Ningún personaje de Naruto me pertenece.

Nota: Lemon. BoruSara.

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Don't let our friends know

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—¡Tú puedes, Boruto!

—¡Dale su merecido, Sarada!

Los intercambios de gritos dándole ánimos a ambas partes no se dejaron esperar. No era raro verlos pelear, sobretodo de manera verbal en diferentes situaciones y misiones de equipo porque entraban en discrepancias. Sin embargo, ahora era diferente porque ambos se encontraban en medio de una pelea física, varios shuriken adornaban las paredes y algunas mesas estaban en el suelo, pero a nadie parecía importarle. Después de todo el administrador del lugar sabía que Boruto era el hijo del Hokage y se haría cargo de los daños.

Los golpes de Sarada eran eficaces y usaba su sharingan para hacer frente a los golpes de Boruto que no le llegaban, pues sabía dónde terminaba. Ambos estaban sonrojados, no por el esfuerzo realizado, sino por el alcohol en sus venas a causa de la reunión previa con sus amigos en el lugar, entusiasmados en ver la definición del combate.

Sarada había sido llevada casi a rastras por Chōchō en lo que sería una reunión entre los amigos de infancia, ya que muy pronto cada uno se dirigiría a diferentes misiones y no se verían las caras en meses. Así que terminó por aceptar bajo la condición que estarían solo unas horas porque debían acercarse a las oficinas del Hokage temprano para la asignación de misiones. Sin embargo, la reunión no tuvo nada de tranquila porque se realizó en una sala de reuniones en un hotel al centro de la ciudad, y lo primero que llamó la atención fue los vasos de alcohol que se repartían entre las mesas adjuntas. En realidad no estaba en contra de la diversión, pero si tenían responsabilidades que cumplir al día siguiente, no era propicio; hubiera preferido mil veces ir a comer una hamburguesa.

Intentó compenetrarse más con sus amigos porque no eran desconocidos, y seguir con el ambiente ameno del lugar. Le causaba aversión era los vasos que llegaban a la mesa y desaparecían minutos después, tenía respeto al alcohol que causaba estragos en su sistema, alguna vez que lo probara hace algún tiempo atrás. Su cuerpo no le daba la bienvenida al líquido que parecía consumirse como por arte de magia, a ella no le caída bien, por no decir que la desubicaba y podía terminar ebria con solo una copa. No se hizo esperar las burlas por parte de Boruto, Chōchō que le insistía en no ser tan estricta y dejar de ser la "señorita perfecta" todo el tiempo. Lo cual indicaba que su amiga también no estaba al cien por ciento de sus capacidades. Hasta Inojin que era demasiado directo y Shikadai habían comenzado a retarla que no era capaz de beber algo tan insignificante. Aquel vaso que tenía en frente se volvió más grande que su propio auto control.

La historia se hizo cada vez más corta cuando la sangre en sus venas ayudó a relajar sus músculos, y esa sensación de libertad le ayudó a afinar cada vez más sus sentidos. Aunque supo que algo no iba bien cuando empezó a sonreírle a Boruto por algo que decía y no pudo recordar, pero que terminó por generar fuego dentro de ella. Sintió miedo al notar que Shikadai estaba empezando a notar algo de la relación que siempre planearon ocultar y dio el inicio a lo que sería empujar a Boruto fuera de su silla y retarlo a una pelea. La pelea que por el momento ella ganaba.

Si quería que nadie sospechara que tenía una relación a escondidas con Boruto, debía hacer algo. Además, la pelea salió de manera natural, solo que no planeó casi perder el equilibrio cuando se paró del asiento. Ella sabía que hizo mal en aceptar el alcohol, pero era demasiado tarde. No supo si Boruto se diera cuenta de lo que planeaba hacer, pero conociéndolo, mejor hacia lo posible por ponerse sería y desviar la atención de sus amigos. El sharingan le ayudó a ponerse en posición, porque si no hubiera trastabillado varias veces a causa del ligero mareo.

—¡Sarada, termina con él!

El último grito de alguien desconocido la hizo despertar. Con un último esfuerzo por esquivar los clones de sombra de Boruto, vio al original, y con un fuerte golpe logró derribarlo. El shuriken en su cuello dio por finalizada la pelea. Aunque todos aplaudieron y la dieron como victoriosa, supo lo que había hecho Boruto.

—Te dejaste ganar —le susurró antes de liberarlo.

—No hubieras resistido más.

Sarada se puso de pie. Le hubiera vociferado que no tenga ese tipo de complacencias con ella, pero le dejaría con esa última frase porque después de tantas subidas y bajadas, pensó que vomitaría en cualquier momento. Era la última vez que aceptaba ese tipo de propuesta porque el alcohol y ella no se llevaban bien.

—¡Sarada, estuviste genial! —le gritó Chōchō mientras se acercaba a la mesa.

—A Boruto le falta practica —puntualizó, Shikadai con los ojos entrecerrados—. Aunque si hubiera sido una pelea seria…

—Esto me ha hecho sudar-ttebasa —rió, Boruto–. Aunque tendré que hablar con el administrador por los daños. ¿Dónde está mi bebida?

—Se fue mientras peleabas —señaló, Inojin.

—Vuelvo en un momento —interrumpió, Sarada.

—¿Estas bien? —Preguntó, Chōchō—. ¿Te acompaño?

—No. Iré a los servicios, regreso rápido.

Se puso en marcha en medio de las personas que se acumulaban para coger mesa disponible y se dirigió rápidamente por una de las puertas que conducían hacia el jardín, notó que ese baño de mujeres era menos concurrido. Rápidamente se metió en él, se acercó a uno de los lavaderos y dejó el agua correr un momento mientras respiraba más tranquila. Usó el agua fría del grifo para refrescarse el rostro, se sintió mejor y al menos estaba en paz en ese lugar. Pensó quedarse ahí hasta que acabara la reunión porque en su estado actual y las sonrisas que se le escapaban a causa del alcohol, sólo llamaría más la atención; haría que sus compañeros sospecharan más.

—Sarada.

Volteó hacia la persona que llamó su nombre. Se sorprendió al ver a Boruto, que cerró la puerta con pestillo detrás de él y se dirigió hacia ella.

—¿Qué haces aquí?

—Pensé que necesitabas ayuda.

—Es el baño de mujeres y lo que menos quiero es tu ayuda —se quejó. Se dispuso a echarse más agua al rostro, pero unos brazos se apretaron en su cintura—. Boruto.

—¿Qué planeabas allá afuera?

—Tratando que Shikadai no sospeche.

—Están entretenidos en temas más interesantes que nosotros-ttebasa.

—¿Te crees más listo que Shikadai y su coeficiente intelectual entre las nubes? —Pronunció, sarcástica—. Además, con tu presencia aquí lo estás echando a perder.

—Da igual.

—A mí me importa.

—Dije que llevaría más bebidas —explicó—. Y con la fila que hay para pedir, tengo mucho tiempo.

No la dejó pensar cuando la boca de Boruto invadió parte de su cuello, que la hizo suspirar. Sintió más el fuego en su vientre que se expandía como neblina entre los demás sentidos y se centraban en su trasero donde sintió la erección de Boruto por encima del pantalón. Iba a maldecir por la situación difícil, no podía decidir muy bien con el calor en su cabeza y la mano masculina que se abrió entre su falda, por debajo de sus bragas y dirigiéndose a su centro donde introdujo los dedos. Así, sin preguntar nada.

Se tensó completamente ante la mano intrusa.

—Boruto…

—¿No me botaras del baño ahora, cierto?

—Sino te apuras lo haré.

No podía decirle que no, mucho menos negar que se sentía mejor que anteriores veces. Ese ligero cosquilleo en sus miembros inferiores, esa estúpida sensación de sonreír que no se le iba y la posición en la que se encontraban. ¿Cuándo lo habían hecho frente a un espejo del tamaño de la pared? No podía recordar, creía que nunca. Sólo mantuvo la decisión de quedarse con el vestido porque debía estar preparada para todo como en muchas ocasiones, así que solo las bragas cayeron al suelo.

Se cogió del lavabo y sus caderas se alzaron para recibir a Boruto en toda su extensión entre sus piernas. Cerró los ojos ante la placentera sensación de unión entre ambos cuerpos que no pudo evitar suspirar y gemir por la fricción acelerada. Aunque tuvo que cerrar los ojos ante el espejo principal porque le daba vergüenza verse en esa situación.

Estúpido Boruto que le hacía perder el sentido de lo hacía y de negarse ante tan precaria situación que los descubrieran en cualquier momento. No sabía hasta cuando iban a ocultarlo, pero si seguían en esos trotes de dejarse llevar en el lugar menos esperado, corrían con la peor de las suertes en que suceda.

—Sarada —llamó, cerca de su oído.

—M-Muévete rápido. —Le pidió. Sintió que se detuvo detrás de ella.

—Abre los ojos.

—No.

—Entonces no seguiré.

—Demonios, Boruto.

Quiso maldecir nuevamente cuando hizo lo que le pidió y se tuvo que coger fuertemente del lavabo por la arremetida profunda que siguió a continuación. Los ojos azules no perdían de vista su expresión. Era algo que pasaba a menudo cuando estaban en ese tipo de situación pero verlo ella misma era diferente.

—B-Boruto.

—¿Lo ves?

—Q-Quieres que te golpee, ¿cierto?

—Es lo que yo veo siempre y… —siguió con su movimiento acelerado—. ¿Ya viste que sigues sonriendo? ¿Debo agradecer a la bebida?

—N-No hables tonterías.

Como no hacerlo cuando estaba a punto de alcanzar la mejor sensación de todas. Sus caderas seguían meneando se contra la pelvis masculina para hacerlo juntos y dejara de llevarse el crédito. Perdía el sentido del tiempo, el límite se alejaba cada vez más cuando se encontraban.

La tomó de las caderas para afinar su movimiento rápido, el golpeteo de ambas pieles era lo que se escuchaba cada vez más y anunciaba que estaba cerca de lograr lo que ambos deseaban. Después de momentos incalculables irguió la espalda a causa del clímax que le sacudió de norte a sur. Boruto llegó después de ella al abrazar firmemente su cintura y terminar su gran hazaña de esa noche.

Las respiraciones tomaron tiempo en regularse.

—¿No has pensado en poner un espejo en tu habitación? —preguntó, Boruto al giñarle un ojo por el reflejo del espejo.

—Claro que no.

—Desde este momento creo que yo sí.

—Olvídate que suceda en tu casa.

Estaba loco si pensaba algo así, ya había tenido suficiente con salir viva de la casa del Hokage por quedarse con él hasta tarde mientras nadie los vigilaba. Parte de una de las incontables veces que se olvidaban del lugar.

Se dieron el tiempo para calmar su ímpetu y quedó libre de las manos de Boruto, pensó que había terminado porque era hora de volver al salón principal con sus amigos, pero el cuerpo de Boruto le bloqueó el paso. Nuevamente quedó entre él y el lavabo, mientras besaba parte de su cuello. El tiempo se alargaba y sus bragas seguían tiradas en el suelo.

—¿Así de rápido?

—Por si no sabías te esperan por sus bebidas.

—Hasta se habrán olvidado de nosotros.

—No juegues con tu suerte, Boruto.

—Al menos fue una buena idea venir.

—No lo…

—¡¿Sarada?!

Una ráfaga de viento pasó por la puerta, derribándola. Usó su sharingan. No lo pensó dos veces, solo sintió la presencia que traspasó la puerta y los ojos se encontraron con los de Chōchō. En un instante su amiga se quedó de una pieza en la entrada, viendo lo que sería una visión, gracias a su Genjutsu.

—Mierda —maldijo, Boruto.

—Esa palabra es la más suave para calificar lo que acaba de pasar —señaló, rápidamente. Se soltó de Boruto y se acercó a su amiga.

—¡¿Cómo demonios iba a saber que derribaría la puerta?!

—Chōchō, lo siento tanto —pronunció mientras observaba que seguía ida en la recreación de lo que sería una visión, lo más cercano a algo que le gustara. Aunque su semblante cambió cuando recordó que Boruto seguía ahí, terminando de subir sus pantalones—. ¡Es tu culpa! —Volteó hacia él y lo acusó con un dedo.

—Al menos está teniendo un sueño con comida y está sonriendo, ¿la ves?

—Ese no es el punto.

—Insisto que fue una maldita coincidencia que se le ocurriera entrar así. —Intentó defenderse—. Será mejor que arreglemos esto antes que venga más personas. —Le pasó su ropa interior como un acto de cortesía, pero se la arrebató de las manos.

—Sí, que te vayas porque es el baño de mujeres.

—¿Vas a poder con esto sola?

—Prefiero que vengas actuando de cualquier lugar, de todas maneras debieron escuchar el estruendo de la puerta.

—Buena idea. Ya regreso.

Alzó un puño con ganas de golpearlo, pero se contuvo. Debía de dar muchas explicaciones después de esto, solo esperaba que su amiga no los haya visto en esa posición comprometedora. Estaba segura que había realizado el Gengutsu en el momento exacto.

Estaba de acuerdo con Shikadai al decir que no quería más problemas en su vida, pero si deseaba continuar en una relación con Boruto sería imposible.


-Fin-


N/A: Agradezco a los que han seguido este corto fic y disculpen nuevamente la demora. Si en algún momento escribo más, antes me aseguraré de tenerlo terminado para publicarlo, así evitaré contratiempos. Este one-shot está dedicado a Iseki Higuatari y su idea de una fiesta, solo que un poco diferente.

Gracias y nos leemos pronto.