no me pertenecen.

Nota del Autor: Antes de empezar con el nuevo capítulo, hay algo que me faltó comentar sobre el capítulo pasado. Algo de suma importancia.

Quizá algunos lo notaron o lo sospecharon pero aquí hago la confirmación. El personaje del profesor que acompaña a Lynn no es de mi propiedad. El Oc pertenece a mi buen amigo Cianuro Monbebe. Así es, la identidad del extraño profesor es ni más ni menos que Karl Wagner, el excéntrico agente de la FBGC del Fic "Royal Woods Gohul".

Supongo que debí haber aclarado esto en el capítulo anterior pero simplemente se me pasó XD. Lo que si, agradezco enormemente a Cianuro por permitirme utilizar a su Oc.

En fin, otra cosa. No me había dado cuenta pero el autocorrector cambio el nombre en repetidas ocasiones (yo estudiaba en una escuela de nombre Warner, por lo que al escribir Wagner me lo marcaba mal y corregia)

En los próximos días espero poder corregir este error.

Por el momento sería todo, ahora si, disfruten el capítulo.

Lincoln nunca fue lo que se dice, alguien sobresaliente o al menos el nunca se consideró así.

Hijo único de un matrimonio disfuncional y habiendo sido criado en los suburbios de el tranquilo pueblo de Warren, Michigan, Lincoln sólo se dedicaba a pasar sus días fuera de casa para evitar ver pelear a sus padres.

Logró mantener sus calificaciones dentro de lo aceptable, para evitar tener problemas con su padre y de paso tener cierta libertad para salir.

Solía pasar sus tardes en el Arcade del centro comercial, o en compañía de alguno de sus dos mejores amigos o más bien, sus únicos dos amigos: Clyde McBride y Samantha Sharp.

Al chico McBride lo conoció desde muy temprana edad cuando su familia se mudó a la casa de a lado.

Sam fue otra historia.

Si bien en un principio su vida no era tan mala, cuando cumplió los diez años empezó a notar las múltiples peleas en las que se enfrascaban sus padres por trivialidades. Esto hizo que, en un intento por no quedar en medio de dichas peleas, empezara a usar excusas para llegar tarde a casa, llendo usualmente al arcade o a casa de Clyde.

Un día en particular en que el Arcade había cerrado por fallas en algunas de las maquinas y su entonces único amigo se encontraba fuera, Lincoln decidió rondar por el centro comercial para hacer tiempo antes de llegar a casa.

Al pasar frente a la tienda de música del tercer piso se detuvo. En aquel entonces ya tenía cierto gusto por el grupo Smooch y al ver que ellos vendrían a la ciudad, no dudó en entrar al local para pedir informes.

Se dirigió directamente al aparador donde una joven se encontraba espaldas acomodando la mercancía.

La llamó tímidamente, esperando no molestarla. Cuando la chica volteó, Lincoln se quedó pasmado.

Cabello rubio hasta el hombro con un mechón pintado de azul, grandes ojos azules y una sonrisa ladina; su nombre era Sam Sharp según el gafete que llevaba en el pecho.

Lincoln no supo cuanto tiempo se quedó observandola embobado, pero supuso que fue bastante si ella tuvo que chasquear sus dedos para llamar su atención.

- ... ¡Tierra llamando a bola de nieve! ¿Me escuchas? - lo llamó la joven. El chiquillo tardó en darse cuenta del curioso apodo pero no dijo nada - ¿En que te puedo ayudar pequeño?

- ¿Eh? ¡Ah, sí! - tardó un poco en reaccionar - Yo... quisiera saber sobre los boletos para ver a Smooch.

- ¿Smooch? - la chica lo miró con una ceja enarcada, Lincoln temió haber dicho algo que la molestara hasta que la vio sonreír - ¡Es genial que a alguien tan joven le guste la buena música! - exclamó ensanchando su sonrisa.

Algo confundido, Lincoln la escucho hablar sobre como los "niños de ahora" solo escuchaban música comercial antes de decirle sobre los boletos.

El pequeño escuchaba atentamente observando embobado a la chica y no se negó cuando ella empezó a explicarle sobre "buena música"

Así pasó un buen rato escuchandola hasta que su teléfono celular los interrumpió. El mensaje era de su mamá, preguntando en donde se encontraba y con terror notó que ya llevaba más de tres horas hablando con Sam.

Apresurado, se despidió, prometiendo regresar por esos boletos y a seguir aprendiendo de música.

Aquel día, Lincoln tuvo una enorme reprimenda por parte de sus padres, llegando incluso a una amenaza con el cinturón en mano de parte de su padre, si volvía a tardarse tanto en llegar sin avisar.

Si bien, no pudo volver donde Sam en los próximos días, se dedicó a ahorrar el dinero de su mesada a la vez que realizaba tareas para chicos de su salón a cambio de dinero para poder conseguir el boleto para el concierto.

Pasaron dos semanas donde Lincoln apenas y se veía con Clyde debido al tiempo que invertía realizando las tareas de sus compañeros, además de que había sido castigado por su padre, por lo que no podía salir de casa a menos de que fuera estrictamente necesario, aunque aquello valió la pena.

Una vez acabó su castigo, saliendo de la escuela se dirigió en una carrera hasta el centro comercial hasta la tercera planta, donde la tienda de música.

Sam se encontraba en el interior, explicando a una chica las diferencias entre tambores de una batería.

Lincon esperó paciente, rondando por la tienda en lo que Sam se desocupada, negando la ayuda del que sería el otro vendedor.

- Por el momento sólo estoy observando.

Pasados unos diez minutos, la chica finalmente compró unas baquetas y prometió regresar por la batería que Sam le había mostrado. Cuando la del mechón azul se dio la vuelta, se encontró con un tímido Lincoln.

- ¡Bola de nieve! - exclamó sin intención de molestarle - Pensé que ya no te volvería a ver por aquí.

Lincoln explicó lo sucedido en cuanto al castigo que le impuso su padre, omitiendo el hecho de que había estado consiguiendo dinero realizando tareas. Sam, algo apenada, le pidió disculpas por haberlo entretenido tanto aquel día.

- ...Es sólo que, la música es mi pasión y no hay nada más genial que tener alguien con quien poder hablar y disfrutar de sus pasiones.

Al escuchar aquello, el albino no pudo evitar sonrojarse un poco.

- ¿Entonces? - Sam llamó su atención - ¿Compraras el boleto para ver a Smooch? Te advierto que ya no quedan muchos.

Nuevamente el color se le subió a las mejillas a la vez que buscaba en su bolsillo su billetera.

- Ehh... si. Yo... compraré el boleto.

Ignorando el claro nerviosismo del chiquillo, Sam se dirigió a la caja, tomando el control de la computadora.

- Aquí hay un buen lugar Linc - exclamó a la vez que giraba la pantalla, mostrando los lugares disponibles del auditorio donde se presentaría Smooch.

Era un buen lugar, de entre las primeras filas y con un costo accesible pero Lincoln no buscaba aquello en realidad. Buscando rápidamente con la mirada, encontró más atrás un par de asientos juntos libres. Los señaló.

- ¡Oh! ¿Así que planeas llevar a alguien? - le guiño el ojo - Están algo alejados pero siguen siendo buenos lugares.

Una vez le dijo el precio, Lincoln entregó su dinero quedando únicamente con diez dólares en su cartera. Tendría que ver como sobrevivir el resto de la semana sólo con ellos pero se preocuparía después por eso.

- Aquí tienes - Sam le entregó los boletos recién impresos - Dos boletos para ver a Smooch. ¿Piensas llevar a algún amigo contigo? ¿Quizá a tu novia?

Preguntó aquello de manera pícara. Lincoln no pudo evitar sonrojarse aún más.

- Yo... Sam - dando una bocanada de aire para soltarlo segundos después, logró armarse de algo de valor para preguntar - Yo... ¿Quería ver si tu, quisieras acompañarme?

Fuera de burlarse o negarse, la joven de cabello rubio sonrió enternecida.

- Vaya, con que por eso estabas tan nervioso. Por suerte para ti, ese día lo tengo libre, por lo que me encantaría ir contigo Lincoln.

Una vez confirmado donde y cuando se verían y, haciendo un enorme esfuerzo por controlarse, Lincoln salió de la tienda de música y del centro comercial. Una vez estuvo algo lejos no pudo evitar soltar un grito de júbilo al haber logrado invitar a Sam.

Aquel concierto sería inolvidable para ambos, en especial para el pequeño albino, pero no por las razones que esperaba.

Otra de las razones por las que Lincoln no salió durante su castigo fue porque quería el permiso de sus padres para ir al concierto, por lo que trató de comportarse lo mejor que pudo, haciendo todos sus deberes en casa, desde tirar la basura, barrer, lavar su ropa hasta sacudir, aspirar, preparar su almuerzo e incluso el de sus padres, todo para obtener el consentimiento de ambos. Debido a ello, sus padres, en especial su madre, no tuvo ningún inconveniente con que fuera a ver a su banda favorita.

Eso sí, tuvo sus condiciones. Alguien (Sam) tendría que ir con el para cuidarlo, tendría que ir a recogerlo a su casa, prometió contestar el teléfono cuando le llamarán (al menos por mensaje) y llamar en cuanto salieran del auditorio para avisar que ya iban en camino. Nada de desvíos o paradas y tendría que estar en casa al punto de las 2 de la mañana.

Por suerte para Lincoln, el concierto fue en sábado, por lo que no tendría problemas al llegar tan noche. También contaba con que los padres de Sam aceptaron llevarlos hasta el auditorio y recogerlos en cuanto terminara el concierto.

Todo iba de acuerdo al plan. La familia Sharp se presentó a su puerta exactamente a las ocho, los padres de Sam los llevaron hasta el auditorio en la camioneta familiar y prometieron esperarlos en un restaurante a un par de cuadras de donde estarían. Durante el concierto, ambos jóvenes se mantuvieron de pie, coreando a los artistas en todas sus canciones y gritando de emoción cuando anunciaban el cambio de música y a algún que otro afortunado que los acompañó durante una canción.

Podría decirse que fue la noche perfecta y que debía terminar con ellos consiguiendo los autógrafos de sus ídolos, algún souvenir en la tienda de regalos y quizá una merienda rápida antes de que Lincoln tuviera que estar en casa.

Pero el final fue completamente diferente.

El grupo Smooch anunció que la próxima sería su última canción. Obviamente los fans querían seguir escuchandolos pero ya se habían extendido más de media hora de lo que indicaba el programa así que, pidiendo comprensión, el grupo empezó a tocar.

Ni bien tocaron en primer acorde, múltiples gritos resonaron en todo en anfiteatro, pero estos no fueron gritos de júbilo, eran gritos de terror.

De una de las entradas del lugar, habia aparecido un hombre corpulento, de mirada perdida que llevaba a un enorme abrigo encima. Lo que había hecho gritar a la gente era que en el suelo se encontraba el cuerpo sin vida de una joven, de la cual brotaba una pequeña esfera azulada y el hombre estaba cubierto con su sangre. En la mano llevaba una enorme cuchilla, de unos cincuenta centímetros, también cubierta de sangre.

El pánico se hizo presente. Todos los asistentes trataron de alejarse del psicópata a la vez que la seguridad del lugar los guiaba por las salidas al igual que a los músicos que ya se encontraban fuera del escenario.

Aparentemente, la chica no había sido la única víctima; varias personas más, entre oficiales y civiles habían sido asesinados mientras aquel hombre se dirigía al auditorio.

Mientras la gente corría, varios uniformados lograron rodearlo, mientras se mantenía inmóvil, devorando aquella esfera azulada; lo amenazaron con sus armas si no tiraba la cuchilla.

Lo que pasó a continuación fue una de las peores tragedias que se vivieron en Warren.

El hombre tiró su arma y dirigió sus manos a los bolsillos, bajo la advertencia de los policías. De un segundo a otro, se escucharon múltiples explosiones dentro del complejo, a la vez que el lugar temblaba debido a las detonaciones.

Cuando los policías volvieron en sí tras aquella sacudida, notaron que no sólo el sospechoso ya no estaba frente a ellos, sino que muchas de las salidas de emergencia habían colapsado debido a las explosiones, acabando así en instantes con la vida de cientos de asistentes.

Sam y Lincoln se encontraban algo lejos de la zona de acción, estando en los asientos delanteros y centrales, tardaron en dirigirse a la salida, por lo que afortunadamente la explosión no los enterró, pero si logró herir a Lincoln en una costilla debido a uno de los escombros que salió disparado hacia él.

Sam, a sabiendas de lo que más o menos ocurria, trató de alejarse lo más que pudo, tomando la mano del pequeño y llevándolo con ella escaleras abajo, hacia el escenario.

Sobre ellos, entre las gradas, varios agentes más trataban de atrapar al terrorista que, a pesar de su corpulencia, era bastante ágil y veloz. Lograba esquivar las balas, saltando entre las butacas, a la vez que tomaba de entre los escombros alguna que otra esfera que lograba divisar para devorarla.

En algún momento, aquel sujeto pareció reparar en los dos amigos que trataban de huir por la zona vip. Saltó desde lo alto y empezó a correr entre los asientos, acercándose peligrosamente a donde estaban Lincoln y Sam, ignorando a los pocos asistentes que quedaban y que buscaban huir por las pocas salidas intactas.

No tardó mucho en llegar frente a los dos chicos, contándole el paso a la salida que se encontraba a lado del escenario. Tomando una actitud protectora, Sam colocó a Lincoln tras de ella mientras que aquel sujeto la miraba con una sonrisa maligna en el rostro.

- ¡Tú! - señaló a Sam a la vez que su sonrisa se ensanchaba en una mueca grotesca, dejando caer saliva desde las comisuras - ¡Eres de Shibusen!

Ante aquella declaración, tomó uno de los asientos que tenía cerca, arrancando de su sitio como si no fuera la gran cosa y se abalanzó sobre Sam.

- ¡Acabaré contigo!

Múltiples disparos lograron distraerlo lo suficiente como para dar oportunidad a los chicos de retroceder y tratar de escapar por la otra salida lateral.

El hombre, protegiendose con el asiento, atinó a lanzarlo hacia sus atacantes, antes de repetir el proceso, arrancando varias butacas y lazandolas hacia los oficiales antes de volver hacia Sam y Lincoln.

Por su parte, ambos chicos ya se encontraban corriendo por uno de los pasillos que los llevaría a la salida.

Lilcon tenía muchas dudas y su costilla lo estaba matando, esperaba que no estuviera rota. Sam lo jalaba con ella mientras corrían, esperando tener el suficiente tiempo como para escapar de aquel maníaco. Desafortunadamente, no fue el caso.

Escucharon pasos resonar tras ellos y Sam logró girarse a tiempo como para notar que una butaca se dirigía a ellos. Se tiró al piso, jalando al chico con ella, esquivando así por poco el proyectil.

- ¡Acabaré contigo!

El tipo se abalanzó sobre ella, sacando de entre sus ropas, una cuchilla semejante a la que había perdido anteriormente.

En ese momento, Sam, viéndose acorralada y temiendo por la vida de su nuevo amigo, logró colocar su brazo entre ella y el arma de su contrario, la cual emitió una luz azulada antes del impacto.

Lincoln gritó, pensando que sería el fin de su amiga y ahora era su turno, pero el sonido metálico que provocó dicho impacto, a la vez que veía retroceder al psicópata, lo hizo mirar dos veces hacia donde estaba la de mechón celeste.

Su brazo, o más bien, lo que debía ser su brazo, ahora era una especie de tubo metálico que llegaba hasta su codo. En el extremo, había una pequeña punta metálica adornada con un par de listones azules.

- Lincoln - Sam lo llamó - ¡Corre!

Obedeció a medias. Corrió hacia la salida, saltando el asiento que yacía destrozado en el suelo, pero se detuvo al volver a escuchar el sonido metálico a la vez que la voz de Sam soltaba una maldición.

Tras de el, Sam atacaba al hombre con su brazo que ahora terminaba en una gran pica afilada de color dorado. La chica trataba de herir a su enemigo a la vez que se protegía de los impactos con su brazo metálico.

Por el otro lado, el sujeto parecía determinado en acabar con ella, gritandolo a la vez que seguía atacando.

La diferencia era que el cada vez se veía más agotado. Varias balas le habían alcanzado en su momento y la sangre empezaba a notarse entre sus ropas.

En un descuido, Sam logró mandar a volar la cuchilla en dirección a Lincoln quien poco a poco se había acercado hasta estar tras el asiento roto, viendo aquello como si de una película de acción se tratase.

El hombre, arremetió contra Sam con sus manos, esperando asestarle un golpe, pero nuevamente, dejando una abertura debido al cansancio y a las múltiples heridas que tenía que lo hacían ir más lento, fue herido mortalmente a la altura de su estómago.

Sam retiró su brazo/cuchilla de su interior, viéndolo caer al instante. Transformó su brazo nuevamente y soltó un suspiro, a la vez que voltearan hacia Lincoln. El muchacho por su parte, ya esta a frente al asiento, observando a su amiga que tenía varias heridas por la pelea, especialmente el brazo, que tenía múltiples cortes.

Sam caminó hasta él, tratando de sonreír, diciendo que todo estaba bien, pero en los ojos del peliblanco sólo había terror. Resignada, Sam esta a por contarle todo a Lincoln, quien probablemente tendría miedo de ella de ahora en adelante debido a su curiosa habilidad.

Dando un paso más hacia el chico, lo vio tomar el arma del suelo en un segundo, empuñandola. Parecía dispuesto a atacar.

Algo dolida por aquel gesto, trató nuevamente de explicar lo ocurrido, pero el niño se abalanzó hacia ella, pasandola de largo y enterrando el arma en el estómago del hombre que estaba tras ella. Sam tardó un segundo en reaccionar hasta que Lincoln fue empujado hacia la pared, quedando inconciente debido al golpe.

Haciendo un último esfuerzo, aquel hombre trató nuevamente de atacar a la joven arma, pero ella fue más rápida, transformando en un segundo su brazo para lograr atravesar su pecho a la altura del corazón.

Sangrando, el hombre ya no pudo hacer más que dejar caer sus brazos a la vez que se transformaba en una esfera roja de buen tamaño frente a Sam.

Sin prestarle atención, la rubia fue donde su amigo, que se encontraba lastimado.

No tardaron en ser encontrados por la brigada de rescate y los policías que habían sido enviados.

En lo que Lincoln fue llevado al hospital de urgencias, Sam junto a sus padres, a quienes les dio una vaga explicación de lo que ocurrió, llamaron a los padres del muchacho para después seguir al chico.

Ya en la sala de espera, llegaron los padres del muchacho; el padre, iracundo, los acusó de querer matar a su hijo al no protegerlo del atentado.

Hubo una discusión muy acalorada entre los dos hombres de familia hasta que fueron detenidos por personal del hospital.

El padre de Lincoln salió a tratar de tranquilizarse, mientras que su esposa pidió disculpas por él e información sobre lo que había ocurrido. Omitiendo ciertos detalles, Sam le explicó como un psicópata había hecho colapsar algunas salidas con explosivos y que ellos habían sido alcanzados por los escombros, explicando así, las heridas de ambos.

Para suerte de Sam, con las vendas en su brazo herido y los cardenales en su rostro, no fue cuestionada por la mujer de cabellera blanca.

Momentos después donde sólo estaba presente un silencio algo incómodo, en la televisión apareció el reportaje de último momento donde se explicaba lo ocurrido. Todo había sido propiciado por un grupo terrorista que había sido quien colocó las bombas, resultando así, en cientos de muertos y miles de heridos. Aún se desconocía la razón por la que la gran mayoría de los asistentes trataba de salir ya que las explosiones habían ocurrido cuando todos estaban en las salidas.

La madre del pequeño, cuestionó a Sam al respecto quien sólo dijo que el concierto había acabado.

Obviamente Sam no podía decir nada al respecto, además que sabía que pronto habría gente que "aclararia" lo ocurrido; debía recordar pasar pronto al baño a hacer una llamada pero de momento, quería saber como estaba Lincoln.

Pasadas unos angustiante minutos, un doctor les informó que el chico sólo tenía contusiones leves, por lo que sólo se quedaría una noche en observación.

Aliviados, la familia Sharp decidió que era hora de irse. Se disculparon con los padres del chico, a lo que la madre, aun con lágrimas en los ojos, les dijo que aquello no había sido su culpa. Por su parte, el padre solamente les agradeció llamarlos, pero no dijo nada más.

Al día siguiente, Lincoln fue dado de alta. No recordaba gran cosa del incidente, sólo que la gente corría por alguna razón y luego las explosiones. Aquello había sido lo que les dijo a sus padres cuando despertó.

Esa semana no fue a la escuela, si bien sus heridas no eran graves, le dolía mucho el costado y la columna por lo que se dedicó enteramente a descansar bajo el cuidado de su madre.

El día viernes, Lincoln convenció a su madre que fuera al trabajo, ya que había pedido permiso para cuidarlo. Algo indecisa pero viendo que su hijo ya se veía mejor, decidió hacerle caso, prometiendo regresar temprano, para que así pudieran tener una cena los tres.

Una vez sólo, Lincoln salió a escondidas de su casa, hacia el centro comercial. Ahí, subió hasta el tercer piso y se dirigió a la tienda de música.

En el interior se encontraba el chico que lo había atendido en una ocasión anterior. Fue y le pregunto por Sam.

- Lo siento amigo, ella no ha venido en esta semana.

Agradeciendole, salió de la tienda y camino un poco por los pasillos. Esperaba encontrar a Sam, para poder esclarecer lo ocurrido, pero parecía que aquello no sería tan fácil.

Siendo aún temprano, decidió ir al arcade a jugar un rato antes de tener que volver a casa. Quizá esta fuera su última oportunidad de jugar puesto que su padre le tenía terminantemente prohibido salir a cualquier lado que no fuera la escuela.

Pareciera que culpaba a Sam y a su familia de lo ocurrido y aquello lo molestaba.

Estaba tan concentrado que no se dio cuenta que iba directo a alguien hasta que chocaron.

- Lo siento, yo... ¡Sam!

Frente a él, con la misma sonrisa ladina que llevaba el día que la conoció, Sam lo saludaba con cierto nerviosismo.

- Hey, Linc. Me alegra ver que estas mejor.

Ansioso por saber lo ocurrido y feliz por ver a su amiga, Lincoln la asaltó con varias preguntas, antes de que ella lo callara y le pidiera ir a la zona de comida.

Ambos chicos tomaron asiento en una mesa algo retirada, aunque de igual manera no había mucha gente, por lo que podrían llevar su conversación en paz. Sobre la mesa, Sam dejó un par de hamburguesas con papas y refrescos los cuales no tardaron ser asaltados por Lincoln. Tenía hambre, y si bien, sólo tenía algunos golpes, su madre había insistido en las comidas saludables, evitando grasas, carne, lácteos, sal y básicamente, cualquier comida rica.

- Bueno - Sam adoptó una expresión sería, Lincoln tragó su bocado antes de mirarla a los ojos - Antes, quiero saber, ¿Qué tanto es lo que recuerdas?

El peliblanco tomó otra mordida antes de contestar, pensativo.

- Lo recuerdo todo Sam.

Algo intrigada puesto que no era lo que había escuchado de su madre, preguntó al respeto.

- ¿Qué tanto es "todo"?

- Todo - contestó alzando los hombros - Se que eres un arma, te vi combatir a aquel psicópata y se que no fue un ataque terrorista, fue él el que causó las explosiones y todo.

- ¡Como sabe...! - se detuvo al ver que un par de personas se les quedaron viendo - ¿Comoa sabes que... soy un arma?

- Tu director me lo dijo.

Eso último la tomó por sorpresa. El director no era alguien que fuera así como así a hablar con los demas, no fuera de la escuela y menos con alguien que no era un técnico o un arma.

Lincoln continuó.

- En el hospital, en la noche, una niña pequeña fue a hablar conmigo sobre lo sucedido. Pensé que era una broma o se trataba de una niña del hospital que se había perdido y quería hablar con alguien, pero ella puso un espejo frente a mi y por ella vi a un sujeto loco con máscara de esqueleto y un traje negro.

En definitiva, se trataba de Shinigami-sama. Lincoln tomó un poco de soda.

- El tipo de la máscara me saludó y dijo que la niña era parte de su Buró de Logística de América... o algo así. Y que yo debía guardar silencio al respecto, para evitar que las personas entraran en pánico. También me agradeció por ayudar a acabar con el asesino y desapareció.

Cuando la niña guardo el espejo me explicó que algunas personas como tú, se transforman en armas y que estudian en la escuela del director para ayudar a la gente.

Para ese punto, Lincoln miraba a su contraria con intensidad.

- Entonces ¿Tu eres una especie de super héroe que salva a los demás? ¿Puedo ver como te transformas? ¿Sólo puedes transformar tus brazos o también puedes transformar tus piernas? ¿Ya habías luchado contra los malos antes?

- ¡Hey! Tranquilo amigo - dijo Sam ante la avalancha de preguntas. Lincoln guardó silencio esperando respuesta - No soy un superhéroe, yo sólo soy una estudiante a la que le apasiona la música.

Esa respuesta desanimó un poco al niño. Sam suspiró antes de sonreír.

- Escucha Linc. Realmente no soy alguna clase de heroína. Yo, estudio en Shibusen y trato de ayudar a las personas, pero lo del otro día...

Su mano se cerro en un puño a la vez que lágrimas de impotencia recorrian sus mejillas.

- Mucha gente murió y no hice nada, debí haber ayudado en algo y sólo corrí.

- Sam, eso no es cierto.

- Es cierto, cuando noté que ese tipo era un huevo de Kishin yo sólo huí.

- ¡Sam! - Lincoln alzó la voz - No podías hacer mucho sin un compañero.

- ¿Qué?

- La niña, me dijo que era sorprendente que pelearas tu sola sin un compañero y vencieras al... ¿cómo lo llamaste? Bueno, no importa. Ella dijo que eso era inusual.

- Si, bueno yo...

- Además, salvaste mi vida. Para mi realmente eres una super heroína.

La miró atónita. Aquel niño, ese pequeño de once años la estaba consolando pero no sólo eso, le estaba haciendo notar lo que realmente hizo.

- Yo... no fue nada.

- ¿No fue nada? ¡Fue la más grandiosa perleaban que haya visto!

Sam sonrió mientras en niño contaba todo lo que pasó con efectos especiales de voz y sonidos que el mismo hacia.

- ... y luego, cuando me volteaste a ver y el tipo se estaba levantando... pensé que lo habías visto, pero cuando el te iba a golpear, yo ¡foshhhh! - hizo un ademán como si tomará algo y luego movió rápidamente su brazo sobre el otro, a manera de flecha - Y logre darle y luego ¡Pam! - hundió su estómago como si alguien lo golpeara - y luego tu...

- Espera Lincoln - el joven detuvo su anécdota - ¿Tu lo viste pararse?

- Eh... ¿Si?

- ¿Y por qué no dijiste nada? - no lo preguntó a manera de reproche, parecía genuinamente interesada.

- Ahhh, no lo sé. Quiero decir, sabía que tenía que advertirte, pero sabía que si gritaba te haría algo y yo vi la espada y el no me estaba viendo a mi, así que... ¿lo hice?

- Vaya, eres muy valiente Linc - acarició su cabeza, despeinandolo un poco - Pero no vuelvas a hacer eso. Fue muy peligroso. Te golpeó por eso.

- Pero tú lograste acabarlo después.

- Si bueno, pero ¿Y si te pasaba algo malo? Pudo golpearte más lejos o pudo sacar otra arma.

Lincoln bajó la cabeza.

- Lo siento.

- Esta bien bola de nieve - dijo a la vez que lo despeinada más.

- ¡Oye! ¡Detente! ¡No soy una bola de nieve! - trató de fingir enojo pero la sonrisa que tenía en el rostro lo desmentia.

- Esta bien, Bola de nieve.

Lincoln rió al igual que Sam, mientras trataba de arreglarse el cabello.

- Por cierto, ¿Qué era eso que salió del tipo?

- ¿Eh?

- Esa bola roja, la que apareció cuando tú... - miró a los lados antes de continuar en voz baja - acabaras con él.

Por suerte Sam no se lo tomó a mal. Lo volvió a despeinar, se veía adorable así.

- Eres muy curioso Linc, pero ahora no puedo decirte. Es algo... complejo.

Se puso de pie.

- Me tengo que ir, tu termina Lincoln.

- ¡Espera! Si te... ¿Nos volveremos a ver?

Sam volvió a sonreír, Lincoln podía ser algo ingenuo a veces.

- Por supuesto. Ahorita tengo que ir con mis papás a arreglar algunas cosas además que tengo que hablar con mi jefe por lo de los días que falté a trabajar, pero aquí me verás el lunes como todos los días en la tienda de música.

Lincoln no pudo evitar sonreír al respecto. Había pensado que Sam tendría que volver a Shibusen y bueno, no estaba del todo equivocado, pero aquello lo sabría después. Terminó su hamburguesa y regresó a casa en una carrera para evitar meterse en problemas con sus padres.

En los días siguientes, Lincoln empezó a ir diario con Sam a la tienda. Su hora de comida coincidía con su hora de salida de la escuela, por lo que solía ir corriendo hasta el centro comercial para poder hablar con ella por los restantes cuarenta minutos antes de tener que regresar a casa.

Había mentido a sus padres a cerca de por que llegaba una hora tarde, diciendo que tenía un curso extra de matemáticas para ayudarle en los exámenes.

Como llegaba a tiempo a casa y parecía que no había bajado el rendimiento en la escuela, su madre no le vio mayor problema aunque su padre tenía sus sospechas, pero decidió no decir nada.

Durante ese tiempo, Sam le explicó a detalle todo a cerca de ser un arma y sobre Shibusen.

Explicó como los alumnos de esa peculiar escuela solían tomar misiones para acabar con los "huevos de kishin" y que aquellas esferas que había visto aquel día eran las almas de las personas al igual que aquella esfera roja era el alma del asesino.

Le explicó que el color se debía a que el alma había sido corrompida ya que los huevos de Kishin cometían el pecado de devorar almas humanas con el fin de obtener más poder. También esa era la razón de por que los había perseguido, o más en específico, a Sam.

El alma de la chica era un alma fuerte, pues tenía tiempo entrenando en Shibusen y aquel sujeto lo había notado de alguna forma.

También le explicó que las armas solían trabajar en equipo con los llamados "técnicos" pero Sam no contaba con uno puesto que su alma parecía no resonar con los técnicos que le habían pedido ser su compañera.

- Como no tengo aún un técnico - explicó la del mechón azul - Shinigami-Sama me dijo que debía descansar una temporada, para tener mi alma en paz, por lo que me mandó con mi familia. No me mal entiendas. Amo a mis padres pero, es frustrante verlos y saber que yo no he conseguido un compañero y que por eso estoy aquí.

También estaba el hecho que sus padres eran arma y técnico respectivamente y aquello la molestaba aún más, pero aquello no se lo diría.

- Si quieres - Lincoln trató de hacerse ver más grande y fuerte de lo que era, señalandose - Yo puedo ser tu técnico.

Enternecida, Sam le agradeció el detalle con un pequeño abrazo.

- Eres muy tierno Linc, pero dudo que puedas ser mi compañero.

- ¿Por qué no?

- Porque aún eres muy pequeño Linc, y el entrenamiento de un técnico es muy peligroso y exigente.

- Puedo lograrlo - dijo el chico, separándose de Sam - Puedo entrenar y ser el mejor técnico de Shibusen y transformarte en una Death Scythe.

- Sé que podrías hacer eso y más Lincoln, tu fácilmente te puedes volver un gran técnico.

- Entonces, ¿Puedo ser tu compañero?

Por un momento Sam lo consideró. El pequeño realmente se veía decidido a ser su técnico. Tomó su mano con delicadeza, acción que logró hacerlo sonrojar un poco. Antes de que Lincoln pudiera preguntar por qué había hecho eso, su mano emitió un brillo azul antes de cambiar de forma en la mano del chico.

Ni bien se hubo transformado nuevamente en aquel bastón dorado, Lincoln retiró la mano, soltando un grito por el dolor. Algo asustado, el peliblanco la miró, preguntando con la mirada.

- Parece ser que no será posible Lincoln - dijo con un mirar triste y una sonrisa igual - Nuestras almas no son compatibles.

- Ya veo... - Lincoln bajó la mirada, completamente desanimado. Eso último le había dolido bastante; sintió cierta opresión en el pecho pero no dijo nada.

- ¡Hey! Quita esa cara larga - Sam volvió a sonreír de manera normal - No podemos ser compañeros pero aún así, que eso no impida que te conviertas en el mejor técnico de Shibusen.

Lincoln trató de sonreír.

- Y dime Sam... tú... ¿Tendrás que regresar a Shibusen?

Sam apartó la mirada.

- Si, en un mes más o menos. Empezarán a llegar los alumnos nuevos y probaré suerte para encontrar a un técnico.

Lincoln seguía con su semblante triste. Respiró hondo y trató de mostrarse fuerte.

- En ese caso, yo iré contigo y me volveré un técnico.

- Bien - Sam sonrió - Entonces más te vale ser el mejor.

Después de aquello, continuaron viéndose hasta que Sam tuvo que irse de vuelta a Nevada. Ella continuó contándole historias de la escuela y explicando todo lo que podía a cerca de Shibusen. No sólo eso, también aprovechaba para tratar de hacer crecer el gusto musical del chico, enseñándole música, instrumentos que el pudiera tocar, le hablo sobre historia de la música y de algunos músicos reconocidos. Él por su parte también hablaba de sus gustos, llegando a invitar a la chica a jugar al arcade aunque fuera un rato antes de que tuviera que regresar a casa y fue en una de estas ocasiones, que todo se fue al carajo.

Quedando un par de días para que la chica volviera a Shibusen, Lincoln ya estaba pensando como pedirle a sus papás que lo transfirieran aunque bien podría pedir consejo a Sam.

El chico iba camino al centro comercial hasta que se topó con un auto demasiado conocido por él.

- ¡Lincoln! - la voz de su padre lo hizo detenerse.

El hombre bajo del vehículo, visiblemente molesto.

- ¿A dónde te diriges jovencito?

- Yo ah... voy a... conseguir unas cosas para la escuela.

- ¿Con permiso de quien?

Lincoln no respondió. No sabía que responder.

- ¿Y bien?

- Papá, yo...

- ¿No deberías estar en la escuela?

- El curso...

Estaba por responder que no hubo la última clase, pero la mirada molesta de su padre lo hizo callar.

- ¿Cuál curso?

- El de regulación de...

- Tal curso no existe. ¿Verdad?

Mierda.

- Lincoln, tal curso no existe, fui a tu escuela a preguntar. Así que, ¿Qué has estado asiendo durante todos estos días jovencito?

- Yo...

- ¡Has estado viendo a la chica del concierto!

Sin darle tiempo a nada más, lo tomó del cabello y lo subió al auto.

Cuando llegaron a casa, su padre lo golpeó con el cinturón por haber estado mintiendo, desobedeciendo y juntándose con esa chica que lo envolvió en medio de una terrible tragedia.

Cuando su madre llegó y al ver su espalda toda golpeada ademas de un golpe cerca del ojo, empezó a reñirle a su marido.

Fue una pelea terrible, terminando en que él y su madre salieron de la casa hasta casa de su abuelo Albert donde se quedaron algunos días.

Lamentablemente no pudo despedirse de Sam.

Su situación en adelante no mejoró mucho. Terminanorn volviendo a su hogar con su padre, quien ahora lo trataba de una manera más severa que antes.

Las peleas entre sus padres aumentaron por lo que el intentaba por todos los medios no estar en casa. Se metió a numerosos cursos extracurriculares que comprobó ante su padre. Solía ir con Clyde cada que podía mientras pedía su ayuda no sólo con la escuela. Lincoln estaba determinado en ir a Shibusen.

Durante ese año no supo nada de Sam, pero logró mejorar su desempeño académico, lo suficiente como para que lograra inscribirse en Shibusen al pasar a la secundaria con una beca que lo apoyaría con su material escolar.

Sus padres, no muy contentos, en especial su padre, aceptaron que fuera a aquel internado en Nevada pues sabían que aquella era una escuela de élite por lo decidieron permitirle asistir siempre y cuando no bajara su rendimiento académico.

Así fue como, decidido a graduarse como el mejor técnico de Shibusen y creador de una Death Scythe, Lincoln llegó a Shibusen.

Aclaraciones: Bue... si de por sí, nunca se lo que hago exactamente, este capítulo fue completamente improvisado. ¡Pero! Quería explicar la historia de Lincoln y por que quería ser un técnico.

Un nuevo personaje ha aparecido y créanme, no será la última vez que lo veamos XD

Espero que sea de su agrado la interacción entre Sam y Lincoln.

Por si se lo preguntan, Lincoln siente algo por Sam, peeeeero, eso no evitará el Lynncoln (Me gusta el Samcoln, pero prefiero y esto es Lynncoln). Consideren su enamoramiento como algo meramente platónico.

En fin, traté de explicar lo mejor que pude la batalla, en cuanto a lo que corresponde a Shibusen (y se que habrá quien lo note), yo me imagino que en Shibusen estarán acostumbrados a recibir gente todo el tiempo, no sólo por... ciclos, como es en escuelas normales, por lo que las clases como tal, han de variar en cuanto a su comienzo.

A Sam le dieron un descanso por lo que fue con su familia y así conoció a Lincoln, pero él seguía en clases (terminando el ciclo normal). Lincoln decidió terminar bien la escuela primaria e inscribirse a Shibusen de la manera "correcta"

Pero bien pudo tratar de entrar en cualquier momento(?

La verdad no se si me estoy explicando...

En fin, ya me haré bolas explicando después, de momento, sólo agradezco a quienes están siguiendo esta historia.

Un agradecimiento a Gabomon01, por sus consejos para esta historia; trataré de hacerla menos seria y más cómica como lo es Soul Eater originalmente. (Aunque bueno, en este capítulo en particular no creo que lo haya logrado)

Gabomon01: Mi intención es que las personas entiendan cuando empiece la acción (que falta aún para ello) por lo que trato de explicar lo mejor que puedo lo referente a las almas, espero estar logrando algo decente xD poco a poco irán apareciendo más personajes, pero manten a Leni vigilada XD tendrá más apariciones en el futuro y será más importante de lo que crees (spoiler(?)) En cuanto al Lynncoln... ¿que te digo? Es mi debilidad xD

Aunque eso sí, puede que en el futuro escriba sobre otras parejas en otros proyectos.

Gracias por apoyarme con este proyecto y te mandó un saludo desde México.

J0nas Nagera: Me agrega que esto te "anime" a leer el manga (somos dos xD) que como dato te diré que son muy diferentes la animación del manga, y francamente, te diría que veas el anime primero (claro, sólo es una opción)

Créeme que batallé bastante en elegir que arma sería Lynn ya que tenía que ser un arma que Lincoln pudiera utilizar, pero que a la vez, quedara de acuerdo con la personalidad de Lynn. Creo que la Golok da justo en el blanco xD

El Lynncoln el mi ship favorito, por lo que no podía ser de otra manera(? Eso sí, tomará su tiempo que estos dos logren avanzar, no sólo como compañeros XD Pero eso se verá despues.

Con respecto a las demás Louds, pronto irán apareciendo, en este capítulo hubo alguien a parte de Sam por supuesto (que no sólo saldrán las Loud xD)

Me disculpo por los errores (trataré de corregirlos lo más pronto posible) pero es bueno saber que no me fue mal con la escena de batalla xD espero que esta también haya quedado.

Un saludo colega :3

Nuevamente, gracias a todos los que se interesaron es este proyecto. Cualquier comentario tanto bueno como malo es bien recibido XD

Sin más que decir, soy SonikDC.