Arco 5: Rodeados por el enemigo
(Parte 1: los fantasmas del pasado, y los zombis de un futuro alternativo)
Dimensión desconocida, Palacio de Canterlot:
Faltaba muy poco para el amanecer de un nuevo día. La Princesa Luna terminó su ronda de vigilar los sueños de sus pequeños ponis, y regresó a su dormitorio, en donde se esperaba encontrar a su marido durmiendo, y esperando por ella. Pero cuál no sería su sorpresa al encontrarse no sólo a su buen Pipsqueak, sino a un pequeño alicornio de no más de dos años de edad, durmiendo bien abrazado junto a él. Rodando los ojos, pero siempre sonriendo, fue a levantar a su querido Pipsqueak con un gentil toque de sus alas.
Pip abrió perezosamente los ojos, y le sonrió a Luna, estirándose torpemente.
—Buenos días mi amor. Espero que no te moleste, pero Blue Moon se levantó muy temprano, y, como no se calmaba, lo puse a dormir conmigo. Finalmente se durmió.
—Vas a malcriar a ese niño — fue el único comentario de Luna, pero no estaba en verdad molesta. — Ahora trata de hacerme un espacio sin despertar al niño, tengo mucho sueño.
Pip, simplemente se hizo un poco hacia atrás, siempre sosteniendo con suavidad a su hijo, mientras que su mujer entraba a la cama, y la familia se preparó para volver a dormir hasta un par de horas después que Celestia subiera el sol. Pero, ese día las cosas serían diferentes.
Un par de gritos proviniendo del cuarto de Celestia y Twilight hizo que todos saltaran del susto. Y, por supuesto, el pequeño Blue Moon se puso a llorar a todo pulmón.
Pipsqueak puso a su pequeño sobre su espalda, y se puso a mecerlo para que se calmara, mientras que Luna avanzó furiosamente a la cámara de su hermana, para ver qué diablos.
—¡Ey! — Gritó Luna, abriendo la puerta de una buena patada. — ¡¿Se puede saber qué les pasa a ustedes dos?! ¡No sólo me despiertan a mí, sino también a Blue Moon!
—Luna, ¿recuerdas qué fue lo que pasó anoche? — Dijo Celestia, agitada. — ¿Por qué Twilight Sparkle y yo estamos durmiendo en la misma cama? ¿Acaso hicimos algo?
—¡No sé ni quiero saber! — Dijo Luna. — ¿Por qué querría saber las intimidades de su dormitorio? ¿Pero eso qué tiene que ver con que se pongan a gritar en plena madrugada?
—¿Entonces, Princesa Luna, no ve raro que mi maestra y yo estemos durmiendo en el mismo cuarto, no digamos en la misma cama? — Se extrañó Twilight, tragando saliva.
Luna levantó una ceja, dándose cuenta que las cosas eran más complicadas de lo que creía.
—Este… Twilight, mi hermana y tú han estado casadas desde hace nueve años.
Las dos pusieron una expresión de miedo y total confusión. Se miraron sin entender nada, y saltaron lejos una de la otra. Luna levantó una ceja, en definitiva, algo no iba bien.
—Pero, pero… la Princesa Celestia es mi maestra, mi ídolo de la infancia. No es que no me haya atraído alguna vez, pero eso sólo fue una etapa de la adolescencia. ¡Ya lo superé!
—Y no puedo ver a mi fiel estudiante de esa forma, digo, es como si fuera mi hija y…
Pip llegó detrás de Luna, después de haber acostado a Blue Moon. Miró a su mujer.
—Entonces, ¿sabes qué mosca les picó a estas dos?
—No lo he podido descifrar — dijo Luna. — O las dos se cayeron de la cama de cabeza, o sin querer nos involucramos en un problema. ¿Qué es lo último que recuerdan ustedes dos?
—Estaba tranquila, en mi Castillo — dijo Twilight. — Arreglando un par de documentos para asegurar que todo esté en orden con respecto a la desaparición de Tirek.
—¿La desaparición? — Se extrañó Luna. — ¡¿Lo sacaste de su prisión?!
—Exacto, sacarlo para luego entregárselo a Hansel y Gretel — dijo Twilight con una sonrisa de satisfacción. — Ahora no podrá molestar a nadie.
—¿Hansel y Gretel? — Dijo Luna. — ¿Y a qué te refieres con su desaparición?
—Hansel y Gretel son un par de hermanos del mundo humano — dijo Twilight. — En su mundo, trabajan como exterminadores de hechiceros oscuros. Desde cierto incidente, que terminó con la ejecución del Rey Sombra, la Corona los ha contratado como exterminadores.
Celestia se quedó impactada.
—¿Estás diciendo que yo te ordené hacer algo como eso?
Twilight asintió con una oscura sonrisa.
—Sí y no. Esta vez yo sugerí la víctima. Usted sólo me dio la autorización.
Celestia sintió un escalofrío, lo mismo Luna. Lo que sea que Twilight haya presenciado (al menos en su imaginación) sí dejó una tremenda marca en su personalidad.
Entonces, para cambiar de tema, Celestia comenzó:
—Bueno, lo que yo recuerdo es que me tocó trabajar hasta tarde trabajando con las quejas de los sindicatos de maestros.
—¿Sindicatos de maestros? — Se extrañó Luna. — Pero desde siempre te has llevado muy bien con ellos. Después de todo, tú también eres una maestra.
—Desgraciadamente, no me han perdonado que haya dejado la persecución legal de los Caballeros del Silencio. Creen que me ablandé, pero una promesa es una promesa.
—¿Caballeros del Silencio? — Preguntaron Luna y Twilight al unísono.
—Una secta muy poderosa. Sus métodos consisten en robar conocimientos para luego hacerlos públicos.
—Suena… noble — dijo Twilight, rascándose la cabeza.
—Entran por la fuerza a las Academias, roban todo el conocimiento exclusivo de las mismas, y lo regalan así sin más. Al final, no nos quedó de otra que hacer una ley que prohíba a las escuelas acaparar conocimientos.
Luna se rio.
—Ahora sí estoy segura que lo tuyo es una fantasía. ¿Por qué no los detuviste antes?
—Porque saben lo que hacen — explicó Celestia. — Y se las arreglaron para atarnos de cascos.
Se hizo silencio, cuando se escuchó un gemido desde el cuarto de Luna y Pip.
—Creo que ya no se va a volver a dormir — dijo Pip, yendo al llamado de su hijo,
—Sí, y creo que yo tampoco — dijo Luna. — Ve por Blue Moon.
Pip se apresuró a salir de la habitación; y Luna se concentró en las dos alicornios.
—Hermana, vete a subir el sol. Luego, será mejor que les reiniciemos la memoria a ambas; y les hagamos un análisis para ver quién, o qué, les hizo esto.
Twilight se puso a la defensiva.
—¿Y qué hay de usted, Princesa Luna? ¿Cómo sabemos que sus memorias no están afectadas también?
Luna hizo un gesto, señalando alrededor.
—Evidencia física. No sólo ustedes dos están durmiendo en la misma cama, sino que yo sigo con mi marido y…
Pip entró al cuarto, cargando al pequeño alicornio.
—Además, — dijo Luna, — mi hijo es la prueba viviente que yo soy la que tiene sus memorias intactas.
El pequeño era, en efecto, prueba suficiente. Así que las dos asintieron, (y tras subir el sol) Luna comenzó los preparativos para reiniciar sus memorias.
Pero una turbación en el aire interrumpió los planes de todos.
Ni Celestia ni Twilight la reconocieron. Pero sí Luna y Pipsqueak, estaban demasiado familiarizados con esa turbación. Fue la misma que inició todo el drama de los Antiguos Generales, White Nightmare, y Dark Moon. Los padres perdidos de las Princesas del Sol y de la Luna.
—Creí que esos dos ya se habían ido a 'descansar en paz' — dijo Pipsqueak.
—Primero sus memorias, ahora esto — dijo Luna. — Algo me dice que mi precioso descanso tendrá que esperar.
Efectivamente, pronto la turbación se tornó en dos conocidas figuras muy conocidas por Luna y Pipsqueak.
Él, un pegaso tan grande como Luna. Con el mismo pelaje azul oscuro, y melena azul neutro; grande y musculoso, vestido con una armadura negra.
Ella, una unicornio, igual a Celestia en todo sentido. A excepción de la falta de alas; y que mantenía una expresión de seriedad, que nadie había visto en su amada Princesa. También era mucho más musculosa, y vestía una armadura dorada.
—¿Y ellos quiénes son? — Preguntaron Celestia y Luna.
Luna los ignoró, e hizo una cortés reverencia a estilo antiguo.
—Madre, padre.
—¿No estaban, ya saben, muertos en definitiva? — Se extrañó Pipsqueak.
Dark Moon le sonrió.
—Siempre simpático, Squeak. Ey, ¿has seguido mi consejo?
—¡Ser siempre yo mismo! Sí, gracias, General.
Dark Moon le dedicó un leve asentimiento a su yerno. En serio le caía bien el chico. Y luego centró su atención en Luna.
—Ahora, para, mi niña. Sus memorias están trabajando tal como deberían.
—Pero…
White Nightmare se acercó a Celestia, que miró incómoda a esta yegua, que Luna decía era su madre. La unicornio finalmente se encogió de hombros.
—Y no, Luna. A pesar de nuestras semejanzas, no hay ni pizca de mi genética en ella. Ni tampoco de Dark Moon.
—¡Pero eso no tiene sentido! — Protestó Luna. — Eso desmiente nuestra única teoría y…
—Lo cual nos lleva a lo que señaló el joven Squeak — dijo White Nightmare. — Fuimos enviados de regreso, momentáneamente, por el Creador de los Ponis. El Gran Slipnir.
—Hay una crisis que está afectando al universo — dijo Dark Moon. — Múltiples líneas de tiempo se han visto cruzadas, creando desorden y confusión a su paso.
—¿Líneas de tiempo alternativas? — Se extrañaron todos.
—No hay nada malo con sus memorias — reiteró Dark Moon. — Sólo que sus experiencias son diferentes a las suyas. Sí existen los cazadores de brujas, al servicio de la Corona, y también los Caballeros que lograron imponer sus ideales.
—Pero, esto no tiene sentido… ¿por qué alguien haría algo así?
—No tenemos idea — dijo Dark Moon. — Pero lo que sí sabemos, es que varias versiones de ustedes dos han sido afectadas, y las Portadoras de la Armonía. Y un trío de niñas.
—Y Spike — dijo White Nightmare, con tristeza. Ella y el joven dragón tenían historia.
Pip y Luna se miraron.
—Perdón, pero esto no se nos hace lógico — dijo Pip.
—A mí sí — dijo Celestia. — Desgraciadamente, tengo experiencia con líneas de tiempo alternativas. Nunca termina bien.
—Sí, necesitaríamos evidencia más sólida que ustedes apareciéndose de la nada — dijo Luna.
Una nueva turbación en el ambiente les llamó la atención.
—¿Algo como eso? — Preguntó White Nightmare.
Dos nuevas figuras de ponis aparecieron en el salón.
Una pegaso muy familiar para todos, de pelaje color cian, y una melena multicolor. Era Rainbow Dash, la reconocerían en donde fuera… pero sus ojos eran rojos, y su expresión era de demencia pura.
La otra, era Applejack. Su musculatura, melena, pelaje… todo era igual a la Applejack que conocían. Excepto por sus ojos… y expresión de maldad pura.
La Celestia que estaba entre ellos se adelantó, preparando su cuerno para luchar.
—¿Conocidos suyos? — Preguntó Twilight.
Celestia asintió secamente, sin perder de vista a las visitantes.
—¿Recuerdan que dije que estoy familiarizada con las líneas de tiempo alternativas? ¡Me refería a estas cosas!
Jack la Destripadora y Undash le guiñaron un ojo a la Celestia.
—¡Vaya! ¿Quién lo diría?
—La Celestia que nosotros siete conocemos y amamos…
—Cosas. Nos llamó cosas, ¿no? — Se rio Undash. — Creía que, después de todo lo que hemos pasado juntos nos trataría de forma más respetuosa.
Se rieron de forma bastante desagradable, cosa que terminó por aterrar a Blue Moon, que se puso a llorar a pleno pulmón. Luna lo atrajo hacia sí con su magia, y lo abrazó a modo protector.
—Entonces… líneas de tiempo alternativas — tragó saliva Pipsqueak.
—Bien, me convencieron — dijo Luna, escudando con sus alas a su bebé. — ¡No se acerquen!
White Nightmare y Dark Moon se adelantaron para proteger a su hija y yerno. A Celestia y Twilight, las dejaron al descubierto.
—No permitiremos que toquen a nuestra familia — dijo White Nightmare, amenazadora.
—Miren quién se cree invencible — se rio Destripadora. — ¿Qué vas a hacer?
—No lastimo ponis… pero si dan un paso más, tal vez lo haga — dijo Nightmare, sin retroceder ni un paso.
—Tranquila, nosotras no somos ponis — dijo Undash, relamiéndose los labios. — Aun si nos haces algo, tu récord seguiría limpio.
Los generales miraron a Celestia, que asintió con suavidad.
—No son ponis pero…
Fue suficiente, Dark Moon avanzó con decisión hacia Undash, y la aplastó contra el suelo. Su cráneo se rompió con suma facilidad, convirtiendo su cabeza en una informe masa roja; y luego pateó su cuerpo sin vida hacia la pared.
White Nightmare prefirió usar su ataque firma: lanzar un hacha envuelta en llamas. El arma partió en dos a la Destripadora.
Luna gruñó, hubiera preferido no ver eso. Por suerte le había cubierto los ojos a su hijo con sus alas.
Sin embargo Celestia no se relajaba.
—¡No ha terminado! — Anunció.
Los dos generales iban a preguntarle qué diablos, cuando Luna, Twilight y Pip soltaron un grito. Se volvieron hacia las criaturas que acababan de matar, sólo para verlas pararse como si nada.
Y regenerar sus heridas frente a sus ojos.
—¿Ya se lo pensaron mejor?
White Nightmare y Dark Moon sonrieron, ansiosos para la batalla.
—Sabíamos que esto sería divertido, pero no tanto.
—Más les vale estar listas para las grandes ligas.
Y corrieron al encuentro de las dos Undead, que los recibieron con los cascos abiertos.
Nightmare hizo aparecer una enorme cimitarra, que partió en dos a la criatura. Pero, sabiendo que no funcionaría, ella lanzó un par de rayos de energía pura hacia el monstruo, reduciéndola a cenizas. Dark Moon optó por su método de ejecución más famoso, y arrancó la cabeza de su oponente con sus cascos. Y luego dejó que Nightmare la redujera a cenizas también.
—Bueno…
Se dieron cuenta que estaban solos, con la excepción de esa versión alternativa de Celestia.
—Los demás se retiraron por el bebé — informó ella, pero seguía tensa.
—Me alegra, apenas si conocimos a nuestro nieto… y traumarlo de por vida, aun si es por salvarlo, nos haría los peores abuelos de la historia.
—¡Cuidado! — Dijo Celestia, mientras miraba fijamente a las pilas de ceniza.
—No me digas que…
Los generales retornaron su atención a las cenizas, que se comenzaron a regenerar frente a sus ojos.
—¿Entonces, otro juego?
—Algo me dice, que para deshacernos de estas cosas tenemos que eliminar todas y cada una de sus partículas — dijo White Nightmare. — Lo acepto. ¡Dark Moon!
El guerrero extendió sus alas, y voló a máxima velocidad tomando a Undash del cogote, con sus dientes, y a Destripadora con sus cascos, para luego acelerar directo hacia arriba, al cielo.
Undash se reía.
—¡Soy una pegaso, idiota!
Dark Moon la ignoró, mientras subía cada vez más y más, hasta llegar a un punto en que apenas si había oxígeno para él. No le importó, ya estaba en lo más alto, y entonces comenzó su trabajo. A velocidad de vértigo, comenzó a recolectar nubes con las que iba formando una enorme nube negra.
Finalmente soltó a Destripadora, y a Undash la colocó justo bajo la nube, sobre la cual él saltó.
De la nube, salió un relámpago rojo de gran poder, que se descargó con violencia sobre las dos no-muertas (una de ellas a medio camino de una fea caída). Cuando Dark Moon aterrizó, sólo quedaba un cráter en el medio de la ciudad.
—¿Y bien? — dijo Dark Moon.
—Hay que estar seguros — dijo White Nightmare, disparando un ataque de gran poder tanto al cráter, como al cielo en donde seguían lloviendo cenizas.
Las cenizas desaparecieron. Así de intenso era el poder de White Nightmare.
Pero la versión alternativa de su hija mayor no estaba contenta.
—¡¿Ustedes dos nunca han visto un no-muerto?!
Los dos se tensaron.
—No me digas que…
La Princesa del Sol negó con la cabeza.
—Los no-muertos sólo pueden ser sellados. No destruidos.
Efectivamente, un polvo negro comenzó a aparecer de la nada, y luego se fue transformando en un montoncito, y luego en dos ponis bastante conocidos.
—Bien, estas cosas sí son nuevas para nosotros…
Las dos criaturas se rieron de forma que les causó escalofríos hasta a los generales.
—Bien, para ilustrarlos acerca de los no-muertos… — comenzó Destripadora.
—Criaturas que no tienen la capacidad de razonar, guiados por el oscuro deseo de matar, matar, y seguir matando.
Ampliaron sus sonrisas, haciendo que los Generales notaran por primera vez los enormes colmillos que tenían. En cierta forma, recordaban a los tiburones. Y para enfatizar más la similitud, empezaron a caminar alrededor de sus rivales, sin pausas ni prisas… de forma tan amenazadora, que hasta los Antiguos Genrrales temblaron ante ellas.
—¿Qué van a hacer? — Dijo Nightmare, mirando de un lado a otro. .
—Eso tendríamos que preguntarles a ustedes — dijo Destripadora. — Si no estoy mal, estaban actuando como expertos guerreros. Quiero ver de lo que son capaces.
Entonces la no-muerta sacó su lazo y colocándolo con suma precisión alrededor del cuello su compañera.
— ¿Van a tratar de ahorcarnos hasta la muerte, tan fuerte que la cuerda nos arranque la cabeza?
Apretó el nudo, tanto, que la otra sacó la lengua… pero no contenta con ello, el nudo se hizo más fuerte, hasta penetrar la piel, y el músculo… hasta que la columna vertebral fue expuesta.
Celestia tuvo que vomitar, no así los generales que estaban acostumbrados a las masacres… pero ver a sus enemigos mutilarse entre sí, vaya que era nuevo.
Pronto, Destripadora le dio una patada al cuello de su compañera, justo en la vértebra que mantenía su cabeza unida a su cuerpo. Pronto, aunque seguía unida, la cabeza colgaba a un lado del cuerpo.
Y como si nada, Undash la enderezó y se regeneró.
—¿No sé, qué otras ideas tienen para mutilarnos? — Dijo la recién recuperada pegaso. — ¿Arrancarnos el corazón, y obligarnos a comerlo?
Sacó un cuchillo de entre sus plumas de pegaso, y rebanó del cuello al esternón de Destripadora, y sacó un órgano.
—Creo que ese es un pulmón — dijo Destripadora.
—Yo qué sé. Luce como un hígado para mí… ¿o es el bazo? — dijo Undash. — Abre grande.
Destripadora obedeció, y la otra le forzó su propio órgano en la boca, que el monstruo masticó y se tragó. Y, para espanto general, a través de la herida abierta se vio cómo el pulmón se regeneraba, y luego la herida se cerró de inmediato.
—¿Qué van a hacer? — Repitió Destripadora. — Nunca es tarde para un buen reto, nos gustaría ver qué pueden hacernos.
Undash entonces sacó una gran daga y abrió su propio vientre, también su estómago. Destripadora entendió, y sacó una gran botella de sidra, un embudo, y un tubo.
—¡Lo tengo! ¡La tortura del agua!
Forzó el tubo en la garganta de Undash, hasta que un extremo sobresalió del estómago abierto, luego, en el extremo que sobresalía de la boca de su compañera colocó el embudo, y vació en éste la botella. El contenido viajó por el tubo, que Destripadora dobló, para que luego desembocara de vuelta en el embudo.
Y esto era demasiado para cualquier estómago, aun de veteranos de guerra. Vomitaron sin remedio, haciendo que sus oponentes se rieran.
—Da igual, no dejaremos que se acerquen a nuestras hijas — dijo la general White Nightmare.
—En una época fuimos mucho más peligrosos que ustedes — dijo Dark Moon. — Advertidas están.
Las dos Undeads intercambiaron una mirada, y se pusieron a reír como niñas.
—¿Ustedes, más peligrosos que nosotros? — Se burló Undash. — Sí claro, díganme. ¿Qué les pasa cuando les arrancan la cabeza? ¿Van por más, o se mueren?
Los dos generales no dignificaron eso con una respuesta.
—Nuestra amiga Pin-Kill-Die se arranca ella misma la cabeza sólo para demostrar que todo lo que hagan es inútil contra nosotras. Somos las criaturas más invencibles que existen. Si dicen que son más peligrosos que nosotros…
—¡De verdad queremos ver de qué son capaces!
White Nightmare hizo aparecer dos vasos con agua, y tras unas cuantas gárgaras, se enfrentaron a las criaturas.
—Fuimos enviados para ayudar a que las líneas de tiempo se arreglen, y proteger a nuestras hijas — dijo Dark Moon. — Me da igual morir, de hecho no es tan desagradable.
—Y pase lo que pase, estaremos listos — dijo la general White Nightmare relamiéndose los labios. — Proteger a nuestra familia es lo más importante.
Finalmente las Undeads pararon su danza de la muerte, y se rieron alegremente.
—¿Qué? ¿Tan divertida es la forma en que nos matarán? — Dijo Dark Moon, con frialdad.
—No es eso, no es eso — dijo Jack la Destripadora. — Es que realmente creyeron que les haríamos algo.
Los dos generales levantaron una ceja.
—¿Qué? — Dijeron al unísono.
—Eso, sabemos leer almas, y sabemos bien todos estamos en el mismo bando — dijo Undash. — Matar, y disfrutar mientras lo hacemos, es parte de la naturaleza de nosotros cuatro. Pero también sabemos medirnos, y sólo hacerlo cuando es necesario para proteger Equestria. ¡Tenemos demasiado en común!
—En realidad venimos aquí porque una presa se nos escapó. Y son un peligro para su línea temporal.
—¿Se refieren a la suya propia? — Preguntó White Nightmare.
—No, a ellos los conocimos hasta hoy — se defendió Undash. — Sólo hacíamos turismo en los otros mundos. Cuando se está de vacaciones hay que pasarlo bien. ¿Y qué mejor forma de disfrutar que acabar con unos cuantos villanos?
—Y bueno, nuestros métodos para cazar el mal no son muy populares con la Corona — dijo Destripadora. — Por eso la reacción exagerada de Celestia.
Todos miraron a la alicornio blanca, que no dijo nada. En serio odiaba (y temía) a las bestias invencibles.
—Bueno… se autoproclamaron protectoras de Equestria — dijo Celestia. — Pero han asesinado a montones de ponis.
—Sólo a los que representan un peligro — dijo Undash. — Como a los Caballeros del Silencio. Que, por cierto, resultaron ser más peligrosos de lo que pensábamos y no hemos podido con ellos. Pero en fin…
—Nosotros cuatro sabemos que hay que matar cuando sea necesario — añadió Jack la Destripadora, pasándole un casco por el hombro a White Nightmare. — Además, nos encanta asustar a la gente.
Los generales seguían mostrándose cautelosos.
—¿Entonces, van a irse a buscar a su presa?
—Sí — dijo Undash.
—¿Y qué pasa si no la encuentran?
—Encontraremos una nueva — dijo Destripadora. — Siempre encuentras más de alguien que te da razones para borrarlo del mapa.
Se dieron media vuelta, y se dirigieron hacia ninguna dirección en particular. Los generales y la versión alternativa de su hija mayor la vieron irse.
—¿Qué diablos?
—Un pacto con el diablo fue lo que las transformó de las Portadoras de la Armonía a esas cosas — explicó la alicornio blanca. — Por eso dije que las líneas de tiempo alternativas sólo traen problemas. Esas cosas tienen la mitad de la culpa que los Caballeros del Silencio nos hayan derrotado. La persecución sin sentido de estas criaturas invencibles hizo que el pueblo simpatizara con ellos.
Dark Moon miró fijamente a los monstruos yéndose, y les arrojó un cuchillo a cada una. Con experta precisión militar, se les clavó justo detrás de la cabeza.
—¡Cuchillo gratis! — Celebraron.
Y siguieron su camino.
Fue suficiente, los dos generales sintieron un escalofrío, y volvieron al Palacio con Luna, Twilight y Pipsqueak.
—¿Y bien? — Preguntó Luna.
—Odiaría ser un villano en esta línea temporal — dijo Nightmare.
—Estas cosas… no-muertas… había olvidado lo que era el miedo, hasta ahora. Malditas cosas, nunca había visto algo así — dijo Dark Moon.
Dimensión 'Delito y castigo de Trixie'; afueras del Palacio de Cristal:
Una alteración en la fábrica misma de la realidad interrumpió el turno de un par de guardias cristalinos, que de golpe saltaron, pensando que era un posible ataque de los enemigos del Imperio, o el Rey Sombra; o Chrysalis.
Pero en su lugar se toparon con algo peor. Mucho peor.
Un cuchillo degolló al que estaba más cerca, y el otro hizo lo mejor que pudo, y clavó su lanza en el costado de la cosa.
El monstruo, la Undead conocida como Pin-Kill-Die se arrancó la lanza de golpe, y se la clavó al soldado, justo en la frente. Ella se rio, y cerró los ojos, encantada.
Había encontrado esencia que estaba buscando, la de las dos pesadillas que se les escaparon a las Undead. Cuando finalmente los abrió, sus ojos brillaron con perversidad pura.
—Shining Armor y Trixie, ¿no? Esto será divertido, ¡Divertido, divertido! ¡Jajajajajajajaja!
Sacó la cabeza cercenada que traía consigo, y le guiñó un ojo.
—¿Qué opinas tú, Chaos Queen? ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Y después de casi un año, les presento el nuevo cap. El capítulo del encuentro entre las Undeads, y los Antiguos Generales. Parte de la razón por la que retrasé este capítulo (tanto) es que olvidé cómo usar a estos OCs. Pero por suerte, cuando hice los últimos caps de la Liga de la Justicia, intenté retomarlos, y pronto me sentí listo para este capítulo.
Chao; nos leemos!
