Resumen

Harco, slash (boy/boy), Draco Hufflepuff.

Es la primera noche en Hogwarts de Harry, y no entiende las lágrimas del niño rubio que acaba de ser seleccionado a Hufflepuff.

Disclaimer

La siguiente historia compartida tiene como único fin estimular y proveer de diversión a los lectores de fanfiction, toda información dentro de la misma es de propiedad intelectual de J.K Rowling y asociados.

De ser usado de manera lucrativa las personas responsables deben asumir su responsabilidad ante las autoridades pertinentes.


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Harry Potter y el tejón valiente I: La piedra filosofal

9. Capítulo 9: Lord Voldemort y la rata.

Era un hombre bajito, gordo y con rasgos de roedor.

—Mi querido Harry... —susurró el hombrecito, retorciéndose las manos sobre la barriga, le miraba de forma retorcida y anhelante. Harry se aferró con más fuerza a su varita.

—¿Quien... quien es usted? —Harry titubeó.

El hombre sonrió. Su rostro ensombreciéndose.

—Yo —dijo con calma— me preguntaba si me iba a encontrar contigo aquí, Harry...

—Pero... usted... yo pensaba que el profesor Quirrell o el profesor Snape... ¿quien es usted?

—¿Snape y Qui-Quirrell? —el hombre rió, una risa fría y aguda—. Sí, Snape parecía ser el indicado, ¿no? Fue muy útil tenerlo dando vueltas alrededor de Quirrell como un murciélago enorme. Así me dejaban el espacio a mí, la pobre y pequeña rata.

Harry no podía aceptarlo. Aquello no podía ser verdad, no podía ser.

—Pero usted... ¡Scabbers!

El hombre sonrió de manera maliciosa, entonces chasqueó los dedos. Unas sogas cayeron del aire y se enroscaron en el cuerpo de Harry, sujetándolo con fuerza.

—Eres demasiado molesto para vivir, Harry. Deslizándote por el colegio, como en Halloween, cuando derrotaron mi exquisita distracción.

—¿Usted fue el que dejó entrar al trol?

—Claro. Yo tengo un don especial con esos monstruos. ¿No viste lo que le hice al que estaba en la otra habitación? Desgraciadamente, cuando todos andaban corriendo por ahí para buscarte, Snape, que sospechaba de Quirrell, fue directamente al tercer piso para ganar de mano, y no sólo hizo que mi monstruo no pudiera matarte, sino que ese perro de tres cabezas no mordió la pierna de Snape de la manera en que debería haberlo hecho...

Hizo una pausa:

—Ahora, espera tranquilo, Harry. Necesito examinar este interesante espejo.

De pronto, Harry vio lo que estaba detrás de Scabbers. Era el espejo de Oesed.

—Este espejo es la llave para poder encontrar la Piedra —murmuró Scabbers, nervioso, dando golpecitos alrededor del marco—. Era de esperar que Dumbledore hiciera algo así... pero él está en Londres... Cuando pueda volver, yo ya estaré muy lejos.

Lo único que se le ocurrió a Harry fue tratar de que el hombre siguiera fanfarroneando y dejara de concentrarse en el espejo.

—Pero Quirrell trató de matarme...—dijo de golpe.

—Quirrell y Snape estaban tratando de salvarte, Harry. —la sonrisa de Scabbers a Harry no le gustaba nada, era fría e indiferente, llena de malicia e inseguridad. Como un pozo de locura.

El hombre salió de detrás del espejo y se miró en él con enfado.

—Veo la Piedra... se la presento a mi señor... pero ¿dónde está?

Harry luchó con las sogas qué lo ataban, pero no se aflojaron. Tenía que evitar que Scabbers centrara toda su atención en el espejo.

—Pero... Ron dijo que había estado con su familia por muchos años... ¿cómo? Aparte siempre se ve tan asustado y lo escuchamos llorar y golpearse durante las noches.

—Algunas veces —dijo— me resulta difícil seguir las instrucciones de mi maestro... Él es un gran mago y yo soy una débil e insulsa rata...

—¿Quiere decir que él está siempre con usted? —preguntó Harry, asustado.

—Él está conmigo dondequiera que vaya —dijo con calma la rata—. Lo conocí cuando yo era un joven, lleno de ridículas ideas sobre el mal y el bien. Mi señor me demostró lo equivocado que estaba. No hay ni mal ni bien, sólo hay poder y personas demasiado débiles para buscarlo... Desde entonces le he servido fielmente, aunque muchas veces le he fallado. Tuvo que ser muy severo conmigo. —la rata se estremeció súbitamente—. No perdona fácilmente los errores. Cuando fracasé en robar esa Piedra de Gringotts, se disgustó mucho. Me castigó... decidió que tenía que vigilarme muy de cerca...

La voz de Scabbers se apagó.

El hombre maldijo entre dientes.

—No comprendo... ¿La Piedra está dentro del espejo? ¿Tengo que romperlo?

La mente de Harry funcionaba a toda máquina.

«Lo que más deseo en el mundo en este momento —pensó— es encontrar la Piedra antes de que lo haga Scabbers. Entonces, si miro en el espejo, podría verme encontrándola... ¡Lo que quiere decir que veré dónde está escondida! Pero ¿cómo puedo mirar sin que él se dé cuenta de lo que quiero hacer?»

Trató de torcerse hacia la izquierda, para ponerse frente al espejo sin que Scabbers lo notara, pero las sogas que tenía alrededor de los tobillos estaban tan tensas que lo hicieron caer. El hombre no le prestó atención. Seguía hablando para sí mismo.

—¿Qué hace este espejo? ¿Cómo funciona? ¡Ayúdame, Maestro!

Y para el horror de Harry, una voz le respondió, una voz que parecía salir del mismo hombre.

—Utiliza al muchacho... Utiliza al muchacho...

Scabbers se volvió hacia Harry.

—Sí... Harry... ven aquí.

Hizo sonar las manos una vez y las sogas cayeron. Harry se puso lentamente de pie.

—Ven aquí —repitió Scabbers—. Mira en el espejo y dime lo que ves.

Harry se aproximó.

«Tengo que mentir —pensó, desesperado—, tengo que mirar y mentir sobre lo que veo, eso es todo.»

El hombre se le acercó por detrás.

Harry respiró el extraño olor que parecía salir del cuello del hombre.

Cerró los ojos, se detuvo frente al espejo y los volvió a abrir.

Se vio reflejado, muy pálido y con cara de asustado.

Pero un momento más tarde, su reflejo le sonrió.

Puso la mano en el bolsillo y sacó una piedra de color sangre. Le guiñó un ojo y volvió a guardar la Piedra en el bolsillo y, cuando lo hacía, Harry sintió que algo pesado caía en su bolsillo real.

De alguna manera (era algo increíble) había conseguido la Piedra.

—¿Bien? —dijo Scabbers con impaciencia—. ¿Qué es lo que ves?

Harry, haciendo de tripas corazón, contestó:

—Me veo con Dumbledore, estrechándonos las manos —inventó—. Yo... he ganado la copa de la casa para Gryffindor.

La rata maldijo otra vez.

—Quítate de ahí —dijo. Cuando Harry se hizo a un lado, sintió la Piedra Filosofal contra su pierna. ¿Se atrevería a escapar?

Pero no había dado cinco pasos cuando una voz aguda habló, aunque la rata no movía los labios.

—Él miente... él miente...

—¡Harry, vuelve aquí! —gritó el hombre—. ¡Dime la verdad! ¿Qué es lo que has visto?

La voz aguda se oyó otra vez.

—Déjame hablar con él... muéstrame con el muchacho...

—Pero... mi señor, aún no está suficientemente fuerte.

—Tengo fuerza suficiente... para esto.

Harry sintió como si el Lazo del Diablo lo hubiera clavado en el suelo. No podía mover ni un músculo. Petrificado, observó a Scabbers, que sacaba un relicario entre sus raídas ropas ¿Qué iba a suceder? El relicario poseía una elegante "S" en la zona posterior y Harry pensó en Draco, cerró los ojos fuertemente deseando que nada le ocurriese al pequeño rubio duro de su vida. Cuando Scabbers abrió el relicario, soltó un chillido monstruoso.

Harry hubiera querido gritar, pero no podía dejar salir ningún sonido. Salió un espectro, la cara más terrible que Harry hubiera visto en su vida, brillantes ojos rojos y ranuras en vez de fosas nasales, como las serpientes. Era incluso más aterradora que el barón sanguinario.

—Harry Potter... —susurró el espectro.

Harry trató de retroceder, pero sus piernas no le respondían.

—¿Ves en lo que me he convertido? —dijo el fantasma— No más que en sombra y quimera... No tengo forma ni puedo compartir el cuerpo de otro.. La sangre de unicornio me ha dado fuerza en estas semanas pasadas... tú viste al leal Peter extrayéndola para mí en el bosque... y una vez que tenga el Elixir de la Vida seré capaz de crear un cuerpo para mí... Ahora... ¿por qué no me entregas la piedra que tienes en el bolsillo?

Entonces él lo sabía. La idea hizo que de pronto las piernas de Harry se tambalearan.

—No seas tonto —se burló el espectro—. Mejor que salves tu propia vida y te unas a mí... o tendrás el mismo final que tus padres... Murieron pidiéndome misericordia...

—¡MENTIRA! —gritó de pronto Harry.

Scabbers avanzaba lentamente, para que Voldemort pudiera mirarlo. La cara maligna sonreía.

—Qué conmovedor —dijo—. Siempre consideré la valentía... Sí, muchacho, tus padres eran valientes... Maté primero a tu padre y luchó con valor... Pero tu madre no tenía que morir... ella trataba de protegerte... Ahora, dame esa Piedra, a menos que quieras que tu madre haya muerto en vano.

—¡NUNCA!

Harry se movió hacia la puerta en llamas, pero Voldemort gritó: ¡ATRÁPALO! y, al momento siguiente, Harry sintió la mano de Scabbers sujetando su muñeca. De inmediato, un dolor agudo atravesó su cicatriz y sintió como si la cabeza fuera a partírsele en dos.

Gritó, luchando con todas sus fuerzas y, para su sorpresa, el hombre lo soltó.

El dolor en la cabeza amainó...

Miró alrededor para ver dónde estaba el hombre y lo vio doblado de dolor, mirándose los dedos, que se ampollaban ante sus ojos.

—¡ATRÁPALO! ¡Atrápalo! —rugía otra vez Voldemort, y Scabbers arremetió contra Harry, haciéndolo caer al suelo y apretándole el cuello con las dos manos... La cicatriz de Harry casi lo enceguecía de dolor y, sin embargo, pudo ver al hombre chillando desesperado.

—Mi señor, no puedo sujetarlo... ¡Mis manos... mis manos!

Y Scabbers, aunque mantenía sujeto a Harry aplastándolo con las rodillas, le soltó el cuello y contempló, aterrorizado, sus manos. Harry vio que estaban quemadas, en carne viva, con ampollas rojas y brillantes.

—¡Entonces mátalo, idiota, y termina de una vez! —exclamó Voldemort.

Quirrell levantó la mano para lanzar un maleficio mortal, pero un hechizo golpeó al hombre desde tras de Harry.

—No lo toques. —rugió una voz llena de odio, el largo cabello de Draco se deslizaba como la seda sobre sus hombros y la mirada del hombrecito se lo comió con lasciva, el allure hacía que incluso Harry olvidase su miedo ante la presencia del pequeño ángel.

Scabbers se apartó, con parte del rostro herido por el hechizo de Draco, y entonces Harry se dio cuenta: Scabbers no podía tocar su piel sin sufrir un dolor terrible. Su única oportunidad era sujetar al hombre, que sintiera tanto dolor como para impedir que hiciera daño a él o a Draco.

Le hizo una seña al rubio y éste volvió a arremeter con un hechizo cortante contra el hombre, Harry se puso de pie de un salto, le cogió de un brazo y lo apretó con fuerza. Scabbers gritó y trató de empujar a Harry. El dolor de cabeza de éste aumentaba y el muchacho no podía ver, solamente podía oír los terribles gemidos de la rata y los aullidos de Voldemort: ¡MÁTALO! ¡MÁTALO!, y la voz de Draco gritando: «¡Harry! ¡Harry!».

Sintió que el brazo del hombre se iba soltando, supo que estaba perdido, sintió que todo se oscurecía y que caía... caía... caía...

Draco le sostuvo con fuerza.

Unos pies más allá estaba el hombre gordo, inconsciente probablemente, sujetando firmemente un relicario contra su pecho.

Draco tomó su varita y lo petrificó antes de conjurar unas cuerdas que lo sujetaron firmemente, entonces se permitió desfallecer sosteniendo a Harry contra su regazo. Las lágrimas recorriendo sus mejillas con desespero.

Pensó que lo perdería, aún más cuando vio al hombre-rata apuntarle dispuesto a asesinarlo.


Algo dorado brillaba justo encima de él.

¡La snitch! Trató de atraparla, pero sus brazos eran muy pesados.

Pestañeó. No era la snitch. Eran un par de gafas. Qué raro.

Pestañeó otra vez. El rostro sonriente de Albus Dumbledore se agitaba ante él.

—Buenas tardes, Harry —dijo Dumbledore.

Harry lo miró asombrado. Entonces recordó.

—¡Señor! ¡La Piedra! ¡Era Scabbers! ¡Él tiene la Piedra! Señor, rápido...

—Cálmate, qúerido muchacho, estás un poco atrasado —dijo Dumbledore—. Scabbers no tiene la Piedra.

—¿Entonces quién la tiene? Señor, yo...

—Harry, por favor, cálmate, o la señora Pomfrey me echará de aquí.

Harry tragó y miró alrededor. Se dio cuenta de que debía de estar en la enfermería. Estaba acostado en una cama, con sábanas blancas de hilo, y cerca había una mesa, con una enorme cantidad de paquetes, que parecían la mitad de la tienda de golosinas.

—Regalos de tus amigos y admiradores —dijo Dumbledore, radiante—. Lo que sucedió en las mazmorras entre tú y "Scabbers" es completamente secreto, así que, naturalmente, todo el colegio lo sabe. Creo que tus amigos, los señores Fred y George Weasley, son responsables de tratar de enviarte un inodoro. No dudo que pensaron que eso te divertiría. Sin embargo, la señora Pomfrey consideró que no era muy higiénico y lo confiscó.

—¿Cuánto tiempo hace que estoy aquí?

—Tres días. El señor Ronald Weasley y la señorita Granger estarán muy aliviados al saber que has recuperado el conocimiento. Han estado sumamente preocupados... El señor Malfoy no se ha despegado de su cama, solo hoy la señora Pomfrey le obligó a ir a dormir un rato.

—Pero señor, la Piedra...

—Veo que no quieres que te distraiga. Muy bien, la Piedra. La rata del señor Weasley no te la pudo quitar. Yo llegué a tiempo para evitarlo, aunque debo decir que lo estabas haciendo muy bien, en especial con la ayuda del señor Malfoy.

—¿Usted llegó? ¿Recibió la lechuza que envió Draco?

—Nos debimos cruzar en el aire. En cuanto llegué a Londres, me di cuenta de que el lugar en donde debía estar era el que había dejado. Llegué justo a tiempo para quitarles a Scabbers de encima...

—Entonces... usted...

—Tuve miedo de haber llegado demasiado tarde.

—Casi fue así, no habría podido aguantar mucho más sin que me quitara la Piedra... Mucho menos si Draco no hubiese llegado.

—No por la Piedra, muchacho, por ti... El esfuerzo casi te mata. Durante un terrible momento tuve miedo de que fuera así. En lo que se refiere a la Piedra, fue destruida. Pero gracias al señor Malfoy, no pasó a mayores...

—¿Destruida? —dijo Harry sin entender—. Pero su amigo... Nicolás Flamel...

—¡Oh, sabes lo de Nicolás! —dijo contento Dumbledore—. Hiciste bien los deberes, ¿no es cierto? Bien, Nicolás y yo tuvimos una pequeña charla y estuvimos de acuerdo en que era lo mejor.

—Pero eso significa que él y su mujer van a morir, ¿no?

—Tienen suficiente Elixir guardado para poner sus asuntos en orden y luego, sí, van a morir.

Dumbledore sonrió ante la expresión de desconcierto que se veía en el rostro de Harry.

—Para alguien tan joven como tú, estoy seguro de que parecerá increíble, pero para Nicolás y Perenela será realmente como irse a la cama, después de un día muy, muy largo. Después de todo, para una mente bien organizada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura. Sabes, la Piedra no era realmente algo tan maravilloso. ¡Todo el dinero y la vida que uno pueda desear! Las dos cosas que la mayor parte de los seres humanos elegirían... El problema es que los humanos tienen el don de elegir precisamente las cosas que son peores para ellos.

Harry yacía allí, sin saber qué decir.

Dumbledore canturreó durante un minuto y después sonrió hacia el techo.

—¿Señor? —dijo Harry—. Estuve pensando... Señor, aunque la Piedra ya no esté, Vol... quiero decir Quién-usted-sabe...

—Llámalo Voldemort, Harry. Utiliza siempre el nombre correcto de las cosas. El miedo a un nombre aumenta el miedo a la cosa que se nombra.

—Sí, señor. Bien, Voldemort intentará volver de nuevo, ¿no? Quiero decir... No se ha ido, ¿verdad?

—No, Harry, no se ha ido. Está por ahí, en algún lugar, tal vez buscando otro cuerpo para compartir... Como no está realmente vivo, no se le puede matar. Él dejó que atrapáramos a Scabbers, muestra tan poca misericordia con sus seguidores como con sus enemigos. De todos modos, Harry, tú tal vez has retrasado su regreso al poder. La próxima vez hará falta algún otro preparado para luchar y, si lo detienen otra vez y otra vez, bueno, puede ser que nunca vuelva al poder.

Harry asintió, pero se detuvo rápidamente, porque eso hacía que le doliera más la cabeza. Luego dijo:

—Señor, hay algunas cosas más que me gustaría saber, si me las puede decir... cosas sobre las que quiero saber la verdad...

—La verdad —Dumbledore suspiró—. Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado. Sin embargo, contestaré tus preguntas a menos que tenga una muy buena razón para no hacerlo. Y en ese caso te pido que me perdones. Por supuesto, no voy a mentirte.

—Bien... Voldemort dijo que sólo mató a mi madre porque ella trató de evitar que me matara. Pero ¿por qué iba a querer matarme a mí en primer lugar?

Aquella vez, Dumbledore suspiró profundamente.

—Vaya, la primera cosa que me preguntas y no puedo contestarte. No hoy. No ahora. Lo sabrás, un día... Quítatelo de la cabeza por ahora, Harry. Cuando seas mayor... ya sé que eso es odioso... bueno, cuando estés listo, lo sabrás.

Y Harry supo que no sería bueno discutir.

—¿Y por qué Scabbers no podía tocarme?

—Tu madre murió para salvarte. Si hay algo que Voldemort no puede entender es el amor. No se dio cuenta de que un amor tan poderoso como el de tu madre hacia ti deja marcas poderosas. No una cicatriz, no un signo visible... Haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, nos deja para siempre una protección. Eso está en tu piel. Scabbers, lleno de odio, codicia y ambición, compartiendo su alma y cuerpo con Voldemort, no podía tocarte por esa razón. Era una agonía el tocar a una persona marcada por algo tan bueno.

Entonces Dumbledore se mostró muy interesado en un pájaro que estaba cerca de la cortina, lo que le dio tiempo a Harry para secarse los ojos con la sábana.

Cuando pudo hablar de nuevo, Harry dijo—: ¿Y la capa invisible... sabe quién me la mandó?

—Ah... Resulta que tu padre me la había dejado y pensé que te gustaría tenerla. —Los ojos de Dumbledore brillaron—. Cosas útiles... Tu padre la utilizaba sobre todo para robar comida en la cocina, cuando estaba aquí.

—Y hay algo más...

—Dispara.

—¿Cómo Scabbers?... Yo, no entiendo... ¡Era una rata!

—La Magia es muy poderosa, Harry... Peter Pettigrew era amigo de tus padres, lo creíamos muerto hace ya doce años, pero al parecer fue una trampa, pero ya nos encargaremos de ello, mi muchacho, todos los errores serán enmendados.

Harry no entendió demasiado.

—Señor, hay una cosa más...

—¿Sólo una?

—¿Cómo pude hacer que la Piedra saliera del espejo?

—Ah, bueno, me alegro de que me preguntes eso. Fue una de mis más brillantes ideas y, entre tú y yo, eso es decir mucho. Sabes, sólo alguien que quisiera encontrar la Piedra, encontrarla, pero no utilizarla, sería capaz de conseguirla. De otra forma, se verían haciendo oro o bebiendo el Elixir de la Vida. Mi mente me sorprende hasta a mí mismo... Bueno, suficientes preguntas. Te sugiero que comiences a comer esas golosinas. Ah, las grageas de todos los sabores. En mi juventud tuve la mala suerte de encontrar una con gusto a vómito y, desde entonces, me temo que dejaron de gustarme. Pero creo que no tendré problema con esta bonita gragea, ¿no te parece?

Sonrió y se metió en la boca una gragea de color dorado.

Luego se atragantó y dijo—: ¡Ay de mí! ¡Cera de oído!

Una voz sonó por la enfermería, una risa cantarina.

Entonces Dumbledore sonrió con afecto, una expresión tan genuina que Harry se confundió.

Draco se deslizó por la cama contigua, entonces se lanzó a los brazos de Harry.

—Pensé que tendría que despertarte con un beso como en los cuentos...

El rostro completo de Harry se volvió rojo granate, entonces Draco volvió a reír.

Dumbledore sonrió con afecto, oh, el amor joven tan puro y suave.


Gryffindor ganó la copa de las casas, Hufflepuff quedando en segundo lugar.

—¿Quien pensaría que la rata de Weasley sería el villano? Y Quirrell era de esa forma por ser vampiro, que triste odiar tu propia naturaleza... —Draco parloteaba con Hannah, contándole cada detalle de su gran aventura de primer año.

Ron y Harry le observaban embobados, es que lucía tan bonito con su capa invernal blanca, y más aún con el cabello trenzado. Las chicas se habían lucido con el pequeño Malfoy.

Harry suspiró, ocasionando una sonrisa del rubio, Ron gruñó y se llenó la boca de golosinas.

Hermione soltaba un par de risas cínicas, entretenida con los comentarios de Pansy.

Entonces Draco tomó su periódico y lo alisó. En la portada se leía: "¡Sirius Black es declarado inocente! Juicio financiado por la familia Malfoy le devuelve toda su fortuna multiplicada y una orden de Merlín, su cargo de auror y un puesto en el Wizengamot"

Esa noticia había sido importante, y había conllevado varías historias, el profesor Lupin había estado conmocionado, y en su última reunión de té esa mañana los había llenado de historias sobre los padres de Harry y la asociación "los merodeadores".

Harry había llorado, sentido ira y una profunda melancolía. Pero ahora tenía una familia más grande, y según el director ya no necesitaría volver más que por una semana a la casa de sus parientes.

Por fin la vida le sonreía... ¡y ahora tiene un padrino!


—Black, debo pedirte que dejes de atemorizar a mis elfos, hoy llega Draco y quiero que esté todo perfecto, y si tú te comes todos sus pastelillos favoritos no lo será.

Sirius bufó, parecido a un ladrido de perro.

Llevaba al menos tres meses en libertad condicional, y con la adición de Peter Petigrew había sido absuelto de todos sus cargos. Lucius había sabido presionar exactamente en las zonas indicadas, todo por la felicidad de Draco.

Había sido Draco quien había averiguado la falta de juicio de Sirius Black y su presunta inocencia. Por dos meses se habían carteado todos los pormenores, y poco después de Yule todo había comenzado a marchar, Black estaba suelto meses antes del embrollo de la piedra filosofal y el gran susto que habían sufrido Lucius y Narcisa al enterarse lo cerca que había estado su retoño de la muerte.

—Ya quiero conocer a ese hijo tuyo, debe ser todo un estirado, justo como tú, Lucy.

Lucius gruñó.

Anticipaba que el verano iba a ser bastante duro.

/El tejón valiente y la piedra filosofal, fin.
(c) 13-dic-2017


Notas de autor:

* El capítulo estaba listo ayer, pero no pude subirlo hasta hoy por motivos personales. Es relativamente corto, pero tendrá varios extras. Como la reunión de té de Lupin y el grupo león/tejón.

* También habrán varios extra de Sirius, cuando visitó a Remus y extras de sus terapias. Pequeños drabbles.

* El bebé Malfoy está por nacer, y se viene el funeral de nuestra soa Narcissa. Será uno de los momentos más tristes de el tejón valiente, se los spoileo.

* Espero hayan disfrutado esta primera parte. Habrán muchos villanos inéditos, partes que no se esperaban. Personajes que eran meros extras pero que en esta historia tomarán mucha importancia.

¡Saludos y gracias por comentar!

(Es extorsión pero si llegamos a los 50-55 comentarios podría subir ya el primer capítulo del próximo arco).