Resumen
Harco, slash (boy/boy), Draco Hufflepuff.
Harry Potter y el tejón valiente II: la cámara secreta. Es el segundo año de Harry y Draco en Hogwarts y un nuevo maestro entra en escena, Gilderoy Lockhart solo parece atraer problemas. A las sombras de Voldemort, quien parece preparar su venganza al verse derrotado el año anterior.
Disclaimer
La siguiente historia compartida tiene como único fin estimular y proveer de diversión a los lectores de fanfiction, toda información dentro de la misma es de propiedad intelectual de J.K Rowling y asociados.
De ser usado de manera lucrativa las personas responsables deben asumir su responsabilidades ante las autoridades pertinentes.
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Harry Potter y el tejón valiente II: La cámara de los secretos.
Capítulo 12
—¿Qué hay esta tarde? —preguntó Harry, mientras acariciaba con cuidado la frente de Draco, que estaba recostando sobre su regazo, el rubio querubín ya había comenzado a dormitar.
Estaban en el descanso que seguía al almuerzo, por lo que se podían tomar el respiro de una pequeña siesta, en el caso de Draco.
—Defensa contra las artes oscuras —dijo Hermione casi de inmediato.
—¿Por qué —preguntó Ron, cogiéndole el horario— has rodeado todas las clases de Lockhart con corazoncitos?
Hermione le quitó el horario. Se había puesto colorada.
Pasaron varios minutos antes de que Harry se diera cuenta de que alguien lo vigilaba estrechamente.
Al levantar la vista, vio al muchacho pequeño de pelo castaño que la noche anterior se había puesto el sombrero seleccionador. Lo miraba como paralizado. Tenía en las manos lo que parecía una cámara de fotos muggle normal y corriente, y cuando Harry miró hacia él, se ruborizó en extremo.
—¿Me dejas, Harry? Soy... soy Colin Creevey —dijo entrecortadamente, dando un indeciso paso hacia delante—Estoy en Gryffindor también. ¿Podría..., me dejas... que te haga una foto? —dijo, levantando la cámara esperanzado.
Draco aprovechó ese instante para abrir los ojos, medio somnoliento. Entonces sus grandes ojos grises se fijaron en el muchacho.
—¿Una foto? —repitió Harry sin comprender, entonces Draco se incorporó lentamente, acomodando la larga trenza sobre uno de sus hombros, por lo que Harry pudo entender esa mañana las chicas de Hufflepuff lo habían peinado.
Colin comenzó un monólogo repetitivo sobre de como era nacido de muggles, y como era fanático de Harry desde que se enteró de sus hazañas, lo mucho que lo admiraba y como podría demostrar a los demás que lo había conocido.
—Tal vez uno de tus amigos querría sacarnos una, para que pudiera salir yo a tu lado—tomó una pausa, ya estaba tan colorado como el cabello de Ron, pareciera que no respirara de la emoción—¿Y me la podrías firmar luego?
Ron parecía estar a punto de decir algo, en cambio se escuchó la voz potente e irritante de Pansy Parkinson— ¿Firmar fotos? ¿Ahora te dedicas a firmar fotos, Potter? —ella se había puesto detrás de Colin, flanqueada por Crabbe y Goyle, más atrás se acercaban Zabini y un sin interés alguno, Theodore Nott, los dos últimos se sentaron junto a Draco, quien veía entretenido el espectáculo.
—¡Cállate, Parkinson! —dijo Ron de mal humor, no le divertía para nada el teatro que estaba formando.
La chica solo se burló a carcajadas, aunque Harry ni se molestó, comenzaba a entender el humor de los escuetos Slytherins.
—Shh, Weasley —calló Draco mientras se acomodaba.
Hermione alzó la vista de su tomo "Viaje con los vampiros" para ver con interés la escena.
—¡Todo el mundo a la cola! —gritó Pansy a la multitud que se comenzaba a formar— ¡Harry Potter firma fotos!
Harry solo se acomodó las gafas algo avergonzado. Ron parecía a punto de estallar por la furia, al parecer era el único enfadado, realmente le tiene grima a Parkinson.
—¿Qué pasa aquí? ¿Qué es lo que pasa aquí?—Gilderoy Lockhart caminaba hacia ellos a grandes zancadas, la túnica color turquesa se le arremolinaba por detrás— ¿Quién firma fotos?
Draco tembló al oír su voz.
Harry quiso justificarse, pero Lockhart lo interrumpió pasándole un brazo por los hombros y diciéndole en voz alta y tono jovial—: ¡No sé por qué lo he preguntado! ¡Volvemos a las andadas, Harry!
Sujeto por Lockhart y muerto de la vergüenza, Harry notó la reacción de Draco, el pánico que por un momento transformó sus facciones.
—Vamos, señor Creevey—dijo Lockhart, sonriendo a Colin—Una foto de los dos será mucho mejor. Y te la firmaremos los dos.
Colin levantó la cámara rápidamente y sacó la foto al mismo tiempo que la campana señalaba el inicio de las clases de la tarde.
—¡Adentro todos, venga, por ahí! —gritó Lockhart a los alumnos, y se dirigió al castillo llevando de los hombros a un incómodo Harry, quien solo dedicó una última mirada a su rubio querubín antes de adentrarse por completo al interior del castillo.
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Durante los días siguientes, Harry pasó el tiempo esquivando a Gilderoy Lockhart cada vez que lo veía acercarse por un corredor, no tanto por su propia comodidad si no por las expresiones de Draco
cada vez que el profesor se acercaba, eran breves y casi imperceptibles, pero Harry conocía tan bien a su querubín que podría notar el más pequeño detalle.
Como lo hermoso que luce ese día, sentado en una de las bancas del campo de Quidditch, leyendo un libro junto a Hermione. Ambos son tan similares a veces.
Aquella mañana el capitán del equipo de Quidditch lo había despertado a zarandeos, algo bastante cruel para Harry, porque él prefiere un dulce despertar y el roce de un largo cabello rubio contra sus mejillas. Pero no, duros entrenamientos están en su haber.
Le sorprendió ver a Hermione y Draco levantados tan temprano, pero al parecer era parte de su rutina el compartir lecturas durante la mañana.
Y él que pensaba saberlo todo sobre el Hufflepuff.
La mañana pasó con Oliver Wood explicando nuevas estrategias, fue casi a medio día que comenzó el real entrenamiento y Harry pudo al fin subir a su amada escoba.
—¿Qué es ese ruido? —preguntó Fred, cuando doblaban la esquina a toda velocidad.
Harry miró a las gradas. Colin estaba sentado en uno de los asientos superiores, por arriba de la pacífica presencia de Draco y Hermione, con la cámara levantada, sacando una foto tras otra, y el sonido de la cámara se ampliaba extraordinariamente en el estadio vacío.
—¡Mira hacia aquí, Harry! ¡Aquí! —chilló.
—¿Quién es ése? —preguntó Fred.
—Ni idea —mintió Harry, acelerando para alejarse lo más posible de Colin.
—¿Qué pasa? —dijo Wood frunciendo el entrecejo y volando hacia ellos.—¿Por qué saca fotos aquél? No me gusta. Podría ser un espía de Slytherin que
intentara averiguar en qué consiste nuestro programa de entrenamiento.
—Es de Gryffindor —dijo rápidamente Harry.
—Y los de Slytherin no necesitan espías, Oliver —observó George.
—¿Por qué dices eso? —preguntó Wood con irritación.
—Porque están aquí en persona —dijo George, señalando hacia un grupo de personas vestidas con túnicas verdes que se dirigían al campo, con las escobas en la mano.
—¡Increíble! —exclamó Wood, claramente indignado—¡Reservé el campo para hoy! —Wood se dirigió velozmente hacia el suelo, debido al enojo aterrizó más bruscamente de lo previsto y al desmontar se tambaleó un poco, ocasionando una sonrisa en los Slytherin presentes.
Harry, Fred y George lo siguieron rápidamente.
—Marcus Flint —gritó Wood al capitán del equipo de Slytherin—, es nuestro turno de usar el campo, nos hemos levantado temprano con ese propósito. ¡Así que ya podéis iros a otro lado!
Flint era aún más corpulento y alto que Wood, con una expresión de astucia digna de un troll, replicó—: Hay bastante sitio para todos, Wood.
Wood estaba apunto de echar humo por las orejas por la furia que tenía contra el otro chico, Harry no conoce sobre su evidente enemistad, probablemente Draco si esté más informado del tema, ladeó ligeramente el rostro y observó en dirección a las gradas, al parecer Draco y Hermione se acercaban al campo, un tanto preocupados por la conmoción.
Flint estaba realmente entretenido con las expresiones del capitán de Gryffindor, tanto así que comenzó a leer en voz alta un papel que citaba—:"Yo, el profesor S. Snape, concedo el permiso al equipo de Slytherin para entrenar hoy en el campo de Quidditch, debido a su necesidad de dar entrenamiento al nuevo buscador".
—¿Tienen nuevo buscador? —inquirió Wood, preocupado— ¿Quién es?
Detrás de los seis corpulentos jugadores, apareció un séptimo, más pequeño, que sonreía con su rostro pálido y redondo: era Pansy Parkinson.
Harry se aguantó la risa, de seguro Ron al enterarse estará colérico.
Wood no logró acotar nada, dada a la voz de Flint—: Mirad, invaden el campo.
Los Gryffindor observaron como Draco, en compañía de Hermione y un recién despertado Ron se acercaban al grupo, habían demorado bastante.
—¿Qué ocurre? ¿Por qué no han jugado? —inquirió Draco en voz baja a Harry, acomodándose a su lado.
—¿Qué está haciendo esa ahí? —preguntó Ron, rabioso, mientras observaba a Pansy Parkinson con la túnica verde y plata que correspondía al equipo de Quidditch de Slytherin.
—Soy la nueva buscadora de Slytherin, estúpido. —respondió Pansy mientras agitaba su cabello.
Ron iba a atacarla, sin embargo, cuatro pares de brazos lo sostuvieron para que no se lanzase contra la única mujer del equipo de las serpientes, todos se habían puesto en guardia y apuntaban al pelirrojo con sus varitas, al parecer éste pensaba atacar a Parkinson.
Tanto Draco como Harry se quedaron en silencio, aunque Hermione emitió un suave gruñido de reproche contra la chica, al parecer ambas habían formado alguna clase de alianza entre chicas, algo de sororidad que Harry no terminó de entender demasiado.
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Fue a la noche cuando dictaron el castigo de Ron, tenía que limpiar sin magia la sala de trofeos, algo bastante duro considerando la actitud perezosa de su amigo.
Mientras caminaba por los pasillos junto a Draco percibió un suave siseo, pegó un salto alarmando a su compañero.
Era una voz, una voz capaz de helar la sangre en las venas, una voz ponzoñosa que dejaba sin aliento, fría como el hielo.
—Ven..., ven a mí... Deja que te desgarre... Deja que te despedace...Déjame matarte...
—¿Escuchas eso? La voz… ¿La has oído? —preguntó deteniéndose y mirando a Draco fijamente, éste parecía no entenderle.
—¿Qué? —Draco apoyó una mano sobre el brazo derecho de Harry, tratando de tranquilizarlo.
—¡Eso! La voz… ¿No oíste? —insistió Harry, nervioso.
—No, quizá es porque hoy te has levantado muy temprano, Harry, vamos… Te acompañaré a la torre. —dijo Draco.
Harry no respondió, tratando de agudizar el oído para escucharlo nuevamente, sin éxito alguno, finalizó por obedecer a su rubio querubín y juntos marcharon en dirección de la Torre, al parecer Draco iba a pasar el resto de la tarde junto a Hermione en la biblioteca, por lo que Harry no tenía cabida entre ambos chicos, demasiado estudio le provoca dolores de cabeza.
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La muchacha pasaba una de sus manos pálidas y delicadas por sobre los libros de texto de aquel despacho, el profesor se mantenía detrás de su escritorio, dirigiéndole una que otra intensa mirada que ella prefería ignorar, motivada en encontrar aquellas míticas criaturas que el profesor le aseguraba saber de su existencia.
Al parecer todos los libros trataban sobre las heroicas aventuras de aquel hombre, la chica dirigió sus ojos grises nuevamente al hombre, la vez anterior había encontrado aquel cuaderno negro e interesada por aquella sensación electrizante se lo había llevado, dentro del libro había una persona que compartía sus gustos exóticos por la magia y las criaturas mágicas, algo realmente interesante… Un amigo.
La niña se concentró nuevamente en aquello que buscaba intensamente, al parecer encontrar a aquellos duendes que escondían sus cosas no iba a ser sencillo, aún cuando el profesor Lockhart había asegurado haberlos visto también en su despacho.
Luna suspiró, y cuando quiso marcharse una de las enormes manos del hombre la detuvo, dirigiéndola a uno de los sofá de la oficina, y comenzando a rozar ligeramente su rostro con el dorso de la mano, Luna se dedicó a observarle profundamente a través de las espesas pestañas rubias, inocente de su actuar despiadado.
—No he encontrado ningún duende, señor… —dijo ella, dejando que la mano del hombre descendiera sobre uno de sus muslos, él la mantuvo ahí por unos instantes, pero ella no le tomó el real peso a su acción, concentrada en el espeso cabello rubio del hombre, y los formados que eran sus rizos.
Su amigo del diario también tiene rizos, aunque su cabello es negro.
La mirada del hombre buscó sus ojos, él sonreía, pero Luna no veía los motivos para tener real felicidad, sus cosas aún no regresan y ella realmente las quiere de vuelta.
—Tranquila, quizá la próxima vez puedas encontrarlos.
El profesor Lockhart la despidió con una caricia en su espalda baja.
… La próxima vez quizá los encontrará, y con ello aquel collar que su padre le había regalado.
TBC
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Notas de autor:
· Mi vida es un asco y creo que es evidente, ajaja, lamento mucho haber demorado casi cinco meses en actualizar otra vez, tenía el capítulo a medio escribir y resultó siendo bastante corto ya que perdí el hilo de la idea original que tenía planeado para el capítulo.
· Introduje un nuevo personaje bastante conocido y querido por todos, el papel de Luna en esta "temporada" es crucial, ya que ella es quien se encarga de abrir finalmente la cámara de los secretos, Luna probablemente también tenga poderes en la adivinación, sueños a los cuales no le toma un peso real, no será hasta que su relación con Harry y Draco se desarrolle que ella comience a darle sentido a sus sueños premonitorios.
· No he tenido tiempo para empezar la nueva versión de esta historia, por lo que los planes de reescribirla serán postergados hasta su final, planeo hacer una actualización ya sea mensual, probablemente. Trataré de actualizar al menos dos veces por mes, de acuerdo al interés que presenten por el fanfic, por el momento los comentarios son grandiosos, por lo que llenan mi alma de cariño.
· Si tienen alguna idea, o desean que ocurra algo estoy abierto a sugerencias, leo cada uno de sus comentarios y los agradezco mucho, gracias por seguir esta historia.
