The Loud House no me pertenece.
Resultó que el lugar al que los dirigieron los tres jóvenes mayores en busca de una bebida era el mismo lugar al que Leni la había llevado el día anterior. Parecía ser un lugar bastante popular entre estudiantes.
Después de una nueva pelea entre Luna Y George sobre que bebida era mejor, Luan aprovechó para contar un nuevo chiste:
- No creo Georgie, que Lynn te prefiera por tus "Blue eyes" pero puede que Luna la ahuyente por su "Pure Energy"* ¿Entienden?
Apenas terminó, empezó a reír a carcajadas. Sus amigos sólo se quejaron pero para los más pequeños había sido bastante bueno, por lo que no dudaron en reír, subiendo el ánimo de la comediante.
Los cinco chicos pidieron sus bebidas (Lynn prefiriendo la bebida que George le proponía sobre la de Luna, causando las burlas del pelinegro contra la castaña por obtenerla en su equipo) antes de salir a caminar por entre las calles de Death City. Aún se encontraban algo cansados, por lo que sólo se limitaron a caminar mientras charlaban, George sirviendo de apoyo para el peliblanco ya que le costaba caminar debido al dolor.
Ya entrados en confianza, Luna, Luan y George contaron como fue que llegaron a Shibusen siendo Luan la única oriunda de Death City. Los tres compartían una historia similar, donde al tener Técnicos y Armas dentro de su núcleo familiar decidieron seguir sus pasos y unirse a Shibusen. Ellos se conocieron en clase y entablaron una gran amistad junto con la compañera de George e incluso entre tres de ellos decidieron formar una banda debido a que compartían su pasión por la música. Luan por su parte siempre procuraba apoyarlos e incluso en algunas presentaciones que hacia (como animadora de fiestas los fines de semana que no tuviera misiones) los ayudaba a presentarse en dichas fiestas, adquiriendo así cierta popularidad en la ciudad.
Los menores también contaron su historia, siendo Lynn la más entusiasta al contar sobre todos sus logros en el ámbito deportivo; por su parte, Lincoln no dijo mucho, se limitó a mencionar que fue por una amiga que decidió volverse, no sólo un técnico, si no que el mejor técnico de todo Shibusen. Notando que el pequeño albino no diría más a pesar del entusiasmo que mostró al decir eso último, decidieron dejar el tema de lado y hablar sobre sus experiencias al momento de realizar sus misiones, siendo ahora Luna y Luan las más entusiasmadas con el tema. George no contó mucho pues al parecer, si bien ya tenía tiempo de haber empezado a tomar misiones, no solían terminar de la mejor manera debido a su compañera.
Aquello llamó la atención del albino pues, por cómo entendió las cosas, al alma de su compañera le costaba resonar en armonía con la de él. Cuando estuvo por preguntar las razones a parte del nombre de la chica, el teléfono celular de Luan los interrumpió.
- Rayos - comentó la comediante después de leer el mensaje que le había llegado - Parece ser que Shinigami-Sama quiere vernos. Y ya saben lo que dicen "La muerte no espera a nadie"
Ahora todos soltaron un quejido mientras Luan reía a carcajadas. Sus amigos se quedaron pensando unos momentos por que razón los quería ver el director antes de despedirse de sus nuevos amigos, para dirigirse a la escuela. Al quedar solos, Lynn y Lincoln decidieron regresar a sus dormitorios, en especial el albino pues quería dedicarse a descansar.
La deportista llevó a su compañero hasta el dormitorio de técnicos para después dirigirse a su propio dormitorio. Leni aún no había llegado y por lo que le dijo Sarah al preguntarle, podrían pasar un par de días para que ella regresara.
- ¿Tanto tiempo te lleva realizar una misión? - preguntó la castaña a la cuidadora.
- Depende mucho el tipo de misión - respondió Sarah con paciencia - Leni y Dante son un equipo de dos estrellas, las misiones que toman pueden ser bastante peligrosas y tienen que tomar su tiempo en preparar una estrategia.
Por lo que veía, no solo se trataba de pelear "a lo bruto" como diría su padre.
Agradeciendo la información, Lynn se dirigió a los baños del dormitorio para tomar una ducha antes de dirigirse a descansar.
Al día siguiente, después de haber desayunado y con la energía repuesta, la castaña se dirigió a la escuela donde empezaría por fin sus clases. Como había logrado conseguir a su compañero el día anterior, pudo ingresar a sus clases normales de secundaria.
La primer y segunda semana de clases solía estar enfocada a que los chicos recién llegados, hicieran equipos. Aún así, las clases se impartirán de manera normal por lo que, de tardarse mucho, tendrían que ponerse al corriente con sus materias. También habían casos donde aún pasadas esas semanas, había algunos rezagados que por una razón u otra, no lograban congeniar o resonar con alguien.
En estos casos, se solía esperar a que llegarán nuevos estudiantes para hacer pruebas de compatibilidad.
Las primeras clases de Lynn fueron sencillas, los profesores, si bien un tanto estrictos y un tanto excéntricos, eran amables y pacientes con sus alumnos, respondiendo todas las cuestiones que tuvieran, aun si no se trataba del todo de sus materias.
Fue durante su clase de literatura que Lynn volvió a tener un percance. La maestra había hecho una pregunta y ella había alzado la mano para contestar; en ese momento su mano se transformó en una cuchilla como ya había pasado anteriormente, ganándole el peso por la sorpresa y dañando así el escritorio donde se encontraba.
Todos voltearon ante la sorpresa y Lynn empezó a temer por las reacciones que pudieran llegar a tener sus compañeros pero para su asombro, salvo algunos murmullos por parte de unos chicos (nada discretos) que se preguntaban que clase de arma era ella, todo quedó en un pequeño susto y continuaron con la clase.
- Señorita Loud - llamó la maestra. Lynn se limitó a verla - ¿Quiere ir a la enfermería?
Aun algo aturdida, Lynn tardó en asentir. La maestra pidió entonces que alguien la acompañara, siendo una chica de cabello oscuro quien se ofreció. Se trataba de la misma chica que había conocido el día anterior durante la pelea con Wagner.
La pelinegra se puso de pie y la animó a imitarla para así guiarla hasta la enfermeria. Sujetando su brazo/cuchilla con cuidado, Lynn la siguió mientras ella se presentaba.
- Por cierto, mi nombre es Alexandra Rivers. Pero puedes llamarme Alex.
- Lynn, Lynn Loud - comentó mientras seguía viendo a su brazo, un tanto molesta consigo misma por haber interrumpido la clase de esa manera.
- Descuida Lynn - habló la pelinegra - Pronto podrás controlarlo, no es tan difícil.
- Es como dice tu compañera, Lynn - una voz grave llamó su atención.
Tras de ellas se encontraba el profesor Wagner, con su vestimenta igual de descuidada como se veía el día anterior.
- Profesor - dijeron ambas. Wagner sonrió de manera afable.
- Alexa, puedes regresar a tu clase, yo me encargaré de Lynn. Por favor dile esto a tu profesora. No tardaremos demasiado.
Algo extrañada, Alex asintió y se despidió de Lynn para después regresar a su salón.
- Sigueme.
Sin entender muy bien por que, Lynn siguió al pelinegro hasta lo que supuso era su oficina. Se trataba de una habitación un tanto pequeña, saturada de papeles, carpetas y objetos diversos que iban desde ropa hasta el cráneo de un ciervo junto con muchas bolsas de frituras tiradas en el suelo y algo que esperaba, no se tratara de un brazo. Al igual que en el resto de la escuela y de la ciudad en general, había decoraciones de calaveras en las paredes y en las lámparas sobre su cabeza. En el escritorio, atestado de papeles y envases de comida rápida se encontraba una placa dorada bastante descuidada: "Dr. Karl Wagner".
- Toma asiento Lynn.
Señaló una silla frente al escritorio que Lynn no había podido ver antes. Él por su parte, hizo a un lado los papeles del escritorio para poder sentarse en él; la castaña imagino que aquello le sería más sencillo que encontrar su propia silla entre todo el desorden.
Tomando asiento, Lynn miró al hombre frente a ella que no dejaba de observar su brazo mientras parecía que buscaba algo entre sus cosas. Finalmente, Wagner sacó de entre los envases, una bolsa de frituras la cual empezó a devorar como si se tratara de un niño, por su parte, la castaña no sabía que iba a decirle el profesor o por que la había llamado. Volvió su vista a su brazo y pensó que era buen momento para tratar de realizar los ejercicios que aquel hombre le había enseñado antes.
Cerró los ojos e inhaló profundo a la vez que visualizaba su brazo derecho e imaginaba como volvía a la normalidad. Pasados unos minutos, su brazo emitió su característico brillo rojizo antes transformarse.
Fue entonces que escucho un "clik" seguido de algo de movimiento de parte del profesor.
- Parece que aún te toma demasiado tiempo. Tres minutos y medio...
Al volver su mirada, notó que el profesor había dejado su bolsa de frituras a un lado mientras anotaba algo en una tabla que no había visto antes; seguramente la había sacado de entre toda la basura del escritorio al igual que el cronómetro que traía en la otra mano. Wagner volvió su vista a la castaña, dejando ver como tenía la boca manchada por culpa del queso de las frituras, tentando a Lynn a reírse debido a su apariencia, pero Wagner llamó su atención primero con una pregunta.
- ¿Puedes volver a transformar tu cuerpo en un arma a voluntad?
La pregunta le llegó por sorpresa. Lo pensó por unos segundos antes de negar con la cabeza.
- ¿Lo has intentado antes?
Volvió a negar.
- Bien. Ahora ¿Podrías intentar transformarte en este momento? No es necesario que sea por completo. Trata sólo con un brazo o una pierna.
- ¿Cómo se supone que lo haga?
- Justo como lo acabas de hacer ahora, pero a la inversa. Imagina tú brazo transformado en una cuchilla, visualizalo...
Lynn hizo el intento. Respiró, cerró los ojos y pensó en su mano como una espada, tal y como había estado momentos antes. Pasados poco menos de cinco minutos, Lynn aún no lograba su cometido. Abrió los ojos y miró al profesor.
- No puedo...
- Una vez más, con más fuerza Lynn - interrumpió el hombre a la vez que se ponía de pie y caminaba por la habitación, dejando de lado su tabla y cronómetro.
Lynn lo hizo de nuevo. Esta vez, empezó a frustrarse al no conseguir nada a la vez que escuchaba como el profesor se movía, buscando entre sus cosas posiblemente más comida chatarra. ¿De verdad se trataba de un profesor?
Al abrir una vez más los ojos, pudo ver que Wagner la miraba desde el otro lado de su escritorio con una expresión extraña, pues sonreía a la vez que sus ojos la veían con intensidad. Había limpiado su rostro por lo que pudo notar, pero lo que más llamó su atención, fue la espada que llevaba en sus manos. Lynn nunca había visto una similar, pues no era recta; su hoja, de unos 60 cm, se curvaba varias veces, como si fuera una serpiente.
Un segundo antes de que la castaña pensara en sí quiera preguntar lo que pasaba, el hombre de cabello negro saltó el escritorio con asombrosa agilidad, a la vez que intentaba golpearla con la espada.
De no ser por sus reflejos, habría sido cortada a la mitad, tal y como le pasó a la silla en la que estaba. Había logrado moverse a tiempo, evitado el fatal golpe.
- ¡¿Qué demonios le pasa?! - preguntó alterada antes de tener que esquivar la espada nuevamente, esta vez moviéndose hacia la puerta, evitando así que su estómago fuera abierto.
Cuando Wagner se dispuso a atacarla otra vez, alzando la espada sobre su cabeza, Lynn se cubrió con su brazo por inercia. Fue ahí cuando su brazo nuevamente se transformó en una cuchilla, evitando así el impacto de la espada. Aún así, el pelinegro era fuerte y Lynn tuvo que usar su otro brazo como apoyo para detener al lunático frente a ella.
- Maldita sea ¡Detengase!
El hombre obedeció, para consternación de la chica. Dejó de ejercer presión y apartó la espada, arrojándola a un lado, sobre sus papeles, cortando algunos de ellos en el proceso. Sonriendo de manera afable, Wagner le dio la espalda a la chica para retomar sus notas y su pluma.
- Así que... Sólo bajo presión o estrés es que puedes transformarte. Muy bien.
El rostro de Lynn mostraba tanto confusión como molestia y enojo ante lo que acababa de decir; Wagner no pudo evitar reír un poco.
- Vamos a tener que trabajar en esto Lynn. Tienes que aprender a transformarte a voluntad y no sólo en situaciones de riesgo, aunque eso es un buen punto de partida.
- ¡Usted es un demente! ¿Me atacó sólo por eso?
- Sabía que te moverías y que esquivarías mis ataques. En el peor de los casos, habría cortado tu brazo.
Si antes se preguntaba si aquel sujeto era maestro aún a pesar de sus actitudes infantiles, ahora se preguntaba si no se había salido de algún manicomio o algún reclusorio mental.
- Además, nuestros doctores están lo suficientemente capacitados como para tratar una herida de esa magnitud, no habría pasado a mayores: suturas y un mes de rehabilitación como mucho - continuó. Lynn seguía viéndolo con incredulidad - ¿Gustas tomar asiento? - dijo a la vez de hacía a un lado los restos de la silla en la que había estado Lynn para sacar un banquillo en su lugar. La castaña arqueó una ceja pensando en sí debía salir de aquel lugar y alertar a las autoridades - No habrá más ataques sorpresa, lo prometo.
Tras pensarlo un momento, Lynn relajó su postura y se sentó en el banquillo a la vez que Wagner caminaba hacia el archivero que tenía a lado de su escritorio. Haciendo a un lado un par de papeles, tomó una botella de agua y una lata de refresco de su interior.
- ¿Agua?
No respondió de inmediato. Wagner le dio su tiempo.
- Si, por favor.
Wagner le arrojó la botella y ella la agarró en el aire.
- Seré directo contigo Lynn - dijo a la vez que abría la lata de refresco y tomaba un sorbo, haciendo una mueca. Estaba caliente - En estos momentos te encuentras con una enorme desventaja ante tus compañeros.
- ¿Qué quiere decir con eso? - respondió la castaña, imitando sus acciones, pues el agua también se encontraba al tiempo. Hubiera preferido algo más refrescante.
Wagner tomó un folder que tenía arriba de la torre de papeles de su escritorio; lo abrió y lo hojeo un poco dejando de lado su bebida.
- Eres una excepcional deportista y atleta. Sobrepasas por mucho a varios de mis mejores alumnos en el ámbito físico. Prácticas múltiples disciplinas, tienes una fuerza y resistencia nada común en alguien de tu edad, además de múltiples reconocimientos en el ámbito deportivo. Y eso te seria de gran ayuda si fueras un técnico - miró a Lynn - Pero, eres un arma.
La deportista lo observó, preguntándose a donde quería llegar con todo aquello.
- Puedo decirte con seguridad, que exceptuandote, todos los alumnos que hay en Shibusen en estos momentos, llegaron aquí sabiendo en que se estaban metiendo. La gran mayoría de los técnicos tienen en sus familias algún otro técnico o arma que les haya contado sus propias experiencias e incluso los hayan animado a asistir a Shibusen. Por supuesto hay excepciones como amiguito de cabello blanco, pero la idea es la misma.
Lynn recordó a su compañero y la plática que habían tenido el día anterior, sobre todo la mención de la chica arma que había conocido. Wagner continuó.
- Por otra parte, todas las armas tienen por lo menos un familiar con su misma condición que debió instruirlos desde su primera transformación, pudiendo ser ésta, desde los dos años hasta los veinte, pero siempre contando con la ayuda de alguien con más experiencia. Así que, cuando llegaron aquí a Shibusen, ya contaban con algo de experiencia al respecto; todos excepto tú.
Wagner guardó silencio mientras tomaba un poco más de soda, esperando ver como reaccionaba la castaña frente a él ante su explicación. Por otra parte, Lynn era un mar de emociones.
Lo que sea que hubiera abarcando su mente hace unos momentos, fue dejado de lado ante aquellos hechos. Un par de palabras empezaba a resonar en su cabeza, cada vez con mayor fuerza: "Estoy sola".
No sólo no contaba con el apoyo de su familia para poder adaptarse a esta nueva situación; ahora también descubría que estaba sola como la única arma de Shibusen que no sabía que hacía en ese lugar. Todos a su alrededor tenían la meta de ser Armas y Técnicos exitosos y ella... Su sueño siempre fue participar en las Olimpiadas, quizá participar en varios eventos deportivos de renombre o incluso volverse una estrella en algún deporte en particular. Algo bastante diferente a su parecer.
- Estoy completamente sola... - dijo en un susurro a la vez que la inseguridad empezaba hacerse presente.
- Cierto - habló el profesor con fuerza, para poder llamar su atención.
Lynn había fruncido en ceño, pues esa no era la respuesta que esperaba. Wagner sonrió de manera torcida antes de continuar.
- ...Si vemos las cosas desde una postura filosófica, bien podemos decir que todos nos encontramos solos de alguna forma. Por otra parte, desde un ámbito social, no estamos solos, compartimos el planeta con otras siete mil millones de personas, eso sin contar al resto de seres vivos que hay en el planeta.
Hizo una pausa para tomar el resto de su bebida. La expresión de confusión de la muchacha regresó.
- En tu caso, pareciera que estás sola - arrojó la lata vacía hacia una papelera, fallando en el intento, cosa que no le importó - Tus padres no pueden apoyarte con esto, así que te envían a un lugar extraño y lejano, donde hay más personas como tú y donde esperan, puedan ayudarte.
"¿Qué clase de palabras de aliento son esas?" pensó la castaña con ironía.
- Bueno, entonces yo seré quien te ayude, Lynn Loud Jr. - su sonrisa cambio por una más amable - No sólo te demostrare lo equivocada que estas, también te enseñaré a como transformarte e incluso como tomar ventaja de esto. Te enseñaré a pelear, usando tus habilidades a tu favor y como poder proteger a tu técnico en todo momento. No sólo eso, lograré hacer que seas una Death Scythe mucho antes que todos los chicos de tu generación.
- ¿Por qué? - la pregunta salió de sus labios antes de que se diera cuenta. Seguía sin confiar del todo en el profesor después de aquella escena con la espada.
Wagner se alzó de hombros.
- Siempre me han gustado los retos y tengo una enorme curiosidad por las cosas nuevas y poco comunes - en pocas palabras, le interesaba por que se trataba de todo un fenómeno, o al menos así entendió la castaña - No sólo eres un caso excepcional de un Arma sin familiares con tu misma condición. También eres un arma poco común, bastante única.
Lynn abrió los ojos con sorpresa.
- ¿Usted sabe qué tipo de arma soy?
- Una espada Golok demonioaca - dijo sin dudar - Un arma originaria de Indonesia.
Sacó de la carpeta una foto donde se mostraba una golok y se la entregó a Lynn.
- Si bien puedes encontrar armas de todo tipo, es un poco inusual que alguien se transforme en armas de otros continentes, aunque bueno, también están los casos donde se transforman en objetos que no pensarían usar de arma precisamente - aquello llamó la atención de la chica.
Le regresó la foto a Wagner quien la devolvió a la carpeta y la dejó a un lado mientras continuaba su explicación.
- Guillotinas, espejos, linternas; sin ir más lejos, la actual Death Scythe es una trampa para osos. El punto es que suele haber armas poco convencionales y tu podrías entrar en esa categoría. ¿Un arma de origen indonesio en una familia de ascendencia canadiense? Es algo por demás peculiar.
Si bien le alegraba saber que arma era, Lynn se encontraba aún algo aturdida debido a toda la información que le había llegado y trataba de procesar.
- Será mejor que regreses a tu salón - interrumpió el silencio que se había formado por los últimos minutos - No quiero que la profesora Pinaud me regañe por tenerte demasiado tiempo entretenida.
Eso terminó por sacarla de sus pensamientos, descolocadola por un momento. ¿En serio le preocupaba más que lo regañara a él en vez de a ella, por estar más de media hora ausente?
- Vamos, transformarte y vete - dijo a la vez que hacía un ademán con la mano para que se fuera.
- ¿Qué clase de profesor es usted? - preguntó a la vez que intentaba nuevamente transformar su brazo
- El único en mi clase - rió ante el juego de palabras - ¿Entiendes?
Lynn se quejó ante el mal chiste, recordando por un segundo a su padre y su manía por contar chistes parecidos. Del otro lado de la puerta se escuchó una sonora carcajada que llamó la atención de ambos.
Wagner abrió la puerta, encontrándose con Luan, aún tratando de tranquilizarse.
- Lo siento - comentó entre risas - Ese fue bueno profesor. ¿Le molestaría si lo uso después?
- No, ¿Necesitas ayuda en algo? - preguntó de manera algo cortante, pues no le gustaba que lo interrumpieran de aquella manera, aunque apreciaba que alguien entendiera su mal chiste.
Sabiendo como era el profesor, Luan no le dio mucha importancia a su cambio de humor y se limito a dar el mensaje por el que la habían enviado.
- El profesor Lincer y Shinigami-Sama lo llaman a la Death Room.
Y dicho eso, se alejó por los pasillos en busca del último profesor al que necesitaba encontrar.
Wagner suspiró con cansancio a la vez que volvía su vista a la estudiante tras él, sin cerrar aún la puerta. Lynn aún seguía meditando en su banco, tratando de volver a la normalidad su brazo; miró su reloj de pulsera, haciendo cálculos mentales sobre el tiempo hasta que el brazo de la chica terminó de transformarse.
- ¿Tienes pendientes después de la escuela?
Lynn lo miró un tanto confundida mientras se ponía de pie.
- No realmente - aunque esperaba encontrar pronto algún club deportivo donde ir después de clase.
- Perfecto, vendrás conmigo después de clase, empezaremos tus prácticas a partir de mañana. Creo que nos bastará con una hora. ¿Te parece bien?
Lynn soltó un suspiro de resignación. Realmente no le entusiasmada mucho la idea de pasar una hora extra en la escuela con aquel hombre, no después de lo que pasó, pero sabiendo que así lograría ponerse al nivel de sus compañeros e incluso lograría rebasarlos con el tiempo, decidió aceptar la propuesta de su profesor.
- Me parece bien.
- Bien, ahora a clases - dijo haciéndose a un lado para dejarla pasar - Y piensa en lo que te dije.
Lynn caminó por el pasillo sin mirar atrás; por su parte, el profesor cerró la puerta de su oficina y caminó con dirección a la Death Room.
El resto del día transcurrió con normalidad y sin ningún otro tipo de incidente, incluso en la clase de estudio sobre almas, donde se reencontró con Lincoln, quien aún se encontraba bastante magullado aunque ya no tan adolorido como el día anterior.
Durante esta clase, Wagner nuevamente remarcó la oración que había dicho el día anterior, antes de iniciar su clase sobre la resonancia de almas, divagando por momentos hacia temas históricos de la escuela.
Para cuando hubo terminado la hora, pidió a los chicos que fueran al patio trasero, donde ya los esperaban un par de profesores junto con varios prefectos (estudiantes modelo), para evaluarlos físicamente.
Los mandaron a los vestidores a cambiarse por su uniforme deportivo. Una vez fuera, los separaron entre técnicos y armas, para así dar inicio a las evaluaciones. Éstas consistían en varias pruebas para probar su fuerza, velocidad, agilidad, reflejos y resistencia.
Lynn se encontraba bastante entusiasmada al poder demostrar su valía en aquellas pruebas; por otra parte, Lincoln no estaba tan seguro de ello. Sí bien había tomado la decisión de ser el mejor Técnico de Shibusen y convertir a Lynn en una Death Scythe, no había pensado del todo sobre el esfuerzo que requeriría realizar su meta.
Los chicos fueron llamados uno a uno por sus profesores a cargo para completar las pruebas que les pedían: una carrera de doscientos metros para comprobar su velocidad, una pista de obstáculos para determinar su agilidad, una prueba donde tenían que recorrer cien metros sin ser tocados por las pelotas que les lanzaban para probar sus reflejos, ejercicios como lagartijas, sentadillas, vulpis, e incluso subir la cuerda para finalizar con una carrera por todo el patio por más de diez minutos para medir su resistencia.
En todas y cada una de las pruebas, Lynn logró destacar por mucho, pues no sólo lograba superar cada una de las pruebas sin errores y siendo la primera entre sus compañeros, también llegó a superar antiguos récords de tiempo establecidos en dichas pruebas, sorprendiendo no sólo a sus compañeros, también a los profesores.
Terminadas las pruebas, los profesores y los prefectos que habían ido a ayudar con los registros, empezaron a revisar resultados mientras dejaban a los jóvenes descansar y tomar algo de agua.
Si bien todas estas pruebas se habían hecho bien pasado el medio día, el sol seguía estando implacable, sonriendo mientras irradiaba un tremendo calor. Muchos de los chicos fueron a descansar a la sombra de los árboles que había un poco más al fondo, aún en los límites de la escuela. A Lynn le sorprendía que hubiera una arboleda o más bien un bosque así en un lugar como aquel, pero agradecía enormemente la sombra que les daba.
Después de haber tomado suficiente agua, Lynn fue a la arboleda, donde pudo notar que atraía las miradas de la mayoría de sus compañeros. Ignorandolos, fue donde se encontraba Lincoln, que aún se encontraba colorado y respirando con dificultad tras haber terminado esa última prueba de resistencia.
- ¡Hey Linc! - lo llamó.
El chico con esfuerzo levantó su mirada hacia ella, alzando su brazo para bloquear los rayos de sol que se volaban entre las hojas y le daban en la cara
- Lynn...- una sonrisa adornó su rostro.
- ¿Puedo sentarme contigo?
- Adelante - hizo un ademán para invitarla a tomar asiento a la vez que volvía a bajar la cabeza mientras trataba de normalizar su respiración.
Lynn se sentó a su lado soltando un suspiro de satisfacción.
- Tienes que respirar por la nariz - soltó de repente - O no podrás recuperarte pronto.
Lincoln la obedeció, tratando lo mejor posible de evitar respirar por la boca, cubriendola con su mano y obligándose a usar la nariz.
Le tomó algo de tiempo normalizarse ante la mirada atenta de Lynn, que ya se encontraba bien a comparación de él.
- ¿Agua? - ofreció la chica, extendiendo una botella que Lincoln no tardó en tomar - No tomes tan rápido o terminarás devolviendola.
Asintió haciéndole caso al beber el agua. Una vez logró calmar su sed y refrescarse, devolvió la botella a la castaña con un pequeño "gracias".
- Por cierto, estuviste genial allá - comentó el peliblanco, mirando a su compañera - Superarse a todos en todas las pruebas. Fue asombroso.
Un leve rubor apareció en las mejillas de la joven que trató de ocultarse tras su botella, mientras bebía un poco.
- Gracias, tu tampoco lo hiciste mal.
- No lo dirás en serio - la volteó a ver casi ofendido, pensando que había dicho aquello por compromiso - Fui el peor de la clase, ni siquiera logré subir la cuerda.
- Bueno, supongo que eso es por que aún tienes las manos y el cuerpo heridos - Lincoln observó sus manos. Ya no estaban vendadas pero seguían estando algo rojas - Y aún así, hiciste tu esfuerzo. No te fue nada mal en las pruebas de velocidad y reflejos. No vi que ninguna pelota te alcanzara.
- ¿Dé verdad estabas viéndome?
- Si - respondió a la ves que asentía. Al ver la cara de incredulidad de su amigo, preguntó - ¿Es tan raro?
- No, no, no - negó efusivamente con la cabeza y con las manos - No es raro. Es sólo... Ya sabes, no pensé que alguien se fijara en mi... - nuevamente, pensó que lo que dijo podría malinterpretarse, así que trató de arreglarlo - No me refiero a "ese" tipo fe fijación, me refiero a que... No pensé que alguien me estaría observando... A parte de los prefectos claro.
Lynn soltó una risita. Lincoln era demasiado adorable cuando trataba de explicarse a la vez que tenía ese rubor en las mejillas.
- Esta bien Linc, lo entiendo - sonrió afable - Y por supuesto que estaba observandote. Eres mi compañero ¿No? Ambos debemos saber las habilidades y debilidades del otro si queremos formar un buen equipo.
Esas eran las palabras que solía decir cuando ingresaba a un nuevo equipo deportivo o alguien se incorporaba en el suyo. Por supuesto, no lo decía sólo por decirlo, sabía que la confianza era indispensable para poder salir triunfante como equipo y esta no era la excepción.
- Por supuesto - sonrió el peliblanco.
- Chicos - un joven moreno llamó su atención - Los llaman. Van a entregar resultados para que puedan regresar a sus dormitorios.
Por un momento Lynn pensó que se trataba de Dante, pero el corte de cabello, un tanto más corto, a demás de que no traía anteojos le hizo saber que se trataba de otra persona.
- Claro, gracias - se adelantó el peliblanco poniéndose de pie.
El joven siguió su camino, avisando al resto de chicos. El peliblanco notó como su compañera lo seguía con la mirada.
- ¿Lo conoces? - preguntó Lincoln extendiendo la mano para ayudar a Lynn a incorporarse.
- No, pero se parece a alguien que conozco - respondió a la vez aceptaba su mano y se impulsaba para ponerse finalmente de pie, lastimando levemente al muchacho aunque este decidió no decir nada al respecto.
- Ya veo, entonces andando.
Una vez entregaron los resultados de las pruebas, donde se reconoció a Lynn como una de las mejores junto con otros dos chicos, por fin dieron por terminado el día.
Todos abandonaron el lugar en un segundo para así poder tomar una ducha y de una vez por todas, retirarse por lo que quedaba del día.
Al salir, Lynn esperó a Lincoln para así regresar juntos a los dormitorios mientras conversaban sobre su día.
A Lincoln le sorprendió bastante saber lo que había pasado con el profesor Wager y más aún al saber que Lynn había logrado salir completamente ilesa.
- Debes tener unos reflejos increibles - comentó el chico mientras terminaban de bajar la escalera - No te será difícil lograr aprender a controlar tu transformación y con Wagner como tutor, fácilmente podrías pelear sin problema contra un Huevo de Kishin tu sola.
Lynn alzó la ceja.
- No querrás decir que "podremos"?
- Yo... - Lincoln apartó la mirada. Rememoró por un momento lo que le había dicho Sam en su momento, sobre su valentía al enfrentar a aquella alma corrompida durante el concierto, al igual que las palabras que le había dicho la castaña el día anterior - ¿De verdad crees que puedo?
- ¡Claro que sí! - respondió la chica sin dudar - A puesto a que tu también lograrás sobresalir en combate. Si necesitas ayuda, yo podría ser tu entrenador personal. Ya sabes, para ayudarte a mejorar tu fuerza y resistencia.
Lincoln lo meditó por unos momentos.
- Creo que es buena idea - respondió al fin - Puede que así incluso podamos afinar nuestra resonancia.
Lynn se vio tentada a preguntar al respecto pero imagino que eso lo vería pronto en clase o si no, podría preguntarle a Wagner directamente al día siguiente.
- ¡Oh, cierto! - Lincoln se detuvo dándose una palmada en la cabeza al recordar algo. Lynn se detuvo un paso más adelante al escucharlo y se volvió para verlo - Mañana necesitamos hablar con Shinigami-sama.
Lynn lo miró con duda, esperando a que continuara.
- Tenemos que presentarnos como equipo ante él.
._
* Ambos son nombres de dos tipos de infusiones.
Blue eyes: tiene manzana, jamaica, escaramujo (rosa mosqueta), cascara de naranja, flores de aciano y saborizante de ruibarbo.
Pure energy: contiene té verde, ginseng, jengibre, pie de gato, cártamo y limón (de sabor algo fuerte).
Luan hace referencia a las bebidas que sus amigos pidieron.
Aclaraciones: Bien, primero, sobre las bebidas, no soy experto en infusiones pero estas las conozco por mi trabajo, en lo particular me gusta la de Blue Eyes. Si bien pueden disfrutarse calientes, también se puede frías o en frappe XD
Y pues... A los muchos o pocos que sigan esta historia, supongo que les debo una disculpa. Lamento mucho haber tardado tanto con este capítulo pero simplemente no estoy en mi mejor momento. No los aburriré con detalles.
Como compensación veré si puedo subir el próximo capítulo en las próximas dos semanas, claro, si todo va bien. Si no, bueno, creo que habrá algo que valga la tardanza en un futuro no muy lejano.
J0nas Nagera: Pronto se sabrá más al respecto sobre las brujas, tengo planeados un par de sorpresas al respecto. No serán las únicas apariciones de las hermanas Loud como podemos ver aquí que créeme, tendrán su importancia y en cuanto a nuestra pareja estrella... Evitare hacer spoilers de momento xD
En cuanto al apellido de Lincoln, me temo que no tiene nada que ver con ambas series o alguna en particular, tampoco con mapaches me temo xD. Lincoln Rhyme es un personaje de una novela policíaca que posteriormente fue hecha una película con Densel Washington como protagonista (muy buena por cierto, aunque no supera al libro el cual recomiendo ampliamente) se llama "El coleccionista de Huesos"
Quizá no fue muy obvia la referencia, pero creo que el apellido le puede quedar a nuestro amigo de cabello blanco.
En fin, espero que ahora no me tome demasiado actualizar, sobre todo estando a un par de capítulos de iniciar la verdadera historia, aun que no prometo mucho.
Como siempre, un agradecimiento especial a Alice por su ayuda con este proyecto.
Sin más que decir, soy Sonikdc.
