Capítulo 2
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Parte 1.1
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A diferencia de lo que popularmente se cree… Mewni es una nación que lleva miles de años de existencia… su política siempre ha sido igual, muchas veces sus reinas han gobernado iguales que las anteriores y las siguientes… diferenciándose solo por méritos propios o su propio nombre. Mewni no había luchado en una guerra extranjera por cientos de años… al menos no una guerra propia.
Mewni no es un reino militar, es verdad en el sentido estricto de la palabra, pero tanto su gobierno como su gente no se concentran en el arte de la guerra.
Si no en el arte del comercio.
Pero en si… no había restricción alguna en el comercio. Gran parte del dinero de las arcas reales de Mewni viene de los impuestos cobrados por la esclavitud —Hombres que lucharon en el bando perdedor de alguna guerra en el extranjero—, y la mano de obra forzada —Criminales que había en Mewni—. Ya sea que querías una mujer esclava para satisfacer tus deseos… ya sea que querías una niña esclava para satisfacer tus deseos… ¡ya sea que quieras un niño recién nacido para satisfacer tus deseos…!
Buscando todo eso un largo tiempo no estarías…
En lo que respectaba lo económico el ciudadano común promedio vivía bien, no saben leer, escribir, de gramática o cultura, pero comían bien por lo menos, había buen nivel de poder adquisitivo, … había pobreza y delincuencia como el cualquier sitio claro esta… pero aquí eso era muy sutil… muy sutil… pero no inexistente…
No mandes a tu hija de cinco años a comprar manzanas sola… es una sociedad matriarcal… pero cualquiera que tenga algo húmedo entre las piernas seguirá en peligro potencia.
Eso era el aspecto económico…
Pero el aspecto político era algo un poco más complicado.
Si bien el reino está divido administrativamente en diferentes partes, existía tanto el ejército real como los soldados que prestaban servicio a los señores de esas tierras. El ejército real era muy organizado, preparado y abastecido, tanto de indumentaria como de armas. Había suficientes caballos para los oficiales y jinetes experimentados. Había más que suficientes flechas preparadas, un arquero podría disparar proyectiles durante días seguidos y aun así no quedarse desprovisto. El acero de Mewni no era el mejor… la tierra es mayormente húmeda, perfecta para la siembra y el cultivo… pero el acero y cualquier metal no noble que sea extraído se oxidara con bastante rapidez…
Pero en las zonas de Mewni que no había humedad… es decir… en las minas de oro, plata, estaño, cobre, níquel, carbón, obsidiana, diamantes, zafiros y esmeraldas… todo le daba a Mewni mucho poder adquisitivo. Así que podían comprar acero de buena calidad proveniente de naciones extranjeras. Sus espadas eran afiladas, sus lanzas igual, sus alabardas, hachas, mazas y dagas eran buenas, un soldado raso tenía un gran arsenal de donde elegir su arma.
Había pocos señores que estuviesen en problemas económicos… y si los tenían era porque había demasiados hijos y no había suficiente herencia para repartir a su muerte.
Si un señor no tenía minas, tenia tierras fértiles… si un señor no tenía tierras fértiles, tenía minas.
En Mewni las cosas… todas ellas en general, estaban mejor que otros reinos…
O por lo menos así lo parecían desde afuera…
Porque si cualquiera podía abusar de su princesa sin castigo alguno… Marco se preguntaba ¿qué otras cosas podían pasar sin impunidad?
No es que Star le haya dicho todo lo último… si no que Marco intento averiguar algo de Mewnie antes de su trabajo, como lo hacía con cualquier lugar al que iba…
Algo le decía que la información que tenía era insuficiente… pues al parecer estaría este reino por un tiempo… puesto que la paga era buena…
Así funcionaba Marco, sin casa y sin alguien que lo espere, a la hora de dormir pasadas, tabernas y burdeles. Intentaba no quedarse en la misma ciudad en la que trabajase… si alguien quería encontrarlo para acarear sus servicios, esa persona lo buscaba mediante contactos… ya que si alguien no tuviese dinero para tratar con "rastreadores" —Los mensajeros que llevan a la información y la paga—, entonces no tendría suficiente dinero para costear las tarifas de Marco.
Si alguien no podía encontrarlo… ese trabajo del nunca supo no valía la pena de sus servicios.
Y por obviedad… una princesa Mewniana si era una promesa de oro.
Eso le vendría bien… ya que su dinero no dura mucho… Marco no creía… no cree… en el concepto de ahorrar; le pagaban y se gastaba absolutamente todo en bebidas y prostitutas… cualquiera diría que no era posible gastarlo todo en esas tonterías… pero sí lo era con Marco… pues era un hombre potente en la cama y bastante resistente al alcohol, no se requerían jarras para emborrachar a Marco… si no, barriles… y gran parte de su vida marco se la pasaba borracho.
Estaba ahogando su cuerpo en alcohol y fluidos vaginales.
No le gustaba ser antipático… no le gustaba creer que era tan horrible persona, pero incluso al analizarse a sí mismo… la trágica historia de Star… no le importaba una mierda.
Se quedó porque había un trabajo… matar a todo el que Star le dijese… o esa era su conclusión.
Así de simple… así es la vida… Marco creía en los dioses… cuando era niño, no ahora. No es que perdiese la fe por una tontería de "he visto niños muertos", "niñas abusadas por sus padres", "infantes arrojados a hogueras", no, nada de eso… bueno, si había visto todo eso, pero ese no era el motivo de su ateísmo, era que la existencia de seres mágicos y celestiales le parecía estúpido, Marco había estado en tantos reinos y continentes, y en cada ciudad, ni siquiera en el reino entero en cada reino, ¡En cada maldita ciudad! Había un dios nuevo para él, "el dios de la muerte", "la diosa de la fertilidad", "la diosa padre o madre", o ni siquiera varios, un solo dios.
"El dios único y verdadero".
Ha escuchado tantas veces esa frase.
Pero lo extraño es que en Mewni no había estatuas de nadie ni una deidad…
—¿Qué dioses hay aquí? — Pregunto Marco a su compañera de galope.
Star siguió mirando al frente sin perder su… "¿Sonrisa de póker?". Pero la respuesta a Marco fue una risilla.
—Ya no hay dioses en Mewnie Ser.
No soy Ser, pensó este.
—Adorábamos a un dios… el dios tronco.
Marco casi no logró contener la risa…
—Bueno… no es lo peor que he visto— Star le siguió en risa a Marco.
—Supongo que un día nos dimos cuentas que era estúpido… somos poderosos, pero éramos el hazmerreír de todos los demás reinos.
—Fui a una ciudad en los continentes del oeste y ahí había una diosa del amor… que tenía cuarenta vaginas en su cara…
Star se rio y Marco también. El humor del ambiente era perfecto, pero entonces…
—Ojalá yo hubiera tenido cuarenta vaginas… hubiera sido todo más fácil— Star se rio como nunca… pero Marco perdió su sonrisa un puso un rostro de… bueno, solo alzo sus cejas por lo dicho por la princesa.
—No me da risa…
—A-A mi si…— Star no contuvo la risa.
—No debería… darte risa…— Marco paro el caballo.
Star tardo un poco más en detener el suyo. Esta lo volteo ver aun con su sonrisa.
—Solo hay dos cosas que puedo hacer… llorar o reírse… una, muestra debilidad, y la otra, da inquietud a tus enemigos… porque es una respuesta que no esperaban – Star cerró los ojos y respiro las esporas de las flores de al lado del camino —, esperan que llores, verte débil… la debilidad no es aceptada… la debilidad hará que pierdas la vida… la debilidad hará que yo pierda mi corona.
—Corona que yo aún no veo… sin ofender.
—La vas a ver muy pronto…— Star siguió su camino y Marco la alcanzo a la par.
—Entonces… si vamos a trabajar juntos-
—No vamos a trabajar juntos, vas a trabajar para mí…
Marco aguardo a que Star continuara la conversación, pero esta no lo hizo. Star rápidamente se dio cuenta de su error.
—Creía haberlo establecido, a mí tampoco me agrada la idea de recordarte tu posición respecto a la mía.
—No, dejaste eso bien en claro… aunque no estoy seguro de cuando lo empecé a comprender, si es cuando quisiste castrarme o cuando te me abriste de piernas…— Marco logro captar la atención de la futura monarca, pero ninguno de los dos detuvo sus monturas, ya habían perdido suficiente tiempo, cualquier cosa que quedase lo discutirían lo que quedase de su camino —, estoy consciente de que quieres que me encargue de tu ropa sucia… pero… ¿De qué color es tu ropa exactamente?
Tan perspicaz como podía llegar a ser marco, Star a su manera también lo era… tal vez más, de hecho. Había captado fácilmente la metáfora.
—Te había hecho una pregunta en la mazmorra— Continuo Star —, ¿Cuántos primos crees que tengo?
—Las adivinanzas junto con repetir dos veces las cosas no es algo que se me dé muy bien… ya te había dicho que no lo sé…
—Lo recuerdo… era una pregunta capciosa pero ya no importa, y he aquí las respuestas… más de cincuenta…
—¿Cincuenta?
Si bien era de conocimiento común que los monarcas tenían muchos hijos con cortesanas… no era muy común que una reina tuviese una prodigiosa camada de incontables principitos y princesitas…
—¿Acaso tu abuela…?
—Diecisiete hijos— Respondió Star.
—¿Que?
—Mi abuela tuvo diecisiete hijos… once hijas y seis hijos, y antes que ella mi bisabuela tuvo ocho hijas… y tres hijos…
—En tu familia les gusta coger ¿He? — Marco intento hacerse el gracioso… pero recordó los antecedentes de la princesa y… —, oh, oye yo lo sien-
—Sé que les gusta el sexo… y por eso ninguno de ellos merece la corona… si por lo menos hubiese una Butterfly digna que tuviese más aspiración a su vida más de que un hombre la montara como una vulgar yegua… si hubiera una así… yo habría desertado de mi familia desde el primer momento en que… bueno, yo me habría ido hace mucho tiempo…
—¿"Una Butterfly"? Siguen con esa tontería de que las solo las mujeres gobiernen…
—Pues si… y en lo personal, no te ofendas, es mejor así…
—Si tú lo dices… el gobierno de este país me importa un grano de alpiste sinceramente… pero no has pensado buscar "un" Butterfly que… yo que sé, sea lo suficientemente digno.
Star dio un suspiro de decepción.
—No Marco no hay ninguno… los hombres Butterfly estúpidos no son aptos para gobernar, serán fácilmente manipulados por algún concejero y las arcas se vaciarán en menos de un año.
—Y los listos… digo, los Butterfly listos, debe haber al menos uno…— dijo Marco.
—Sí, lo hay.
—Ellos… ellos estaban en mi cama la gran mayoría del tiempo.
—De acuerdo fue suficiente…— Marco adelantó su caballo oponiéndose al de ella no dejándole más opción que detenerse —, esta será la última vez que menciones algo con respectos a tus… "accidentes" …
—Incidentes Marco… la palabra es incidentes… ya que alguien hizo que todo eso fuese posible.
Marco no quería parecer un monstruo insensible que no tuviese respecto ya se por la dignidad humana… o la de Star… aunque eso no era del todo mentira.
—No discutiré sobre gramática contigo… lo que digo es que no tienes que estar diciéndomelo cada momento, porque si es simpatía lo que buscas… ve a un confesionario o págale a alguien que escuche tus problemas… yo no escucho problemas… o bien me pagas para librarte de ellos, o para crearlos…
Star le sonrió…
—De acuerdo, esta será la última vez que hablemos de algo que no será relevante en nuestra… "relación de sociedad comercial" — Le contesto cortésmente Star, tan cortes como fue educada—, y… para asegurarlo, te daré los detalles retomando en nuestra perdida conversación inicial.
—Bien escuchare.
—Cada uno de mis primos o primas… cree tener mi derecho al trono para ascender a él, solo porque su apellido es el mismo que el mío. Pero la ley es clara… "la primera hija de la primera hija", así ha sido siempre y así será… por lo menos durante mi contemporaneidad…
—Entonces…
—Hay muchas maneras de ser coronado monarca… por lo menos en esta nación. O bien te casas con la futura reina, o bien esta abdica o reside de su herencia… o bien esta muere…— Star tomo una pausa —, no pienso renunciar… mis primos me deseaban tanto por conveniencia como por deseo personal… y lujuria… cual crees que es la más probable Marco.
—Y yo debo evitarlo no es cierto… quieres que-
—No— Star ya había conjeturado cual era la resolución de Marco, y esta era errónea —, no quiero que mates hasta el último Butterfly hasta que solo quede yo… eso ya no hace falta.
—Pues no si no hago eso… me temo que no puedo ser mas de ayuda… mi mejor talento es ese… y si no te es útil, entonces me temo, mi querida princesa… yo no le soy útil…— Star se rio por lo dicho—, así que esto va a pasar… no me tendrá que pagar oro… lo conseguiré yo mismo bajo mis métodos, por todas mis molestias aceptare la oferta de compartir en lecho con usted…
—El "yo" es parte del pago que está rechazando Ser… no hay servicio, no hay "yo".
—Y que me impide someterla y tomarla por la fuerza ahora… no es como si no hubiera hecho antes así que si cree que me las acciones en las que estoy pensando en llevar a cabo me quitaran el sueño le aseguro que no es el caso miladi…
—Yo no soy un Miladi Ser… soy una princesa-
—Pero no mi princesa… este no es mi reino… yo no tengo reino.
—Ahora los tienes Se-
—No soy Ser Star…— Star levanto una ceja —, no soy Ser princesa…— Star asintió ya que Marco había reafirmado su error —, no soy un caballero.
—Bueno… ahora lo eres— Star hizo un gesto infantil de espada con sus manos y fingió que toco los hombros de Marco—, ahora eres Ser… y… los Ser no someten ni abusan a las princesas…
—Esto es un juego para ti ¿No es cierto? — la paciencia de marco estaba por los limites.
—No, no lo es, eres un caballero de verdad… ¿Quieres los detalles finales de tu trabajo o no?
—No se supone que hay una ceremonia formal y todo eso para volver a alguien un caballero…
—Soy una princesa Marco.
Si me pagases una moneda por cada vez que dices esa frase.
—Cualquier cosa que yo diga… se cumple. Además… solo los nobles de un reino pueden ser caballeros… ¿Eres un noble Marco? Ah no, espera, no lo eres, porque no tienes un reino ¿verdad?
—Terminemos con esto quieres… si no voy a matar a nadie…
—Yo no dije eso— la princesa comenzó a enseriarse —, solo dije que matar a toda la corte real… no es la solución más eficiente que existe, si lo fuese, ¿no crees que lo hubiese hecho yo misma?
—Mi trabajo entonces-
—Es ser mi sombra, no serás el maestro de ceremonia, serás el director que dirige todo tras los telones…
—Odio las obras de teatro… son una frivolidad de los nobles… por que no consigues a un par de asesinos que te cuiden y ya… si crees que por que…— Marco dio una pausa al hablar, era un hombre duro… pero las "cosas de niños" no se olvida fácilmente —, si crees que porque compartimos experiencias similares me hará mas empático hacia ti entonces… no eres tan lista como crees.
Marco preparo las riendas de su caballo.
—Quédate con tu culo intacto… me salgo de… lo que sea que fuese nuestro lindo recorrido… estoy seguro de que llegaras sana y salvo a tu castillo.
Star le dio una de esas sonrisas coquetas a Marco… de las que por algún motivo a Marco le gustaban un poco cada vez más y sobretodo le gustaba verlas.
—Pero… ya estamos en mi castillo…
Marco volteo la vista para quedarse nada más que embobado… por el celestial castillo de Mewnie.
Puede que para los forasteros fuese algo confuso cuando alguien de Mewnie dice que se dirige a "Mewni", pero es muy sencillo en realidad. El castillo Butterfly, es un castillo ridículamente grande, tan grande que la torre más alta alcanza los ciento treinta metros de altura. Y el castillo es tan ancho como lo es de alto.
Cada reina Butterfly que ha gobernado ha gozado de un presupuesto tan alto que podía gastarlo en lo que se le viniese en gana, sin contar por supuesto las arcas reales para asuntos importantes, como tiempos de gran hambruna o financiar alguna guerra. Como es muy mal visto que una reina sea frívola y pomposa con Los impuestos del pueblo, por tradición, cada reina contribuía a una de las herencias y símbolos del poder más grandes que la reina Butterfly tiene a su poder… su residencia, su bastión, su base de operaciones, su sede de gobierno y su lecho de muerte: El imponente castillo Butterfly.
Una ya muy ancestral reina Butterfly… cuyo nombre se ha perdido de los registros —debido a un gran incendio de una época—, fue quien remplazo la miserable empalizada de la colonia Butterfly y ordeno la construcción de lo que sería la monstruosidad que es hoy en día… pero fue una pequeña reina Solaría quien dijo el dicho popular "Este castillo es tan grande que todo Mewni cabria aquí". Y desde entonces, todo el castillo fue conocido como "Mewni" … y la capital que rodeaba el castillo fue conocida con el sobrenombre de Mewni, independiente que el reino se llamase Mewni.
Y el castillo se ha ido ampliando a través de los años, décadas, siglos y milenios, empleando las nuevas formas de construcción que se han inventado a través de los años.
Hasta dar forma al castillo que hay hoy en día.
Aunque la vista de Marco capto perfectamente la ciudad, era imposible no ver el castillo tan grande, ahora Marco entendía porque todo el mundo conocía a la capital y el castillo general como Mewni. El castillo opacaba la ciudad… el castillo opacaba o toda la gente frente a las Butterfly.
El castillo opacaba a Mewni.
Cada Reina Butterfly le ha agregado un toque personal a ese castillo ya fuese tan presente como lo era el torreón de Solaría o tan sutiles como las lámparas de Estrella.
El castillo comenzaba con dos enormes torres de vigilancia en la puerta del jardín, la puerta principal de la fachada principal. Pero no parecía un castillo militar o una fortaleza abastionada —Aunque si era ambas cosas y más—, más bien parecía una gran carpa de circo con almenas, pues los colores de las cortinas —Las murallas— eran de color rojo oscuro, —los esquineros —las torres que separaban intermitentemente la continuidad de las cortinas— había torres de vigilancia que sobrepasaban las murallas, eran de color magenta y otras de color morado, con las puntas de color rosado, rojo, azul o naranja. Había torreones con cúpulas, lo cual no era algo típico ni de lejos de la arquitectura de Mewni, hasta un extranjero como Marco lo sabía.
Había bastiones por todas partes, pero eran simétricos y con un patrón de escalada que subía toda la montaña donde estaba el castillo. Puesto que: los bastiones más pequeños, ocho de ellos en total, eran más bajos que las torres de vigilancia, pero más altos que las murallas, esto era efectivo como un contra asedio perfecto. Después había el mismo patrón de estrella de seis, era de seis bastiones la hilera, estos bastiones eran más grandes que sus pares primerizos además de ser incluso más alto que las torres de vigilancia. Y, por último, los bastiones restantes estaban en la cintura de la montaña, estos no eran simétricos puesto que eran mucho más grandes que sus inferiores eran cinco bastiones en total. Pero lo extraño es que estos bastiones en sus patios tienen gruesas torres de vigilancia con almenas en sus coronas demasiado grandes para ser de arqueros… y así eran ya que eran las almenas para escorpiones, cada torre tenía cuatro escorpiones, tres apuntaban hacia afuera en una hilera y solo uno del cuarteto apuntaba hacia el gran castillo restante en el cielo.
Pero no había nada de color piedra. Cada lugar o sección de todo el gran complejo amurallado tenía su destacada paleta de clores, no uno solo, varias…
Y en la cima de la montaña… estaba construido el enorme castillo estrellado… una enorme cúpula se alzaba en el centro del torreón, que era rodeado por otros torreones igual de magníficos, pero de menor tamaño, seis en total, tres en cada fachada, izquierda y derecha. Además, incluso desde su distancia se podía ver puentes que conectaban los torreones con cúpulas… además de pequeños edificios en el terraplén a los lados de los torreones menores.
En esos edificios había muchas cosas únicas en todo Mewni, la mejor y más grande herrería de Mewni, los talleres de cuero donde se hacían se confeccionaban los mejores trabajos relacionados con el cuero, solo un metro del cuero que se usaba ahí era más costoso que lo que un ciudadano de Mewni ganará en toda su vida, había un inmenso taller de joyería donde se confeccionaba la joyería que usaría la realeza, ahí estaban guardadas las joyas y coronas de antañas reinas, muchas se exhibían detrás de cristales… pero los plebeyos jamás tendrían oportunidad de verlas ni siquiera. Un taller de ropa y otro taller independiente para la confección exclusiva de vestidos. La biblioteca real, que no solo era de las más grandes de Mewni, sino que era de las más grandes del mundo. La cristalería, la florería, el inmenso taller de carpintería, el gigantesco patio de armas… y el inmenso rozando ya con lo ridículo, el establo real, que era más grande inclusive que el gran salón de fiestas real… ese y muchos sitios más… pero todo ese esplendor solo era una parte pequeña… pues solo se veía desde lejos a tal altura, Star tenía un pequeña emoción en su interior por mostrarle todo a Marco, pues si este sería su sombra necesitaba que supiese todo de donde ella ha residido, reside y residirá durante toda su vida… y esperaba que esta fuera larga.
Pero… con Marco las cosas nunca iban como ella quería… no bien, sino perfectas tenían que ir… pues así era como ella lo quería.
—Hermoso ¿no es verdad? — le dirigió Star —, imagínate como es por dentro…
—Lo hare…— Marco dirigió su vista a la princesa —, lo imaginare durante mucho tiempo… adiós princesa…
Marco giro su caballo y estaba a punto de comenzar a cabalgar a la dirección contraria a la ciudad…
¿A dónde iría? No importa, algún día tendría que llegar a la costa, robaría un barco… obviamente se llevaría el caballo que vale más que su peso en oro, si la princesa ordenaba búsqueda y captura y su posterior ejecución… los mataría.
La única razón por la que fue capturado es que no sabía cómo peleaban los mewnianos, ahora lo sabía, eran buenos… si, habían recibido entrenamiento para no perder la razón en una batalla, muchos reinos no hacen esos con sus ejércitos porque toma mucho tiempo… y el tiempo es dinero. Hay muchos comandantes veteranos que creen que un monumental ejercito de ovejas puede ganarle a un reducido número de leones, y en ciertos aspectos podría ser verdad… pero no en Mewni, un pequeño ejército de experimentados puede cintra un gran ejercito de mediocres.
Y el ejercito de Mewni está conformado por experimentados… mediocres.
Han pasado demasiado tiempo sin pelear… tienen buen entrenamiento, eso Marco no lo duda, ya que en la teoría serian buenos soldados, pero en la práctica serían muy rígidos y estarían en medio de una batalla intentando recordar las palabras de su instructor… creyendo que el otro estaría casi igual… lo cual no era del todo una mentira.
Pero ahora Marco no tendría nada que temer, los solados mewnianos son muy predecibles… intentaran llevar a alguien a un espacio abierto para luchar sin problemas, zarpazos y bloqueos demasiado técnicos, uno… dos… uno… dos.
Intentaran ganar con un golpe de gracia… cuando era mejor pinchar, cortar y retroceder… esto Marco lo entendía mejor que nadie. Y todo eso sin contar que llevaban armaduras, bien hechas por cierto… mucha protección… distribuida en placas en puntos débiles como en las axilas o entrepierna. pero era muy pesada, un estilete se puede introducir facialmente entre las palcas y acabar con la vida de un soldado con años de entrenamiento… ya no parecen tan invencibles ¿verdad?
—Marco… ¿en serio te iras? — Star le siguió la vista cuando marco parecía ignorarla —, y dejaras el oro…
—Oro que no he visto… y como parece hay como veinte riñas familiares que se interponen entre tú, yo y mi pago.
—Es "tu, mi pago y yo".
Marco considero la correcion como una broma de mal gusto, que alentó sus ganas a irse…
—Salúdame a tus primos…
—Mis primos están muertos… mi problema es con mis primas.
—Mátalas, tu misma lo dijiste, puedes hacer eso por ti misma.
—Eso no es lo que quiero…— desde que se conocieron Star nunca había sonado tan seria y como una puesta de sol, su sonrisa tallada en porcelana fue decreciendo —, la situación es muy complicada.
—No me importa lo que quieras… y no me importa tu situación…
—Los rumores eran ciertos sobre ti…
—¡No hay rumores ciertos sobre mi porque no hay rumores de mí! — las charlas largas no eran el fuerte de Marco… como seis continentes de cerca. Sus charlas más largas era un nombre, que querían que hiciera con él y la paga, donde estaba o quien era lo de menos, ya fuese un gobernante, comerciante, monarca o un simple tabernero… nada de eso era importante —, ya que será la última vez que nos veamos, nos despediremos sabiendo que no podemos asumir nada de otro… adiós.
—Barras de oro.
Esa frase fue suficiente para hacer que marco se detuviese…
—Has visto muchas monedas de oro en tu vida me imagino… pero una barra son mil monedas de oro aproximadamente… no lo sé con exactitud, cada país tiene una moneda distinta, no importa, siempre es oro, plata, cobre y níquel… y todo eso sin contar minerales o gemas… eres un mercenario… el mejor de ellos… eso es lo que buscas ¿No? Joyas y vaginas.
—Pues si… eso si es verdad… pero esa es la misma descripción que se le puede aplicar a cualquier asesino a sueldo ¿porque crees conocerme solo por eso?
—No… tú tienes razón, no puedo conocerte solo por ello, pero si se es que pudiste haber escapado una vez que estuviésemos fuera del alcance de los vigías de la mazmorra.
—"¿Escapar?", no necesito escapar… solo irme como lo estoy haciendo ahora…
—Bien Marco— Star cruzo sus brazos —, ¿Por qué no te fuiste entonces? Son cuatro kilómetros de viaje desde esa mazmorra hasta este castillo… ¿porque no te fuiste?
—Porque…— Era inútil intentar contestar esa pregunta… pues ni él mismo lo sabía.
¿Promesa de oro? No era del todo cierto… solo estuvo encerrado tres días, en tres días el mundo no ha cambiado de un día para otro, "los de su clase" siguen encontrando trabajo ya fuese como soldado para una guerra o un simple matón para intimidar a alguien que no pagaba su debida comisión al jefe criminal local, todavía había trabajo y donde había trabajo había oro.
Si quería oro solo debía volver a donde siempre, a una taberna de más baja categoría hasta que eventualmente un mensaje llegase con un nombre y el pago. Y así sucesivamente… objetivos nunca faltarían, jamás de los jamases.
—¿Me querías a mí? — no, no podía ser ese el caso, la princesa era hermosa eso no lo duda… ni él ni nadie podría, pero si quería sexo cualquier prostituta rubia funcionaria, solo debía dar indicaciones: que hable pomposamente y tenga senos pequeños, eso no sería un problema pues un burdel decente tenia para todos los gustos.
La mirada de Marco le confirmo a Star que ese tampoco era el caso. Si Marco la deseaba era meramente lujuria pasajera… Marco no le juraría fidelidad a una mujer por sexo.
—¿Entonces…? ¿qué quieres? ¿qué es lo que buscas si no es oro ni a mí? ¿vamos dímelo? — cada pregunta irritaba mas a Marco… tal vez porque le decía las verdades en su cara —, vamos dímelo ¿Qué es lo que-
—¡No lo sé!
Eso si era cierto, muchas oportunidades fueron las que tuvo para irse… apostaba a que el fino caballo no era un regalo que le importase a Star, pues de seguro que le habían dado muchos a lo largo de su vida… pero Marco confiaba plenamente en sus dotes de jinete… había peleado montando un caballo, había escapado montando un caballo, había fornicado montando un caballo, había cabalgado sobre arena, nieve, lodo, ramales y pantanos… estaba seguro de que ha Star le habían traído al mejor instructor que le dinero pudiese comprar… pero el verdaderamente había probado su habilidad en caballo. Star no tenía muchas oportunidades de alcanzarlo.
—Se lo que estás pensando… y me temo que hoy no traigo ropa adecuada para una cabalgata, en este momento no tengo oportunidades para acercarme a ti a caballo, he incluso si pudiese alcanzarte ¿Qué podría hacer yo? ¿Pelear contra ti?
Marco vio la sonrisa de Star… la había visto muchas veces… en las prostitutas, cuando decían "eres el mejor con quien eh estado". Star estaba mintiendo y Marco lo supo.
—¿Sabes pelear no es así? — Pregunto Marco.
—¿Acaso quieres probarme?
—No, con ese vestido no ganaras… y ese pequeño cuchillo bajo tu muñeca no te servirá de mucho…— Marco vio a los alrededores creyendo por un momento que Star estaba ganando tiempo para que un escuadrón de soldados la asistiesen… era lógico pensar eso ya que estaban cerca del territorio real, debía haber puestos de avanzada o torres vigía cerca de los alrededores de la ciudad. No llegarían de sorpresa eso era seguro.
—Es verdad… en el castillo hay un patio de armas con el arsenal más variado del mundo. Si quieres hay podemos luchar… no espero durar contra ti.
—No será necesario, te creo… pruébalo con tus primas… ahí si habrá una buena excusa para deshacerte de ellas...— Marco le dio una sonrisa… soldados no vendrían, pero Star en definitiva retrasaba su ida en efecto.
—¡Marco! — Marco se sorprendió de la actuación de la princesa… no había sonrisa en su rostro, ni arrogancia ni locura… si no… desesperación —… necesito tu ayuda…
Marco… por una de las pocas veces en su vida, se apiado de la princesa y sintió lo más cerca que ha sentido de compasión… pero eso no cambiaba nada…
—No puedo ayudarte… tus buscas a un noble que tenga tierras, dinero y ejército, un aliado poderoso… yo no tengo nada de eso, ni lo tengo ni lo querría…
—No te ofrecí mi mano… Marco…— la princesa rio… pero Marco no recuerda que la princesa diera una sonrisa tan fácil como esa en el corto tiempo que llevan de conocerse… —. Pero... tienes razón…
Marco había matado más gente de la que recordaba… le gustaba fingir que no sentía nada… pero eso no era cierto… solo los psicópatas no sienten nada cuando matan… era lo que más le hubiera gustado ser, un psicópata, pues los psicópatas no sienten nada más que felicidad al matar, los psicópatas no tienen que beber barriles de alcohol hasta que la ebriedad deje de golpearlo tan fuerte debido a que su cuerpo se acostumbraría con el tiempo… debido a que su cuerpo se ha acostumbrado por el tiempo.
Esa era la imagen que Marco le gustaba dar, la que "no me importa nada ni nadie", pero la realidad era "Si me importa y me afecta, pero no me quita el sueño y si me pagan lo hare de todas formas". Con todo eso en cuenta se podría asumir que alguien como marco mataba su corazón lentamente… pero…
Algo en el "corazón" de Marco se había derrumbado cuando escucho eso… no roto, pues el corazón de Marco ya creció roto… y lo roto se había apilado en columnas ya inestables… y cuando esas columnas se caen… por obviedad se derrumban.
Star comenzó a buscar en una de las fundas de su caballo, era una pequeña bolsa de cuero… se la arrojo a marco, este la atrapo con la mano izquierda. Marco la abrió y se sorprendió al ver una gran cantidad de pequeños diamantes…
—Todo eso vale más que un cofre de oro… y en mi cuarto hay cofres llenos de esas cosas, no me sirven en absoluto. Quédatelos… será la compensación por la molestia… te deseo buena fortuna Marco, por todos los… futuros trabajos que tengas…
Y Star látigo su arrienda para darle a entender al caballo que debía galopar, y este lo hizo.
Fue en dirección a la ciudad amurallada.
Marco vio su estrecha espalda… cuantas putas con las que se había acostado no matarían por tener un cuerpo como ese… Marco quería pensar como un pervertido como… como un hombre vulgar, pero no pensaba en eso en realidad, ya no podía… era él.
Él fue quien le dio la espalda a ella… entonces porque pareciese que ella fue la que le dio la espalda a él.
Marco estaba convencido de que esos momentos donde la "muerte" misma ha metido un estilete en tu corazón eran los momentos que te hacían fuerte…
Como cuando fue contratado como soldado de fortuna para una batalla en un campo helado y muchos soldados malheridos pedían ser sacrificados por el dolor… ver cientos de órganos salidos de personas aún con vida era una imagen que no se olvidaba fácilmente.
Como cuando se le contrato por el comandante de un ejército invasor de una ciudad para que matase al regente y facilitar la invasión, a veces aún recuerda a esa pequeña princesa pidiéndole ayuda sobre la veintena de soldados encima que desgarraban su ropa… incluso a kilómetros después de recibir su pago aun podía escuchar los gritos de auxilio.
Creía que ver todo eso y no hacer nada te hacia más insensible… que te hacia más fuerte. Y podía ser verdad la mayoría de las veces… pero por algún motivo… este no era el caso… solo daba un pequeño piquete en el corazón, ya pesar de la presión con el que este trabajaba la sangre, era insuficiente para que el pequeño piquete se convirtiese en un verdadero "torrente sanguíneo". No… el piquete se quedaba de ese tamaño, doloroso, molesto, muy pequeño para ser tratado, debía quedarse ahí hasta que la herida cerrara sola.
Pero al fin y al cabo cerraría… esa fue la conclusión a la que llego…
En unas horas… días a más tardar…
Azoto la rienda y el caballo comenzó a andar.
Star Butterfly solo sería otra vagina de muchas en su vida.
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Parte 1.2
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La puerta del jardín se abrió como la boca de cocodrilo ante la llegada de su princesa…
Los soldados reales en las almenas y torres la saludaron. El capitán de la puerta hizo una reverencia, seguido de él, dos filas de soldados levantaron sus alabardas a medida que la princesa pasaba sobre ellos… ninguno de ellos pudo ver la mirada de decepción en su rostro… era mejor si puesto que un guardia siempre buscaría el punto débil de su comandante para tener con que reconfortarse en la noche sobre la persona de la que juro defender y obedecer hasta la muerte.
Un soldado de Mewni, fuese bajo la bandera de la corona o de su señor, estaba bien armado y equipado, y los guardias reales, la Legión del Unicornio, lo estaban a un más. Su nombre provenía de la criatura que se alzaba sobre sus dos patas traseras en su escudo.
Un soldado de la guardia real era la división insignia del ejército, la que en tiempos de guerra estaría justo detrás de la reina en el campo de batalla, los soldados que mejor se destacaban en su entrenamiento o por algún mérito propio, sería considerado para servir en la legión del unicornio. Estos soldados tenían espadas personalizadas, capas de muchos colores diversos, en respeto por alguna antigua o actual reina de Mewni. Todos los cascos y armaduras eran hecho a medida, todas las armaduras eran forradas por algodón y cuero hervido de colores.
La armadura era casi igual en todas las divisiones, una armadura color plata con los bordes de las placas doradas, cada solado de su tarea o función dependiendo del color de su capa, los alabarderos usaban la capa roja, los arqueros las capas azules, los ballesteros usaban capas amarillas, los piqueros capas verdes, los soldados con hacha usaban la capa magenta, los soldados con mazas capas aguamarina, los artilleros de escorpiones usaban capas naranjas, los catafractos y jinetes usaban la capa violeta clara, los centinelas en portones y torres usaban la capa purpura y, los guardias en el castillo usaban la capa plateada… eran fáciles de identificar, por el simple hecho de que eran todas mujeres. Los oficiales se diferenciaban por las colas de caballo en sus cascos, pues eran los únicos que las usaban. Cada soldado tenía un cuchillo y una espada larga en sus cinturones.
Star paso sin mirarles o saludarlos —puesto que no era parte del protocolo real—, y… en el patio de bienvenida… estaban en las picas con cabezas y cuerpos empalados en ellas… los cuerpos y cabezas de los primos, tíos, maestros y antiguos guardias que debían proteger a la heredera Star Butterfly… aunque solo se viese algunos cuantas pieles caídas y huesos secos… pero ahí se quedarían… hasta el final de los tiempos, esas fueron las ordenes.
Era muy normal que estuviesen ahí, puesto que habían muerto en "La gran purga real".
Una noche de los cuchillos largos Mewniana, donde habían muerto más de la mitad de la familia real… y casi por completo la línea masculina, quedando tan pocos hombres Butterfly que estos se podrían contar con los dedos de las manos. Sus castillos y propiedades demolidos hasta los cimientos, quedando solo polvo y escombros donde se alzaban antes palacios que avergonzarían los castillos reales de naciones extranjeras… y la principal muerte de todas… la del Rey…
Pero en el mundo de afuera de las fronteras de Mewni apenas se supo más allá de rumores de boca en boca… puesto que cualquier bardo que intentase siquiera hablar una sola palabra en referencia al susodicho evento… acompañará a los objetivos del mismo. Se dejó eso en claro cuando les cortaron los genitales y las lenguas a los líderes de los gremios y compañías de bardos… totalmente ajenos al asunto hasta que fueron sacados de sus casas en medio de la noche.
La gente rápidamente se olvidó del asunto… pero de lo que jamás se olvidarían… seria de los gritos de los múltiples príncipes, lores, caballeros y guardias que suplicaban y lloraban cuando eran castrados, torturados y desollados… puesto que paso en mitad de las plazas principales de la ciudad… bajo los ojos y oídos de los miles de habitantes.
Nunca podrían contarlo en público, y si hoy se sabía era porque se había contado en una cena familiar muy discreta… y eso era solo cuando era contada… porque no es el tipo de cosas para contarles a los niños al lado del pan y la fogata.
Y, en definitiva, durante muchas décadas, Mewni no olvidaría el nombre de la arquitecta de la gran purga real… no olvidarían el nombre de…
Star III Butterfly… la princesa más cruel y despiadada que nunca jamás ha visto Mewni en todos sus años de existencia.
De todas las múltiples princesas que había en Mewni nadie nunca creyó que la frágil y hasta ahora, subestimada, princesa Star Butterfly fuera capaz de hacer algo como lo que hizo esa noche.
Hoy en día se bromea con amargura llamando a Star Butterfly, la —nunca más— subestimada.
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Parte 1.2.1
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Mientras en los faldones de las montañas estaban resguardados por los soldados masculinos, los guardias del castillo eran todos mujeres… el único personal masculino sin contar a la nobleza masculina que era parte de la familia real eran los pupilos de esta misma, cocineros, mensajeros, escribas y maestros… cortesanos… estibadores de las despensas, miembros de la corte y representantes de las distintas regiones que representaban tanto a su casa como a su región; además de eso, no había una gran cantidad de hombres puesto que si acaso llegaban cerca de cien y no eran comparables a las más de seis mil mujeres que había; de las cuales más de cinco mil eran la guardia del castillo, cuya tarea era proteger a la reina misma y a las princesas herederas y en general, a toda la familia real.
Las capas plateadas —Como se les llamaba coloquialmente—, era una unidad elite exclusivamente para personal femenino… pero no eran solo simples mujeres salidas de callejones, burdeles y tabernas, eran segundas, terceras o cuartas hijas de señores que difícilmente podrían heredar alguna herencia de sus padres… eran reclutadas desde muy jóvenes, aproximadamente a los seis años empiezan a ser llevadas —Por la fuerza de sus padres— a cuarteles cercanos para iniciar su entrenamiento.
Si bien era conocidas en el reino trayendo honor y prestigios a sus familias… desde hace poco tiempo eran la gran vergüenza de la legión del unicornio… pues ahora se les consideraba inútiles debido a que habían fallado durante mucho tiempo en su labor principal… proteger a la princesa heredera.
Actualmente las capas plateadas son comandas por una princesa del castillo… puesto que, en la purga, perdieron a su comandante y a todos sus oficiales.
Aun después de mucho tiempo no se han recuperado de su fama… aun hoy en día conservan su puesto de guadianés de la familia real, y aunque muchas sentían algo de rencor hacia la "arquitecta" que les trajo esa fama… hacer cualquier acción estúpida solo empeoraría las cosas para ellas y sus familias.
Pero difícilmente la familia real confiaría de nuevo en una de ellas la capacidad para darle el mando de la unidad. Por decreto real, las capas plateadas serian comandadas por un miembro de la familia real, por supuesto este miembro debía contar con el debido entrenamiento requerido para dirigir una unidad militar en batalla, si cumplía con los requisitos entonces no importase quien estuviese al mando… ya fuese la misma reina o… la princesa heredera… como era en efecto el actual caso.
Además de todo eso… aún tenían la cortesía —aunque no era ni formal ni obligatorio— de recibir a los miembros de la familia real que regresaban al castillo. Pero sobretodo debían tener la cortesía de recibir a su comandante en jefe, y esta no era otra que Star III Butterfly.
La líder de las caspas blancas, elegida así por elección popular, fue la primera en recibir a su princesa/comandante.
—Sea bienvenida princesa… comandante… eh…
—No importa.
Star bajo de su caballo cuando la guerrera sostuvo las riendas de su caballo y dos guardias más trajeron una pequeña escalera para facilitarle el trabajo de desmontar su caballo… pero de un salto la princesa bajo… del lado contrario.
No se molestó en mirar a ningún miembro de la guardia… extraño puesto que esta siempre es atenta y amable con las soldados. Dos capas plateadas abrieron las grandes puertas del castillo… pero estar levanto una mano en protesta.
—No será necesario, estaré en el mausoleo durante un rato…
Star desvió su camino hacia un pequeño camino de piedras rodeado de flores de muchos colores… durante su trayecto fue saludada por jardineros, guardias en patrulla… y hasta los cantares de aves parecieran dar su bienvenida a su hogar… pero esta los ignoraba con cortesía daño un asentimiento de haber recibido su saludo, pero no de poder charlar con ellos. Cuando estuviese afuera con la plebe no importaba que pensaran de ella, ya que ella sería la reina eventualmente por un motivo o por el otro, los plebeyos no elegían a la reina, los plebeyos no elegían a su reina ni a cuál servir, no tenían opción, o —difícilmente— la ovacionaban o —fácilmente— se callaban… o estos no vivían por mucho.
Pero los residentes y trabajadores del castillo debían tener una buena imagen de su princesa… debían tener una buena imagen de la reina… Star se aseguraba de que su imagen fuese lo más impecable a la hora de hablar o ver a sus "súbditos", incluso si esto era solo una fachada, debía ser perfecta, pues era lo que el mundo le había impuesto a hacer…
No porque quería hacerlo…
Star paso por debajo de las farolas de aceite adornadas con metal dorado… lo que con el brillo de las farolas parecía dar la apariencia de oro genuino… y si un visitante no preguntaba… se iba con la idea de que era oro macizo, tal vez precisamente eso era el por qué si alguien no preguntaba no se le respondía. Cualquier cosa, por más banal que fuese, si ayudaba a contribuir al prestigio Butterfly —no al de Mewni— entonces que así sea.
Star llego a un arco de marfil blanco, con farolas negras de dragones bien decorados.
Atravesó el arco y bajo por las escaleras de azulejos con los contrapiés blancos. Las barandillas eran blancas, no era marfil, pero el yeso de color blanco imitaba muy bien al prestigioso material.
Paso bajo muchos arcos de marfil de colores tan diversos… el pasillo era muy iluminado con la ayuda de velas gruesas y cristales de aumento, los candeleros y cristaleros del castillo eran de los mejores del mundo. Las baldosas del piso y del techo eran de muchos colores, un patrón de siete colores que se repetía una y otra vez… La reina festiva era muy propensa a ser generosa a la hora de decorar cualquier cosa del castillo… fue la reina Festivia que comenzó la tradición de decorar el castillo como si de un pastel se tratase… así como fue la reina Solaría que ordeno la construcción de los bastiones blindados y engrosar las torres con toneladas de piedras y vigas metálicas.
Dentro de los muchos arcos de marfil había cúpulas de ladrillos pintados de muchos colores y tonos, usualmente aplicando el color base que representaba a cada reina de antaño. No había un solo estilo de tumba, pues había dentro de las cúpulas, panteones, sarcófagos, restos de barcos de un funeral en rio, algunas pidieron ser enterradas en vida junto a madres, esposos, hijos e hijas; algunas otras con sus joyas, algunas ni siquiera estaba ahí debido a que pidieron ser cremadas y sus cenizas esparcidas en algún lugar en específico, vasijas con cenizas y muchos más estilos tan incontables y tan antiguos que muchos nombres ya fueron perdidos de manera irrecuperable, salvo tal vez, en leyendas en las que la fantasía se impone a la veracidad histórica.
Pero para Star, la arqueología y antropología no era su fuerte —aunque si el de su madre—, si estaba allí abajo no era para recordar la ancestral historia de la dinastía Butterfly, si no para visitar a la más reciente inquilina del mausoleo/palacio subterráneo de las Butterfly caídas…
Star se acercó a una cúpula que lo más característico era el olor… pues a diferencia de lo que se espera de una tumba, el olor era muy agradable, nada de eso era natural o místico, se debía los aceites aromáticos y velas con esporas de colores, además de la gran cantidad de flores de colores tan vivaces que en el sitio de donde crecían no llovía nunca, debido a que el arcoíris se avergonzaría de tal belleza en los colores.
Star toco con su mano aun sucia por el pantalón de Marco en lugar donde estaba inscrito el nombre de la persona poseedora de la tumba…
—Hola abuela…— Dijo Star... aun algo deprimida puesto que hace una semana había perdido a la persona mas especial de su vida.
—Lo intente abuela… tú los viste, lo intente… pero de nada sirvió, aún estoy sola, si alguien le ofrece la suficiente cantidad de oro a los soldados bajo mi mando… bueno…— Star tomo una de las sillas oculta en uno de los rincones, y, además también extrajo una botella de vino ya abierta y una copa de oro macizo, lo mejor para beber un vino tan fino como era ese, pues el oro además de ser elegante y valiosos, el oro no tiene sabor alguno —, pero él es solo otro cerdo estúpido… un maldito hombre— Star abrió la botella y sirvió el vino en su copa —, sé que me lo dijiste antes de irte… y abandonarme, me dijiste que debía volver a confiar en ellos, a volver a confiar en los hombres… que no todos son monstruos —bebió un fuerte trago, dejando casi vacía la copa —, y tal vez sea cierto… no… es cierto, sé que lo es, pero… pero este… es un asesino… que se hagan llamar mercenario a los de su clase no los hace más noble, es decir… que hipócrita… cuando matas a alguien sin motivo es un asesinato pero… matar a alguien por dinero es una ¿Profesión…? —bebió otra copa—; son unos hipócritas… unos hipócritas… tan hipócritas como…
Star estaba punto de decir algo de lo que se arrepentiría, pues mancharía la imagen de su abuela —Y la de ella misma también—… a pesar de que no hubiera nadie. Y si ella misma lo pensaba ¿quién más? ¿sus primas? ¿sus soldados? ¿los sirvientes? ¿Los habitantes de la ciudad? ¿Los nobles?
… ¿Su madre?
No importaba ya… sin darse cuenta… varias lagrimas brotaban de sus ojos azules…
—Vendrá mañana abuela… traeré otro vino… este es horrible…— parece que un vino de botella de jade que costos cien monedas de oro no era suficiente para el paladar de Star Butterfly — adiós abuela… adiós Butterfly Star.
Y así como llego, ella se fue, y dejo una vez más la tumba de…
Star II Butterfly, la mejor y más querida Reina que nunca ha tenido Mewni.
—[0]—
Y aquí vamos con otro capítulo… aunque bien ya sabía los resultados de la aceptación de este proyecto, aun así, seguiré con él, puesto que es con lo que más me siento cómodo… aunque dije que sería más que nada política… nunca dije exclusivamente… pero a mi me gustan las cosas a fuego lento… que haya un buen desarrollo y una historia creíble… y aunque no es precisamente lo que hago si es lo que quiero llegar a hacer… pero es un poco más difícil de lo que parece… pero siento que mientras más escribo, más puedo desarrollar esta cosa.
Pero… aceptare cualquier consejo y lo recibiré con gusto… y espero que sea suficientemente exacto para aplicarlo en mi obra.
No creo que vaya a cambiar la relación de estos dos por ahora… ya que lo creo conveniente pues no se ven de manera ni romántica ni física…
Tampoco me gustaría dar la idea de que Star es alguna clase de zorra ninfómana que se le abre a cualquiera por ayuda… y si di esa idea… pues he fallado como escritor a la hora de reflectar una idea y plasmarla al lector.
Además de todo esto… creo que evolucionare la relación de estos dos de una manera de conveniencia comercial, puesto que Star busca un perro fiel y Marco es un caza fortuna, aunque bueno… nada se sabe, cualquier cosa puede pasar… pero me gustaría dejarlo de esta forma por ahora…
Ahora contestando las reseñas:
—Cohenn: Muchas gracias por leer, agradezco cualquier tipo de ayuda de un colega a otro, y que conste que siempre me tomo una crítica por lo que es, una crítica, una especia de concejo que el escritor puede llegar a usar para escribir de manera más eficiente. Si bien es cierto que la política es un coñazo —Puesto que ni a mí me gusta—, si me parecía interesante la idea de una Star más seria y algo más despiadada… ya que quería ver como se desenvolvería en un ambiente sin magia… aquí mi propia respuesta: no me ha salido para nada a como yo quería… pero, intentare mejorar para el futuro, muchas gracias crack, nos vemos.
—Matal-D: Jefe, fiera, maquina, crack, mastodonte, azote de viudas y terror de esposos, siempre es un placer ver a un amigo por aquí… no te puedo decir mucho, pero… no pierdas tus esperanzas por favor… no te arrepentirás.
—Invitado Numero 1: Si bien no es raro que eso pase en este tipo de historias… no lo hare —Tan explícito—… por los momentos, debido a que lo veo tanto innecesario como por mi propia torpeza como escritor… pero sabes algo… si hare cosas parecidas muy pronto…
—Invitado numero 2: Me siento orgulloso de mi habilidad para trabajar en un lenguaje tan culto, refinado y apropiado para todo público… léeselo a los niños a la hora de dormir… perdón XD, es que me gusta seguir el juego a las cosas. NO NO NO, esa obra no es comparable con esta basura… solo determine que este tipo de lenguaje tan explícito era para dar a entender este tipo de obra… que conste que habrá cosas que incomoden a muchos… pero siento que es el camino correcto que debo seguir para evolucionar como alguien que trabaja un género como este. Yo tampoco odio el romance… es más, me parece un recurso interesante que puedo llegar a usar… es un elemento más igual que la política. Creo que eso… es precisamente lo que más me gusta de este fandom, su real aprecio al gran elemento narrativo como lo es el romance. Un saludo crack.
Que nadie se asuste por comentar cosas que cree que puedan lastimarme, yo acepto absolutamente bien cualquier cosa incluso una mala critica… ¡comenta sin miedo!
Cualquier cosa que agregar seria solo relleno así que… hasta la próxima.
