Resumen

Harco, slash (boy/boy), Draco Hufflepuff.

Es la primera noche en Hogwarts de Harry, y no entiende las lágrimas del niño rubio que acaba de ser seleccionado a Hufflepuff.

Disclaimer

La siguiente historia compartida tiene como único fin estimular y proveer de diversión a los lectores de fanfiction, toda información dentro de la misma es de propiedad intelectual de J.K Rowling y asociados.

De ser usado de manera lucrativa las personas responsables deben asumir su responsabilidad ante las autoridades pertinentes.


Harry Potter y el tejón valiente I: La piedra filosofal.

2. Capítulo 2: Héroe.

Draco no socializó antes de irse a dormir, tampoco lo hizo al despertar. Sus compañeros de habitación no mostraron ganas y Macmillan parecía resentido con él, cosas que Draco por supuesto no entendía.

Luego de su rutina matutina se dirigió rápidamente a la sala común, su habitación es la más cercana al túnel que lleva a ella. Los otros niños recién se levantaban cuando Draco salió, ocasionando una sensación de alivio en él, no desea un altercado tan temprano y sin desayunar.

Localizó a Hannah sentada en uno de los enormes sillones de la sala común y sonrió, al menos algo bueno como tener a su amiga, ambos tenían una tendencia madrugadora.

—¿Dormiste bien? —inquirió Hannah levantándose y caminando para llegar a su lado, Draco asintió antes de alisar su túnica y acomodar las correas de su mochila.

—Sí, aunque no se compara a mi enorme cama en casa, pero es un buen cambio… ¿y tú? —Draco tuvo que morderse la lengua para no soltar algún despectivo comentario sobre la insípida decoración o la dureza del colchón, probablemente a Hannah no le gustaría oír eso.

—¡Oh! Bueno, mi sueño fue bueno y las camas son cómodas y calentitas. Las chicas también son agradables, pero no hice muchas migas con ellas —ella soltó un suave suspiro, que a Draco se le antojó extraño, él colocó sus manos sobre los pequeños y blanditos hombros de ella y le dedicó una mirada escrutadora.

—No veo nada malo en ti, eres bonita, rubia, ojos café brillosos y una linda sonrisa… Si esas chicas no te quieren como amiga son unas simples arpías celosas… ¡De la peor calaña! He dicho.

Los ojos de Hannah se llenaron de lágrimas a la par que apretujaba su túnica. Ella asintió varias veces mientras Draco aflojaba su agarre y se estiraba de manera elegante y delicada, Hannah no logra entender como su amigo lo hace, incluso al bostezar luce como un noble.

—Draco… Eres muy dulce, gracias por ser mi amigo, no me arrepiento de haberte hablado anoche —la niña se limpió sus lágrimas con el pañuelo que Draco le extendía, era de otro diseño, blanco con copos de nieve y las iniciales del rubio bordadas.

—¡Oh! Malfoy, tu primer día aquí y ya estas haciendo llorar a las niñas —la voz de Macmillan los sacó de su momento, Hannah entrecerró los ojos, apretando fuerte los puños.

—¡Cállate, tú… niño maleducado! —chilló la pequeña apuntándole con uno de sus puños, Draco observó como su carita se distorsionaba por la ira, tan roja como un tomate. Algo en él se quebró, era la primera vez que le defendían sintiendo tanto por él, entrecerró los ojos, avanzando hasta el torpe de Macmillan y pegando uno de sus dedos al pecho de él.

—Mira, Macmillan, o como sea tu apellido o nombre. No te metas conmigo o mis amigos, o lo pagarás caro. Mi querido padre oscuro me enseñó muchas maldiciones que, aunque sea un justo y leal Hufflepuff, no dudaré en usar contra ti o tus torpes amigotes —se lo dijo sin dudar, usando todo el carácter que poseía, aunque por dentro se sentía extraño, no le gusta amenazar.

—Y… Smith, Finch-Fletchley, muy pronto descubrirán que algunas familias de magos son mucho mejores que otras. No querrán hacerse amigos de los de clase indebida. Yo puedo ayudarles en eso.

Hannah parecía sorprendida, aunque tomó pronto lugar junto a Draco, enfrentando decidida al grupo de chicos.

Smith observó con claro desdén a Macmillan, para después posicionarse frente a él, al lado derecho de Draco, quién frunció ligeramente el ceño. En ese momento comprendió que aquel Hufflepuff no era de fiar. Finch-Fletchley fue distinto, observó a Macmillan con duda y después se cruzó de brazos.

—Yo no entiendo de familias ni nada de eso, pero no me parece correcto que Ernie se la tome contigo por algo que hicieron tus padres… Según el sombrero las cualidades de Hufflepuff son la lealtad, el compañerismo y la amistad, no quiero crear rencillas el primer día, por lo que a mí no me metan en sus peleas… Me voy con Hopkins, adiós.

Draco le sonrió al muchacho para después asentir con deleite, le agradaba como amigo, entonces volvió a enfrentarse a Macmillan, quién parecía acobardado sin un respaldo.

—¡Está bien, me rindo! Lo siento, Malfoy, no volveré a molestarte —resopló Macmillan para después trotar para alcanzar a Finch-Fletchley y a quién quiera que fuera Hopkins.

Cuando Hannah se volteó a mirar a Smith le dedicó un ceño fruncido y un amago de sonrisa, no le caía bien, no demostraba ser un buen amigo, solo alguien egoísta e interesado.

—Uhm… ¿Smith? Puedes adelantarte, nosotros iremos detrás de ti —dijo Draco, transmitiendo una falsa seguridad al niño.

Al parecer Smith se lo creyó sin problemas porque se fue sin dudar ni un momento, dejando a ambos niños solos y algo preocupados, no se creían capaces de soportarle aún cuando no habían intercambiado palabra alguna.

Este sería un largo día.


—Allí, mira.

—¿Dónde?

—Al lado del chico alto y pelirrojo.

—¿El de gafas?

—¿Has visto su cara?

—¿Has visto su cicatriz?

Los murmullos siguieron a Harry desde el momento en que, al día siguiente, salió del dormitorio. Los alumnos que esperaban fuera de las aulas se ponían de puntillas para mirarlo, o se daban la vuelta en los pasillos, observándolo con atención. Harry deseaba que no lo hicieran, porque intentaba concentrarse para encontrar el camino al Gran Comedor, tenía mucha hambre y tenía fe de encontrar un festín muy parecido al de su primera noche en Hogwarts.

Por fin encontraron el camino hacia el Gran Comedor a la hora del desayuno, sin perderse ni una vez.

—¿Cual es nuestra primera clase? —preguntó Harry a Ron, mientras echaba azúcar en sus cereales.

—Pociones Dobles con los de Slytherin —respondió Ron— Snape es el Jefe de la Casa Slytherin. Dicen que siempre los favorece a ellos... Ahora veremos si es verdad.

Harry suspiró sonoramente, desde la noche anterior que notó que no le caía bien al profesor de pociones. Esperaba equivocarse, aunque por la intensa mirada que le dirigía parecía quererle lejos de su vista, o peor, muerto.

Las clases se daban en los calabozos, mucho más abajo. Hacía mucho frío, tanto que Harry tuvo que asirse a su túnica para darse un poco de calor. El estrecho lugar le daba mucha ansiedad, no habían ventanas y cuando el profesor cerró la puerta con fuerza, acompañado del suave "fru fru" de su túnica una sensación de pánico le inundó.

Snape comenzó la clase pasando lista, deteniéndose con deleite en el nombre de Harry.

—Ah, sí… Harry Potter, nuestra nueva… celebridad.

Unos chicos, presumiblemente de Slytherin, rieron tapándose la boca. Aunque Harry poca importancia les tomó. Preocupado de su respiración, se encogió en su sitio, tratando de no llamar la atención de su profesor. Al menos Ron no había notado su estado, ya que miraba medio pasmado al profesor.

—Vosotros estáis aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones —comenzó. Hablaba casi en un susurro, pero se le entendía todo.

—Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de vosotros dudaréis que esto sea magia. No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.

Harry hubiese reaccionado con algo de estupor, Ron no había evitado alzar las cejas, buscando su mirada, a lo que Harry le respondió alzando los hombros, cada vez más incómodo al no tener una salida más accesible… ¿Por qué parecía que la puerta se iba alejando cada vez más de su asiento?

—¡Potter! —exclamó Snape, Harry no lo notó— ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?

Harry se retorció en su asiento, respirando con dificultad, sentía la ropa pesada y sudaba, levantó la vista hasta el profesor, que parecía llamarle con enojo, quiso abrir los labios para responder, pero todo terminó en la burda oscuridad.

Se había desmayado.


Para desgracia de los Hufflepuffs su primera clase fue Historia de la Magia, la asignatura más aburrida de todas. La única clase dictada por un fantasma. El profesor Binns ya era muy viejo cuando se quedó dormido frente a la chimenea del cuarto de profesores y se levantó a la mañana siguiente para dar clase, dejando atrás su cuerpo. Binns hablaba monótonamente, mientras escribía nombres y fechas, y hacia que Elmerico el Malvado y Ulrico el Chiflado se confundieran.

Draco chistó la lengua, cansado, se puso de pie en medio de la clase, arrancando un chillido de una adormilada Hannah y la mirada interesada de algunos Ravenclaw.

—¡Profesor! Esta clase ni siquiera trata sobre lo que está hablando, por favor, es nuestra primera clase en Hogwarts y quisiéramos aprender sobre guerras que realmente importen… ¡Como la de Grindelwald o la de quien-usted-sabe! Sucesos que hayan marcado nuestra historia… ¡La caza de brujas! La verdadera y no la que los libros desmienten… Dese cuenta como aburre a sus alumnos, haga el favor de no arruinar su asignatura por otros cien años.

El profesor Binns observaba con estupor al niño que le hablaba con tanta libertad, pero sin perder el respeto que su asignatura representaba, sus facciones de fantasma parecieron contraerse, mientras asentía en dirección del niño, a la mente del fantasma se le asemejó como un ángel de la muerte… Pasar al otro lado, dejar de arruinar la asignatura que tanto amó.

Era consecuente…

—¿Joven Malfoy, verdad?

Draco asintió con duda, sus facciones deformándose en una mueca de susto… ¡Oh, por Merlín! De seguro será castigado, se mordisqueó el labio inferior.

—Tiene usted razón, joven Malfoy… Creo que es mi turno para pasar al otro lado. —Binns le dedicó una última mirada a la clase, que les veía con impresión, cada niño con una sensación distinta… ¿Cuántos años habrían pasado sin que él lo notase?

Desapareció en un haz de luz que dejó a los niños inquietos.

Draco boqueó como pez fuera del agua, Hannah parecía tan en shock como él. Los murmullos y uno que otro chillido de horror comenzaron a turbar la sala.

¡Draco Malfoy acababa de hacer que un profesor desapareciese!

—… ¿Lo maté? —inquirió con horror el rubio, Hannah torció su rostro, tratando de no llorar, entonces negó varias veces.

—Creo que le ayudaste, Draco…

—Así es señorita Abbot, joven Malfoy, si puede acompañarme a mi despacho… —Dumbledore apareció de un momento a otro, su túnica era un poco más acorde a su puesto, celeste opaca con algunas flores azules danzando.

Draco se quedó en silencio, las lágrimas comenzaron a rodar por encima de sus mejillas.

¡Había matado a alguien!

—Joven Malfoy… —Dumbledore negó, entonces se dirigió a la enfermería, tomando al pequeño niño de una de sus manos, Pomona de seguro lo mataría si dejase a uno de sus "puffs" a la deriva en ese estado.

Draco le dirigió una mirada llena de confusión, entonces el director aprovechó de sonreír, un brillo bonachón a través de sus gafas de media luna.

—Draco, mi querido… El profesor Binns había pasados muchos cientos de años enseñando aquí, ya era hora de que fuera a la otra vida, yo le había insistido mucho para que lo hiciera… ¡Y en mi haber! No habría imaginado que se necesitaba un alumno para hacerle entrar en razón.

El pequeño asintió, cuando llegaron a la enfermería se toparon con una escena distinta, Severus Snape cargando a un menudo Harry Potter desmayado.

El singular grupo se adentró a la enfermería, ambos niños en camas contiguas. Draco bebió la desagradable poción que le dieron, el sueño le venció luego de unos minutos, aunque alcanzó a escuchar algo de Severus.

—… No pasó nada, señor, sólo se desmayó a mitad de… —¿a mitad de qué? Quizá de la clase, Draco no supo más.

Soñó con fantasmas que desaparecían y un Harry Potter vestido con túnicas estrafalarias y anteojos de medialuna.

"¡Draco, mi niño!" Exclamaba el Harry de su sueño.

Despertó chillando del terror.

"¡Lo mataste! ¡Eres un asesino!" Su madre le gritaba, decepcionada.

Las lágrimas no tardaron en recorrer sus facciones, se acurrucó en la cama, los hipidos no se hicieron esperar… ¡Había decepcionado a su madre!


Harry despertó con un dolor que le atravesaba toda la cabeza y terminaba en su cicatriz. Frunció el ceño y se incorporó en la cama… ¿cama? ¿Él no estaba en su clase de pociones? Sólo recuerda al profesor Snape hablando y luego la oscuridad.

Se sobresaltó al sentir unos suaves sollozos, se levantó con cuidado y reuniendo todo su valor corrió las cortinas de la otra cama, la imagen que observó le dejó impresionado… ¡Era el querubín rubio!

En un impulso le refugió contra su pecho, el rubio era unos centímetros más grande y fuerte que Harry, pero no importaba, aún así proyectaba una imagen que pedía a gritos ser protegida y Harry es un Gryffindor valiente y caballeroso.

—Shh… Todo está bien, Draco. —Harry susurró, depositando leves caricias en la espalda del niño, tal y como veía a tía Petunia. Movimientos circulares que calmaban la pena, al parecer funcionaba porque los temblores de Draco disminuían con cada tacto.

—¿Cómo… cómo sabes mi nombre? —inquirió Draco luego de unos momentos, su voz enronquecida por el llanto, pero no menos hermosa a los oídos de Harry.

—Uhm… Un amigo me lo dijo cuando te sortearon, lloraste… Me preocupé mucho, no quiero que llores, eres bonito, como un ángel. —Harry quería golpearse en la cara con un ladrillo, estaba hablando casi sin pensar, de seguro su querubín pensaría que era alguna clase de troll sin cerebro, aunque lo que le recibió fue una hermosa sonrisa que le dejó fuera del juego.

—Bueno, está bien… Gracias, tú igual eres bonito, Harry… ¿Puedo llamarte Harry? Tú me llamaste Draco… ¿Somos amigos, Harry? Me gusta hacer amigos… Aunque ahora sé que tendré muy pocos, soy como un asesino… —Draco volvió a hacer una expresión de llanto, Harry, que apenas entendía de qué hablaba el rubio, lo abrazó con más fuerza.

—¿Asesino?…

—Sí… El profesor… profesor Binns… Desapareció por mi culpa, le dije que era hora de pasar al otro lado ¡No creí que lo consideraría! Estaba muy aburrido, y me gusta la historia, te hace aprender de los errores… Y creo que lo maté.

Harry, quién entendía relativamente poco del mundo mágico estaba realmente estupefacto. Debía preguntarle a Ron luego o a Hermione, que parecía saber bastante sobre todo.

—No creo que le hayas matado… ¡Si es un fantasma ya debe estar muerto! Le hiciste un favor, quizá él no sabía que realmente no estaba vivo, y lo ayudaste a pasar a un lado muchísimo mejor… En mi antigua escuela siempre hablaban del cielo, es como un paraíso, ahí se va cuando uno muere, como mis padres, a mí no me gustaría que fueran fantasmas, están atados aquí y ni siquiera pueden comer… ¡Como el señor Nick! Siempre se muestra nostálgico al vernos disfrutar nuestras comidas.

Harry tomó una pausa, para respirar.

—¡No eres un asesino, eres un héroe!

Draco estaba sorprendido, o eso delataba su gesto, Harry quiso acariciar su carita hasta que la tristeza se fuera, que injusto que los ángeles lloren.

Se agachó un poco y pegó sus labios sobre la frente del rubio, justo sobre el flequillo. Entonces se apartó y le dedicó una sonrisa, que no estaba ni cerca de ser tan hermosa como la del querubín.

—Eres una buena persona, Draco, seamos buenos amigos.

Draco asintió con entusiasmo.

Esa noche ambos niños compartieron sueño por primera vez, acurrucados en la cama que había acogido a Draco, conversaron de diversos temas. De sus problemas e inquietudes.

Draco le contó a Harry como aún temía escribirles a sus padres, y Harry le contó a Draco como sus parientes no le daban ningún tipo de atención y le encerraban en estrechos lugares que le hacían desesperar.

Harry durmió con una sonrisa en la cara y Draco no tuvo más pesadillas.

TBC


Notas de autor:

* Sí, estoy consciente que Cedric tiene catorce años en la línea temporal normal. Me alegra que alguien lo haya notado, sí, una de mis betas también lo hizo. Por motivos existenciales dentro de la trama necesité que Cedric estuviera un año más adelante, ya que los sucesos de los libros se adelantarán un año. Ya que no habrá cámara de los secretos, y leyendo descubrirán por qué.

* Draco no ha escrito a sus padres aún, pero ellos ya saben en qué casa quedó. Hogwarts tiene muchos alumnos y los rumores corren rápido.

* Harry tiene claustrofobia, como aclaración al capítulo. Odia los lugares cerrados por la alacena.

* Draco es un rollo de canela, y no, él estaba tan interno a sus problemas que ni logró ver más allá para notar a Harry, que lo veía con tanta añoranza. Harry tuvo ¿cómo decirlo? un "crush" por Draco desde que lo vio en la tienda de túnicas, claro, que el rubio querubín ni le dirigió palabras, al contrario del libro original. Si ustedes lo desean puedo escribir un oneshot sobre la primera vez que se vieron.

* Si ven Snape ya está apareciendo, el próximo capítulo será dedicado a él, también aparecerán Lucius y Narcisa, como acercamientos a la navidad y el misterio de la piedra filosofal.

* Se supone que en el libro original la primera clase es transfiguraciones si no me equivoco, pero yo atrasé todo para que Severus se hiciera cargo de Harry.

* ¡Binns! ¡Oh, Binns! No esperaba hacerlo desaparecer tan rápido, pero bueno, Draco se me adelantó en su primera clase... ¡El rubio no aguantó ni media hora! Bueno ¿qué esperábamos de alguien que creció con tutores privados y todos los caprichos a la mano?

* Ya tenemos a los dos angelitos cerca y como amigos, veremos como progresan las cosas.

* Draco admira a Harry, pero no le conoce, lo admira por ser el niño-que-vivió, su madre le contaba historias sobre él cada noche, por lo que él añora al Harry de esas historias, quizá se decepcioné, pero bueno... En la trama se verá como progresa su relación, por ahora será platónica.

PD: Soy muy ansiosa, probablemente no establezca un ritmo de actualización, apenas me dan el visto bueno al capítulo TENGO que subirlo, así que negaré lo del capítulo anterior. Habrá capítulo apenas esté escrito y revisado.

¡Saludos y gracias por comentar!