Arco 4: batallas y más batallas
(Parte 2: Alianzas caóticas y alianzas silenciosas)
Dimensión Caos: la era de Spike, Palacio del caos
Twilight y Nero miraban a su alrededor y no entendían nada de nada, hasta donde podían ver se encontraban en un suntuoso palacio en un lugar tropical a juzgar por el clima pero hasta ahí. Luego miraban hacia Spike que se supone había sido cruelmente asesinado hacía tantos años, pero aquí seguía siendo un niño (al igual que las CMC) y por alguna razón estaba pintado de color negro y sus púas eran las que eran moradas al igual que sus ojos. Y mucho menos podían entender cómo es que los dos ponis adultos que causaron tanto revuelo en la prisión donde se encontraba Draco se transformaron de la nada en niños. Ah, pero la cereza del pastel era que Draco más o menos entendía lo que pasaba en ese lugar.
—Draco, por favor, ¿podrías apiadarte de nosotros y explicarnos qué pasa aquí? — Pidió Twilight del Fénix. — Porque nada de esto tiene algún sentido para nosotros dos.
—Sí por favor — se unió Nero mirando fijamente un cuadro que por alguna razón representaba a un grupo de potros de negro detrás de este Spike negro. — Primero te niegas a que te saquen pero te mencionan a nuestro hermano mayor y de pronto vienes. ¿Por qué?
Draco sonrió medio incómodo mirando a Spike señor del caos que lo animaba a seguir.
—La primera parte de la historia de cómo llegaste aquí la primera vez sólo la sabes tú — le recordó el dragón muy para la irritación de Draco, pero bueno, en eso Spike tenía razón.
—¿Cómo empezar? — Se dijo Draco. — Digamos que fue hace, bueno no sé hace cuánto porque en donde estaba pierdo la noción del tiempo, el asunto es que dos voces comenzaron a hablarme de la nada. Lo primero que pensé fue que estaba perdiendo la cordura y que mejor les seguía el juego (que por alguna razón incluía un número musical) sobre que ofrecían unas vacaciones lejos de la cárcel y que todo sería en menos de un segundo.
—Así que sí, te estabas volviendo loco — opinó Nero sin entender a qué venía esto.
—Sí bueno, luego de la nada me transporté a este mundo en donde Spike seguía vivo pero no sólo vivo sino que seguía siendo un niño y por alguna razón tenía todos los poderes de Discord. Las voces siguieron hablándome todo el rato diciéndome que disimulara, conocí a tu versión de esta dimensión que era mucho más joven y no tenía hijos y bueno; al final con la ayuda de Star Swirl (que sí, aquí sigue vivo) comprendí que hay infinitas realidades paralelas y que mis vacaciones serían en una de esas. Fue divertido y al final me desperté como si nada en mi celda en donde efectivamente no pasó ni un segundo y con una vieja fotografía de grupo como única prueba. No se la mostré a nadie temiendo que me lo haya imaginado todo pero no, esto prueba que todo lo que viví fue tan real como nuestro mundo.
Twilight y Nero se habían sentado y tomaron una aspirina para terminar de procesar esa información tranquilamente. ¿Un mundo paralelo y voces extrañas? ¿Y luego volvió?
—Te diría que sí, deberían transferirte de una prisión a un hospital mental pero teniendo en cuenta que acabamos de viajar a este mundo… hermano wow, todo esto es increíble — dijo Nero luego volviéndose hacia Spike. — ¿Entonces tú no has muerto en este mundo? Bueno, pregunta tonta pero es que… no tienes idea de lo mucho que te he extrañado hermano.
Y corrió a abrazar a Spike, lo mismo que Twilight, le hacía mucha falta el dragón y el verlo aquí con la forma de un niño sólo incrementaba su nostalgia.
—Oh Spike hay tantas cosas que me hubiera gustado decirte estando vivo y la verdad…
—Me alegra que te alegres de vernos — dijo alegremente Spike. — Lástima que hayamos tenido que llamarlos en plena emergencia.
—¿Emergencia? ¿Qué pasó? — Preguntó Draco preocupado. — ¿Hay algún herido?
—No creo, todavía. Pero habrá pronto — dijo Spike mordiéndose el labio. — Draco, ¿recuerdas al Otro?
Draco se quedó paralizado, ¿el Otro? Vaya que recordaba al Otro y sobre todo a su empleado Lucifer. La ira comenzó a fluir y extendió un casco activando sus temibles llamas color negro, mucho más calientes que el sol y que sólo podían apagarse según su voluntad.
—¡Draco! — Trataron de calmarlo Nero y Twilight del Fénix.
Pero él no escuchaba.
—¡¿Qué pasó?! No importa pase lo que pase cuenten conmigo, ese infeliz no se saldrá con la suya.
—Ahora es nuestro turno de explicar — dijo Sweetie usando su magia para ofrecerles a los visitantes un poco de leche y galletas. — En esta dimensión Spike recibió los poderes de Discord.
—¿Qué? ¿Es en serio? — Soltaron Nero y Twilight a la vez.
Spike asintió muy orgulloso.
—Discord se dio cuenta un día que estaba muy anciano para seguir creando caos en Equestria así que decidió que era hora de retirarse y viajar por el mundo como lo hacen los viejitos con dinero. Pero para cobrar su jubilación su contrato establecía que debía de nombrar a un nuevo dios del caos y como soy muy cercano y conozco muy bien a los Elementos de la Armonía pues heme aquí, todo un dios.
—Un dios menor — puntualizó Apple Bloom.
—¿Es que le pagan a los dioses? — Se extrañó Nero.
—Sí, a mí también me pareció extraño pero también entiendo que cada mundo tiene sus propias reglas — se rio Draco. — Y bueno, a Spike le pagan para que use sus poderes para hacerles bromas pesadas a las Portadoras de la Armonía.
—No, a todo el mundo — corrigió Scoots. — Pero son las Portadoras de la Armonía quienes tienen el poder de detenerlo así que para eso estamos nosotros su equipo del caos: Spike nos paga para mantener a nuestras hermanas lejos con nuestros poderes, que también nos dio Spike.
—Ya — dijeron Twilight y Nero ambos con una gotita en la sien estilo anime.
—Pero regresando a la historia, — dijo Spike, — yo creé una súper broma pesada: mezclé muchos universos para sembrar el desorden y la confusión.
Babs sacó de quién sabe dónde una pizarra y explicó mientras diagramaba:
—Así funciona: Twilight del universo A, Pinkie del universo D, Applejack del universo F, Rarity del universo W, etcétera, se encuentran atrapadas en el universo B mientras que las Twilight, Rarity, Rainbow Dash, etcétera del universo W están atrapadas respectivamente en los universo X, Y, Z, A; y así, casi nadie está en el universo que le corresponde ni sabe qué está pasando. ¡Un caos!
—Ya… — dijeron los tres visitantes del Fénix.
—Pero hay cierto ente muy poderoso que piensa usar esta confusión para causar mucho daño, y cuando él actúa nadie tiene idea de qué planea con exactitud, pero cuando lo hace no termina bien — terminó Rumble. — Él interfirió con nuestra broma y de la peor manera.
—¿Cómo? — Dijo Draco.
—Cuando empezamos esto no mezclamos universos peligrosos (como el suyo, sin ofender) — dijo Apple Bloom.
—No te preocupes — dijeron los visitantes del Fénix.
— Por eso necesitamos su ayuda, necesitamos luchadores lo suficientemente fuertes para que nos ayuden a salvar el pellejo de todos — dijo Spike.
Draco levantó una ceja pero sonrió.
—Bueno, en serio que esta vez estás metido en un problema grande, ¿no Spike? Pero sí, te voy a ayudar.
—También yo — dijo Nero. — Suena lo suficientemente entretenido y me gusta que reconozcan que soy un luchador fuerte. ¿Pero por qué no llegaste en persona a sacar a Draco y mandaste a esos dos payasos?
—Porque según Draco él vive una prisión de máxima seguridad — dijo Spike. — Y al ser él prácticamente un dios igual que yo imaginé que hasta para mí sería muy difícil sacarlo. Por eso primero pedí ayuda a otro universo en donde el hijo de Twilight y la hija de Rarity son supervillanos medio locos y tienen una solución para todo.
Todos entonces se volvieron hacia los niños, que hicieron una reverencia ofreciéndoles a todos una sonrisa presumida.
—Tal vez no supervillanos todavía, sólo buscapleitos de alto nivel, algo así como el equipo del caos — explicó el potro hijo de Twilight y Flash Sentry, Bright Spark.
—Pero también nous sólo tenemos dix ans, mucho tiempo para pulirnos como verdaderos maestros del mal — terminó su amiguita, una unicornio rosa de crines rubias llamada Luminositè y la mejor amiga de Bright.
Y sonrientes se dieron los cascos muy orgullosos de sí mismos. Los tres alicornios los miraron muy serios y Twilight decidió hacer lo que hacía mejor:
—Niños por favor, ¿villanos? Ustedes son sólo niños, no pueden venir diciendo que quieren ser malos así como así. Todavía tienen mucho por vivir y…
Bright le puso un casco en la boca.
—Por favor, si quisiera un sermón tuyo me hubiera quedado en mi casa. Se me ofreció diversión sin consecuencias y eso es lo que pienso tener.
Twilight miró a este supuesto hijo de su otro yo muy molesta.
—No entiendo cómo es que la Twilight de tu lado, tu mamá, no te ha puesto en tu lugar mocoso insolente.
Bright sonrió de oreja a oreja y sacó un viejo y gastado libro.
—Es como dice nuestro código de la villanía: las consecuencias son nuestro peor enemigo, evítalas a toda costa.
—Y por eso nuestras mamás no tienen ni idea de quién se oculta detrás del casco de Monseur Z y de la máscara de Le Puppè — finalizó Lumi con orgullo. — En fin nos retiramos a nuestro laboratorio provisional…
Y se fueron.
—¿Pero es que qué les pasa a esos mocosos? — Dijo Draco molesto.
—Tranquilo, ellos admitieron que sólo son niños jugando a ser malos pero en realidad no lo son — dijo Spike señor del caos. — Algo así como nosotros pero ellos no tienen poderes, de hecho los construyen, las máquinas que fabrican esos dos son de miedo.
—Las máquinas jamás podrán superar a la magia — dijo Twilight orgullosa de sí misma.
—Ya veremos, si este problema se agrava creo que tendremos tiempo de sobra para comprobar quién tiene las mejores herramientas. De momento creo que llegó la parte difícil.
—¿Qué de todo? — Quiso saber Draco.
Sweetie Belle entonces se tele-transportó y abrió la puerta principal con su magia dejando pasar (obviamente) a las Portadoas de la Armonía de aquel mundo y por su puesto a la mundialmente famosa Guardia de la Amistad.
—Explicarle a nuestras hermanas nuestra broma y que nos echen un casco para solucionar esto — terminó la frase Babs. — ¡Ta dá! Están felices de verte, ¡también la Guardia de la Amistad!
Y por supuesto lo que siguió fue que las chicas pronto reconocieron a Draco que se apresuraron a saludarlo. Se venía una gran e incómoda explicación pero al menos podían contar con la ayuda suficiente.
Dimensión Caballeras Undead/Caballeros del Silencio:
Canterlot era considerada una ciudad de los sueños al ser el hogar de las más grandes y más prestigiosas universidades de Equestria siendo la excepción el Tech de Mane-Hattan y la Escuela del Clima de Cloudsdale. Año con año llegaban a la ciudad jóvenes ponis de todos lados con la esperanza de entrar a su universidad soñada, muchos tenían éxito y muchos más eran rechazados. Pero todo cambió con la llegada de los Caballeros del Silencio.
Ellos eran una secta que tenía el credo sagrado de 'ir y enseñar a todos'. Alegaban que el saber no debía ser monopolizado y debía de ser repartido a todos por igual, por eso se dieron a la tarea de entrar por la fuerza a las universidades y robar cuantos documentos privados pudieran y repartirlos a todos por igual. Eso por supuesto desató el caos, la Corona intentaba desesperadamente de detener la distribución pero por cada documento que confiscaban habían tres réplicas más. Al final se rindieron y trataron de atrapar a los Caballeros pero eran tan queridos por el pueblo que eran protegidos por todos.
Gran parte del cariño del pueblo a los Caballeros era que habían descubierto que la magia no dependía de lo que ellos llamaban 'una cosa fea en la cabeza' sino de la mera voluntad de aprender, incluso su líder era una poni terrestre pero era también una de las magas más poderosas de Equestria.
Y luego de múltiples confrontaciones con la Corona los Caballeros finalmente habían hecho las paces con ellos al enfrentarse a un enemigo común: las Caballeras Undead, las versiones monstruosas de las Portadoras de la Armonía. Todo estaba en paz ahora, los Caballeros seguían defendiendo el credo sagrado y por Ley todo conocimiento debía ser compartido a todos por igual, eso sí, siempre reconociendo a su debido autor; pero para eso se hicieron múltiples sacrificios incluyendo a la amada líder, la Gran Maestra que cayó en garras de las Undead. Ahora la Orden estaba al mando de una joven muy poderosa llamada Irish Coffee y el Caballero Spike. Y aunque Spike era más poderoso que Irish reconocía que no era tan buen líder como ella, aun así era tan reconocido como ella y reverenciado por su inteligencia y poder.
—¡Gran Maestra! ¡Caballero Spike! — Fue el saludo del Alto Consejo cuando los dos Altos Mandos entraron al salón de reuniones.
Los dos hicieron un gesto para que descansaran y se sentaron.
—Chicos al grano: hace poco Spike y yo sentimos la fluctuación de una energía muy oscura, muy parecida a la de las Undead.
—Y la diferencia era que ésta era mucho más poderosa. Algo malo está por ocurrir, algo realmente malo.
El Alto Consejo intercambió miradas preocupadas, habían vivido suficientes traumas gracias a las malditas de las Undead, no necesitaban algo peor.
—Pero… ¿ellas siguen selladas, verdad? — Preguntó Emerald Horn, uno de los primeros en formar el Alto Consejo.
—Sí, de momento pero…
Se escuchó una risa sarcástica en medio del salón, haciendo que todos se pusieran en alerta de inmediato. Era una risa calma y más bien confianzuda, y sí, era una presencia oscura, no al nivel de las Undeads pero sí lo bastante peligrosa. El ambiente se puso tenso con los Caballeros preparados para la lucha pero no tenían miedo; de hecho estaban muy serenos esperando a quien fuera al que se enfrentaban apareciera.
Entonces vino él: un enorme poni alicornio del tamaño de la propia Celestia pero mucho más musculoso, una melena verde y marrón etérea como la de las Princesas pero en lugar de la Fuerza de los Astros lo que irradiaba era la Fuerza de la Naturaleza; y el cuerpo marrón oscuro como la corteza de un pino. El extraño recorrió el salón con sus ojos verde esmeralda con enorme calma a la vez que evaluaba a sus oponentes. Sonrió.
—¿En serio creen que sellaron a esas cosas por las buenas? Hay una razón por la que a los no-muertos se les conoce como bestias invencibles, ¿sabían? — Dijo él de forma más bien burlona.
Los Caballeros del Silencio no se intimidaron.
—¿Quién eres? — Exigió saber Spike extendiendo sus largas alas negras.
El sujeto en cuestión hizo una pequeña reverencia.
—Eclipse Darkness para servirte, hermano mayor de Luna y Celestia.
Otra miembro del Alto Consejo, Cream Cone, frunció el entrecejo.
—Las Princesas no tienen hermanos.
—No, aquí no — admitió Darkness. — Pero ese es el asunto, no soy de aquí ni soy de allá. No tengo hogar ni porvenir, y ser feliz es mi color de identidad… ¿Qué, nunca han oído esa canción? Es una lástima, es muy bonita. Pero al grano: ustedes tienen algo que quiero así que, ¿será mucha molestia dármelo por favor?
—¿Qué buscas? — Dijo impasible una pegaso de nombre Eternal Wings.
—Conocimiento.
—Nosotros los Caballeros del Silencio repartimos el conocimiento a todos por igual, si quieres algo así de nosotros basta con pedirlo; no debes aparecerte así como así asustando a mis Caballeros — dijo con prudencia Irish.
—¿Sí? ¿Aun si no planeo usarlo para nada bueno?
—El conocimiento es tuyo para que hagas lo que te plazca, excepto monopolizarlo — dijo Spike.
Eclipse Darkness se rio.
—Sí, sí, ese es el asunto; una buena parte de mi vida me he limitado a observar las líneas de tiempo de las Equestrias Infinitas, ¿saben? Y estoy familiarizado con su filosofía así como sus métodos y es una lástima porque en verdad los respeto chicos y me duele mucho tener que recurrir a la fuerza con ustedes. Verán, el conocimiento que quiero es precisamente el único que no pueden compartirme sin pelear: el hechizo del alicornio.
Se hizo un silencio de muerte, el hechizo del alicornio o el máximo hechizo de transmutación; el poder de evolucionar a cualquier poni a la máxima expresión de las cuatro razas diferentes. Un hechizo robado por Spike a la propia Corona el cual era la base de su frágil paz con ésta. El trato era que los Caballeros del Silencio podían ser libres para enseñar su doctrina de 'ir y enseñar a todos' sin problemas de nada ni nadie y a cambio éstos jamás revelarían aquel hechizo. Nadie sabía pues que los Caballeros poseían tal conocimiento, ¿cómo es que este sujeto podía venir y pedírselos así como así?
—Tienes razón, no podemos arriesgar la paz de nuestra Orden. Me odio a mí misma por tener que romper el credo sagrado pero el Hechizo del Alicornio no sale de aquí.
—¿Lo ven? ¡Perdón por esto!
Se rodeó de largas vainas vegetales y las lanzó como si fuesen cuerdas contra todos los Caballeros inmovilizándolos de inmediato, todos menos Spike que con su aliento de fuego redujo a nada las vainas de Darkness y de paso estuvo a punto de chamuscar al alicornio oscuro que creó un seto natural para interceptar el ataque y de nuevo trató de utilizar sus vainas tratando de ahorcar a los amigos del dragón para obligarlo a desistir pero cuando lo hizo todos los Caballeros se fundieron con sus propias sombras y se soltaron del agarre, y antes que Darkness reaccionara la poni terrestre saltó frente a él y levantó un casco disparándole un ataque mágico con todo su poder.
No logró lanzarlo hasta el otro lado del cuarto, por algo era un alicornio, pero sí fue suficiente para hacerlo perder el equilibrio y caer. Eclipse Darkness se rio encantado, esta chica era una maga realmente fuerte; y entonces sintió cómo sus propias vainas se enredaban en sus cascos y alas, ¿pero cómo? Levantó la mirada y se dio cuenta que sus vainas seguían bajo su control y lo que lo sostenía era la sombra de las mismas. Sonrió, ese truco era nuevo. Hizo brillar su cuerno.
El suelo entero de la Academia del Silencio tembló y docenas de robles nacieron de la nada, cobrando vida y tratando de destruir a los presentes, que por suerte eran sólo los miembros del Alto Consejo. Entonces Darkness cerró los ojos e hizo crecer una gran cantidad de flores en el suelo que soltaron esporas aturdidoras para facilitar el trabajo de los árboles.
Spike rugió y extendió sus largas alas ventilando el gas mortal hacia Darkness que lo inhaló sin preocupaciones.
—Yo soy el alma misma del Bosque, ¿crees que no estoy acostumbrando a los perfumes de mi propio entorno? Sí, mejor…
No pudo terminar porque también tuvo que eludir una nueva torre de fuego lanzada por Spike, entonces los compañeros del Silencio crearon sombras solidificadas de espadas, hachas y hasta sierras y las lanzaron contra el bosque maligno de Darkness, soltando astillas por todas partes, y finalmente todos saltaron sobre él con su fuerza incrementada gracias a un hechizo. Finalmente lo inmovilizaron, aunque sabían que no iba a funcionar. Y tal como lo pensaron, el sujeto tuvo forma de soltarse al transformarse a sí mismo en una pila de hojas que volaron alrededor del grupo y lo formaron de nuevo.
—¿Qué? No todos podemos usar el truco de las sombras, que por cierto me encantó.
—Entonces vas a amar este — dijo Irish Coffee sonriendo.
Eclipse Darkness sintió algo moverse bajo sus cascos, bajó la mirada y se dio cuenta cómo su propia sombra se solidificaba y se levantaba frente a él; igual de alta y fornida y después de recibir el primer golpe se dio cuenta que era igual de fuerte.
Los otros Caballeros del Silencio igualmente extendieron sus cascos separando sus propias sombras de ellos para que se lanzaran sobre Darkness. El oscuro alicornio apenas si tuvo tiempo de decir una grosería entre dientes y empezar a eludir todos los ataques de las sombras al mismo tiempo. Retrocedía, perdía terreno y justo cuando pensó que podría tomar una posición alta en sus árboles, una sombra de dragón le dio en la espalda lanzándolo de nuevo en cascos de las sombras.
Se rio como un niño.
—Bien, eso sí me gustó — dijo muy contento. — Pero no estaban peleando en serio ni se mostraron preocupados.
—Porque no tienes intención de lastimarnos — dijo la Gran Maestra. — Leo tu alma, tampoco quieres el hechizo del alicornio, sólo probar en carne propia la Magia del Silencio. ¿Quién eres?
—Me llamo Eclipse Darkness y vengo de una línea de tiempo alternativa en donde sí soy hermano de Celestia y Luna. Aunque no me crean…
—Como dijo la Gran Maestra, podemos leer almas — dijo la pegaso Eternal Wings. — ¿Cómo demonios llegaste acá si vienes de tan lejos?
Eclipse Darkness se encogió de hombros pesadamente.
—He estado sellado por más de cinco mil años, yo no era más que un adolescente idiota que merecía una dosis de realidad, ¿pero cinco mil años? Bueno al menos he aprendido a ver cómo fluctúa la fábrica misma del tiempo/espacio y a observar las Equestrias infinitas y al sujeto más allá maquinándolo todo, y no hablo del dragón sino del tarado que me está haciendo romper la cuarta pared. ¿Quisieras parar? ¡Gracias!
Los Caballeros se miraron los unos a otros sin entender pero de todos modos Darkes sonrió como disculpándose por las acciones de otro y siguió hablando:
—La cosa es que aprendes a observar a detalle y ya puedes moverte de realidad en realidad con un simple hechizo de tele-transportación, basta con saber bien a dónde te diriges. Y tu universo me fascina Gran Maestra. Quiero aprender, soy un príncipe exiliado y por eso necesito medios nuevos para poner a mis hermanitas en su lugar.
Finalmente lo liberaron.
—De acuerdo, si quieres aprender entonces yo soy tu maestra — dijo Irish Coffee extendiéndole un casco.
—A cambio…
—No quiero nada a cambio, el conocimiento debe ser libre.
—Yo sé, y por eso te ofrezco enseñarte algunos trucos míos, ¿no es un buen trato? Saber por saber.
Los Caballeros en serio no entendían a este sujeto.
—Hablando de saber, ¿Se puede saber qué diablos?
Eclipse Darkness se apoyó contra uno de los árboles que había convocado.
—Como dije obtuve mi dosis de realidad y aunque sí quiero vengarme lo que me hicieron mi mamá y mis hermanas necesito aprender de ustedes, y tengo que aprender muy pero muy bien esto de la Magia del Silencio. Como dije he observado a distancia y sé a lo que me meto, y el que les muestre los secretos del bosque demuestra cuánto los respeto.
—No entendemos nada pero de acuerdo — dijo Spike sacudiendo el casco de Darkness.
El alicornio sonrió satisfecho.
—Gracias, y por cierto, sus 'amigas' las Undead están libres. Es otra línea de tiempo la que tiene que lidiar con ellas pero van a regresar, ¿creen que han olvidado que las sellaron?
—¿Qué sugieres que hagamos? — Dijo Irish.
—Enséñenme el maldito hechizo del alicornio y yo les muestro cómo 'observar' las otras líneas de tiempo. Como dije, basta con hacer eso y un pequeño hechizo de tele-transporte que todos dominamos y, ¡Ta-dá! Viajas por las Equestrias infinitas.
—Sabes que no podemos…
—No tienen que enseñarme en esta línea de tiempo — sonrió Darkness. — ¿No quieren librarse de esos siete demonios?
—¿Qué puede importarte a ti? — Dijo Spike.
—¿Se volvieron locos? Estuve encerrado cinco mil años, estoy en pésima forma y si me topo con esas seis soy historia en dos minutos. Créanme, la confusión de lo que está pasando en las Equestrias infinitas es un arma de doble filo y hay una cincuenta por ciento de probabilidad de encontrarte con algo realmente peligroso y mortal y esas cosas son de las muchas con las que no quiero encontrarme en esta crisis.
De nuevo los Caballeros del Silencio no entendían a este sujeto pero sus ojos entrenados para la lectura de almas podían ver que al menos cumplía lo que prometía. Estaba demente pero al final el saber era para todos y todos tenían derecho a usarlo como se les antojara, así que cerraron el trato. Algo les decía que algo interesante se les venía encima, eso y tal vez una oportunidad de escapar de las Undeads con eso de viajar por las Equestrias Infinitas.
¿Alguien creía que me olvidé de Eclipse Darkness? No, la verdad es que no sabía cómo reintegrarlo a la trama; y ahora que metí a las Undeads era cuestión de tiempo que los Caballeros del Silencio intervinieran, y eran la combinación perfecta para la personalidad que le di a Darkness. Espero que les haya gustado y:
Chao; nos leemos!
